ECONOMIA
En el primer cuatrimestre de 2026 se vendieron 100.000 motos más que autos 0 km: por qué creció esa diferencia

Una de las variables para conocer la dinámica del mercado automotor en Argentina siempre es la comparación entre las ventas de autos y motos.
En general, salvo épocas como noviembre y diciembre, cuando las motos suben porque empieza la temporada de clima favorable para andar sin techo y los autos bajan por la proximidad del cambio de año y modelo, cada vez que se contrae la actividad económica general, bajan las operaciones de autos 0 km y suben las de motovehículos, especialmente de los de baja cilindrada como los 110 y 150 cm3.
Las razones tienen que ver con distintos costos asociados a uno y otro tipo de vehículo. Una moto económica cuesta aproximadamente diez veces menos que un auto compacto, por lo que hay una clara diferencia desde el precio de adquisición. Otro punto clave es que hay una diferencia de proporciones similares de costo de utilización (consumo de combustible, seguro y patente) y de mantenimiento mecánico (neumáticos, aceite, repuestos).
Hasta hace poco tiempo, la moto tenía una mayor capacidad de ser también una herramienta de trabajo, ya que permitía su uso para reparto de mercaderías o servicios de comida a domicilio, una salida laboral casi inmediata para muchas personas. Sin embargo, el auto encontró en los servicios de traslado de personas por aplicación tipo Uber o Cabify, un modo similar de generar trabajo.
Los resultados del primer cuatrimestre muestran que algo de eso está sucediendo este año, porque entre enero y abril ya hay una diferencia superior a las 100.000 unidades entre ambos mercados a favor de los vehículos de dos ruedas.

Desde fines de año pasado, en la industria automotriz, había una expectativa de tener un 2026 con un crecimiento cercano al 15%, que permitiera convertir los 612.000 patentamientos del año pasado en un número cercano a los 700.000 vehículos.
Sin embargo, ya desde enero las señales fueron negativas, porque el primer mes quedó un 5% abajo y en febrero el resultado fue peor, cayendo al 6%, lo que indicó un escenario desafiante y sorprendente, en particular para quienes fabrican regionalmente, aunque no tanto para los importadores.
La comparación con el mercado de las motos fue inevitable y una clara señal de confirmación de la teoría enunciada en el comienzo. El primer mes fue similar, porque mientras se patentaron 66.000 automotores, las motos fueron 68.000; pero las dos curvas se fueron distanciando con el correr de las semanas y meses a gran velocidad a partir de febrero, cuando se patentaron 39.500 autos y 70.000 motos, se volvió a ver en marzo con 46.000 autos y 81.500 motos y nuevamente en abril con 44.000 autos y 80.700 motocicletas.
A pocos días de cerrar el quinto mes del año, en el que las ventas de autos parecen estar subiendo otra vez a unas 46.000 unidades y las motos empiezan su época de menores ventas por efecto de la proximidad del invierno, el acumulado del año muestra que se vendieron 194.000 autos particulares y comerciales livianos contra 302.000 motos, una diferencia 108.000 unidades que equivale a un 65% a favor de los vehículos de dos ruedas.

No hay que ir muy lejos para tener una referencia válida del análisis del mercado automotor actual. En enero de 2025 se habían patentado 65.700 autos particulares y vehículos comerciales livianos contra 58.700 motos. En febrero fueron 40.400 autos y 39.800 motos. Recién en marzo los números fueron al revés con 44.700 automotores y 49.000 motocicletas, y abril del año pasado cerró con 50.900 vehículos de 4 ruedas y 52.100 de dos ruedas.
Así, en el acumulado del primer cuatrimestre del año pasado se habían patentado 205.000 automóviles y pickups, contra 203.700 motos, es decir un 0,6% más autos que motovehículos. Los argumentos se pueden encontrar en la explosión de ventas de autos con la famosa financiación a tasa 0%, que entonces tenía un volumen de unidades muy superior al actual porque las tasas de interés del sistema financiero argentino lo posibilitaban.
En 2024, en plena crisis del mercado automotor de comienzos del nuevo Gobierno tras la devaluación de diciembre, que había generado una caída de ventas del 30% en el primer trimestre, el total de autos entre enero y abril había sido de 111.600 unidades, mientras que el mercado de las motocicletas había alcanzado las 131.200 matriculaciones de vehículos 0 km. La diferencia fue de 20.000 motos más que autos.
Y si se quiere tomar otra muestra más, en 2022 y 2023, con otro signo político en el Gobierno, y con las conocidas restricciones a las importaciones que tenían un mercado automotor limitado en oferta, en los primeros cuatro meses se habían vendido 132.000 y 152.000 autos y motos el primero año y 146.700 autos y 164.000 motos en el segundo. Otra vez una diferencia cercana a las 20.000 unidades a favor de las motos, que contrastan fuertemente con las actuales 108.000.
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ECONOMIA
Argentina ya no adopta stablecoins por necesidad: las está integrando a su vida financiera


