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ECONOMIA

Emergencia permanente: por qué el sistema energético argentino necesita nuevas reglas

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El Gobierno propone regularizar la deuda con Cammesa, derogar incentivos hidrocarburíferos ya redundantes y prorrogar beneficios fiscales a renovables hasta 2045 (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Honorable Cámara de Diputados aprobó este miércoles un proyecto de ley que reordena cuatro pilares del sistema energético: el régimen de subsidios al gas en zonas frías, la deuda histórica del mercado eléctrico mayorista, los incentivos al sector hidrocarburífero y la franquicia impositiva a las energías renovables.

La iniciativa plantea que las tarifas reflejen costos reales y que el Régimen de Zona Fría vuelva a un diseño más acotado: mantenimiento automático en las áreas históricas de frío extremo y focalización por vulnerabilidad socioeconómica en el resto. A la vez, propone regularizar la deuda con Cammesa, derogar incentivos hidrocarburíferos ya redundantes y prorrogar beneficios fiscales a renovables hasta 2045.

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Es una máxima de la economía que, cuando un subsidio se universaliza, deja de cumplir su rol social y se transforma en un privilegio fiscal insostenible. La ampliación del Régimen de Zona Fría en 2021 es un caso de manual: terminó subsidiando la calefacción de hogares de altos ingresos en zonas templadas y ensanchó un déficit fiscal que pagan todos los argentinos. El proyecto de ordenamiento integral del sistema energético pone sobre la mesa una discusión incómoda, pero necesaria.

Al proponer que las tarifas reflejen los costos reales y readecuar la Zona Fría bajo un doble filtro: geografía rigurosa para el sur y vulnerabilidad socioeconómica para el resto, la ley busca que el Estado gaste menos y mejor. La nueva norma propone mantener el subsidio en las zonas frías históricas (como la Patagonia, Malargüe y la Puna) y aplicar un criterio estricto de vulnerabilidad socioeconómica en el resto del país.

Al proponer que las tarifas reflejen los costos reales y readecuar la Zona Fría bajo un doble filtro: geografía rigurosa para el sur y vulnerabilidad socioeconómica para el resto, la ley busca que el Estado gaste menos y mejor

Acompañado de un saneamiento de las deudas de las distribuidoras con Cammesa y de señales claras para la inversión y las energías renovables, el texto normativo apunta a lo que el sector energético no tiene hace años: reglas claras, previsibilidad hasta 2045 y criterios estables de asignación de subsidios.

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El Poder Ejecutivo envió al Congreso un proyecto de ley para modificar el esquema de subsidios y regulación energética, articulado en cuatro ejes: la readecuación del régimen de subsidios al consumo de gas en zonas frías, la regularización de la deuda histórica del Mercado Eléctrico Mayorista, la prórroga de la franquicia impositiva a las energías renovables y la derogación de dos regímenes de incentivo al sector hidrocarburífero.

Los cuatro ejes comparten una misma lógica: reemplazar instrumentos diseñados para la emergencia por reglas para condiciones de normalidad.

Actualmente, aproximadamente 4,3 millones de usuarios de gas del país reciben un subsidio a su consumo. De ese total, cerca de 900.000 hogares pertenecen a la zona históricamente reconocida como de frío extremo: la Región Patagónica, el departamento de Malargüe en Mendoza y la región de la Puna. Acceden al beneficio de manera automática, sin importar su nivel de ingresos.

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Gráfico de barras apiladas que muestra la composición de los subsidios a la energía por gas, electricidad y otros, como porcentaje del PIB, desde 2006 hasta 2026
Este diagrama de barras apiladas ilustra la composición de los subsidios a la energía, desglosados en gas, electricidad y otros, como porcentaje del PBI

Los más de 3 millones restantes fueron incorporados en 2021 mediante la Ley 27.637, que extendió la cobertura a regiones con condiciones climáticas menos graves; en esas zonas, el subsidio llega hoy a los hogares que acrediten ingresos inferiores a tres Canastas Básicas Totales (CBT) para una familia tipo, a través del registro del Subsidio Energético Focalizado (SEF), entre otros criterios.

El régimen tiene su origen en la época en que Gas del Estado prestaba el servicio de distribución. Entonces, el Estado fijaba tarifas diferenciales para las regiones más frías del país y las financiaba directamente con fondos del Tesoro. Cuando el servicio se privatizó en los noventa y el Estado dejó de ser el prestador, ese mecanismo quedó desactualizado.

En 2002, en el marco de la Ley de Emergencia Pública, con la pesificación y el congelamiento de tarifas, el artículo 75 de la Ley 25.565 creó el Fondo Fiduciario para Subsidios de Consumos Residenciales de Gas, conocido como Fondo Patagónico. Reemplazó el financiamiento directo del Tesoro por un recargo sobre el precio del gas que pagan todos los usuarios del país, independientemente de dónde vivan o cuánto ganen. El subsidio mantenía una justificación climática y geográfica concreta.

