ECONOMIA
Fernando Navajas, de FIEL: “Hay algo peor a un sistema de bandas cambiarias, que es una banda de sistemas cambiarios”

La economía en 2026 avanza por el sendero de recuperar el proceso de desinflación que prevaleció hasta mayo de 2025 y también de reactivar la actividad agregada, interrumpida en la previa a las elecciones legislativas.
Con ese escenario, Infobae entrevistó a Fernando Navajas, economista jefe de FIEL, miembro titular de la Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE), donde actualmente dirige el Instituto de Economía Aplicada. Fue presidente de la Asociación Argentina de Economía Política (AAEP) y durante cuatro décadas desarrolló su carrera docente en los departamentos de economía de las facultades de Ciencias Económicas de la UBA y la Universidad Nacional de La Plata, para analizar la coyuntura y conocer sus expectativas para el resto del año, en un contexto de incertidumbre y volatilidad interna e internacional.
— Ahora que se reanuda el proceso de desinflación, según las previsiones del REM del BCRA, los analistas centran la atención en la reactivación del consumo. ¿Existe un estado de insatisfacción permanente en el mercado?
— Yo diría que es un estado de preocupación más que de insatisfacción. Ahora, si uno cree que la inflación va a caer, también tiene que creer que el salario real y el consumo se van a recuperar. Creo que para la inflación se está mirando para adelante y en el consumo para atrás, por la debilidad del salario real, que sabemos va a perder si la inflación queda en un escalón alto, por más que el tipo de cambio esté constante, como muestran los datos (ver gráfico).
“Hay que mirar para adelante y ser consistente con la idea de que la inflación va a descender; de otro modo, para mí no es consistente el pronóstico de menor inflación y menor consumo”
Hay que mirar para adelante y ser consistente con la idea de que la inflación va a descender; de otro modo, para mí no es consistente el pronóstico de menor inflación y menor consumo. Otra cosa es que se diga que se espera desinflación, pero en realidad no se crea eso.

— Semana a semana se anuncian inversiones hiper millonarias en emprendimientos productivos; sin embargo, no parecen suficientes para recrear un clima de euforia en los mercados financieros. ¿El capital de riesgo orientado a equipos de producción se ha vuelto menos temeroso que el destinado a activos líquidos?
— Muy buena pregunta. En teoría, el capital de riesgo en activos físicos debería ser tan temeroso como el de activos financieros, si pensamos en que se trata de inversiones hundidas. Si miramos bien los datos, vamos a ver que lo que hay son anuncios, pero no tanto desembolsos. Por un lado, anuncios del RIGI que superan ampliamente los USD 120.000 millones y, por el otro, desembolsos que vienen lentos.
Una explicación es que los procesos de inversión tienen rezagos (el RIGI originalmente daba dos años para las inversiones, pero creo que va a haber flexibilidad).
“El capital físico, que desde 2003 en la Argentina experimentó expropiaciones parciales de inversiones hundidas, se estaría comportando con cautela para administrar ese riesgo”
Pero existe otra explicación, vinculada a que los anuncios se explican por una “corrida” para obtener los beneficios (rush to lock in) y luego esperar la transición política. Es decir, que también el capital físico, que desde 2003 en la Argentina experimentó expropiaciones parciales de inversiones hundidas, se estaría comportando con cautela para administrar ese riesgo.
Por último, sobre equipos de producción, los datos de la inversión bruta agregada (FBCF) y de la importación de bienes de capital vienen de una caída en 2025 en términos desestacionalizados, más allá de las expectativas de mejora, como se discute en el último Informe Monetario Mensual del BCRA.

