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POLITICA

El plan de La Cámpora: acumula poder con el sueño de un gobierno propio

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Máximo Kirchnery el «Cuervo» Andrés Larroqueperdieron la primera discusión interna fuerte que se dio en La Cámpora después de que Cristina Kirchner dejó la Casa Rosada. Fue en marzo de 2016, cuando la agrupación, emblema de una etapa que parecía enterrada, daba sus primeros pasos por el desierto. Habían propuesto que la marcha que harían ese año a la Plaza de Mayo, para el acto por los 40 años del último golpe militar, partiera de la exESMA, sobre la Avenida del Libertador, y recorriera todo el cordón norte de la ciudad de Buenos Aires, una de las zonas de mayor rechazo al kirchnerismo. Pero la rama porteña de la organización consideró que no era momento para poner de relieve la identidad propia, ni para medir el músculo militante. Como los años anteriores, La Cámpora se movilizó desde las inmediaciones de la Plaza de Mayo, junto con el resto de las agrupaciones. «Fueron momentos duros. Algunos hasta se plantearon si había que disolver la organización», recuerda uno de los integrantes de la mesa chica.

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La Cámpora no solo sobrevivió al llano, a las discusiones internas y a los pronósticos de desaparición que resonaron antes y durante el gobierno de Mauricio Macri. Con Alberto Fernández en la Casa Rosada y con Cristina como sostén, hoy transita una etapa de consolidación y fortalecimiento. Nunca había tenido tanto poder: cuenta con cargos relevantes en el Estado nacional, gobiernos propios en dos capitales provinciales y en dos municipios bonaerenses, 14 diputados nacionales, siete senadores, representación en diez legislaturas del país, y una fuerza estructurada y activa.

Trece años después de su fundación y con mandos superiores de más de 40 años, dejó de ser una agrupación juvenil, ingresó en el elenco estable de la política argentina y ensaya para interpretar el papel protagónico. Sigue dando batallas subterráneas por espacios de poder, pero moderó sus modales y engordó su agenda de contactos para encarar un nuevo desafío: mostrar gestión y licuar la desconfianza de actores políticos y económicos. La Cámpora sabe que necesita cambiar de piel y encontrar una nueva mística para cumplir el objetivo de encabezar, ya sin el cobijo de Cristina, el proyecto de gobierno de la próxima generación.

Wado De Pedro y Máximo Kirchner, con el presidente Alberto Fernández y el gobernador Axel Kicillof, durante un vuelo por el conurbano bonaerense en medio de la pandemia del coronavirus

«La organización resistió, alejada del poder, sin perder densidad militante. Hubo una acumulación de experiencia, que no modifica la mirada que tenemos sobre el país», responde Máximo Kirchner, jefe de bloque del oficialismo en Diputados, cuando le preguntan sobre la evolución de La Cámpora. Se muestra más abierto y conciliador. Rechaza la idea de que la agrupación haya entrado en una etapa de maduración, porque no cree que hayan actuado con inmadurez en el pasado. «Se querían llevar puesto a un gobierno», dice, para justificar el perfil de guardia pretoriana que asumió La Cámpora en el gobierno de Cristina, y rechaza cualquier teoría que coloque a la agrupación en una disputa de poder con el Presidente: «Estamos para ayudar a Alberto y a Axel [Kicillof] en todo. Pusimos nuestros mejores cuadros a disposición. Wado [De Pedro], el Cuervo, Luana [Volnovich], Fernanda [Raverta]… gente muy joven, con mucha responsabilidad. El involucramiento es total, no tenemos un pie adentro y otro afuera, tampoco hay un parcelamiento, eso nunca funcionó.»

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Consultado por , el Presidente destacó el papel de la agrupación ante lo que caracterizó como ataques injustos: «La Cámpora es una organización política que mediáticamente ha sido estigmatizada. Cuando nació nucleó a muchos jóvenes que mostraban la rebeldía propia de la juventud. Esos jóvenes hoy son hombres y mujeres dedicados a la política y muchos de ellos han demostrado estar preparados para la gestión del Estado. Hay que terminar con su estigmatización, esencialmente porque es injusta. En el Frente de Todos son una parte más de un colectivo que vincula distintos sectores del peronismo y del progresismo.»

