POLITICA
Espías rusos. El novelesco periplo de la familia de Belgrano a la que Putin recibió con flores blancas, rosas y púrpuras

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La carta con membrete del estudio jurídico Godec, Černeka & Nemec, a cargo de la defensa de la pareja detenida en Eslovenia con pasaportes argentinos, era amable, pero inequívoca. Llegó a la embajada argentina en Austria, meses atrás, cuando la historia de los “topos” rusos, digna de la serie “The Americans”, comenzaba a dar el vuelco definitivo.
El mensaje trazaba una línea roja: María Rosa Mayer Muños y Ludwig Gisch, que aún sostenían que así se llamaban, le comunicaron a la diplomacia argentina que rechazaban toda asistencia consular para ellos y para sus hijos, menores de edad y nacidos en Buenos Aires. Gracias, pero no. Faltaban meses para que admitieran que eran espías rusos y protagonizaran el intercambio de prisioneros más grande desde el fin de la Guerra Fría.
Para entender, hay que retrotraerse a diciembre de 2022, cuando Mayer Muños y Gisch fueron arrestados por fuerzas especiales en Liubliana, la capital eslovena. Ante los sabuesos de ese país siempre sostuvieron que eran víctimas inocentes de una terrible confusión y no lo que sostenía la acusación -dos espías al servicio de Vladimir Putin-, sustentada en datos aportados por, ahora se sabe, la inteligencia británica.
Ella reafirmaba que había nacido en Grecia, que tenía alidad mexicana, que se dedicaba al arte y que había migrado a la Argentina, donde había obtenido la ciudadanía y conocido a quien sería su marido, con quien tuvo a dos hermosos hijos: una niña, Sofía, y un niño, Daniel. Él trazó un recorrido distinto, pero similar: que había nacido en Namibia, que era de nacionalidad austríaca, que era informático y que había ingresado desde Uruguay a la Argentina, donde también había obtenido la ciudadanía y conocido a su esposa. Juntos, completaban, habían decidido migrar a Europa para alejarse de la inseguridad callejera que asolaba en Buenos Aires. Todo era un grave error, sostenían.
Los servicios de inteligencia utilizan, sin embargo, una palabra para las biografías de cartón que montan los “topos”, como la que urdió la pareja detenida en Eslovenia, con detalles sobre una vida apacible en el barrio porteño de Belgrano. Esa palabra es “leyenda”. Y construir esa fachada puede tomarles décadas… y derrumbarse en un instante.
La “leyenda” de estos topos se remonta, en efecto, tan atrás como 2009, cuando un austríaco identificado como Martin Hausmaninger ingresó por primera vez a la Argentina. Volvería en julio de 2012, vía Uruguay, pero ya reconvertido en Ludwig Gisch. Y ella lo secundaría dos meses después, en un vuelo de Aeroméxico, en un recorrido que terminaría en celdas de máxima seguridad eslovenas, una década después.
Ajena a todo esto, la Cancillería argentina se activó desde el momento en que se conoció la detención de la pareja a través de los medios de comunicación. Por ley debe asistir a los nacionales en el extranjero; en particular, cuando menores de edad pueden estar en problemas o requerir apoyo. Y eso hizo la embajada argentina con sede en Viena y jurisdicción sobre Austria, Eslovenia y Eslovaquia. Contactó a las autoridades en Liubliana, pidió datos sobre la pareja detenida y sobre sus hijos, argentinos nativos.
“La respuesta que recibimos fue que la pareja se encontraba detenida en celdas de máxima seguridad y que los hijos se encontraban en un hogar de acogida temporal en las afueras de la capital”, resumió una fuente diplomática argentina al tanto del diálogo bilateral, ante la consulta de .
Tratándose de menores, las embajadas argentinas tienen la obligación de supervisar su situación de manera periódica, requerir información detallada al país donde esos niños se encuentren y remitir sus informes por cable a la Cancillería en Buenos Aires. Y así fue. Durante meses, el ida y vuelta con las autoridades eslovenas no registró contratiempos.
“Nos informaron que los padres, detenidos, mantenían contacto virtual con sus hijos, todos los días y que, a pesar de sus condiciones de alojamiento, también se reunían con ellos, de manera presencial, una vez por semana”, precisó la fuente diplomática argentina.

Eso no fue, sin embargo, lo que afirmó ante la televisión pública rusa la mujer que decía llamarse María Rosa Mayer Muños. “Nos amenazaron con que Argentina supuestamente quería llevarse a nuestros hijos, que los niños podían ser dados en adopción a otra familia”, detalló, ya de regreso en Moscú y blanqueada su identidad real: Anna Valerievna Dultseva, nacida en Nizhni Nóvgorod y oficial del Servicio de Inteligencia Exterior (SVR).
