POLITICA
Espías rusos. El novelesco periplo de la familia de Belgrano a la que Putin recibió con flores blancas, rosas y púrpuras

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La carta con membrete del estudio jurídico Godec, Černeka & Nemec, a cargo de la defensa de la pareja detenida en Eslovenia con pasaportes argentinos, era amable, pero inequívoca. Llegó a la embajada argentina en Austria, meses atrás, cuando la historia de los “topos” rusos, digna de la serie “The Americans”, comenzaba a dar el vuelco definitivo.
El mensaje trazaba una línea roja: María Rosa Mayer Muños y Ludwig Gisch, que aún sostenían que así se llamaban, le comunicaron a la diplomacia argentina que rechazaban toda asistencia consular para ellos y para sus hijos, menores de edad y nacidos en Buenos Aires. Gracias, pero no. Faltaban meses para que admitieran que eran espías rusos y protagonizaran el intercambio de prisioneros más grande desde el fin de la Guerra Fría.
Para entender, hay que retrotraerse a diciembre de 2022, cuando Mayer Muños y Gisch fueron arrestados por fuerzas especiales en Liubliana, la capital eslovena. Ante los sabuesos de ese país siempre sostuvieron que eran víctimas inocentes de una terrible confusión y no lo que sostenía la acusación -dos espías al servicio de Vladimir Putin-, sustentada en datos aportados por, ahora se sabe, la inteligencia británica.
Ella reafirmaba que había nacido en Grecia, que tenía alidad mexicana, que se dedicaba al arte y que había migrado a la Argentina, donde había obtenido la ciudadanía y conocido a quien sería su marido, con quien tuvo a dos hermosos hijos: una niña, Sofía, y un niño, Daniel. Él trazó un recorrido distinto, pero similar: que había nacido en Namibia, que era de nacionalidad austríaca, que era informático y que había ingresado desde Uruguay a la Argentina, donde también había obtenido la ciudadanía y conocido a su esposa. Juntos, completaban, habían decidido migrar a Europa para alejarse de la inseguridad callejera que asolaba en Buenos Aires. Todo era un grave error, sostenían.
Los servicios de inteligencia utilizan, sin embargo, una palabra para las biografías de cartón que montan los “topos”, como la que urdió la pareja detenida en Eslovenia, con detalles sobre una vida apacible en el barrio porteño de Belgrano. Esa palabra es “leyenda”. Y construir esa fachada puede tomarles décadas… y derrumbarse en un instante.
La “leyenda” de estos topos se remonta, en efecto, tan atrás como 2009, cuando un austríaco identificado como Martin Hausmaninger ingresó por primera vez a la Argentina. Volvería en julio de 2012, vía Uruguay, pero ya reconvertido en Ludwig Gisch. Y ella lo secundaría dos meses después, en un vuelo de Aeroméxico, en un recorrido que terminaría en celdas de máxima seguridad eslovenas, una década después.
Ajena a todo esto, la Cancillería argentina se activó desde el momento en que se conoció la detención de la pareja a través de los medios de comunicación. Por ley debe asistir a los nacionales en el extranjero; en particular, cuando menores de edad pueden estar en problemas o requerir apoyo. Y eso hizo la embajada argentina con sede en Viena y jurisdicción sobre Austria, Eslovenia y Eslovaquia. Contactó a las autoridades en Liubliana, pidió datos sobre la pareja detenida y sobre sus hijos, argentinos nativos.
“La respuesta que recibimos fue que la pareja se encontraba detenida en celdas de máxima seguridad y que los hijos se encontraban en un hogar de acogida temporal en las afueras de la capital”, resumió una fuente diplomática argentina al tanto del diálogo bilateral, ante la consulta de .
Tratándose de menores, las embajadas argentinas tienen la obligación de supervisar su situación de manera periódica, requerir información detallada al país donde esos niños se encuentren y remitir sus informes por cable a la Cancillería en Buenos Aires. Y así fue. Durante meses, el ida y vuelta con las autoridades eslovenas no registró contratiempos.
“Nos informaron que los padres, detenidos, mantenían contacto virtual con sus hijos, todos los días y que, a pesar de sus condiciones de alojamiento, también se reunían con ellos, de manera presencial, una vez por semana”, precisó la fuente diplomática argentina.

Eso no fue, sin embargo, lo que afirmó ante la televisión pública rusa la mujer que decía llamarse María Rosa Mayer Muños. “Nos amenazaron con que Argentina supuestamente quería llevarse a nuestros hijos, que los niños podían ser dados en adopción a otra familia”, detalló, ya de regreso en Moscú y blanqueada su identidad real: Anna Valerievna Dultseva, nacida en Nizhni Nóvgorod y oficial del Servicio de Inteligencia Exterior (SVR).
Desde la diplomacia argentina niegan que hayan pujado por los menores. “Nos interesamos porque nadie se presentó en Buenos Aires, en la embajada argentina o ante las autoridades eslovenas, para interesarse por los chicos. Ningún posible pariente de la pareja, ni nadie que fuera a asumir la tutela. En ese contexto, debíamos velar por ellos; eso fue todo”.
