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ECONOMIA

Grandes bancos tienen un precio del dólar «ideal» y es bastante más alto que el que defiende Caputo

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Existen algunas distorsiones en el mercado que comienzan a hacer cada vez más ruido en algunos sectores. De forma puntual, en un encuentro cara a cara que tuvo iProfesional con referentes de los principales bancos que operan en Argentina, la coincidencia generalizada es que el actual precio del dólar, que se encuentra prácticamente «clavado» en todo el año en torno a los $1.430, empieza a incomodar y a mostrar riesgos para el modelo económico.

Sobre todo, la preocupación de las entidades financieras es que este abaratamiento del tipo de cambio, cuyo valor cae un 2% en 2026 mientras la inflación arrastra un incremento del 15% en el mismo período, le coloque cada vez más presión a la demanda de divisas. Esta demanda se sigue manteniendo en niveles elevados y es solapada, hasta el momento, por el fuerte ingreso de dólares de las liquidaciones de las exportaciones de la cosecha gruesa del campo.

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La inquietud que está surgiendo desde los bancos es que un dólar barato, sumado a que están concluyendo los ingresos fuertes del agro, genere una mayor demanda de los ahorristas, empresas e importadores, y una consecuente mayor salida de reservas del Banco Central (BCRA). Algo que se vería agravado por la cada vez mayor tensión generada por la llegada de las elecciones presidenciales de 2027.

Es decir, el temor es que el BCRA tenga cada vez menos capacidad de armarse un «colchón» de billetes verdes de respaldo para afrontar pagos y de poder de fuego para proveer las coberturas cambiarias de los argentinos en el año electoral. De hecho, las compras de divisas por parte del público para ahorrar fueron muy cercanas, en todo mayo pasado, a los u$s2.500 millones que pudo comprar la entidad monetaria para las reservas. Un equilibrio muy «finito» en pleno momento de venta de la cosecha gruesa.

Además, argumentan que un dólar mayorista estable en $1.430 también empieza a fomentar un mayor nivel de importaciones, aspecto que comienza a complicar a algunos sectores industriales y a otros ámbitos de la economía. También empieza a afectar a ciertos segmentos que exportan y para los cuales ya no es competitivo este valor del tipo de cambio.

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Los bancos nunca harán ninguna afirmación sobre el dólar públicamente; es una de las cosas de las que más se cuidan. Incluso, evitan prestarse a ponerle cifras al tipo de cambio en un off the record. Por eso, es interesante que en un mano a mano se lance un número y se le ponga una cifra al precio del dólar que consideran ideal. 

En ese diálogo con el grabador del celular desactivado, algunas de las voces no dudan al afirmar que el dólar debería estar más cerca de los $1.700 que de los $1.400 actuales.

La posición del Banco Central y las proyecciones del mercado de futuros del dólar

Al respecto, iProfesional consultó a distintos economistas de mercado, cuyas posturas tienen puntos de coincidencia y de disidencia respecto a este planteo.

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Por lo pronto, la coincidencia generalizada es que la continuidad del cepo cambiario para las empresas ocasiona problemas para que haya un libre juego en el precio de mercado para el dólar en base a la oferta y la demanda. Por ende, todavía existen condiciones que limitan que la plaza cambiaria opere con normalidad.

«En el plano cambiario, actualmente la Argentina tiene una fuerte posición técnica vendedora de dólares, producto de la liquidación de una cosecha gruesa que marcó nuevos récords en volúmenes y con precios internacionales razonables, los préstamos privados en moneda estadounidense y las liquidaciones de colocaciones de bonos en el exterior», detalla Juan Ignacio Bialet, gerente de Finanzas Personales del Grupo SBS.

Y agrega: «Esto le ha permitido al BCRA realizar fuertes compras de dólares en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) y bajar las tasas de interés cortas a niveles negativos, buscando reactivar sectores económicos rezagados».

