ECONOMIA
El nuevo precio de dólar que prevén 45 economistas de bancos y consultoras

En un escenario en el que el precio del dólar se encuentra estable en julio, en torno a los $1.500 tras el salto que tuvo el mes pasado, se publicó el nuevo informe realizado entre 45 economistas de bancos y consultoras mundiales de inversión, en el que develan qué cotización esperan para el billete estadounidense para fin de año.
Esto ocurre en un momento en el que las calificadoras de riesgo mundiales mejoraron las notas de deuda de Argentina y en que el Gobierno anunció que consiguió los fondos necesarios para refinanciar los compromisos a pagar en moneda norteamericana hasta fines de 2027, para evitar ruidos cambiarios en los próximos meses, en plena previa a las elecciones presidenciales.
De esta manera, en los nuevos pronósticos del FocusEconomics, el consenso es que el tipo de cambio mayorista será de $1.659 para fines de diciembre que viene, lo que representa una baja de 5 pesos respecto a lo esperado para la misma fecha en el informe previo. Es decir, los expertos esperan que en los próximos meses el mercado estará calmo y que el precio del dólar se ubicará por debajo de las estimaciones previas para fin de año.
Pronóstico del dólar e inflación para 2026
Ello se debe al crecimiento de sectores clave, como la agricultura y la minería, mientras que las industrias más orientadas al mercado interno tuvieron dificultades.
«Se espera que el crecimiento del PBI se modere este año con respecto al anterior, pero aún se mantenga muy por encima del promedio de la última década. La agricultura y la energía serán motores clave, esta última beneficiándose del capital extranjero canalizado a través del régimen RIGI. Sin embargo, las industrias orientadas al mercado interno se enfrentarán a dificultades debido a la inflación persistente, el gasto público restringido y la fuerte competencia de las importaciones», reflejan los expertos del FocusEconomics.
De esta manera, prevén que la actividad crezca un 3% en 2026, sin cambios respecto a lo esperado el mes anterior.
Por otra parte, el informe prevé que la inflación anual se mantenga por encima del 30% en 2026, «una de las tasas más altas del mundo, debido a la depreciación de la moneda y las elevadas expectativas inflacionarias. Aun así, la reducción de las restricciones a las importaciones y la contención del gasto público deberían contribuir a que la inflación promedio alcance su nivel más bajo en nueve años», detallan.
Los analistas relevados esperan un aumento promedio del 31,5% en los precios al consumidor en 2026, lo que representa un incremento de 0,2 puntos porcentuales con respecto al informe publicado en junio.
El consenso de los economistas es que el precio del dólar mayorista será $1.659 a fin de año
Cuál es el precio del dólar que prevén bancos y consultoras
El precio del dólar mayorista consensuado por los economistas encuestados por FocusEconomics es de $1.658,9 para fin de diciembre que viene, alrededor de 5 pesos menos que lo previsto en el relevamiento de junio para la misma fecha, y unos 40 pesos menos de lo previsto hace tres meses. De concretarse este valor, en todo el 2026 el tipo de cambio ascendería un 14%; es decir, la mitad que el avance esperado para la inflación.
Por lo tanto, quedan bastante rezagadas las estimaciones del Presupuesto 2026 presentadas por el Gobierno en el Congreso de la Nación meses atrás, cuando se estimó que la referencia cambiaria sería de $1.423 para fin de año.
En cuanto al precio del dólar mayorista esperado por el mercado de opciones y futuros del Matba-Rofex (A3), este se opera a $1.625 para fines de diciembre, unos 34 pesos por debajo de las estimaciones de FocusEconomics.
Las estimaciones de fin de año de los expertos internacionales se asemejan al Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) —la encuesta mensual realizada por el Banco Central en la que participan 44 economistas nacionales—, donde se proyecta un precio de dólar mayorista de $1.673 para diciembre que viene.
Cabe recordar que el billete estadounidense mayorista cotiza en la actualidad a $1.471,5 y sube un 1% en todo 2026. Este precio de la moneda estadounidense se encuentra un 20% por debajo del valor máximo de la banda cambiaria de flotación establecido por el BCRA para no intervenir en el mercado, la cual se actualiza de manera mensual sobre la base de la inflación registrada dos meses atrás (t-2) y hoy se ubica cerca de los $1.824.
