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ECONOMIA

Fernando Navajas, de FIEL: “Hay algo peor a un sistema de bandas cambiarias, que es una banda de sistemas cambiarios”

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«Si uno cree que la inflación va a caer, también tiene que creer que el salario real y el consumo se van a recuperar»

La economía en 2026 avanza por el sendero de recuperar el proceso de desinflación que prevaleció hasta mayo de 2025 y también de reactivar la actividad agregada, interrumpida en la previa a las elecciones legislativas.

Con ese escenario, Infobae entrevistó a Fernando Navajas, economista jefe de FIEL, miembro titular de la Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE), donde actualmente dirige el Instituto de Economía Aplicada. Fue presidente de la Asociación Argentina de Economía Política (AAEP) y durante cuatro décadas desarrolló su carrera docente en los departamentos de economía de las facultades de Ciencias Económicas de la UBA y la Universidad Nacional de La Plata, para analizar la coyuntura y conocer sus expectativas para el resto del año, en un contexto de incertidumbre y volatilidad interna e internacional.

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— Ahora que se reanuda el proceso de desinflación, según las previsiones del REM del BCRA, los analistas centran la atención en la reactivación del consumo. ¿Existe un estado de insatisfacción permanente en el mercado?

— Yo diría que es un estado de preocupación más que de insatisfacción. Ahora, si uno cree que la inflación va a caer, también tiene que creer que el salario real y el consumo se van a recuperar. Creo que para la inflación se está mirando para adelante y en el consumo para atrás, por la debilidad del salario real, que sabemos va a perder si la inflación queda en un escalón alto, por más que el tipo de cambio esté constante, como muestran los datos (ver gráfico).

“Hay que mirar para adelante y ser consistente con la idea de que la inflación va a descender; de otro modo, para mí no es consistente el pronóstico de menor inflación y menor consumo”

Hay que mirar para adelante y ser consistente con la idea de que la inflación va a descender; de otro modo, para mí no es consistente el pronóstico de menor inflación y menor consumo. Otra cosa es que se diga que se espera desinflación, pero en realidad no se crea eso.

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Gráfico de barras y líneas que muestra las variaciones porcentuales mensuales de salarios formales, inflación (IPC) y tipo de cambio desde julio de 2025 hasta mayo de 2026
El gráfico presenta las variaciones mensuales de salarios formales, inflación (IPC) y tipo de cambio entre julio de 2025 y mayo de 2026, destacando fluctuaciones en los indicadores económicos.

— Semana a semana se anuncian inversiones hiper millonarias en emprendimientos productivos; sin embargo, no parecen suficientes para recrear un clima de euforia en los mercados financieros. ¿El capital de riesgo orientado a equipos de producción se ha vuelto menos temeroso que el destinado a activos líquidos?

— Muy buena pregunta. En teoría, el capital de riesgo en activos físicos debería ser tan temeroso como el de activos financieros, si pensamos en que se trata de inversiones hundidas. Si miramos bien los datos, vamos a ver que lo que hay son anuncios, pero no tanto desembolsos. Por un lado, anuncios del RIGI que superan ampliamente los USD 120.000 millones y, por el otro, desembolsos que vienen lentos.

Una explicación es que los procesos de inversión tienen rezagos (el RIGI originalmente daba dos años para las inversiones, pero creo que va a haber flexibilidad).

“El capital físico, que desde 2003 en la Argentina experimentó expropiaciones parciales de inversiones hundidas, se estaría comportando con cautela para administrar ese riesgo”

Pero existe otra explicación, vinculada a que los anuncios se explican por una “corrida” para obtener los beneficios (rush to lock in) y luego esperar la transición política. Es decir, que también el capital físico, que desde 2003 en la Argentina experimentó expropiaciones parciales de inversiones hundidas, se estaría comportando con cautela para administrar ese riesgo.

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Por último, sobre equipos de producción, los datos de la inversión bruta agregada (FBCF) y de la importación de bienes de capital vienen de una caída en 2025 en términos desestacionalizados, más allá de las expectativas de mejora, como se discute en el último Informe Monetario Mensual del BCRA.

