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ECONOMIA

Fernando Navajas, de FIEL: “Hay algo peor a un sistema de bandas cambiarias, que es una banda de sistemas cambiarios”

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«Si uno cree que la inflación va a caer, también tiene que creer que el salario real y el consumo se van a recuperar»

La economía en 2026 avanza por el sendero de recuperar el proceso de desinflación que prevaleció hasta mayo de 2025 y también de reactivar la actividad agregada, interrumpida en la previa a las elecciones legislativas.

Con ese escenario, Infobae entrevistó a Fernando Navajas, economista jefe de FIEL, miembro titular de la Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE), donde actualmente dirige el Instituto de Economía Aplicada. Fue presidente de la Asociación Argentina de Economía Política (AAEP) y durante cuatro décadas desarrolló su carrera docente en los departamentos de economía de las facultades de Ciencias Económicas de la UBA y la Universidad Nacional de La Plata, para analizar la coyuntura y conocer sus expectativas para el resto del año, en un contexto de incertidumbre y volatilidad interna e internacional.

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— Ahora que se reanuda el proceso de desinflación, según las previsiones del REM del BCRA, los analistas centran la atención en la reactivación del consumo. ¿Existe un estado de insatisfacción permanente en el mercado?

— Yo diría que es un estado de preocupación más que de insatisfacción. Ahora, si uno cree que la inflación va a caer, también tiene que creer que el salario real y el consumo se van a recuperar. Creo que para la inflación se está mirando para adelante y en el consumo para atrás, por la debilidad del salario real, que sabemos va a perder si la inflación queda en un escalón alto, por más que el tipo de cambio esté constante, como muestran los datos (ver gráfico).

“Hay que mirar para adelante y ser consistente con la idea de que la inflación va a descender; de otro modo, para mí no es consistente el pronóstico de menor inflación y menor consumo”

Hay que mirar para adelante y ser consistente con la idea de que la inflación va a descender; de otro modo, para mí no es consistente el pronóstico de menor inflación y menor consumo. Otra cosa es que se diga que se espera desinflación, pero en realidad no se crea eso.

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Gráfico de barras y líneas que muestra las variaciones porcentuales mensuales de salarios formales, inflación (IPC) y tipo de cambio desde julio de 2025 hasta mayo de 2026
El gráfico presenta las variaciones mensuales de salarios formales, inflación (IPC) y tipo de cambio entre julio de 2025 y mayo de 2026, destacando fluctuaciones en los indicadores económicos.

— Semana a semana se anuncian inversiones hiper millonarias en emprendimientos productivos; sin embargo, no parecen suficientes para recrear un clima de euforia en los mercados financieros. ¿El capital de riesgo orientado a equipos de producción se ha vuelto menos temeroso que el destinado a activos líquidos?

— Muy buena pregunta. En teoría, el capital de riesgo en activos físicos debería ser tan temeroso como el de activos financieros, si pensamos en que se trata de inversiones hundidas. Si miramos bien los datos, vamos a ver que lo que hay son anuncios, pero no tanto desembolsos. Por un lado, anuncios del RIGI que superan ampliamente los USD 120.000 millones y, por el otro, desembolsos que vienen lentos.

Una explicación es que los procesos de inversión tienen rezagos (el RIGI originalmente daba dos años para las inversiones, pero creo que va a haber flexibilidad).

“El capital físico, que desde 2003 en la Argentina experimentó expropiaciones parciales de inversiones hundidas, se estaría comportando con cautela para administrar ese riesgo”

Pero existe otra explicación, vinculada a que los anuncios se explican por una “corrida” para obtener los beneficios (rush to lock in) y luego esperar la transición política. Es decir, que también el capital físico, que desde 2003 en la Argentina experimentó expropiaciones parciales de inversiones hundidas, se estaría comportando con cautela para administrar ese riesgo.

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Por último, sobre equipos de producción, los datos de la inversión bruta agregada (FBCF) y de la importación de bienes de capital vienen de una caída en 2025 en términos desestacionalizados, más allá de las expectativas de mejora, como se discute en el último Informe Monetario Mensual del BCRA.

Dos gráficos de líneas muestran la evolución de componentes de la demanda agregada y volúmenes importados de bienes de capital desde 2023 hasta 2026
«En teoría, el capital de riesgo en activos físicos debería ser tan temeroso como el de activos financieros, si pensamos en que se trata de inversiones hundidas»

— ¿Los “mercados” le reclaman al Gobierno más velocidad en encarar reformas estructurales que las propias empresas, pese a que muchas dependen de la aprobación del Congreso y otras de gobiernos subnacionales?

— Yo no veo a los mercados, representados por inversores externos, si se quiere, quejarse por la falta de velocidad de las reformas.