Militantes de La Cámpora en el Congreso, en 2012, cuando se trataba la ley de expropiación de YPF
Militantes de La Cámpora en el Congreso, en 2012, cuando se trataba la ley de expropiación de YPFMariana Araujo –

Los altos mandos de la organización se muestran entusiasmados con lo que describen como un proceso de «revalorización» y con la posibilidad de planificar el mediano y largo plazo. «Hoy estamos bancando a Alberto y a Axel, y tenemos la responsabilidad de aportar una agenda de esperanza para los próximos 10, 20 o 30 años», repitió en los últimos meses «el Cuervo», secretario general de La Cámpora y ministro de Desarrollo de la Comunidad en la provincia de Buenos Aires. ¿Cuál es esa agenda? «Hoy se demuestra que hay áreas en las que no se puede dejar todo librado a las reglas del mercado, como la comida, la salud, la educación y la vivienda. Tenemos que apostar a un capitalismo distinto, con mayor regulación. Hay que pensar una mejor distribución de la población. Nadie debería viajar dos horas todos los días al trabajo.» El gobernador bonaerense no pertenece a la organización, pero en La Cámpora lo consideran muy cercano. Aunque les dio menos participación en el gobierno de la que esperaban, saben que en esa gestión se juega buena parte del futuro de la agrupación.

La convivencia de La Cámpora con otros sectores del oficialismo está, sin embargo, lejos de ser un paraíso sin conflictos. Las batallas se libran de manera subterránea, sin la centralidad de otras épocas. «La Cámpora no le disputa el tiempo a Alberto. Aunque el gobierno no sea exactamente lo que ellos quieren, valoran la unidad y saben que hoy no se puede hacer más. Pero por abajo hay tensiones con intendentes y gobernadores que se pueden profundizar», dice un dirigente con terminal en el Instituto Patria. Un intendente del conurbano va más allá: «Cuando les conviene hay un esquema de distensión y cuando no, hay tensión. En el armado del gobierno no fueron muy abiertos, está a la vista con Anses y PAMI. Ellos trabajan en una construcción y consolidación política en el Estado con lo propio. Tienen un problema, que ahora están intentando resolver, que es ponerle sentido común a la política, para interpelar a todos los sectores». En la agrupación le bajan el tono a las tensiones con los intendentes. «No todas las discusiones son la crisis de los misiles», dice uno de los jefes de la organización, pero desliza un mensaje para los que quieran enfrentarlos: en los únicos dos municipios donde en 2019 se habilitaron primarias con boleta completa para todos, recuerdan, los jefes comunales cayeron derrotados.

Fernanda Raverta con Axel Kicillof en Mar del Plata, durante la campaña electoral del año pasado, cuando ella compitió por la intendencia
Fernanda Raverta con Axel Kicillof en Mar del Plata, durante la campaña electoral del año pasado, cuando ella compitió por la intendenciaMauro V. Rizzi –

La designación de Raverta al frente de la Anses expuso otra de esas tensiones. Se produjo después de que La Cámpora metió presión sobre el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, para lograr la salida de Alejandro Vanoli, a quien atribuían fallas en la gestión, en medio de la pandemia. Por lo bajo también le recriminan haberlos relegado en la distribución de las UDAI [Unidad de Atención Integral], las oficinas que el organismo tiene diseminadas en todo el país. Junto con el manejo de las UGL [Unidad de Gestión Local] de PAMI, la agrupación se aseguró una plataforma ideal para reforzar su proyecto de construcción permanente en el territorio. «Las UGL son todas de La Cámpora, de punta a punta. Las UDAI se reparten con gobernadores e intendentes del oficialismo, siempre que no estén en tensión con la agrupación», dice un dirigente peronista del conurbano.

En esas oficinas crecieron tres de los cinco intendentes que tiene La Cámpora: Mayra Mendoza (Quilmes), Juan Ustarroz (Mercedes) y Martín Pérez (Río Grande). Los otros dos habían sido concejales. Luciano Di Nápoli, de 40 años, ganó la intendencia de Santa Rosa en mayo del año pasado, sin Cristina en la boleta, después de imponerse en la interna del peronismo pampeano, con el Frente Renovador adentro, en un ensayo de lo que después sería el Frente de Todos. En los cinco meses que lleva como intendente, dispuso la estatización del servicio de transporte público de la ciudad, «un reclamo histórico de los vecinos de Santa Rosa», dicen en su entorno. Walter Vuoto, de 37 años, gobierna Ushuaia desde 2015, cuando lo eligieron con el 22% de los votos. Obtuvo la reelección el año pasado, con casi el 55%. ¿La receta? «Obra pública y diálogo con todos», responden en su gobierno.

