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Estados Unidos busca un acuerdo rápido, pero Irán se resiste

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Al tratar con Irán durante las últimas seis semanas, Donald Trump ha descubierto que se enfrenta a una nación que se enorgullece de su resistencia y su capacidad de hacer que las negociaciones tomen tiempo. Y nunca ha quedado tan claro como en días recientes, cuando Trump intentó presionar a Irán sosteniendo que ya se había rendido –que “aceptaron todo”, afirmó el viernes, incluso entregar su “polvo nuclear”–, solo para describir que esa labia no surte efecto con los funcionarios iraníes, que recurrieron a las redes sociales para decir que todo era una invención del presidente estadounidense.

Así que en los próximos días, suponiendo que el vicepresidente JD Vance viaje a Islamabad este martes para intentar por segunda vez alcanzar un “marco” para un acuerdo, los dos enfoques están a punto de entrar en colisión directa. Si no estuviera tanto en juego –la perspectiva de nuevos combates en Medio Oriente, la escasez mundial de energía y la posibilidad muy real de que los dirigentes iraníes supervivientes salgan convencidos de que necesitan un arma nuclear más que nunca–, sería un caso de estudio clásico sobre estilos de negociación.

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“Trump es impulsivo y temperamental; los dirigentes iraníes son testarudos y tenaces”, dijo Robert Malley, quien negoció con los iraníes en el periodo previo al acuerdo nuclear de 2015 y de nuevo en un esfuerzo fallido del gobierno de Biden.

“Trump exige resultados inmediatos; los dirigentes iraníes apuestan por una estrategia a largo plazo”, continuó Malley. “Trump insiste en un resultado llamativo, que acapare titulares; los dirigentes de Irán se esfuerzan por cada detalle. Trump cree que la fuerza bruta puede obligar a la obediencia; los dirigentes iraníes están dispuestos a soportar un enorme sufrimiento antes que ceder en intereses fundamentales”.

Hay una razón por la que la última gran negociación, concluida hace 11 años, se llevó la mayor parte de dos años, y pasaba de conversaciones secretas con quien entonces era el nuevo presidente iraní de tendencia pragmática a una negociación a gran escala que implicó decenas de reuniones.

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El acuerdo final constaba de más de 160 páginas, incluidos cinco anexos técnicos que definían los límites de las actividades nucleares de Irán, el ritmo del alivio de las sanciones y, lo que es más importante, las obligaciones de Irán de cumplir las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica. Cada página, y la mayoría de las disposiciones, desencadenaron una discusión; justo cuando se resolvían viejas cuestiones y parecía haber algún tipo de acuerdo, los negociadores iraníes llegaban con nuevas exigencias.

Los iraníes tienen sus propias quejas sobre los estadounidenses. El acuerdo que en 2015 finalmente se alcanzó –no se firmó, porque no era un tratado formal– fue anulado por Trump en 2018. Desde entonces, los iraníes han señalado que no tiene sentido negociar con un presidente si el siguiente va a desechar el acuerdo resultante.

Más recientemente, funcionarios iraníes han señalado que dos veces consecutivas, en junio de 2025 y de nuevo este febrero, Trump ha ordenado ataques contra Irán en medio de negociaciones diplomáticas. Los iraníes tacharon esto de perfidia, prueba de que Trump no es un interlocutor fiable.

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Y la desconfianza desembocó en fuego cruzado durante el fin de semana, cerca del estrecho de Ormuz. Barcos iraníes abrieron fuego contra dos cargueros que, según dijeron, se estaban saltando el estricto control del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica sobre quién puede, y quién no, navegar por el Estrecho. El domingo, la Marina estadounidense disparó contra la sala de máquinas de un enorme buque portacontenedores con bandera iraní, que la Marina ahora ha incautado. Trump señaló que el barco había sido sancionado por el Departamento del Tesoro en 2020, al final de su primer mandato, por un “historial previo de actividad ilegal”.