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En resumen, en todo el año el tipo de cambio está cayendo nominalmente cerca del 2%, mientras que la inflación no cede y acumula un avance cercano al 15% en 2026, lo que conlleva a una «apreciación real con dudas de que se sostenga hacia adelante», sostiene Bialet.

Por lo pronto, el dólar estadounidense cotiza en la plaza mayorista alrededor de los $1.430. Para el mercado de opciones y futuros del Matba-Rofex, para fin de año se está negociando a $1.617,5.

Ahora bien, si se analiza el precio máximo contemplado de no intervención en la plaza cambiaria para la banda de flotación que fija el Banco Central, y que ajusta de manera mensual en base a la inflación registrada dos meses atrás (t-2), el valor actual de la misma coincide con el monto solicitado por varios bancos, debido a que se ubica en los $1.776. Es decir, la cotización actual se encuentra un 23% (340 pesos) por debajo del precio máximo contemplado como «tolerable» por el BCRA y del requerido por algunos sectores de la economía para poder ser competitivos.

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Debate de economistas: Argumentos a favor y en contra de una devaluación

Respecto al precio del dólar mayorista que varios bancos consideran que sería el «ideal» para la economía, que se ubica más cercano a los $1.700 que a los $1.450 actuales, existen diversos puntos a favor y en contra. En especial, algunos economistas sostienen que la oferta y la demanda de divisas es la que hoy está determinando el valor de mercado, más allá de la interferencia del cepo cambiario y de las intervenciones oficiales en los mercados de futuros.

«Hoy las exportaciones básicas funcionan con este dólar y tienen rentabilidad, y son lo que más crece en el año. Sí puede ser que un dólar más alto brinde más rentabilidad a segmentos que ahora exportan a pérdida y a sectores estructuralmente competitivos de la Argentina que están teniendo una fuerte competencia de la oferta importada en el mercado local», detalla Sebastián Menescaldi, economista y director asociado de Eco Go, a iProfesional.

Y agrega que, en caso de que suba el precio del dólar mayorista, esto podría servir como «un efecto que atempere los costos sociales de la transformación productiva, pero no tendría que implicar un gran salto del tipo de cambio, sino un reacomodamiento del mismo. O sea, depende del sector, pero veo poco probable que se pueda llevar a unos $1.700 sin una disrupción en lo financiero«. En resumen, Menescaldi ve como «poco probable» que el Gobierno deje que el tipo de cambio se escape.

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«Puede tener más volatilidad y asemejarse a la inflación, pero veo poco probable que impulse una corrección. Es que el actual esquema permite avanzar con las compras, pero depende de una oferta abundante de dólares, tanto del comercio como de los canales financieros, que no se sabe si se sostendrá en el tiempo, y de una demanda que permanezca ralentizada», grafica el economista.

En este sentido, Fernando Baer, economista jefe de la consultora Quantum, reflexiona: «Las cantidades exportadas aumentan, así que, por ese lado, no veo una justificación para que aumente el precio del dólar hasta los $1.700. El temor es que se acelere la compra de dólares para atesoramiento, algo que puede contrarrestar el ingreso por superávit comercial y emisiones de deuda; pero, por ahora, no lo veo preocupante como para pedir una devaluación del 25%«.

Para Gustavo Quintana, analista de PR Corredores de Cambio, el valor actual es el que refleja el mercado: «No encuentro justificaciones para determinar arbitrariamente un valor de dólar para dar competitividad al comercio exterior. En los primeros cinco meses del año, el agro y la minería tuvieron un muy buen desempeño con sus exportaciones, con un tipo de cambio muy alejado del nivel indicado de $1.700. La competitividad del comercio exterior no depende del nivel del tipo de cambio solamente». Por eso, reflexiona que la competitividad depende de «muchos factores, ya que si solo se dependiese del tipo de cambio, entonces no se sería competitivo para exportar».

