DEPORTE
Fue uno de los mejores circuitos de Argentina, se perdió en el olvido y los vecinos evitaron un asentamiento

Sus largas rectas, curvas rápidas, sectores de sobrepasos y hasta un puente le dieron forma a un circuito que parecía de Scalextric. Se trato del Autódromo General San Martín de Mendoza, que fue uno de los mejores de Argentina por sus características con trazados alternativos y hasta tribunas naturales en uno de los lugares más hermosos del país. Fue tal su relevancia que la Fórmula 2 Europea (actual F2) corrió allí en 1978 y 1979. Sin embargo, luego de las últimas carreras del Turismo Carretera y TC 2000 en 1997, comenzó su debacle y la desidia de los diferentes gobiernos provinciales en las últimas tres décadas lo condenaron al olvido. Sus instalaciones sufrieron robos y hoy solo quedan ruinas Los vecinos de la zona debieron custodiar el predio de 118 hectáreas para evitar un asentamiento y ahora el Estado busca convertirlo en un parque temático.
El predio se ubica a 1.090 metros sobre el nivel del mar y desde los boxes se observaba el Cerro de La Gloria y más abajo la ciudad de Mendoza. Fue inaugurado el 31 de marzo de 1974 ante unos 30.000 espectadores que presenciaron las victorias de Luis Rubén Di Palma en la Fórmula 1 Mecánica Argentina y Jorge De Amorrourtu en Fórmula 2 Nacional.
Su trazado principal era de cinco kilómetros y tuvo tres variantes más de 4.200, 3.800 y 3.100 metros, que se separaban por las horquillas al final del sector más rápido que era la recta opuesta. Fue escenario tan espectacular, que la Fórmula 2 Europea corrió dos veces allí en las “Temporadas Internacionales” que eran mini torneos fuera del calendario que se hicieron en nuestro país. El 5 de noviembre de 1978 la categoría antesala de la F1 corrió en el escenario mendocino y ganó el suizo Marc Sürer con un March-BMW en la carrera que tuvo dos pilotos argentinos, Miguel Ángel Guerra y Ricardo Zunino. Hubo otros que también corrieron en F1 como Clay Regazzoni, Keke Rosberg, Teo Fabi, Jean Pierre Jarier, Eddie Cheever y Derek Daly. Al año siguiente se repitió la visita.
El General San Martín fue una sede que era incluida en todos los calendarios nacionales como TC, TC 2000, Turismo Nacional, Club Argentino de Pilotos y Fórmula 1 Mecánica Argentina. En el plano internacional también disputaron sus competencias la Fórmula 2 Codasur y la Fórmula 3 Sudamericana. Y los mendocinos también testigos del último triunfo de Carlos Pairetti en 1978 con un Dodge 1500 en el TC, y el debut de Vicente Pernía en TC en 1983 con Chevrolet, el mismo día que volvió con triunfo a la categoría Juan María Traverso, quien alcanzó cinco victorias en distintos certámenes, consolidándose como el piloto más laureado del escenario cuyano.

