DEPORTE
El Porto es campeón de Portugal… ¡y el Benfica de Mourinho le da el premio del MVP al árbitro!

¡El Porto es el campeón de Liga de Portugal 2025/26! Los ‘Dragões‘ conquistaron su 31º título liguero tras vencer por 1-0 al Alverca, club propiedad de Vinícius Júnior. Es la primera liga en cuatro temporadas de un equipo con acento español, con Samu Aghehowa, Gabri Veiga y Borja Sainz en la plantilla.
Es el primer trofeo de la carrera de su entrenador, el italiano Francesco Farioli, quien llegó al Oporto el pasado mes de julio tras la destitución de Martín Anselmi y que anteriormente había entrenado a clubes como el Ajax, el Niza o los turcos Karagümrük y Alanyaspor.
Bajo la dirección de Farioli, los ‘Dragões‘ se han mostrado prácticamente intocables en la liga, con 27 triunfos, cuatro empates y solo una derrota en las 32 jornadas disputadas hasta el momento. Se auparon al liderato en la cuarta ronda, el pasado agosto, y desde entonces se han mantenido irreductibles en lo más alto de la clasificación.
Detrás de este título se encuentran fichajes recientes como el propio Veiga, que regresó a Europa tras dejar el Celta de Vigo para fichar por el Al Ahli Jeddah saudí; Sainz, procedente del Norwich City; o el del veterano defensa brasileño Thiago Silva.
Por su parte, Samu Aghehowa volvió a ser, en su segunda temporada en el Porto, la principal referencia en ataque, y el melillense, incluso sin jugar desde febrero, es el actual máximo goleador del equipo con 13 tantos en la Liga y 20 en todas las competiciones.
El camino hacia el título estuvo, sin embargo, marcado por varias dificultades, especialmente en lo que respecta a las lesiones, entre ellas la del propio Samu, quien sufrió una rotura total del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha, lo que significó el fin de su curso y la ausencia en el Mundial 2026.
Además, Farioli perdió al inicio de la temporada al central argentino Nehuén Pérez, quien se rompió el tendón de Aquiles en septiembre, y al delantero neerlandés Luuk de Jong, ex del Barça y del Sevilla, ausente desde noviembre por una rotura parcial del ligamento cruzado.
Este título es también el primero conquistado durante la presidencia del extécnico André Villas-Boas, que asumió las riendas del Porto en 2024 tras 42 años de liderazgo del ya fallecido Jorge Nuno Pinto da Costa.
«El Benfica otorga el premio al mejor jugador del partido al árbitro»
A su vez, el Benfica, que empató a dos ante el Famalicao, no solo le puso el título en bandeja al Porto, sino que tiró de ironía para mostrar su enfado respecto al arbitraje del partido en su perfil de ‘X’: «El Benfica otorga el premio al mejor jugador del partido al árbitro Gustavo Correia y al resto del equipo arbitral».
Los lisboetas se adelantaron en el marcador en el minuto 13 gracias a un penalti transformado por el noruego Andreas Schjelderup y Richard Ríos amplió la ventaja en el 20′. El partido, sin embargo, dio un giro al comienzo de la segunda parte con la tarjeta roja mostrada al capitán de las ‘águilas’, Otamendi.
Contra 10, el Famalicão acortó distancias en el minuto 67 con un tiro desde la izquierda del área de Mathias de Amorim y en el 78 empató con un gol del nigeriano Umar Abubakar tras un saque de esquina.
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DEPORTE
Oscar Ustari, en Rincón Stone: «Desde chico, Messi dejó en claro que era otra cosa»

«Messi era otra cosa». Oscar Ustari le dio inicio a Rincón Stone, el ciclo de entrevistas que lleva adelante Daniel Osvaldo en una producción de Olé y La Canchita. Y en ese sentido, el arquero habló de todo, yendo desde sus inicios, dando detalles del esfuerzo que hizo para llegar a Primera, a su relación con Leo, pasando por su lucha contra las lesiones. Sin dudas, una entrevista imperdible con el ex arquero de la Selección.
Y justamente, hablando de la Albiceleste, Ustari contó cómo fueron esos inicios en los que pasaba más tiempo con la camiseta del combinado nacional que con la de Independiente (club en el que estaba en ese entonces) y en donde tuvo la oportunidad de conocer a un Lionel Messi que estaba dando sus primeros pasos.
-A vos te pasaba al revés, cuando arrancaste tenías más rodaje en la Selección que en Independiente.
-Claro, yo no jugaba y me daba cuenta que estaba bien arriba, pero al mismo tiempo decía: “Ah, pero cuando tenga que bajar de acá”. Esto es un sube y baja, cuando cayera iba a escucharse el ruido mío contra el suelo. Yo hacía tres años estaba en mi pueblo viendo qué hacía, todo muy rápido y cada vez mejor. En algún momento se iba a terminar. Cuando me citaron a la Selección fue loquísimo porque estaba en juveniles y mi abuela estaba internada en La Plata peleando por su vida, mi mamá la estaba acompañando. Termino un partido contra San Lorenzo en Inferiores: ganamos 2-1, atajo un penal que me quisieron picar y la agarro con una mano, sin cancherear. Quiero sacar rápido y el central de ellos me corre por toda la cancha y me quería matar. Yo era Speedy González por como corría, era grandísimo. Termina el partido y dice el técnico: “Vamos a felicitar a nuestro capitán que es jugador de Selección”. Todos nos reíamos pero cuando vuelvo a la pensión me siento y digo: “¿A dónde voy a ir? Si no conozco a nadie”. Me agarró el miedo escénico, por lo que llamo a mi mamá y le digo: “Me voy para allá”. Me fui al hospital y me ve llegar con la cara pálida y le digo: “Tengo una mala noticia para darte. Me citaron a la Selección Argentina”. Mi mamá soltó unos lagrimones, lloraba, saltaba, se colgaba de los ventiladores… Y yo le decía: “Mamá, no te pongas contenta porque yo no voy a ningún lado. No conozco a nadie”. Un dirigente importante de Independiente se encargó de pasar a buscarme a la pensión y me llevó. Cuando subo al colectivo, el primero con el que me encuentro es el que me quería matar el fin de semana anterior, ja. A mí me habían dicho que era un sueño la Selección, je. Pero era el Chaco Pereyra, no sabés lo que es. Ahí me dijo: “Flaco, lo que pasó en el partido ya está, somos compañeros”: Fue algo espectacular.