Desde la diplomacia argentina niegan que hayan pujado por los menores. “Nos interesamos porque nadie se presentó en Buenos Aires, en la embajada argentina o ante las autoridades eslovenas, para interesarse por los chicos. Ningún posible pariente de la pareja, ni nadie que fuera a asumir la tutela. En ese contexto, debíamos velar por ellos; eso fue todo”.
Estrategia
¿Los investigadores eslovenos afirmaron que la Argentina podría llevarse a los menores en un intento por quebrar las voluntades de sus progenitores durante los interrogatorios? ¿Afirmó eso Dultseva para condimentar su testimonio con una dosis de dramatismo ante la audiencia televisiva rusa? ¿O se debió a un simple error de comunicación o traducción?
En cualquier caso, esa versión explica la carta que la pareja envió a la embajada argentina en Austria con la firma de sus abogados. Informaron que rechazaban toda asistencia consular, tanto para sí, como para sus hijos menores. Y así lo reportó a Buenos Aires, por cable, el embajador Holger Federico Martinsen.
En la entrevista que concedieron a la televisión pública rusa, Ludwig Gisch -en realidad, Artem Viktorovič Dultsev, oriundo de Bashkortostán y agente del SVR-, detalló algo más. Relató que un agente ruso los visitó regularmente mientras estaban detenidos para verificar cómo se encontraban, cruzar información y que, incluso, “les pasó un saludo” de Putin.
Negociaciones secretas
Las autoridades eslovenas, mientras tanto, habían logrado verificar las verdaderas identidades de los detenidos, gracias a Interpol y a las fichas dactilares disponibles en el Registro Nacional de las Personas, en Buenos Aires. Y mutaron, según las fuentes diplomáticas argentinas consultadas. Pasaron de responder cada requisitoria consular, aportar detalles sobre la situación de los menores en el hogar transitorio y en el colegio y remitir un informe ambiental, al silencio total.
“Por un lado, no podemos interferir con la patria potestad de los padres; pero, por el otro, los padres estaban detenidos y los hijos eran argentinos nativos, menores de edad, sujetos a la ley 346 de Ciudadanía Argentina”, precisó una fuente diplomática a . En esa situación, la embajada en Viena requirió, por escrito, ver a los menores.
“A la luz de todo lo que ocurrió durante los últimos días, comprendemos qué pasó”, resumió una voz de la Cancillería, “en especial desde que a principio de año dejaron de contestar nuestras consultas por escrito y nuestras llamadas”.
¿Qué ocurrió? Se sabe, ahora, que los agentes de los servicios de espionaje rusos y de la Agencia de Inteligencia estadounidense (CIA) llevaban más de un año sondeando la posibilidad de un intercambio de prisioneros. Entre ellos, el periodista de The Wall Street Journal, Evan Gershkovich, y la pareja detenida con pasaportes argentinos en Eslovenia.
Las negociaciones comenzaron en enero de 2023, apenas semanas después del arresto de la pareja. Agentes rusos y estadounidenses mantuvieron una reunión secreta en una capital de Medio Oriente, para sondear la posibilidad de intercambiar a Paul Whelan por la pareja detenida en Eslovenia. Los rusos rechazaron la oferta, pero dejaron claro que estaban dispuestos a negociar si la oferta era más generosa.
Dos altos funcionarios del Departamento de Estado, James Rubin y Roger Carstens, se abocaron a “agrandar el problema”, según reveló The New York Times. Es decir, a ampliar el universo de personas que podrían integrar el trueque, para luego plantearle la idea al superior de ambos, el secretario de Estado, Antony Blinken, quien obtuvo la aprobación del presidente Joe Biden, en marzo de 2023.
Un mes después, Blinken sondeó a la ministra alemana de Relaciones Exteriores, Annalena Baerbock durante una cumbre del G7. Le consultó si su país podría sumarse al intercambio de prisioneros, aportando al sicario condenado y preso en Alemania, Vadim Krasikov, si el trueque incluía al líder opositor ruso Aleksei Navalny.
El apoyo inicial de Alemania al posible intercambio pareció evaporarse cuando murió Navalny, a lo que se sumó el rechazo ruso a intercambiar a Whelan y Gershkovich por cuatro espías de Moscú, incluidos los “topos” detenidos en Eslovenia. Por eso las reuniones se extendieron durante meses y abarcaron también a la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, con el canciller alemán Olaf Scholz, según reveló la cadena CNN, y la intermediación del otrora CEO de Google, Eric Schmidt, y el oligarca ruso Roman Abramovich. Hasta que, ya en junio, Scholz aprobó entregar a Krasikov. Y otros países aportaron otros eslabones a la cadena de trueques y favores: de Noruega a Bielorrusia y de Polonia a Turquía.