También fue epicentro de los zonales como la Fórmula Renault Cuyana, Stock Car Cuyano, Monomarca Chevrolet Corsa, Monomarca Gol y Copa de Damas. Sin embargo, luego de la última carrera del TC 2000 el 9 de noviembre de 1997 las autoridades provinciales optaron por dirigir los recursos hacia otros dos escenarios: Las Paredes, en San Rafael, y el Autódromo Jorge Ángel Pena, en San Martín, este último inaugurado en 1994 a 43 kilómetros de la capital mendocina.
El General San Martín siguió operando para los zonales y pruebas de ciclismo hasta 2002, pero sin los recursos y el mantenimiento necesario. Su actividad estuvo a cargo del Automóvil Club Mendoza, pero una vez que se le terminó la concesión y el predio volvió a manos del Estado, fue el principio del fin. Luego comenzó un abandono progresivo y agravado por la urbanización que fue avanzando sobre las adyacencias del predio. Hacia 2010 la mayoría del asfalto desapareció y la vegetación ganó terreno. Además, hubo robos de los techos de los boxes, conexiones eléctricas y hoy solo sigue de pie la torre de control y algunos garajes. Hoy las imágenes aéreas advierten el abandono total y las trazas de los cuatro circuitos.
Las carreras allí eran atractivas porque en sus horquillas y en la primera curva en la que se abordaba el paso por abajo del puente se generaban sobrepasos. Arriba de ese sector era una de las zonas más extremas ya que solo un guardarraíl era la contención ante un eventual impacto. Se recuerda un accidente (video) de tres autos en el TC el 5 de mayo de 1997, la última visita de la octogenaria categoría.
Al poco tiempo las categorías nacionales le pidieron al Automóvil Club Mendoza un cambio en la primera curva porque los autos entraban muy rápido a la primera curva. Se logró la colaboración de Vialidad Provincial, pero fue el principio del fin, según recuerda José Pelliza, próximo a cumplir 80 años e integrante del automóvil club local. “Trajeron las máquinas, rompieron toda esa parte y cuando volvimos un lunes ya no estaban más y se había llevado los guardarraíls a la zona de El Plumerillo. Este autódromo llegó a ser la alternativa para la F1 si no se podía correr en Buenos Aires, por eso logramos dos fechas de Fórmula 2. Y lo perdimos por la desidia de los diferentes gobiernos provinciales en los últimos 30 años”, le afirma Pelliza a Infobae. “El autódromo es mi vida”, subraya con la voz quebrada de la emoción.
Este medio también se contactó con dos periodistas locales y con un integrante de una entidad aledaña al predio para conocer más detalles. “Luego de aquella carrera del TC 2000 se le dio la concesión al Automóvil Club Mendoza, que en ese momento estaba bajo la presidencia de Antonio Díaz Costantini y se le terminó. Empezaron a aparecer barrios humildes en la zona de La Favorita, al lado del predio. El gobierno local pidió al provincial, dueño del predio, para hacer un parque energético y poner paneles solares, pero tenías que desalojar a la gente. Entre 2000 y 2010 creció mucho el desarrollo urbano clandestino y eso afectó para poder recuperar el autódromo”, explica Santiago Montiveros, editor de Mendoza Post.
“Siempre la disputa fue quién tenía que poner la plata para recuperar el autódromo”, cuenta Gustavo Conti, de El Observador. “El terreno está en una zona del parque que está rodeada de un barrio histórico llamado La Favorita que era marginal y se fue urbanizando. En ese crecimiento hay mucho asentamiento ilegal que se fue acomodando cada vez más arriba en la zona del parque y los cerros, incluyendo donde estaba el autódromo”, revela. “El mayor problema no es solo la inversión, si no también hacer algo con las familias que hay ahí”, destaca. Y apunta que “toda la actividad se trasladó al Autódromo de San Martín”.
Enrique Nievas integra la Asociación Civil las Melli de Pedemonte que es un comedor comunitario que tiene en su casa y que se ubica frente a lo que era una de las puertas del autódromo. Cuenta que “al autódromo lo fueron desmantelando. En su momento llamé a la policía y nunca nos dieron bola. Hemos luchado para que no se haga un asentamiento y la primera vez que hubo un intento de asentamiento vino Gendarmería.”. Afirma que “a los boxes los desarmaron todo. El puente aún está y también la torre”. La zona no es segura ya que “cualquier persona puede ingresar, pero es recomendable ir con alguien del barrio porque si no, es peligroso. Hasta hace un tiempo iba y lo recorría con el caballo”. Y concluye que “a nosotros nos hubiese gustado que siguieran las carreras para llamar el turismo y que la zona no esté tan abandonada”.
En 2017 hubo un proyecto privado para recuperar el autódromo con un presupuesto estimado en 200 millones de pesos. Dos años más tarde, el municipio local y el Automóvil Club Mendoza también lo intentaron, pero los costos iniciales estimados se duplicaron (400 millones de pesos), de acuerdo a un informe del propio Conti en Diario UNO. Ese proyecto mantenía la esencia de sus circuitos pese a que los renders presentaban un cambio en la primera curva para hacerla más lenta, una curva en 180 grados más cerradas para una de sus horquillas y una curva en 90 grados para ingresar en la zona del puente buscando más seguridad. Las mediciones que integraban ese proyecto revelaron que el nuevo circuito número 1 podría alcanzar 4.980 metros y el número 4 aproximadamente 2.970 metros.
El mes pasado el Gobierno Provincial difundió un proyecto de ley que ya tuvo su media sanción en la Cámara de Diputados, en el que se busca convertir el predio en un “nuevo espacio destinado al desarrollo de actividades deportivas, recreativas y comunitarias”, según precisó su comunicado de prensa. “Con el paso del tiempo y las nuevas tecnologías con que se practica el automovilismo, el trazado fue perdiendo su presencia e interés en las distintas competencias de este deporte, lo que derivó en la caída abrupta de los ingresos necesarios para el mantenimiento que requiere este tipo de escenarios deportivos”, se explicó.
Fueron 23 años de actividad nacional y 28 en los que el escenario tuvo carreras sumando a las divisionales zonales. El Autódromo General San Martín de Mendoza fue único e irrepetible por sus características de pistas y lugar natural emplazado. Se perdió uno de los mejores circuitos de Argentina y solo queda en el recuerdo del pueblo fierrero.
LOS RESTOS DEL AUTÓDROMO GENERAL SAN MARTÍN:









Fotos: Prensa Gobierno de Mendoza
Fórmula 2,Mendoza,Argentina,automovilismo,carrera,1978,deportes,historia,coches,competición
DEPORTE
Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.
Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.
La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.
La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.
El debate entre origen innato y aprendizaje social

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.
La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.
Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.
La comparación con los chimpancés y sus límites
Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.
“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.
La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.
El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.
Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas
La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.
Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.
Middle East,Soccer,Sport
DEPORTE
Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.
“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.
El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.
Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista
Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.
La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina
Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).
Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.
Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.
Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.
DEPORTE
El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.
El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.
La reacción que lo dice todo
La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.
La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.
La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.
Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows
Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.
Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.
En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.
“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.
Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.
North America,Sport,Tennis
POLITICA3 días agoJavier Milei y sus medidas, en vivo: “Has sido engañado por un chanta”, dijo el Presidente al defender el nivel de consumo
ECONOMIA3 días agoComienza una de las semanas más complicadas del año: debate entre empresarios de IA con Trump y casi segura suba de tasas en Estados Unidos
INTERNACIONAL3 días agoFederal judge rules Trump admin plan to cut FEMA workforce in half is unlawful



















