DEPORTE
Emiliano Martinez entrenó con normalidad y será titular frente a Argelia

Dibu llegaría al debut. Foto: Twitter @Argentina
Después de varias semanas de incertidumbre, la Selección Argentina recibió una de las noticias más esperadas en la previa del Mundial 2026. Emiliano Martínez evolucionó favorablemente de la lesión que sufrió antes de la competencia, volvió a entrenarse con normalidad utilizando los guantes y todo indica que será titular en el encuentro frente a Argelia, correspondiente al debut del conjunto dirigido por Lionel Scaloni.
La situación de Dibu, había generado preocupación desde finales de mayo. Durante la entrada en calor previa a la final de la Europa League con Aston Villa, Emiliano Martínez sufrió una fractura en uno de los dedos de su mano derecha. A pesar del dolor, decidió disputar aquel partido y posteriormente se confirmó que debería realizar un tratamiento especial para llegar en condiciones al Mundial
Desde su llegada a la concentración argentina en Kansas City, el marplatense, Emiliano Martínez, trabajó de manera diferenciada. En los primeros entrenamientos se lo vio realizando ejercicios físicos y de coordinación sin utilizar los guantes habituales, mientras el cuerpo médico monitoreaba diariamente su recuperación. Incluso quedó al margen de los amistosos preparatorios para evitar cualquier riesgo de una recaída.
Sin embargo, el panorama cambió de forma positiva en los últimos días. Emiliano Martínez comenzó a participar con mayor intensidad de las prácticas, incrementó las tareas específicas para arqueros y finalmente volvió a entrenarse utilizando los guantes. Esa imagen llevó tranquilidad tanto al cuerpo técnico como a sus compañeros, que consideran al arquero una de las grandes referencias del plantel campeón del mundo.
La recuperación del guardameta llega en un momento clave para Argentina, que iniciará la defensa del título frente a Argelia. Aunque durante algunas semanas existió la posibilidad de que Gerónimo Rulli ocupara el arco en el estreno mundialista de la Selección Argentina, la evolución favorable de Emiliano Martínez despejó las dudas y lo dejó muy cerca de integrar el once inicial.
Dentro del plantel valoran no solo sus condiciones futbolísticas, sino también su liderazgo y experiencia en partidos decisivos. Desde Qatar 2022, el arquero de la Selección Argentina, Emiliano Martínez se convirtió en una figura fundamental para la Selección Argentina y en uno de los futbolistas más queridos por los hinchas argentinos.
A pocos días del debut, todo indica que la novela de la lesión quedó atrás. Con los guantes puestos nuevamente y trabajando a la par de sus compañeros, Emiliano Martínez se prepara para ocupar su lugar bajo los tres palos cuando la Selección Argentina salga a escena frente a Argelia con la ilusión de comenzar el Mundial con el pie derecho
Emiliano Martínez,Selección Argentina,Mundial
DEPORTE
“No quieres ser el tipo que no rinde”, admitió Stephen Curry al recordar con LeBron James su paso por la selección olímpica

Volver a jugar juntos en la selección olímpica de Estados Unidos fue para LeBron James “todo y más”, mientras Stephen Curry resumió la experiencia en Mind the Game con una frase breve: “Fue increíble”.
En Mind the Game, ambos contaron que la convivencia en el equipo exigió ajustar liderazgos y aceptar menos protagonismo en partidos de 40 minutos, con la presión añadida de responder en momentos decisivos. También reconstruyeron la semifinal ante Serbia como el punto de quiebre y explicaron que el cierre del torneo salió de una mezcla de instinto, ejecución colectiva y confianza mutua.
LeBron James recordó que en los entrenamientos Devin Booker y Anthony Edwards repetían que esperaban “uno de esos partidos de Steph”. Según relató en Mind the Game, dentro del grupo ya percibían que esa noche estaba cerca.
James explicó en Mind the Game que reunir a tantas figuras en poco tiempo obligó a reajustes inmediatos: “Pasas de un partido de 48 minutos a uno de 40 minutos… no te das cuenta hasta que juegas en esos partidos lo rápido que pasan esos cuartos de 10 minutos”.

