ECONOMIA
Continuidad fiscal sin comodidad

El primer trimestre de 2026 confirma que el Gobierno sigue mostrando números positivos. Sin embargo, la foto de marzo ofrece una señal menos favorable: el superávit se mantiene gracias a una contracción del gasto, pero también con ingresos tributarios en retroceso. La consolidación fiscal avanza, aunque la meta exige cada vez mayores esfuerzos.
El Sector Público Nacional no Financiero cerró marzo con superávit primario y financiero. En perspectiva, esto representa un cambio notable: hasta hace poco, encadenar meses de saldo positivo era excepcional para la política fiscal argentina. Sin embargo, la continuidad del superávit no debe impedir observar que la mejora en el balance primario, requerida por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional -0,8% del PBI-, aún no se materializa plenamente.
Durante el primer trimestre, el resultado primario fue 5,4% menor al del mismo período de 2025, medido a precios constantes de 2026. El balance financiero mostró una baja real de solo 0,2%. Es decir, la caja sigue cerrando, pero con menos margen que al inicio del ajuste.
Los ingresos totales cayeron en marzo 5,1% en términos reales, igual que el gasto primario
El motivo es claro: ingresos y gastos evolucionaron en paralelo. Los ingresos totales cayeron 5,1% en términos reales, igual que el gasto primario. Así, el superávit persiste, no por un crecimiento de los recursos, sino porque el gasto se ajusta al ritmo de la recaudación. Esta diferencia es crucial: en una economía que busca estabilizarse, la recaudación deja de beneficiarse de la alta nominalidad y depende cada vez más de la evolución real de la actividad, el comercio exterior y la estructura impositiva vigente.
El dato más relevante del primer trimestre es la caída de los ingresos tributarios. La recaudación acumulada retrocedió 8% en términos reales, lo que equivale a una pérdida de aproximadamente $3 billones respecto de igual período de 2025, a moneda constante. La merma es amplia y afecta a los principales impuestos nacionales.
El Impuesto al Valor Agregado (IVA) explica la mayor parte de la caída, con un aporte negativo cercano a $0,9 billones. Los Derechos de Exportación aportaron una pérdida similar, de $0,8 billones, influida por rebajas en varios ítems y la estabilidad cambiaria, que impacta el monto recaudado en moneda local. Aportes y contribuciones a la seguridad social restaron otros $0,6 billones. Los impuestos a las ganancias y los derechos de importación también contribuyeron a la baja. El resto de los tributos solo compensó marginalmente.

Este desempeño deja un mensaje claro para los próximos meses. En 2024, la consolidación fiscal inicial se apoyó en la licuación de partidas y una dinámica nominal favorable. En 2025, el superávit se sostuvo con recortes significativos, principalmente en subsidios e inversión pública. En 2026, si la recaudación no mejora, sostener el resultado requerirá una política fiscal más precisa, donde cada rubro asuma mayor peso.
La contracción del gasto primario, de 5,1% real, replica la caída de los ingresos. Sin embargo, el promedio oculta diferencias importantes entre partidas. Algunas continúan con reducciones intensas; otras comienzan a mostrar presiones o recomposiciones.
Entre las partidas que más caen destacan los gastos de funcionamiento no salarial (28,4% real) y el gasto de capital nacional (29,2%). Las transferencias corrientes a provincias se redujeron 27%, mientras que las prestaciones sociales retrocedieron 17,2%, representando el mayor ahorro por volumen. Las remuneraciones mostraron una baja real de 8,2%. Estos rubros siguen siendo clave en la contención del gasto.
Entre las partidas que más caen destacan los gastos de funcionamiento no salarial (28,4% real) y el gasto de capital nacional (29,2% real)
En contraste, tres partidas merecen atención: las universidades registraron un incremento real de 32,6% en el acumulado; las transferencias de capital a provincias aumentaron, aunque desde una base baja; y los subsidios económicos subieron 15% real en el primer trimestre. Esta última cifra es menor a la advertida en el primer bimestre, pero sigue siendo relevante para la consistencia fiscal.
El balance del primer trimestre mantiene la tendencia: la política fiscal sigue contractiva y el resultado es positivo. En comparación con las últimas dos décadas, esto representa una novedad relevante. Sin embargo, el desafío se transforma. Ya no basta con sostener el ajuste inicial; ahora se trata de preservar el superávit en un contexto de ingresos reales débiles y componentes del gasto que empiezan a recomponerse.