— En una reciente exposición en EXPO EFI habló de los “cuatro riesgos que califican el cambio estructural en ciernes”. ¿Podría sintetizarlos?

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—El tema da para largo, pero voy a tratar de sintetizar. Yo veo a la economía argentina atravesando un profundo cambio estructural producto de un salto tremendo en la producción de hidrocarburos concentrado en Neuquén, una fuerte reorganización industrial frente a una apertura importadora de origen chino y una reconfiguración del sector servicios en presencia de la digitalización y la IA. Hay cuatro riesgos de sostenibilidad asociados a esto:

“Veo un cambio estructural producto de un salto tremendo en la producción de hidrocarburos, una fuerte reorganización industrial, y una reconfiguración del sector servicios en presencia de la digitalización y la IA”

  1. Problema potencial del riesgo que supone un beneficio extraordinario (windfall) en el sector energético, que podría vulnerar las condiciones de sostenibilidad política y fiscal, dado que se basa en un régimen fiscal generoso para acelerar la inversión. A precios demasiado altos de las exportaciones, eso podría desencadenar futuras intervenciones políticas y, además, se concentra geográficamente a nivel subnacional.
  2. El cambio estructural se asocie a condiciones que, incluso con una liberalización comercial normal y dadas las brechas de productividad, podrían conducir a un proceso contractivo, en lugar de expansivo (como en la década de 1990, se ve el gráfico más abajo), para la producción manufacturera agregada. Esto subraya la necesidad de abordar la reorganización industrial ante la entrada de importaciones.
  3. La consolidación fiscal y la desvinculación del sector público nacional del gasto público en infraestructura, junto con una asociación público-privada incipiente pero lenta, no den lugar a una rápida transición hacia la inversión del sector privado (nuevamente, como en la década de 1990). Esto podría derivar en una inversión muy baja y, por lo tanto, en un bajo crecimiento de la productividad en infraestructura, con efectos indirectos negativos en la productividad sectorial y agregada.
  4. Los riesgos que los cambios tecnológicos y organizativos impacten negativamente en la capacidad del sector servicios para absorber empleo de calidad, que debe crecer para dar cabida a la reasignación desde el sector manufacturero en los mercados laborales geográficos relevantes (conurbano bonaerense).
Gráfico de líneas que muestra el valor añadido (línea naranja) y el empleo (línea azul) en el sector manufacturero entre 1990 y 2000
«Incluso con una liberalización comercial normal y dadas las brechas de productividad, podrían conducir a un proceso contractivo, en lugar de expansivo»

— ¿Cómo cree que se deberían administrar estos cuatro riesgos?

— Lo que dije en EXPO EFI en abril fue que creo que se requieren reformas o instrumentos más específicos que los contenidos en las reformas estructurales convencionales:

  1. Debe estudiarse la introducción de cláusulas de escape en el régimen fiscal del RIGI para escenarios de precios altos del petróleo y se debería inducir a Neuquén a conformar un “wealth fund” para ahorrar el windfall petrolero.
  2. Se necesita un RIGI para la industria, pero distinto al reclamado por la UIA o al recientemente creado en la Provincia de Buenos Aires: más específico para mercados relevantes donde la entrada importadora está siendo, o va a ser, intensa y obliga a una reorganización que solo puede decidir el sector privado.
  3. Replantear la política de infraestructura para buscar fuentes de fondeo que reviertan el desplazamiento de los organismos multilaterales y evitar errores de mal diseño de política sectorial y de propensión a la captura regulatoria, algo que a mí me preocupa mucho en un país como la Argentina.
  4. El más difícil, llevar adelante una política de empleo en estrecho vínculo con la formación de capital humano.

— En 2026 la economía ha enfrentado un shock global dado por el cierre del estrecho de Ormuz, que en el caso del petróleo tiene efectos positivos en las exportaciones, pero también negativos en cuanto al precio de los combustibles. ¿Cómo ve este tema, dada su experiencia en temas de precios de energía?

— La parte positiva del shock es clara y hace saltar en valor a las exportaciones, así como los ingresos fiscales nacionales y especialmente subnacionales (estos, por regalías). El impacto por el traslado parcial a precios internos del shock petrolero es un aspecto verdaderamente novedoso y muy sui generis. Los países han venido usando instrumentos fiscales o apelado a fondos de estabilización, pero Argentina no puede hacer lo primero por razones fiscales ni tampoco armó en el pasado un fondo de estabilización.

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“La parte positiva del shock es clara y hace saltar en valor a las exportaciones, así como los ingresos fiscales nacionales y especialmente subnacionales (estos, por regalías)”

Lo que terminó haciendo la Argentina es armar lo que yo llamo el “Fondo Marín”, que es una acción de coordinación para suavizar los aumentos, llevada adelante por YPF, equivalente a un “contrato implícito” (se llama así en economía a un contrato no escrito). Es cuasicolusivo, pero no contra los consumidores -como los acuerdos colusivos-, sino a favor de ellos y del interés público.