“Enorme presión”
Los tiempos se aceleraron. Todos los juicios que se desarrollaban en Rusia llegaron a un cierre abrupto. Todos con condena. Gershkovich fue sentenciado a 16 años de prisión el 19 de julio. Ese mismo día, la periodista estadounidense Alsu Kurmasheva también fue condenada. Y el 21, una hora antes de bajarse de la campaña por su reelección, Biden llamó al primer ministro esloveno, Robert Golob, para informarle sobre la situación.
En los tribunales de Liubliana, mientras tanto, Mayer Muños y Gisch le dijeron adiós a los pasaportes argentinos. Se declararon culpables, recibieron una condena a un año y siete meses de prisión, pero no enfilaron hacia la cárcel, sino hacia el aeropuerto, junto a sus hijos, agradecidos con Rusia, pero también con sus cazadores.
“Sentíamos que los servicios de seguridad eslovenos hacían todo lo posible por mantener a los niños en Eslovenia y mantenernos juntos”, afirmó Anna Dultseva, ante la televisión rusa. “Sentíamos que había una enorme presión sobre Eslovenia por parte de los servicios especiales de otros países”.
El resto se sabe. Trascendieron videos del matrimonio ingresando junto a sus hijos al avión que, desde el aeropuerto de Ankara, Turquía, los devolvió a Rusia. Allí los recibió Putin, al pie de la escalerilla con un ramo de flores blancas, rosas y púrpuras para la madre y otro para la niña Sofía, que hasta minutos antes desconocía toda la trama, es católica y no habla ruso. “Buenas noches”, la saludó Putin en español.
“Nunca dudamos, ni por un momento, de que nuestro país se acordaba de nosotros, que Rusia y el servicio secreto nos respaldaban, y que al final todo estaría bien”, afirmó Artem Dultsev a la televisión rusa, en un primer plano que incluía, más atrás, a su mujer y a sus hijos. Sofía, de 11, sujetaba una muñeca en sus manos; Daniel, de 8, una pelota de fútbol bajo su pie derecho.
Hugo Alconada Mon,LA NACION,Política
POLITICA
La producción muestra señales de recuperación, pero el pesimismo en las redes

Algo comenzó a moverse en los últimos meses en la conversación de los argentinos en redes sociales sobre el presente y el futuro de la producción nacional.
En medio de un clima económico dominado por el escepticismo, la discusión sobre el rumbo de los sectores productivos comenzó a mostrar señales de recuperación, aunque todavía insuficientes para revertir el pesimismo acumulado.
La mejora alcanza a varios de los sectores que el gobierno de Javier Milei considera estratégicos para su modelo económico: minería, tecnología, energía e incluso la industria, uno de los rubros más golpeados por la crisis del consumo y la actividad.
Sin embargo, el repunte todavía se encuentra lejos de los niveles de valoración de un año atrás, una distancia que pone en duda la capacidad de recuperación del sentimiento productivo durante los próximos meses.
Para el Gobierno, la evolución de estos indicadores constituye una señal relevante de cara a las elecciones presidenciales de 2027, cuando la discusión económica volverá a ocupar el centro de la disputa política.
Una luz tenue al final del túnel
El análisis de Monitor Digital sobre la conversación de los argentinos en redes sociales revela un dato alentador para el oficialismo: seis de los siete sectores productivos mejoraron su sentimiento durante septiembre respecto de agosto.
La única excepción fue el campo, aunque el agro consiguió mantenerse ligeramente por encima de la neutralidad.
También la tecnología regresó a terreno positivo, mientras minería, industria, servicios, energía y finanzas redujeron sus niveles de negatividad.
Sin embargo, la recuperación adquiere otra dimensión cuando se amplía la perspectiva histórica.
La producción nacional continúa atrapada en un clima digital predominantemente negativo, con niveles de rechazo que todavía superan ampliamente los registrados en años anteriores.
Es decir, septiembre dejó una mejora extendida entre los sectores productivos, pero la recuperación mensual todavía no alcanza para revertir el deterioro acumulado.
Un largo y fatigoso recorrido
En septiembre de 2022, el sentimiento sobre la producción nacional se encontraba en terreno favorable, alrededor de +10 puntos en el índice NSR.
Desde entonces, la conversación digital recorrió un camino sinuoso, con sucesivas caídas y recuperaciones que nunca consiguieron consolidar una tendencia positiva.
Durante 2024, ya bajo la presidencia de Javier Milei, el indicador protagonizó un repunte significativo y regresó a valores próximos a la neutralidad, incluso ligeramente positivos.
Pero el alivio duró poco.
Entre finales de 2024 y comienzos de 2025, el sentimiento volvió a deteriorarse hasta niveles cercanos a -35 puntos.