El riesgo no es un quiebre inmediato, sino la acumulación de presiones graduales. Menor recaudación, subsidios que dejan de caer, recomposición universitaria, provincias con menos margen y prestaciones sociales rígidas delinean una agenda fiscal más compleja que la de 2024. En este escenario, el superávit ya no es solo una señal de disciplina, sino también una prueba de gestión minuciosa.
La consolidación fiscal persiste; el reto es que no pierda solidez.
El autor es Economista Asociado de FIEL. Esta nota es un anticipo de la publicación Indicadores de Coyuntura N° 685 de la Fundación FIEL
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ECONOMIA
El consumo de carne de cerdo casi se triplicó en los últimos 20 años y ya compite con el asado vacuno

El consumo de carne de cerdo en Argentina ya supera los 20 kilos por persona al año, una transformación que convirtió a la proteína porcina en protagonista de la mesa argentina. Así lo afirmó Agustín Seijas, director ejecutivo de la Federación Porcina, en una entrevista en Infobae en Vivo, donde atribuyó el fenómeno a una combinación de precio, ciencia y cambio de hábitos.
La brecha de precios con la carne vacuna es lo más visible del cambio. El kilo de carne vacuna promedia los $18.564, mientras que el pechito de cerdo se consigue a $8.944 —menos de la mitad—, y el pollo fresco, a $4.822. “La puerta de entrada al cerdo siempre fue el precio”, reconoció Seijas y sumó: “Históricamente la relación entre la carne vacuna y la de cerdo era una diferencia del 30%; en este año llegamos a tener hasta 120% de diferencia.”
Ese diferencial se hizo especialmente evidente en febrero de 2026, cuando tres kilos de pechito de cerdo equivalían en precio a uno solo de asado vacuno.
Según comentó el ejecutivo, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) realizó un informe para respaldar con evidencia científica lo que el mercado ya venía señalando. Según ese relevamiento, las grasas del cerdo son saludables y comparables a las del aceite de oliva, lo que refuta una percepción negativa arraigada durante décadas. “Podemos afirmar, a través de la ciencia, cuál es el valor nutritivo de la carne de cerdo para que todos los consumidores lo sepan”, dijo Seijas.

El informe del INTI también identificó otros atributos: la carne porcina aporta proteínas de alto valor biológico, minerales esenciales y creatina natural, lo que la posiciona como una alternativa válida para deportistas. “Hay carne magra para los deportistas que necesitan una alimentación de ese estilo. Aporta creatina natural, lo que evita el uso de suplementos o cualquier tipo de complemento”, explicó el directivo de la Federación Porcina.
El boom del consumo también transformó la oferta en el mostrador. Cortes que antes se destinaban casi en su totalidad a la industria chacinera —como la nalga, la bola de lomo, la cuadrada, el cuadril y el carré— hoy llegan frescos a las carnicerías. “Toda la parte de la pata, por lo general, antes se destinaba a la industria que realiza los chacinados y los fiambres. Actualmente el boom de consumo que se está dando es por la carne fresca; todo eso se tracciona al mostrador”, explicó Seijas.
El pechito de cerdo, en particular, se consolidó como el reemplazo directo del asado vacuno. “No hay ningún asado que hoy no tenga un corte de cerdo. El pechito es el reemplazo del asado vacuno”, afirmó el directivo. Las milanesas de cerdo —elaboradas con bola de lomo, nalga, cuadrada o cuadril— también ganaron terreno en la cocina cotidiana.
La irrupción del cerdo en la dieta argentina tiene un hito político que Seijas no esquivó: en 2010, la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmó públicamente que la grasa de cerdo era menos nociva que la de vaca y que mejoraba la actividad sexual. “Desde que lo dijo Cristina, hubo un boom de consumo”, recordó. La carne porcina, añadió, “aporta vitalidad y eso hace que uno tenga mucha más energía para la vida diaria.”
