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El negocio de los seguros crece 8.7% en Panamá y roza los $1,500 millones

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El mercado asegurador panameño movió $1,489.3 millones en primas entre enero y agosto de 2026, unos $119.5 millones más que en igual período del año pasado. El avance representa un crecimiento de 8.7% frente a 2025, cuando las compañías habían acumulado $1,369.8 millones por las coberturas contratadas por personas y empresas.

El crecimiento no ocurrió únicamente por una mayor facturación. El mercado alcanzó 4.5 millones de unidades o personas aseguradas, frente a 4.4 millones un año antes, un incremento de 2.8%. Al mismo tiempo, las pólizas vigentes aumentaron 1.9%, al pasar de 2.35 millones a casi 2.4 millones en doce meses.

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Pero vender más seguros también significó pagar más reclamaciones. Hasta agosto, las compañías habían desembolsado $681.3 millones por siniestros, frente a $634.3 millones en el mismo período de 2025. La diferencia fue de $46.9 millones, equivalente a un aumento interanual de 7.4%, ligeramente inferior al ritmo de crecimiento de las primas.

En términos sencillos, por cada $100 que las aseguradoras acumularon en primas durante los primeros ocho meses, habían pagado alrededor de $46 en siniestros. Esa relación, sin embargo, cambia considerablemente dependiendo de la cobertura: salud y automóvil absorben una proporción mucho mayor que otros segmentos del negocio.

Salud se consolidó como el ramo que más primas genera en Panamá, con $429.7 millones hasta agosto y un crecimiento de 16.6% en comparación con el año pasado. (Reuters)

La salud se convirtió en el ramo que más dinero genera en Panamá, con $429.7 millones en primas hasta agosto, 16.6% más que los $368.4 millones del año anterior. El crecimiento equivale a $61.3 millones adicionales en apenas doce meses, la mayor expansión absoluta entre las principales líneas del mercado.

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También es el seguro que más dinero devuelve mediante reclamaciones. Los siniestros de salud alcanzaron $279.8 millones, un aumento de 13.5%, frente a $246.4 millones en 2025. Así, por cada $100 acumulados en primas de salud, unos $65 correspondían a pagos por siniestros hasta agosto.

El crecimiento de salud ocurrió incluso con menos contratos vigentes. Las pólizas bajaron 4.6%, de 169,891 a 162,118, mientras las unidades aseguradas aumentaron 15.2%, hasta 478,164. Dentro del ramo, la salud individual generó $251.1 millones en primas, 21.6% más que un año antes, y la colectiva alcanzó $178.6 millones.

El automóvil continúa siendo, en cambio, el seguro con mayor presencia por número de pólizas. Panamá contabilizaba 1.03 millones de contratos vigentes, 5.6% más que en agosto de 2025, y 1.17 millones de unidades aseguradas. Sus primas alcanzaron $243.1 millones, un crecimiento de 9.1% frente a los $222.8 millones del año pasado.

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Los seguros de automóvil acumularon $243.1 millones en primas y $173 millones en siniestros, además de concentrar más de un millón de pólizas vigentes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El costo de los accidentes también creció. Las aseguradoras pagaron $173 millones en siniestros de automóviles, $22.3 millones más que un año antes, equivalente a un aumento de 14.8%. De esta manera, aproximadamente $71 de cada $100 recibidos en primas habían terminado destinados al pago de reclamaciones en este ramo.

Otro segmento con un crecimiento marcado fue vida individual. Las primas aumentaron 19%, de $128.4 millones a $152.9 millones, mientras la cantidad de asegurados pasó de 342,180 a 432,593, un salto de 26.4%. Las pólizas vigentes también crecieron 27.3% y alcanzaron 419,389 contratos.

Sin embargo, las reclamaciones de vida individual avanzaron todavía más rápido. Los siniestros pagados subieron 32.5%, hasta $44.5 millones, frente a $33.6 millones registrados un año antes. Dentro del negocio, las renovaciones generaron $130.8 millones en primas, 20.5% más que durante los primeros ocho meses de 2025.

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Los seguros colectivos de vida mostraron un comportamiento diferente. Las primas permanecieron prácticamente estables en $187.2 millones, apenas $92,097 por encima del año anterior, mientras los siniestros bajaron 12.5%. Al mismo tiempo, las unidades aseguradas disminuyeron 4.1%, hasta 970,355 personas.

Las coberturas de personas generaron $795.9 millones en primas hasta agosto, mientras los seguros generales aportaron otros $693.4 millones al negocio asegurador panameño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Incendio y líneas aliadas tampoco acompañaron el crecimiento general. Las primas sumaron $153.7 millones, 0.3% menos que en 2025, aunque las unidades aseguradas aumentaron 1.4% y las pólizas 1.2%. En contraste, los siniestros crecieron 11.4%, hasta alcanzar $29.6 millones.