Durante marzo de 2026, la negatividad volvió a profundizarse y empujó el indicador hasta aproximadamente -40 puntos NSR.
A partir de entonces comenzó una recuperación parcial que ubicó el sentimiento de septiembre alrededor de -33 puntos.
Esta trayectoria expone dos fenómenos simultáneos: la tendencia histórica continúa siendo negativa, pero los últimos meses muestran una estabilización y una mejora parcial.
Una proyección estrictamente teórica permite imaginar una recuperación gradual de la valoración digital sobre la producción nacional.
Si esa tendencia se consolida, podría aportar condiciones más favorables para el Gobierno en la antesala electoral de 2027.
Tecnología y campo, al frente
La recuperación no avanza a la misma velocidad entre los diferentes sectores productivos.
Tecnología muestra una de las evoluciones más favorables: después de atravesar períodos con sentimientos cercanos a -20 puntos durante 2026, consigue regresar a valores positivos en septiembre.
El campo conserva una posición relativamente privilegiada, con oscilaciones alrededor de la neutralidad y un cierre de septiembre ligeramente positivo.
Por su parte, la minería protagoniza una recuperación considerable, desde niveles próximos a -60 puntos hasta valores cercanos a -20.
La industria y los servicios también mejoran, aunque sus indicadores permanecen aproximadamente entre -25 y -30 puntos NSR.
En el extremo más desfavorable aparecen energía y finanzas, con balances negativos que todavía rondan los -55/-60 puntos.
De esta manera, la recuperación presenta velocidades muy diferentes, con sectores que consiguen escapar del rechazo y otros que apenas logran reducirlo.
Una mejora que alcanza al corazón productivo
El análisis mensual permite identificar con mayor precisión dónde se concentra la recuperación.
Minería lidera la mejora de septiembre, con un avance del 10,5%, seguida por tecnología, con una suba del 7,6%.
También progresan energía (+3,9%), industria (+2,8%), servicios (+2,6%) y finanzas (+2,6%).
El campo constituye la única excepción, con una caída del 1%.
Pero el dato más relevante no aparece necesariamente entre los sectores con mayores recuperaciones.
Industria y servicios concentran el 65,8% de toda la conversación digital sobre la producción nacional, y ambos mejoran simultáneamente.
Esto significa que el repunte comienza a alcanzar al corazón del debate productivo, más allá de la minería y la tecnología, dos actividades con menor participación relativa en las menciones.
Sin embargo, la amplitud de la recuperación no equivale a una reversión del sentimiento.
Seis sectores mejoran, pero solamente dos terminan septiembre en terreno positivo.
La diferencia resulta fundamental: la conversación productiva reduce su pesimismo, pero todavía no consigue transformarlo en optimismo.

Un repunte que todavía arrastra las deudas del pasado
La comparación entre los últimos cinco septiembres introduce una advertencia sobre la magnitud real de esta recuperación.
Todos los sectores productivos presentan en septiembre de 2026 sentimientos inferiores a los registrados en el mismo mes de 2022.
La industria constituye uno de los ejemplos más representativos.
En septiembre de 2022, su valoración era ligeramente positiva. Durante 2023 ingresó en terreno negativo, recuperó parcialmente posiciones en 2024 y volvió a deteriorarse durante 2025 y 2026.
Servicios presenta una trayectoria similar, mientras finanzas acumula uno de los retrocesos más pronunciados, desde aproximadamente +15 puntos en 2022 hasta valores próximos a -55 en 2026.
Energía también registra una caída importante respecto de 2022, aunque conserva niveles relativamente estables desde 2023.
Minería presenta un recorrido más volátil: cayó fuertemente en 2023, consiguió regresar a terreno positivo en 2024 y posteriormente volvió a retroceder. Septiembre de 2026, sin embargo, muestra una mejora interanual.
Por su parte, tecnología conserva una de las mejores posiciones relativas, aunque permanece lejos de sus registros positivos de 2022 y 2024.
Finalmente, el campo sostiene una valoración comparativamente favorable, pero también inferior a la de cuatro años atrás.
En definitiva, la recuperación de septiembre abre una ventana de expectativas para el Gobierno, aunque todavía no modifica el balance histórico del sentimiento productivo.
La conversación digital comienza a mostrar señales de alivio, pero el camino hacia una percepción favorable de la producción nacional continúa siendo largo.
Y en un país donde la economía condiciona buena parte del humor social y político, el oficialismo necesita algo más que una mejora estadística.