El trasfondo macroeconómico del fenómeno queda claro con los datos de la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Carne de Cerdo (Caicha): en 2025, la carne vacuna aumentó 56,8% frente a una inflación del 31,5%, mientras que el cerdo subió 29,4% y el pollo, 19,2%. “Es una de las carnes que menos aumenta; combate la inflación porque mantiene precios estables, por lo menos desde el punto de vista productivo”, señaló Seijas.
Ese escenario se enmarca en una tendencia más amplia. Según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, el consumo de carne porcina creció 171% en los últimos 20 años: pasó de 6,22 kilos por habitante en 2006 a 18,89 kilos en 2025. Al mismo tiempo, el consumo de carne vacuna cayó a 47,3 kilos per cápita, el nivel más bajo en dos décadas, según datos de Ciccra. “Lo que estamos tratando de mostrar es que, además de que ayuda al bolsillo, aporta un montón de nutrientes a la dieta que son esenciales para el desarrollo”, cerró Seijas.
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ECONOMIA
Qué lugar ocupa Argentina en el ranking de inflación de los países de América Latina

La inflación en América Latina dibujó un mapa de enormes contrastes durante el primer semestre de 2026. En este caso, Argentina acumuló 16,80% y quedó segunda en un ranking de 19 países de la región.
Los institutos oficiales de estadística de cada nación publicaron sus datos de Índice de Precios al Consumidor (IPC). El relevamiento permite comparar cómo evolucionaron los precios en distintos mercados latinoamericanos durante los primeros seis meses del año.
La distancia entre los extremos es muy amplia: mientras Costa Rica registró apenas 0,08% de inflación semestral, Venezuela cerró con 129,80%.
Venezuela y Argentina lideran el ranking de países con más inflación en América Latina
Venezuela mantiene su lugar como la economía con mayor aceleración de precios de la región. Cerró el primer semestre con 129,80% de inflación acumulada.
La cifra ubica al país en el tope absoluto del listado. La brecha con el segundo puesto es enorme, incluso en un contexto donde Argentina también muestra números elevados.
Argentina se posicionó segunda tras acumular 16,80% de suba de precios en los primeros seis meses de 2026. El dato consolida al país como una de las economías con mayor presión inflacionaria de América Latina.
Ranking de inflación en los países de América Latina en la primera mitad de 2026
En junio, el IPC argentino avanzó 1,9% según el INDEC. Ese registro marcó el nivel más bajo en diez meses, por debajo del 2,1% de mayo.
En términos interanuales, la inflación alcanzó el 33,5%. La desaceleración mensual fue clara durante buena parte del semestre, pero no alcanzó para modificar la posición relativa del país en la región.
Cuba completó el podio con 12,24% de inflación acumulada en el primer semestre. El país caribeño se ubicó tercero, aunque con una brecha considerable respecto a los dos primeros escalones.
Qué países tuvieron inflación moderada en el semestre
Un grupo de naciones mostró inflaciones acumuladas de entre 3% y 5%. Bolivia lideró ese segmento con 4,82%, seguida por Colombia con 4,77%, ambas con niveles muy similares que reflejan presiones de precios contenidas pero presentes.
Los siguientes países en ese tramo intermedio fueron:
- Honduras: 3,80% de inflación semestral
- Perú: 3,40%
- Brasil: 3,36%
- Uruguay: 3,33%
Estos seis países conforman un bloque relativamente homogéneo. Sus cifras muestran economías con variaciones de precios moderadas en el contexto regional.
La diferencia con Argentina es notable: mientras estos mercados acumularon entre 3% y 5%, el país superó el 16% en el mismo período.
Cuáles fueron los países con menor inflación de América Latina
En el tramo inferior del ranking aparecen las economías con las variaciones de precios más bajas del semestre. Chile registró 2,80% de inflación acumulada y El Salvador cerró con 2,70%.
Nicaragua se ubicó con 2,17%, seguida por República Dominicana con 2,02%. Paraguay anotó 1,90% y Guatemala llegó a 1,67%.
México registró 1,50% de suba de precios en el semestre. El dato lo posiciona en el grupo de países con mejor desempeño inflacionario de la región.
Los tres últimos puestos del ranking correspondieron a Ecuador, Panamá y Costa Rica. Ecuador acumuló 1,39% en seis meses, mientras que Panamá cerró con 1,10%.
Costa Rica lideró el ranking con la inflación más baja de toda América Latina: apenas 0,08% en el primer semestre. El resultado ubica al país centroamericano como la economía con mejor control de precios de la muestra.