El subsidio llega hoy a los hogares que acrediten ingresos inferiores a tres Canastas Básicas Totales (CBT) para una familia tipo

En 2021, la Ley 27.637, sancionada durante la presidencia de Alberto Fernández, extendió el beneficio a regiones sin condiciones climáticas equivalentes a las de la zona núcleo original. Lo que hasta entonces era un régimen acotado a la Patagonia, Malargüe y la Puna pasó a cubrir de forma automática subzonas bioambientales definidas por la norma IRAM 11603 y adoptadas por Enargas como criterio de zonificación: subzonas IIIa, IVa, IVb, IVc, IVd, V y VI. El mapa incluyó partes del sur de la provincia de Buenos Aires, zonas del centro del país y otras regiones que, aunque más frías que el norte -excluido-, no enfrentan las condiciones extremas que justificaron el régimen original.

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Además de establecer el descuento para la zona núcleo en 50%, la ley definió para las zonas incorporadas un descuento genérico de 30% para todos los usuarios de manera automática, y de 50% para quienes calificaran como vulnerables según los criterios de ingresos de esa misma ley. El universo de hogares beneficiarios pasó de más de 800.000 a más de 4 millones, incluidos hogares de altos ingresos sin filtro socioeconómico, con acceso automático por zona geográfica y sin necesidad de inscribirse en ningún registro.

El Decreto 943/2025 creó en enero de 2026 el régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), que unificó los subsidios energéticos a la energía eléctrica, al gas natural, al gas propano indiluido por redes y al gas licuado de petróleo bajo un único criterio: acceden los hogares cuyos ingresos netos conjuntos sean inferiores a tres Canastas Básicas Totales para un hogar tipo 2 según Indec, más aquellos que tengan al menos un integrante con Certificado de Vivienda del ReNaBaP, con Pensión Vitalicia a Veteranos de Guerra del Atlántico Sur o con Certificado Único de Discapacidad (CUD). El SEF reemplazó la segmentación anterior en tres niveles (N1, N2, N3) por un esquema binario más simple y verificable.

Dos mapas de Argentina. El izquierdo muestra zonas bio-ambientales por color y estaciones meteorológicas. El derecho indica regiones de Zona Fría
Estos mapas detallan la clasificación bio-ambiental de Argentina según la norma IRAM 11603:2012 y las áreas beneficiarias del Régimen de Zona Fría, con datos de Adrián Ravier

El Fondo Fiduciario para Subsidios de Consumos Residenciales de Gas se financia por un recargo sobre el precio del gas que pagan todos los usuarios del país. Ese recargo se fijó inicialmente en $0,004 por cada metro cúbico (m³) de gas consumido por redes en todo el país. Poco después, con la Ley 25.725 de 2003, se lo modificó a un porcentaje de hasta 7,5% sobre el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST) por cada m³ de 9.300 kilocalorías, aplicado a la totalidad de los metros cúbicos consumidos o comercializados por redes o ductos en el territorio nacional.

Ese porcentaje aumentó con el tiempo. Según un informe de la Auditoría General de la Nación, en diciembre de 2017 el recargo era del 2,58%; en septiembre de 2018, del 2,96%; en junio de 2019, del 4,46%; en agosto de 2021 llegó al 5,44%. Con las revisiones tarifarias de 2025 trepó al 7,5%, su tope legal vigente. Aun así, el fondo cerró en déficit: lo recaudado no alcanzó para pagar todo el subsidio y el Tesoro debió aportar recursos adicionales.

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En abril de 2026, el DNU 266/2026 facultó al Poder Ejecutivo a llevarlo hasta 11,25%, un 50% por encima del tope vigente, facultad que el proyecto en debate busca incorporar en una ley.

Gráfico de barras apiladas que muestra la composición de los ingresos del Fondo Fiduciario para Subsidios de Gas Residencial, con datos de 2005 a 2025
El gráfico detalla la composición de los ingresos del Fondo Fiduciario para Subsidios de Consumos Residenciales de Gas entre 2005 y 2025, mostrando el cambio en la dependencia de los aportes del Tesoro

Con esos fondos, el Estado compensa a las distribuidoras por la diferencia entre el precio subsidiado que cobran a los usuarios y el precio real del gas. El beneficio se calcula sobre la tarifa completa: precio del gas, transporte y distribución, y cubre tanto el gas natural por redes como el gas propano indiluido y, en la zona núcleo, los cilindros y garrafas de GLP. Durante algunos años, con las tarifas congeladas en valores desactualizados, ese porcentaje alcanzó para sostener el sistema.

Con tarifas aún intervenidas, el costo fiscal de la ampliación de 2021 parecía manejable. Dejó de serlo cuando las tarifas empezaron a reflejar costos reales: subsidiar el 50% de una tarifa congelada al 30% del costo real es una cosa; subsidiar el 50% de una tarifa que se acerca a su valor real, otra muy distinta.