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Andrés Larroque, secretario general de La Cámpora desde su fundación, con Cristina Kirchner y el Papa Francisco
Andrés Larroque, secretario general de La Cámpora desde su fundación, con Cristina Kirchner y el Papa FranciscoPresidencia

«No es verdad que tengamos inserción territorial porque tenemos las oficinas de la Anses y del PAMI; es al revés, nos encargan esa tarea porque tenemos un trabajo territorial de muchos años y lo ponemos al servicio del Estado. Cuando un compañero nuestro asume una responsabilidad, llega primero y se va último», argumenta un dirigente nacional de La Cámpora, y asegura que siguieron una enseñanza de Néstor Kirchner: «Nos decía que siempre tengamos a uno en cada lugar».

Un dato duro retrata hasta qué punto siguieron esa fórmula: la agrupación tiene, según números propios, 246 locales en la provincia de Buenos Aires y 86 en la Capital, entre unidades básicas y ateneos Néstor Kirchner. «Los bancamos con plata de nuestro sueldo y no cerramos ninguno durante los cuatro años del gobierno de Macri», dice un dirigente porteño. Los miembros de La Cámpora aportan parte de sus ingresos para el sostenimiento de la agrupación. Ese aporte, un porcentaje que los dirigentes prefieren no revelar, se incrementó para sostener las ollas populares y otras actividades que organizaron durante la cuarentena. En buena parte de ellas intervino la Federación de Trabajadores de la Economía Social (Fetraes), una organización que La Cámpora creó en 2016 con trabajadores de fábricas recuperadas.

La reconversión de la agrupación fue de la mano de la evolución de Máximo, que en 2016 se instaló de manera permanente en Buenos Aires. «Pasó de ser alguien al que muchos estigmatizaban, un pibito que jugaba a la Play, a ser uno de los artífices del acuerdo para la construcción del Frente de Todos –dice un dirigente con cargo en el gobierno nacional-. Hoy, aunque parezca que está parado en un extremo, es un tipo que armoniza y que tiene buena relación con Alberto, con Massa y con la mayoría de los intendentes.» Con Cristina alejada de la conducción del día a día, el líder de La Cámpora ejerce la jefatura operativa de todo el universo kirchnerista, lo que incluye a otros intendentes, como Lucas Ghi (Morón), Jorge Ferraresi (Avellaneda) y Mario Secco (Ensenada), a otras agrupaciones, como Nuevo Encuentro y Peronismo Militante, y a dirigentes sueltos, como Fernanda Vallejos, la diputada que propuso evaluar que el Estado obtuviera una participación de las empresas a las que asistiera en la cuarentena.

La organización interna

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La vida interna de La Cámpora, solo comparable en su intensidad con la de los partidos trotskistas, es otra de las claves de la resurrección. El órgano más importante es la mesa política nacional, que tiene 49 miembros y reuniones todas las semanas o cada quince días. Está integrada por uno o dos «responsables» por provincia; «secretarios» de tareas como organización, comunicación y formación, y una «mesa chica» del grupo fundador, que se encarga de resolver las cuestiones más gruesas y de fijar orientaciones generales. La estructura de «mesas» y «responsables» se replica en todas las provincias, al igual que los «frentes de acumulación política», ámbitos de militancia que La Cámpora comparte con otros sectores, como el frente de mujeres y el frente estudiantil. «Hoy hay un equilibrio dinámico entre la rigidez orgánica y laxitud para funcionar», dice un integrante de la mesa nacional. La integración de esa mesa chica, sin mandatos temporales, no cambió mucho en los últimos años, pero perdió dos de sus figuras originales: José Ottavis, protagonista de escándalos mediáticos, y Juan Cabandié, que se alejó en 2018 con reclamos de «mayor apertura»»aceptación de diferentes visiones dentro del espacio». Enfrentado con el «Cuervo», mantuvo la relación con Máximo, facilitó el reencuentro entre Alberto Fernández y Cristina, y en diciembre asumió como ministro de Ambiente.