El ramo de fianzas ofrece otro contraste. Aunque el número de unidades aseguradas cayó 57% y las pólizas disminuyeron 56.3%, las primas aumentaron 9.9%, hasta $93.4 millones. Además, los pagos por siniestros retrocedieron 19.6%, desde $39.4 millones hasta $31.7 millones.

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No todos los segmentos crecieron. Transporte de carga registró $21.2 millones en primas, 7.8% menos, mientras las unidades aseguradas disminuyeron 22%. Multiriesgo retrocedió 16.2% en primas y los ramos técnicos cayeron 18.2%, hasta $18.6 millones, frente a $22.7 millones del año anterior.

En casco, que cubre principalmente riesgos marítimos y aéreos, ocurrió lo contrario. Las primas avanzaron 20.3% y alcanzaron $30.9 millones, pese a una reducción de 6.4% en las unidades aseguradas. Los siniestros, entretanto, cayeron 48.9%, hasta $14.6 millones, aunque el comportamiento interno fue muy diferente entre las coberturas marítimas y aéreas.

La diversidad geográfica de las delegaciones evidencia el alcance regional del evento como espacio de articulación entre compradores y proveedores del continente (Foto: Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá)

El crecimiento del mercado estuvo impulsado principalmente por los llamados ramos de personas. Este grupo generó $795.9 millones en primas, 12.5% más que en 2025, y representó 53.4% del negocio total. Los ramos generales avanzaron 4.7%, hasta $693.4 millones, mostrando una expansión considerablemente más moderada.

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Quiénes dominan el mercado

La competencia entre aseguradoras también muestra diferencias importantes. ASSA se mantuvo como la compañía con mayor volumen de primas, con $328.1 millones hasta agosto, 3.1% más que los $318.3 millones del año pasado. Su participación equivale a aproximadamente 22% de todo el mercado asegurador panameño.

Compañía Internacional de Seguros ocupó la segunda posición por primas, con $243.7 millones, un crecimiento de 13.9%, equivalente a casi $29.8 millones adicionales. MAPFRE Panamá registró $167.3 millones, pero en su caso las primas disminuyeron 0.9% frente a los $168.9 millones acumulados en 2025.

Pan American Life alcanzó $125.2 millones, 4.6% más que un año antes, mientras Seguros Suramericana registró $95.1 millones, una caída de 9.1%. Worldwide Medical Assurance protagonizó uno de los mayores saltos: sus primas aumentaron 101.4%, desde $41.3 millones hasta $83.2 millones.

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Los seguros colectivos de vida reunían 970,355 personas aseguradas hasta agosto, aunque sus primas se mantuvieron prácticamente sin cambios frente al año anterior.  (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mercantil Seguros y Reaseguros también registró una expansión considerable. Sus primas aumentaron 26.3%, hasta $62.1 millones, mientras Acerta creció 20.2%, Aseguradora Ancón 17.2% y Banesco Seguros 14.5%. La Regional, por su parte, avanzó 29.8% y llegó a $25.7 millones.

La cantidad de asegurados ofrece una fotografía distinta al ranking por dinero. Seguros FEDPA encabezó este indicador con 810,838 unidades aseguradas, 9% más que en 2025, seguida de ASSA con 755,991. Compañía Internacional llegó a 505,394 asegurados, un aumento de 17.9%, mientras Pan American Life contabilizó 437,830.

Esto explica por qué tener más asegurados no necesariamente significa generar más primas. El precio de una cobertura de salud, vida o grandes riesgos empresariales puede ser muy superior al de otras pólizas, por lo que el valor económico de cada contrato varía considerablemente según aquello que se protege y el riesgo asumido.

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El mercado también mantiene una fuerte concentración geográfica y operativa en Panamá. Del total acumulado, $1,398.6 millones correspondieron a primas locales y $90.7 millones a operaciones del exterior. En siniestros, las aseguradoras pagaron $628.2 millones localmente y $53.1 millones fuera del país.

El balance de los primeros ocho meses muestra así un negocio que crece más rápido en primas que en siniestros, aunque con realidades muy distintas entre sus segmentos. Salud aporta la mayor cantidad de ingresos, automóvil domina por contratos y vida individual figura entre los ramos de mayor expansión, mientras otros como transporte, multiriesgo y ramos técnicos retroceden.

La comparación con 2025 permite dimensionar mejor el movimiento: el mercado generó $119.5 millones adicionales en primas en un año, pero también desembolsó $46.9 millones más por reclamaciones. En una industria basada precisamente en asumir riesgos, el crecimiento no depende solo de vender más pólizas, sino también de cuánto termina costando responder cuando ocurre un siniestro.

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Científicos del CONICET identificaron un mecanismo que podría favorecer la resistencia del cáncer de páncreas

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El adenocarcinoma ductal pancreático es el tipo más frecuente de cáncer de páncreas, y su baja supervivencia exige nuevas respuestas científicas (CONICET)

El cáncer de páncreas no crece en un entorno favorable. Dentro del tumor escasean el oxígeno y los nutrientes, y los vasos sanguíneos no alcanzan para sostener con facilidad a las células malignas. Aun así, logran mantenerse vivas.