Estrategia
¿Los investigadores eslovenos afirmaron que la Argentina podría llevarse a los menores en un intento por quebrar las voluntades de sus progenitores durante los interrogatorios? ¿Afirmó eso Dultseva para condimentar su testimonio con una dosis de dramatismo ante la audiencia televisiva rusa? ¿O se debió a un simple error de comunicación o traducción?
En cualquier caso, esa versión explica la carta que la pareja envió a la embajada argentina en Austria con la firma de sus abogados. Informaron que rechazaban toda asistencia consular, tanto para sí, como para sus hijos menores. Y así lo reportó a Buenos Aires, por cable, el embajador Holger Federico Martinsen.
En la entrevista que concedieron a la televisión pública rusa, Ludwig Gisch -en realidad, Artem Viktorovič Dultsev, oriundo de Bashkortostán y agente del SVR-, detalló algo más. Relató que un agente ruso los visitó regularmente mientras estaban detenidos para verificar cómo se encontraban, cruzar información y que, incluso, “les pasó un saludo” de Putin.
Negociaciones secretas
Las autoridades eslovenas, mientras tanto, habían logrado verificar las verdaderas identidades de los detenidos, gracias a Interpol y a las fichas dactilares disponibles en el Registro Nacional de las Personas, en Buenos Aires. Y mutaron, según las fuentes diplomáticas argentinas consultadas. Pasaron de responder cada requisitoria consular, aportar detalles sobre la situación de los menores en el hogar transitorio y en el colegio y remitir un informe ambiental, al silencio total.
“Por un lado, no podemos interferir con la patria potestad de los padres; pero, por el otro, los padres estaban detenidos y los hijos eran argentinos nativos, menores de edad, sujetos a la ley 346 de Ciudadanía Argentina”, precisó una fuente diplomática a . En esa situación, la embajada en Viena requirió, por escrito, ver a los menores.
“A la luz de todo lo que ocurrió durante los últimos días, comprendemos qué pasó”, resumió una voz de la Cancillería, “en especial desde que a principio de año dejaron de contestar nuestras consultas por escrito y nuestras llamadas”.
¿Qué ocurrió? Se sabe, ahora, que los agentes de los servicios de espionaje rusos y de la Agencia de Inteligencia estadounidense (CIA) llevaban más de un año sondeando la posibilidad de un intercambio de prisioneros. Entre ellos, el periodista de The Wall Street Journal, Evan Gershkovich, y la pareja detenida con pasaportes argentinos en Eslovenia.
Las negociaciones comenzaron en enero de 2023, apenas semanas después del arresto de la pareja. Agentes rusos y estadounidenses mantuvieron una reunión secreta en una capital de Medio Oriente, para sondear la posibilidad de intercambiar a Paul Whelan por la pareja detenida en Eslovenia. Los rusos rechazaron la oferta, pero dejaron claro que estaban dispuestos a negociar si la oferta era más generosa.
Dos altos funcionarios del Departamento de Estado, James Rubin y Roger Carstens, se abocaron a “agrandar el problema”, según reveló The New York Times. Es decir, a ampliar el universo de personas que podrían integrar el trueque, para luego plantearle la idea al superior de ambos, el secretario de Estado, Antony Blinken, quien obtuvo la aprobación del presidente Joe Biden, en marzo de 2023.
Un mes después, Blinken sondeó a la ministra alemana de Relaciones Exteriores, Annalena Baerbock durante una cumbre del G7. Le consultó si su país podría sumarse al intercambio de prisioneros, aportando al sicario condenado y preso en Alemania, Vadim Krasikov, si el trueque incluía al líder opositor ruso Aleksei Navalny.
El apoyo inicial de Alemania al posible intercambio pareció evaporarse cuando murió Navalny, a lo que se sumó el rechazo ruso a intercambiar a Whelan y Gershkovich por cuatro espías de Moscú, incluidos los “topos” detenidos en Eslovenia. Por eso las reuniones se extendieron durante meses y abarcaron también a la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, con el canciller alemán Olaf Scholz, según reveló la cadena CNN, y la intermediación del otrora CEO de Google, Eric Schmidt, y el oligarca ruso Roman Abramovich. Hasta que, ya en junio, Scholz aprobó entregar a Krasikov. Y otros países aportaron otros eslabones a la cadena de trueques y favores: de Noruega a Bielorrusia y de Polonia a Turquía.
“Enorme presión”
Los tiempos se aceleraron. Todos los juicios que se desarrollaban en Rusia llegaron a un cierre abrupto. Todos con condena. Gershkovich fue sentenciado a 16 años de prisión el 19 de julio. Ese mismo día, la periodista estadounidense Alsu Kurmasheva también fue condenada. Y el 21, una hora antes de bajarse de la campaña por su reelección, Biden llamó al primer ministro esloveno, Robert Golob, para informarle sobre la situación.
En los tribunales de Liubliana, mientras tanto, Mayer Muños y Gisch le dijeron adiós a los pasaportes argentinos. Se declararon culpables, recibieron una condena a un año y siete meses de prisión, pero no enfilaron hacia la cárcel, sino hacia el aeropuerto, junto a sus hijos, agradecidos con Rusia, pero también con sus cazadores.
“Sentíamos que los servicios de seguridad eslovenos hacían todo lo posible por mantener a los niños en Eslovenia y mantenernos juntos”, afirmó Anna Dultseva, ante la televisión rusa. “Sentíamos que había una enorme presión sobre Eslovenia por parte de los servicios especiales de otros países”.