— ¿Los “mercados” le reclaman al Gobierno más velocidad en encarar reformas estructurales que las propias empresas, pese a que muchas dependen de la aprobación del Congreso y otras de gobiernos subnacionales?
— Yo no veo a los mercados, representados por inversores externos, si se quiere, quejarse por la falta de velocidad de las reformas.
— En una reciente exposición en EXPO EFI habló de los “cuatro riesgos que califican el cambio estructural en ciernes”. ¿Podría sintetizarlos?
—El tema da para largo, pero voy a tratar de sintetizar. Yo veo a la economía argentina atravesando un profundo cambio estructural producto de un salto tremendo en la producción de hidrocarburos concentrado en Neuquén, una fuerte reorganización industrial frente a una apertura importadora de origen chino y una reconfiguración del sector servicios en presencia de la digitalización y la IA. Hay cuatro riesgos de sostenibilidad asociados a esto:
“Veo un cambio estructural producto de un salto tremendo en la producción de hidrocarburos, una fuerte reorganización industrial, y una reconfiguración del sector servicios en presencia de la digitalización y la IA”
- Problema potencial del riesgo que supone un beneficio extraordinario (windfall) en el sector energético, que podría vulnerar las condiciones de sostenibilidad política y fiscal, dado que se basa en un régimen fiscal generoso para acelerar la inversión. A precios demasiado altos de las exportaciones, eso podría desencadenar futuras intervenciones políticas y, además, se concentra geográficamente a nivel subnacional.
- El cambio estructural se asocie a condiciones que, incluso con una liberalización comercial normal y dadas las brechas de productividad, podrían conducir a un proceso contractivo, en lugar de expansivo (como en la década de 1990, se ve el gráfico más abajo), para la producción manufacturera agregada. Esto subraya la necesidad de abordar la reorganización industrial ante la entrada de importaciones.
- La consolidación fiscal y la desvinculación del sector público nacional del gasto público en infraestructura, junto con una asociación público-privada incipiente pero lenta, no den lugar a una rápida transición hacia la inversión del sector privado (nuevamente, como en la década de 1990). Esto podría derivar en una inversión muy baja y, por lo tanto, en un bajo crecimiento de la productividad en infraestructura, con efectos indirectos negativos en la productividad sectorial y agregada.
- Los riesgos que los cambios tecnológicos y organizativos impacten negativamente en la capacidad del sector servicios para absorber empleo de calidad, que debe crecer para dar cabida a la reasignación desde el sector manufacturero en los mercados laborales geográficos relevantes (conurbano bonaerense).

— ¿Cómo cree que se deberían administrar estos cuatro riesgos?
— Lo que dije en EXPO EFI en abril fue que creo que se requieren reformas o instrumentos más específicos que los contenidos en las reformas estructurales convencionales:
- Debe estudiarse la introducción de cláusulas de escape en el régimen fiscal del RIGI para escenarios de precios altos del petróleo y se debería inducir a Neuquén a conformar un “wealth fund” para ahorrar el windfall petrolero.
- Se necesita un RIGI para la industria, pero distinto al reclamado por la UIA o al recientemente creado en la Provincia de Buenos Aires: más específico para mercados relevantes donde la entrada importadora está siendo, o va a ser, intensa y obliga a una reorganización que solo puede decidir el sector privado.
- Replantear la política de infraestructura para buscar fuentes de fondeo que reviertan el desplazamiento de los organismos multilaterales y evitar errores de mal diseño de política sectorial y de propensión a la captura regulatoria, algo que a mí me preocupa mucho en un país como la Argentina.
- El más difícil, llevar adelante una política de empleo en estrecho vínculo con la formación de capital humano.
— En 2026 la economía ha enfrentado un shock global dado por el cierre del estrecho de Ormuz, que en el caso del petróleo tiene efectos positivos en las exportaciones, pero también negativos en cuanto al precio de los combustibles. ¿Cómo ve este tema, dada su experiencia en temas de precios de energía?
— La parte positiva del shock es clara y hace saltar en valor a las exportaciones, así como los ingresos fiscales nacionales y especialmente subnacionales (estos, por regalías). El impacto por el traslado parcial a precios internos del shock petrolero es un aspecto verdaderamente novedoso y muy sui generis. Los países han venido usando instrumentos fiscales o apelado a fondos de estabilización, pero Argentina no puede hacer lo primero por razones fiscales ni tampoco armó en el pasado un fondo de estabilización.
“La parte positiva del shock es clara y hace saltar en valor a las exportaciones, así como los ingresos fiscales nacionales y especialmente subnacionales (estos, por regalías)”
Lo que terminó haciendo la Argentina es armar lo que yo llamo el “Fondo Marín”, que es una acción de coordinación para suavizar los aumentos, llevada adelante por YPF, equivalente a un “contrato implícito” (se llama así en economía a un contrato no escrito). Es cuasicolusivo, pero no contra los consumidores -como los acuerdos colusivos-, sino a favor de ellos y del interés público.
Es algo verdaderamente sorprendente como decisión empresarial y conlleva algo que no es común en un mundo en el que las empresas están para ganar dinero y solo así contribuyen al bien común (Milton Friedman dixit). Lo del “Fondo Marín” se aparta de eso y se alinea, en mi opinión, con visiones más avanzadas de gobernabilidad corporativa y sostenibilidad. El mensaje a la sociedad es distinto al de reglas de mercado de corto plazo: lo decidió la empresa, no el gobierno.