Mayra Mendoza, Alberto Fernández, Luana Volnovich y Maximo Kirchner
Mayra Mendoza, Alberto Fernández, Luana Volnovich y Maximo KirchnerFernando Massobrio –

Hubo un momento en que la mesa política nacional de La Cámpora se reunió todos los días. Fue en septiembre de 2018, cuando la agrupación se declaró en «estado de alerta» después de que el juez Claudio Bonadio citó a indagatoria a De Pedro, Larroque y Ottavis, en una causa derivada del caso de los cuadernos. «Teníamos que saber cómo reaccionar si nos metían preso a un dirigente», cuenta un miembro de la mesa chica. Desde marzo, cuando se impuso la cuarentena, la mesa nacional no volvió a reunirse, ni siquiera de manera virtual. No encontraron, dicen, ninguna aplicación que les resulte lo suficientemente confiable para evitar filtraciones. La Cámpora no pudo marchar en marzo de este año a la Plaza de Mayo. Desde 2017 la columna de la agrupación sale desde la exESMA.



Gabriel Sued,LA NACION,Política

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POLITICA

El riesgoso camino de un Gobierno que encuentra sostén en el desorden opositor y se recuesta en los aliados

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“Si la alternancia es por ahí, sirve”, planteó a Infobae una fuente de la mesa política que sigue de cerca los movimientos de la oposición, en particular los últimos pasos que le atribuyen a Sergio Massa. La frase resume la apuesta del Gobierno: capitalizar la crisis interna del peronismo y encarar la carrera hacia 2027 con una polarización renovada.

Con un programa económico inflexible y el relato “anti casta” desgastado, en Casa Rosada apuestan a confrontar con un peronismo atravesado por las disputas internas por el liderazgo y a agitar el temor a un eventual retorno del kirchnerismo en su versión más radicalizada.

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Esa estrategia se refleja en los últimos discursos del presidente Javier Milei, ya enfocado en la búsqueda de la reelección, quien repite como mantra que la sociedad no volverá a votar a sus antecesores. “Los argentinos van a decidir en octubre del año que viene por continuar con este cambio porque el 70% ha decidido que no quiere volver atrás”, insistió el mandatario el pasado jueves durante su discurso en la Cámara de Comercio de los Estados Unidos.

Pero también quedó visiblemente materializada en la sesión del jueves, cuando el oficialismo consiguió una victoria en Diputados –varios se encargaron de aclarar que fue circunstancial, pero victoria al fin- al hacer caer la sesión opositora para derogar el DNU 70/2023. Los bandos fueron muy marcados: el peronismo y la izquierda en el recinto y en la calle con la Marcha Universitaria, y los libertarios festejando gracias a que un grupo de gobernadores decidió, por ahora, extender el apoyo a la Casa Rosada solamente para ver qué ofrecen de acá a diciembre.

Tras un 2026 marcado por polémicas y alejado de la promesa de ser “el año más reformista de la historia”, el Gobierno enfoca la mira en las elecciones presidenciales de 2027, aunque con resultados limitados para exhibir. En ese escenario, los problemas económicas representan un desafío para la estrategia electoral libertaria.

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Según un relevamiento nacional de Aresco, una de las consultoras que supervisa el Ejecutivo, las cuestiones vinculados al trabajo y la actividad económica encabezan las preocupaciones de los argentinos, con el 40,8%, seguidos por la inflación, con el 16,4%. Con los datos sobre la mesa, en Casa Rosada descartan recurrir a un “plan platita” para incentivar a los votantes y apuestan a contraponer modelos con el peronismo.

Datos del relevamiento realizado por la consultora Aresco sobre las principales problemáticas de la sociedad

Ante este panorama, el oficialismo busca desplazar la discusión hacia la arena política y capitalizar la fragmentación del Partido Justicialista. Para eso, recurren a la estrategia que tanto le cuestionaron a Massa antes del balotaje de noviembre de 2023: una versión propia de la campaña del miedo.

“Si se instala que el candidato es (Axel) Kicillof el Riesgo País se va a cinco mil puntos”, expresó a este medio una fuente con acceso al despacho presidencial. “Si a la oposición le estuviese yendo bien, significaría que en materia económica estaríamos mal. Cómo está el peronismo que Massa quiere volver a ser candidato”, ironizó otro integrante del Gabinete.

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Las advertencias también alcanzaron a los gobernadores aliados. En medio de las negociaciones con las provincias, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, les envió un mensaje: “Los que deberían estar preocupados son los gobernadores si el kirchnerismo vuelve y gana Kicillof”. Semanas atrás, el ministro de Economía, Luis Caputo, había recurrido a una retórica similar al calificar al gobernador bonaerense como “el anticristo” y al kirchnerismo como “el infierno”.