Dos gráficos de líneas muestran la evolución de componentes de la demanda agregada y volúmenes importados de bienes de capital desde 2023 hasta 2026
«En teoría, el capital de riesgo en activos físicos debería ser tan temeroso como el de activos financieros, si pensamos en que se trata de inversiones hundidas»

— ¿Los “mercados” le reclaman al Gobierno más velocidad en encarar reformas estructurales que las propias empresas, pese a que muchas dependen de la aprobación del Congreso y otras de gobiernos subnacionales?

— Yo no veo a los mercados, representados por inversores externos, si se quiere, quejarse por la falta de velocidad de las reformas.

— En una reciente exposición en EXPO EFI habló de los “cuatro riesgos que califican el cambio estructural en ciernes”. ¿Podría sintetizarlos?

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—El tema da para largo, pero voy a tratar de sintetizar. Yo veo a la economía argentina atravesando un profundo cambio estructural producto de un salto tremendo en la producción de hidrocarburos concentrado en Neuquén, una fuerte reorganización industrial frente a una apertura importadora de origen chino y una reconfiguración del sector servicios en presencia de la digitalización y la IA. Hay cuatro riesgos de sostenibilidad asociados a esto:

“Veo un cambio estructural producto de un salto tremendo en la producción de hidrocarburos, una fuerte reorganización industrial, y una reconfiguración del sector servicios en presencia de la digitalización y la IA”

  1. Problema potencial del riesgo que supone un beneficio extraordinario (windfall) en el sector energético, que podría vulnerar las condiciones de sostenibilidad política y fiscal, dado que se basa en un régimen fiscal generoso para acelerar la inversión. A precios demasiado altos de las exportaciones, eso podría desencadenar futuras intervenciones políticas y, además, se concentra geográficamente a nivel subnacional.
  2. El cambio estructural se asocie a condiciones que, incluso con una liberalización comercial normal y dadas las brechas de productividad, podrían conducir a un proceso contractivo, en lugar de expansivo (como en la década de 1990, se ve el gráfico más abajo), para la producción manufacturera agregada. Esto subraya la necesidad de abordar la reorganización industrial ante la entrada de importaciones.
  3. La consolidación fiscal y la desvinculación del sector público nacional del gasto público en infraestructura, junto con una asociación público-privada incipiente pero lenta, no den lugar a una rápida transición hacia la inversión del sector privado (nuevamente, como en la década de 1990). Esto podría derivar en una inversión muy baja y, por lo tanto, en un bajo crecimiento de la productividad en infraestructura, con efectos indirectos negativos en la productividad sectorial y agregada.
  4. Los riesgos que los cambios tecnológicos y organizativos impacten negativamente en la capacidad del sector servicios para absorber empleo de calidad, que debe crecer para dar cabida a la reasignación desde el sector manufacturero en los mercados laborales geográficos relevantes (conurbano bonaerense).
Gráfico de líneas que muestra el valor añadido (línea naranja) y el empleo (línea azul) en el sector manufacturero entre 1990 y 2000
«Incluso con una liberalización comercial normal y dadas las brechas de productividad, podrían conducir a un proceso contractivo, en lugar de expansivo»

— ¿Cómo cree que se deberían administrar estos cuatro riesgos?

— Lo que dije en EXPO EFI en abril fue que creo que se requieren reformas o instrumentos más específicos que los contenidos en las reformas estructurales convencionales:

  1. Debe estudiarse la introducción de cláusulas de escape en el régimen fiscal del RIGI para escenarios de precios altos del petróleo y se debería inducir a Neuquén a conformar un “wealth fund” para ahorrar el windfall petrolero.
  2. Se necesita un RIGI para la industria, pero distinto al reclamado por la UIA o al recientemente creado en la Provincia de Buenos Aires: más específico para mercados relevantes donde la entrada importadora está siendo, o va a ser, intensa y obliga a una reorganización que solo puede decidir el sector privado.
  3. Replantear la política de infraestructura para buscar fuentes de fondeo que reviertan el desplazamiento de los organismos multilaterales y evitar errores de mal diseño de política sectorial y de propensión a la captura regulatoria, algo que a mí me preocupa mucho en un país como la Argentina.
  4. El más difícil, llevar adelante una política de empleo en estrecho vínculo con la formación de capital humano.