-¿Quiénes estaban en esa Selección? Porque venís de una camada de oro…
«Fue la peor etapa de los 22 años que llevo de carrera», Oscar Ustari mano a mano con Daniel Osvaldo en Rincón Stone, una coproducción de Olé y la CanchitaMirá la nota completa en nuestra web y canal de Youtube
-Estábamos Biglia, Garay, Pablito Zabaleta, el Kun (Agüero), (Pablo) Vitti, (Rodrigo) Archubi, (Hernán) Peirone… Había un montón de jugadores. Todos llegaron.
-Y además de jóvenes la rompieron todos.
-A nosotros nos fue bien, porque éramos la primera Sub 17 que salió campeón sudamericano. Perdimos el pase a la final en Finlandia, que Fábregas nos hace el 3-2, y después vamos al Sudamericano Sub 20, que aparece Leo (Messi). Esa Sub 20 fue la camada de oro. Estaba el Pocho Lavezzi, Leo, el Kun, Garay, el Negro Cabral, el Chaco Torres… Era un equipo impresionante. Salimos segundos y clasificamos al Mundial. Pero en el primer partido Leo es suplente y perdimos con Estados Unidos…
-Y en esa época, ¿era una locura para ustedes que Leo esté en el banco?
-Sí, porque cuando hacés la preparación del partido enfrentás a los otros chicos que no les va a tocar jugar. Yo lo veía y del otro lado tiraba paredes con el Kun. Un desfachatado… Era impresionante, pero en ese momento estaba Pepe Sosa en un nivel impresionante, estaba Oberman, pero Leo era otra cosa.
Óscar Ustari mano a mano con Daniel Osvaldo en Rincón Stone, una coproducción de Olé y la Canchita
-Y después volviste a coincidir con Messi en el Inter Miami, ¿cómo fue esa etapa?
-Fue linda, buena. Un año y medio espectacular que no sabía si colgar los botines o no porque venía de una experiencia en Chile que no fue la mejor, primero fui a Estados Unidos y me acuerdo que me fui a Disney. Ahí me llama Leo y me dice que se había lesionado un arquero, que si iba atajaba yo. A mi hijo le escondí que era Messi pero se dio cuenta, ya Disney no le importaba, ja. Llego a casa y evalúo. Y fui, después la gente me resaltó que Leo me llamó a mí cuando estaban libres otros arqueros como Keylor Navas, pero que por nuestra relación me llamó a mí. El tema es que había que servirle, porque son máquinas de competir.
-Pero él también sabía que ibas a dejar todo, si te conocía…
-Hoy con el tiempo me doy cuenta que es un orgullo. Llegué y el Tata (Martino) ya tenía quien iba a jugar y lo único que le dije es: “¿Vos creés que te voy a servir?”. Y él me dijo que me conocía, cómo era.
¿Estuviste con el Tata en Newell’s?
-No, pero sabía porque siempre iba a Newell’s y fue el técnico de la selección de México, donde mis compañeros hablaban de mí, además que lo iba a ver cuando estaba en Pachuca. Él sabía quién era Ustari y no hubo ningún problema. Después me fue muy bien y renové con el club. Fue espectacular porque me agarró maduro, ayudé hasta cuando el técnico pensó que podía ayudar y estuvo muy bien.
Oscar Ustari mano a mano en Rincón Stone una coproducción de Olé y la Canchita
-Y también lo tuviste a Mascherano, que fue tu compañero. Cuando pasa a ser tu técnico, ¿cómo lo manejaba? Porque no es fácil en ese sentido.
-Pero Javi lo manejaba porque conocía cómo éramos nosotros. Él sabía que no tenía problema con nosotros. Por ahí, si me tocaba con 23 años, era distinto, pero a los 40 uno ayuda al técnico desde donde le toque.
-Además con esta edad estabas más cerca de él.
-Y es que compartimos mucho. Su primer Mundial fue mi primer Mundial, salimos campeones olímpicos, tuvimos muchas cosas juntos. Entonces hay situaciones que uno tiene que ayudar. Para mí es el deber ayudarlo. Si jugas o no es otro tema, pero yo trato de pensar en la persona, no sólo en la parte del jugador.
Los inicios de Ustari en el fútbol
-¿Cómo fue esa infancia en el pueblo? ¿Te picaba jugar a la pelota?