Más bien necesita, digamos, que esa recuperación consiga instalarse en la percepción cotidiana de los argentinos.
economía hoy, Producción
POLITICA
Círculo rojo: tres semanas clave para el futuro del Gobierno, el calendario electoral y la oferta opositora

Se aproximan tres semanas clave para el futuro de la política argentina. A fin de mes vence el ultimátum que los gobernadores le dieron a la Casa Rosada en las conversaciones informales de París para sellar un acuerdo global que tiene a la suspensión de las elecciones primarias (PASO) como eje principal de ese eventual entendimiento. Una semana después de la gira por Francia, el Gobierno no tuvo avances significativos, y existen discrepancias internas en torno a la urgencia para cerrar ese posible trato. Además, se acumularon nuevos interrogantes, en particular en la agenda económica, que, a pesar de su permanente pavoneo en redes sociales, tienen contrariado a Luis Caputo, “Toto”. El ministro cree que es imperioso blindar políticamente el programa económico que él mismo ideó junto al Presidente: la “bazooka de USD 75.000 millones” que mencionó a los pies de la torre Eiffel como respaldo de ese programa pareciera ser insuficiente a medida que se avecina la campaña electoral.
Cuán inquieto está Javier Milei por alcanzar ese blindaje sigue siendo aún una incógnita, pero por sus acciones pareciera mantenerse ajeno a esas preocupaciones. Las cifras de la economía real, ahora cuestionadas por el equipo económico, no tienen impacto en Olivos. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), en julio cerraron casi mil empresas -948-, y en la era Milei ya son 32.290 las que bajaron la persiana, una caída del 6,3% en 32 meses. “Gran Tres Arroyos despidió a 1.250 personas: les ofrecieron un cajón de pollo para que se fueran”. Un funcionario de primera línea seguía atento esta semana la placa roja de Crónica TV en su despacho. “Nadie mira eso”, se lamentaba.
Milei vuela lejos de esos asuntos: lo suyo es la macroeconomía y la batalla cultural, tanto puertas adentro como en el exterior. Esta semana planea viajar a Estados Unidos para apoyar a Donald Trump antes de las elecciones de medio término, y luego a España, para volver a revalidar su alianza con la ultraderecha de ese país en medio de la crisis habitacional que obligó a Pedro Sánchez a adelantar los comicios. Esos dos asuntos ocupan la agenda presidencial, el resto de las áreas de la administración lo tienen sin cuidado. Hay ministros que nunca fueron a Olivos. Funcionarios estrella, como Horacio Marín, de YPF, recién lo conocieron ocho meses después de asumir, en una visita a Vaca Muerta. El Presidente, por ejemplo, no tiene relación con funcionarios sensibles como el jefe de la SIDE o el de ARCA.
Esa atención la dedica casi a tiempo completo a la economía. El lunes, después de un desayuno a solas en Olivos, Milei le pidió al economista Alberto Ades, radicado en Manhattan, que expusiera ante los ministros del Gabinete su diagnóstico sobre la economía y las transformaciones globales. El Presidente estaba exultante. “Te van a salir dólares por los dientes”, le dijo al presidente del Banco Central, Santiago Bausili, eufórico por las exportaciones y los sectores estrella de la economía que explican por qué crece la actividad a pesar de que cae el empleo y el consumo no repunta. Caputo pegó el faltazo, y esa ausencia, junto a la presencia de Ades, volvieron a alimentar versiones de un potencial recambio en el Palacio de Hacienda. Para colmo, el economista egresado de la UBA y con un paso por Harvard elogió la base del programa fiscal del Gobierno, pero alertó por el atraso cambiario. Ayer, en declaraciones radiales, Ades volvió a machacar con la necesidad de no subestimar la transición entre el modelo anterior y el programa libertario, pero avisó: “Ellos ven que están haciendo las cosas que hay que hacer y que eventualmente la economía se va a recuperar, no habrá un ‘plan platita’”.

Esa certeza, que puertas adentro se traduce en desasosiego en el equipo económico y el ala política, es la que llevó al ministro de Economía a querer cerrar cuanto antes un acuerdo macro con los gobernadores. Así lo había pronunciado frente a los 13 jefes provinciales que acompañaron a la comitiva oficial en la cena de inauguración de la gira parisina en la Embajada argentina en esa capital. Caputo volvió a insistir en su regreso a Buenos Aires.
Esas negociaciones se desarrollan ahora contrarreloj.
Karina Milei mantiene una posición intermedia: vacila entre acordar cuanto antes o extender las conversaciones. Diego Santilli suele hacer lo de siempre: equilibrio entre todas las partes. Los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem, “Los turcos”, están convencidos de que un entendimiento urgente podría llevar al Gobierno a “pagar caro” por esos acuerdos. Santiago Caputo no participa de esas conversaciones, y espera que lo convoquen para la campaña: volvió a tener una participación más frecuente en las redes, está abocado a controlar las áreas que administra y, especialmente, a supervisar, junto a su hermano Francisco, los procesos de privatización de las empresas públicas. La última fue AySA, anteriormente fue Transener y la concesión de la Hidrovía, y en la lista de las próximas figura, por ejemplo, el ferrocarril Belgrano Cargas. A propósito, algo pasó en la licitación del predio de Tecnópolis, que se ralentizó, aunque ese proceso está a cargo de Santilli, bajo la supervisión de la hermana presidencial.