El universo de hogares beneficiarios pasó de más de 800.000 a más de 4 millones, incluidos hogares de altos ingresos sin filtro socioeconómico

El gobierno de Javier Milei llevó adelante las Revisiones Tarifarias Quinquenales durante 2025, que ubicaron las tarifas más cerca de los costos reales.

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El resultado fue predecible. El fondo recauda mediante el recargo que pagan todos los usuarios, lo transfiere a las distribuidoras para compensarlas por vender el gas a precio subsidiado, y las distribuidoras, con esos fondos, les pagan a los productores.

Javier Milei habla en un evento de VALO
El gobierno de Javier Milei llevó adelante las Revisiones Tarifarias Quinquenales durante 2025, que ubicaron las tarifas más cerca de los costos reales

Cuando el fondo entró en déficit y el Tesoro no cubrió la brecha en tiempo y forma, las distribuidoras dejaron de recibir la compensación y, sin ella, no pudieron pagarles a los productores. Así se rompió la cadena de pagos, y el subsidio al usuario final generó deuda aguas arriba en toda la industria.

El problema del sistema eléctrico argentino tiene una raíz similar. Durante años de emergencia económica, las tarifas de luz se mantuvieron fuertemente intervenidas y atrasadas respecto de la inflación y los precios internacionales. Esa brecha generó una acumulación de desequilibrios que comprometió la cadena de pagos del sector.

Durante años de emergencia económica, las tarifas de luz se mantuvieron fuertemente intervenidas y atrasadas respecto de la inflación y los precios internacionales

La consecuencia directa fue el deterioro progresivo de las finanzas. Las empresas distribuidoras, que llevan la electricidad al usuario final, priorizaron el sostenimiento mínimo del servicio por sobre el pago íntegro de la energía adquirida a Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico S.A.). Así, acumularon una deuda histórica que se profundizó año tras año.

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Los ajustes tarifarios recientes acercaron los cuadros de precios a los costos reales de distribución. Sin embargo, esa corrección no resolvió el problema acumulado: el pasivo con Cammesa sigue vigente y, si los ingresos actuales se destinan a cancelarlo, no queda margen para inversiones urgentes en infraestructura eléctrica. El dinero alcanza para operar, pero no para sanear y modernizar el sistema al mismo tiempo.

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El pasivo con Cammesa sigue vigente y, si los ingresos actuales se destinan a cancelarlo, no queda margen para inversiones urgentes en infraestructura eléctrica

El Gobierno tomó medidas para ordenar la cadena de pagos: primero, una resolución de emergencia en mayo de 2024 para las deudas más antiguas, y luego el DNU 186/2025, que estableció un plan de regularización más amplio, con hasta 72 cuotas.

A ese estrangulamiento financiero se suma un frente judicial potencial. Las distribuidoras cuentan con argumentos para reclamar al Estado Nacional por daños derivados del incumplimiento de sus contratos de concesión durante el período de congelamiento, lo que abre un horizonte de litigios millonarios. El resultado es un mercado eléctrico mayorista bloqueado: tarifas actualizadas que no pueden volcarse íntegramente a mejorar el servicio, condicionadas por una deuda sistémica sin resolver y por una perspectiva de alta conflictividad judicial.

El sector hidrocarburífero acumuló dos regímenes de incentivos que respondieron a contextos distintos del actual. El primero, el Decreto 929/13, sancionado durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y complementado por la Ley 27.007, permitía a las empresas que invirtieran al menos USD 250 millones en un proyecto exportar el 20% de su producción con retenciones del 0% y libre disponibilidad de las divisas generadas. El objetivo era atraer inversiones a Vaca Muerta cuando la producción de petróleo y gas caía y la formación recién empezaba a desarrollarse.

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El segundo, el Decreto 277/22 del gobierno de Alberto Fernández, creó el Radpip y el Radpign, regímenes de acceso preferencial al mercado de cambios para la producción incremental de petróleo y gas, respectivamente, diseñados para estimular la producción en un contexto de cepo cambiario.

Vaca Muerta se encuentra en expansión productiva, el cepo cambiario fue levantado y la Ley 27.742, sancionada en 2024, incorporó el RIGI como marco de incentivos para grandes inversiones

Hoy el contexto cambió. Vaca Muerta se encuentra en expansión productiva, el cepo cambiario fue levantado y la Ley 27.742, sancionada en 2024, incorporó el RIGI como marco de incentivos para grandes inversiones. Junto con sus decretos reglamentarios de 2025, ese esquema estableció un marco más amplio y previsible para el desarrollo energético. En ese escenario, los beneficios especiales previstos en aquellos decretos pasaron a representar un costo fiscal sin justificación en nuevos proyectos.