“¡Tenemos la custodia total del barco y estamos viendo lo que hay a bordo!”, escribió Trump en las redes sociales.

Una forma de interpretar estos movimientos es que son esfuerzos por dar forma a las sesiones de negociación, igual que los generales intentan dar forma al campo de batalla. Los iraníes están demostrando que, pase lo que pase o renuncien a lo que renuncien, podrán controlar el comercio a lo largo del estrecho y cobrar millones de dólares por el paso. El gobierno de Trump está demostrando que está dispuesto a reabrir las hostilidades si fracasan las negociaciones.

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Leé también: Trump anunció que EE.UU. atacó y tomó el control de un barco iraní que intentaba cruzar el Golfo de Omán

Trump reforzó ese punto el domingo, cuando escribió que un buen acuerdo está sobre la mesa.

“Espero que lo acepten porque, si no lo hacen, Estados Unidos va a derribar todas y cada una de las centrales eléctricas y todos y cada uno de los puentes de Irán. BASTA DE SER UN BUEN TIPO”.

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Fue el ejemplo más reciente de cómo Trump ha pasado de elogiar a los nuevos dirigentes de Irán, que sustituyeron a los que murieron en los ataques que comenzaron el 28 de febrero y a quienes calificó de “más razonables” que sus predecesores, a advertirles que se avecinan más actos de violencia si no se sale con la suya.

Pero aunque este es un elemento nuevo en las conversaciones, no lo es la división cultural en la forma de negociar.

El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, recibió al presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, antes de las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán en Islamabad el 11 de abril. (Foto de la Oficina del primer ministro de Pakistán / AFP)

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Esa división era evidente hace 11 años, en los salones dorados del hotel Beau-Rivage Palace, de 160 años de antigüedad, en Lausana, Suiza, donde el secretario de Estado John Kerry y sus homólogos de otros cinco países se esforzaron por cerrar un acuerdo preliminar con Irán. Era, quizás, el análogo más cercano a lo que se está desarrollando ahora en Islamabad.

Cada día la delegación estadounidense hablaba sobre cuántas centrifugadoras había que desmontar y cuánto uranio había que enviar fuera del país. Sin embargo, cuando los funcionarios iraníes –incluido Abbas Araghchi, actual ministro de Asuntos Exteriores— salían de las elegantes salas con lámparas de araña para informar a los periodistas, la mayoría de las preguntas sobre esos detalles eran desechadas. Los iraníes hablaron de preservar el respeto de sus derechos y la soberanía de Irán.

“Recuerdo que finalmente conseguimos que los parámetros se acordaran en el hotel”, dijo el lunes Wendy Sherman, la principal negociadora estadounidense en aquel momento. “Y unos días después, el líder supremo salió y dijo: ‘En realidad, se requerían unos términos muy diferentes’”.

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Sherman, quien llegó a ser vicesecretaria de Estado en el gobierno de Biden, acudía a estas negociaciones con un gran pelotón. A menudo tenía al principal experto en Irán de la CIA en la sala, o cerca de ella. También estaba el secretario de Energía, Ernest Moniz, experto en diseño de armas nucleares. Las propuestas planteadas por los iraníes se enviaban a los laboratorios nacionales estadounidenses, donde se diseñan y prueban las armas, para que los expertos analizaran si los acuerdos que se estaban discutiendo mantendrían a Irán al menos a un año de distancia de una bomba.

Pero el equipo negociador de Trump viaja ligero, sin séquito de expertos y con pocos informes. Jared Kushner y Steve Witkoff, el yerno del presidente y el enviado especial, aprendieron sus habilidades negociadoras en el sector inmobiliario de Nueva York y afirman que un acuerdo es un acuerdo. Dicen que se han sumergido en los detalles del programa iraní y lo conocen bien.

Por otra parte, incluso si las cuestiones que tienen delante son muy similares a las que enfrentaron los negociadores del gobierno de Obama, Kushner y Witkoff consideran que tiene poco sentido dedicar horas a desmenuzar los antecedentes diplomáticos, especialmente teniendo en cuenta lo que Trump ha dicho del acuerdo que surgió de esas negociaciones.