El resto se sabe. Trascendieron videos del matrimonio ingresando junto a sus hijos al avión que, desde el aeropuerto de Ankara, Turquía, los devolvió a Rusia. Allí los recibió Putin, al pie de la escalerilla con un ramo de flores blancas, rosas y púrpuras para la madre y otro para la niña Sofía, que hasta minutos antes desconocía toda la trama, es católica y no habla ruso. “Buenas noches”, la saludó Putin en español.
“Nunca dudamos, ni por un momento, de que nuestro país se acordaba de nosotros, que Rusia y el servicio secreto nos respaldaban, y que al final todo estaría bien”, afirmó Artem Dultsev a la televisión rusa, en un primer plano que incluía, más atrás, a su mujer y a sus hijos. Sofía, de 11, sujetaba una muñeca en sus manos; Daniel, de 8, una pelota de fútbol bajo su pie derecho.
Hugo Alconada Mon,LA NACION,Política
POLITICA
¿Puede ganar en primera vuelta? La hazaña que busca Javier Milei y que desafía a las estadísticas electorales

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El alarido de Javier Milei retumbó el miércoles en el Movistar Arena: “¡¡¡Vamos a ganar en primera vuelta!!!”. Desde el público estalló una ovación seguida de canciones de cancha que le ponían rima a la profecía del candidato. Pareció un suspiro de racionalidad en medio de un show de excentricidades, en el que Milei cantó a capela un tema de La Renga, hizo pogo, coqueteó con su novia celebrity, agradeció los consejos de sus perros y dejó que su presentador lo metiera de puro gusto en otro entuerto con el Papa.
Detrás de los gritos, las motosierras de juguete y las imágenes de bombas que estallan, la ansiedad de los libertarios se concentra en la posibilidad objetiva de alcanzar mañana mismo la Presidencia, sin más trámites. “Estamos muy cerca”, dicen (se dicen) dirigentes del entorno de Milei y lo difunden por todos sus canales de socialización. Pero, ¿hay datos que alimenten su esperanza o es una simple expresión de deseos en este mar de incertidumbre que es hoy la política argentina?
Un total de 23 encuestas publicadas en las últimas tres semanas que relevó muestran a Milei en primer lugar (salvo una), pero ninguna lo ubica por encima del umbral constitucional de una victoria sin necesidad de ballottage. Son las mismas consultoras que no vieron venir el tsunami libertario en las PASO de agosto. Podían fallar y fallaron.
Otra forma de aproximarse a una respuesta consiste en estudiar cifras de elecciones pasadas. Al hacerlo, se puede al menos mensurar la magnitud de la hazaña que debería concretar Milei para convertirse la noche del domingo en el sucesor de Alberto Fernández.
analizó un centenar de comicios de distinto orden celebrados bajo el régimen de las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO) en busca de eventuales patrones de conducta de los votantes.
Reluce en primera instancia un dato elocuente: es altamente inusual que el ganador de unas primarias desate una ola favorable que lo haga crecer de manera abrupta en la elección general. Lo habitual es, en cambio, que el resultado de las internas quede fijado como virtual techo y piso, desde el que oscila luego en un rango acotado.
Milei obtuvo en agosto el 31,58% de los votos positivos (la forma en que se contabiliza el resultado en las generales). Es decir que necesita como mínimo incrementar su caudal en al menos 8,42 puntos porcentuales para alcanzar el 40%. En ese caso, si además superase por 10 puntos a su perseguidor inmediato ganaría la presidencia en el acto. Para no depender de otros, necesita el 45%, lo que implica crecer 13,42 puntos respecto de las PASO.
Es una vara altísima. Veamos los números históricos: el relevamiento de las tres elecciones presidenciales, las 25 de gobernadores y los comicios legislativos nacionales de medio término de cada una de las 24 provincias que se rigieron por el sistema de las PASO muestra que solo tres veces el partido más votado el día de las primarias aumentó su caudal 9 puntos o más en las generales.
Ganar las primarias es un sello de favoritismo. En el 80% de los casos de esta muestra se repitió el vencedor en las elecciones “de verdad”, las que definen cargos.
Detrás de los gritos, las motosierras de juguete y las imágenes de bombas que estallan, la ansiedad de los libertarios se concentra en la posibilidad objetiva de alcanzar mañana mismo la Presidencia
Pero el “efecto ola” es una rareza. En las 100 elecciones analizadas la mayoría de las veces (el 52%) el partido que terminó como el más votado en las PASO redujo su porcentaje de votos el día de las generales.
En el 41% de las elecciones celebradas bajo este sistema, el partido más votado en las primarias obtuvo después un porcentaje que se ubica en una franja entre +/- 3 puntos porcentuales. En un margen de +/- 6 puntos encaja el 75% de los casos.
De Cristina a Alberto
La estadística acumulada en elecciones presidenciales es escasa. El sistema de primarias obligatorias se estrenó en 2011, con la reelección de Cristina Kirchner. Ella se movió de un 50,2% en las PASO al 54,1% que resolvió el pleito en primera vuelta. En 2015, Daniel Scioli celebró la noche de las primarias, pero Mauricio Macri lo dio vuelta dos meses después y se consagró más adelante en un ballottage reñidísimo. Cuatro años más tarde Alberto Fernández arrasó en agosto. Aunque resolvió todo en una única vuelta, lo hizo con un porcentaje ligeramente inferior y con mucha menos ventaja sobre Macri.