Es algo verdaderamente sorprendente como decisión empresarial y conlleva algo que no es común en un mundo en el que las empresas están para ganar dinero y solo así contribuyen al bien común (Milton Friedman dixit). Lo del “Fondo Marín” se aparta de eso y se alinea, en mi opinión, con visiones más avanzadas de gobernabilidad corporativa y sostenibilidad. El mensaje a la sociedad es distinto al de reglas de mercado de corto plazo: lo decidió la empresa, no el gobierno.

Fernando Navajas
«El mensaje a la sociedad del Fondo Marín es distinto al de reglas de mercado de corto plazo: lo decidió la empresa, no el gobierno»

Se hace en un momento en que los precios afuera vuelan y la sociedad va a mirar ingresos y beneficios extraordinarios de exportación, lo cual neutraliza críticas a la idea de que hay una fiesta para las empresas que no trae dividendos, sino malas noticias para la sociedad. Se vincula, vale decir, con la legitimidad de cómo se ve el régimen fiscal (RIGI) del sector petrolero.

Dicho todo esto, el “Fondo Marín” tiene el problema de cualquier otro fondo si las condiciones no son transitorias. En el caso argentino el problema se agravaría si la correlación negativa entre tipo de cambio y precio del petróleo se diera vuelta por el lado del tipo de cambio. También hay riesgos.

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— El ministro de Economía afirmó que “se vienen los 18 mejores meses de las últimas dos décadas”. ¿Cuál es su previsión al respecto?

— Ojalá tenga razón. No puedo decir más frente a esa afirmación tajante. Necesitamos que el ministro de Economía sea optimista, porque para el pesimismo ya tenemos demasiado. Hay un tema no trivial: que el sector privado y la gente entiendan cuál es el modelo vigente, a los efectos de tomar decisiones, más allá de si les gusta o no.

“Necesitamos que el ministro de Economía sea optimista, porque para el pesimismo ya tenemos demasiado”

Formar expectativas cuando existen modelos o creencias diferentes complica los procesos de transición.

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— ¿Cómo interpreta una banda cambiaria cuyo techo supera en más de $300 al valor de mercado y cuyo piso es inferior en más de $600 por dólar?

— La banda cambiaria inferior es irrelevante y hace rato que debería haberse actualizado, porque no es serio ese valor. El superior viene con una cláusula de ajuste o flexibilidad que me parece correcta. La brecha con ese límite superior no debería ampliarse, porque eso puede inducir creencias de ajustes a futuro, lo que lleva a expectativas de inflación postergada.

Habría que testear si el deslizamiento en los precios de los productos importados -mientras el tipo de cambio está planchado-, que se observa en varios casos, no hace la mímica del ajuste mensual de la banda superior. Pero yo no hice esa estimación y no tengo elementos para decir si lo que observo es casual y no generalizado.

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Fernando Navajas
«Habría que testear si el deslizamiento en los precios de los productos importados -mientras el tipo de cambio está planchado-, que se observa en varios casos, no hace la mímica del ajuste mensual de la banda superior»

— ¿Cuál considera que es el mejor indicador para medir la competitividad de la economía argentina?

— El market share de nuestras exportaciones en mercados relevantes (que son aquellos en los que las empresas compiten) y de productos locales bajo competencia importadora, también en mercados relevantes. Ese es el test último.

— ¿La relación entre el PBI y el empleo total es un buen indicador de la productividad en la economía?

— Es un indicador parcial. En economía se usa la relación con todos los insumos, o la productividad total de factores (TFP). También es uno de los indicadores para medir competitividad relativa entre economías. La productividad laboral se correlaciona estrechamente con el ingreso por habitante en el largo plazo. Nosotros hemos estado en el fondo de esa línea de correlación.

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Gráfico de dispersión muestra tasas de crecimiento de productividad laboral y valor añadido (1971-2014) para OCDE, Asia, LAC y Argentina, con línea de tendencia
Un gráfico de dispersión muestra las tasas de crecimiento anual de la productividad laboral y el valor añadido per cápita para varias regiones y Argentina, destacando su posición en el periodo 1971-2014

— El Gobierno dispuso un nuevo recorte de las partidas presupuestarias aprobadas por el Congreso para 2026. ¿Esta decisión refleja una señal de ajuste para consolidar la desinflación, o evidencia un exceso de presupuesto inercial que no responde a programas actuales?

— Refleja una señal de compromiso con la consolidación fiscal y va en línea con lo anunciado por el Gobierno desde el inicio del mandato. Este es uno de los elementos de comunicación del “modelo” del gobierno, que se le hace al sector privado para evitar multiplicidad de creencias y reforzar la credibilidad.