Se hace en un momento en que los precios afuera vuelan y la sociedad va a mirar ingresos y beneficios extraordinarios de exportación, lo cual neutraliza críticas a la idea de que hay una fiesta para las empresas que no trae dividendos, sino malas noticias para la sociedad. Se vincula, vale decir, con la legitimidad de cómo se ve el régimen fiscal (RIGI) del sector petrolero.
Dicho todo esto, el “Fondo Marín” tiene el problema de cualquier otro fondo si las condiciones no son transitorias. En el caso argentino el problema se agravaría si la correlación negativa entre tipo de cambio y precio del petróleo se diera vuelta por el lado del tipo de cambio. También hay riesgos.
— El ministro de Economía afirmó que “se vienen los 18 mejores meses de las últimas dos décadas”. ¿Cuál es su previsión al respecto?
— Ojalá tenga razón. No puedo decir más frente a esa afirmación tajante. Necesitamos que el ministro de Economía sea optimista, porque para el pesimismo ya tenemos demasiado. Hay un tema no trivial: que el sector privado y la gente entiendan cuál es el modelo vigente, a los efectos de tomar decisiones, más allá de si les gusta o no.
“Necesitamos que el ministro de Economía sea optimista, porque para el pesimismo ya tenemos demasiado”
Formar expectativas cuando existen modelos o creencias diferentes complica los procesos de transición.
— ¿Cómo interpreta una banda cambiaria cuyo techo supera en más de $300 al valor de mercado y cuyo piso es inferior en más de $600 por dólar?
— La banda cambiaria inferior es irrelevante y hace rato que debería haberse actualizado, porque no es serio ese valor. El superior viene con una cláusula de ajuste o flexibilidad que me parece correcta. La brecha con ese límite superior no debería ampliarse, porque eso puede inducir creencias de ajustes a futuro, lo que lleva a expectativas de inflación postergada.
Habría que testear si el deslizamiento en los precios de los productos importados -mientras el tipo de cambio está planchado-, que se observa en varios casos, no hace la mímica del ajuste mensual de la banda superior. Pero yo no hice esa estimación y no tengo elementos para decir si lo que observo es casual y no generalizado.

— ¿Cuál considera que es el mejor indicador para medir la competitividad de la economía argentina?
— El market share de nuestras exportaciones en mercados relevantes (que son aquellos en los que las empresas compiten) y de productos locales bajo competencia importadora, también en mercados relevantes. Ese es el test último.
— ¿La relación entre el PBI y el empleo total es un buen indicador de la productividad en la economía?
— Es un indicador parcial. En economía se usa la relación con todos los insumos, o la productividad total de factores (TFP). También es uno de los indicadores para medir competitividad relativa entre economías. La productividad laboral se correlaciona estrechamente con el ingreso por habitante en el largo plazo. Nosotros hemos estado en el fondo de esa línea de correlación.

