ECONOMIA
Fernando Navajas, de FIEL: “Hay algo peor a un sistema de bandas cambiarias, que es una banda de sistemas cambiarios”

La economía en 2026 avanza por el sendero de recuperar el proceso de desinflación que prevaleció hasta mayo de 2025 y también de reactivar la actividad agregada, interrumpida en la previa a las elecciones legislativas.
Con ese escenario, Infobae entrevistó a Fernando Navajas, economista jefe de FIEL, miembro titular de la Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE), donde actualmente dirige el Instituto de Economía Aplicada. Fue presidente de la Asociación Argentina de Economía Política (AAEP) y durante cuatro décadas desarrolló su carrera docente en los departamentos de economía de las facultades de Ciencias Económicas de la UBA y la Universidad Nacional de La Plata, para analizar la coyuntura y conocer sus expectativas para el resto del año, en un contexto de incertidumbre y volatilidad interna e internacional.
— Ahora que se reanuda el proceso de desinflación, según las previsiones del REM del BCRA, los analistas centran la atención en la reactivación del consumo. ¿Existe un estado de insatisfacción permanente en el mercado?
— Yo diría que es un estado de preocupación más que de insatisfacción. Ahora, si uno cree que la inflación va a caer, también tiene que creer que el salario real y el consumo se van a recuperar. Creo que para la inflación se está mirando para adelante y en el consumo para atrás, por la debilidad del salario real, que sabemos va a perder si la inflación queda en un escalón alto, por más que el tipo de cambio esté constante, como muestran los datos (ver gráfico).
“Hay que mirar para adelante y ser consistente con la idea de que la inflación va a descender; de otro modo, para mí no es consistente el pronóstico de menor inflación y menor consumo”
Hay que mirar para adelante y ser consistente con la idea de que la inflación va a descender; de otro modo, para mí no es consistente el pronóstico de menor inflación y menor consumo. Otra cosa es que se diga que se espera desinflación, pero en realidad no se crea eso.

— Semana a semana se anuncian inversiones hiper millonarias en emprendimientos productivos; sin embargo, no parecen suficientes para recrear un clima de euforia en los mercados financieros. ¿El capital de riesgo orientado a equipos de producción se ha vuelto menos temeroso que el destinado a activos líquidos?
— Muy buena pregunta. En teoría, el capital de riesgo en activos físicos debería ser tan temeroso como el de activos financieros, si pensamos en que se trata de inversiones hundidas. Si miramos bien los datos, vamos a ver que lo que hay son anuncios, pero no tanto desembolsos. Por un lado, anuncios del RIGI que superan ampliamente los USD 120.000 millones y, por el otro, desembolsos que vienen lentos.
Una explicación es que los procesos de inversión tienen rezagos (el RIGI originalmente daba dos años para las inversiones, pero creo que va a haber flexibilidad).
“El capital físico, que desde 2003 en la Argentina experimentó expropiaciones parciales de inversiones hundidas, se estaría comportando con cautela para administrar ese riesgo”
Pero existe otra explicación, vinculada a que los anuncios se explican por una “corrida” para obtener los beneficios (rush to lock in) y luego esperar la transición política. Es decir, que también el capital físico, que desde 2003 en la Argentina experimentó expropiaciones parciales de inversiones hundidas, se estaría comportando con cautela para administrar ese riesgo.
Por último, sobre equipos de producción, los datos de la inversión bruta agregada (FBCF) y de la importación de bienes de capital vienen de una caída en 2025 en términos desestacionalizados, más allá de las expectativas de mejora, como se discute en el último Informe Monetario Mensual del BCRA.

