POLITICA
El triple golpe a la corrupción y los límites de la refundación mileísta

La semana argentina se abrió con un hat-trick, pero no futbolístico, sino judicial: la condena en el caso Skanska, la condena paraguaya en el affair Kueider y el video de un Martín Insaurralde relajado, habano en mano, celebrando a sus anchas el último triunfo de la Selección argentina mientras es investigado por supuesto enriquecimiento ilícito desde hace tres años, y con avances que se hacen esperar. Otra postal de un caso que abrió el partido de la porno-corrupción en 2023. Arrancó con la exhibición desenfadada de otro relax de Insaurralde, aquella vez en el yate “Bandido”, y condujo recientemente al vestidor de Jésica Cirio y al desnudo de cajoneras rebosantes de dólares. Un álbum de fotos de una Argentina convertida en el país de las rutas del dinero que se bifurcan.
De Skanska a Insaurralde, la curva larga de un modo kirchnerista de hacer política: 20 años, la mitad de la democracia, convirtiendo el ejercicio de la política en oportunidad para el saqueo del Estado y el enriquecimiento personal. Por escala y duración, el kirchnerismo es la muestra más estructural de dos de los problemas endémicos de la Argentina: por un lado, el acampe en el poder político como plataforma para la práctica de la corrupción elevada a la enésima potencia y, por el otro, una justicia lenta, o nula, a la hora de desarmar en tiempo y forma las bambalinas políticas que habilitan la corrupción. En los dos puntos, el kirchnerismo superó al menemismo y su saga de corrupción. Todo un récord.
Pero las sospechas de corrupción en el Estado también atraviesan a figuras del poder mileísta en los pocos años que lleva en la Casa Rosada. La promesa libertaria de purificación de la política se quedó sin nafta apenas transcurrida la mitad del mandato.
Anticorrupción, ¿la cruzada fallida?
Los logros macroeconómicos del Gobierno obligan a hacer una consideración: los límites del reformismo de Javier Milei ya no parecen venir del lado de la economía. Hoy hay más chances de reordenar la matriz macroeconómica que de terminar con el entramado de corrupción en el Estado y con el manto protector y cómplice de un Poder Judicial con problemas sostenidos de transparencia e independencia.
Esa comparación está llena de implicancias que echan luz sobre la gravedad del tema justicia y corrupción: tal es la escala de ese tema que, por primera vez en los últimos cuarenta y tres años, al menos, el problema argentino definido por las crisis macroeconómicas cíclicas está más cerca de encontrar una resolución que la madeja de intereses oscuros donde se enredan la política, la justicia y el poder económico. Toda una novedad: quizás el tiempo presente esté mostrando un proceso en el que se concreta el desplazamiento del problema argentino de un campo a otro de la vida nacional. De la crisis macro, ¿en vías de solución?; al foco más cerrado en la crisis de justicia.
El par corrupción-impunidad dominando el panorama de la crisis autóctona mientras la Argentina de Milei intenta ingresar a un orden macroeconómico con algo de progreso. ¿Eso trae el futuro? Un mileísmo capaz de racionalizar la macro y resistir al uso político del déficit, pero incapaz de resistir el entramado del par corrupción-justicia.
En el plano macroeconómico, Milei logró lo impensado: afrontar los costos políticos de un reordenamiento macro que teminara con el déficit, hiciera el ajuste tan temido, pusiera fin a la emisión y orientara el rumbo de la Argentina hacia la baja de la inflación. Todo, con los votos a favor, y en dos rondas electorales. Milei hizo posible lo que, hasta su triunfo de 2023, parecía imposible.
El miedo a ahuyentar votantes con un ajuste impopular le puso un límite a la utopía de déficit cero con inflación a la baja de la experiencia macrista. Para el kirchnerismo, ese mantra nunca tuvo lugar: el distribucionismo deficitario le dio mejores coartadas políticas ante los votantes. Lo que el mileísmo viene logrando en economía le quedó lejos a las otras fuerzas políticas, o porque no supieron, o no pudieron, o no quisieron.
Pero la “hazaña” de Milei en lo macro, como la define un hombre de los mercados desde Manhattan, contrasta con una deuda que creó el mismo mileísmo en apenas dos años de gestión: la pérdida de credibilidad en su promesa de refundación ética de la política.