Cómo quedó Argentina frente al resto de la región
La distancia de Argentina con el resto de América Latina es contundente. Mientras la mayoría de los países acumuló inflaciones de un dígito en el semestre, Argentina anotó 16,80%, más de tres veces el registro de Bolivia, que encabezó el segmento intermedio con 4,82%.
Los datos del Indec confirman que la desaceleración mensual fue una tendencia que marcó buena parte del primer semestre. En junio, el IPC subió 1,9%, su nivel más bajo en diez meses.
Pero esa moderación no alcanzó para mejorar la posición relativa del país. El relevamiento de los organismos estadísticos de la región confirmó que Argentina siguió entre los países con mayor inflación acumulada de América Latina durante el primer semestre de 2026.
La brecha con los países de inflación moderada es significativa. Brasil, por ejemplo, acumuló 3,36% en el mismo período, casi cinco veces menos que Argentina.
Solo Venezuela, con su hiperinflación de 129,80%, quedó por encima del país en el ranking regional. La comparación con el resto de los mercados latinoamericanos deja en evidencia que Argentina todavía enfrenta un desafío inflacionario considerable en el contexto regional.
La inflación que espera en Argentina para julio y los próximos meses
Los economistas sostienen que el cierre del mes pasado mostró una tendencia descendente en los precios, pero el desafío es ver qué impulso les darán las vacaciones de invierno a determinados rubros estacionales y qué ocurrirá con la cotización al alza del dólar.
«La variación de precios fue perdiendo impulso a lo largo del mes, cerrando más cerca del 1,5% sobre el fin del mismo, lo que favorece una menor inflación en julio. Frente a esto, debe tenerse en cuenta que en julio los rubros vinculados al turismo tienen un pico por las vacaciones de invierno», analizaron desde C&T Asesores.
En este sentido, Iván Cachanosky, economista de Fundación Libertad y Progreso, señaló: «Hacia adelante, la inflación podría seguir bajando si se normaliza la demanda de pesos y la emisión monetaria continúa controlada, como ocurrió durante los últimos meses».

Los pronósticos del REM para la inflación de los próximos meses
Por el lado de las proyecciones de inflación publicadas por el REM para los próximos meses, se indica que en julio la inflación se ubicará en torno al 2%, y que descenderá en adelante.
«En el sexto relevamiento del año, quienes participaron del REM estimaron una inflación mensual de 2% para junio, lo que significa una baja de 0,1 punto porcentual respecto al REM anterior», informa el Banco Central. Así, agrega que quienes mejor proyectaron esa variable en el pasado (Top 10) reportaron una inflación de 1,9% mensual para junio, alrededor de 0,2 punto porcentual menos que en el REM previo.
Respecto del IPC Núcleo, el conjunto de participantes del REM había ubicado sus estimaciones para junio en 1,9%. El Top 10 también estimó una inflación núcleo de 1,9% mensual para el sexto mes del año, lo que representa 0,2 punto porcentual menos en relación con el REM publicado el mes pasado.
En el mes a mes, las proyecciones son las siguientes:
- Para julio se estima una inflación de 2%
- Tanto para agosto como para septiembre se aguarda una suba de precios de 1,8% mensual
- Para octubre y noviembre el pronóstico es de 1,7%
- Para diciembre volvería al 1,8%, empujado por factores estacionales
El economista y director de la consultora C&T, Camilo Tiscornia, analizó lo que puede esperarse para la inflación en los próximos meses: «El fenómeno inflacionario reciente debe explicarse en dos tramos temporales bien diferenciados: el primero -comprendido entre mayo y octubre de 2025- contó con el impacto previo a las elecciones legislativas; mientras que el segundo -desde noviembre en adelante- combinó severos factores alcistas como la suba en el precio de la carne, el turismo veraniego y el aumento del petróleo a nivel internacional».
Pasado este segundo tramo, que contenía elementos de carácter transitorio, la dinámica de los precios minoristas retomó su sendero de moderación. El director de C&T remarcó el comportamiento actual del indicador al señalar que «la tendencia es a la baja. No quiere decir que vaya a ser lineal y sistemática. Podría ocurrir que la de julio sea más alta que la de junio (por cuestiones de estacionalidad), pero no va a cambiar el fondo de la cuestión».