-Sí, jugaba bastante. Me gustaba mucho el básquet. Cuando venía Papá Noel o los Reyes, la cartita era pelota de básquet. De hecho, cuando yo debuto uso la 23, por (Michael) Jordan. Tuve una infancia muy buena, donde nos criaron con valores que hoy puedo seguir teniendo. Un pueblo muy chico donde a día de hoy me encuentro cada vez más a gusto cada vez que voy. Hace poco llegué de Canadá y me fui directo a América. No puedo quejarme de la infancia que tuve.
-¿Sentiste el desarraigo cuando viniste acá? ¿Hiciste inferiores directo en Independiente?
-Hice inferiores en Quilmes primero y era difícil. Nosotros ahora tenemos seis semáforos en el pueblo… Era difícil el hecho de ir a la gran ciudad. Uno recontra confiado y me pasaban cosas por ser del Interior. Me pasaba mucho de decir: “Pensar que hace poco estaba comiendo con mis viejos y mis hermanos y ahora no sé cuándo los voy a volver a ver”. Los primeros tres días fueron terribles porque los extrañaba y, por más que los extrañes, sabías que no los ibas a ver. Y después la otra es que éramos de clase media-baja. No teníamos teléfono y se hacía todo más complicado. Capaz hablaba una vez al mes, les decía que estaba fantástico y me faltaba de todo. Pero eso es parte de todo el esfuerzo que uno tiene que hacer.
-¿Y en Independiente estabas en la pensión?
-Cuando llegué al Rojo fui a la pensión. Una etapa linda pero muy dura. Conocés las entrañas del fútbol, las historias de cada jugador y el sueño de cada chico. También distintas realidades, pero con el tiempo cada compañero pasaba a ser tu hermano mayor, tu hermano menor… y el tutor ya era como un papá. Empezás a darle valor a las cosas y después, en lo personal, me hizo muy bien porque cuando era chico mis papás me hacían hacer tareas como ordenar, guardar la ropa… Entonces cuando llegué a la pensión ya sabía hacer todo. Y yo veía que habían chicos que se volvían porque no sabían hacer eso. Si vos tirabas la remera, quedaba un mes ahí y por ahí uno limpiaba su mesita con esa remera, ja. Yo eso lo sabía y me salía de taquito. Era ordenado, planchaba la ropa. Me acuerdo que se reían porque colgaba y planchaba la ropa y hasta le hacía el favor a algún compañero. La pasé bien en la pensión. Tengo recuerdos lindos y además me ayudaron a madurar. Tuve un percance en Independiente: llego de jugar de un torneo juvenil con la Selección y resulta que me habían robado todo.
Una coproducción de Olé y La Canchita
-Pasa en las pensiones de todos los clubes, ¿no?
-Constantemente. Yo tenía la suerte de haber sido chico e ir a la Selección, por lo que nos daban viáticos. Y esto es real: había veces que en Independiente no se comía, entonces con esos viáticos compraba pizzas y podíamos comer y los chicos siempre tuvieron buena onda conmigo. Pero cuando me pasó eso, fue durísimo para mí. Me robaron todo y ese día dije: “No juego más al fútbol”, y me fui a mi pueblo.
-¿Qué edad tenías ahí?
-16 años, porque después de eso debuta Lucas Molina contra Boca y yo no atendía el teléfono. Me llama Pepe Santoro: “Yo a usted no le hice nada, usted no me puede fallar”, me dijo. Me tomé el primer colectivo, llegué al club y estuve en el banco en ese partido. Pero fue una etapa dura porque nunca sabés cómo reaccionar ante esa situación con 16 años. Había que agachar la cabeza y seguir para adelante.
-A los 16 firmo contrato en Primera y a los dos años me toca debutar. Ya entrenaba con la Primera pero viajaba mucho con la Selección. De hecho yo no había debutado y ya tenía cinco partidos en el banco de la Selección. Era una locura lo que pasaba. Hacía como sparring, después Bielsa me hizo pasar al otro lado.
La falta de contención que había en el fútbol y la espina de no haber podido volver a Independiente
-Me llama la atención que en nuestra época teníamos un montón de referenntes, pero también te largaban y había que hacer lo que se podía. No estábamos tan contenidos los futbolistas como ahora.
-Ahora hay más herramientas. Antes si hablabas con un psicólogo te decían que estabas loco. Estaba mal visto.
-Y si te lo recomendaban, no lo agarrabas ni en pedo.
-Había cierto tabú, pero en el momento en que me tocó estar en un plantel en el que pierdo a un amigo y a un entrenador, me hubiese encantado tener una persona. En la Selección tuve a Marcelo Roffé, el psicólogo, y me apoyaba en eso. Pero cuando me toca debutar sin dos amigos, iba a la cancha y me decían: “Asesino, los mataste vos para jugar”, y eso no es hablar de fútbol, es otra cosa. Me cargué una mochila diciéndome que iba a cumplir el sueño que ellos no pudieron cumplir, y por ahí los padres de ellos me veían como un hijo. Cargaba una mochila muy grande con 17 años.
-Y no tenías ningún profesional con quien contar.
-Y en un club tan grande como Independiente. Había un montón de cosas que no estaba pero ni cerca. Y había que salir a lo que salga. Si había un referente, seguirlo.
-Todo solo, pero le daba valor porque por ahí las personas que te podían ayudar en algo estaban a cientos de kilómetros, era lo mismo.
-Y cuando empezás a jugar en Independiente, me imagino que era una etapa espectacular. ¿Qué es Independiente para vos?