Frente a ese diagnóstico, el Poder Ejecutivo envió al Congreso un proyecto de ley que aborda simultáneamente el desorden del Régimen de Zona Fría, el bloqueo financiero del Mercado Eléctrico Mayorista y los regímenes de incentivos hidrocarburíferos que cumplieron su ciclo, además de la adecuación del esquema de promoción de energías renovables a un nuevo contexto macroeconómico y regulatorio. Todos comparten la misma lógica: reemplazar instrumentos diseñados para contextos de emergencia o fuerte intervención estatal por reglas orientadas a funcionar con mayor normalidad y previsibilidad de largo plazo.

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En materia de Zona Fría, el proyecto reforma el artículo 75 de la Ley 25.565 y deroga parte de la Ley 27.637, que extendió beneficios en 2021. La reforma mantiene el subsidio histórico para la Región Patagónica, el departamento de Malargüe y la Puna, pero lo reorganiza en dos tramos. El primero cubre a todos los usuarios residenciales de esas regiones, con una bonificación sobre el precio del gas que se paga directamente a los productores. El segundo, bajo el Sistema de Subsidios Focalizados, alcanza a los usuarios que cumplan los criterios de vulnerabilidad que establece el SEF: ingresos bajos, vivienda informal, veteranos de Malvinas o discapacidad certificada.

En ambos casos, el subsidio se calcula sobre el precio del gas en el punto de ingreso al sistema de transporte, y no sobre la tarifa integral que incluye transporte y distribución. Ese cambio reduce el costo fiscal del beneficio sin eliminar la asistencia a quienes la necesitan. El subsidio apunta al consumo adicional que imponen las condiciones climáticas de las zonas de frío extremo: mayor consumo de gas, no cargos fijos de la factura, iguales para todos los usuarios.

Finalmente, el fondo sigue financiándose con el tope del cargo del 7,5% sobre el gas consumido a nivel nacional, que el Poder Ejecutivo puede ajustar hasta un 50% según las condiciones del mercado.

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Documento digital que lista leyes y decretos bajo los encabezados "Marco normativo modificado", "Sustituidos", "Prorrogado" y "Derogados"
Un documento digital presenta el marco normativo de RAVIER 235, detallando leyes y decretos que han sido sustituidos, prorrogados o derogados.

En cuanto a la situación en el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), el proyecto propone salir del bloqueo mediante un mecanismo de compensación: el Estado calculará la diferencia entre lo que cada distribuidora recaudó durante los años de emergencia tarifaria y lo que le habría correspondido si se hubiera aplicado su contrato de concesión sin interrupciones. Esa cifra se acreditará contra la deuda que esas distribuidoras mantienen con Cammesa por la compra de energía. La condición es que las empresas renuncien a la totalidad de los reclamos judiciales o administrativos vinculados a las emergencias tarifarias.

El resultado buscado es triple: regularizar la cadena de pagos del MEM, eliminar la incertidumbre judicial sobre el sector y liberar recursos actuales de las distribuidoras para inversiones en infraestructura. El proyecto modifica, además, el artículo 40 de la Ley 24.065 para que el costo de adquisición de la energía en el mercado mayorista se traslade automáticamente a las tarifas, y cierre el mecanismo que permitió que las distribuidoras acumularan deuda con Cammesa en lugar de trasladar costos reales.

El proyecto prorroga hasta el 31 de diciembre de 2045 los beneficios fiscales previstos en el artículo 17 de la Ley 27.191 para las energías renovables

Respecto de los hidrocarburos, el proyecto deroga el Decreto 277/22 y los artículos de la Ley 27.007 que incorporaban los beneficios del Decreto 929/13. Ambos regímenes fueron herramientas válidas en su momento, pero la Ley 27.742 de 2024 y sus decretos reglamentarios crearon un marco general de inversión energética que volvió redundantes esos incentivos específicos, mientras su costo fiscal dejó de tener justificación en un mercado en expansión.

Por último, el proyecto prorroga hasta el 31 de diciembre de 2045 los beneficios fiscales previstos en el artículo 17 de la Ley 27.191 para las energías renovables. El sector ya aporta cerca del 20% de la generación eléctrica nacional y sus inversiones son de largo plazo: la estabilidad tributaria es una condición de financiamiento. La prórroga también flexibiliza la cesión a privados de los contratos de abastecimiento celebrados por el sector público bajo esa ley, en línea con la política de promover contratos entre privados como mecanismo de previsibilidad y financiamiento.

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Durante décadas, el sistema energético argentino funcionó bajo el régimen de la excepcionalidad. Lo que nacía como una medida de emergencia para paliar una crisis terminaba convertido en regla permanente, con desequilibrios financieros, congelamientos y distorsiones regulatorias. El proyecto de ley, que obtuvo media sanción en Diputados, busca iniciar una transición hacia un esquema de normalidad regulatoria y previsibilidad de largo plazo.