— El Gobierno dispuso un nuevo recorte de las partidas presupuestarias aprobadas por el Congreso para 2026. ¿Esta decisión refleja una señal de ajuste para consolidar la desinflación, o evidencia un exceso de presupuesto inercial que no responde a programas actuales?
— Refleja una señal de compromiso con la consolidación fiscal y va en línea con lo anunciado por el Gobierno desde el inicio del mandato. Este es uno de los elementos de comunicación del “modelo” del gobierno, que se le hace al sector privado para evitar multiplicidad de creencias y reforzar la credibilidad.
— ¿Cuál es su evaluación de la política monetaria del Gobierno?
— Se ha vuelto más consistente que lo que vimos en 2025 y, al mismo tiempo, no pierde el sesgo prudencial de acompañar con cuidado la remonetización de la economía sin perder el objetivo prioritario de volver a controlar la inflación. Creo que eso se lee bien en el último Informe de Política Monetaria.
La acumulación de reservas es lo que se puede. Más generaría riesgos de hacer descarrilar la meta de bajar la inflación y eso choca con restricciones políticas de cara a 2027. Y si en 2027 se instala un escenario político malo, no hay reservas que alcancen.
“La política monetaria no pierde el sesgo prudencial de acompañar con cuidado la remonetización de la economía sin perder el objetivo prioritario de volver a controlar la inflación”
Más allá de esto, entiendo perfectamente que puede haber un debate serio sobre cómo crear un régimen monetario y cambiario que derrote la tremenda inercia inflacionaria y de expectativas que nos condenó a una inflación de 2% plus bajo diferentes regímenes (pre 2015, 2016-18 con inflation targeting y parece que también ahora). Pero esto tiene el problema de que conduce a la incertidumbre de modelos o creencias múltiples. Y la incertidumbre de régimen es detrimental. Hay algo peor que un sistema de bandas cambiarias: una banda de sistemas cambiarios.
— Con la reactivación y la desinflación resurgió el crédito, aunque aún en niveles bajos; esto generó un aumento acelerado de la morosidad. ¿Es un fenómeno que debe preocupar?
— Es un reflejo del “mismatch” entre ingresos esperados y realizados de los hogares y se asocia con la sorpresa de aceleración inflacionaria de 2025, lo cual debería corregirse este año. Debe monitorearse.

— Finalmente, ¿qué proyecciones tiene para la economía argentina en lo que resta de 2026 y para 2027 en materia de actividad, inflación, reservas y empleo?
— Yo soy respetuoso de la sabiduría agregada detrás del promedio de muchas opiniones (lo que se llama “the wisdom of crowds”) y, por lo tanto, la respuesta debería ser: proyecciones parecidas a las del REM. En materia de precios y actividad apuntan a un cierre con “30% plus” de inflación y 2,5% de crecimiento, con valores que mejoran a, digamos, 20% y 3,5%, respectivamente, en 2027.
Yo creo que existe un escenario más favorable hacia fin de este año, en el que la economía crece al 4% y la inflación se ubica en 1,5% mensual; es decir, volvemos al mejor momento de 2025. También, en materia de reservas y empleo, las cosas pueden ir mejor que el promedio actual de las expectativas del mercado.
Fotos: Maximiliano Luna
ECONOMIA
La acumulación de reservas: un colchón que protege al ciudadano y a las empresas