El alero añadió que el peso ofensivo de cada uno se reducía de forma drástica y que eso alteraba la lógica habitual de juego: “A veces es difícil entrar en ritmo… así que, ¿qué puedo hacer que todavía impacte en la victoria? Y esa fue nuestra mentalidad”.
Curry admitió que esa adaptación también tuvo un costo personal en su primer torneo olímpico: “No quieres ser el tipo que no rinde en un momento que podría definir si ganamos o perdemos, especialmente en ese vestuario”.
James describió esa exigencia con una imagen sobre lo que veía después de cada práctica: “Podíamos verlo después de la práctica… Él estaba agotado… ‘Ya viene. Aquí viene. Ya viene’”.

Curry recordó en Mind the Game una entrevista tras el partido contra Puerto Rico, cuando le preguntaron si sentía que se acercaba una gran noche: “Sí, solo estoy esperando con paciencia”.
James contó que pasaba junto a él en ese momento y que la escena desató la risa del grupo: “Hermano, el tipo lo oyó y empecé a reírme a carcajadas. El momento no pudo ser mejor”.
La expectativa interna, según ambos, no nacía de una inquietud por los números sino de la convicción de que esa explosión iba a llegar. Curry resumió luego ese tramo decisivo con una frase: “Mis mejores 10 minutos de la vida”.
Curry situó el punto de quiebre en la semifinal ante Serbia, cuando el reloj empezó a apretar al equipo de Estados Unidos. “Sentí el pánico”, dijo antes de recordar el cierre del tercer cuarto: “Hombre, estábamos 15 abajo”.

James describió el cambio de tono en el banquillo como una situación de urgencia. “Esto es como el presidente rompiendo el vidrio… bueno. Vamos, ahora”.
Curry relató que encontró las primeras grietas en la defensa rival tras un arranque difícil: “Fallé mis primeros tres… y en ese momento pensás, ‘Está bien’. Ahí es cuando empezás a sentir la energía”.
A partir de ahí, señaló, todo empezó a encadenarse: “Bloqueos a tiempo, transición, encontrándome en la esquina… yo estaba aprovechando. Eso nos mantuvo en partido hasta que el último cuarto nos dio una oportunidad”. El base resumió ese tramo con una idea que James compartió de inmediato. “Fueron como 10 minutos del mejor básquetbol”, dijo Curry; James respondió: “El mejor básquetbol”.
Curry señaló un único punto flojo dentro de ese dominio y luego subrayó el nivel del rival: “No podíamos tomar un rebote defensivo. Pero salvo eso, fue básquetbol perfecto en ambos lados… Serbia jugó un partido de matrícula de honor”.

James llevó esa misma sensación al plano personal: “Es uno de los mejores partidos que jugué en mi vida”.
Sobre la secuencia final del torneo, Curry insistió en que no hubo cálculo. “No lo pensé”, dijo antes de recordar una conversación con James cuando la diferencia se redujo a tres: “Vos agarrá la pelota, yo voy a ponerte una cortina”.
Explicó que la intención inicial era calmar el partido con una penetración o una visita a la línea de tiros libres, pero la jugada tomó otro rumbo: “Cuando tiró ese pase, fue como si la memoria muscular se hiciera cargo”.