El autor es economista, diputado por La Pampa y presidente de La Libertad Avanza La Pampa; la autora es economista y asesora en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación



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ECONOMIA

Gracias a la acumulación de reservas, el optimismo de los inversores está en su punto más alto desde que gobierna Milei

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Esta ilustración muestra una bóveda bancaria abierta con oro y dólares junto al logo del Banco Central de la República Argentina y un gráfico que simboliza el crecimiento de las reservas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una de las exigencias de los mercados y también del FMI al Gobierno era avanzar con la política de acumulación de reservas. El equipo económico tomó nota y actuó en consecuencia. Los más de USD 10.000 millones comprados en lo que va del año llevaron al riesgo país a perforar los 450 puntos y al índice de acciones líderes a su máximo anual, superando el equivalente a los 2.200 dólares.

Aunque las reservas netas siguen en terreno negativo, lentamente se va fortaleciendo el balance del Central. Hoy el Gobierno está mejor preparado para enfrentar una crisis cambiaria como la del año pasado. Y un informe presentado por el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, enfatizó que además de los dólares que se están comprando hay otros USD 22.000 millones de fondos precautorios: allí suma el margen del Central para vender dólares futuro, la activación de los swap de monedas y futuros préstamos de bancos internacionales con garantías del Banco Mundial.

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El mensaje al mercado es claro: esta vez la posible turbulencia electoral no tomará de sorpresa al Gobierno, como sucedió el año pasado. En octubre de 2025 fue el Tesoro americano quien actuó de bombero para estabilizar el tipo de cambio. La idea ahora es actuar de manera preventiva y evitar que se desate el incendio.

Moody's se sumaría a las mejoras de rating que ya anunciaron Fitch y Standard & Poor's
REUTERS/Luisa González
Moody’s se sumaría a las mejoras de rating que ya anunciaron Fitch y Standard & Poor’s
REUTERS/Luisa González

Tanto Fitch como Standard and Poor’s le subieron la nota a la deuda argentina sacándola de la “C”. Y en breve hará lo propio Moody’s. La razón principal de esta medida es justamente la compra de reservas que viene llevando adelante el Central. Obviamente también se valora la continuidad del superávit fiscal.

Con un nivel de riesgo país de 437 puntos, el cierre del viernes, el Gobierno podría aspirar a una colocación de bonos en dólares en el mercado internacional a una tasa de entre 8,5%. 9% anual. Pero lo más probable es que apunte a un descenso mayor. Si el indicador fuera a niveles de 350 puntos, por ejemplo, sería posible conseguir financiamiento a menos del 8% anual. De esta forma, el riesgo que presenta la deuda soberana terminaría en niveles similares al que hoy tienen las empresas.

La acumulación de reservas ataca varias situaciones simultáneamente. Por un lado, le da al Gobierno mayor cobertura en caso de presión cambiaria. Se trata de un paso que ya dieron todos los países de la región, que justamente presentan dos características: tipos de cambio muy estables e inflación de un dígito hace por lo menos 20 años.

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Tanto Fitch como Standard and Poor’s le subieron la nota a la deuda argentina sacándola de la “C”. Y en breve hará lo propio Moody’s.

Pero el otro aspecto destacado es que acerca a la Argentina a la emisión de deuda internacional. En caso de suceder sería la primera emisión desde 2018. Acceder a los mercados internacionales permitiría a su vez acumular más reservas. Los futuros pagos de deuda se podrían realizar renovando vencimientos en los mercados en vez de usar dólares propios, lo que implicaría el inicio de un círculo virtuoso.

Aunque no existe una encuesta sobre el “humor social” de los mercados, el riesgo país es lo que mejor se aproxima. Y representa en definitiva el grado de confianza que tienen los inversores respecto a un gobierno. En el caso de Argentina, el viernes este indicador llegó a su nivel más bajo, lo que se refleja en el mayor precio de los bonos argentinos en los últimos años.

No sucede lo mismo con los índices que reflejan la confianza del Gobierno entre los propios argentinos. Los últimos estudios marcan una situación distinta. El grado de aprobación del Gobierno está lejos de sus máximos. Pero aún así Milei conserva alrededor de un tercio de apoyo que luce muy consolidado.

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Una mujer con cabello recogido mira atentamente la etiqueta de ingredientes en un empaque de paleta helada dentro de un supermercado.
La baja del riesgo país no se traduce necesariamente en la confianza del consumidor
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Para los mercados la evolución de estos índices también resultan relevantes. Al final del día lo que quieren saber los inversores es qué chances reales tiene Milei de conseguir una reelección. Por eso, los indicadores de satisfacción en el Gobierno serán cada vez más relevantes en los próximos meses.