Por ende, la diferencia entre el valor actual y el máximo tolerado por el Banco Central para no intervenir vendiendo divisas es de $352,5. Se trata de una amplia diferencia que mantiene la calma cambiaria en el mercado, donde el consenso de los economistas es que el precio del dólar mayorista cerrará a $1.659 a fin de año.
Qué valor del dólar proyectan los analistas consultora por consultora
Ahora bien, respecto a las proyecciones del precio del dólar mayorista para fin de año de cada economista de las consultoras y bancos de inversión relevados por FocusEconomics, el rango de los valores estipulados se ubica entre un mínimo de $1.335 y un máximo esperado de $1.850.
Por lo tanto, se está reflejando una tendencia a la baja en el techo esperado por los expertos para la cotización del billete estadounidense, debido a que hace dos meses el nivel más alto aguardado por algunos analistas llegaba a alcanzar los $1.996.
Entre los economistas que pronostican un mayor precio para el tipo de cambio mayorista para diciembre próximo se ubican:
- FIEL: $1.883
- Pantheon Macroeconomics: $1.850
- MAPFRE Economics: $1.843
- LCG: $1.820
- Empiria Consultores: $1.802
- Invecq Consulting: $1.800
- Banco Supervielle: $1.777
«Prevemos que, luego de un primer semestre calmo donde sorprendió la oferta de divisas, el flujo sea algo más restringido, principalmente por estacionalidad, y con una demanda que no cede, donde el tipo de cambio exhiba una variación más parecida al 2% mensual», detalla Sebastián Menescaldi, economista y director asociado de Eco Go, con un pronóstico de $1.667.
Por su parte, Claudio Caprarulo, economista y director de Analytica Consultora, con una proyección de $1.628 para diciembre, suma a iProfesional: «Después de la corrección que vimos en junio, proyectamos que el Gobierno buscará que la tasa de depreciación disminuya progresivamente. Una estrategia que, lógicamente, dependerá de hasta dónde logra estabilizar la oferta de dólares«.
La tranquilidad en el mercado es aportada por el ingreso de divisas por parte de las inversiones impulsadas por el RIGI y por las exportaciones pendientes del agro y de hidrocarburos. Esto se observa en la compra diaria de divisas realizada por el Banco Central para reforzar las reservas, donde solo entre el lunes y el martes pasados adquirió unos u$s812 M, acumulando un total de u$s12.269 M en todo el 2026.
Además, al reavivarse el conflicto en Medio Oriente, los precios de las materias primas volvieron a subir, algo que beneficia a las exportaciones argentinas. De hecho, el barril de petróleo volvió a alcanzar el nivel de los u$s80, mientras que el precio de la soja prolongó su racha positiva en el mercado de Chicago, se acercó a los u$s440 por tonelada y tocó la marca más elevada desde mediados de mayo.
Al mismo tiempo, se registraron emisiones de deuda en dólares por parte del Estado y de empresas, lo que genera ingreso de divisas. Por ejemplo, se puede mencionar el debut de esta semana del Bonar 2029 (AO29) en dólares, donde el Tesoro apunta a captar divisas de inversores locales tras los recientes pagos de deuda, en una licitación que tendrá un cupo global de u$s2.000 M y pagará una tasa del 6% anual.
A ello se le suma una intervención en el mercado de futuros y en la plaza financiera para «controlar» que no se disparen las referencias cambiarias en estos ámbitos y evitar que generen tensiones en la plaza spot.
Cabe recordar que el ministro de Economía, Luis Caputo, había dicho días atrás, cuando el billete estadounidense se había recalentado y como forma de calmar a la City: «Si en $1.400 te van a militar atraso cambiario, no te pueden militar preocupación en $1.500».
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ECONOMIA
“Hay dos economías, no dos velocidades”: el diágnóstico de un experto en finanzas y las luces de alarma de cara al 2027

Aunque con una expectativa de inflación en descenso y mejores ingresos de dólares por las exportaciones, la actividad económica aparece como el principal frente de preocupación para 2027. El economista Leonardo Anzalone, del Centro de Estudios Políticos y Económicos (CEPEC), alertó por el desempeño de la industria y el comercio, dos sectores vinculados con la creación de empleo.