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Pero Trump es claramente sensible ante las comparaciones que se avecinan. “El ACUERDO que estamos haciendo con Irán será MUCHO MEJOR que el JCPOA”, dijo, usando las siglas en inglés del Plan de Acción Integral Conjunto, el nombre formal del pacto de 2015. “Era un camino garantizado hacia un arma nuclear, algo que no ocurrirá, ni puede ocurrir, con el acuerdo en el que estamos trabajando”.

Y con eso, Trump fijó el criterio con el que será evaluada su propia negociación, si tiene éxito.

*Por David E. Sanger, periodista que cubre el gobierno de Donald Trump y una amplia gama de temas relacionados con la seguridad nacional. Ha sido reportero del Times durante más de cuatro décadas y ha escrito cuatro libros sobre política exterior y retos de seguridad nacional.

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The New York Times, Donald Trump, Irán

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Tanto nadar para morir en la orilla

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sube al Air Force One en el aeropuerto de Ginebra tras la cumbre del G7 (REUTERS)

Todas las miradas se dirigían a Bürgenstock, el histórico complejo hotelero sobre el lago de Lucerna, donde Audrey Hepburn se casó y donde Sean Connery protagonizó su heroica lucha contra el malvado Goldfinger. En ese ressort exclusivo propiedad de Katara Hospitality, el fondo soberano de Qatar, se había celebrado en junio de 2024 la Cumbre por la Paz en Ucrania, un esforzado intento de 90 países (sin China, ni Rusia), que se quedó en un mero documento de apoyo. Y debía ser aquí, en ese hotel de lujo suspendido en un acantilado de 500 metros, donde estaba previsto celebrar la ceremonia oficial de firma física del MOU, el memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán, que dará por concluida la guerra iniciada hace 110 días con la Operación Fúria Épica. Sin embargo, por la premura de la situación, por la repentina influencia de Macrón o, más bien por el amor desatado de Trump por la majestuosidad y la grandilocuencia, al final el presidente norteamericano ha estampado su firma del MOU en el Palacio de Versailles, el mismo lugar donde, en 1783, Gran Bretaña, Francia y España pusieron fin a la Guerra de independencia de Estados Unidos, y donde se firmó en 1919 el tratado de paz de la primera guerra mundial. Rodeado, pues, de tanta carga històrica, y con Petain rondando en el escenario, Trump ha dado por acabada la guerra.

Silenciados los misiles, es el tiempo de analizar un acuerdo que se larbó con demesiada premura por parte de Trump, azuzado por sus errores estratégicos y sus intereses internos. Y el análisis provisional dispara muchas alarmas. La primera alarma arrastra al resto: ¿El acuerdo de Donald Trump con Irán será peor que el pésimo acuerdo nuclear (JCPOA) que firmó Barack Obama en 2015 en el Palais Coburg de Viena? Recordemos sus consecuencias. De entrada, el acuerdo no impidió la carrera nuclear iraní, solo la congeló supuestamente, pero con unas restricciones tan severas a las inspecciones de la OIEA, que sirvieron para que el régimen llegara a acumular 9.000 quilos de uranio enriquecido en diferentes niveles de pureza, 400 de ellos enriquecido al 60%, suficientes para fabricar 10 bombas nucleares. Además, Irán inyectó más de 100.000 millones en activos liberados que sirvieron para rearmar a sus proxys, desde Hezbollah, hasta Hamás y los houthis, y desestabilizar a Oriente Medio. Para rematar, el acuerdo permitió el desarrollo de miles de mísiles balísticos entre alto y corto alcance. Es decir, con Obama, el régimen se mantenia fuerte, no cejaba en su carrera nuclear, creaba un basto arsenal de misiles y armaba a sus proxys terroristas.