Once provincias han aplicado en algún momento las PASO para elegir gobernador. Son 25 casos ya resueltos (otros cuatro se definen mañana), en los que el 64% de las veces el partido que emergió como el más votado en las primarias redujo después su porcentaje en las generales (aunque apenas en cuatro ocasiones cambió el ganador).

Solo una vez un vencedor logró un salto de la magnitud del que necesitaría Milei para consagrarse mañana: fue el salteño Gustavo Sáenz en 2019, que pasó de 42,8% a 53,6% (10,8 puntos más) entre una elección y otra. Fue una situación muy particular ya que entre ambas instancias se consagró presidente Alberto Fernández, el frente kirchnerista que competía contra Sáenz se partió y un sector giró hacia el candidato que se perfilaba para ganar.
Fue algo excepcional. En general en todas las provincias se han dado oscilaciones más suaves entre elecciones con similar oferta. Este año tres gobernadores pasaron por esta virtual doble vuelta. Maximiliano Pullaro, que ganó en Santa Fe, pasó de 63,1% en las primarias (suma de JxC) a 58,5% en las generales. El radical Leandro Zdero ganó Chaco en primera vuelta con 46,2%, casi 4 puntos más que en las PASO (pese a que se redujo la distancia con su rival, Jorge Capitanich). Alfredo Cornejo se impuso en Mendoza en unas elecciones generales en las que sacó casi 10 puntos menos que la cosecha total de su espacio en las primarias.
Solo una vez un vencedor logró un salto de la magnitud del que necesitaría Milei para consagrarse mañana: fue el salteño Gustavo Sáenz en 2019
A los fines de este relevamiento, tomó en cuenta también las elecciones legislativas nacionales de medio término de 2013, 2017 y 2021. Al ser un comicio distinto en cada provincia, se trata de 72 casos más. Se excluyó del cálculo a las elecciones de diputados y senadores de 2011, 2015, 2019 porque coinciden con las presidenciales y los resultados quedan intrínsecamente condicionados a los de la boleta principal.
A nivel legislativo se percibe más volatilidad en los resultados. Sin embargo, tampoco es habitual que haya oleadas drásticas a favor del ganador de las PASO.
En 2013 la elección más atractiva fue la de diputados nacionales por Buenos Aires, en la que Sergio Massa, con el Frente Renovador, sorprendió al kirchnerismo gobernante (que iba con un joven Martín Insaurralde como primer candidato). Massa fue la estrella de las PASO, donde obtuvo 36,8%. En las generales se estiró a 43,9%. Esos 7 puntos de más son la contracara de lo que perdió Francisco De Narváez, cuya lista ofrecía más o menos lo mismo: peronismo de centroderecha y antiK.
Con Macri en el gobierno, el 2017 vio el duelo bonaerense entre Cristina Kirchner y Esteban Bullrich por lugares en el Senado. En las primarias, la expresidenta sacó 35,6% y se impuso por un margen ínfimo. En las generales, ella creció casi 2 puntos, pero Bullrich la superó y se quedó con las dos bancas de la mayoría.
En 2021 el gran foco de las elecciones de medio término fue el duelo en Provincia entre Diego Santilli (JxC) y la lista peronista que encabezaba Victoria Tolosa Paz. La oposición ganó las PASO con 39,8% y cuatro puntos de ventaja. En la general su porcentaje fue un calco, pero el oficialismo pegó un estirón y casi le arrebata el triunfo.
¿Y cuántas veces un ganador de las primarias logró en unas legislativas nacionales un salto superior a 9 puntos, como el que sueña Milei? Solo dos.

La primera de ellas es mérito de Capitanich en Chaco. Se elegían senadores en 2013 y su frente sacó en las PASO casi el 50% de los votos. Al gobernador le supo a poco. La oposición se le había acercado y los resultados del oficialismo habían sido decepcionantes en ciudades en las que sentía que debía arrasar, como Sáenz Peña. Cuentan las crónicas de la época que entre las primarias y las generales se celebró un festival de clientelismo. Se afincaron stands proselitistas en las principales esquinas de las grandes ciudades y hubo un sinfín de medidas distribucionistas, con el gobernador dedicado a tiempo completo a la campaña. Logró crecer 11 puntos, fue uno de los ganadores de un domingo amargo para el kirchnerismo y días después Cristina Kirchner lo designó jefe de Gabinete de ministros.

El otro antecedente se dio en Jujuy en 2017. Fue cuando el radical Gerardo Morales aprovechó para darle una estocada decisiva al peronismo provincial, que fue partido en seis a las PASO para el Senado. Entre las primarias y las generales, los perdedores de la oposición se disgregaron, una parte se acercó al gobernador y al abrirse las urnas la diferencia resultó abrumadora. Un total de 15,4 puntos más. Todo un récord. El único registro en este relevamiento que supera la vara que tendría que saltar Milei para asegurarse un triunfo en primera vuelta.