— ¿Cuál es su evaluación de la política monetaria del Gobierno?

— Se ha vuelto más consistente que lo que vimos en 2025 y, al mismo tiempo, no pierde el sesgo prudencial de acompañar con cuidado la remonetización de la economía sin perder el objetivo prioritario de volver a controlar la inflación. Creo que eso se lee bien en el último Informe de Política Monetaria.

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La acumulación de reservas es lo que se puede. Más generaría riesgos de hacer descarrilar la meta de bajar la inflación y eso choca con restricciones políticas de cara a 2027. Y si en 2027 se instala un escenario político malo, no hay reservas que alcancen.

“La política monetaria no pierde el sesgo prudencial de acompañar con cuidado la remonetización de la economía sin perder el objetivo prioritario de volver a controlar la inflación”

Más allá de esto, entiendo perfectamente que puede haber un debate serio sobre cómo crear un régimen monetario y cambiario que derrote la tremenda inercia inflacionaria y de expectativas que nos condenó a una inflación de 2% plus bajo diferentes regímenes (pre 2015, 2016-18 con inflation targeting y parece que también ahora). Pero esto tiene el problema de que conduce a la incertidumbre de modelos o creencias múltiples. Y la incertidumbre de régimen es detrimental. Hay algo peor que un sistema de bandas cambiarias: una banda de sistemas cambiarios.

— Con la reactivación y la desinflación resurgió el crédito, aunque aún en niveles bajos; esto generó un aumento acelerado de la morosidad. ¿Es un fenómeno que debe preocupar?

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— Es un reflejo del “mismatch” entre ingresos esperados y realizados de los hogares y se asocia con la sorpresa de aceleración inflacionaria de 2025, lo cual debería corregirse este año. Debe monitorearse.

Fernando Navajas
«Creo que existe un escenario más favorable hacia fin de este año, en el que la economía crece al 4% y la inflación se ubica en 1,5% mensual; es decir, volvemos al mejor momento de 2025»

— Finalmente, ¿qué proyecciones tiene para la economía argentina en lo que resta de 2026 y para 2027 en materia de actividad, inflación, reservas y empleo?

— Yo soy respetuoso de la sabiduría agregada detrás del promedio de muchas opiniones (lo que se llama “the wisdom of crowds”) y, por lo tanto, la respuesta debería ser: proyecciones parecidas a las del REM. En materia de precios y actividad apuntan a un cierre con “30% plus” de inflación y 2,5% de crecimiento, con valores que mejoran a, digamos, 20% y 3,5%, respectivamente, en 2027.

Yo creo que existe un escenario más favorable hacia fin de este año, en el que la economía crece al 4% y la inflación se ubica en 1,5% mensual; es decir, volvemos al mejor momento de 2025. También, en materia de reservas y empleo, las cosas pueden ir mejor que el promedio actual de las expectativas del mercado.

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Fotos: Maximiliano Luna

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ECONOMIA

Jornada financiera: cayeron las acciones argentinas y el riesgo país tocó el mayor nivel en más de un mes

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La volatilidad de Wall Street impuso la tendencia para los activos argentinos.

Los activos argentinos operaron con bajas este viernes influenciados por a cautela en la operatoria del exterior, mientras que en el mercado de cambios el dólar subió a precios récord y el Banco Central efectuó compras de divisas por USD 345 millones que elevaron a las reservas otra vez por encima de los 49.000 millones de dólares.

Los indicadores de Wall Street exhibieron movimiento dispar, con un Dow Jones de Industriales que subió 0,5% y el panel tecnológico Nasdaq que cerró un 0,6% negativo. El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires cayó 1,1% en pesos, a 3.283.854 puntos.

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Entre los ADR y acciones de compañías argentinas que son operados en dólares en Nueva York hubo mayoría de bajas, aunque de escasa magnitud. Destacaron Satellogic (-5,8%) y Loma Negra (-4,3%).

Los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales- restaron 0,2% en promedio, mientras que el riesgo país de JP Morgan ascendió tres unidades para la Argentina, en los 437 puntos básicos, en lo más alto desde el 11 de junio.

Los precios de los futuros del petróleo cayeron cerca de un 2%, pero siguieron apuntando a importantes ganancias semanales en torno a 18% debido a la preocupación por la interrupción de los flujos energéticos en el Mar Rojo y al temor a una mayor escalada en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.

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Los futuros del Brent del Mar del Norte para septiembre cedieron 2,4% a USD 98,32 el barril, tras haber cerrado por encima de los 100 dólares en la sesión anterior por primera vez desde mayo, después de que los hutíes, alineados con Irán, dijeron haber atacado dos petroleros saudíes en el Mar Rojo. Los futuros del WTI (West Texas Intermediate) en Estados Unidos bajaron 1,8%, a USD 90,51 por barril.