-Independiente hizo que le pudiera comprar la casa a mis padres. Mi abuelo era de Independiente, pero no me pudo ver. Independiente me crió como persona y jugador, me supo entender en un montón de situaciones, porque había un tira y afloje con la Selección, y sin embargo me acomodaban para que pudiera cumplir con los dos. Yo siempre digo que Independiente, con todos los chicos que estábamos en ese momento, a nosotros nos aportó. Estoy hablando de Agüero, Biglia, Amenero… Un montón de chicos que si venía una oferta que le sirva al club y a nosotros, no era que te obligaban a irte. Es el club que siempre deseo que le vaya bien.
-¿Te gustaría volver en algún momento?
-Si soy últil… Trato de ser cauto en esas cosas, porque me sacaron muchas veces de contexto con Independiente. Una vez quise volver cuando mi papá se enfermó de gravedad porque es el club de mis amores, pero no me atendieron el teléfono. Y mi papá se estaba muriendo, quería estar en el país y me tocó ir a Boca. Ahí pasé de ser el chico del club a un traidor. Y eso no está bien. Recién recibo el llamado del presidente de ese momento unos días antes de que juegue contra el Rojo, y ya iban seis fechas del torneo. Me preguntó si era cierto que le había dicho a un jugador que estaba dispuesto a ir gratis al club. Obviamente le dije que iba por el alquiler de una casa, a Independiente no le iba a cobrar. Ahí trató de convencerme y empecé a cargar bronca, a los tres días le estoy gritando un gol. Eso me condenó
-Y eso era un desahogo en realidad.
-Además yo no gritaba mucho los goles de Boca. Es la realidad. En la cancha de Argentinos un hincha me hizo pasarla mal, me gritaba cosas y ese día hacemos dos goles. El primero no lo festejo, me seguía diciendo barbaridades… Se me juntó todo: mi papá, el no haber podido volver al club, el llamado que detonó todo, y grito el gol.
-Y salió la foto en todos lados.
-Apenas salgo estaba la prensa y me dicen: “Le gritaste el gol a Independiente”. Pero yo no le grité el gol a Independiente, grité el gol del club en el que estaba jugando. Aparte nunca le gritaría un gol queriéndole hacer mal a la gente. Yo estaba convocado a la Selección, Sabella me ve mal y me dice que me vuelva, pero yo quería quedarme porque ahí estaba bien. Fue la peor etapa de los 22 años que llevo de carrera. Mi perro se llama Cai. Lo quiero mucho al club e hice muchas cosas por el club.
-Además uno puede ser hincha del club, pero tu conflicto era con quien estaba en ese momento. El hincha muchas veces compra el recorte de una nota o la foto.
-Dani, eran etapas durísimas porque me llamaban y se me iluminaba la cara cada vez que era para hablar de Independiente. Una vez estaba en España, me preguntaron si iría a jugar a la B y yo recién renovaba, por lo que dije que no sabía si era el momento, que estaba el Ruso Rodríguez, y el título que sacan era: “No volvería a jugar la B con Independiente”. Para qué atiendo.
-Aparte que en Europa tampoco te podés defender o ir a un programa a aclarar.
-Además, si la gente ve, no tengo una carrera problemática. Soy cero mediático.
-Creo que sos el único arquero que es tranquilo.
-Creo que vos y Gigi Buffon, pero Gigi es más loquito que vos.
-Muchos jugadores de campo me dijeron: “Creí que nunca iba a poder concentrar con un arquero. Sos el único con el que pude concentrar”. No sé si está mal o no, pero no soy el loco de la vincha, que va disfrazado. Recién rompí un poco eso cuando empecé a usar zapatos blancos.
-Cuando salieron los blancos encima era porque jugabas bien…
-Pero con los pies jugabas mejor que muchos delanteros.
-Pero imaginate. Vos entrenabas, salías. Me miraba Calderón y me decía: “Ah, ¿blanco? Mirá vos”. A veces me los quería tapar con el pantalón, meter los pies en la tierra. Cómo hacía entender que la marca me daba esos zapatos. Son cosas que las fui llevando bien y ahora las puedo contar más relajado.
Su lucha contra las lesiones
-Hablemos de tu etapa en Europa. ¿El primer club fue Getafe?
-Si, Getafe. Fue curioso porque me quieren llevar después del Mundial y lo llevan al Pato (Abbondanzieri). Con la venta mía fue la primera vez que se llevaron a un arquero tan caro. Julio (Falcioni) se encargó de acompañarme hasta el aeropuerto. Agarré la mejor época del club. Jugábamos bien, competíamos. Pero fue una etapa dura porque, en lo personal, el cuerpo empezó a fallar. Empecé con las roturas de ligamentos.
-¿Hasta ahí no habías tenido lesiones?
-Había tenido situaciones. Me pierdo tres Copas América, dos por lesión. Me pasó de estar en el último entrenamiento practicando penales y se me hace un esguince del ligamento de la rodilla. Con la Copa del Coco Basile me desgarro los rotadores de la cadera. Rarísimo. Y me vendieron así a Getafe, lastimado. Y vuelvo a la Selección hasta que en el 2008, en una olimpiada contra Holanda, la pelota cae mal, giro y me suena la rodilla izquierda. Ahí me pierdo que salimos campeón olímpico. Fue una bronca porque viví todo el proceso. Incluso con Román (Riquelme) fui compañero, con Nico Pareja, Mache. Era de los que más tiempo llevaba.
-Si, tenía 22 o 23 años. Ya había participado mucho en la Selección. Me había quedado afuera de Atenas y Bielsa me dice que era el primer convocado a Japón. Me encuentro con Román, Maxi Rodríguez, Samuel, con cada jugador.