Es otro desafío para un candidato que derrumba estructuras al andar. Ya sorprendió a los rivales que menospreciaban sus posibilidades, pulverizó las encuestas y dejó en shock al círculo rojo del poder. ¿Podrá cargarse también la fría lógica de las estadísticas electorales?
Martín Rodríguez Yebra,LA NACION,Política
POLITICA
Córdoba, la capital nacional de los “votos huérfanos”, donde Massa y Milei libran la batalla final

En su visita a Córdoba -donde recorrió Río Cuarto, James Craik y la ciudad capital- Massa tomó parte de la agenda que Schiaretti desplegó en su campaña, como la eliminación de retenciones, la suba del corte de biocombustibles y el cumplimiento del presupuesto para las transferencias a la Caja de Jubilaciones.
Roberto Cattivelli, exdelegado de Federación Agraria, dice sin embargo que no puede tener “esperanzas” con un candidato que es “la misma cara que está en el gobierno”. Enfatiza que a los productores de pequeña y mediana escala “se los ha olvidado, castigado”. Cuenta que los tambos chicos de la zona “desaparecieron” y que “la producción se concentró”. Advierte que la mayoría hace agricultura o alquiló sus campos y que “eso también implica que la gente se vaya a las ciudades, que los jóvenes dejen sus lugares”.
Aunque Gill milita para Massa, en la ciudad no hay señales de una campaña activa. Se ven muy pocos carteles del candidato y ninguno de Milei. Los referentes locales de Pro, Darío Capitani (expresidente del partido, excandidato a intendente y legislador provincial) y Karina Bruno, legisladora provincial electa, sostienen que son “prescindentes en serio”, que no hacen campaña por el libertario porque no los “representa”.
Para Capitani, Massa es la “antítesis” de su pensamiento y con Milei no comparte “sus posturas intransigentes, modos ni formas”. Ambos militaron por Patricia Bullrich y Macri vino a apoyarlos en la votación municipal de setiembre.
Los dirigentes peronistas de la zona definen como “solitarias” a las críticas de Schiaretti a Massa. Apuntan que no fue casualidad que Massa llegara con Juan Manuel Urtubey, exsocio de “el Gringo”. Reconocen que el “núcleo duro” del campo no los acompañará, pero confían en que habrá una “mejora” en la performance electoral porque el tigrense “generó un clima distinto”.
Igual que Gill, Agustín González, intendente de Cruz Alta (departamento Marcos Juárez, también “pampa gringa”) acompaña a Massa desde antes de que oficializara su candidatura. “Ya le sacó las retenciones a 32 posiciones arancelarias del campo y hará más -señala-. Las bases van a votar al peronismo, pero él va más allá porque no se puede pescar en una pecera, hay que pescar en el mar, sumará votos del radicalismo, del socialismo”, se ilusiona. Confía en que habrá electores “tapados”, que “no dicen que acompañarán, pero que lo harán”.
La Ciudad, el fuerte a conquistar
La campaña se siente más en las mesas de los bares y en las reuniones que en las calles de la capital cordobesa.
Y aunque no hay clima electoral, en la acción se impone claramente Massa. Su gente reparte votos en la céntrica plaza San Martín; mucha militancia se desplegó en la marcha del día del orgullo gay; en las facultades de la Ciudad Universitaria hay carteles sobre cuánto costaría la educación estatal gratuita si Milei fuera presidente y hay días en que referentes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) regalan plantines con votos y advierten que la entidad podría desaparecer si no triunfa el oficialismo.
El acto massista en el club Juniors contó con una fuerte movilización gremial y la presencia de dirigentes kirchneristas y algunos -muchos menos de los esperados- del peronismo local. La diputada nacional Natalia de la Sota, hija del exgobernador, se pronunció a favor del tigrense y lo acompañó a Misiones.
La legisladora provincial y vicepresidenta de la Unicameral, Nadia Fernández, fue al acto. “Lo que dijo fue alentador porque tomó una agenda que veníamos sosteniendo con Schiaretti, pero no quiere decir que haya un cheque en blanco. Si es electo, veremos qué hace”, dijo y aclaró que su participación no implicaba “salir de Hacemos por Córdoba” porque el suyo “es un apoyo personal”.
“El peronismo se estructura cuando hay una consigna clara de la conducción, entonces se concentra o se dispersa. Esta vez no la hay”, insiste un referente peronista de Villa El Libertador, el barrio de más peso electoral de la ciudad, equiparable a La Matanza de Buenos Aires. “Hay dirigentes sueltos que acompañan, pero la estructura no se mueve”, enfatizó.
En octubre, en la ciudad de Córdoba, Massa sacó 12,62% de los votos (menos que el 13,42% que logró en la provincia, con un crecimiento de 129.774 boletas respecto de las PASO) y quedó tercero, detrás de Milei (32,4%) y de Schiaretti (29,51%).
En este departamento, la expectativa massista estuvo en que la estructura de Llaryora -con quien tiene relación- jugara para él. No lo logró. Si bien hay dirigentes del “cordobesismo” armado por el intendente y gobernador electo, el “aparato” no se mueve.
Desde el círculo íntimo de Llaryora admiten que Massa tuvo como “aciertos” el pedir “disculpas” por el trato de la Nación a la provincia en los últimos 20 años y tomar algunos puntos de la “agenda federal”, pero subrayan como error “importante” el “diferenciar” al intendente de Schiaretti.