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En la misma tónica, Nahuel Bernues, CFA, asesor financiero y fundador de la consultora Quaestus, concluye: «Creo que la balanza comercial nos habla y las economías regionales también. Récords de exportaciones por todos lados y un superávit de la balanza comercial que también viene siendo histórico. Por eso, un dólar más alto le daría más competitividad al comercio exterior, pero ¿a cambio de qué? No creo que a largo plazo eso redunde en mayor competitividad para el sector necesariamente, tampoco para la economía en su conjunto. Creo que los ingresos de divisas de energía y minería vienen a sacarle algo de la estacionalidad típica que históricamente tuvo el país».

Al respecto, Francisco Díaz Mayer, analista de ABC Mercado de Cambios, suma: «El dólar ajusta por oferta y demanda, por lo que si hay un aumento del 35% en la cantidad exportada, no se puede decir que no tiene competitividad a este precio. Incluso, si sube de precio puede ir apareciendo más oferta; no lo veo ahora más arriba de $1.600».

Reservas del BCRA: Impacto sectorial del atraso cambiario y la inflación

Otros economistas consideran que un tipo de cambio de $1.700 le daría más tranquilidad y «comodidad» a toda la economía.

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«Un dólar de $1.700 sería muy bueno para una cantidad de sectores que hoy por hoy están siendo postergados en términos de crecimiento, porque hay otros sectores que soportan sin problemas un tipo de cambio más bajo. El tema es que la gran mayoría de los sectores, sobre todo los que más empleo brindan, necesitan una competitividad un poco mejor y, tal vez, $1.700 es un valor de referencia bastante apropiado para el contexto actual», resume Pablo Repetto, jefe de Research en Aurum.

Por el lado de Jorge Colina, economista de Idesa, coincide: «No es bueno hablar de cuánto debería ser el tipo de cambio, porque cada sector, cada actividad, tiene su propio tipo de cambio. A un precio de $1.400, energía y minería están exportando casi como el campo, y este último rubro sigue exportando bien a ese valor. Con un billete de $1.700, varios también se pueden poner a exportar su producto, pero hay otros que necesitan más de $2.000 para poder competir con las importaciones«.

En definitiva, indica que lo mejor para el tipo de cambio es que el mercado cambiario «sea libre» para que su valor se ubique según la oferta y la demanda, y luego que la economía sea muy competitiva en lo real para que todas las empresas se puedan manejar «independientemente de cuál sea el tipo de cambio».

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Las causas por las que el Gobierno se «resiste» a subir el precio del dólar respecto a los actuales $1.430 del segmento mayorista se vinculan a evitar presiones a una inflación mayor y a mantener un tipo de cambio controlado para preservar la actual «estructura financiera», en la que el Banco Central compra dólares a diario para acrecentar las reservas y ya ha superado la meta de u$s10.000 millones en todo el año.

«Un dólar más alto genera más inflación, caída del salario real, entre otros aspectos a considerar. No lo veo catastrófico que se ubique a $1.700, pero es volver a afectar el proceso de desinflación, y es lo que el Gobierno tampoco quiere», finaliza Baer ante iProfesional.

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ECONOMIA

Mercados: bajan las acciones y los bonos argentinos, que se acoplan a la tendencia externa

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Wall Street toma ganancias tras el reciente récord del Dow Jones.

Los mercados internacionales operan con cifras negativas este martes y las acciones y los bonos argentinos se acoplan a la tendencia.

A las 12:20 horas, el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires pierde 0,5% en pesos, en los 3.250.000 puntos, detrás de la corrección bajista que experimentan los principales índices de Nueva York.

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Los ADR y acciones de compañías argentinas que son negociados en dólares en Wall Street ofrecen mayoría de bajas, aunque moderadas. Destacan en esta tendencia Bioceres (-5%) y Satellogic (-3%).

Fuente: Rava Bursátil-precios en dólares (actualizado a las 12:20 horas)
Fuente: Rava Bursátil-precios en dólares (actualizado a las 12:20 horas)

Los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales- restan un 0,3% desde sus cotizaciones más altas del año, mientras que el riesgo país de JP Morgan se mantiene estabilizado en los 409 puntos básicos, dada la relación con la tasa de los bonos del Tesoro de los EEUU, que suben unos tres puntos básicos.