— En 2026 la economía ha enfrentado un shock global dado por el cierre del estrecho de Ormuz, que en el caso del petróleo tiene efectos positivos en las exportaciones, pero también negativos en cuanto al precio de los combustibles. ¿Cómo ve este tema, dada su experiencia en temas de precios de energía?

— La parte positiva del shock es clara y hace saltar en valor a las exportaciones, así como los ingresos fiscales nacionales y especialmente subnacionales (estos, por regalías). El impacto por el traslado parcial a precios internos del shock petrolero es un aspecto verdaderamente novedoso y muy sui generis. Los países han venido usando instrumentos fiscales o apelado a fondos de estabilización, pero Argentina no puede hacer lo primero por razones fiscales ni tampoco armó en el pasado un fondo de estabilización.

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“La parte positiva del shock es clara y hace saltar en valor a las exportaciones, así como los ingresos fiscales nacionales y especialmente subnacionales (estos, por regalías)”

Lo que terminó haciendo la Argentina es armar lo que yo llamo el “Fondo Marín”, que es una acción de coordinación para suavizar los aumentos, llevada adelante por YPF, equivalente a un “contrato implícito” (se llama así en economía a un contrato no escrito). Es cuasicolusivo, pero no contra los consumidores -como los acuerdos colusivos-, sino a favor de ellos y del interés público.

Es algo verdaderamente sorprendente como decisión empresarial y conlleva algo que no es común en un mundo en el que las empresas están para ganar dinero y solo así contribuyen al bien común (Milton Friedman dixit). Lo del “Fondo Marín” se aparta de eso y se alinea, en mi opinión, con visiones más avanzadas de gobernabilidad corporativa y sostenibilidad. El mensaje a la sociedad es distinto al de reglas de mercado de corto plazo: lo decidió la empresa, no el gobierno.

Fernando Navajas
«El mensaje a la sociedad del Fondo Marín es distinto al de reglas de mercado de corto plazo: lo decidió la empresa, no el gobierno»

Se hace en un momento en que los precios afuera vuelan y la sociedad va a mirar ingresos y beneficios extraordinarios de exportación, lo cual neutraliza críticas a la idea de que hay una fiesta para las empresas que no trae dividendos, sino malas noticias para la sociedad. Se vincula, vale decir, con la legitimidad de cómo se ve el régimen fiscal (RIGI) del sector petrolero.

Dicho todo esto, el “Fondo Marín” tiene el problema de cualquier otro fondo si las condiciones no son transitorias. En el caso argentino el problema se agravaría si la correlación negativa entre tipo de cambio y precio del petróleo se diera vuelta por el lado del tipo de cambio. También hay riesgos.

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— El ministro de Economía afirmó que “se vienen los 18 mejores meses de las últimas dos décadas”. ¿Cuál es su previsión al respecto?

— Ojalá tenga razón. No puedo decir más frente a esa afirmación tajante. Necesitamos que el ministro de Economía sea optimista, porque para el pesimismo ya tenemos demasiado. Hay un tema no trivial: que el sector privado y la gente entiendan cuál es el modelo vigente, a los efectos de tomar decisiones, más allá de si les gusta o no.

“Necesitamos que el ministro de Economía sea optimista, porque para el pesimismo ya tenemos demasiado”

Formar expectativas cuando existen modelos o creencias diferentes complica los procesos de transición.

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— ¿Cómo interpreta una banda cambiaria cuyo techo supera en más de $300 al valor de mercado y cuyo piso es inferior en más de $600 por dólar?

— La banda cambiaria inferior es irrelevante y hace rato que debería haberse actualizado, porque no es serio ese valor. El superior viene con una cláusula de ajuste o flexibilidad que me parece correcta. La brecha con ese límite superior no debería ampliarse, porque eso puede inducir creencias de ajustes a futuro, lo que lleva a expectativas de inflación postergada.