— ¿Los “mercados” le reclaman al Gobierno más velocidad en encarar reformas estructurales que las propias empresas, pese a que muchas dependen de la aprobación del Congreso y otras de gobiernos subnacionales?
— Yo no veo a los mercados, representados por inversores externos, si se quiere, quejarse por la falta de velocidad de las reformas.
— En una reciente exposición en EXPO EFI habló de los “cuatro riesgos que califican el cambio estructural en ciernes”. ¿Podría sintetizarlos?
—El tema da para largo, pero voy a tratar de sintetizar. Yo veo a la economía argentina atravesando un profundo cambio estructural producto de un salto tremendo en la producción de hidrocarburos concentrado en Neuquén, una fuerte reorganización industrial frente a una apertura importadora de origen chino y una reconfiguración del sector servicios en presencia de la digitalización y la IA. Hay cuatro riesgos de sostenibilidad asociados a esto:
“Veo un cambio estructural producto de un salto tremendo en la producción de hidrocarburos, una fuerte reorganización industrial, y una reconfiguración del sector servicios en presencia de la digitalización y la IA”
- Problema potencial del riesgo que supone un beneficio extraordinario (windfall) en el sector energético, que podría vulnerar las condiciones de sostenibilidad política y fiscal, dado que se basa en un régimen fiscal generoso para acelerar la inversión. A precios demasiado altos de las exportaciones, eso podría desencadenar futuras intervenciones políticas y, además, se concentra geográficamente a nivel subnacional.
- El cambio estructural se asocie a condiciones que, incluso con una liberalización comercial normal y dadas las brechas de productividad, podrían conducir a un proceso contractivo, en lugar de expansivo (como en la década de 1990, se ve el gráfico más abajo), para la producción manufacturera agregada. Esto subraya la necesidad de abordar la reorganización industrial ante la entrada de importaciones.
- La consolidación fiscal y la desvinculación del sector público nacional del gasto público en infraestructura, junto con una asociación público-privada incipiente pero lenta, no den lugar a una rápida transición hacia la inversión del sector privado (nuevamente, como en la década de 1990). Esto podría derivar en una inversión muy baja y, por lo tanto, en un bajo crecimiento de la productividad en infraestructura, con efectos indirectos negativos en la productividad sectorial y agregada.
- Los riesgos que los cambios tecnológicos y organizativos impacten negativamente en la capacidad del sector servicios para absorber empleo de calidad, que debe crecer para dar cabida a la reasignación desde el sector manufacturero en los mercados laborales geográficos relevantes (conurbano bonaerense).

— ¿Cómo cree que se deberían administrar estos cuatro riesgos?
— Lo que dije en EXPO EFI en abril fue que creo que se requieren reformas o instrumentos más específicos que los contenidos en las reformas estructurales convencionales:
- Debe estudiarse la introducción de cláusulas de escape en el régimen fiscal del RIGI para escenarios de precios altos del petróleo y se debería inducir a Neuquén a conformar un “wealth fund” para ahorrar el windfall petrolero.
- Se necesita un RIGI para la industria, pero distinto al reclamado por la UIA o al recientemente creado en la Provincia de Buenos Aires: más específico para mercados relevantes donde la entrada importadora está siendo, o va a ser, intensa y obliga a una reorganización que solo puede decidir el sector privado.
- Replantear la política de infraestructura para buscar fuentes de fondeo que reviertan el desplazamiento de los organismos multilaterales y evitar errores de mal diseño de política sectorial y de propensión a la captura regulatoria, algo que a mí me preocupa mucho en un país como la Argentina.
- El más difícil, llevar adelante una política de empleo en estrecho vínculo con la formación de capital humano.
— En 2026 la economía ha enfrentado un shock global dado por el cierre del estrecho de Ormuz, que en el caso del petróleo tiene efectos positivos en las exportaciones, pero también negativos en cuanto al precio de los combustibles. ¿Cómo ve este tema, dada su experiencia en temas de precios de energía?
— La parte positiva del shock es clara y hace saltar en valor a las exportaciones, así como los ingresos fiscales nacionales y especialmente subnacionales (estos, por regalías). El impacto por el traslado parcial a precios internos del shock petrolero es un aspecto verdaderamente novedoso y muy sui generis. Los países han venido usando instrumentos fiscales o apelado a fondos de estabilización, pero Argentina no puede hacer lo primero por razones fiscales ni tampoco armó en el pasado un fondo de estabilización.
“La parte positiva del shock es clara y hace saltar en valor a las exportaciones, así como los ingresos fiscales nacionales y especialmente subnacionales (estos, por regalías)”
Lo que terminó haciendo la Argentina es armar lo que yo llamo el “Fondo Marín”, que es una acción de coordinación para suavizar los aumentos, llevada adelante por YPF, equivalente a un “contrato implícito” (se llama así en economía a un contrato no escrito). Es cuasicolusivo, pero no contra los consumidores -como los acuerdos colusivos-, sino a favor de ellos y del interés público.
Es algo verdaderamente sorprendente como decisión empresarial y conlleva algo que no es común en un mundo en el que las empresas están para ganar dinero y solo así contribuyen al bien común (Milton Friedman dixit). Lo del “Fondo Marín” se aparta de eso y se alinea, en mi opinión, con visiones más avanzadas de gobernabilidad corporativa y sostenibilidad. El mensaje a la sociedad es distinto al de reglas de mercado de corto plazo: lo decidió la empresa, no el gobierno.