Para Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL, “la semana estuvo marcada por el hundimiento del sector tecnológico tras las dudas por los desmedidos costos de la Inteligencia Artificial y el salto del petróleo por encima de los USD 100. A su vez, a la escalada militar en Medio Oriente y las tensiones en rutas marítimas clave se le sumó la reactivación del frente comercial por nuevos aranceles de Estados Unidos a 60 países”.

“En la plaza local, los activos argentinos sufrieron el impacto directo de la aversión al riesgo internacional y datos débiles sobre el consumo masivo doméstico. La renta fija anotó pérdidas semanales que empujaron al riesgo país por encima de los 440 puntos básicos, su peor avance semanal en tres meses, mientras las acciones y los ADR operaron con sesgo marcadamente vendedor”, continuó Vlassich.

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“La semana dejó señales positivas en el frente macroeconómico. El superávit comercial acumulado alcanzó USD 13.900 millones, impulsado por exportaciones récord y acompañado de una recuperación gradual de las importaciones. El Tesoro canjeó parte de la Lelink de julio para reducir vencimientos y moderar posibles presiones cambiarias. Finalmente, Moody’s elevó la calificación soberana a B3, mientras el BCRA mantuvo sus compras de divisas y acumuló USD 1.900 millones durante julio, con un peso relativamente estable”, detallaron los analistas de Puente.

“No hubo una reacción fuerte de los precios de los bonos soberanos tras la recalificación, dado que los bonos ya estaban cotizando como B-/B3. El elevado superávit comercial sostiene la oferta de divisas y permite al BCRA acumular reservas sin generar una presión cambiaria significativa. El canje del Tesoro contribuye a administrar la liquidez de fin de mes, mientras la actividad económica muestra una recuperación desigual, con debilidad en sectores intensivos en empleo y efectos potenciales sobre la recaudación”, continuaron desde Puente.

GMA Capital resumió: “Más allá de la mejora del rating, el mensaje puso el foco en dos pilares que comienzan a redefinir el perfil crediticio del país: la capacidad de generar divisas y el fortalecimiento de la posición financiera. En el primer semestre, el superávit comercial alcanzó casi USD 14.000 millones, impulsado por un crecimiento de 42,5% en las exportaciones energéticas”.

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Con un monto negociado de USD 463,4 millones en el segmento de contado, el dólar mayorista subió ocho pesos o 0,5%, a $1.497, un nuevo máximo nominal. En lo que va de julio la suba de la divisa se ajusta a 15 pesos o 1 por ciento.

“En la última media hora de operaciones la demanda recuperó protagonismo y el tipo de cambio rebotó hasta cerrar en $1.497, su máximo nivel del año, acumulando una suba semanal del 1,1%“, explicó Nicolás Merino, operador de ABC Mercado de Cambios.

El Banco Central fijó un techo para el esquema de bandas cambiarias en los $1.836,23, de modo que el tipo de cambio oficial quedó a 339,23 pesos o 22,7% de ese límite de flotación, lo suficientemente amplio como para permitir compras del BCRA en la plaza de contado.

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El dólar al público subió diez pesos o 0,7%, a $1.520 para la venta en el Banco Nación, también un máximo nominal, por encima de los $1.515 del 22 de octubre, récord anterior.

El BCRA informó que en las entidades financieras el dólar minorista promedió $1.518,86 para la venta y $1.468,03, por encima del máximo anterior que promedió $1.518,74 el 21 de octubre de 2025.

El dólar blue cedió cinco pesos o 0,3% en el día, a 1.545 pesos. Esta cotización tocó un récord intradiario en los $1.560 el jueves.

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La tendencia alcista también se registra en los dólares financieros. El “contado con liquidación” cerró a $1.600,03 (+0,7%), para acercarse al récord de $1.610 del 21 de octubre del año pasado.

La entidad monetaria se alzó con USD 345 millones, una cifra que incrementó el saldo de compras semanal a 492 millones de dólares. El monto se justificó, por la compra de divisas “en bloque” por la colocación de bonos de la provincia de Neuquén, compras en el mercado por la liquidación de exportaciones y el aporte extra de USD 50 millones por la suba de la cotización de activos como el oro.

Las reservas internacionales brutas avanzaron en USD 499 millones, a USD 49.183 millones, un máximo desde el 7 de julio.

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ECONOMIA

El Gobierno niega una suba del dólar, luego de la polémica por los dichos de Ravier

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El Gobierno buscó llevar tranquilidad al mercado este viernes y descartó cualquier cambio en la estrategia cambiaria, luego de que el vocero presidencial Adrián Ravier afirmara que un dólar a $1.700 o $1.800 «es una posibilidad» en los próximos meses.