Un trabajo liderado por investigadores del CONICET identificó una de las estrategias que permite esa resistencia: las células del adenocarcinoma ductal pancreático liberan vesículas que alertan a otras células y activan la autofagia, un sistema celular que recicla componentes propios para obtener energía y materiales.

El hallazgo se publicó en la revista Scientific Reports y aporta información sobre la biología del adenocarcinoma ductal pancreático (ACDP), el subtipo más frecuente de cáncer de páncreas. El estudio no propone todavía un tratamiento, pero delimita un mecanismo que podría servir para pensar blancos terapéuticos más selectivos contra un tumor con pocas opciones efectivas y diagnóstico tardío.

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El ACDP representa más del 90% de los tumores pancreáticos. Su pronóstico continúa entre los más complejos de la oncología: la expectativa de vida a cinco años alcanza, en promedio, al 12% de los pacientes. Las proyecciones internacionales anticipan que hacia 2040 este tipo de cáncer ocupará el segundo lugar entre las causas de muerte oncológica a nivel mundial.

Investigadores del CONICET identificaron vesículas extracelulares que transmiten señales de resistencia entre células del mismo tumor pancreático (CONICET)

La investigación reunió a equipos del Instituto de Estudios de la Inmunidad Humoral (IDEHU), dependiente del CONICET y de la Universidad de Buenos Aires, junto con integrantes de otras instituciones científicas. El foco estuvo puesto en un aspecto menos visible de la enfermedad: la relación entre las células tumorales y su entorno inmediato, conocido como microambiente tumoral.

“Con este trabajo buscamos comprender la biología del microambiente tumoral y saber más sobre la resistencia y adaptación de las células tumorales de ACDP a las condiciones adversas del tumor, como la falta de oxígeno y nutrientes. Y también a cómo la quimioterapia y otros fármacos les cuesta llegar a ese lugar”, explicó a Infobae la doctora María Noé García, directora del estudio e investigadora del CONICET.

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El tumor convierte la escasez de nutrientes en una señal de supervivencia

La característica más distintiva del ACDP es un microambiente denso, con abundante tejido fibroso y pocos vasos sanguíneos. Según la experta, esa condición, denominada desmoplasia e hipovascularización, limita el ingreso de oxígeno, nutrientes y fármacos.

“Para una célula sana, una carencia prolongada de recursos puede derivar en daño o muerte. Para muchas células tumorales pancreáticas, en cambio, ese desafío activa respuestas que favorecen su permanencia”, afirmó García.

La autofagia permite a las células reciclar componentes propios para obtener energía, y favorece la resistencia de tumores en ambientes hostiles (CONICET)

Entre ellas aparece la autofagia, un proceso natural presente en las células. El término proviene del griego y alude a la idea de “comerse a sí mismo”. A través de este mecanismo, la célula identifica partes de su propia estructura, las degrada y reutiliza sus componentes. Así consigue energía y materia prima en momentos de escasez o elimina elementos que podrían dañarla.

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La autofagia cumple funciones necesarias en numerosos tejidos. Por eso, bloquearla de manera general puede producir efectos no deseados. Sin embargo, las células cancerosas pueden aprovecharla para tolerar condiciones que limitarían el crecimiento de otros tipos celulares, entre ellas la privación de nutrientes, la baja disponibilidad de oxígeno y la exposición a agentes de quimioterapia.

“Una célula tumoral es capaz de beneficiarse de este proceso para hacer frente a situaciones de estrés, incluyendo a los agentes quimioterapéuticos, o como en este caso, a un contexto limitante de oxígeno y nutrientes característico del microambiente tumoral pancreático”, señaló Daniel Grasso, primer autor del trabajo e investigador del IDEHU.

La novedad del estudio consiste en que esa respuesta no queda limitada a la célula que atraviesa la escasez. Los experimentos con líneas celulares de ACDP mostraron que las células sometidas a falta de nutrientes liberan vesículas extracelulares pequeñas. Se trata de partículas rodeadas por membranas que transportan sustancias y señales hacia otras células.

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En este caso, las vesículas funcionaron como mensajeros. Cuando llegaron a células vecinas que contaban con un medio rico en nutrientes, también indujeron la autofagia. Es decir, una célula que aún no enfrentaba la carencia recibió una advertencia molecular y activó por anticipado un programa de adaptación.

Los investigadores observaron que la capacidad de inducir autofagia no correspondía a cualquier vesícula. El efecto apareció en una subpoblación marcada por la presencia conjunta de las proteínas CD63 y CD81 en su membrana. El trabajo también identificó la participación de CD9 durante la reorganización inicial de estas estructuras dentro de la célula sometida a inanición.