Durante una entrevista con Infobae en Vivo, Anzalone analizó las perspectivas de la economía argentina para el próximo año, a la espera de las definiciones que pueda contener el proyecto de Presupuesto 2027. Su mirada combinó una previsión de menor inflación con advertencias por la evolución de la actividad, el desempleo y la distancia entre los sectores exportadores y aquellos que dependen del mercado interno.
El analista cuestionó la descripción de una economía “a dos velocidades”, una fórmula que suele usarse para explicar la diferencia entre los rubros que crecen y los que permanecen estancados o retroceden. Según planteó, la separación es más profunda y responde a la coexistencia de dos dinámicas económicas distintas.
“Nosotros creemos que no. Nosotros creemos que hay dos economías, no dos velocidades”, afirmó Anzalone.
Qué pasará con la inflación
Con respecto a la inflación, el economista señaló que, si no surge un shock externo de magnitud, puede continuar con una tendencia descendente durante 2027. No anticipó una desaceleración hasta niveles mínimos, pero sí una baja respecto de los registros actuales.
“Vemos una inflación que va a seguir un sendero de descenso”, sostuvo. Luego precisó su estimación: “Entre el 15% y el 20%”, en referencia a una proyección anual.
Anzalone explicó que los datos mensuales pueden mostrar variaciones, con períodos de subas y otros de bajas, pero consideró que la tendencia general se mantendrá hacia la desaceleración.
La evolución de los precios, de todos modos, no fue el principal factor de preocupación que mencionó durante la entrevista. Anzalone puso el foco en la actividad económica y en el margen que el Gobierno esté dispuesto a otorgar para impulsar el mercado interno, aun si esa decisión implica resignar parte de la baja inflacionaria. “No vemos tan convencido al Gobierno de querer sacrificar algunos puntitos de inflación en cambio de que mejore la actividad”, dijo.
La referencia adquiere relevancia ante un año electoral. Anzalone señaló que los gobiernos suelen dar mayor impulso a la actividad durante esos períodos, aunque no observó esa disposición de manera clara en el escenario que analizó para 2027.
La actividad económica, el punto débil
Para el economista del Cepec, el nivel de actividad representa “el punto débil del modelo”. Su diagnóstico se concentró en la diferencia entre los rubros que reciben impulso de las exportaciones y aquellos que dependen en mayor medida del consumo, la producción y el comercio interno.
Anzalone agrupó en un primer bloque al agro, la minería y el petróleo. Según señaló, esas actividades traccionan con fuerza. En un segundo grupo ubicó a la industria y el comercio, sectores que, en su análisis, siguen una dirección opuesta y concentran una parte relevante de la generación de puestos de trabajo.
“Una economía que tracciona muy fuerte, minería, petróleo, el agro, y otra economía que va diametralmente opuesta a esa, que es la que genera empleo: la industria, el comercio”, afirmó.
La distinción entre ambas realidades ocupa el centro de su advertencia para el próximo año. Mientras los sectores vinculados con la producción de energía, minerales y productos agrícolas pueden recibir ingresos adicionales por las exportaciones, la industria y el comercio atraviesan un escenario diferente.
El economista consideró que esa distancia debe reducirse. “Eso necesitamos que de alguna manera empiece a emparejarse, porque si no vas a seguir teniendo problemas de desempleo”, sostuvo.

Anzalone vinculó el desempeño de esos sectores con la capacidad de sostener los programas de estabilización. “Cuando a vos te aumenta el desempleo, y vamos a conocer los datos de pobreza, ayer se estuvo diciendo algo, con aumento, bueno, eso es lo que nos preocupa”, expresó.
Más dólares por la soja y el petróleo
Durante la entrevista, Anzalone también se refirió al efecto de los precios internacionales sobre la economía argentina. Indicó que la suba del petróleo y de la soja puede elevar el ingreso de dólares, un factor que consideró necesario para las cuentas externas y fiscales.