La acumulación de reservas y el cumplimiento anticipado de la meta acordada con el FMI no es un dato técnico para especialistas: es una de las noticias económicas más relevantes para el bolsillo del ciudadano de a pie y para la supervivencia de las empresas argentinas.
Las reservas internacionales no son “dólares guardados en un cajón”: son un instrumento de defensa de la estabilidad macroeconómica. El Fondo Monetario Internacional (FMI) sostiene que permiten “satisfacer necesidades de financiamiento de la balanza de pagos, intervenir en los mercados cambiarios y mantener la confianza en la moneda”.
Agustín Carstens, ex gobernador del Banco de México y actual director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS), lo resumió así: “Las reservas actúan como un seguro contra interrupciones súbitas de capitales. Su acumulación reduce la probabilidad y el costo de las crisis”.
Las reservas actúan como un seguro contra interrupciones súbitas de capitales (Carstens)
En la misma línea, Chile (Banco Central de Chile) y Colombia (Banco de la República) remarcaron que contar con reservas adecuadas aporta flexibilidad para absorber shocks externos sin sacrificar crecimiento ni estabilidad de precios.
El argentino común no opera en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), pero siente cada turbulencia cambiaria. Cuando las reservas son escasas o negativas -como ocurrió en 2023, con netas estimadas en torno a menos de USD 11.000 millones-, cualquier shock (sequía, caída de exportaciones o nerviosismo político) puede disparar una corrida, una devaluación y un salto inflacionario.
Con reservas más sólidas, el BCRA puede intervenir para suavizar fluctuaciones del dólar y evitar que el precio de los alimentos, el transporte y los medicamentos se dispare de un día para el otro. En Argentina, las crisis de balanza de pagos deterioraron el poder adquisitivo: la inflación se aceleró, los salarios reales cayeron y el ahorro en pesos se licuó. Con reservas, el BCRA gana “poder de fuego” para sostener la estabilidad. En términos prácticos, esto se traduce en:
- Inflación más controlada a mediano plazo.
- Mayor probabilidad de que salarios y jubilaciones recuperen poder adquisitivo sin nuevos shocks.
- Posibilidad de levantar gradualmente el cepo, con un acceso más ordenado al mercado de cambios para familias y trabajadores.
Martín Redrado, ex presidente del BCRA, lo planteó en estos términos: “Las reservas son el respaldo implícito de la moneda. Sin ellas, la confianza se evapora y el costo lo paga siempre el que menos tiene”.
Las pyme y las grandes empresas argentinas operan en un entorno de alta dolarización de costos (insumos importados, energía, logística). La incertidumbre cambiaria paraliza decisiones de inversión: importar maquinaria, planificar pagos a proveedores externos o definir si se podrá girar dividendos.
Las reservas son el respaldo implícito de la moneda. Sin ellas, la confianza se evapora y el costo lo paga siempre el que menos tiene (Redrado)
Con reservas más altas, esa incertidumbre tiende a reducirse. Entre otros efectos, pueden habilitar:
- Un tipo de cambio más previsible, que facilite la planificación financiera.
- Acceso más fluido a importaciones, con menos trabas administrativas y menos distorsión de precios.
- Menor índice de riesgo país, con impacto potencial en el costo del financiamiento externo e interno.
- Más inversión extranjera directa (IED), que suele aportar tecnología, empleo y divisas.
- Se benefician los sectores exportadores -agro, minería, Vaca Muerta- si el frente externo deja de ser un factor de urgencia permanente.
El Banco Central de Chile lo expresó en sus informes con una idea consistente: “Reservas adecuadas protegen la liquidez externa y fomentan un entorno propicio para el comercio y la inversión”.
Mantener reservas tiene un costo de oportunidad, pero el costo de no tenerlas es mayor: crisis recurrentes, pobreza estructural y emigración de talento. Guido Sandleris, ex presidente del BCRA, insistió en que “acumular reservas es condición necesaria -aunque no suficiente- para estabilizar y crecer de forma sostenible”.

Haber superado la meta anual en junio de 2026 no fue casualidad: respondió a disciplina fiscal, recesión inicial que comprimió importaciones, una buena cosecha y una confianza parcialmente recuperada. Las reservas netas todavía exigen más trabajo -analistas las ubican en terreno positivo pero modesto- pero la tendencia es clara.
El ciudadano de a pie gana estabilidad en su salario y en los precios. Las empresas ganan horizonte para invertir y generar empleo. Ambos ganan la chance de que Argentina deje de ser el país de las crisis cíclicas y pase a ser uno en el que se pueda planificar.
El ciudadano de a pie gana estabilidad en su salario y en los precios. Las empresas ganan horizonte para invertir y generar empleo
Acumular reservas no resuelve los problemas estructurales -reforma laboral, apertura comercial, reducción del gasto, reforma tributaria-, pero sí establece un piso sin el cual el resto no se sostiene.
En una economía como la argentina, un BCRA con dólares no es un lujo: es una condición de funcionamiento. Y, por primera vez en mucho tiempo, la dinámica comenzó a alinearse con ese objetivo.
El autor es Analista Económico y director de la consultora Focus Market
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ECONOMIA
Empleadas domésticas: cuánto vale la hora de limpieza en julio de 2026