Habría que testear si el deslizamiento en los precios de los productos importados -mientras el tipo de cambio está planchado-, que se observa en varios casos, no hace la mímica del ajuste mensual de la banda superior. Pero yo no hice esa estimación y no tengo elementos para decir si lo que observo es casual y no generalizado.

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Fernando Navajas
«Habría que testear si el deslizamiento en los precios de los productos importados -mientras el tipo de cambio está planchado-, que se observa en varios casos, no hace la mímica del ajuste mensual de la banda superior»

— ¿Cuál considera que es el mejor indicador para medir la competitividad de la economía argentina?

— El market share de nuestras exportaciones en mercados relevantes (que son aquellos en los que las empresas compiten) y de productos locales bajo competencia importadora, también en mercados relevantes. Ese es el test último.

— ¿La relación entre el PBI y el empleo total es un buen indicador de la productividad en la economía?

— Es un indicador parcial. En economía se usa la relación con todos los insumos, o la productividad total de factores (TFP). También es uno de los indicadores para medir competitividad relativa entre economías. La productividad laboral se correlaciona estrechamente con el ingreso por habitante en el largo plazo. Nosotros hemos estado en el fondo de esa línea de correlación.

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Gráfico de dispersión muestra tasas de crecimiento de productividad laboral y valor añadido (1971-2014) para OCDE, Asia, LAC y Argentina, con línea de tendencia
Un gráfico de dispersión muestra las tasas de crecimiento anual de la productividad laboral y el valor añadido per cápita para varias regiones y Argentina, destacando su posición en el periodo 1971-2014

— El Gobierno dispuso un nuevo recorte de las partidas presupuestarias aprobadas por el Congreso para 2026. ¿Esta decisión refleja una señal de ajuste para consolidar la desinflación, o evidencia un exceso de presupuesto inercial que no responde a programas actuales?

— Refleja una señal de compromiso con la consolidación fiscal y va en línea con lo anunciado por el Gobierno desde el inicio del mandato. Este es uno de los elementos de comunicación del “modelo” del gobierno, que se le hace al sector privado para evitar multiplicidad de creencias y reforzar la credibilidad.

— ¿Cuál es su evaluación de la política monetaria del Gobierno?

— Se ha vuelto más consistente que lo que vimos en 2025 y, al mismo tiempo, no pierde el sesgo prudencial de acompañar con cuidado la remonetización de la economía sin perder el objetivo prioritario de volver a controlar la inflación. Creo que eso se lee bien en el último Informe de Política Monetaria.

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La acumulación de reservas es lo que se puede. Más generaría riesgos de hacer descarrilar la meta de bajar la inflación y eso choca con restricciones políticas de cara a 2027. Y si en 2027 se instala un escenario político malo, no hay reservas que alcancen.

“La política monetaria no pierde el sesgo prudencial de acompañar con cuidado la remonetización de la economía sin perder el objetivo prioritario de volver a controlar la inflación”

Más allá de esto, entiendo perfectamente que puede haber un debate serio sobre cómo crear un régimen monetario y cambiario que derrote la tremenda inercia inflacionaria y de expectativas que nos condenó a una inflación de 2% plus bajo diferentes regímenes (pre 2015, 2016-18 con inflation targeting y parece que también ahora). Pero esto tiene el problema de que conduce a la incertidumbre de modelos o creencias múltiples. Y la incertidumbre de régimen es detrimental. Hay algo peor que un sistema de bandas cambiarias: una banda de sistemas cambiarios.

— Con la reactivación y la desinflación resurgió el crédito, aunque aún en niveles bajos; esto generó un aumento acelerado de la morosidad. ¿Es un fenómeno que debe preocupar?

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— Es un reflejo del “mismatch” entre ingresos esperados y realizados de los hogares y se asocia con la sorpresa de aceleración inflacionaria de 2025, lo cual debería corregirse este año. Debe monitorearse.

Fernando Navajas
«Creo que existe un escenario más favorable hacia fin de este año, en el que la economía crece al 4% y la inflación se ubica en 1,5% mensual; es decir, volvemos al mejor momento de 2025»

— Finalmente, ¿qué proyecciones tiene para la economía argentina en lo que resta de 2026 y para 2027 en materia de actividad, inflación, reservas y empleo?