Banderas a media asta
Por eso, 2027 deja al Gobierno con menos munición disponible en la caja de herramientas electorales. Ya no está en condiciones de agitar rabioso la narrativa de la política honesta.
Ayer, Milei reunió a sus legisladores para bajarles línea sobre la agenda legislativa en los tiempos electorales que ya empiezan a correr. Milei se obsesiona con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Una causa sin margen para la épica que mueve multitudes, pero centrada en la visión de túnel de Milei que ahora escoge sus batallas con precisión: recursos políticos movilizados para domar la crisis que mejor está manejando, la de la macroeconomía. En cambio, a la crisis de décadas en el tema corrupción-justicia no la apaga sino que la alimenta. El nombramiento de jueces, atravesado por la polémica, y los vínculos entre el Gobierno y el aparato judicial no auguran un reordenamiento purificador de esa macrojudicial, sino la continuidad con beneficio propio, un aprendizaje clave que el mileísmo viene desarrollando.
Las fichas del Gobierno en camino hacia el cumplimiento de la segunda mitad de su gestión y el desembarco en la elección presidencial se juegan en el Congreso. En más reformas estructurales, incluyendo la del Banco Central; en la economía y su consolidación; en la política de la negociación, y ya no la de confrontación.
El discurso anticasta está fuera de juego: de eso casi no se habla. El mileísmo reorganiza sus filas con las herramientas que pudo blindar en estos dos años. La cruzada anticorrupción no está entre ellas. Hay señales de eso.
Insaurralde como síntoma
Ayer, la condena en el caso Skanska recayó en dos figuras arquetípicas de la corrupción kirchnerista: Julio de Vido y José López, otra vez. Ese caso es la expresión más grosera de la coreografía de la corrupción kirchnerista. El episodio inaugural de una trama delictiva organizada en torno a peajes controlados desde lo más alto del poder. Y la complicidad de un sistema judicial que tardó veinte años en llegar, apenas, a la sentencia de primera instancia. Con el caso Skanska, se inventa el formato del estancamiento argentino de las dos últimas décadas.
Sin embargo, la noticia pasó casi de largo para la política: no hubo repercusiones significativas ni intentos sistematizados de uso político electoralista. Nadie de peso recogió el guante para defenestrar al enemigo político y aprovechar políticamente su nueva caída. Skanska quedó reducido casi a un episodio histórico, color sepia: un ejercicio de memoria colectiva. La puja política dejó pasar la oportunidad de hincarle el diente a un problema estructural de la política y la Justicia tan urgente como persistente. Es cierto que el Mundial desvía la energía hacia otro lado, ¿pero tanto?
El otro silencio que aturde gira en torno a la causa Insaurralde. En tres años, la justicia todavía no tocó a la puerta del exjefe de Gabinete de Axel Kicillof. Y a pesar de revelaciones que serían jugosas para cualquier político en campaña, opuesto al kirchnerismo, casi nadie lo retoma como bandera política. ¿Por qué?
La corrupción, a veces, es una telaraña donde la política en general queda atrapada. El caso Chocolate y el caso Insaurralde, y su conexión con la Legislatura provincial y el mundo del juego bonaerense, toca estructuras transversales dentro de la política: oposiciones y oficialismos de todo tipo. El silencio es el consenso más amplio. ¿Omertá?
Cuando podría relajarse y ver pasar el cadáver político de su enemigo desde la ventana, el Gobierno tiene que dejar pasar la oportunidad: el manto de la corrupción también lo termina alcanzando. Claramente pasó con el otro hat-trick, el mileísta: caso $LIBRA, ANDIS, Adorni.
Pero también están las imágenes que le juegan en contra al Gobierno: la presencia del financista Juan Nápoli en el video donde se lo ve a Insaurralde con el habano obligaría a dar explicaciones políticas incómodas. El banquero fue la vanguardia de Milei en Wall Street en 2023; organizó la contracumbre de Mar del Plata para mostrar un Milei presidenciable justo cuando la política clásica se reunía en el Coloquio de IDEA en ese mismo año; fue candidato a senador por La Libertad Avanza por la provincia de Buenos Aires. En mayo, Milei fue el invitado principal del evento organizado por Nápoli y Banco de Valores, su empresa, en el Malba.