El grado de aprobación del Gobierno está lejos de sus máximos. Pero aún así Milei conserva alrededor de un tercio de apoyo que luce muy consolidado

La última encuesta de la Universidad San Andrés arrojó resultados discretos para el oficialismo. La aprobación del gobierno de Javier Milei cayó levemente al 35%, mientras que la desaprobación subió al 61%.

Aunque no parece demasiado alentador, por otra parte muestra que existe un núcleo duro que respalda al Presidente. Se trata de un nivel significativo que si se mantiene le permitirá dar pelea en las futuras elecciones presidenciales.

Por otra parte, ningún dirigente opositor logra capitalizar el rechazo a Milei, más allá de la mejor imagen que presentan dirigentes como Myriam Bregman, Axel Kicillof o la propia Cristina Kirchner.

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La marcha de la economía será casi sin lugar a dudas lo que defina si el Gobierno puede obtener un mayor respaldo popular. Por supuesto que el “caso Adorni” no le juega a favor, pero difícilmente resulte algo decisivo para las elecciones del 2027. Alberto Fernández y Cristina Kirchner ganaron en 2019 cuando el video de los bolsos con 6 millones de dólares de José Lopez en la puerta de un convento todavía estaba fresco.El interrogante sigue siendo cuándo los buenos números macro y la baja del riesgo país llegarán al bolsillo. Aunque el consumo sigue frío, hay una certeza: con una macro ordenada es mucho más probable que la actividad repunte.

Caricatura de Manuel Adorni, preocupado y sudoroso, sostiene una moneda de Bitcoin. Detrás, un teléfono muestra una billetera y candados, con un signo de interrogación.
El «caso Adorni» se prolonga y el costo político para el gobierno es cada vez mayor
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Al contrario, el desorden fiscal y monetario lleva a recuperaciones de bajo vuelo, como le sucedió al kirchnerismo e incluso también a Mauricio Macri. Con el sector energético y el agro volando, ahora las miradas apuntan a los rezagados del modelo, es decir construcción, industria manufacturera y comercio minorista.

La nueva baja de la inflación al 2,1% en mayo abre expectativas respecto a una gradual mejora de los salarios en los próximos meses. Se trata de un dato clave que permitiría una mejora de la demanda. Lenta, pero mejora al fin.

Los jubilados, que indexan con inflación pasada, tendrán una recuperación a partir del tercer trimestre por supuesto siempre desde niveles muy bajos.

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El crédito, luego del pico de mora registrado en el primer trimestre, también empezará a repuntar pero lo hará de manera mucho más gradual. “El proceso de reemplazo de los préstamos bancarios al Estado por el sector privado ya sucedió entre 2024 y 2025. Ahora, la expansión crediticia será mucho más pausada porque depende de cómo aumente la capacidad prestable de las entidades”, explicó el titular de la Asociación de Bancos Argentina (Adeba), Javier Bolzico.

Javier Bolzivo - ADEBA
Javier Bolzico, de Adeba, y el mensaje de los bancos al gobierno

La baja de las tasas de interés, por lo pronto, llegaron a los préstamos a las empresas. El descuento de echeqs, por ejemplo, presenta tasas del orden del 25% anual. En cambio, sacar un préstamo personal o refinanciar la tarjeta de crédito sigue por encima del 100%. Claudio Cesario, titular de la cámara bancaria que agrupa a las entidades extranjeras (ABA) apuntó al peso de los impuestos. “Un crédito que tiene una tasa del 70% anual puede llegar al 120% no solo por los impuestos nacionales, sino por los provinciales y las tasas municipales. Los intendentes dicen que gravan a los bancos con ingresos brutos o tasas de higiene, pero en realidad lo paga el cliente”.

Los segundos semestres gozan de mala fama desde aquella promesa incumplida de Mauricio Macri. Pero esta segunda parte del año presenta un panorama promisorio: tasas de interés más bajas, desinflación, recuperación gradual del salario, continuidad de las compras del Central y una eventual apertura del mercado internacional para emisión de deuda pueden darle un impulso a la economía. No será crecimiento a tasas chinas, pero sí lo suficiente para apuntalar una recuperación del mercado interno y mejorar las chances electorales del Gobierno.



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ECONOMIA

La acumulación de reservas: un colchón que protege al ciudadano y a las empresas

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Las reservas internacionales no son “dólares guardados en un cajón”: son un instrumento de defensa de la estabilidad macroeconómica (Foto: Reuters)

La acumulación de reservas y el cumplimiento anticipado de la meta acordada con el FMI no es un dato técnico para especialistas: es una de las noticias económicas más relevantes para el bolsillo del ciudadano de a pie y para la supervivencia de las empresas argentinas.

Las reservas internacionales no son “dólares guardados en un cajón”: son un instrumento de defensa de la estabilidad macroeconómica. El Fondo Monetario Internacional (FMI) sostiene que permiten “satisfacer necesidades de financiamiento de la balanza de pagos, intervenir en los mercados cambiarios y mantener la confianza en la moneda”.