— Yo soy respetuoso de la sabiduría agregada detrás del promedio de muchas opiniones (lo que se llama “the wisdom of crowds”) y, por lo tanto, la respuesta debería ser: proyecciones parecidas a las del REM. En materia de precios y actividad apuntan a un cierre con “30% plus” de inflación y 2,5% de crecimiento, con valores que mejoran a, digamos, 20% y 3,5%, respectivamente, en 2027.

Yo creo que existe un escenario más favorable hacia fin de este año, en el que la economía crece al 4% y la inflación se ubica en 1,5% mensual; es decir, volvemos al mejor momento de 2025. También, en materia de reservas y empleo, las cosas pueden ir mejor que el promedio actual de las expectativas del mercado.

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Fotos: Maximiliano Luna

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ECONOMIA

Morosidad: dos de cada tres personas se quedan sin dinero el 20 de cada mes, pero solo el 7,5% pide condonación de deudas

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Hacer bien las cuentas es clave para evitar una espiral de endeudamiento
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Según el Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora del mes de septiembre, una amplia mayoría de los hogares argentinos agota sus ingresos antes de fin de mes y se endeuda para cubrir necesidades cotidianas. Más precisamente, el relevamiento arroja que dos de cada tres personas se quedan sin dinero el día 20 de cada mes. La situación es más grave entre los menores de 40 años y en los sectores de menores ingresos: el 72% de los jóvenes no llega con dinero más allá de esa fecha y en la clase baja la proporción asciende al 83,3 por ciento. Solo uno de cada tres llega a fin de mes con sus ingresos y apenas uno de cada diez consigue ahorrar.

El Monitor muestra que la duración del ingreso se volvió un indicador de la fragilidad económica de los hogares, contexto en el que el crédito funciona como extensión del ingreso mensual y no como herramienta destinada a la compra de bienes durables. El 56,2% de los encuestados tomó deuda en los últimos seis meses y de ellos el 55,1% lo utilizó para afrontar gastos básicos, como alimentos y salud; el 21,3% lo destinó al pago de tarifas y servicios; y solo el 11,8% para adquirir bienes durables, vinculados a una mejora del estándar o calidad de vida.

La percepción sobre los salarios respalda esa tendencia. El 81,8% dijo que la evolución de sus ingresos es inferior a la inflación: desde marzo la proporción de personas que afirma eso no bajó del 81%, con un pico del 87,4% en julio, persistencia que sugiere que la insuficiencia de ingresos no se percibe como un problema ocasional, sino como una dificultad sostenida en el tiempo.

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Clases sociales y destino de la deuda

La deuda presenta diferencias marcadas por nivel socioeconómico. En la clase baja, el 68,1% se endeudó en los últimos seis meses y dos de cada tres lo hicieron para cubrir gastos esenciales. El margen de ahorro en ese segmento es inferior al 1%, el 59,6% no llega al día 15 y el 83,3% no supera el día 20 del mes. En la clase alta, solo el 20% se queda sin ingresos antes de fin de mes y el 61,9% logra ahorrar, aunque una parte también recurre al crédito, pero en el 63,4% de los casos para comprar bienes durables. Esto es, en función de “decisiones” más que de “necesidades”.

En la clase media el 51,4% se queda sin ingresos antes de fin de mes y el 47,1% se endeudó. Entre quienes se endeudaron, el 45,6% lo hizo para cubrir gastos básicos. En este grupo el factor de más peso es el costo de las tarifas y los servicios: el 29% se endeudó para pagarlos, la cifra más alta entre los tres estratos sociales (en la clase baja el porcentaje es 18,2%, y en la alta 4,7%).

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El endeudamiento para financiar las últimas semanas del mes puede generar insostenibilidad.

El informe plantea que el endeudamiento para financiar las últimas semanas del mes puede generar insostenibilidad. La deuda contraída debe pagarse con el ingreso del mes siguiente, que también es insuficiente, con lo que la deuda se vuelve un factor estructural de vulnerabilidad y fuente de morosidad.