Desde la Casa Rosada aseguraron que esas declaraciones no reflejan la planificación oficial y remarcaron que la política monetaria y cambiaria impulsada por la administración de Javier Milei se mantendrá sin modificaciones.

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Dólar: qué dijo el Gobierno luego de los dichos del vocero Ravier

Fuentes oficiales fueron categóricas al referirse a los dichos del vocero presidencial. «No hay nada; Ravier se equivocó», resumieron desde las más altas esferas del Gobierno para desactivar las especulaciones que generaron sus declaraciones.

Más tarde, otras fuentes oficiales reforzaron el mensaje y aseguraron que un dólar a $1.800 no forma parte de los escenarios previstos por el Ejecutivo.

«Descartado que eso suceda. No está en la planificación«, señalaron. 

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La polémica comenzó durante su participación en La Misa, el programa conducido por Daniel Parisini, conocido como Gordo Dan, en el canal de streaming Carajo.

Al analizar las fuertes devaluaciones registradas en gobiernos anteriores, Ravier sostuvo: «Cuando uno mira lo que le pasó al macrismo, ellos estaban en un tipo de cambio en $15, se fue a $60. Cuadruplicar el tipo de cambio significaría que hoy pasamos de $1.500 a $6.000. En 2002, el tipo de cambio pasó de $1 a $3; sería como hoy pasar de $1.500 a $4.500. Nadie ve ese escenario. Ahora, que el tipo de cambio llegue a $1.800, a $1.700, para dentro de unos meses es una posibilidad«.

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Sus declaraciones fueron interpretadas por el mercado como la posibilidad de una devaluación de entre 13% y 20%, lo que obligó al Gobierno a salir rápidamente a fijar posición.

Sin embargo, desde el oficialismo insistieron en que no habrá modificaciones en la política monetaria y utilizaron como argumento la fuerte intervención que viene realizando el Banco Central (BCRA) en el mercado cambiario.

Una fuente de La Libertad Avanza sostuvo que las compras de divisas realizadas por la autoridad monetaria reflejan la continuidad de la estrategia oficial. «Mirá la cantidad de dólares que compró el BCRA en las últimas jornadas. El valor del dólar se mantiene por las compras del Central», explicó esa fuente.

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En las últimas ruedas, el Banco Central intensificó su presencia en el mercado oficial y ya acumula más de u$s13.000 millones en compras netas durante 2026, una política orientada a fortalecer las reservas internacionales y sostener la estabilidad cambiaria.

Enojo en el Gobierno por las declaraciones de Adrián Ravier

Según coincidieron distintas fuentes oficiales, Javier Milei, Karina Milei y funcionarios del Ministerio de Economía que conduce Luis «Toto» Caputo le hicieron llegar rápidamente su malestar. La advertencia fue transmitida en términos cordiales, pero la queja existió: un vocero presidencial no puede emitir opiniones que puedan ser interpretadas como una señal del Gobierno sobre el futuro del tipo de cambio.

La estabilidad del dólar constituye una de las principales anclas antiinflacionarias del programa económico libertario y cualquier declaración que pueda generar incertidumbre es observada con extrema preocupación, tanto en la Casa Rosada como en el Palacio de Hacienda.

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Pese al enojo, nadie imagina un desplazamiento de Ravier. Su relación personal con Milei, su condición de economista, su paso por la Fundación Faro, su cercanía al asesor presidencial Santiago Caputo y su pertenencia al núcleo ideológico libertario le otorgan un respaldo político que hoy parece inalterable. En cambio, dentro del oficialismo ya hablan de profundizar el trabajo de preparación y entrenamiento comunicacional que coordina el equipo de Santiago Caputo.

El equipo de la consultora de Caputo afila el media training, una práctica que los consultores realizan con políticos, empresarios o voceros para someterlos a escenarios simulados de tensión con periodistas mediante un juego de roles.

«Lo que dijo no fue el mejor comentario», reconoció un funcionario económico del equipo de Caputo. «Pero tampoco hubo una tormenta. No rebotó demasiado en el mercado y, por ahora, no tuvo impacto real. De todas maneras, ya venía acumulando algunos errores y, siendo economista, debería medir mucho más sus palabras», agregó.

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Durante toda la jornada, en Balcarce 50 siguieron con atención la evolución del mercado cambiario para verificar si las declaraciones podían alterar las cotizaciones. Finalmente, el efecto fue prácticamente nulo.

Ese comportamiento terminó descomprimiendo parcialmente la tensión política, aunque no eliminó el malestar interno. En la Casa Rosada sostienen que la reacción presidencial fue inmediata: Milei y Karina convocaron al vocero para hacerle saber que había cometido un error de comunicación. También en Economía se mostraron incómodos porque consideran que instalar la posibilidad de un dólar a $1.800 contradice el mensaje de estabilidad que buscan transmitir desde hace meses.