“Es no comprender que la alianza no se rompe, no entender cómo funciona el peronismo de Córdoba -reflexiona un referente del sector-. Lo levanta a De la Sota para ningunear a Schiaretti. Se perdió lo que pasó en los últimos años. El Gringo quedó bien parado a nivel nacional y, con él, todos. Hay una posición de fortaleza para negociar”. Llaryora no oculta su proyecto de ganar protagonismo nacional de arranque, una conducta que Schiaretti demoró hasta este año.
Mario Sar
Milei no vino nunca a hacer campaña a Córdoba. Desembarcará este jueves, convencido de que puede conseguir la diferencia que lo lleve a la Casa Rosada. En los nada científicos relevamientos callejeros queda patente la voluntad de cambio, de no querer seguir con lo que hay. También son muchos los disconformes con las dos propuestas, que analizan si votar en blanco o hacerlo por el candidato “menos peor”.
Gabriel Borononi, diputado nacional electo de La Libertad Avanza, sostiene que de Córdoba saldrán “los votos para que sea Presidente” y dice que “por eso cierra” en la ciudad. Borononi confía en que el resultado sea incluso mejor que el que obtuvo Macri en el 2015, cuando alcanzó 71,52% (1.546.831 votos) contra Scioli, que sacó 28,48% (616.002). La diferencia fue de 930.829 votos entre ambas listas. A nivel nacional, Cambiemos ganó por 680.607.
El senador nacional y excandidato a gobernador Luis Juez ratificó que en JxC local decidieron “preservar la construcción colectiva, sea cual sea el posicionamiento personal”. Y dijo: “Hay esfuerzos para sostener esa membresía, más allá de lo que pase a nivel nacional”. En lo personal, aunque caratuló esta elección como una competencia entre Drácula y Frankestein, votará a Milei. “Vamos a acompañar”, afirmó. Y si bien dijo que fiscalizarán, aclaró que lo harán en la medida que les pidan
El norte, las tierras secas donde dominó Schiaretti
El paisaje del norte cordobés es seco, de pastizales y arbustos. Aunque hay producción ganadera, las economías regionales fueron cayendo con los años, condicionadas por la estructural falta de agua en la región y por las políticas estatales que no las impulsaron. Los departamentos del noroeste, como Pocho, Minas, Cruz del Eje e Ischilín, presentan los peores indicadores sociales de la provincia.
Unas 50.000 personas viven en la ciudad de Cruz del Eje, cabecera del departamento del mismo nombre, en donde en octubre ganó Schiaretti (31,79%), Massa quedó segundo (27,44%) y Milei, tercero (23,4%). En esa elección, Hacemos por Nuestro País se impuso en toda la región noroeste y ahora Massa espera quedarse con esas voluntades.
Cruz del Eje, 145 kilómetros al noroeste de la capital provincial, acumula una larga historia de fracasos económicos. El cierre del ferrocarril en 1978 marcó un descenso abrupto de su actividad -están abandonadas máquinas históricas donde viajaron Hipólito Yrigoyen, Eva Perón, y Humberto Illia, oriundo de la ciudad, igual que decenas de vagones-; también pasó de ser la capital nacional del olivo a apenas producirlo; soñó en épocas de Angeloz con la radicación de una fábrica de Honda, pero no ocurrió. Terminó siendo una cárcel provincial, construida en 2002, la que le dio algún impulso. El penal ocupa a 2000 personas.
A días del balotaje, el escenario político está “revuelto”. Distintas líneas del PJ trabajan para Massa pero “con peleas”. Proyectan que UP ganará el noroeste cordobés, pero reconocen que “ya la dirigencia no arrastra votos”.
Hace diez días, invitados por el gobernador riojano Ricardo Quintela, estuvieron con él y hubo videoconferencia con Massa, dirigentes peronistas y una decena de jefes comunales radicales de los departamentos Minas, Cruz del Eje e Ischilín.
El llaryorista Claudio Farías, intendente de Cruz del Eje, es uno de los que acompaña a Massa y fue a esa reunión: “Hay clima de preocupación, no de campaña. Hay preocupación por comer. En lugares como éste se necesita del Estado presente. Hay que reformar todo lo de planes sociales, reconvertir la ayuda social. De la pobreza estructural solo se sale con educación”. Farías deja el cargo en diciembre y será reemplazado por Renato Raschetti, de JxC.
Los reclamos productivos se acumulan. José Carbelo reemplazó sus olivos por tomate, berenjena, pimiento y hojas verdes. “Las economías regionales están muy caídas. Lo que puso el Estado lo puso poco y mal -describe-. Hacen falta perforaciones, riego por goteo; si no, no se puede”. Este productor no tiene muchas expectativas en que haya cambios después de la elección.
El padre de Sergio Sánchez llegó a tener cien hectáreas de olivo. Hoy él hace dos, y alfalfa y melones. De no mediar lluvias, en diez días le cortarán el agua a los sectores productivos para privilegiar el consumo humano. “¿Si se corta, de qué vivimos? Este fue un año muy duro, no levantamos cabeza. Lo que producimos lo vendemos directo, porque si no, todo queda en manos del intermediario”, dice. Toda la familia, los cinco, trabajan “de sol a sol” porque “no da para contratar a más”. Tampoco él cree que un cambio de gobierno vaya a traer las soluciones estructurales que esperan.