Jóvenes, los más afectados

El grupo de edad más afectado es el de menores de 40 años: el 72% de ellos no supera el día 20 con sus ingresos, solo el 3% logra ahorrar y el 60,9% tomó deuda durante el último semestre. Sin reservas, este grupo recure al crédito ante cualquier gasto inesperado. No es casual que sea el segmento que hace la peor evaluación sobre la economía: el 69,1% la califica negativamente.

infografia
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A su vez, la visión sobre la situación nacional es más crítica que la evaluación de la economía personal. El 39,3% considera mala su situación particular, mientras que el 61,5% califica negativamente la del país. La opinión negativa sobre la economía nacional es del 42,9% en la clase alta, del 56,5% en la clase media y del 70,7% en la clase baja.

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Respecto de la morosidad, el 67% espera alguna intervención estatal. El 36,1% sostiene que se trata de un problema de toda la sociedad y que el Estado debe actuar, mientras que el 30,9% cree que, aunque sea un tema entre privados, requiere intervención pública. Solo 29,1% considera que el Estado no debe involucrarse, como sostiene el gobierno. Sin embargo, la opinión mayoritaria no pide condonar deudas, sino regularlas. Entre quienes proponen intervenir, el 61,3% apunta a regular el otorgamiento y condiciones de los créditos, el 23,6% a refinanciar deudas vía el BCRA y solo 7,5% a una condonación por ley.

El diagnóstico del Monitor de Zentriz es que la insuficiencia de ingresos y la inexistencia de ahorros, en especial entre los jóvenes y la clase baja, es la causa de fondo de la deuda y la morosidad como recursos de subsistencia.

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Cuál es el problema con la suba de las tasas de interés en Estados Unidos y qué efecto tiene en la Argentina

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El aumento de las tasas largas encarece el financiamiento de los países y las empresas en todo el planeta (Foto: Reuters)

Los títulos del Tesoro estadounidense son considerados los activos de menor riesgo del mercado global y su rendimiento funciona como piso para el costo del financiamiento

La primera distinción necesaria es entre la tasa de corto plazo que administra la Reserva Federal y los rendimientos de los bonos a 10 o 30 años, que se forman en el mercado (Foto: Reuters)
La primera distinción necesaria es entre la tasa de corto plazo que administra la Reserva Federal y los rendimientos de los bonos a 10 o 30 años, que se forman en el mercado (Foto: Reuters)
Gráfico de línea del rendimiento del bono del Tesoro de Estados Unidos entre 2017 y 2026, con un mínimo de 0,5% y un máximo de 5,2%
Un gráfico de la Reserva Federal expone la evolución del rendimiento del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años, que subió del 0,5% en 2020 al 5,2% anual en 2026
  1. La propia fortaleza de la demanda.
  2. El auge de inversiones ligado a la inteligencia artificial impulsó la necesidad de capital.
  3. Un nivel de gasto público más alto desde la pandemia, que también presiona sobre la demanda de fondos.

Hay un tema de competencia de financiamiento por la inteligencia artificial, que obviamente es funding que se va, entonces sube la tasa (Romano)

Juan Manuel Truffa vinculó esa dinámica con el conflicto en Ormuz y su efecto sobre el petróleo: “Subir la tasa corta intenta ponerle un poco de freno a la demanda y tratar de que la inflación vuelva un poquito más dentro del objetivo que tiene la Fed” (Foto: Reuters)
Juan Manuel Truffa vinculó esa dinámica con el conflicto en Ormuz y su efecto sobre el petróleo: “Subir la tasa corta intenta ponerle un poco de freno a la demanda y tratar de que la inflación vuelva un poquito más dentro del objetivo que tiene la Fed” (Foto: Reuters)
Gráfico de línea con un eje vertical numérico del 200 al 2.600 y un eje horizontal con fechas entre noviembre de 2023 y octubre de 2026
El Tesoro de Estados Unidos fija la referencia global y el índice de riesgo país agrega el diferencial que reclama el mercado por prestarle al Estado argentino

La tasa de los bonos del Tesoro, que es la referencia global, tira para arriba todos los demás rendimientos (Polo)