Curry detalló después cómo leyó cada una de esas posesiones: “En la última, nada en mi cabeza… en la segunda, Nicolas Batum dudó medio segundo. Y ahí entré”.
En la tercera canasta vio una acción colectiva más que una maniobra individual: “Me cerraron, pase, pase a Book, penetración por línea de fondo. Eso es como en la práctica… fue la continuación de buenas posesiones después de tres minutos de posesiones horribles”.
También rechazó la idea de una serie aislada de tiros imposibles y la situó en el plano colectivo, según el pódcast: “Todos estábamos en estado de fluidez… Yo obviamente terminé la jugada, pero fue simplemente gran básquetbol”.
James rebajó la épica con humor al recordar su celebración anticipada tras el último triple. Curry bromeó con que creyó que se había detenido la jugada, porque su compañero salió por la línea de fondo y miró al banquillo cuando todavía quedaba una posesión defensiva.
2024:08:08 22:47:29
DEPORTE
Libros de deporte y estrategia para entender la mentalidad ganadora

Libros que dejan huella. Foto: Shutterstock
Lecturas deportivas que explican mejor la presión que muchos vestuarios
Los mejores libros sobre deporte y éxito no prometen mentalidad invencible; muestran preparación, cansancio, sesgos y decisiones tomadas cuando quedan 3 minutos o una última bola de break. Open, de Andre Agassi, publicado en 2009 y reeditado en 2010, sigue funcionando porque no convierte sus 8 Grand Slam en póster motivacional. The Inner Game of Tennis, de W. Timothy Gallwey, se publicó en 1974 y todavía se cita porque separa la técnica del ruido mental con una precisión rara. Thinking, Fast and Slow, de Daniel Kahneman, publicado en 2011, no es un libro deportivo, pero ayuda a entender por qué un apostador, un entrenador o un jugador confunde la racha con el control. En una biblioteca útil, el marcador nunca tapa el método. También conviene colocar Moneyball, de Michael Lewis, junto a biografías de atletas, porque el béisbol de los Oakland Athletics demostró a comienzos de los 2000 que una lectura distinta de los datos puede cambiar una plantilla sin comprar todas las estrellas del mercado.
Agassi enseñó que el talento también pesa
Open deja una lectura incómoda: Andre Agassi no necesitaba parecer feliz para ganar en Wimbledon 1992, el US Open 1994 o Roland Garros 1999. La autobiografía, escrita con J. R. Moehringer, se queda en la rutina física, el dolor de espalda, la presión mediática y la relación con Brad Gilbert, su entrenador más asociado al giro táctico de los años 90. Hay una observación que cualquier editor deportivo reconoce: Agassi habla de la devolución como un acto de lectura, no de fuerza, y eso explica por qué sus partidos contra Pete Sampras tenían tanta tensión en el primer golpe tras el saque. El libro vale más cuando detalla hábitos pequeños, desde el manejo del vestuario hasta la elección de ritmo entre puntos. La preparación no siempre luce heroica. En términos de psicología del éxito, Agassi interesa porque no vende una línea recta: muestra recaídas, ajustes y una carrera que tuvo que reconstruirse después de caer en el ranking antes de volver al número 1.
Dota 2 recuerda que la estrategia también se lee bajo presión
The International 2025 terminó en Hamburgo con Team Falcons levantando el Aegis después de un 3-2 ante Xtreme Gaming, una final larga donde la selección de héroes y la gestión de peleas tardías pesaron tanto como la mecánica pura. Dota 2 castiga la impaciencia: una mala entrada al foso de Roshan, una compra sin buyback o una smoke rota por visión enemiga puede cambiar 40 minutos de mapa. Al seguir apuestas dota 2, el lector que viene de Kahneman debería desconfiar del sesgo de disponibilidad tras una remontada reciente y revisar el draft, la prioridad de líneas, la duración media de las partidas y el historial en series al mejor de cinco. Esa preparación no elimina la varianza, pero evita convertir una jugada espectacular de Malr1ne, ATF o Ame en una teoría completa. En eSports, la cabeza fría empieza antes del primer creep.
Gallwey convirtió una pista de tenis en laboratorio mental
The Inner Game of Tennis propuso una idea sencilla en 1974: el rival exterior importa, pero la interferencia interior puede arruinar un golpe técnicamente correcto. Gallwey trabajó con la noción de “concentración relajada” y con dos voces, una que juzga y otra que ejecuta, una distinción que muchos entrenadores trasladaron luego a golf, música y empresa. En tenis se ve en un detalle mínimo: un jugador que mira la costura de la bola antes del saque suele reducir conversación interna y fijar atención en una tarea concreta. Esa técnica no sustituye el entrenamiento de pies ni la empuñadura, pero ordena el punto cuando el marcador está en 30-40. Los buenos libros no gritan; corrigen el enfoque. En deportes de precisión, esa calma se nota cuando el brazo no acelera por ansiedad y el golpe mantiene el mismo recorrido tanto en el primer juego como en un tie-break de 12 puntos.
Bonificaciones, sesgos y la falsa comodidad del saldo extra
La psicología del éxito también sirve para detectar malas decisiones cuando surge una promoción. Kahneman describió sistemas de pensamiento rápido y lento, y esa distinción se nota cuando un usuario confunde el saldo disponible con la ventaja matemática. En una gestión ordenada, el bono MelBet debe evaluarse junto con la cuota mínima, los mercados permitidos, los requisitos de apuesta y la fecha de vencimiento, porque un incentivo mal leído puede llevar a stakear más de lo previsto. La preparación mental aquí no suena épica: fijar límites, no aumentar la unidad tras perder y evitar acumulaciones que mezclan 4 eventos sin relación táctica.
Los libros de estrategia enseñan a perder información basura
Moneyball cambió la conversación del béisbol al mostrar cómo Oakland Athletics usó métricas ignoradas por el mercado, mientras que Legacy, de James Kerr, convirtió la cultura de los All Blacks en material de estudio para equipos fuera del rugby. Ninguno de esos libros funciona si se reduce a una frase pegada en la pared del vestuario. El valor está en ver qué dato se descarta: un promedio llamativo sin contexto, una racha de 5 victorias ante rivales débiles, una biografía que confunde sufrimiento con método.
La participación en juegos de azar puede generar adicción. Juegue con responsabilidad. Contenido no apto para menores de edad.
libros
DEPORTE
De desconocidos al sueño imposible: los nombres que Cabo Verde convirtió en héroes antes de desafiar a Messi