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¿El acuerdo de Trump cambia esa situación? No solo no lo parece, sino que hay motivos para pensar que deja la situación peor. De entrada, el régimen de Irán estaba, antes de la guerra, en su situación más crítica, acababa de asesinar a miles de manifestantes, su economía entraba en pre colapso, había perdido a su aliado sirio, Hezbollah había sufrido la decapitación de su cúpula y Hamas estaba siendo severamente diezmada por Israel. En este sentido, el objetivo anunciado de la guerra de hacer caer al régimen (“la ayuda está en camino”, escribió Trump en su red Truth Social un mes antes), parecía pausible, pero partió de un gran error de cálculo: no considerar que el régimen llegaría hasta el límite para garantizar su superviviencia, y que poseía el arma más poderosa de la guerra, la capacidad de crear una crisis energética mundial con el dominio del estrecho de Ormuz. Si el régimen estaba débil antes de febrero, después de resistir a la guerra se ha reforzado, con el agravante que ahora lo dirigen los sectores más duros y más radicalizados de la Guardia Revolucionaria. Con ello han conseguido una doble posición de fuerza: han resistido al ejército más poderoso del mundo, y han demostrado que pueden dañar seriamente a la economía de todo Oriente Medio. Lo cual conlleva otra consecuencia desastrosa: Estados Unidos sale debilitado ante los ojos de los países de la región, porque ya no es el paragüas que impedía que fueran atacados. Por ello, es de prever que muchos de estos países inicien ahora una aproximación pragmática con el régimen de los ayatolás, como escudo defensivo para próximas ofensivas.

Además, si Obama liberó 100.000 millones, Trump ha comprometido 300.000 millones para reconstruir el país y la descongelación de los activos iraníes, de manera que el régimen recibirá una inyección ingente de dinero que lo reforzará ile tempore.

Una cena con altos representantes de Francia en el Palacio de Versalles, en París, fue testigo de la firma del acuerdo entre Estados Unidos e Irán

Con todo sumado, aún quedan los aspectos más delicados, dónde tampoco parece que Trump haya conseguido ningún éxito creïble: el tema nuclear queda relegado a 60 días de negociaciones, lo cual, en lenguaje iraní, significa que sigue abierto. El tema de los misiles ha desaparecido en la fase uno, y también se pospone a negociaciones posteriores, que partirán de cero. Y lo más punzante es el tema del Líbano, punto en el que Israel ha sido apartado de la decisiones. El acuerdo parece, de entrada, santo: alto el fuego total. Sin embargo, ¿qué significa ello en el Líbano? ¿como puede tomarse esa decisión, sin el acuerdo explícito de Israel, que és el país que sufre la agresión terrorista de Hezbollah? Y, ¿como puede plantearse sin ningún atisbo de seguridad -y menos de paz- sin el desarme completo del grupo terrorista? ¿Como se consigue un Líbano que pueda vivir con seguridad, si se permite la permanente ingerencia iraní y el secuestro de la política libanesa por parte de Hezbollah? El hecho es que con un Hezbollah que acumula miles de misiles y cuyo único objetivo es la destrucción de Israel, el acuerdo es un papel mojado, inútil para la paz e hiriente para el estado hebreo. Al final, la conclusión és clara: el MOU da por hecho que Irán tiene decisión sobre el futuro del Líbano, y ello es un permanente bomba de tiempo.

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Finalmente, aunque no menor, la heroica oposición de la ciutadania persa, que esperaba la ayuda prometida, desaparece de todas las ecuaciones, completamente abandonada por quien aseguró que iría a su rescate. Trump ha usado, ha manipulado y ha abandonado a la lucha del pueblo persa.