Tras ese episodio, el Gobierno dispuso un virtual cerrojo informativo. La orden fue no alimentar la polémica ni profundizar públicamente la discusión para evitar que escalara hacia los mercados y no debilitar la autoridad del nuevo vocero, que viene acumulando varios errores no forzados.

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«Es un chico que todavía no termina de darse cuenta de dónde está parado. Cree que habla como economista cuando en realidad habla en nombre de un Presidente y de todo un Gobierno«, resumió con crudeza un funcionario de la Casa Rosada.

Otra fuente fue todavía más gráfica: «Quiso explicar que las reformas son tan sólidas que incluso un dólar algo más alto no alteraría el programa económico. El problema es que lo expresó muy mal».

Las declaraciones que desataron la controversia fueron realizadas durante una entrevista en el canal de streaming Carajo, donde Ravier sostuvo: «Nadie ve un escenario de cuadruplicar el tipo de cambio. Ahora, si el tipo de cambio llega a $1.700 o $1.800 dentro de unos meses, que es una posibilidad, la estabilidad cambiaria sigue estando muy clara». Quedó flotando así la posibilidad de un deslizamiento del tipo de cambio que oficialmente el Gobierno niega.

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En el oficialismo consideran que ese tipo de definiciones no deberían formar parte del discurso de un vocero presidencial. La incomodidad, de todos modos, no se limita a este episodio. Desde que asumió hace apenas un mes, Ravier acumuló otros tropiezos que fueron erosionando la confianza de distintos sectores del Gobierno.

La lista de errores que arrastra el vocero presidencial desde que asumió

Los antecedentes y errores no forzados del vocero presidencial incluyen una serie de episodios que preocupan en Casa Rosada:

  • Durante una conferencia de prensa, leyó por error una respuesta correspondiente a otra pregunta y debió interrumpirse para buscar la información correcta, lo cual desnudó que llevaba respuestas escritas para cada posible consulta de los periodistas acreditados. Nunca en la historia de los voceros presidenciales se había visto algo así
  • Luego del partido entre Argentina y Gran Bretaña, en el que los jugadores argentinos mostraron la bandera «Las Malvinas son Argentinas», Ravier posteó en las redes un mensaje que decía: «Si somos un país bananero no recuperaremos las Malvinas». Al día siguiente tuvo que salir a aclarar sus dichos en redes sociales tras el revuelo provocado por la expresión «país bananero», y afirmó: «Niego rotundamente haber dicho que somos un país bananero, lo cual fue interpretado de mala fe»
  • Protagonizó cruces con periodistas por las restricciones impuestas a la prensa acreditada en la Casa Rosada. Incluso sostuvo que en la Casa Blanca la Sala de Periodistas está en un edificio alejado, cuando no es así, lo que los propios cronistas le hicieron saber
  • En el inicio de su gestión señaló, ante la quita de subsidios de gas en las zonas frías, que los usuarios «tienen que abrigarse» para no encender las estufas, lo cual le valió fuertes críticas
  • Atribuyó la alta morosidad en los créditos bancarios a una supuesta «responsabilidad» en el gasto excesivo por parte de los deudores

En el oficialismo reconocen que la transición desde Manuel Adorni no resulta sencilla. El estilo de Ravier es respetuoso y carece de la ironía de Adorni, pero suele enredarse en afirmaciones de las cuales le resulta difícil salir airoso. «Hoy lo extrañan más que nunca porque este tipo de errores no los tenía«, comentó un dirigente cercano al exvocero y exjefe de Gabinete.

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ECONOMIA

El Gobierno modificó el esquema de ajuste del precio del gas: cómo impactará en las tarifas

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El Gobierno modificó el esquema de ajuste del precio del gas en las tarifas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Gobierno modificó la forma en la que se actualizarán los aumentos o bajas en el precio del gas que pagan los usuarios en las facturas. Desde agosto de 2026, los ajustes que antes se hacían por estación del año pasarán a realizarse cada dos meses, con el objetivo de que las facturas no sufran saltos bruscos y sean más predecibles.

Esta modificación regirá durante toda la emergencia energética, que se extiende hasta fines de 2027, y busca evitar que en los meses de mayor consumo coincidan varios incrementos a la vez.

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El Ministerio de Economía dispuso la modificación de la frecuencia con la que se calculan e incorporan las Diferencias Diarias Acumuladas (DDA) en el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST) para los usuarios residenciales e industriales.

La medida, oficializada por la Secretaría de Energía a través de la Resolución 167/2026, entrará en vigencia desde agosto y se mantendrá durante la emergencia energética, que rige hasta el 31 de diciembre de 2027. Según explicó la cartera económica, el objetivo central es dotar de mayor previsibilidad y gradualidad a la evolución de los cuadros tarifarios, en un contexto de variabilidad de precios y consumo.