El estudio reunió equipos del CONICET la Universidad de Buenos Aires y otras instituciones, para estudiar la comunicación celular tumoral (CONICET)

La diferencia resulta relevante porque las células tumorales secretan vesículas en forma constante. El estudio indica que, ante la falta de nutrientes, no solo cambia la cantidad de partículas liberadas: cambia sobre todo su composición y su capacidad de transmitir una respuesta biológica concreta. Después de una hora de recuperación nutricional, la liberación de vesículas volvió a niveles basales, aunque las vesículas producidas durante el período de carencia conservaron el poder de activar la autofagia.

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Ese dato sugiere una separación entre número y función. Una célula puede volver a producir una cantidad habitual de vesículas, pero aquellas generadas bajo estrés mantienen una “carga” que afecta el comportamiento de las células receptoras. La comunicación intercelular, por lo tanto, aporta una dimensión adicional a la adaptación tumoral.

La proteína FOXO3a y KRAS aparecen como piezas centrales del mecanismo

Una vez que las vesículas llegan a las células vecinas, se activa una proteína llamada FOXO3a. Esta molécula actúa dentro de la célula y puede llegar al núcleo, donde regula genes vinculados con la autofagia. El estudio mostró que la vía de FOXO3a participa, al menos en parte, en la respuesta provocada por las vesículas liberadas durante la inanición.

La falta de vasos sanguíneos en el tumor dificulta el ingreso de oxígeno y nutrientes, además limita la llegada de fármacos de quimioterapia (CONICET)

El alcance de la señal tampoco quedó restringido a las células malignas. Las vesículas CD63/CD81 positivas indujeron autofagia en células pancreáticas no tumorales. Esa observación permite pensar que el tumor puede modificar el comportamiento de tejidos cercanos y establecer una red de adaptación que excede a las células cancerosas consideradas de forma aislada.

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La investigación puso atención, además, en el oncogén KRAS, una de las alteraciones genéticas más frecuentes del cáncer de páncreas. Más del 90% de los procesos de formación de estos tumores se asocia con mutaciones en ese gen. Los autores compararon vesículas de líneas celulares con KRAS alterado frente a otras sin esa modificación.

“En nuestro trabajo comprobamos que las vesículas extracelulares de las líneas de células del tumor estudiado con el oncogen KRAS, inducen la autofagia a otras células del tumor y del tejido pancreático no tumoral, pero esto mismo no ocurre con las vesículas provenientes de líneas celulares de cáncer pancreáticas que no poseen alteración en este gen”, indicó García.

La relación entre KRAS y las vesículas abre preguntas sobre el origen del mecanismo. Si la mutación influye en la producción de señales que permiten tolerar el estrés metabólico, podría intervenir desde etapas tempranas del desarrollo tumoral y sostener la enfermedad una vez establecida. También plantea la necesidad de estudiar si otros oncogenes pueden activar vías de comunicación comparables en otros tipos de cáncer.

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Los resultados no habilitan aún la aplicación clínica de un inhibidor de autofagia o de vesículas extracelulares en pacientes con cáncer de páncreas. La cautela tiene una razón precisa: la autofagia resulta indispensable para el funcionamiento de células y tejidos sanos. Una intervención que la bloquee sin discriminación podría producir consecuencias contrarias a las buscadas.

“Aún estamos lejos de considerar la inhibición de la autofagia como opción terapéutica para debilitar al tumor. Si bien la modulación de la autofagia en otras patologías como tratamiento adyuvante ha mostrado algunos resultados positivos, la autofagia posee papeles fundamentales para la vida celular de la mayoría de los tejidos, pudiendo resultar incluso en efectos opuestos a lo esperado”, sostuvo Grasso.

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Por ese motivo, el trabajo dirige la atención hacia la selectividad. La identificación de vesículas con las marcas CD63 y CD81 podría ofrecer una oportunidad para estudiar intervenciones dirigidas a la comunicación entre las células tumorales, sin bloquear de forma amplia el sistema de reciclaje celular en todo el organismo.

La investigación reunió a equipos del Instituto de Estudios de la Inmunidad Humoral (IDEHU), dependiente del CONICET y de la Universidad de Buenos Aires, junto con integrantes de otras instituciones científicas.

“Se necesita una nueva generación de fármacos moduladores de la autofagia con selectividad y especificidad aumentada. Sin embargo, desde otro punto de vista, es posible pensar la modulación de la comunicación intercelular mediada por las vesículas extracelulares, convirtiéndose éstas en potenciales nuevos blancos terapéuticos”, puntualizó García.

El equipo incluyó a Maximiliano A. Díaz, Laura Sobrado, Valentín Yzetta, Marcela A. Cucher, María L. Cerutti, Daniela L. Papademetrio y Elida Álvarez. También participaron integrantes del Grupo Argentino de Vesículas Extracelulares, el Centro Franco-Argentino de Investigación en Cáncer de Páncreas, la Universidad Nacional de San Martín y otras áreas de la Universidad de Buenos Aires.