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ECONOMIA
En la era de las inversiones globales, Uruguay sigue siendo la opción más segura

Durante décadas, Uruguay fue uno de los destinos preferidos por los argentinos para proteger y desarrollar su patrimonio. Tuvo puntos más resonantes post colapso financiero de Argentina en 2001 y el pico más alto llegaría entre 2020 y 2021, cuando Uruguay aplicó incentivos para atraer a inversores y residentes. Lo interesante es que esa tendencia no solo se mantiene, sino que cobra una nueva dimensión en contextos que mutan todo el tiempo.
Hoy un inversor puede acceder desde su celular a oportunidades en prácticamente cualquier parte del mundo. La tecnología eliminó barreras geográficas, amplió el acceso a mercados internacionales y multiplicó las alternativas disponibles. La tecnología eliminó barreras geográficas, amplió el acceso a mercados internacionales y multiplicó las alternativas disponibles. Sin embargo, lejos de perder atractivo, Uruguay sigue consolidándose como una de las principales opciones para los argentinos.
Los números ayudan a entenderlo. El mercado inmobiliario uruguayo cerró el 2025 con más de USD 2.700 millones en compraventas y más de 18.000 operaciones. En Montevideo, alrededor del 15% de las transacciones corresponden a capital argentino. Dentro del régimen de Vivienda Promovida, uno de los motores de la construcción del país, los argentinos adquirieron cerca de 7.800 inmuebles en los últimos doce años, equivalentes al 20% de las unidades desarrolladas bajo ese esquema. Y si tenemos en cuenta a las desarrolladoras líderes, al menos el 10% de las inversiones que reciben llegan desde el otro lado del río.
Uruguay ha logrado construir un marco institucional estable, con reglas claras para propietarios e inversores, incentivos al desarrollo inmobiliario y herramientas que aportan seguridad jurídica a los proyectos
Detrás de estos indicadores existen varias razones de carácter profundo: la previsibilidad, la cercanía, la rentabilidad y las exoneraciones impositivas al invertir en viviendas. Está claro: Uruguay ha logrado construir un marco institucional estable, con reglas claras para propietarios e inversores, incentivos al desarrollo inmobiliario y herramientas que aportan seguridad jurídica a los proyectos.
Esa estabilidad se refleja también en las oportunidades de obtener buenos índices de rentabilidad. Las propiedades destinadas al alquiler suelen ofrecer rentabilidades brutas del orden del 5% al 7% anual, mientras que los proyectos adquiridos en etapa de pozo permiten capturar valorización a medida que avanza la obra. En muchos casos, la diferencia entre el valor de ingreso y el precio final puede superar el 20%.
No obstante, reducir la decisión de invertir a una cuestión de rentabilidad sería simplificar demasiado el análisis. Si algo caracteriza al contexto actual es la abundancia de opciones. Un argentino puede invertir en Estados Unidos, Europa o Asia con apenas unos clics. La pregunta, entonces, no es dónde existen oportunidades, sino dónde esas oportunidades se combinan con estabilidad, liquidez y confianza.
Y allí Uruguay mantiene una ventaja competitiva difícil de replicar. La cercanía geográfica y cultural, el conocimiento mutuo entre mercados, la seguridad jurídica y una relación construida durante generaciones siguen pesando al momento de tomar decisiones patrimoniales de largo plazo.
Al final los negocios se tratan de relaciones, vínculos y acuerdos entre las personas, y pocos mercados reflejan esa realidad como Argentina y Uruguay
La paradoja es evidente: cuanto más global se vuelve el mundo de las inversiones, más valor adquieren los destinos capaces de ofrecer certezas. Por eso, y más allá de la proliferación de herramientas, invertir en ladrillos en Uruguay continúa destacándose como una de las opciones predilectas. No porque sea la única alternativa disponible, sino porque combina oportunidades de crecimiento con el atributo de la confianza.
La digitalización del mundo potencia oportunidades, pero hay cuestiones identitarias y humanas que prevalecen. Al final los negocios se tratan de relaciones, vínculos y acuerdos entre las personas, y pocos mercados reflejan esa realidad como Argentina y Uruguay.
El autor es fundador de Alpha Realtors
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