Hace apenas unas semanas, fuera del continente africano, casi nadie sabía quiénes eran. No protagonizaban portadas, no jugaban en las grandes ligas europeas ni acumulaban millones de seguidores. Sin embargo, el Mundial tiene esa capacidad única de cambiar destinos.
Hoy, mientras el planeta espera el cruce entre la Argentina de Lionel Messi, vigente campeona del mundo, y la sorprendente Cabo Verde por un lugar entre los ocho mejores, hay tres historias que explican por qué el fútbol sigue siendo el territorio donde los imposibles encuentran una oportunidad: la del entrenador Pedro Brito Bubista, la del arquero Vozinha y la del defensor Roberto Pico Lopes.
Cuando Pedro Brito nació en Praia nadie imaginaba que terminaría escribiendo el capítulo más importante del fútbol caboverdiano. Conocido desde siempre como Bubista, primero construyó una carrera como mediocampista de la selección nacional y luego inició un recorrido silencioso como entrenador. Durante años dirigió equipos locales hasta que asumió el desafío más complejo: transformar a Cabo Verde en un seleccionado competitivo.
Su gran inspiración llegó lejos de África. Bubista estudió con admiración el trabajo de Marcelo Bielsa y adoptó muchas de sus ideas: la intensidad para recuperar la pelota, la presión alta y la convicción de que un equipo pequeño también puede jugar de igual a igual contra cualquiera.
Con recursos limitados y un plantel repartido por distintas ligas del mundo, fue moldeando una identidad reconocible. Apostó por jugadores de la diáspora caboverdiana, convenció a futbolistas nacidos en otros países para representar la tierra de sus familias y construyó un grupo con fuerte sentido de pertenencia.
El premio fue histórico: la primera clasificación mundialista de Cabo Verde. En el torneo sorprendió desde el debut, compitiendo sin complejos frente a rivales de mayor jerarquía. Su equipo eliminó pronósticos, llegó a 16avos y ahora intentará escribir una página todavía más grande frente al campeón del mundo.