Un mercado internacional con rendimientos elevados no implica que el Ministerio de Economía de la Argentina pierda automáticamente sus opciones de financiamiento (Foto: Reuters)
Un mercado internacional con rendimientos elevados no implica que el Ministerio de Economía de la Argentina pierda automáticamente sus opciones de financiamiento (Foto: Reuters)

Si las necesidades de divisas superan la oferta, el desequilibrio puede trasladarse al mercado cambiario (Polo)

Este escenario podría enfriar la dinámica de emisiones corporativas a nivel internacional que sirven para financiar proyectos productivos (Ber)



Corporate Events,North America

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Todo lo que hay que saber del Tesla volador, el auto que cambió la forma de ver los autos

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Le guste a quién le guste y le duela a quién le duela, el lanzamiento del Tesla Roadster fue el acontecimiento más trascendente de la industria automotriz mundial de los últimos tiempos, porque traspasó todas las fronteras del mundo de los autos y se convirtió en tema de conversación en todos los ámbitos y tendencia en redes sociales.

Todo por el hecho de tratarse de un auto volador, nada más y nada menos. La jugada de marketing de Elon Musk fue de alto impacto y causó incredulidad en quienes creyeron que era un truco de ilusionismo, una imagen generada por IA o simplemente una maqueta ultraliviana que se puede sostener boca abajo o dar una vuelta de 360° en el aire, como un auto normal no lo podría hacer.

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El auto existe, es real y vuela. Si su construcción, y no su forma, es más similar a la de un dron gigante con forma de auto o no, es algo que se sabrá con el tiempo. De momento, es un auto que anda como un auto, y que repentinamente vuela.

Tesla presentó su Roadster con un espectáculo que sorprendió a unos y fue tomado con escepticismo por otros. Tesla/Imagen facilitada por la empresa a través de REUTERS

Que eso se pueda trasladar a la vida de las personas y que tengamos un ecosistema de autos voladores requerirá mucho más tiempo y sobre todo, un desarrollo tecnológico que hoy parece imposible de lograr, como es coordinar el vuelo de tantos autos como quieran hacerlo por los cielos de una ciudad, una ruta o cualquier lugar del planeta Tierra.

Pero por impresionante que haya sido el espectáculo visual de ver el auto subiendo una rampa hasta quedar “cabeza para abajo”, comenzando el vuelo desde ese punto rotando para aterrizar sobre sus cuatro ruedas, o saltando repentinamente la serie de los 5 modelos actuales de Tesla para caer del otro lado y seguir andando, las críticas no se hicieron esperar.

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La mayor decepción parece ser que el diseño no se condice con el esperado, y porque este Roadster debía cumplir la promesa postergada de la versión anterior que se anunció en 2017 para 2020 que nunca llegó, y en su lugar apareció algo completamente distinto.

El Tesla Roadster guarda poca identidad visual con la firma de estilo de la marca, que ha logrado mantener un patrón estético inconfundible en sus anteriores modelos. (Tesla)

¿Es tan distinto en verdad? Sí y no

Sí, porque es un auto volador y eso no estaba en los planes de nadie, ni siquiera en los más optimistas ingenieros de la industria automotriz mundial. No, porque no será un auto de calle que podrá comprar cualquier persona, incluidos esos clientes insatisfechos, sino que será un vehículo específico para uso en determinados espacios privados o abiertos que no encierren peligro para terceros (como el desierto del Mojave), al que podrán acceder solo aquellos que Tesla elija y que paguen lo que este vehículo costará, cifra aún desconocida.

A lo que sí podrán acceder quienes ya compraron un Roadster anteriormente o quienes lo hagan ahora previo pago de una reserva de USD 50.000 o USD 250.000 según el modelo que elijan, es al Tesla de calle en las versiones Performance y Thrust.

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Y ahí también habrá quejas -de hecho, ya las hay- porque según muchos observadores e interesados, el nuevo Roadster perdió “el encanto” que tenía aquel de 2017 y hasta parece más un Lamborghini Murciélago que un Tesla, cuyas formas también gozan ya de una identidad que se replica en cada modelo nuevo.