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Agustín Carstens, ex gobernador del Banco de México y actual director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS), lo resumió así: “Las reservas actúan como un seguro contra interrupciones súbitas de capitales. Su acumulación reduce la probabilidad y el costo de las crisis”.

Las reservas actúan como un seguro contra interrupciones súbitas de capitales (Carstens)

En la misma línea, Chile (Banco Central de Chile) y Colombia (Banco de la República) remarcaron que contar con reservas adecuadas aporta flexibilidad para absorber shocks externos sin sacrificar crecimiento ni estabilidad de precios.

El argentino común no opera en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), pero siente cada turbulencia cambiaria. Cuando las reservas son escasas o negativas -como ocurrió en 2023, con netas estimadas en torno a menos de USD 11.000 millones-, cualquier shock (sequía, caída de exportaciones o nerviosismo político) puede disparar una corrida, una devaluación y un salto inflacionario.

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Con reservas más sólidas, el BCRA puede intervenir para suavizar fluctuaciones del dólar y evitar que el precio de los alimentos, el transporte y los medicamentos se dispare de un día para el otro. En Argentina, las crisis de balanza de pagos deterioraron el poder adquisitivo: la inflación se aceleró, los salarios reales cayeron y el ahorro en pesos se licuó. Con reservas, el BCRA gana “poder de fuego” para sostener la estabilidad. En términos prácticos, esto se traduce en:

  • Inflación más controlada a mediano plazo.
  • Mayor probabilidad de que salarios y jubilaciones recuperen poder adquisitivo sin nuevos shocks.
  • Posibilidad de levantar gradualmente el cepo, con un acceso más ordenado al mercado de cambios para familias y trabajadores.

Martín Redrado, ex presidente del BCRA, lo planteó en estos términos: “Las reservas son el respaldo implícito de la moneda. Sin ellas, la confianza se evapora y el costo lo paga siempre el que menos tiene”.

Las pyme y las grandes empresas argentinas operan en un entorno de alta dolarización de costos (insumos importados, energía, logística). La incertidumbre cambiaria paraliza decisiones de inversión: importar maquinaria, planificar pagos a proveedores externos o definir si se podrá girar dividendos.

Las reservas son el respaldo implícito de la moneda. Sin ellas, la confianza se evapora y el costo lo paga siempre el que menos tiene (Redrado)

Con reservas más altas, esa incertidumbre tiende a reducirse. Entre otros efectos, pueden habilitar:

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  • Un tipo de cambio más previsible, que facilite la planificación financiera.
  • Acceso más fluido a importaciones, con menos trabas administrativas y menos distorsión de precios.
  • Menor índice de riesgo país, con impacto potencial en el costo del financiamiento externo e interno.
  • Más inversión extranjera directa (IED), que suele aportar tecnología, empleo y divisas.
  • Se benefician los sectores exportadores -agro, minería, Vaca Muerta- si el frente externo deja de ser un factor de urgencia permanente.

El Banco Central de Chile lo expresó en sus informes con una idea consistente: “Reservas adecuadas protegen la liquidez externa y fomentan un entorno propicio para el comercio y la inversión”.

Mantener reservas tiene un costo de oportunidad, pero el costo de no tenerlas es mayor: crisis recurrentes, pobreza estructural y emigración de talento. Guido Sandleris, ex presidente del BCRA, insistió en que “acumular reservas es condición necesaria -aunque no suficiente- para estabilizar y crecer de forma sostenible”.

Billetes de diferentes denominaciones de pesos argentinos y dólares estadounidenses esparcidos sobre una mesa de madera, ilustrando el contraste entre ambas monedas.
Mantener reservas tiene un costo de oportunidad, pero el costo de no tenerlas es mayo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Haber superado la meta anual en junio de 2026 no fue casualidad: respondió a disciplina fiscal, recesión inicial que comprimió importaciones, una buena cosecha y una confianza parcialmente recuperada. Las reservas netas todavía exigen más trabajo -analistas las ubican en terreno positivo pero modesto- pero la tendencia es clara.

El ciudadano de a pie gana estabilidad en su salario y en los precios. Las empresas ganan horizonte para invertir y generar empleo. Ambos ganan la chance de que Argentina deje de ser el país de las crisis cíclicas y pase a ser uno en el que se pueda planificar.

El ciudadano de a pie gana estabilidad en su salario y en los precios. Las empresas ganan horizonte para invertir y generar empleo

Acumular reservas no resuelve los problemas estructurales -reforma laboral, apertura comercial, reducción del gasto, reforma tributaria-, pero sí establece un piso sin el cual el resto no se sostiene.

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En una economía como la argentina, un BCRA con dólares no es un lujo: es una condición de funcionamiento. Y, por primera vez en mucho tiempo, la dinámica comenzó a alinearse con ese objetivo.