Se hace en un momento en que los precios afuera vuelan y la sociedad va a mirar ingresos y beneficios extraordinarios de exportación, lo cual neutraliza críticas a la idea de que hay una fiesta para las empresas que no trae dividendos, sino malas noticias para la sociedad. Se vincula, vale decir, con la legitimidad de cómo se ve el régimen fiscal (RIGI) del sector petrolero.
Dicho todo esto, el “Fondo Marín” tiene el problema de cualquier otro fondo si las condiciones no son transitorias. En el caso argentino el problema se agravaría si la correlación negativa entre tipo de cambio y precio del petróleo se diera vuelta por el lado del tipo de cambio. También hay riesgos.
— El ministro de Economía afirmó que “se vienen los 18 mejores meses de las últimas dos décadas”. ¿Cuál es su previsión al respecto?
— Ojalá tenga razón. No puedo decir más frente a esa afirmación tajante. Necesitamos que el ministro de Economía sea optimista, porque para el pesimismo ya tenemos demasiado. Hay un tema no trivial: que el sector privado y la gente entiendan cuál es el modelo vigente, a los efectos de tomar decisiones, más allá de si les gusta o no.
“Necesitamos que el ministro de Economía sea optimista, porque para el pesimismo ya tenemos demasiado”
Formar expectativas cuando existen modelos o creencias diferentes complica los procesos de transición.
— ¿Cómo interpreta una banda cambiaria cuyo techo supera en más de $300 al valor de mercado y cuyo piso es inferior en más de $600 por dólar?
— La banda cambiaria inferior es irrelevante y hace rato que debería haberse actualizado, porque no es serio ese valor. El superior viene con una cláusula de ajuste o flexibilidad que me parece correcta. La brecha con ese límite superior no debería ampliarse, porque eso puede inducir creencias de ajustes a futuro, lo que lleva a expectativas de inflación postergada.
Habría que testear si el deslizamiento en los precios de los productos importados -mientras el tipo de cambio está planchado-, que se observa en varios casos, no hace la mímica del ajuste mensual de la banda superior. Pero yo no hice esa estimación y no tengo elementos para decir si lo que observo es casual y no generalizado.

— ¿Cuál considera que es el mejor indicador para medir la competitividad de la economía argentina?
— El market share de nuestras exportaciones en mercados relevantes (que son aquellos en los que las empresas compiten) y de productos locales bajo competencia importadora, también en mercados relevantes. Ese es el test último.
— ¿La relación entre el PBI y el empleo total es un buen indicador de la productividad en la economía?
— Es un indicador parcial. En economía se usa la relación con todos los insumos, o la productividad total de factores (TFP). También es uno de los indicadores para medir competitividad relativa entre economías. La productividad laboral se correlaciona estrechamente con el ingreso por habitante en el largo plazo. Nosotros hemos estado en el fondo de esa línea de correlación.