Primer plano de una estufa a gas natural de acero inoxidable con una olla negra sobre un quemador encendido, mostrando la distintiva llama azul y los controles plateados.
Los ajustes que antes se hacían por estación del año pasarán a realizarse cada dos meses. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con la documentación oficial, el nuevo esquema abandona el viejo sistema de ajuste estacional y establece que las DDA pasarán a calcularse e incorporarse cada dos meses. Hasta ahora, esos ajustes se realizaban coincidiendo con los cambios de estación, lo que podía generar que en los meses de mayor consumo, como el invierno, se produjera un efecto combinado de aumento en la demanda y suba del precio del gas.

De acuerdo a la explicación brindada por el Palacio de Hacienda, la intención es “evitar el doble efecto estacional” y distribuir de manera más uniforme los aumentos, para que el impacto sobre los usuarios sea menos brusco.

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El nuevo marco fue detallado por Energía en la Resolución 167/2026, que cita antecedentes legislativos como la Ley 24.076 y diversos decretos que regulan la actividad gasífera desde la década del noventa. Según informó la cartera, la medida se implementará inicialmente a través del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), que aplicará los nuevos criterios en los cuadros tarifarios de agosto. Allí se realizará la determinación inicial bajo este esquema, que apunta a una mayor estabilidad en el costo final que pagan hogares y empresas.

La emergencia energética, declarada en diciembre de 2023 y extendida hasta fines de 2027, habilita al Estado a dictar resoluciones extraordinarias para asegurar el abastecimiento y la sustentabilidad financiera del sistema.

Energía argumentó que los cambios estructurales en el sector gasífero, la evolución de las cuencas productivas y la incorporación de nuevas obras al sistema de transporte obligan a ajustar la administración de los mecanismos tarifarios. “Las prestadoras del servicio de distribución asumirán la gestión de compra de gas sin intervención de autoridades públicas”, detalla la resolución, en línea con el propósito de agilizar y flexibilizar la operatoria en un contexto de demanda dinámica.

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Primer plano de un quemador de estufa de gas con múltiples llamas azules sobre un fondo negro.
El nuevo mecanismo entrará en vigencia a partir de agosto. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El mecanismo de las Diferencias Diarias Acumuladas permite ajustar las tarifas trasladando a los usuarios los cambios en el precio del gas adquirido por las distribuidoras, sin generar ganancias o pérdidas para las empresas de transporte y distribución. De acuerdo con la reglamentación vigente, la periodicidad del cálculo de las DDA era estacional. Ahora, bajo el nuevo esquema, ese cálculo será bimestral. “Este cambio de frecuencia no altera el mecanismo de fondo, solo su ritmo de actualización”, indica la explicación oficial brindada por Economía.

En tal sentido, las DDA son una herramienta que sirve para ajustar el precio del gas que pagan los usuarios, sumando o restando los cambios que hubo en el costo del gas efectivamente comprado por las empresas. Es decir, si el precio sube para las distribuidoras, esa diferencia se acumula y luego se traslada a la factura de los hogares y empresas. Por el contrario, si el fluido baja, las distribuidoras deben devolver el excedente.

Entre los fundamentos de la medida, se destaca la necesidad de “evitar que el pago a realizar por los usuarios se vea afectado por un doble efecto estacional: el aumento en las cantidades demandadas y la simultánea suba del precio del gas durante el invierno”. Este principio busca que la facturación sea más predecible y que los incrementos no se concentren en los meses de mayor impacto sobre los hogares.

El ajuste bimestral de las DDA se aplicará a partir de los nuevos cuadros tarifarios de agosto de 2026, conforme a lo dispuesto en la resolución. El Enargas tiene la responsabilidad de adecuar sus procedimientos para cumplir con la nueva normativa. Al respecto, el Ministerio de Economía aclaró que el mecanismo de estimación y ajuste de precios, que ya funcionaba para contrastar las previsiones iniciales con la ejecución real de los contratos de las distribuidoras, no sufrirá cambios en su lógica de funcionamiento.

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El contexto internacional, marcado por volatilidad en los precios y necesidad de asegurar los flujos financieros para inversiones y compromisos de servicio, también fue considerado en la disposición oficial. La Secretaría de Energía señala que la medida permitirá sostener la cadena de pagos y la viabilidad de nuevas inversiones en el sistema de transporte y distribución de gas natural.

“La periodicidad bimestral en la consideración de las DDA permitirá sostener los principios de gradualidad y previsibilidad, evitando ajustes significativos derivados de plazos más extensos”, señala el texto oficial. El esquema, según la Secretaría de Energía, busca que la evolución de las tarifas acompañe de manera más estable la realidad de los costos del gas, la demanda y las condiciones del mercado.



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