Visto lo visto, ninguno de los objetivos que prometió Trump han sido conseguidos. No hay “victoria total y completa”, no existe ninguna “rendición incondicional”, no se ha desenterrado el uranio enriquecido, el Libano continúa secuestrado por Hezbollah, el régimen iraní no ha caído y se reforzará económicamente, no se ha conseguido que Irán deje de apoyar a sus proxys terroristas, los países de la región se han sentido vulnerables y Qatar refuerza su posición estratégica. ¿Qué ha conseguido, pues? ¿Abrir el estrecho de Ormuz? Ergo, ha vuelto al punto de partida sin alcanzar ninguno de los objetivos que había prometido. Estratégica, política y militarmente Trump ha sido humillado por una tiranía perversa a la que prometió derrotar. Para el régimen criminal iraní, es una victoria sin paliativos. Para Estados Unidos, una muestra de vulnerabilidad inimaginable. Y para Israel, una situación alarmante que lo deja solo ante los retos terroristas que lo amenazan. Trump abrazó a Israel durante mucho tiempo. Ahora cabe preguntarse si en realidad su abrazo fue el abrazo del oso.

X: @RaholaOficial

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Instagram: pilar_rahola/



International,Relations,Diplomacy / Foreign Policy,North America

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Moscú bajo fuego: un ataque ucraniano a gran escala alcanzó una refinería e hizo volar un techo por el aire

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Moscú quedó bajo fuego en la madrugada de este jueves debido a que Ucrania lanzó un ataque a «gran escala» con drones, varios de los cuales alcanzaron una refinería petrolera, donde las explosiones provocaron daños estructurales y, según videos difundidos, hicieron volar parte del techo.

«Las fuerzas de defensa aérea continúan repeliendo un ataque a gran escala. Varios drones lograron alcanzar la MNPZ«, publicó el alcalde de la capital rusa, Serguéi Sobianin, en la plataforma de mensajería Telegram.

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Según el funcionario, «se están tomando medidas para lidiar con las consecuencias», sin precisar si la instalación industrial sufrió daños, algo que se vio en las imágenes viralizadas en redes sociales. Posteriormente agregó que la defensa aérea rusa había destruido 52 drones.

El ataque provocó la activación de una alerta aérea en uno de los principales aeropuertos de Moscú, el de Sheremétievo, que luego fue levantada, según la terminal aérea.

Este anuncio se produjo mientras el presidente ruso, Vladimir Putin, recibe desde el miércoles por la noche a líderes asiáticos para una cumbre de dos días entre Rusia y la Asean en Kazán, en el centro del país.

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Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, confirmó la ofensiva sobre Rusia, al escribir en sus redes que los ataques estratégicos con drones de largo alcance “alcanzaron nuevamente la región de Moscú” y que “por segunda vez esta semana», la refinería de petróleo de la capital rusa «fue golpeada”.

“También se atacaron objetivos en la región de Rostov y en territorios temporalmente ocupados de Ucrania. Esta es una respuesta totalmente justificada a los ataques rusos contra nuestras ciudades y comunidades, y otro resultado importante del trabajo de nuestros guerreros contra instalaciones que sostienen la máquina de guerra de Rusia”, escribió.

Al mismo tiempo, insistió con que “es hora de que la guerra termine” y señaló que, para que eso ocurra, “Rusia debe tomar los pasos necesarios en la diplomacia”.

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Rusia lanza ataques casi diarios contra Ucrania, con drones y misiles, desde el inicio de su ofensiva en febrero de 2022.

A su vez, Kiev intensificó los últimos meses sus ataques contra territorio ruso, dirigidos en gran parte a instalaciones de crudo y centros exportadores, en busca de impedir que reciba ingresos por la venta de hidrocarburos, con los cuales financia la guerra.

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Sin ir más lejos, tal como recordó Zelenski, el último martes se registró otro ataque ucraniano con aeronaves no tripuladas contra la misma refinería MNPZ, que cubre más de un tercio de las necesidades de combustible de la capital rusa. La ofensiva provocó un incendio y daños.

Fue veinticuatro horas después de que Rusia lanzara más de sesenta misiles contra Kiev. “Moscú atacada. Arde una refinería moscovita”, escribió en su canal de Telegram el militar y jefe del Centro contra la Desinformación del Consejo para la Seguridad Nacional de Ucrania, Andrí Kovalenko, que suele informar de los ataques contra la retaguardia rusa.