El banquero Nápoli niega vínculo personal con Insaurralde. Pero el video dispara suspicacias. Nápoli Inversiones es investigada por la justicia en la causa por el dólar blue por transferencias a una casa de cambio asociada a un binguero del conurbano: a un paso de separación del negocio del juego bonaerense donde Insaurralde es una pieza clave. Nápoli a metros de Insaurralde le resta potencia a la posibilidad de aprovechamiento político del caso Insaurralde por parte del mileísmo. Otra capa de silencio obligada.
Ese video es incómodo en varios sentidos. Para el kirchnerismo y el kicillofismo, porque muestra la impunidad despreocupada de un dirigente clave del entramado de la provincia de Buenos Aires en plena investigación de corrupción. Para la Justicia, porque expone la lentitud con la que avanza esa causa. Ese sería uno de los puntos aprovechables para el Gobierno: Justicia rápida con Adorni, pero tortuga con Insaurralde. Para la política, muestra un sistema de vínculos sociales entre políticos sospechados, inversores y empresarios y familia judicial que pueden derivar, eventualmente, en negocios opacos.
Está claro que la escala de las denuncias que pesan en la esfera mileísta es menor en comparación con la del kirchnerismo, pero el problema es otro: que la vara que el mileísmo se impuso en el tema anticorrupción fue altísima mientras que el kirchnerismo no se autoimpuso ninguna. Esa vara incumplida le pone presión al mileísmo. Y hoy le impide al Gobierno capitalizar al máximo el caso Insaurralde y sus novedades, o el caso Skanska: para señalar con el dedo, el mileísmo está obligado a ser inmaculado, y no lo es.
la condena,la condena,el video,Luciana Vázquez,Corrupción en la Argentina,Conforme a
POLITICA
El Gobierno reúne a la mesa política para ordenar las reformas que quiere Milei y confía en suspender las PASO

El Gobierno reunirá este martes en Casa Rosada a la mesa política, la instancia deliberativa y de organización política que tiene el Poder Ejecutivo y que busca ordenar la agenda legislativa de cara a los próximos meses. El encuentro tiene como objetivo repasar los proyectos que el presidente Javier Milei busca implementar después del receso de invierno que habrá en el Congreso.
El encuentro se dará en el despacho de la Jefatura de Gabinete una vez que finalice la conferencia de prensa que viene realizando todos los martes a las 11 de la mañana el vocero presidencial Adrián Ravier. Quien lo acompaña en esos eventos es el secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández, que es uno de los nueve integrantes de la mesa política.
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, fue quien pasó a tomar liderazgo de la mesa política luego del desplazamiento del entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Es quien convoca los encuentros y lidera la reunión, que es más distendida y menos protocolar de lo que se especula puertas afuera.
En el encuentro, que será en horas del mediodía, estarán también el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt; el armador nacional de La Libertad Avanza, Eduardo “Lule” Menem; el ministro de Economía, Luis Caputo; el asesor presidencial Santiago Caputo; y la jefa de bloque del oficialismo en el Senado, Patricia Bullrich.
“Será bien operativa para hablar sobre las reformas del Congreso y, probablemente, de las reuniones del Colo (Santilli) con los gobernadores”, afirmó uno de los convocados al mitin de este martes.
La prioridad política que se proponen en el oficialismo hasta lo que resta del año es eliminar o suspender las PASO. En la Casa Rosada son optimistas al respecto, pero creen que lograrán suspenderlas más que cancelarlas de manera definitiva del cronograma electoral.

Santilli viene logrando adhesiones de varios mandatarios provinciales sobre la suspensión de las Primarias. En los últimos días lo hicieron el catamarqueño Raúl Jalil y el puntano Claudio Poggi, ambos muy cercanos al oficialismo en términos de colaboración política. El jefe de Gabinete se reunió con este último ayer por la mañana en Casa Rosada y logró que hubiera dos fotos significativas con 13 gobernadores en el último tiempo: cuando fueron a verlo a su asunción como ministro coordinador y el miércoles pasado en Tucumán en el marco de la vigilia por el 9 de julio.