-Pero vos eras como ellos…
-Pero era muy chico. Imaginate, Román cortaba las medias en ese entonces y las tiraba al tacho. Yo me las quería llevar, ja. También me emocionaba que una vez Samuel usó mis canilleras. Tonterías pero que a esa edad impactan. Es un golpe de realidad, difícil de bajarlo del cuadro. Una vez estaba entrenando con Bielsa y Pablo Caballero se va a entrenar con Fillol, ahí me dice que le cambie, en un trabajo táctico, y veo que enfrente tenía a Ayala, Samuel, Heinze, Facu Quiroga y Cambiasso. Andá a dar una indicación ahí. Así y todo me decían que les hablara porque no veían atrás. Tenían una humildad…
-Seguramente te ha pasado que los jugadores grandes suelen ser los más humildes.
-Es increíble. Una vez en Nueva York, entra el Kily González pateando la puerta. Me dice: “¡Nene!”. Uno se pone a pensar cualquier cosa y me dice: “Ahora vamos a dar un paseo. Lo que quieras comprar, me tocás y lo llevás. ¡Y decime Kily!”. Yo le seguía diciendo Cristian y me responde: “¿Vos no entendés o sos arquero?”, no me olvido más. Anteayer lo vi y le sigo diciendo Cristian por respeto, ja. Eran señores todos. Es gente que decís, gracias a Dios que me la crucé en el camino.
–¿Sentís que haber mamado de chiquito con esa gente te ayudó en tu carrera?
Sí, el ir al gimnasio, los cuidados, cómo debía comportarse un jugador de Selección.
-El Gringo Heinze, cuando estaba en la Roma, me invitaba a comer asado a la casa de él, tomábamos un vinito, se hacía tarde y al entrenamiento llegaba tarde. Pero él hacía dos horas que estaba en el gimnasio y se enojaba. Me decía: “Nene, si te gusta lo de ayer a la noche tenés que venir temprano a la mañana, eh”. Me cagaba a pedos pero te mejoraba, porque después iba temprano para que no me retara.
-A mí el Gimnasio me lo inculcó Gabi. Te ayuda porque forjás una personalidad. Yo pensaba todo el tiempo qué es lo que tiene que hacer un jugador de Selección. Si la tiraba afuera porque le pegué mal, un técnico venía y te decía: “Un jugador de Selección no hace eso”. Y ya desde chiquito. De sparring, Fillol me lleva a que lo ayude con los arqueros de la Mayor y, cuando la pelota se va afuera, pongo las manos y se me va. Para mí no pasaba nada porque no estaba trabajando yo, pero Fillol para la práctica y dice: “¡Ustari! Final contra Brasil en el Mundial, si se le escapa esa pelota nos volvemos con las manos vacías”. ¡Qué me diga algo más tranquilo, un amistoso de la Sub 15!
-Pero vos sabés que te ayudan…
-Vos entendés cómo es la cosa. Forjan la personalidad y me ayudó a hacer la carrera que hice.
-Volviendo al tema lesiones, cuando empezaron a aparecer, ¿dijiste “largo todo a la mierda”? ¿Se te cruzó ese pensamiento?”
-Sí, Dani. En la primera hay un quiebre en uno. Yo me ponía a pensar que los tornillos y los clavos no eran parte de mi cuerpo. Me preguntaba por qué me pasaba a mí. Me iba a quedar con el arco de la Selección. Después la sacás adelante pero tuve ocho operaciones más. Después empezás a entender que es un deporte de contacto y que puede pasar. Es difícil lo que voy a decir, porque cuando te pasa en ese momento, muchas cosas no las ves, pero detrás de eso había algo buenísimo que estaba viviendo. Jugaba en Europa, ayudaba a mi familia; pero cuando te lesionás ves todo negro. Pero por otro lado, las dos veces que me rompí la rodilla pude ser padre, entonces ya buscaba otras cosas, pero a pesar de que eso era hermoso, me perdí un Mundial, un traspaso. Me pasó en momentos clave de mi carrera. Antes de la Copa América de Argentina sufro un choque y no quería salir de ninguna manera. Encima tenía una disputa con el entrenador porque cada vez que iba a la Selección después no me ponía. Al doctor le dije que me hacía cargo, pero en el entretiempo veía que abría la boca y se me corría toda la cara, pero seguí en el partido, empatamos 2-2, vuelvo a Madrid y no podía más del dolor. El especialista después me dijo: “¿Qué quiso hacer? Se lesionó en el primer tiempo y siguió jugando”. Tenía una doble fractura de mandíbula… Quedé tres meses y medio sentado, con clavos, placas y comiendo de una pajita. Me recupero, Getafe estaba en zona de descenso. Vuelvo a jugar, atajo un penal, la rompí y nos salvamos en la última fecha. Estaba bien con el técnico y me llama el Checho Batista para decirme que estaba convocado a la Selección. Me dice que tenía que ir a Nigeria para jugar un amistoso, cuando llego hacemos un picadito en la práctica, voy a buscar una pelota al trote, piso un pozo y se me rompió la rodilla en mil pedazos.
-Encima todas lesiones fuertes.
-Claro, no fue un desgarro. Al quirófano derecho. Entre una cosa y otra estuve un año y medio salteándome cosas. La rodilla me dio trabajo porque me entró una bacteria, después me rompí un menisco. Cada vez que estaba por recuperar el nivel, era devuelta. Lo traté con el psicólogo para ver si era algo psicológico. Después entendí que son cosas inevitables, que pasan. Por suerte mi entorno siempre me ayudó a seguir adelante. Tengo un slogan que es: “Siempre se sigue”, porque es así, sin importar lo que sea. Pase lo que pase siempre hay mañana, así como hubo ayer y hay hoy.