Como ejemplo, señaló que antes del conflicto en Medio Oriente el barril de petróleo cotizaba en torno a 60 o 62 dólares, mientras que hoy alcanza los 107 dólares. También comparó una soja cercana a 500 dólares con otra en torno a 400 dólares. “Eso representa un ingreso de dólares super importante”, afirmó sobre el precio del petróleo.
Según Anzalone, esos valores pueden beneficiar las cuentas fiscales y a las provincias que perciben recursos por regalías petroleras. En el caso de los productos agrícolas, el incremento de los precios internacionales también puede mejorar el flujo de divisas que recibe la Argentina.
El economista planteó, sin embargo, que el movimiento de las materias primas presenta efectos contrapuestos. El ingreso adicional de dólares puede favorecer a los sectores exportadores, pero el aumento de los precios internacionales también puede trasladarse a la inflación.
El impacto del contexto financiero externo
Anzalone mencionó además el contexto internacional y el posible impacto de una suba de la tasa de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos. Según explicó, un aumento de ese costo financiero puede afectar el acceso al crédito de la Argentina y de los proyectos que requieren inversión externa.
El economista afirmó que una eventual suba de tasas tendría consecuencias en todo el mundo. Para la Argentina, el problema se amplía por el nivel de riesgo país. Si los responsables de la política económica buscaran financiamiento en el exterior para afrontar vencimientos, ese dinero sería más caro. “Argentina todavía tiene un riesgo país muy alto”, señaló.
Respecto de las inversiones en sectores como Vaca Muerta, la minería y otros proyectos vinculados con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), Anzalone sostuvo que la evaluación debe hacerse caso por caso. Reconoció que el costo financiero puede representar una dificultad, aunque indicó que las compañías petroleras y mineras cuentan, en general, con capacidad para sostener inversiones.
El analista también relativizó el volumen de capitales que llegó al país. “Tampoco es que llegaron muchas inversiones. La formación bruta de capital, como decimos los economistas, en Argentina es la menor de Latinoamérica”, afirmó.
Mirá la entrevista completa a Leonardo Anzalone
ECONOMIA
Así es el auto eléctrico del futuro que busca revolucionar los viajes de larga distancia

En tiempos donde la eficiencia es clave para el éxito o el fracaso de cualquier proceso, Volkswagen presentó en Alemania el Mission Efficiency, un prototipo eléctrico que apunta a llevar la reducción de la resistencia al avance al límite.
Este vehículo tiene un coeficiente aerodinámico de 0,158 cx y una batería de 54,9 kWh útiles, lo que le permitió recorrer 1.278,36 kilómetros entre Wolfsburg y Viena con una sola carga y aún así conservar algo de autonomía al llegar a destino.
Con este modelo, la marca busca demostrar que la autonomía de un auto eléctrico no depende únicamente del tamaño de su batería, carrera tras la que corren la mayoría de los fabricantes. Por el contrario, esa variable está también determinada por la energía que el vehículo requiere para desplazarse, una demanda que aumenta frente a la resistencia del aire, el contacto de los neumáticos con el asfalto y las pérdidas internas por sus componentes mecánicos.

El Mission Efficiency fue construido sobre la plataforma MEB+ y comparte elementos de propulsión con el futuro ID. Polo de Volkswagen. A diferencia de otros prototipos orientados a los récords, no incorpora una batería de capacidad extraordinaria ni una mecánica inédita: su propuesta se concentra en la forma de la carrocería, el peso y la reducción de pérdidas energéticas.
El aire define buena parte del consumo en ruta
La resistencia aerodinámica crece a medida que aumenta la velocidad. Por eso, un auto eléctrico que circula en ruta necesita destinar una proporción cada vez mayor de la energía de la batería para atravesar la barrera invisible del aire. El diseño de baja resistencia reduce esa demanda y permite extender la autonomía sin sumar capacidad al paquete de baterías, que al mismo tiempo le suma peso a los automóviles.
El coeficiente aerodinámico de 0,158 del Mission Efficiency es una cifra que Volkswagen presentó como récord para un vehículo homologado para circular por la vía pública. Además de su silueta, el autio tiene una superficie frontal de 2,08 metros cuadrados, otro factor que contribuye a disminuir el arrastre.