Aunque existen diferencias sobre la conveniencia de polarizar con nombres propios, en el oficialismo coinciden en que la confrontación con el peronismo puede contribuir a sostener las expectativas electorales camino a las próximas elecciones presidenciales. Como supo plantear Sartre, pelearse también es una forma de convivir.

La apuesta es que los cortocircuitos entre sus principales dirigentes se prolonguen durante el año electoral y dificulten la construcción de una estrategia común. En ese escenario, la reforma electoral adquiere una importancia particular dado que la eliminación de las PASO privaría al peronismo de uno de los mecanismos institucionales para dirimir sus candidaturas.

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Javier Milei y Axel Kicillof se reunieron en el comité de crisis conformado por el trágico temporal en Bahía Blanca

Sin embargo, la estrategia tiene un límite: en Balcarce 50 reconocen que la continuidad de Milei también dependerá de que se concreten algunos de los planes de inversión que, aseguran, están en curso, y de que las principales iniciativas legislativas tengan impacto en la vida de la sociedad.

El salvavidas de los aliados y el desorden interno

La apuesta a explotar las diferencias opositoras convive con una limitación más inmediata: sin mayoría propia en el Congreso, el Gobierno necesita acelerar los tiempos legislativos y sostener los acuerdos con los gobernadores aliados para avanzar con su agenda.

Con el calendario marcando el ritmo, la administración libertaria, que atraviesa un fluctuante escenario de apoyos, intenta ordenar el tratamiento de las iniciativas pendientes antes del cierre de año, dado que descuenta que la negociación parlamentaria se tornará más compleja. “A mayor cercanía de las elecciones, más difícil se pone el Parlamento”, alertó un legislador ante este medio.

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Con Milei abocado al plano internacional, la mesa política discute -casi en loop- las prioridades y, al menos por ahora, no logra fijar fecha para el tratamiento de la reforma electoral y el Presupuesto 2027, dos iniciativas clave para el Ejecutivo. Al listado deben agregarse otros proyectos como la Ley de Salud Mental, la de Defensa de la Soberanía Nacional, la reforma del Banco Central, los cambios en el régimen de Zonas Frías, entre otros.

La Cámara de Diputados de Argentina celebra una sesión en el recinto para debatir la derogación del Decreto de Necesidad y Urgencia 70

“Si querés que algo no funcione, creá una comisión”, invocó a Perón uno de sus integrantes para graficar la quietud de la instancia que el pasado martes retomó las reuniones tras 15 días sin verse.

En medio de las dificultades para ordenar su agenda, el Gobierno consiguió dos resultados favorables. Por un lado, la Justicia suspendió el pago de las multas vinculadas con la actualización de los salarios docentes. Por otro, varios gobernadores que participaron de la Argentina Week en París contribuyeron a frustrar una sesión clave.

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Con el auxilio de varios aliados, el oficialismo evitó una nueva derrota categórica en Diputados y logró resistir los embates opositores contra el DNU 70/2023. En medio de llamados y mensajes, los ocho legisladores que impidieron el quórum para habilitar el debate surgieron del respaldo de Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Hugo Passalacqua (Misiones), Carlos Sadir (Jujuy), Rolando Figueroa (Neuquén), Claudio Vidal (Santa Cruz) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe).

“Fue una demostración clara de los acuerdos: no bajaron los que no tenían que bajar”, admitió uno de los funcionarios que trabajó para desarticular la sesión. “Arrancamos con 8 senadores y 35 diputados, aún hoy no tenemos mayoría, pero logramos construirla. Es destacable. Aprendimos a hacer política”, admitió un funcionario ante este medio.

El equipo que respalda a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei

La negociación, que tuvo lugar incluso con los diputados en el recinto, no se limitó al giro de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) ni a las respuestas a pedidos concretos de algunas provincias. También contribuyó a destrabar las conversaciones la decisión de los Milei, en una nueva demostración de pragmatismo, de restituir los límites a la venta de tierras dentro del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que se tratará el próximo miércoles 21 en Diputados. El temario incluirá además el debate por las normativas “superadoras” de discapacidad y morosidad.

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Abocados a la tarea estuvieron el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem. La gestión se dio en medio de los matices internos sobre los criterios y los plazos para cerrar acuerdos con los gobernadores aliados en función del objetivo por la reelección del libertario en 2027.