“Estas tres semanas son clave: sin PASO es un escenario, con PASO se abre otro partido”, aseguró el viernes un integrante de la mesa política.
En medio de esa urgencia del calendario, que incluye al Presupuesto y la tajada que obtenga cada gobernador, y que definirá las reglas electorales del próximo año y, por tanto, la oferta opositora, la Corte Suprema buscó cerrar este viernes una puerta que, una semana atrás, había vuelto a abrir en torno a la ley de tierras y que le propinó al Gobierno un escollo extra en esas negociaciones. Una paradoja, otra más, de esta nueva Argentina: el máximo tribunal le otorgó al Gobierno un salvoconducto con la resolución en contra del viernes a la encerrona en la que lo había llevado con el fallo anterior favorable que había avalado la derogación del artículo 145 del DNU 70. Esa decisión extraordinaria del viernes desinfló la sesión del próximo jueves en la que la oposición pretendía rechazar ese DNU fundacional de la gestión de Milei, y La Libertad Avanza convocó a otro debate para el miércoles 21, para discutir morosidad y discapacidad, y encontrar tal vez un nuevo acuerdo por la venta de tierras a extranjeros.

Pero los tiempos apremian. Cerca de Santilli siguen convencidos de que los votos para “suspender” las primarias estarían garantizados en las próximas semanas. Los gobernadores están inquietos. También un sector del Gobierno que una vez que empiece noviembre deberá involucrarse de lleno a la visita del papa León XIV, que se llevará buena parte de la agenda pública de ese mes y que provocó, en los últimos días, una serie de intercambios algo tensos entre funcionarios del Ejecutivo y la Conferencia Episcopal por las últimas declaraciones del arzobispo Jorge García Cuerva. Será en los días siguientes a la elección legislativa de Estados Unidos, que también es seguida con creciente interés por la administración local.
¿Todos unidos triunfaremos? Esas conversaciones con los gobernadores aliados son escrutadas con atención por el peronismo. En las últimas semanas, la discusión interna en torno a la conveniencia o no, y la vehemencia, en la defensa de las PASO -la herramienta que, se supone, debería servirle al peronismo para ordenarse y llegar con una oferta homogénea y competitiva al 2027-, se intensificó. Esa intensidad se explica, en buena medida, por la disputa al interior del kirchnerismo, con Cristina Kirchner y Axel Kicillof en el centro de la pelea.

Se trata de una guerra a la que el Gobierno le presta particular atención porque existe una decisión estratégica de confrontar con el gobernador bonaerense. “Lo necesitamos competitivo”, señalaron fuentes oficiales. Incluso en Casa Rosada no se descarta una gentileza propia de la casta vía aportes del Tesoro o la posibilidad de autorizarle a la administración provincial un endeudamiento para darle algo de aire de cara a la campaña en medio del ajuste brutal ejecutado desde el inicio de la gestión.
El Gobierno trata de diseñar a los tumbos la oferta opositora, seguro de que Kicillof representa el pasado y conserva un techo electoral, asociado al kirchnerismo, que le propiciaría a Milei la reelección más allá del evidente malestar social por la falta de respuestas del programa económico, y el intento recurrente del Gobierno bonaerense de despegarse del cristinismo. El último que lo hizo fue Carlos Bianco, “Carli”, mano derecha del gobernador, que desalentó la presentación de la expresidenta en la ONU: dijo que no tendría correlato, de tener un fallo favorable en Naciones Unidas, en la justicia local.

El mayor interrogante, incluso dentro del peronismo y por fuera de esa feroz pelea, es si la oposición es capaz de cara al 2027 de presentar una oferta de centro que aglutine a diversos sectores. Es el famoso proyecto de “mileísmo sin Milei” con el que fantasea el círculo rojo, y que incluye a Patricia Bullrich, que acaba de reunirse con Milei en Olivos, en la mañana del viernes, para avisarle que seguirá marcando públicamente sus diferencias con el Gobierno.
Fue una buena reunión, según las fuentes consultadas, e incluso la senadora cerró el posteo con el que publicitó el encuentro con la sigla “TMAP” -Todo Marcha Acorde al Plan-, a pesar de que ella misma cree que pocas cosas marchan bien de acuerdo al plan del Gobierno. Esa creencia que la llevó a plantear serias diferencias públicas azuzó su eventual postulación presidencial, por ahora frenada. Sería una pésima noticia para el intento de reelección de Milei. Esa especulación también está atada al futuro de las PASO. Algo similar ocurre con Victoria Villarruel, que últimamente envió emisarios a tantear a dirigentes de la provincia de Buenos Aires, donde tiene domicilio. ¿Podría postularse en ese distrito?