Aun así, hay apoyos que todavía no se trasladan del todo y tienen que realizarse con mecanismos más complejos. En el oficialismo sugieren que cada provincia es particular y que requiere su propia lógica para poder destrabar apoyos. Ayer se oficializó el apoyo del Gobierno a Córdoba a través de un anticipo financiero de hasta $400 mil millones para afrontar compromisos urgentes.
Con un clima de trabajo que describen como renovado tras el cambio en la Jefatura de Gabinete, en el Gobierno consideran que existe margen para retomar proyectos frenados y para impulsar otros nuevos.
En la reunión de mesa política se hablará también del proyecto al que más empeño le puso el Presidente en los últimos meses y que cree indispensable sacar en el segundo semestre del año para generar previsibilidad económica: la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
El proyecto busca prohibir de forma total el financiamiento directo o indirecto del BCRA al Tesoro, eliminando la posibilidad de emitir moneda para cubrir el déficit fiscal. Esta medida incluye la eliminación de los adelantos transitorios y la transferencia de utilidades del Banco Central hacia el Estado, así como penas de prisión para los funcionarios que avalen la emisión sin respaldo. El objetivo es restringir el uso político de la emisión monetaria y limitarla solo para casos de deflación, estableciendo reservas técnicas que impidan la distribución de ganancias contables.

El proyecto también redefine el mandato del Banco Central, fijándolo únicamente en la preservación del valor de la moneda para combatir la inflación, descartando otros objetivos como el fomento del empleo o el desarrollo económico con equidad social. Además, propone suprimir las Letras Intransferibles, instrumentos sin valor de mercado que el Tesoro entregaba al BCRA a cambio de reservas, y modificar los mecanismos de remoción de autoridades del Banco Central para reforzar su independencia frente al Poder Ejecutivo.
Todavía no hay una fecha de presentación formal de la iniciativa, pero fuentes de la Presidencia afirman que sería después de julio, una vez retomada la agenda por parte de todo el arco parlamentario.
“A priori seguimos con la agenda de proyectos ya ingresados en ambas Cámaras. Por ahí se le suma el proyecto de desregulación. Y este jueves que se trata en recinto Propiedad Privada”, comentó a Infobae otra de las figuras que integra la mesa política.
La mesa sigue de cerca el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, previsto para el 16 de julio en el Senado, mientras revisa cambios al proyecto de Inocencia Fiscal para enviarlo a Diputados a partir del 20 de julio.
El Gobierno también trabaja en ajustar la hoja de ruta de las prioridades que contempla la reforma electoral, las modificaciones del régimen de zonas frías, que se postergará para agosto, y los cambios en el articulado de Inocencia Fiscal. Lo hacen en pleno Mundial y en la antesala del receso invernal del Congreso. Otro de los temas que formó parte del intercambio fue el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, postergado en dos oportunidades, y con fecha tentativa para el próximo 16 de julio en la Cámara Alta.
La reunión también funcionará como una instancia de seguimiento político semanal. La intención oficial es establecer un método permanente para monitorear proyectos y ordenar la relación entre el Poder Ejecutivo y el Congreso con encuentros cada siete días.
POLITICA
Quién es Alejandro Nimo, el agregado de inversiones desplazado de la embajada argentina en España

Alejandro Nimo, agregado de Promoción de Inversiones y Comercio Internacional de la Embajada argentina en España, fue removido este martes de su cargo a través del Decreto 588/2026, publicado en el Boletín Oficial.
Según el texto, la decisión responde a “lograr una mejor eficiencia del funcionamiento de la mencionada representación de la Argentina en el exterior”. El ahora exfuncionario todavía no se pronunció al respecto y sigue difundiendo mensajes a favor del Presidente. Sin embargo, desde hace meses mantenía una fuerte interna en la sede diplomática de Madrid.
Nimo, de 46 años, es abogado y llegó a la embajada argentina en Madrid en 2023 sin ser diplomático de carrera. Cursó estudios de posgrado vinculados con la Escuela Austríaca de Economía en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.