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La continuidad de esta línea de investigación con material humano en los próximos meses, buscará precisar qué componentes transportan estas vesículas y de qué manera pueden interferirse sus señales sin afectar las funciones esenciales de las células sanas.

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Trump’s new press secretary out of the job just days after rocky debut

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Katie Zacharia is leaving her role as White House press secretary after only seven days following a rocky first week on the job, a source familiar confirmed to Digital.

President Donald Trump told Zacharia to «reconsider» the role, revealing to members of the press on the South Lawn on Friday that he told her: «You don’t have to do this if you don’t want to… I think you should reconsider.»

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A senior White House official tells that Katie is now «transitioning out» of the role. 

It comes as her one-week tenure was marked by mounting scrutiny over her legal credentials and a rocky debut before the White House press corps on Tuesday.  Critics have taken aim at Zacharia over her recent interviews attempting to recover from the bumpy start. 

Zacharia was named to the role Oct. 9 and stepped behind the White House podium for her first press briefing just days later on Oct. 13. The briefing lasted 14 minutes and Zacharia took only three questions.

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«Maybe it’s not for her,» Trump acknowledged in his brief remarks outside the White House on Friday.

TRUMP NAMES LEAVITT SUCCESSOR AFTER WEEKS OF SPECULATION — AND SHE’S NO STRANGER TO MAGA 

When pressed if this update meant that Trump fired Zacharia, the president walked back. «No no. I want her to have a good life,» he said. 

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«She’s been brutalized by the media,» Trump added. 

During an appearance on «Hannity» Thursday night, Zacharia was pressed over whether she could refer to herself as an attorney. Zacharia admitted she did not pass the bar exam and never obtained a law license in the United States.

«I had already pre-registered for the bar exam, and basically during the summer, I knew I would be living in China and the result of the bar would be inconsequential. I sat for it because I didn’t want to have a withdraw status,» she said.

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WHITE HOUSE CORRESPONDENTS WIDELY PRAISE KAROLINE LEAVITT AS SHE ANNOUNCES EXIT FROM TRUMP ADMINISTRATION

Zacharia was also pressed on her fumbled briefing. 

«What I feel is I really stepped up to the plate with very little prep time,» Zacharia said. «Given the fact that I’d been on the job less than maybe eight hours and had a briefing book in the morning, I feel like I did my very best, Sean, to deliver for the American people that day.»

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Zacharia’s debut drew scrutiny over several verbal stumbles, including a moment when she mistakenly referred to her husband as «my president» before correcting herself, as well as the briefing’s brevity, during which she took questions from just three journalists in 14 minutes.

Karoline Leavitt’s first White House press briefing lasted nearly 47 minutes, while Sean Spicer’s debut ran roughly 79 minutes. While Sarah Huckabee Sanders’ first briefing as press secretary lasted about 23 minutes in 2017.

TRUMP’S NEW PRESS SECRETARY FACES FIRST MAJOR TEST AS WHITE HOUSE BRIEFING ROOM ENTERS NEW ERA

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A White House official told MS NOW earlier this week that she could end up with a shorter tenure than Anthony Scaramucci, whose notoriously brief stint as President Donald Trump’s White House communications director lasted just 10 days before he was ousted in July 2017.

«Getting behind the podium is tough, but she got off on the wrong foot,» the unnamed White House official said. «She needs to get much better, fast, otherwise she’ll break Scaramucci’s record.»

Zacharia clearly did not recover enough in her short media sprint this week — where she attempted to clear up confusion about her lawyer credentials — and instead was pushed out of the job on Friday without another shot at the podium. 

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The White House doubled down on supporting Zacharia Wednesday when asked by Digital for comment on the Scaramucci comparison reportedly coming from the White House.

«Katie is a fabulous and wonderful addition to the team. She is uniquely qualified and whip smart to help inform the American people about all the great things President Trump and his Administration have been doing, and she will do an incredible job as Press Secretary,» White House Communications Director Steven Cheung told Digital.

The White House X account @PressSec, formerly run by Leavitt before switching to White House Press Office, never switched over to Zacharia.

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Zacharia posted to X late Friday night, writing, «it was an honor» to serve President Trump.

«President Trump is a kind, wonderful, gracious, thoughtful, enthusiastic, and hardworking man,» she wrote. «I wish more Americans appreciated him. No one will ever make America great the way he has and continues to. It was an honor to work for him.»

Zacharia, whom Trump described as an attorney when announcing her appointment, previously served as senior communications adviser to Trump Media & Technology Group, which operates the president’s social media platform, Truth Social.

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She also served earlier this year as deputy assistant secretary for public affairs and a spokesperson for the Department of Homeland Security for just six weeks. 

Fox News’ Peter Doocy contributed to this report.