Soledad Álvarez es la tercera generación de la fábrica de aceitunas Álvarez, que cumplió cien años, la más antigua de la ciudad, que fue testigo de la época de oro de los olivares (hoy traen desde La Rioja porque la producción local no alcanza). Fundada por su abuelo, exporta desde sus inicios a Brasil, además de atender al mercado interno. Señala que el tipo de cambio está afectando de lleno a las operaciones al exterior. “Veremos qué pasa; tienen que mejorar las condiciones”, dice.
La monja africana Theresa Varela, cuya fundación tiene siete comedores populares, advierte que “hay que terminar con los planes sociales como están ahora, porque son la perdición”. Por eso, empezaron a dictar cursos de oficios, para que “haya más posibilidades de trabajar” y, a la vez, porque los adolescentes piden más “oportunidades”.
Varela vive en Cruz del Eje hace algo más de 20 años; es testigo de la decadencia económica que no hizo más que profundizarse. Y no es ajena al sentir dominante: quienes la conocen cuentan que su esperanza de que el próximo gobierno nacional mejore la suerte del lugar está solo alimentada por su condición de una mujer de fe.
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Gabriela Origlia,LA NACION,Política
POLITICA
Cristina Kirchner hizo 194 vuelos a Santa Cruz en los cuatro años como vicepresidenta, a cargo del erario público

Guadalupe Vázquez y Federico D. Teijeiro
8‘minutos de lectura
Durante los 12 años consecutivos del primer kirchnerismo el uso discrecional de los aviones presidenciales, que iban desde Buenos Aires a Río Gallegos o El Calafate, generó polémica y causas judiciales. Los cuatro años de mandato de Alberto Fernández y Cristina Kirchner marcaron un regreso a esa dinámica. No tanto por la actividad del Presidente, sino por el uso que hicieron tanto la primera dama, Fabiola Yáñez, como la propia vicepresidenta y, hasta hace unos días, el ministro de Economía y candidato presidencial, Sergio Massa.
El caso de Cristina Kirchner retrata la magnitud de este uso discrecional de la flota presidencial: durante este último período de cuatro años de gobierno hizo 194 vuelos a Santa Cruz, sin ninguna actividad oficial que los justificara. Se trató de vuelos realizados por lo general de jueves a domingos para descansar en sus casas de Río Gallegos o de El Calafate, a 3000 kilómetros de la Casa Rosada y del Congreso. Para ello, la vicepresidenta no solo voló en distintas aeronaves de la flota presidencial, sino también en aviones de la empresa YPF y hasta de taxis aéreos alquilados en dólares y pagados por la Secretaría General de la Presidenta. Incluso durante la pandemia.
El gasto total de esos viajes -en promedio, uno por semana- le insumieron al país un costo de 5.250.000 dólares, según cálculos de diversos especialistas en aeronavegación.
La diputada Mónica Frade (Coalición Cìvica) denunció el año pasado a Cristina Kirchner, Alberto Fernández y el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello, por la posible comisión de los delitos de defraudación en perjuicio de la administración pública, malversación de fondos, y peculado a raíz de los vuelos de la vicepresidenta. Pero entonces solo se conocían 21 viajes realizados por ella en 2021. La causa fue archivada en septiembre pasado por el fiscal Gerardo Pollicita sin haberse investigado, aceptado o solicitado ninguna medida de prueba.
Ahora accedió a los datos de todo el período de gobierno que termina, a partir de dos pedidos de acceso a la información pública solicitados a la Secretaría General de la Presidencia de la Nación -a cargo de la logística y traslados del primer mandatario- y a la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA), organismo encargado de -entre otras tareas- relevar los registros de vuelos de los aeropuertos. Además, se utilizaron herramientas de monitoreo aéreo (como “Flighradar24″) para seguir los movimientos de las aeronaves pertenecientes a la Agrupación Aérea Presidencial, como así también de toda nave que fuera hacia o desde Río Gallegos y/o El Calafate, para luego identificar, a través de distintos medios y fuentes, aquellas en las que viajaba la vicepresidenta.
El entrecruzamiento de estos datos se hizo con los aportados por la dependencia que conduce Vitobello, que respondió de manera escueta e incompleta, y los aportados por EANA, que entregó los registros de los vuelos de los aeropuertos del país. La información se complementó asimismo con otros recursos, como audios de la torre de control, en los que se le asigna el código “PRESI-02″ a toda aeronave que traslada a un vicepresidenta.
Además, se accedió también a planes de vuelo que fueron confirmados por fuentes cercanas a la vicepresidenta, Casa Militar, Agrupación Aérea Presidencial y personal del entorno aeronáutico. Una vez documentados, analizados y corroborados, se confrontó la información con la de un grupo de especialistas que monitorea y registra, entre otros, los vuelos en aviones sanitarios realizados por gobernadores de las provincias, y los de las aeronaves de la flota oficial en todo el país, con lo que se logró corroborar en forma fehaciente que la vicepresidenta tomó no menos de 194 vuelos, en su mayoría para ir a Río Gallegos y El Calafate, entre 2019 y 2023.