El autor es Analista Económico y director de la consultora Focus Market



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ECONOMIA

Empleadas domésticas: cuánto vale la hora de limpieza en julio de 2026

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El régimen de casas particulares establece salarios mínimos por hora y mensuales para las trabajadoras de tareas generales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tras el cierre de una nueva negociación paritaria, la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares estableció incrementos escalonados en los salarios mínimos para empleadas domésticas y demás trabajadores alcanzados por la Ley N° 26.844.

A través de la Resolución N° 4/2026, publicada esta semana en el Boletín Oficial, se oficializaron los ajustes mensuales previstos entre abril y julio, tomando como referencia los valores mínimos de marzo. Según la normativa, el aumento para abril fue del 1,8%. En mayo, la suba será del 1,6%, calculada sobre los montos ya actualizados. Para junio, el porcentaje de incremento será del 1,5%, y en julio se aplicará un 1,4%, siempre sobre los salarios ajustados previamente.

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Además, a partir de julio, la Comisión dispuso que el 50% de la suma no remunerativa pagada en marzo pase a incorporarse de manera definitiva al salario. La resolución aclara que estos cambios tendrán alcance nacional, asegurando que el piso salarial sea uniforme en todo el país para el personal doméstico.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los incrementos acordados para el sector se aplican de manera escalonada entre abril y julio de 2026. (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Supervisores: con retiro, $4.167,14 por hora y $519.840,95 al mes; sin retiro, $4.541,75 por hora y $576.213,21 mensuales.
  • Personal para tareas específicas: con retiro, $3.959,56 por hora y $484.725,45 al mes; sin retiro, $4.318,35 por hora y $536.768,02 mensuales.
  • Caseros: salario mensual de $473.533,02 y $3.745,18 por hora.
  • Asistencia y cuidado de personas: con retiro, $3.745,18 por hora y $473.533,02 mensuales; sin retiro, $4.165,14 por hora y $524.858,76 al mes.
  • Personal para tareas generales: con retiro, $3.491,58 por hora y $428.347,44 mensuales; sin retiro, $3.745,18 por hora y $473.533,02 al mes.
  • Supervisores: con retiro, $4.233,82 por hora y $528.158,40 al mes; sin retiro, $4.614,42 por hora y $585.432,62 mensuales.
  • Personal para tareas específicas: con retiro, $4.022,91 por hora y $492.481,06 al mes; sin retiro, $4.387,44 por hora y $545.356,31 mensuales.
  • Caseros: salario mensual de $491.109,55 y $3.805,10 por hora.
  • Asistencia y cuidado de personas: con retiro, $3.805,10 por hora y $481.109,55 mensuales; sin retiro, $4.231,79 por hora y $533.256,50 al mes.
  • Personal para tareas generales: con retiro, $3.547,45 por hora y $435.201,00 mensuales; sin retiro, $3.805,10 por hora y $481.109,55 al mes.
(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los valores mínimos para empleadas domésticas varían según la categoría y la modalidad con retiro o sin retiro. (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Supervisores: con retiro, $4.297,33 por hora y $536.080,78 al mes; sin retiro, $4.683,64 por hora y $594.214,11 mensuales.
  • Personal para tareas específicas: con retiro, $4.083,26 por hora y $499.868,28 al mes; sin retiro, $4.453,26 por hora y $553.536,65 mensuales.
  • Caseros: salario mensual de $488.326,19 y $3.862,18 por hora.
  • Asistencia y cuidado de personas: con retiro, $3.862,18 por hora y $488.326,19 mensuales; sin retiro, $4.295,26 por hora y $541.255,35 al mes.
  • Personal para tareas generales: con retiro, $3.600,66 por hora y $441.729,02 mensuales; sin retiro, $3.862,18 por hora y $488.326,19 al mes.
  • Supervisores: con retiro, $4.438,77 por hora y $553.725,91 al mes; sin retiro, $4.829,13 por hora y $612.673,11 mensuales.
  • Personal para tareas específicas: con retiro, $4.223,25 por hora y $517.006,43 al mes; sin retiro, $4.597,18 por hora y $571.426,17 mensuales.
  • Caseros: salario mensual de $505.302,76 y $3.996,45 por hora.
  • Asistencia y cuidado de personas: con retiro, $3.996,45 por hora y $505.302,76 mensuales; sin retiro, $4.435,86 por hora y $558.972,92 al mes.
  • Personal para tareas generales: con retiro, $3.733,72 por hora y $458.053,22 mensuales; sin retiro, $3.996,45 por hora y $505.302,76 al mes.

Al mismo tiempo, para las zonas consideradas desfavorables —incluyendo La Pampa, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego y el partido de Carmen de Patagones en la provincia de Buenos Aires—, corresponde sumar un adicional del 31% sobre el salario final de cada categoría establecida.

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