Esas fantasías del círculo rojo, y el vacío de una porción del electorado de centro que no quiere volver al kircherismo y está desencantado con la falta de empatía y el estilo de Milei, es la que alimenta el proyecto de algunos dirigentes. Desde Jorge Brito y Hernán Lacunza a los hermanos Manuel y Santiago Passaglia, que prevén presentar oficialmente su propio proyecto nacional en las próximas semanas, asesorados por la agencia que llevó a Zohran Mamdani a la alcaldía de Nueva York. Martín Lousteau fue más ambicioso: habló de conformar un “frente anti Milei”, de ambos lados del péndulo. Planea un evento multitudinario para fines de noviembre con dirigentes locales y del exterior.
Todos esos proyectos, personales o colectivos, con más o menos agua en la piscina, esperan por las reglas del juego electorales que terminarán por definirse en las próximas semanas. Fin de mes pareciera ser el deadline.
El apuro de esas conversaciones coincidió en estos últimos tiempos con la actividad intensa a la que volvió Sergio Massa, uno de los dirigentes con mayor influencia en el peronismo y sectores del círculo rojo. El ex ministro no lo va a develar públicamente, al menos en lo que resta del año, pero trabaja para presentarse otra vez como candidato presidencial. En tándem, por ejemplo, con Gerardo Zamora, con el que cenó la semana anterior junto a otros dirigentes: el senador también trabaja para ver si tiene una oportunidad, y acumuló una agenda de contactos envidiables con el poder, incluso con ramificaciones en el exterior.

Todos esos dirigentes especulan con la continuidad o no de las PASO. ¿A quién le conviene que se suspendan las primarias? ¿Y a quién no? Esas preguntas atraviesan al peronismo, y mantienen en estado de alerta a Kicillof: el gobernador sabe que no es lo mismo negociar con o sin esa herramienta con el kirchnerismo. Hacia adentro hay diferentes criterios. ¿Cuánto pesa la advertencia del cristinismo que, frente a un pronunciamiento favorable de la ONU, le otorgue avales políticos para presentarse en una hipotética PASO?
Pero incluso antes de esas negociaciones hay otras tratativas en el seno del territorio bonaerense que siguen sin saldarse. Por ejemplo, la limitación a la re-reelección de los intendentes y las cuatro vacantes en la Corte Suprema provincial que, en este último caso, pareciera quedar pendiente para marzo próximo o directamente para el próximo gobernador.
Kicillof no pudo liderar esa negociación, y le cuesta mucho imponer su posición respecto de los intendentes con la prohibición que rige actualmente. “Miren muchachos que si eso no sale esta Legislatura se va a llenar de intendentes”, advirtió el caudillo del conurbano Mario Ishii en una reunión reciente en el Senado provincial. Desde algunos sectores se amagó, en ese contexto, con incluir en las tratativas el cargo del subprocurador de la Provincia, por debajo del procurador Julio Conte-Grand.

Es la reedición bonaerense del pacto al que algunos sectores del peronismo y el oficialismo intentan arribar en el Senado para la elección del Procurador y completar las vacantes de una Corte que acaba de dar una nueva demostración de fuerza. Con ese pacto sueña Juan Bautista Mahiques. Difícil mientras siga corriendo el reloj y no haya mayores avances.
Alberto Ades,Javier Milei,Dólar
POLITICA
La interna entre CFK y Kicillof divide cada vez más al PJ y dificultad un acuerdo electoral para el 2027

El peronismo está roto. Y, por momentos, parece que no hay forma de arreglarlo, aunque los dirigentes hablen de unidad o proyecten armados amplios para ganarle a Javier Milei. El último capítulo de la interna deja expuestos los niveles de la grieta que atraviesa al kirchnerismo. Muchos de los dirigentes de cristinismo creen que Axel Kicillof y sus principales aliados pretenden que Cristina Kirchner siga presa. La desconfianza es total, al punto que se entremezcla lo personal con lo político.
Durante la semana el Jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, dijo que el dictamen del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, al que acudió la ex presidenta para que brinde una posición sobre su condena en la causa Vialidad, no es vinculante para la Justicia argentina y que, en el caso de que CFK pueda ser candidata a presidenta el año que viene, se discutirá la posición del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). “El año que viene veremos cuál es la situación, quién convocó más, quién representa más”, sostuvo.