Solo en contadas ocasiones, al comienzo del gobierno de Alberto Fernández, en 2019, Cristina Kirchner se trasladó en vuelos de Aerolíneas Argentinas. Ya para el 29 de enero de 2020 dejó de utilizar la aerolínea de bandera, y regresó a Buenos Aires desde El Calafate en un avión privado de alquiler. Fueron cinco las veces en que la presidente del Senado alquiló un taxi aéreo particular para ir al Sur, a un costo no menor a los 12.000 dólares por tramo. Las facturas de esos vuelos privados -cotizados en dólares- fueron enviadas y abonadas por la Secretaría General de la Presidencia, a pesar de haberse tratado de viajes realizados por motivos personales. Ejemplo de ello da cuenta la factura 0008-00000090 de la empresa Flyzar con fecha 13/4/2020 -en plena pandemia- por 21.989,50 dólares, pagados por el erario público.

Durante el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO), que comenzó el 20 de marzo y se extendió hasta el 15 de diciembre de 2020, Cristina Kirchner realizó cuatro viajes a Santa Cruz: el fin de semana largo del 1 de mayo, el 2 y 7 de junio y el 25 de julio. Todos ellos en aeronaves de la Agrupación Aérea Presidencial. Con permiso de circulación por ser considerada “trabajadora esencial”, la expresidenta estaba autorizada a viajar, como cualquier funcionario, por motivos laborales. Sin embargo, en ninguno de esos casos tuvo algún tipo de agenda oficial.
Desde que asumió el 10 de diciembre de 2019 y hasta que finalizó esta investigación el 6 de diciembre de 2023 (a solo 4 días de dejar el cargo) la vicepresidenta realizó en total 129 viajes en aviones gestionados por la Presidencia. En 91 de esos 129 vuelos realizados por Cristina con los “Tangos” T-04, T-10 y T-11 las aeronaves volaban “ferry” -esto es, vacías- tanto por haber tenido que ir a buscarla al Sur, o por haberla dejado allá y luego haber vuelto a Buenos Aires, lo que aumenta significativamente los costos operativos.
El caso del T-10 y T-11 es curioso: son dos Learjet 60 que habían sido comprados originalmente por la Fuerza Aérea para realizar tareas de verificación aérea, pero fueron rápidamente derivados a Presidencia para traslados vip. Esta “apropiación” por parte de Presidencia de dos aviones que en primera instancia habían sido adquiridos para cumplir tareas relacionadas con la seguridad operacional argentina también fue denunciada ante la Justicia el 14 de octubre por la fundación Apolo, por considerar que el gobierno actuó en desmedro de la prevención de incidentes y accidentes de aviación.
La causa tramita en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°10, a cargo del juez Julián Ercolini e incluye a otros asiduos usuarios de los emblemáticos Tango 10 y Tango 11: Yáñez, quien los utilizó para ir a visitar a su familia en Misiones, y Massa, quien los usó para recorrer el país durante su campaña electoral. El costo operativo de los 93 vuelos que realizó el excandidato en campaña, según calculan los expertos consultados, es de no menos de 2.378.074 dólares.

Además de los 129 vuelos utilizando la flota presidencial, Cristina Kirchner usó 59 veces las dos aeronaves de YPF (de mayoría estatal): un Learjet 60, matrícula LV-BTA, y un Embraer Praetor 550, registrado como LV-KGJ. Este último avión le costó a la compañía 20 millones de dólares. Según fuentes consultadas, era el favorito de Cristina.
Los vuelos de la vicepresidenta en naves de YPF generaron un gasto de por lo menos 843.675 dólares sólo en costos operativos, por una actividad que no guarda ninguna relación con la desarrollada por la petrolera (que cotiza en la Bolsa y debe rendir cuentas a los accionistas). El Gobierno aduce que pagó los traslados a través de la Secretaría General de la Presidencia, pero las facturas no fueron incluidas en su respuesta al pedido de acceso a la información.
El total de 194 vuelos realizados por la presidente del Senado se completa con un viaje en helicóptero de la Ciudad de Buenos Aires a La Plata.

Cabe destacar que el uso de la flota aérea presidencial le genera al país más costos que los estrictamente operativos antes mencionados: hace que las aeronaves ingresen a mantenimiento programado antes de tiempo, se descompongan más o necesiten reparaciones menores y utilicen más combustible, entre otros gastos extra. De acuerdo a las licitaciones y contrataciones publicadas por el gobierno en el portal “Compr.Ar”, en este período el Estado debió comprar para la flota presidencial combustible extra, seguros de aeronaves y de hangar, mantenimientos programados, no programados, repuestos y catering. Este último incluyó productos premium de la más alta calidad para degustar a bordo, y un “menú infantil” pedido expresamente ya que, según lo confirmado por fuentes cercanas a LADE, Helena, hija de Florencia Kirchner y nieta de la vicepresidenta, viaja asiduamente con su abuela a Santa Cruz. De acuerdo a fuentes de Presidencia, Cristina viajaba, además de con su nieta, con una niñera, su secretario privado, un custodio y Simón, el caniche que le regaló el gobierno de Venezuela.
Así como el martes la vicepresidenta se despidió del personal del Senado, el próximo domingo, 10 de diciembre, deberá despedirse también de este beneficio.
LA NACION,Política
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