Nacido en Avellaneda, inició su carrera política vinculado al menemismo. Trabajó junto a Ramón Hernández, el entonces secretario privado del expresidente Carlos Menem.
También fue concejal de Avellaneda entre 2009 y 2013 y presidente de Pro en ese distrito. Después de algunos años alejado de cargos públicos, del 2019 al 2022 fue jefe de asesores en el Senado de la Nación. Ya en abril del 2023, durante fue designado agregado comercial en la embajada argentina en España durante la gestión de Alberto Fernández.
Tras la llegada del presidente Javier Milei al Gobierno, Nimo dejó su cargo en la sede diplomática pero meses después fue reincorporado como agregado especializado en Promoción de Inversiones y Comercio Internacional, con funciones protocolares.
Se autodefine en redes como discípulo del economista español Jesús Huerta de Soto, que tiene una estrecha relación con el Presidente. Desde Madrid, mantenía vínculo con empresarios y dirigentes libertarios españoles.
Remoción e interna
En diálogo con , Nimo indicó que su remoción ya estaba hablada con el Gobierno. Además, dijo que la razón de su paso al costado respondió a que ya no se “sentía cómodo en la dinámica de la embajada” por “visiones distintas con el embajador respecto del gasto y su utilidad”. Aseguró además que volverá al país para “seguir apoyando el proyecto de Milei”.
Según el texto del decreto, la decisión responde a “lograr una mejor eficiencia del funcionamiento de la mencionada representación de la Argentina en el exterior”.
Desde hace meses que Nimo mantenía una fuerte interna en la sede diplomática de Madrid. En abril, denunció públicamente que el embajador actual, Wenceslao Bunge, le había quitado su despacho de manera arbitraria.
“Por decisión del embajador Bunge me han quitado el despacho (la oficina) en la que trabajaba y atendía a los empresarios que invierten en Argentina, la que se había convertido en un símbolo y un sitio de convergencia de los admiradores de Milei”, escribió entonces.
En ese mismo descargo, que calificó la decisión como una “agresión”, volvió a cuestionar al embajador. “Lo que me preocupa de Bunge no se trata de una decisión por una oficina, realmente me preocupa su falta de compromiso con el achicamiento del Estado y el cumplimiento de las premisas de responsabilidad fiscal que pregona nuestro Presidente, creo que en eso no está en sintonía y las veces que he tratado de llevarle un plan para reducir notablemente el gasto de la embajada se negó siquiera a recibirme”, dijo.
Tal como publicó , Nimo también había transmitido en reiteradas oportunidades su malestar a Milei por considerar que la embajada no lo integraba al trabajo cotidiano y que no le permitía desarrollar plenamente las funciones para las que había sido designado.
La influencia de Nimo en la embajada y su contacto directo con Huerta Soto lo posicionaban, el año pasado, en la consideración de la Casa Rosada para ser nombrado embajador hasta que finalmente se resolvió la designación de Bunge.
La convivencia en la representación diplomática ya venía siendo conflictiva durante los últimos meses de la gestión del entonces embajador, Roberto Bosch, desplazado a fines de 2024. Funcionarios y empleados contactados por en aquel entonces hacían referencia al mal ambiente laboral.
La designación de Nimo en agosto de 2024 como agregado especializado en Promoción de Inversiones y Comercio Internacional desató una interna que generó desconfianzas mutuas con el entonces embajador.
removido,Decreto 588/2026,denunció,Wenceslao Bunge,April 9, 2026,como publicó LA NACION,España,Javier Milei,Conforme a
POLITICA
Javier Milei y sus medidas, EN VIVO: el Gobierno reúne a la mesa política y da una nueva conferencia de prensa, mientras espera el dato de inflación

DEPORTE2 días ago“Hablame bien”: el tenso cruce de Lionel Messi con el árbitro en la victoria de Argentina ante Suiza en el Mundial
CHIMENTOS2 días agoEl álbum de las vacaciones soñadas de Darío Barassi con su familia: “Ibiza, nos vas enamorando”
ECONOMIA2 días agoEl petróleo sube más de 3% tras la reanudación de los ataques de EEUU contra Irán y la amenaza de cierre del estrecho de Ormuz



