La segunda generación del Roadster se presentó en 2017 con promesas de fabricación para 2020. Nunca vio la luz hasta ahora, con un diseño completamente diferente.

Del Tesla Roadster Performance lo que se sabe es que tiene capacidad para dos ocupantes en el habitáculo, podrá acelerar de 0 a 100 km/h en 1,6 segundos y alcanzar los 370 km/h y aún así tener una autonomía de 470 km, gracias a su paquete de baterías 4680 diseñadas específicamente para el Roadster. Estas baterías, además, tienen una capacidad de recuperación de carga tal que, según la marca, podrán pasar del 15% al 80% de carga en solo 10 minutos.

El Roadster Thrust, por su parte, promete acelerar de 0 a 100 km/h en solo 0,9 segundos y alcanzar una velocidad punta de 368 km/h, gracias a la incorporación de que incorpora propulsores de gas frío orientados hacia la parte posterior del vehículo, que incrementan la aceleración. Este modelo también es de dos plazas.

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Un escaparate de Tecnología

En todos los casos, el auto tiene dos motores eléctricos en el eje trasero y tracción posterior únicamente. Si bien no se dio a conocer la potencia nominal de las versiones, Tesla habla de 1.500 CV y un torque superior a los 1.400 Nm, y no tiene diferencial, ya que cada rueda se controla de forma independiente mediante engranajes planetarios y cada una tiene su propio inversor para transformar la energía eléctrica del motor con el que tiene vinculación.

La estructura del vehículo está compuesta por magnesio, titanio y fibra de carbono, pesa aproximadamente 1.700 kg y promete superar los 550 km/h de velocidad máxima.

En la parte inferior del difusor, cuatro turbinas succionan el aire del piso para generar más agarre lateral. El Roadster puede doblar con una fuerza de 2 G.

El vehículo tiene gran parte de sus componentes aerodinámicos móviles, como la cola que se convierte en un ala trasera para tener agarre en curvas y se cierra para tener una silueta con la menor resistencia al avance y lograr altas velocidades con menor consumo de energía.

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Los cuatro ventiladores traseros, de unos 20 kW cada uno, están dispuestos en la parte superior del difusor, mientras en el piso de esa misma sección, donde están las ruedas posteriores que tienen la responsabilidad de traccionar el vehículo, un sistema de faldones fabricados en caucho y cerdas de nylon, sellan la zona contra el piso para generar vacío y mayor fuerza descendente sobre el asfalto.

Gracias a este sistema, que ya utilizó el McMurtry hace un par de años atrás, el Tesla Roadster puede doblar con una aceleración lateral de más de 2 G en curvas a velocidades de entre 0 y 80 km/h.

Entre otras características que se develaron en la presentación, se destaca que la butaca del conductor es fija, y lo que se puede regular son la pedalera y el volante; y que tanto el sistema de frenado como de dirección se comandan por cable, en la conocida tecnología “brake-by-wire” y “steer-by-wire”.

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Los propulsores de gas a presión de 10.000 psi sostienen el auto en el aire por al menos 5 segundos antes de perder la carga.

También se dieron a conocer algunos detalles del sistema COPV (Composite Overwrapped Pressure Vessel), que es el que le permite volar al Roadster Rocket. Se trata de un depósito de gas que resiste una carga de gas a muy alta presión, 10.000 psi yo 640 bar, que está reforzado con fibra de carbono para ser más resistente y liviano.

Este sistema puede almacenar unos 200 litros de gas frío en la versión Thrust, que llegan a 600 litros en el Rocket, y esa es la razón por lo cual no hay un asiento de acompañante en esta última, porque todo ese espacio está ocupado por los tanques COPV. La carga del depósito en la versión Thrust demora unos 30 minutos, pero el contenido solo dura 5 segundos y luego se debe cargar nuevamente.

En la versión “voladora”, la mayor capacidad también permitiría mayor tiempo de impulso, pero la diferencia es que, en el primer caso, ese gas se usa para empujar el auto hacia adelante, y en la segunda para elevarlo del piso.

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