Cómodos en el conflicto

Desde hace varias semanas, en Balcarce 50 postergan las definiciones sobre los plazos y los alcances de los acuerdos con los gobernadores, mientras aprovechan la fragmentación opositora para intentar reunir los votos necesarios en el Congreso. La demora deja al descubierto las rispideces internas que persisten pese a que los distintos sectores comparten el objetivo por otros cuatro años de gestión.

Mientras Luis Caputo insiste en la necesidad de cerrar cuanto antes los acuerdos para dotar de estabilidad al programa económico, desde el karinismo sostienen que la definición final la tiene Karina Milei. Hay quienes interpretan que la demora refleja el predominio de la postura de los primos Menem, partidarios de manejar plazos más laxos para las negociaciones.

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El presidente Javier Milei participa de la Argentina Week en París rodeado de una delegación de funcionarios y gobernadores

“No hay nada que resolver. En materia de acuerdo político hay una sola postura y es la de Karina”, sostuvieron por los pasillos de Casa Rosada, en una señal de respaldo a la conducción política de la secretaria general de la Presidencia. “Una foto ahora no garantiza nada. Plantear que hace falta cerrar cuanto antes solo da una señal de debilidad errada”, postuló una fuente oficial ante este medio.

Ante cada desafío, las diferencias reaparecen, aunque desde el círculo íntimo del Presidente intentan reducirlas y sostienen que aprendieron a convivir con ellas. “La interna va a seguir acompañando al Gobierno hasta el final de los días. Es algo normal”, blanqueó un integrante del ala política.

Con el Presidente dedicado a apuntalar a la derecha en España, lo que resta del Gabinete buscará ordenar el cronograma legislativo y profundizar las negociaciones con los gobernadores para cerrar el año con el Presupuesto 2027 y la reforma electoral aprobados. “Todavía estamos en octubre. Estamos dentro del plazo establecido. Primero la reforma electoral y después el Presupuesto”, se escudan.

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Pese a las disputas de criterios, la mesa política reconoce la dependencia con los aliados y reivindica la capacidad de negociación construida desde el inicio de la gestión. “Desde siempre dependimos de ellos. Eso quedó claro cuando intentaron hacernos daño después de la elección bonaerense de septiembre, pero el pueblo en octubre puso las cosas en su lugar. Nosotros tuvimos la firmeza de sostenernos”, planteó un funcionario ante este medio.

En plena tarea por llegar a 2027 con un escenario favorable, la gestión enfrenta el complejo desafío de sostener sus expectativas electorales y, al mismo tiempo, construir los acuerdos necesarios para avanzar con su agenda. Entre la polarización con el peronismo y la negociación con los aliados, el Gobierno vuelve a enfrentarse a una de las premisas clásicas de la política: el arte de lo posible.

Cámara de Diputados,DNU 70,Argentina,sesión parlamentaria,oposición

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Diputados: la oposición no consiguió quórum y se cayó la sesión en la que buscaba rechazar el DNU de Milei sobre desregulación económica

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Finalmente, como anticipó TN, se cayó por falta de quórum la sesión en Diputados impulsada por la oposición dura, el kirchnerismo y aliados, en la que iban a tratar de rechazar el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/2023 del presidente Javier Milei, de desregulación de la economía, considerado estratégico para el Gobierno. No lograron sentar a los 129 legisladores necesarios para habilitar el debate.

Con negociaciones, los libertarios lograron blindar el DNU, al bloquear un debate en que la oposición además apuntaba a tratar dos temas muy incómodos para el Gobierno, como los dictámenes sobre discapacidad y endeudamiento familiar.

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“Una vez más, quisieron ponerle un freno a la Argentina y se quedaron en el intento. El país ya eligió un rumbo y no va a retroceder para satisfacer a los que nos llevaron al fracaso”, celebró el titular de la cámara baja, Martín Menem, tras la caída de la sesión. El propio Javier Milei hizo eco de sus palabras y festejó en sus redes con las siglas “MAGA” y “VLLC!”, en alusión a “Hacer a la Argentina Grande Otra Vez” (en inglés) y “Viva La Libertad Carajo”.