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¿Tienen empatía los psicoanalistas lacanianos?: una respuesta con Jacques-Alain Miller

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Si tuviera que hacer una comparación que, seguramente, dejará disconformes a muchos, diría: si Lacan es Cristo, Jacques-Alain Miller es San Pablo.

Desde mi punto de vista en un elogio. Es una manera de decir que Miller no es solo un discípulo de Lacan, sino una voz que le dio forma a su mensaje y estableció las líneas más eficaces de su enseñanza.

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De la misma manera que le ocurrió a Pablo con los otros apóstoles, mientras que estos hablaban para decir lo que el maestro había dicho, la prédica paulina habla en su nombre y recupera la palabra plena.

Con los años, a la división entre lacanianos y no lacanianos, le siguió la división entre millerianos y no millerianos. Lo paradójico es que a veces quienes se dicen no millerianos piensan en la órbita de lo que Miller planteó.

Hay quienes insisten: Jacques-Alain Miller no es Lacan (le hace decir cosas que este no dijo nunca). ¿Hay algún problema en eso? De lo que no cabe duda es de que Miller lo lee de una manera en que muy pocos lo consiguen.

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Y, en buena medida, si existe algo así como el “lacanismo”, es por efecto del trabajo de Miller –de la misma manera en que los apóstoles, después de la muerte de Cristo, se hubieran dispersado en sectas menores destinadas a perderse si no hubiera estado Pablo.

Jacques-Alain Miller le dio a la enseñanza de Lacan vocación ecuménica. No me voy a de detener en comentar que, además, tiene a su cargo el establecimiento de sus seminarios en pos de su publicación. Algunos creen que eso le da un poder.

Pienso más bien que Miller está atento a la época; que más que soltar lo que tenía en un cajón, responde a la circunstancia con la aparición de un nuevo volumen de la palabra (que, además, ya circula por su cuenta). Publicar es intervenir.

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El libro Los desencantados del psicoanálisis reúne los cursos del psicoanalista Jacques-Alain Miller publicados por la editorial Paidós. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Miller interviene. Lo hace siempre, incluso hoy cuando es un hombre grande. Él ya era Miller el día que yo llegaba a este mundo. Lo leo y escucho atentamente. Sobre todo, porque Miller viene del futuro.

Algunas veces, cuando se me ocurre algo que supongo interesante, descubro después que él ya se refirió a la cuestión unos años antes. Cuando no pienso lo mismo, le agradezco que me empujó a pensar.

Con esta gratitud, la de alguien que no está en sus filas, pero reconoce lo dado, voy a comentar la reciente publicación de su curso Los desencantados del psicoanálisis (dictado en 2001-2002).

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Un poco más sobre Jacques-Alain Miller

Los cursos de Miller se conocen en su conjunto como La orientación lacaniana. Al igual que los seminarios de Lacan, se publican oficialmente de manera discontinua y a partir de ocasiones específicas. Mientras, circulan en versiones inéditas.

Desde hace unos años, la obra de Miller comenzó a despertar interés sistemático. En 2011, compré en París el ensayo de Nicolas Floury: Le Réel insensé. Introduction à la pensée de Jacques-Alain Miller. Me sorprendió; hasta ese momento yo no pensaba que a Miller se le atribuía un pensamiento –más allá de comentar, elucidar, explicar a Lacan.

En 2023, Fernando José Ferrari publicó Leer con Miller: Otro Lacan. El nacimiento de la clínica milleriana. Entre un 2011 y 2023, podrían mencionarse otros trabajos, pero estos extremos producen el efecto de sentido que me interesa: Miller es también alguien que fundó una clínica psicoanalítica.

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Desde mi punto de vista, esto es más claro a partir de sus cursos que rondan el cambio de siglo. Si tuviera que ilustrarlo con una pequeña anécdota, me remitiría al que se llama La experiencia de lo real (1998-1999) cuando Miller cuenta su regreso de un viaje a Estados Unidos en el que, desde una ventana, vio un cartel que decía Enjoy Coca-Cola.

Es admirable la elucidación que hace de esa epifanía: Coca-Cola es el nuevo plus de goce, incluso el objeto que reformula esta noción, a partir del momento en que es posible drogarse con cualquier cosa.

Ya no se trata del objeto de goce afectado por la represión, que retorna a partir de la pérdida. Es el objeto de consumo, que escapa a la lógica de la neurosis (cuyo sello es la negatividad) y se presta a descargas sin sentido.

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Lo asombroso es que Miller diga esto hacia fines de los ‘90, anticipándose más de dos décadas a los temas que hoy son comunes en psicoanálisis. Además, sin decirlo y entre líneas, este curso es el andamiaje teórico de la noción de psicosis ordinaria (en la que no me voy a detener por una cuestión de extensión).

Este curso tiene tres partes precisas: la discusión del carácter; el movimiento de la categoría de goce hacia un residuo corporal que no hace lazo; por último, el síntoma como acontecimiento de cuerpo.