La mano derecha de Kicillof dejó en claro que no existe un alineamiento a la figura de la ex presidenta, como si había en otro momento. Tres años atrás nadie hubiese puesto en duda dónde debía posicionarse el kirchnerismo si Cristina Kirchner podía ser candidata. Pero los tiempos cambiaron y la emancipación del Gobernador generó una ruptura interna que parece imposible de saldar. CFK ya no conduce a todos los que están inmersos en el MDF. A ellos hoy los conduce el mandatario bonaerense.
La definición que retrata al detalle ese momento de la historia es la que hizo algunos días atrás el ex intendente de Avellaneda Jorge Ferraresi, uno de los dirigentes más allegados a Kicillof dentro del armado político. “Cristina eligió no conducirme. Yo no elegí que ella no me conduzca. No me llamó nunca más”, explicó durante un encuentro con militantes. Ferraresi fue vicepresidente del Instituto Patria y unos de los intendentes más cercanos a CFK. Ya nada es igual que antes.
Lo que más molestó en el corazón del cristinismo respecto a las expresiones de Carlos Bianco es lo que está vinculado a su situación judicial. Interpretaron que a Kicillof y su círculo político les da lo mismo el futuro de la ex presidenta y que, en los hechos, les conviene que ella siga presa, porque eso le abre el camino de su sucesión a Kicillof, que es el principal candidato que tiene el peronismo a esta altura del año.
“Al fin expresan en público lo que piensan en privado. Como alguna vez dijo Cristina en un tweet, es la historia la que sepulta a los mediocres y a los traidores. Nada más”, indicaron en la mesa chica de Máximo Kirchner. El mensaje es contundente. Bianco y, por añadidura Kicillof, son considerados traidores en el corazón del cristinismo. Parece difícil pensar en un acuerdo de unidad para el año que viene. Por lo tanto, es cada vez más importante que el peronismo defienda la continuidad de las PASO como una herramienta electoral para resolver sus diferencias.

Hace tiempo que en el cristinismo puro mantienen una idea respecto a cómo se puede reencauzar el vínculo entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner. “Esto se puede arreglar si Axel da la orden de que no digan más estupideces y le manda un mensaje a CFK para charlar y ponerse de acuerdo”, precisó un dirigente de estrecha confianza de Máximo Kirchner. Y agregó una frase que el líder de La Cámpora suele decir en privado en sus reuniones políticas: “Ellos lo rompieron, que ellos lo arreglen”.
“Axel no va a ir a tocarle el timbre a Cristina en San José 1111. Eso no va a pasar”, fue la sentencia de un intendente muy cercano a Kicillof. Incluso, dentro del MDF, hay quienes advierten que en los últimos meses del año van a sucederse más muestras de autonomía y diferenciación. Los de Kicillof y Cristina son dos caminos bien distintos. Por eso son cada vez más las especulaciones sobre el candidato que la ex presidenta respaldará el año que viene.
En esa lista hay tres nombres que hace tiempo dan vueltas en los análisis peronistas: Sergio Massa, Sergio Uñac y Gerardo Zamora. Lo que sucede es que las proyecciones son, todavía, muy prematuras, teniendo en cuenta el tiempo que falta para el armado de listas. Tiempo que se puede extender aún más si el Gobierno logra suspender las PASO en las próximas semanas.
En el MDF son cada vez más los nombres propios que se afilian a la teoría de que el año que viene puede haber una ruptura, si el cristinismo intenta cercar a Kicillof. Las PASO puede legitimar su candidatura y resolver una parte de problema, pero las fricciones incesantes van a impedir que se pueda consolidar como el candidato único del peronismo.

Quienes frecuentan al gobernador bonaerense lo ven completamente convencido de avanzar con su candidatura. Advierten que está confiado en que va a poder solidificar su armado el año que viene y que, hasta el momento, y pese a todas las críticas que le llueven desde distintos sectores del peronismo, nadie tiene los números que él tiene en las encuestas.
Kicillof no quiere parecerse a Alberto Fernández y por eso cree que todos los límites que puso van a servir a futuro. De esa forma desarma la teoría de que lo mejor hubiese sido quedarse callado y ser el candidato natural de CFK, sin peleas ni rebeliones. El Gobernador repite entre los propios, desde hace tiempo, que el peronismo debe tener bien en claro qué es lo que no se puede repetir del proceso del Frente de Todos. Lo central es, sin dudas, la delegación de poder.
“Ellos (el cristinismo) no asumen que estuvo mal haber boicoteado a Alberto todos los días cuando estaba el gobierno. Creen que Alberto estuvo mal en no correrse y hacerle caso a todo lo que decía CFK que había que hacer. Entonces, como ese es su diagnóstico, ellos no creen que haberlo castigado todos los días haya sido un problema”, reflexionó un ministro muy cercano a Kicillof. En esa definición reside algunos de los motivos por los que el Gobernador trabajó para desmarcarse del sector que lidera la ex presidenta.
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