Además de los 95 legisladores de La Libertad Avanza encabezados por Gabriel Bornoroni; no bajaron al recinto para bloquear la sesión los 12 del PRO de Cristian Ritondo; y los seis de la UCR de Pamela Verasay. Tampoco asistieron los dos del MID de Oscar Zago; los dos de Producción y Trabajo de San Juan, que responden al gobernador, Marcelo Orrego -que tiene esta tarde una audiencia con el jefe de Gabinete, Diego Santilli-; Adelante Buenos Aires, de Karina Banfi; la Neuquinidad, de Karina Maureira (con terminal en el mandatario Rolando Figueroa); y José Luis Garrido de Por Santa Cruz, que responde al gobernador Claudio Vidal.

Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, anunció la caída de la sesión impulsada por la oposición. (Foto: Cámara de Diputados/Gustavo Molfino).

Tras la caída de la sesión, el legislador de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro, pidió al titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, que habilitaran el sistema para ver quiénes son los diputados presentes en el recinto y quiénes decidieron acompañar al oficialismo.

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La convocatoria había sido impulsada por el jefe de bloque de Unión por la Patria en la Cámara Baja, Germán Martínez, además de sus pares Miguel Pichetto (Encuentro Federal), Martín Lousteau (Provincias Unidas), Myriam Bregman (Frente de Izquierda), Jorge Fernández (Primero San Luis), Natalia de la Sota ( Defendamos Córdoba), Mónica Frade (Coalición Cívica), entre otros diputados de diferentes espacios políticos. No hubo firmas de los representantes del bloque Argentina Federal, que responde a los gobernadores de Misiones, Hugo Passalacqua, y de Salta, Gustavo Sáenz.

La oposición no logró reunir el quórum para derribar el DNU de desregulación económica, tratar la emergencia en discapacidad y proyectos por endeudamiento familiar. (Foto: Prensa Diputados).
La oposición no logró reunir el quórum para derribar el DNU de desregulación económica, tratar la emergencia en discapacidad y proyectos por endeudamiento familiar. (Foto: Prensa Diputados).

En los días previos, Martín Menem ideó una estrategia para bloquear la sesión que incluyó el llamado a otra sesión para el próximo 21 de octubre a las 12, donde el oficialismo incluyó en el temario sus propias iniciativas en materia de discapacidad y endeudamiento familiar.

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POLITICA

Milei se mantiene lejos del ruido local y viaja a España para sacar provecho de la ola internacional de derecha

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Mientras en Buenos Aires el oficialismo lograba este jueves desactivar la sesión en el Congreso en la que la oposición buscaba derogar el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/2023, el presidente Javier Milei se encontraba en Washington exponiendo en eventos con dirigentes de derecha y ratificando su apoyo a Flávio Bolsonaro, de cara a las elecciones en Brasil. Esta semana, cuando en la Cámara de Diputados se realice lo que el propio Gobierno considera que va a ser “la sesión más larga de la historia de la Cámara de Diputados”, el líder libertario estará en España, justo en la antesala de los comicios adelantados en los que se definirá al próximo mandatario de ese país.

El jefe de Estado argentino estará poco menos de 96 horas en territorio nacional antes de volver a partir al exterior, en el marco de las giras que viene encabezado para posicionarse como uno de los referentes políticos de la región en medio de los cambios de signo político que se están registrando en todo el mundo.

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Si bien la agenda todavía se estaba terminando, Milei tiene previsto despegar rumbo a Madrid el lunes por la noche, después de participar durante la mañana en la exposición Argentina Oil & Gas Patagonia, en Neuquén, junto con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli.

La Casa Rosada todavía no terminó de confirmar la agenda en la capital española, aunque en el Gobierno daban por muy probable un encuentro con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, una de las dirigentes europeas con las que el jefe de Estado mantiene una relación más fluida.

Milei volvería a reunirse con Ayuso (Europa Press)

También había expectativa por una posible reunión con el líder de Vox, Santiago Abascal, quien competirá por la Presidencia del gobierno español en las elecciones adelantadas del 29 de noviembre.

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La visita del libertario a Madrid se da en un momento de máxima tensión para la administración de Pedro Sánchez, quien tuvo que llamar a comicios antes de tiempo tras una serie de protestas masivas.

Abascal encabezará el martes a las 19:00 un acto partidario en Ponferrada, en la plaza Mayor y frente al ayuntamiento de ese municipio del norte español, pero Milei no tenía previsto trasladarse para participar de esa actividad.

El dirigente de Vox continuará entre el miércoles y el jueves con una serie de conferencias de prensa, de las que tampoco estaba prevista la presencia del Presidente argentino.