Hace cinco años, hablar de stablecoins en Argentina era hablar de refugio ante la inflación. Hoy es hablar de infraestructura.
La lectura tradicional ya es conocida: inflación persistente, un peso que se deprecia y trabas para acceder a monedas fuertes empujaron a millones de argentinos hacia activos digitales atados al dólar. Pero quedarse en esa explicación es quedarse corto. El fenómeno mutó, y lo hizo rápido.
Ya no se trata solo de resguardar valor. Hoy estos instrumentos se usan para cobrar desde el exterior, transferir fondos, pagar servicios y operar dentro de plataformas financieras digitales. Dejaron de ser una respuesta defensiva ante la inestabilidad para convertirse en parte de la rutina financiera de trabajadores independientes, empresas regionales y cualquiera que reciba dinero desde otro país. Lo vemos en casos muy concretos: un freelancer que cobra en dólares y hoy puede llevar esos fondos a nuestra plataforma para ponerlos a rendir, con la misma facilidad con la que después los retira de nuevo a su cuenta bancaria. Esa ida y vuelta, que hace apenas un tiempo implicaba fricción y costos, ya empieza a resolverse con buenas tasas para quien deposita y sin las barreras de siempre.
Hoy estos instrumentos se usan para cobrar desde el exterior, transferir fondos, pagar servicios y operar dentro de plataformas financieras digitales
La razón es simple: disponibilidad las 24 horas, un valor previsible en dólares y la posibilidad de mover dinero sin quedar atado a los tiempos ni a los costos del sistema bancario tradicional.
Argentina no inventó esta lógica, pero la perfeccionó por necesidad y se consolidó como uno de los mercados más relevantes para la adopción de stablecoins. Turquía, Nigeria y Líbano cuentan historias parecidas: cuando el acceso a una moneda estable escasea, la tecnología ocupa ese vacío.
Lo que sí es nuevo es que el crecimiento del sector dejó de depender exclusivamente de países con problemas monetarios. Redes de pago globales y compañías tecnológicas y financieras de primer nivel están entrando al terreno de las monedas digitales estables, y eso cambia la pregunta de fondo.
Ya no se discute si van a tener un lugar en el sistema financiero global. Se discute qué infraestructura va a emitirlas, custodiarlas, moverlas y conectarlas con el dinero tradicional.
Lo que sí es nuevo es que el crecimiento del sector dejó de depender exclusivamente de países con problemas monetarios
Las cifras dan una idea de la magnitud. Citi proyecta que el mercado podría llegar a 1,9 billones de dólares en 2030 en su escenario base, y hasta 4 billones en uno más optimista. Standard Chartered, por su parte, ubica el techo en 2 billones para 2028. Pagos internacionales, comercio digital, operaciones entre empresas y transacciones automatizadas serían los motores de ese salto.
Con semejante proyección sobre la mesa, conviene preguntarse qué es lo que realmente va a definir quién gana esta carrera. Y acá está el punto que casi nadie discute lo suficiente: el futuro del sector no se define únicamente por qué activo gana terreno, sino por la infraestructura que lo rodea. Las plataformas de emisión, los sistemas de custodia, las herramientas de cumplimiento normativo y los puentes entre el dinero tradicional y el digital van a pesar tanto, o más, que las monedas mismas. Ahí se va a jugar la competencia real de los próximos años.
Y esto exige una conversación más madura sobre riesgo. Que un activo busque estabilidad de precio no lo vuelve automáticamente seguro. La solidez de las reservas, la transparencia del emisor y la calidad regulatoria son variables que todavía muchos usuarios no evalúan antes de operar. Más adopción sin más educación financiera es una fórmula incompleta. El objetivo no es masificar el uso a cualquier costo, sino construir un ecosistema que la gente entienda y en el que pueda confiar.
El usuario argentino promedio entiende de wallets, tipos de cambio y transferencias on-chain con una naturalidad que en otros mercados todavía es incipiente
En esta carrera por construir esos cimientos, Argentina llega con una ventaja poco común: una comunidad ya familiarizada con activos digitales, talento técnico de primer nivel y un ecosistema fintech que aprendió a resolver problemas en condiciones adversas. Pocos países acumularon tanta experiencia práctica en tan poco tiempo.
Lo veo todos los días: el usuario argentino promedio entiende de wallets, tipos de cambio y transferencias on-chain con una naturalidad que en otros mercados todavía es incipiente. Esa curva de aprendizaje, ganada a fuerza de necesidad, hoy es un activo estratégico.
El desafío ahora no es de adopción, eso ya está resuelto. Es de conversión: transformar una respuesta nacida de la urgencia en una infraestructura financiera de largo plazo, con mejores productos, reglas claras y transparencia real. Argentina tiene todo para liderar esa transición en la región. La pregunta es si va a capitalizar esa ventaja antes de que otros lo hagan primero.
El autor es Gerente General de Nexo Argentina
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ECONOMIA
Cuánto cuesta construir una vivienda de 100 m2 y qué cantidad de salarios se necesitan para pagarla

- Valor del metro cuadrado en pesos: $2.383.862,97
- Valor del metro cuadrado en dólares: u$s 1.553,01
- Costo de una vivienda de 100 m² en pesos: $238.386.297
- Costo de una vivienda de 100 m² en dólares: u$s 155.301
- Salario neto promedio (Ripte): $1.946.028,12
- Salarios necesarios para cubrir la obra: 122,49
- Años de ingresos necesarios: 10,2
- Mano de obra: subió 8,32% en el mes.
- Materiales: aumentaron 2,04% en el mismo período.

- Ladrillos comunes: 6,29%
- Carpintería de madera: 5,24%
- Ascensores: 4,92%
- En el extremo opuesto, los principales retrocesos fueron:
- Artefactos sanitarios: -10,11%
- Cerámicos y porcelanato: -7,51%
- Griferías: -7,41%
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ECONOMIA
De comprar en cuotas a pagar el supermercado: cómo los argentinos llegaron a estos niveles de endeudamiento




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