— El Gobierno dispuso un nuevo recorte de las partidas presupuestarias aprobadas por el Congreso para 2026. ¿Esta decisión refleja una señal de ajuste para consolidar la desinflación, o evidencia un exceso de presupuesto inercial que no responde a programas actuales?
— Refleja una señal de compromiso con la consolidación fiscal y va en línea con lo anunciado por el Gobierno desde el inicio del mandato. Este es uno de los elementos de comunicación del “modelo” del gobierno, que se le hace al sector privado para evitar multiplicidad de creencias y reforzar la credibilidad.
— ¿Cuál es su evaluación de la política monetaria del Gobierno?
— Se ha vuelto más consistente que lo que vimos en 2025 y, al mismo tiempo, no pierde el sesgo prudencial de acompañar con cuidado la remonetización de la economía sin perder el objetivo prioritario de volver a controlar la inflación. Creo que eso se lee bien en el último Informe de Política Monetaria.
La acumulación de reservas es lo que se puede. Más generaría riesgos de hacer descarrilar la meta de bajar la inflación y eso choca con restricciones políticas de cara a 2027. Y si en 2027 se instala un escenario político malo, no hay reservas que alcancen.
“La política monetaria no pierde el sesgo prudencial de acompañar con cuidado la remonetización de la economía sin perder el objetivo prioritario de volver a controlar la inflación”
Más allá de esto, entiendo perfectamente que puede haber un debate serio sobre cómo crear un régimen monetario y cambiario que derrote la tremenda inercia inflacionaria y de expectativas que nos condenó a una inflación de 2% plus bajo diferentes regímenes (pre 2015, 2016-18 con inflation targeting y parece que también ahora). Pero esto tiene el problema de que conduce a la incertidumbre de modelos o creencias múltiples. Y la incertidumbre de régimen es detrimental. Hay algo peor que un sistema de bandas cambiarias: una banda de sistemas cambiarios.
— Con la reactivación y la desinflación resurgió el crédito, aunque aún en niveles bajos; esto generó un aumento acelerado de la morosidad. ¿Es un fenómeno que debe preocupar?
— Es un reflejo del “mismatch” entre ingresos esperados y realizados de los hogares y se asocia con la sorpresa de aceleración inflacionaria de 2025, lo cual debería corregirse este año. Debe monitorearse.

— Finalmente, ¿qué proyecciones tiene para la economía argentina en lo que resta de 2026 y para 2027 en materia de actividad, inflación, reservas y empleo?
— Yo soy respetuoso de la sabiduría agregada detrás del promedio de muchas opiniones (lo que se llama “the wisdom of crowds”) y, por lo tanto, la respuesta debería ser: proyecciones parecidas a las del REM. En materia de precios y actividad apuntan a un cierre con “30% plus” de inflación y 2,5% de crecimiento, con valores que mejoran a, digamos, 20% y 3,5%, respectivamente, en 2027.
Yo creo que existe un escenario más favorable hacia fin de este año, en el que la economía crece al 4% y la inflación se ubica en 1,5% mensual; es decir, volvemos al mejor momento de 2025. También, en materia de reservas y empleo, las cosas pueden ir mejor que el promedio actual de las expectativas del mercado.
Fotos: Maximiliano Luna
ECONOMIA
Las 3 acciones de Vaca Muerta que recomienda Wall Street y pueden subir casi 50%

Para JP Morgan y Citi, el desarrollo energético entró en etapa de mayor escala. El precio del petróleo y el momento de entrada pueden cambiar la elección
Puntos importantes
Vaca Muerta se independiza con exportaciones y opera a escala.
JP Morgan prioriza petroleras (Vista, YPF), Citi infra gasífera (TGS).
Inversores prefieren petróleo; gas necesita ductos y contratos.
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ECONOMIA
Cuánto se paga por 4 horas de trabajo doméstico en octubre según la categoría