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La expectativa oficial estaba puesta, en cambio, en los contactos que Milei pueda mantener en Madrid con dirigentes y empresarios, luego de una nueva visita a los Estados Unidos que incluyó actividades políticas y reuniones con figuras vinculadas al Partido Republicano.

En Washington, el mandatario volvió a mostrarse en un evento junto a Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio, en una señal más de respaldo a los espacios de derecha de América Latina.

“Vamos a sacar a patadas al dictador comunista”, exclamó en esa oportunidad el libertario, que se involucra cada vez de manera más directa en los procesos de la región, al referirse a Lula da Silva.

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La Casa Rosada considera que esos apoyos, que en algunos casos derivaron posteriormente en victorias electorales, forman parte de una estrategia que fortalece la proyección internacional del libertario.

Milei con Eduardo Bolsonaro (REUTERS/Tierney L. Cross)

Milei ya expresó públicamente su acompañamiento a candidatos y dirigentes de ese sector en Brasil, Chile, Colombia y otros países de la región. El vínculo con Abascal y con Ayuso se inscribe en esa misma línea, en momentos en que España se encamina hacia una campaña electoral anticipada.

El viaje del Presidente coincidirá con la sesión convocada en la Cámara de Diputados para el 21 de octubre, que en el oficialismo anticipan que podría ser una de las más extensas de la historia reciente del cuerpo, con una duración cercana a las 24 horas.

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Después de conseguir que la oposición no lograra quórum para debatir este jueves la derogación del DNU 70/2023, La Libertad Avanza buscará ordenar su propia agenda legislativa con iniciativas que apuntan a responder a los reclamos de los bloques aliados.

Una vez más, si bien seguirá los acontecimientos desde Europa, el mandatario dejará las negociaciones políticas en manos de los integrantes de la cúpula libertaria que ya vienen conversando con los otros espacios.

“Una vez más, quisieron ponerle un freno a la Argentina y se quedaron en el intento. El país ya eligió un rumbo y no va a retroceder para satisfacer a los que nos llevaron al fracaso”, escribió el titular de la Cámara baja, Martín Menem cuando se confirmó que la oposición no había alcanzado el quórum.

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Entre los proyectos previstos para el miércoles, en tanto, figura la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, que busca endurecer las sanciones contra empresas que exploten recursos naturales en las islas Malvinas sin autorización argentina.

Además, el oficialismo pretende llevar al recinto el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, con cambios para restituir los límites a la venta de tierras rurales a extranjeros como concesión para los aliados.

El oficialismo tendrá un nuevo desafío en Diputados (RSFotos)

La medida, que fue autorizada por Menem luego de varias presiones, apunta a preservar el DNU 70, después de que la Corte Suprema reabriera la discusión sobre la Ley de Tierras.

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La agenda también incluiría las propuestas oficiales sobre discapacidad y morosidad o endeudamiento familiar, que el Gobierno elaboró como alternativa a los proyectos impulsados por la oposición.

La intención del oficialismo al convocar esa sesión fue, entre otros puntos, ofrecerles a los aliados una vía para acompañar las restricciones a la adquisición de campos por parte de extranjeros sin tener que votar la derogación completa del mega decreto firmado por Milei al comienzo de su gestión.

Con Milei fuera del país, la negociación política quedará nuevamente en manos de Santilli, los Menem y el resto de la mesa política, que se reuniría el martes nuevamente.

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El jefe de Gabinete recibió este jueves al gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, en el marco de una ronda de contactos con mandatarios provinciales que busca asegurar apoyos para la eliminación de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y la aprobación del Presupuesto 2027.

Ambas iniciativas dependen de los mismos bloques dialoguistas que resultaron determinantes para impedir que la oposición reuniera el número necesario para abrir la sesión de este jueves.

En paralelo, el martes también se retomarán las conversaciones con los representantes del PRO, Cristian Ritondo y Fernando de Andreis, con quienes el Gobierno no se reúne desde el 24 de septiembre.

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El encuentro se da después de casi un mes de diferencias por la discusión sobre discapacidad, la falta de coordinación parlamentaria y las negociaciones electorales de cara a 2027.

A pesar de esas tensiones, el PRO decidió no participar de la sesión opositora de la semana pasada y fue uno de los factores que le permitió al oficialismo proteger el DNU 70.

International,Relations,Diplomacy / Foreign Policy,North America

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