Las tres partes articuladas concluyen en una idea clínica brutal: el sufrimiento psíquico hoy no halla carriles de elaboración que lleven a una representación (significante) y, antes que, por las vías del síntoma clásico, hoy se resuelven en caracteropatías.

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La neurosis de carácter, entonces, reemplaza a la neurosis de transferencia; el sujeto contemporáneo se defiende (ya no reprime) con formaciones reactivas que son una satisfacción “directa” (Freud dixit) de la pulsión. Así pasamos de la clínica del sujeto a la clínica de la vida dañada y desregulada de la que hoy tanto se habla y Miller anticipó.

Este curso (La experiencia de lo real) es el que sigue a uno que introdujo una noción estrictamente milleriana: El partenaire-síntoma y al que continúan otros dos: Los usos del lapso y El lugar y el lazo. Como dije antes, estos cursos son –para mí– la verdadera invención milleriana de una clínica que no es lacaniana, que es la de Miller y tiene una orientación clara y esclarecedora.

Lamentablemente no puedo comentar estos cuatro cursos, pero si voy a detenerme en el que les sigue, que se acaba de publicar: Los desencantados del psicoanálisis.

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Jacques Lacan (Foto: Grosby)

La brecha entre teoría y práctica

Este curso parte de una constatación: la situación actual (en 2002, pero también en este 2026) del psicoanálisis es de desconcierto. Si históricamente el lacanismo era la comunidad de herejes, enfrentados a la ortodoxia de la IPA (Asociación Internacional de Psicoanálisis); esta última abandona sus estándares y cede el eclecticismo.

Incluso en la IPA hay lugar para Lacan. Se lo lee como un autor más. Ante este paisaje, Miller interviene: “No hay una teoría de Lacan”; es decir, no se puede ser lacaniano a medias, tomando un poquito de acá y otro de allá. La de Lacan es una enseñanza, viva y orientada por lo imposible de la práctica analítica.

Entonces, ¿son los lacanianos los nuevos ortodoxos? Antes que reclamar la filiación en tal o cual concepto, la pregunta de Miller apunta a lo real del análisis y la dificultad para su transmisión.

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Los autores de la Internacional se la pusieron fácil: hablan de modelos teóricos, como si fueran construcciones heurísticas, todas igualmente válidas (todas igualmente leves), con las que se trata de curar, hacer el bien, solucionar la vida de la gente.

A este problema se suma otro, el del caso clínico cuando se lo utiliza con fines de una confirmación. Así la práctica queda subordinada a saber lo que ya se sabía. Dos clases de este curso (El caso clínico y Crisis del caso) apuntan a situar cómo quien mejor puede dar cuenta de la experiencia del análisis es el mismo analizante, pero deja en ascuas al analista respecto de lo que puede plantear teóricamente. Leamos:

“¿A quién se dirige un relato del caso? No al paciente, evidentemente. De hecho, nos incomoda pensar que el paciente pueda leerlo […] Entonces, ¿de quién es el sufrimiento? Del analista, que intenta reencontrar algo de lo que fue agente sin poseer las claves. El relato del caso testimonia su propio vínculo con el misterio de lo que está en juego.”

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Reflexiones sobre el momento actual

A partir de este momento, el curso dedica cinco clases al “momento actual”, cuyo eje está en cómo la figura del analista comenzó a ocupar lugar con su propia subjetividad para dar cuenta de la experiencia.

La noción en disputa es la de “contratransferencia”. En una conversación de seminario con Éric Laurent y Graciela Brodsky (entre otros), en esta sección se discute la práctica de los colegas de la IPA –a partir de sus textos y casos– para ubicar cómo el desplazamiento hacia la persona del analista fue en desmedro de la lógica del tratamiento:

“Cuando surge el no sé [en la intención de comprender por parte del analista] cuando falla el yo sé, pasa a primer plano la ecuación personal del analista, bajo la forma de la contratransferencia: ‘Pensé que…, me dije que…, me sentí incómodo…, se reactivó en mí…’. En otras palabras, cuando el analista tropieza con su no sé la ecuación personal cobra protagonismo y esto se traduce en un deterioro de la clínica.”

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Valoro especialmente de esta parte del curso el esfuerzo por leer a otros, algo que los analistas actuales casi no hacen. Este curso es ejemplar para ilustrar la actitud del analista que se deja interpelar por otras prácticas, sin por eso ceder en sus principios. Hacer una buena crítica es un trabajo arduo.

Por esta vía, Miller llega a un esbozo de conclusión:

“Queda claro lo que constituiría el falso semblante en eventuales debates: considerar que la diferencia entre lacanianos y no lacanianos se reduce a la duración de la sesión. La verdadera diferencia que esa cuestión cuantitativa encubre es la contratransferencia.”