El aumento de sueldo para empleadas domésticas en octubre ya fue oficializado. Qué pasará con la suma extra que cobraron en agosto.
- agosto: 1,9%
- septiembre: 1,8
- octubre: 1,7%
- noviembre: 1,6%
- diciembre: 1,6
Escala salarial de las empleadas domésticas en octubre 2026
Supervisora
- Con retiro: $4.805,82 por hora y $599.514,52 por mes
- Sin retiro: $5.215,59 por hora y $661.702,46 por mes
Personal para tareas específicas
- Con retiro: $4.580,80 por hora y $560.776,33 por mes
- Sin retiro: $4.973,38 por hora y $618.187,89 por mes
Caseros
- Siempre sin retiro: $4.337,53 por hora y $548.429,23 por mes
Asistencia y cuidado de personas:
- Con retiro: $4.337,53 por hora y $548.429,23 por mes
- Sin retiro: $4.801,52 por hora y $605.050 por mes
Personal para tareas generales
- Con retiro: $4.064,08 por hora y $498.582,06 por mes
- Sin retiro: $4.460,36 por hora y $563.958,82 por mes
- Antigüedad: 1% sobre el básico por cada año trabajado para el mismo empleador
- Zona desfavorable: Un plus del 31% sobre los salarios mínimos del personal que presta tareas regulares en las provincias de La Pampa, Río Negro, Chubut, Neuquén, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, y de manera adicional en el Partido de Patagones perteneciente a la provincia de Buenos Aires.
- Horas extra: Las trabajadoras de la economía doméstica que superan la jornada legal estipulada de 48 horas semanales o las 9 horas de trabajo diarias reciben un recargo del 50 por ciento sobre su salario habitual si el esfuerzo laboral suplementario ocurre en días hábiles. Si las tareas de la casa se extienden durante los días sábados después de las 13 horas, o bien en jornadas de días domingos y feriados nacionales de calendario, el recargo salarial obligatorio asciende automáticamente al 100 por ciento.
Cuánto se paga por 4 horas de servicio doméstico en octubre
- Supervisores: 19.223,28 pesos con retiro y 20.862,36 pesos sin retiro
- Personal para tareas específicas: 18.323,2 pesos con retiro y 19.893,52 pesos sin retiro.
- Caseros: esta categoría opera exclusivamente sin retiro y cobra 17.350,12 pesos por 4 horas semanales.
- Asistencia y cuidado de personas: 17.350,12 pesos con retiro y 19.206,08 pesos sin retiro
- Personal para tareas generales: 16.256,32 pesos con retiro y 17.841,44 pesos sin retiro.
Cuándo se puede contratar una empleada doméstica por horas
- Cobra por horas (o por semana) cuando trabaja menos de 24 horas semanales para un mismo empleador. En ese caso, el pago debe realizarse al terminar la jornada o la semana, según lo acordado con la trabajadora.
- Debe estar mensualizada y percibir un salario cuando trabaja 24 horas semanales o más para un mismo empleador. A partir de 24 horas a remuneración pasa a ser mensualizada y proporcional a las horas trabajadas.
Aportes de los empleadores
- Jubilación (SIPA): permite a la trabajadora sumar años de aportes para acceder a su jubilación.
- Obra Social: brinda cobertura médica tanto a la empleada como a su grupo familiar.
- ART (Riesgos del Trabajo): es el seguro obligatorio que cubre a la trabajadora ante cualquier accidente laboral o enfermedad profesional.
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ECONOMIA
Quiénes pueden pedir la ayuda económica de la Anses para personas sin trabajo y cómo realizar el trámite



- Despido sin justa causa: telegrama de despido, carta documento o nota de despido con firma certificada del empleador.
- Despido por quiebra o concurso preventivo del empleador: nota del síndico certificando la disolución del contrato laboral, sentencia de quiebra autenticada por juzgado, telegrama del empleador notificando el cese por quiebra o el ejemplar del Boletín Oficial donde se publicó la quiebra.
- Resolución del contrato de trabajo por denuncia del trabajador fundada en justa causa: telegrama de intimación y telegrama de desvinculación laboral enviados por el trabajador.
- No renovación de un contrato a plazo fijo: copia del contrato de trabajo vencido.
- Fallecimiento de un empleador unipersonal: copia certificada del acta de defunción.
- En caso de haber padecido una enfermedad/accidente no laboral o enfermedad/accidente laboral al momento de producirse el cese en su último empleo: certificado médico de aptitud laboral para ocupar un puesto de trabajo acorde a su situación de salud.
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