-Pero es difícil ser tan positivo cuando te pasan tantas cosas.
-Es muy difícil, pero después de la novena ya me reía. Nadie podía creer que me reía, pero no quedaba otra opción. Y cuando ya tenés hijos, quiero que vean que su padre lucha, se esfuerza, así que pasó por ahí también para salir adelante.
-¿Y de grande ya buscabas un poco esa tranquilidad o uno siempre quiere ganar?
-Siempre hay que ganar. Hoy pasé por Rosario: me levanté, entrené y vine para acá. Tranquilamente podría no haberlo hecho. Y ayer domingo lo mismo. En el caso mío, si no lo hago, siento que me falta algo. Me he ido de vacaciones con los preparadores físicos. Es una locura, pero soy así. Me iba a pescar y llevaba ropa para entrenar. Primero entrenaba y después disfrutaba. Creo que así va a ser hasta el último día. Yo no sé si a los 40 años, futbolísticamente, puedo mejorar algo. Las condiciones son las que son, el tiempo pasa para todos, pero tengo la tranquilidad de que lo que dependió de mí siempre lo hice.
-Tuviste entrenadores buenos, cada uno con su estilo. ¿Sentís que todos te dejaron algo? ¿Quién fue el que te marcó?
-Bueno, Dani. Pero vos tuviste una carrera mucho mejor y tuviste mejores entrenadores.
-Pero tuve cada uno también, que mejor ni acordarse, ja
-Bueno, pero eso también te ayuda. Incluso más, porque si querés ser entrenador, ya sabés qué cosas no tenés que hacer. A veces es gente que le va muy bien en el fútbol, pero el destrato hacia el jugador es tremendo. Yo tuve la suerte de que en Independiente tuve a Santoro, en la Selección a todos los que tuve y después, en clubes, me tocó gente que no se tomó el tiempo para preguntarme cómo estaba, y gente que no le hablaba al titular, le hablaba al lesionado, al que no jugaba. Ese es el que te enseña. Es muy difícil quedarse con uno porque aprendo de todos. Ahora me tocó Tata y Masche, no había trabajado con ninguno de los dos y en edad había mucha diferencia, era la primera experiencia de Javi. Y sin embargo ganamos tres títulos, uno con el Tata y otros dos con Masche.
El equipo que se ganó su corazón
-Sacando Independiente, ¿qué club te quedó en el corazón?
-Me fue bien en todos los equipos. Incluso, siempre que me fui, no cobré el dinero que me correspondía, prefería que se lo den a algún pibe. No es ser auténtico, es ser realista.
-Pero eso no lo hace casi nadie.
-Sí, pero yo duermo tranquilo. Cuando me pasa lo de la última lesión, había tomado la decisión de no jugar más porque sentía que los equipos me tomaban el pelo. Como mi última imagen en una cancha era llorando con un hueso para afuera, parado por seis meses, cuando tenía todo casi cerrado con los clubes lo tiraban a la prensa para que la gente criticara. Entonces se caían los pases o me ofrecían cosas que no eran acordes a lo que fue mi carrera. Pero aparece Liverpool de Uruguay, un equipo familiar. Tenía que pagar para jugar.
-¿Cómo que tenías que pagar?
-No me alcanzaba para vivir, Dani. Es así, y después de haber tocado lo que toqué. Hablo con el entrenador, le propongo entrenarme dos semanas y que después me diga qué le parezco. Venía de estar en mi casa, porque Atlas a los lesionados nos dejó libres. Sin descensos en México, éramos lo que más cobrábamos y se la jugaron con los chicos, sacándonos a nosotros. En ese momento lo que más necesitaba era estar en un club. Entonces voy a Uruguay, el técnico me dice que el equipo nunca salió campeón y ahí me tocó la fibra. ¿Cómo va a tener 105 años y nunca salió campeón? Y ahí le pregunté por qué creía que conmigo lo iba a lograr: “Porque mis equipos empiezan con arqueros que saben jugar con los pies”. A las dos semanas nos juntamos y todo lo que veía en el club… No estaba acostumbrado a un vestuario así, no teníamos ni para concentrar y dormíamos en una habitación con un baño para todo el plantel.
-Era como volver al pueblo.
-Una sola cancha para entrenar, no sabés lo que era. Pero lo que extrañaba… yo el primer día me iba a bañar, agarran una media embarrada… “¡Porteño!”, pum, me la tiran al cuello. Extrañaba eso, el vestuario. Hablo con el técnico y le digo que le damos para adelante, a firmar el contrato, porque a todo esto yo no había firmado.
-Mucha humildad de tu parte…
-Pero es lo que amo, Dani. El techo se levantaba con el viento ahí, los chicos me pedían que trajera las botas de frío. Arreglo el contrato pero no me alcanzaba para nada, tenía gastos.
-¿Puede ser que dormías en el auto?