La carrocería es baja y alargada, con perfil de gota de agua y una zona trasera más angosta, solución conocida como boat tail por su similitud con la popa de las embarcaciones a vela. El objetivo es que el flujo de aire se mantenga adherido a la carrocería durante más tiempo y se separe con menos turbulencias al final del vehículo.

La parte inferior de la carrocería está cubierta casi por completo, las ventanillas no tienen marco, las manijas de las puertas están integradas al perfil de los paneles y las ruedas traseras están parcialmente carenadas. En el frente, tres compuertas activas regulan el ingreso de aire de refrigeración según la necesidad del sistema, aunque cuando están cerradas es cuando el modelo alcanza su mejor resultado aerodinámico.
Las ruedas y los neumáticos también reducen las pérdidas
La eficiencia no se define únicamente en la carrocería. Volkswagen trabajó sobre la resistencia a la rodadura, es decir, la energía que se pierde en el contacto entre los neumáticos y el pavimento, y sobre las turbulencias que se forman alrededor de las ruedas.
El concept utiliza deflectores desarrollados para evitar que el aire ingrese en exceso a las llantas. Las ruedas traseras, en tanto, quedan cubiertas para favorecer la continuidad del flujo, mientras que los pasarruedas delanteros se ajustaron al contorno de los neumáticos.
Según la información divulgada por la compañía, las ruedas pueden representar entre 25% y 30% de la resistencia aerodinámica total de un automóvil.

Una batería para recorrer 1.278 kilómetros
Volkswagen sometió al prototipo a un recorrido entre Wolfsburg, Poznan, Olomouc y Viena. La ruta cubrió 1.278,36 kilómetros, con una velocidad media de 67,72 km/h y una máxima de 138 km/h. El consumo registrado fue de 6,89 kWh cada 100 kilómetros, sin contar las pérdidas de recarga, y de 7,51 kWh/100 km al incorporarlas a la medición.
Pero lo más curioso fue comprobar que al terminar el trayecto, la batería todavía disponía de energía equivalente a 164 kilómetros de alcance. La prueba permitió estimar una autonomía teórica superior a 1.400 kilómetros bajo condiciones similares, aunque esa cifra no equivale a una homologación de uso habitual ni garantiza el mismo resultado en otros recorridos, temperaturas o velocidades.
En una prueba de consumo controlada, sobre terreno llano, a 68 km/h y con el climatizador y otros sistemas auxiliares desconectados, condiciones extremas no habituales en el uso de un vehículo, el modelo requirió 6,48 kWh cada 100 kilómetros. El motor eléctrico delantero ofrece 99 kW, equivalentes a 135 CV, y se combina con una transmisión de una sola velocidad.
Volkswagen indicó que, por encima de 80 km/h, el Mission Efficiency consume más de 30% menos energía que un ID. Polo, y a 140 km/h, su gasto sería similar al de ese modelo a 100 km/h, de acuerdo con la comparación difundida por la empresa. Toda una prueba del efecto del aire a medida que aumenta la velocidad.

El Mission Efficiency no tiene producción confirmada
El Mission Efficiency tiene configuración 2+2 plazas interiores, una capacidad de carga de 481 litros y los asientos traseros admiten pasajeros de hasta 1,60 metros de altura.
Para reducir masa y consumo de accesorios, el interior prescinde de una pantalla central convencional. El conductor puede utilizar un teléfono o una tablet como sistema de información y entretenimiento, mientras que el equipo de audio se resuelve con un parlante Bluetooth portátil. Un recolector solar de 370 vatios, integrado en el techo y el portón trasero, alimenta sistemas auxiliares y podría aportar hasta 30 kilómetros diarios de alcance en condiciones favorables.
El Instituto de Récords de Alemania certificó al Mission Efficiency en la categoría de vehículo eléctrico cercano a producción, de cuatro plazas y uso cotidiano. Sin embargo, Volkswagen no anunció su fabricación en serie ni una fecha de llegada a los concesionarios. Por ahora, el prototipo funciona como una demostración de tecnologías que podrían trasladarse a futuros eléctricos de la marca.
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ECONOMIA
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