Durante muchos años, Vozinha fue un nombre conocido únicamente para quienes seguían el fútbol africano.
Su verdadero nombre es Josimar Dias, pero desde chico todos comenzaron a llamarlo “Vozinha”, un apodo que inicialmente surgió entre bromas y que con el tiempo terminó convirtiéndose en una marca registrada.
Lejos de avergonzarse, decidió apropiarse de ese sobrenombre y hacerlo parte de su identidad futbolística.
Construyó casi toda su carrera en clubes modestos, especialmente en Portugal, muy lejos del glamour de las grandes ligas. Mientras otros soñaban con la élite europea, él encontraba estabilidad en categorías menores sin abandonar nunca el objetivo de defender el arco de su país.
El Mundial cambió todo. En el debut contra España protagonizó una actuación extraordinaria que sostuvo a Cabo Verde durante gran parte del encuentro. Sus atajadas comenzaron a viralizarse y millones de personas descubrieron a un arquero que hasta entonces era prácticamente un desconocido.
La exposición fue inmediata. Sus redes sociales explotaron de seguidores, los videos de sus intervenciones recorrieron el planeta y pasó de ser un futbolista anónimo a convertirse en una celebridad digital. Ahora tendrá enfrente otro examen gigantesco: intentar detener a Lionel Messi.
Si alguna historia demuestra que el fútbol todavía puede sorprender, es la de Roberto Pico Lopes. Nacido y criado en Irlanda, hijo de inmigrantes caboverdianos, jamás imaginó que terminaría jugando un Mundial con la selección de sus raíces.
Todo comenzó con un mensaje recibido por LinkedIn. Al principio pensó que era una estafa o un intento de spam. ¿Cómo podía una selección nacional contactar futbolistas por una red social utilizada para buscar trabajo? Pero el mensaje era real.
La Federación de Cabo Verde había iniciado una búsqueda mundial de jugadores con ascendencia caboverdiana y encontró en Lopes el perfil ideal para reforzar al seleccionado. Aceptó la convocatoria, conoció a muchos de sus compañeros recién en la concentración y terminó convirtiéndose en una pieza importante del equipo de Bubista.
Su carrera siempre transcurrió lejos de las grandes vidrieras internacionales. Sin embargo, encontró en la selección el escenario que nunca había tenido a nivel de clubes.
En este Mundial confirmó esa apuesta. Su solidez defensiva fue clave para que Cabo Verde avanzara de ronda y ahora tendrá una misión que parecía impensada cuando abrió aquel mensaje en LinkedIn: marcar a Lionel Messi en el partido más importante de la historia de su país.
Mientras Argentina llegó a Estados Unidos con la presión y el prestigio de defender el título conseguido en Qatar, Cabo Verde apareció como uno de esos equipos destinados, en teoría, a disfrutar la experiencia.
La realidad fue completamente distinta.
Bubista construyó un equipo competitivo, Vozinha se transformó en una de las figuras del torneo y Pico Lopes pasó de responder un mensaje en LinkedIn a preparar el partido más trascendente de su vida.
Hasta hace un mes, sus nombres apenas circulaban entre especialistas. Hoy ocupan portadas, multiplican seguidores y representan la gran revelación del Mundial.
El próximo desafío parece desproporcionado: enfrente estará Messi, el campeón defensor y una de las mejores selecciones del planeta.
cpvrsa,duel,fifa wc 2026,fifa world cup 26,fifaworldcup,football,fwc26,player
POLITICA2 días agoCon la incorporación de Santilli al Gabinete, el Gobierno relanza su estrategia para las elecciones 2027
CHIMENTOS24 horas agoEn medio de su separación, Magui Bravi contó por primera vez su traumático embarazo: «El parto fue de emergencia y…»
ECONOMIA1 día ago¿Se recupera el mercado de los autos?: qué muestran los números de las cinco marcas que más 0 km venden en el país

