Kovalenko publicó un vídeo de un canal de Telegram ruso de la infraestructura atacada en llamas, y dijo que los daños provocados por el ataque al equipamiento necesario para el procesamiento de crudo obligarán a parar la refinería o a reducir al menos su actividad.

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Según Kovalenko, la refinería atacada procesa alrededor de once millones de toneladas de petróleo al año y cubre casi el 40 % de la demanda de gasolina y la mitad de la de diésel en Moscú.

El militar ucraniano señaló que la venta de gasolina en la capital rusa ya está limitada a 20 litros por vehículo debido a los continuos ataques ucranianos a refinerías rusas, y pronostico que la crisis se agudizará debido a este último golpe a la industria en la capital.

“Aunque Putin ha desplegado prácticamente todas las defensas aéreas y antimisiles clave en Moscú, esto no salva a los rusos. Putin no garantiza la seguridad de Moscú”, ha escrito también Kovalenko a propósito de ese ataque.

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Con información de agencias.

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FTC alleges influential transgender health organization misled parents about safety of youth treatments

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

The Federal Trade Commission (FTC) and four Republican-led states sued the World Professional Association for Transgender Health (WPATH) on Wednesday, alleging the influential medical organization misled parents and doctors about the safety, effectiveness and necessity of transgender medical treatments for minors.

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The lawsuit alleges WPATH, whose standards of care are widely used by physicians treating patients with gender dysphoria, made deceptive claims about puberty blockers, cross-sex hormones and sex change surgeries while failing to adequately disclose potential risks and side effects.

«Parents have a right to make informed decisions about their children’s health,» FTC Chairman Andrew Ferguson wrote on X. «The FTC will not allow parents and children to be deceived by medical organizations and providers who are prioritizing profit over children’s health and safety.»

‘TRANSGENDER MADNESS’ UNDER FIRE AFTER CONGRESS LETS TAXPAYER FUNDING BAN LAPSE

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Federal Trade Commission Chairman Andrew Ferguson speaks during the Semafor World Economy Summit in Washington, D.C., in April. On Wednesday, the FTC sued the World Professional Association for Transgender Health, alleging the organization misled parents and doctors about transgender medical treatments for minors. (Kayla Bartkowski/Getty Images, File)

According to the complaint, WPATH removed age-based recommendations for certain transgender procedures from its Standards of Care. The FTC also alleges the organization promoted treatments that were not adequately supported by evidence regarding their safety and effectiveness.

The lawsuit, filed alongside Alaska, Iowa, Nebraska and Texas, marks the latest effort by President Donald Trump’s administration to scrutinize medical interventions for transgender minors.

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WPATH previously sued to block an FTC investigation into the organization, arguing the agency violated its First Amendment rights. A federal judge in May temporarily blocked the probe.

SEN HAWLEY WARNS IT WOULD BE ‘UNCONSCIONABLE’ IF BILLIONS OF TAXPAYER FUNDS FLOW TO TRANS KIDS’ SEX CHANGES

A transgender rights supporter holding a sign outside the U.S. Supreme Court

A transgender rights supporter participates in a rally outside the U.S. Supreme Court during protests on Capitol Hill. (Getty Images, File)

WPATH rejected the allegations and said its standards are intended to support individualized patient care. In a statement provided to The Associated Press, the organization said its guidelines are based on individualized treatment rather than a «one-size-fits-all» approach.

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Fox News Digital reached out to WPATH for additional comment but did not immediately receive a response.

«WPATH is in a strong position to prove that the FTC is acting out of pure retaliation as part of the federal government’s relentless and targeted campaign to undermine gender-affirming care by attacking the First Amendment rights and the independence of professional medical organizations,» the group said in a statement to the AP.

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The lawsuit comes amid a broader national debate over puberty blockers, hormone therapies and sex change surgeries for minors.

Supporters argue the treatments can be medically necessary for some patients, while critics contend the long-term risks are not fully understood and that children may be unable to provide informed consent.

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