INTERNACIONAL
Elecciones en Colombia: Iván Cepeda, defensor de víctimas y la carta de Gustavo Petro para la continuidad del modelo

El senador colombiano Iván Cepeda Castro lleva la política en la sangre y tiene una vida de activismo en defensa de las víctimas del conflicto armado, los derechos humanos y los procesos de paz, en los que ha basado su candidatura a la Presidencia.
Hijo de la líder de izquierda Yira Castro y del senador de la Unión Patriótica Manuel Cepeda Vargas, asesinado en 1994 por agentes del Estado en complicidad con paramilitares, Cepeda llega a las elecciones presidenciales como candidato del oficialista Pacto Histórico, partido del presidente Gustavo Petro, que por ley no puede aspirar a la reelección.
«La muerte de mi padre me reorientó y me convirtió en lo que soy hoy», dijo Cepeda en una entrevista con la revista Semana.
A sus 63 años, este filósofo y senador defiende un proyecto centrado en la paz, la justicia social y la lucha contra la corrupción, al insistir en que «Colombia no puede seguir atrapada en la violencia y la exclusión», una idea que ha repetido durante la campaña presidencial.
Iván Cepeda nació en Bogotá el 24 de octubre de 1962 y creció en una familia marcada por la militancia política de izquierda y la violencia que atravesó a Colombia durante décadas.
Durante su infancia vivió en la Unión Soviética y Cuba junto a su familia, y años después volvió a exiliarse en Francia debido a amenazas por su trabajo en defensa de los derechos humanos.
En Europa cursó una maestría en Derecho Internacional Humanitario en la Universidad Católica de Lyon (Francia), tras haberse graduado en Filosofía en la Universidad de San Clemente de Ohrid de Sofía, en la Bulgaria comunista de los años de la Cortina de Hierro.
El asesinato de su padre convirtió a Cepeda en una de las voces más visibles en la denuncia del exterminio de la Unión Patriótica, partido de izquierda cuyos integrantes fueron víctimas de asesinatos, desapariciones y desplazamientos forzados durante los años 80 y 90 del siglo pasado.
Antes de llegar al Congreso, Cepeda trabajó con organizaciones sociales y de víctimas y fue uno de los fundadores del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice).
Su carrera política comenzó en 2010, cuando fue elegido representante a la Cámara por Bogotá por el Polo Democrático Alternativo. Cuatro años después llegó al Senado, corporación a la que ha sido reelegido desde entonces.
La notoriedad nacional de Cepeda creció especialmente por los debates que impulsó en el Congreso sobre paramilitarismo y presuntos vínculos de sectores políticos y empresariales con organizaciones armadas ilegales.
Esas denuncias desembocaron en un enfrentamiento directo con el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010) y en uno de los procesos judiciales más relevantes y polarizantes de la política colombiana reciente.
Después de que Uribe denunciara a Cepeda en 2012 por supuesta manipulación de testigos, la Corte Suprema de Justicia archivó el caso contra el senador y abrió una investigación y juicio contra el expresidente por presunto fraude procesal y soborno a testigos que lo tuvo al borde de la cárcel.
El proceso convirtió a Cepeda en uno de los principales contradictores del uribismo y reforzó un discurso político centrado en dejar atrás «la política del miedo y de la guerra», como ha dicho durante la campaña.
Entre 2012 y 2016, Cepeda participó como facilitador en las negociaciones de paz entre el Gobierno colombiano y la antigua guerrilla de las FARC que llevaron al acuerdo firmado durante la presidencia de Juan Manuel Santos (2010-2018).
Asimismo, intervino en acercamientos con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y en procesos de sometimiento a la justicia de grupos armados ilegales.
Como candidato presidencial del Pacto Histórico, Cepeda propone profundizar las reformas sociales de Petro, acelerar la implementación del acuerdo de paz y reforzar las políticas de protección a líderes sociales y comunidades afectadas por la violencia.
En su programa de Gobierno plantea avanzar hacia «tres revoluciones pacíficas: ética, económica y política», además de fortalecer la reforma agraria, la transición energética y las negociaciones de paz con grupos armados.
Cepeda tiene como compañera de fórmula vicepresidencial a la senadora indígena Aída Quilcué, reconocida por su trayectoria en defensa de los derechos de los pueblos originarios y de las comunidades afectadas por el conflicto armado.
Su candidatura busca consolidar el espacio político de la izquierda en Colombia en un escenario todavía marcado por la polarización, la persistencia del conflicto armado en varias regiones y las tensiones alrededor del legado del actual Gobierno.
INTERNACIONAL
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INTERNACIONAL
Ser Claudista