Tras el cierre de una nueva negociación paritaria, la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares estableció incrementos escalonados en los salarios mínimos para empleadas domésticas y demás trabajadores alcanzados por la Ley N° 26.844.
A través de la Resolución N° 4/2026, publicada esta semana en el Boletín Oficial, se oficializaron los ajustes mensuales previstos entre abril y julio, tomando como referencia los valores mínimos de marzo. Según la normativa, el aumento para abril fue del 1,8%. En mayo, la suba será del 1,6%, calculada sobre los montos ya actualizados. Para junio, el porcentaje de incremento será del 1,5%, y en julio se aplicará un 1,4%, siempre sobre los salarios ajustados previamente.
Además, a partir de julio, la Comisión dispuso que el 50% de la suma no remunerativa pagada en marzo pase a incorporarse de manera definitiva al salario. La resolución aclara que estos cambios tendrán alcance nacional, asegurando que el piso salarial sea uniforme en todo el país para el personal doméstico.

- Supervisores: con retiro, $4.167,14 por hora y $519.840,95 al mes; sin retiro, $4.541,75 por hora y $576.213,21 mensuales.
- Personal para tareas específicas: con retiro, $3.959,56 por hora y $484.725,45 al mes; sin retiro, $4.318,35 por hora y $536.768,02 mensuales.
- Caseros: salario mensual de $473.533,02 y $3.745,18 por hora.
- Asistencia y cuidado de personas: con retiro, $3.745,18 por hora y $473.533,02 mensuales; sin retiro, $4.165,14 por hora y $524.858,76 al mes.
- Personal para tareas generales: con retiro, $3.491,58 por hora y $428.347,44 mensuales; sin retiro, $3.745,18 por hora y $473.533,02 al mes.
- Supervisores: con retiro, $4.233,82 por hora y $528.158,40 al mes; sin retiro, $4.614,42 por hora y $585.432,62 mensuales.
- Personal para tareas específicas: con retiro, $4.022,91 por hora y $492.481,06 al mes; sin retiro, $4.387,44 por hora y $545.356,31 mensuales.
- Caseros: salario mensual de $491.109,55 y $3.805,10 por hora.
- Asistencia y cuidado de personas: con retiro, $3.805,10 por hora y $481.109,55 mensuales; sin retiro, $4.231,79 por hora y $533.256,50 al mes.
- Personal para tareas generales: con retiro, $3.547,45 por hora y $435.201,00 mensuales; sin retiro, $3.805,10 por hora y $481.109,55 al mes.

- Supervisores: con retiro, $4.297,33 por hora y $536.080,78 al mes; sin retiro, $4.683,64 por hora y $594.214,11 mensuales.
- Personal para tareas específicas: con retiro, $4.083,26 por hora y $499.868,28 al mes; sin retiro, $4.453,26 por hora y $553.536,65 mensuales.
- Caseros: salario mensual de $488.326,19 y $3.862,18 por hora.
- Asistencia y cuidado de personas: con retiro, $3.862,18 por hora y $488.326,19 mensuales; sin retiro, $4.295,26 por hora y $541.255,35 al mes.
- Personal para tareas generales: con retiro, $3.600,66 por hora y $441.729,02 mensuales; sin retiro, $3.862,18 por hora y $488.326,19 al mes.
- Supervisores: con retiro, $4.438,77 por hora y $553.725,91 al mes; sin retiro, $4.829,13 por hora y $612.673,11 mensuales.
- Personal para tareas específicas: con retiro, $4.223,25 por hora y $517.006,43 al mes; sin retiro, $4.597,18 por hora y $571.426,17 mensuales.
- Caseros: salario mensual de $505.302,76 y $3.996,45 por hora.
- Asistencia y cuidado de personas: con retiro, $3.996,45 por hora y $505.302,76 mensuales; sin retiro, $4.435,86 por hora y $558.972,92 al mes.
- Personal para tareas generales: con retiro, $3.733,72 por hora y $458.053,22 mensuales; sin retiro, $3.996,45 por hora y $505.302,76 al mes.
Al mismo tiempo, para las zonas consideradas desfavorables —incluyendo La Pampa, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego y el partido de Carmen de Patagones en la provincia de Buenos Aires—, corresponde sumar un adicional del 31% sobre el salario final de cada categoría establecida.
ECONOMIA
Creció la venta callejera ilegal en la Ciudad de Buenos Aires en mayo: rubros principales y zonas más afectadas