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Ahora bien, esto no quiere decir que la duración de la sesión sea un asunto menor, ya que esa duración (breve, en los lacanianos) es lo que hace que el analista no se impregne de los efectos contratransferenciales:

“No se puede excluir que nuestra sorpresa al leer ciertos informes provenga justamente de ahí: del efecto de sesiones prolongadas que liberan en el analista una actividad mental que, en los lacanianos, queda inhibida por la brevedad del encuentro.”

Jacques Lacan

Contratransferencia, o peor: empatía

Luego de este recorrido, podríamos decir que “lacaniano” es el analista que niega la contratransferencia. Miller lo dice de este modo:

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“El verdadero motor, la dinámica misma de la enseñanza de Lacan, estaría en ese rechazo. Esa construcción podría sostenerse a partir de la mortificación del analista, su localización en el lugar del Otro, las tesis sobre el sujeto supuesto saber, el acto y el discurso analíticos. Todas son formulaciones cada vez más elaboradas para excluir al analista de la consideración de la contratransferencia.”

Sin embargo, luego de las reflexiones sobre el momento actual se produce un viraje. A la teoría de la contratransferencia le siguió en el psicoanálisis contemporáneo una defensa del analista empático (que hoy está muy de moda). Miller es taxativo: “Lo que se llama empatía no es más que la versión proyectiva del analista sobre el paciente”.

Al lado de las propuestas de analistas que plantean “franquearse” con sus pacientes, que se entregan a desbordes emocionales (como llorar con ellos), que hablan de “copensar” (en un verdadero holding hands), los viejos teóricos de la contratransferencia parecen ortodoxos. Aquí Miller comienza a vislumbrar que el problema vendrá de la mano del reemplazo del analista por terapeutas bondadosos y bienintencionados. El tiempo le dio la razón.

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Al psicoanálisis como experiencia del inconsciente, lo reemplaza una comunicación de afectos. Al analista frío, impersonal, distante, le sigue el analista que “pone sus cartas sobre la mesa”, que practica una self-disclosure, una revelación de sí mismo.

El problema de esta perspectiva es que produce una “ablación del deseo del Otro”, esto es, esa instancia respecto de la cual cada quien se posiciona como sujeto. El tratamiento se convierte en un diálogo comprensivo de entendimiento recíproco.

A esta intención, Miller responde –desde el principio del seminario, recordándolo en diferentes clases– con una frase de Lacan: “Una interpretación cuyos efectos se comprenden no es una interpretación psicoanalítica”.

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Retorno a Lacan

Leer el movimiento de la enseñanza de Miller es apasionante, mientras leemos somos sujetos de la pasión. En una clase comienza: “Nos reímos. Es un hecho: nos reímos. Aquí lo hacemos seguido, muy seguido –quizá demasiado–, desde que leemos a otros psicoanalistas”.

Más adelante, la risa se convierte en mueca de dolor. Así comienza otra clase: “Ustedes sufren. Sufren, y Éric Laurent y yo lo hemos notado. Sufren cuando hablamos de autores que no son Lacan”.

El Seminario 15 de Lacan:

En un contexto global en el que el psicoanálisis está asediado por diversas psicoterapias instrumentales, en el que se cede con instancias de garantía y supervisión para conseguir una “falsa evidencia amable” –según una formulación de Laurent en este curso– hacer la pregunta por lo propio del análisis sin concesiones es un acto de valentía.

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Cuando las asambleas internacionales buscan estrategias para vender un psicoanálisis aggiornado y acorde a la demanda actual, este curso recupera los problemas y reintroduce la pregunta por el sujeto en su dimensión exigida. También lo hace con el analista, cuando en el final de la clase que se titula “Los principios de la práctica lacaniana”, Miller cita un pasaje de Lacan que dice:

“Si hubiera podido hablar del acto psicoanalítico hasta el final, lo habría hecho para decirles que no por no nada les hablé del deseo del psicoanalista. Es imposible, en efecto, que no provenga del fantasma del psicoanalista –o sea, de lo más opaco, cerrado y autista que hay en su palabra– el shock que deshiela en el analizante la palabra […]”

Miller enfatiza que esta es una declaración única, “que cuesta creer que sea de Lacan”; porque, ¿no había que separarse de la persona del analista? ¿De qué modo en ese fango (su fantasma) crece un deseo? No por nada este curso de Miller se publicó este año, el mismo en que se publicó el seminario El acto psicoanalítico de Jacques Lacan –que ya fue comentado por Verónica Buchanan en esta sección de Cultura.

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El futuro llegó, hace rato. En ese año 2002, Miller anticipaba “el dolor exquisito del movimiento psicoanalítico: la tensión entre el psicoanálisis en singular (lacaniano) y el psicoanálisis en plural (ecléctico)”. Desde entonces no hemos visto más que una grieta que se ensancha.

En ese entonces, Miller decía: “Anticipo –profetizo– que los términos de ese debate ya se perfilan”. La profecía se cumplió. Miller es un profeta de los buenos, de los que devuelven el mensaje con una forma invertida, para decir de dónde venimos y a dónde vamos.

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