Ser claudista en Nuevo León es y debe ser una forma de gobernar y de vivir el servicio público.
Así, cuando muchas personas me preguntan por qué me defino como claudista mi respuesta siempre es la misma: porque creo que Nuevo León necesita un gobierno capaz e inteligente que produzca prosperidad y, al mismo tiempo, tenga las políticas públicas para compartirla.
Nos urge un gobierno claudista, uno que impulse la inversión, fortalezca a las empresas, genere empleos bien pagados y convierta ese crecimiento en seguridad, educación, cultura, infraestructura y oportunidades para todos y, especialmente, para todas. Eso es ser claudista en Nuevo León.
Ser claudista es impulsar, con lealtad, trabajo bien hecho y con resultados medibles, el Proyecto de Nación que encabeza la Presidenta de México, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo.
Ser claudista es hacer realidad el Plan México. No verlo como un documento del Gobierno Federal, sino como una manera de gobernar desde lo local. Y yo he demostrado, con contundencia, que la Segunda Etapa de la Cuarta Transformación en Nuevo León sí puede tener acento norteño: atraer inversión, generar empleo, fortalecer las finanzas públicas y convertir ese crecimiento en seguridad, educación, cultura, deporte y oportunidades.
Los resultados hablan por sí mismos. En la Capital de la Transformación logré atraer más de 5 mil millones de dólares en inversión, generar más de 20 mil empleos de calidad y tener una de las 5 policías más confiables de México con una certificación internacional básicamente única, al mismo tiempo que se echaron a andar profundos programas sociales, ambientales, de apoyo al adulto mayor, a la mujer y a las futuras generaciones.
Con la 4TNorteña mostramos que un gobierno honesto, cercano y capaz puede convertirse en el mejor aliado de quienes quieren invertir, producir y generar bienestar. Y lo hicimos siguiendo, AL PIE DE LA LETRA, las directrices de buen gobierno de la presidenta, desde el crecimiento equitativo hasta la reducción de trámites, la digitalización y una estrategia nacional de seguridad que exige coordinación real.
Ser claudista también es creer en el Capitalismo Social Norteño donde el Estado no sustituya a los empresarios, sino el Estado los convoque a construir prosperidad compartida.
Los buenos empresarios no son adversarios de la Transformación; son aliados para crear empleos, innovar y fortalecer la soberanía económica y política del país. Esa es una de las grandes lecciones que nos ha dado la Presidenta y que nadie puede disputar.
Cuando la inversión llega, llegan los empleos; cuando hay empleos, hay mejores ingresos; cuando hay mejores ingresos, las familias viven mejor y el gobierno local tiene más capacidad para invertir en seguridad, salud, educación e infraestructura y poner su parte para que la Presidenta continue con la digna y absoluta defensa de la Soberanía Nacional.
Por eso estoy convencido de que el mejor camino para enfrentar los grandes desafíos de Nuevo León es la adopción integral del proyecto que encabeza la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Punto.
Ser claudista es, especialmente, construir una Mayoría Norteña, una articulada desde Morena. Una mayoría social que convoque a empresarios, trabajadores, universidades, jóvenes, mujeres y sociedad civil alrededor de un mismo objetivo: que nadie se quede atrás y que el crecimiento llegue a cada rincón de nuestro estado y para que la transformación eche raíces fuertes e irreversibles.
Hay otra razón por la que soy claudista. Porque creo que el desarrollo integral y humanista de un estado se mide, sobre todo, por las oportunidades que ofrece a sus mujeres. Ser claudista es construir un Nuevo León donde una madre trabajadora no tenga que escoger entre cuidar a sus hijos o salir adelante; donde una joven pueda estudiar, emprender y cumplir sus sueños; donde una abuela viva con tranquilidad y dignidad después de toda una vida de trabajo; y donde cada niña crezca sabiendo que no hay un solo espacio de la sociedad que le esté vedado por el hecho de ser mujer.
Ser claudista de verdad en Nuevo León es combatir la contaminación con innovación y una industria más limpia; enfrentar la inseguridad con inteligencia y oportunidades; resolver la escasez de agua con planeación e infraestructura; y garantizar igualdad de oportunidades, de empleo de prosperidad para mujeres y hombres. Ser claudista es entender que el crecimiento económico solo perdura cuando fortalece el tejido social y mejora la vida cotidiana de las familias, los jóvenes y los adultos mayores. Y esa es la esencia de la 4T Norteña.
Por eso insisto siempre: Nuevo León no necesita elegir entre crecimiento económico y justicia social. Necesita ambas cosas al mismo tiempo. Necesita producir más, innovar más y atraer más inversión, pero también compartir mejor esa prosperidad. Necesita, en una palabra: ser claudista. Yo lo soy.
*El autor es Alcalde, con licencia, del Municipio de General Escobedo, Nuevo León, México.
INTERNACIONAL
Zelensky se reúne en París con la Coalición de los Voluntarios para reforzar la asistencia a Ucrania y aumentar la presión sobre Rusia