-A veces sí, ja. Por la distancia. Y el técnico me decía que si quería, que me volviera. Pero yo me quería quedar con los chicos. Al principio, antes de firmar, sí me quería volver, pero mi mujer se vino con los chicos y me dijo: “De acá no se va nadie”, y eso sí fue lindo, porque además los tenía cerca. Me acuerdo que a mi hijo le prometí que iba a volver a jugar, y en el primer partido entro de la mano con mis dos hijos. Hago una arenga y en ese entonces les agradecí y les pedí que jugaran este partido porque solo no iba a poder, les dije que estaban cumpliendo el sueño de mis chicos porque si yo estaba entrando a una cancha era gracias a ellos. Para no hacer el cuento largo, me toca atajar el penal que le da el primer título en la historia al club. No sabía cómo festejarlo. Ya no era fútbol, ese club me marcó muchísimo. Yo les convencí a los chicos que había otra forma de jugar al fútbol. Armamos un comedor con lo que cobrábamos, les decía a los compañeros que al utilero había que dejarle la ropa doblada, que ahí éramos todos compañeros, nadie era empleado de nadie.
-¿No querés venir a Boca a ordenar un poco todo, ja?
-Ja, siempre fui un poco así. Ayudó las ganas de querer ganar, pero todo eso colaboró a que el club comenzara a ganar títulos. Después los chicos me llamaban y me decían que esto lo empecé yo. Inculqué que había que hacer el esfuerzo y no el sacrificio, porque sacrificio hacía mi papá para darnos de comer a los cuatro, nosotros hacemos esfuerzo por lo que nos gusta. En la final les dije eso en la arenga y no nos dimos cuenta que nos estaban filmando. Cuando ganamos se viralizó por todos lados, porque no estaba hablando de fútbol, sino del proceso que hace el futbolista para llegar a una situación. Éramos privilegiados por estar jugando ese partido.
-Es que en la carrera del futbolista, muy pocos salen campeón todos los años.
-Claro. Yo en mi vocabulario no tengo la palabra fracaso, porque hice el esfuerzo. Para mí el éxito es lo que tengo puertas adentro: es llegar a mi casa y sentirme cómodo ahí.
-De hecho, seguro que si no ganabas ese campeonato con Liverpool, igual lo sentirías de la misma manera.
-Exacto, se cerró con la frutilla del postre porque después le ganamos a Nacional a fin de año. Y en un equipo que tenía tribunas de madera, que crecía el pasto por abajo. Pero el entrenador también creía, y en base al trabajo, la responsabilidad… Por eso puedo nombrar a Liverpool porque fue una etapa muy feliz, a tal punto que me quisieron dos veces más, pero tengo eso de que no hay que volver a los lugares en donde fuiste feliz. No volví pero me queda de ese equipo un recuerdo hermoso.
-Y ojalá pronto te podamos ver en otro equipo haciendo lo que te gusta.
-Ojalá, Dani. Yo quiero seguir jugando y tener la posibilidad. Sé que estoy grande, sé que tienen que cerrarse algunas cosas, porque a esta edad decidís bajar un cambio porque tenés chicos adolescentes, por lo que tiene que ser un proyecto serio en donde uno tenga cierta participación. Y con eso me refiero a que den la posibilidad de pelear un puesto, no que sea ir a ayudar a los chicos y listo. Yo para criar tengo dos pibes, mi mentalidad es competitiva y quiero jugar.
-Y es que uno no quiere ir para ser parte del grupo, uno quiere jugar.
-Yo tuve la suerte de ser capitán en casi todos los equipos, pero porque a título personal no hice nada, fue siempre a nivel grupal. Uno no determina un partido o un campeonato. Siempre fui así y eso me da la pauta de que tengo que seguir así, siendo competitivo. Uno hace grupo, pero tengo la capacidad de hacer que las cosas vayan a más. Yo sé que jugando, estando bien, potencio a mis compañeros. Los he llevado a mi casa y eso también se retribuye. Por ejemplo, Luis Chávez está jugando su segundo Mundial con México y me dijo que estaba invitado a ver todos los partidos. Esas cosas son una satisfacción enorme.

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DEPORTE
La FIFA anunció el árbitro para el partido entre Argentina y Austria por el Mundial 2026

La FIFA asignó a Amin Mohamed Omar, árbitro egipcio, para dirigir el partido entre Argentina y Austria por la segunda fecha del Grupo J del Mundial 2026. El egipcio será el encargado de impartir justicia en un duelo clave para las aspiraciones de la Selección argentina frente al conjunto europeo.
Amin Mohamed Omar nació el 25 de septiembre de 1985. Ejerce la abogacía y, desde 2017, integra la nómina de árbitros internacionales de la FIFA. Su trayectoria incluye participaciones en torneos importantes, como el Mundial Sub 17 de Brasil 2019, donde sumó experiencia en escenarios de alta competencia. Su designación para la Copa del Mundo de 2026 responde al criterio de la comisión arbitral, que busca perfiles con solvencia y manejo de partidos de máxima exigencia.
El colegiado estará acompañado por sus compatriotas Mahmoud Abouelregal y Ahmed Hossam Taha, que oficiarán de jueces de línea. El cuarto árbitro será el español Alejandro Hernández, mientras que el quinto también será un español: Diego Sánchez.
Durante el presente certamen, Amin Mohamed Omar ya tuvo su debut en el encuentro entre Corea del Sur y República Checa. Ese partido, que marcó su primer actuación en una Copa del Mundo absoluta, transcurrió sin hechos polémicos ni decisiones controvertidas. El árbitro egipcio exhibió un estilo que prioriza el desarrollo fluido del juego, sostiene la aplicación de la ley de ventaja y evita interrupciones innecesarias.
Su desempeño fue evaluado como sólido y sin cuestionamientos, consolidando el respaldo de la comisión arbitral en su estreno mundialista. Por ello fue designado para un nuevo encuentro en esta fase de grupos de la Copa del Mundo.