El crecimiento de la venta ilegal callejera en la Ciudad de Buenos Aires registró una nueva alza en mayo de 2026, según el informe de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC). El relevamiento detectó 117 puestos de venta ilegal en las áreas monitoreadas, lo que representa un incremento de 2,6% frente a abril y una suba de 6,4% respecto al mismo mes del año anterior.
Las zonas más impactadas fueron la calle Perú, la avenida Corrientes y las estaciones 11 de Septiembre y Constitución, con un predominio del rubro Alimentos y bebidas, de acuerdo con la CAC. El rubro de Alimentos y bebidas encabezó la lista de productos comercializados irregularmente, según el relevamiento, que fue realizado entre el 1° y el 29 de mayo, de 10 a 20, incluyendo solo puestos fijos instalados en aceras, estaciones y plazas.
En la distribución territorial, 45 puestos se localizaron en avenidas y calles, cifra que se mantuvo estable en relación a abril, aunque implicó un crecimiento interanual del 2,3 por ciento. Por su parte, en estaciones y plazas se relevaron 72 stands, lo que significó un avance de 4,3% frente al mes anterior y de 9,1% respecto a igual periodo de 2025.
La concentración de la venta ilegal mostró una clara focalización en sectores específicos. Según la Cámara, “las diez cuadras más afectadas contienen el 91,1% del total de puestos en calles, avenidas y peatonales”. La calle Perú lideró el registro con 31 puestos, equivalente al 68,9% de la categoría de avenidas y calles. Destaca, dentro de esa arteria, Perú al 100 con 21 stands y Perú al 0 con otros 10.

La avenida Corrientes ubicó 4 puestos, mientras que otras zonas como el Microcentro, Pueyrredón, Córdoba, Rivadavia y Santa Fe presentaron cifras menores.
Entre las estaciones, los epicentros de la venta ilegal fueron la Estación 11 de Septiembre, con 38 puestos (52,7% del total en estaciones), y la Estación Constitución, donde se contaron 32 stands (44,4%). Retiro y Lacroze sumaron una presencia marginal.
La densidad promedio en la calle Perú fue notable, con 15,5 puestos por cuadra, muy superior a la de otras vías. Esta distribución evidencia una problemática localizada, que permite identificar fácilmente áreas prioritarias para el accionar de las autoridades y el sector formal.
El rubro Alimentos y bebidas dominó entre los productos ofrecidos en los puestos ilegales, con una participación del 64,8% sobre el total relevado, de acuerdo al relevamiento de la CAC. En la comparación intermensual, este segmento mostró un aumento de 0,9 puntos porcentuales.

En segundo lugar figuraron las Artesanías, con un 21,3% de presencia, pese a una leve baja respecto al mes anterior. Artículos domésticos e Indumentaria y calzado presentaron una participación de 3,3% cada uno, mientras que otros rubros como óptica, librerías y viveros exhibieron menor incidencia.
La ubicación de estos puestos y el tipo de productos ofertados variaron de manera significativa según el área. En estaciones y plazas, la venta ilegal de Alimentos y bebidas prevaleció, con un 91,9% en la Estación 11 de Septiembre, mientras que en la Estación Constitución sobresalieron los productos falsificados de Indumentaria y calzado, sobre todo marcas como Nike y Adidas. En las avenidas, la calle Perú se consolidó como punto central para la venta de Artesanías e Indumentaria y calzado.
En tanto, durante mayo, se detectaron dos casos de productos falsificados, ambos ubicados en la Estación Constitución.
La Cámara Argentina de Comercio y Servicios utiliza el Índice Sintético de Venta Ilegal y Piratería (ISVIP), que en mayo alcanzó 4,4 puntos, reflejando un avance del 3,9% en relación a abril y del 2% frente a igual mes de 2025. Este índice se elabora a partir de la cantidad de puestos ilegales identificados y los casos de productos falsificados en vías clave de la ciudad.
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