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, participará este lunes en París de una cumbre de la Coalición de los Voluntarios, donde más de 25 jefes de Estado y de Gobierno reafirmarán su respaldo a Kiev, analizarán nuevas medidas de asistencia militar y buscarán aumentar la presión sobre Rusia para alcanzar un alto el fuego e impulsar nuevas negociaciones de paz, según informó la Presidencia francesa.
El encuentro, organizado por Francia y el Reino Unido, tendrá lugar un día antes de la celebración de la fiesta nacional francesa del 14 de julio. Tras la cumbre, Zelensky y otros líderes asistirán al tradicional desfile militar en los Campos Elíseos, que este año pondrá el foco en el apoyo internacional a Ucrania, indicó el Palacio del Elíseo.
La Presidencia francesa sostuvo que la reunión se desarrolla en un momento de “renovada convergencia y unidad transatlántica” y también de “evoluciones más favorables sobre el terreno” para Ucrania.
Un asesor del presidente Emmanuel Macron afirmó que la reunión permitirá consolidar ese impulso político y enviar un mensaje a Moscú. En ese sentido, aseguró: “Demostrar que los partidarios de Ucrania siguen plenamente comprometidos con el pueblo ucraniano, que no existe absolutamente ningún signo de fatiga y que Rusia no puede contar con que aparezca esa fatiga”.
La Coalición de los Voluntarios nació por iniciativa de Francia y el Reino Unido con el objetivo de coordinar el respaldo militar a Ucrania tras la invasión rusa a gran escala. Desde su creación en febrero de 2025, el grupo celebró más de quince reuniones para coordinar asistencia militar y diseñar un marco de garantías de seguridad para Kiev.

El 6 de enero, con la presencia de enviados estadounidenses, los miembros de la coalición aprobaron la Declaración de París, que establece garantías de seguridad destinadas a proteger a Ucrania frente a un nuevo ataque ruso y prevé mecanismos para supervisar un eventual alto el fuego.
Uno de los principales anuncios previstos para la cumbre será la declaración oficial de que la Fuerza Multinacional para Ucrania está preparada para desplegarse una vez que termine el conflicto. Funcionarios franceses explicaron que ese contingente solo actuará cuando cesen los combates.
Los dirigentes también centrarán sus conversaciones en la cooperación para fortalecer la defensa aérea y antimisiles ucraniana. El programa incluye iniciativas para impulsar la producción bajo licencia de armamento dentro de Ucrania y la planificación de futuros ejercicios militares conjuntos, según adelantó Macron.
Aunque Estados Unidos no integra formalmente la Coalición de los Voluntarios y descartó el envío de tropas terrestres, Washington participaría en la supervisión de un eventual alto el fuego, según el esquema presentado por los aliados.
Por su parte, Francia, el Reino Unido y España expresaron su disposición a desplegar tropas cuando finalice la guerra. Moscú rechazó esa posibilidad y advirtió que cualquier fuerza militar extranjera constituirá un “objetivo legítimo”.
Las conversaciones se desarrollarán mientras un cese de las hostilidades todavía parece lejano debido a que los enfrentamientos continúan en distintos frentes.

En las últimas semanas, las defensas aéreas ucranianas enfrentaron una fuerte presión por los repetidos ataques rusos con misiles balísticos. Esa situación impulsó nuevos pedidos de Kiev para obtener sistemas adicionales de defensa antiaérea.
Este mes, Washington autorizó a Ucrania la fabricación de sistemas de defensa aérea Patriot de diseño estadounidense, capaces de interceptar misiles balísticos. Sin embargo, las autoridades señalaron que la producción podría tardar varios meses antes de comenzar.
En los últimos días, Zelensky reiteró su solicitud de recibir más ayuda militar de los países aliados para reforzar la capacidad defensiva de Ucrania frente a la invasión rusa, que transita su quinto año.
En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio señales de un mayor respaldo a Kiev durante la reciente cumbre del G7 celebrada en Francia y en la reunión de la OTAN realizada esta semana en Turquía. Además, Washington avanzó la semana pasada con un proyecto de ley de apoyo bipartidista dirigido contra los países que compran energía rusa, una iniciativa que podría aumentar la presión económica sobre Moscú.
(Con información de AFP)
International,Relations,Diplomacy / Foreign Policy,Europe
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