La designación de un árbitro africano para un partido de esta instancia representa una apuesta por la diversidad de perfiles y estilos en la conducción de partidos de alto nivel. La elección de Amin Mohamed Omar evidencia la confianza de la FIFA en su capacidad para manejar partidos con presión y expectativas elevadas.
El duelo entre Argentina y Austria, que tendrá lugar el lunes en el Dallas Stadium, será clave para definir posiciones dentro del Grupo J. La atención estará puesta tanto en el rendimiento de los equipos como en la labor del juez egipcio.
Noticia en desarrollo…

Árbitro: Amin Mohamed (Egipto)
Asistente 1: Mahmoud Abouelregal (Egipto)
Asistente 2: Ahmed Hossam Taha (Egipto)
4to: Alejandro Hernández (España)
5to: Diego Sánchez (España)
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DEPORTE
Dos figuras de la selección de Francia se rindieron ante Messi: “Es una leyenda y sigue impresionando”

Dos integrantes de la selección francesa que participan en el Mundial 2026 se detuvieron ante algo que pocas veces ocurre entre competidores directos: la actuación de Lionel Messi en la primera jornada del torneo. El lateral derecho Malo Gusto y el delantero Maghnes Akliouche hablaron ante la prensa en Boston y, más allá de los asuntos propios de su equipo, encontraron un momento para referirse al astro rosarino al ser consultados sobre qué fue lo mejor del certamen hasta el momento.
Fue durante la rueda de prensa de este jueves, con Francia ya con la mente puesta en su segundo partido del grupo —el próximo lunes ante Irak—, cuando los dos jugadores abordaron lo que vieron de la primera fecha mundialista. Akliouche fue el más directo al hablar del capitán de Argentina: “Messi causó sensación con sus tres goles. Sabemos que es una leyenda y una figura del fútbol. Sigue impresionando. Es bueno tener todavía a este tipo de jugador en un Mundial”.
El volante no se extendió mucho más sobre el tema, pero lo que dijo alcanzó para trazar un cuadro claro: incluso desde el vestuario rival, el rendimiento de Messi ante Argelia no pasó inadvertido. De acuerdo con EFE, los jugadores del combinado galo tienen acceso a los partidos del torneo durante las comidas o en las habitaciones del campamento base, y la actuación del argentino fue uno de los temas que circuló entre ellos.
El compañero de Enzo Fernández en el Chelsea, por su parte, también reservó palabras para el rosarino. Malo Gusto señaló que, de todo lo visto en la primera jornada, rescató dos momentos: el “triplete increíble” de Lionel Messi con Argentina ante Argelia, y el triunfo de su propia selección ante Senegal en la segunda parte. “Nuestro partido fue bonito de ver para todo el mundo”, agregó, sin dejar de ubicar la actuación del capitán albiceleste en el mismo plano de relevancia que la victoria francesa.
Posteriormente en la conferencia, Gusto explicó que el seleccionador Didier Deschamps habló con el equipo en el entretiempo y que, entre los propios jugadores, también hubo intercambio. “Creo que hubo un breve tiempo de adaptación. Bueno, duró una parte, por suerte no fue más”, señaló el lateral. La reacción llegó en la segunda mitad y Francia se impuso, lo que les permitió llegar a Boston con la cabeza ya puesta en el siguiente desafío.
En ese mismo contexto de concentración, Akliouche describió la dinámica diaria del grupo: los entrenamientos se realizan por la tarde, mientras que las mañanas quedan disponibles para tratamientos o trabajo en el gimnasio. “Ante todo, es un orgullo estar aquí. Después, evidentemente, somos competidores y queremos estar preparados para cada posibilidad y oportunidad”, afirmó el extremo, quien también confirmó que no quiso hablar del interés del París Saint-Germain en su fichaje. “Por ahora, de verdad, estoy centrado en este Mundial”, respondió ante la consulta de la prensa.
El defensor, en tanto, confirmó que se recupera de un pisotón recibido durante el partido ante Senegal —un golpe del lateral Lucas— y que su estado es bueno. “Hoy es solo un pequeño hematoma, así que debería ir bien”, dijo.
Su disponibilidad para el partido ante Irak está confirmada, aunque la titularidad dependerá de la decisión de Deschamps. “Todavía no he hablado con el entrenador. No ha venido a verme. Pero mi papel ahora es sobre todo estar preparado”, reconoció.
La competencia interna por los puestos es un tema que el propio Gusto abordó con franqueza. “Sabemos que tenemos un grupo de muchísima calidad, así que la competencia es importante. Estoy aquí para jugar también. He venido para eso”, señaló.
Y añadió: “Si decide no hacerme jugar en toda la competición, tendré que aceptarlo. Pero, si me pide jugar, tendré que dar lo mejor de mí, simplemente”.
Akliouche también se refirió a sus compañeros de ataque. Sobre Michael Olise, dijo entenderse “muy bien” con él, tanto dentro como fuera del campo, y valoró la conexión que el extremo del Bayern mostró con Kylian Mbappé desde el primer partido. “Michael ve muy bien el juego y Kylian ataca los espacios con facilidad. Es una conexión natural en este tipo de jugadores. Me alegra que ya en el primer partido hubiera esa bonita química”, apuntó.
Francia se enfrentará a Irak el próximo lunes 22 de junio en el Lincoln Financial Field de Filadelfia, en busca de su segunda victoria consecutiva en el Grupo I, lo que prácticamente sellaría su clasificación a los dieciseisavos de final.
North America,Soccer,Sport
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