Por la mañana, el riesgo país tocó los 407 puntos, un mínimo desde el 24 de abril de 2018 (403 puntos).

Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, afirmó que “el Gobierno presentó ayer su programa financiero para 2026 y 2027 y destacó la ratificación de hace algunos meses atrás afirmando que uno de los objetivos será ‘reducir la dependencia de Wall Street’ asegurando que buscan refinanciar a la menor tasa posible, por lo que es opcional la emisión internacional”.

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Asimismo, desde Cohen Aliados Financieros evaluaron que “tras el pico de marzo, sin la presión de los precios de los combustibles y los alimentos, la inflación comenzó a ceder nuevamente, los salarios reales dejaron de caer y el ingreso disponible de las familias mejoró luego de cinco meses de caída. Esto mejora las perspectivas para el consumo al tiempo que fortalece la imagen del Gobierno”.

“A pesar de este contexto favorable, el crédito siguió cayendo y la actividad no logra despegar, con un panorama muy claro de ganadores -las actividades primarias- y perdedores -las actividades urbanas-, en tanto que, del lado de la demanda, el repunte de las exportaciones es compensado por el estancamiento del consumo y la caída de la inversión. Esto último impacta en un mercado laboral que pierde calidad de empleo, con una informalidad cada vez mayor”, añadieron desde Cohen.

Las acciones estadounidenses caen después de que los resultados trimestrales de Samsung (-6,9%) provocaran una nueva ola de ventas en las acciones de semiconductores y los precios del petróleo subieran ligeramente.

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El promedio industrial Dow Jones baja un 0,2% tras una jornada récord en Wall Street. El S&P 500 y el Nasdaq Composite en un 0,6% y un 1,4%, respectivamente.

“La volatilidad persistió en el mercado tecnológico tras los enormes beneficios que Samsung registró en el segundo trimestre. El aumento vertiginoso de la demanda de inteligencia artificial contribuyó a multiplicar por 19 el beneficio operativo de Samsung en el segundo trimestre; sin embargo, la preocupación por sus planes de inversión en IA y la demanda futura inquietó a los inversores, lo que provocó una mayor presión vendedora en todo el sector de los semiconductores”, informó Yahoo Finance.

El retroceso de las acciones tecnológicas lastra los mercados el martes, tras el repunte del día anterior que elevó el Dow Jones a un máximo histórico por encima de los 53.000 puntos.

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Mientras tanto, los precios del petróleo suben 2,5% tras los informes de ataques iraníes contra buques mercantes en el Estrecho de Ormuz. El tráfico a través de esta vía marítima crucial se había ido recuperando gradualmente, aunque los mercados siguen atentos al riesgo de que se rompa el frágil acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán. Los futuros del crudo Brent del Mar del Norte para septiembre alcanzan los USD 73,80 por barril, mientras que los del crudo WTI alcanza en los EEUU los USD 70,24 en la posición a agosto.



North America

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ECONOMIA

Por qué Granja Tres Arroyos acumula deuda de $83.800 millones cuando el consumo de pollo es récord

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Mientras el consumo de pollo atraviesa su mejor momento histórico en la Argentina, la mayor empresa avícola del país pelea por sobrevivir. En 2025, el consumo per cápita alcanzó los 49,4 kilos anuales, un récord que dejó a esta proteína prácticamente al mismo nivel que la carne vacuna, que apenas la superó por medio kilo. Al mismo tiempo, la producción nacional llegó a 2,47 millones de toneladas, uno de los mayores registros de la historia.

Sin embargo, ese contexto favorable para el negocio no evitó que Granja Tres Arroyos, líder del sector, quedara al borde del colapso financiero. ¿Qué explica que un gigante de la industria se derrumbe cuando el mercado atraviesa uno de sus mejores momentos?

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La conflictividad, las complicaciones financieras y un devenir que, a partir de la incertidumbre operativa creciente, sigue manteniéndose por demás difuso, mantienen en estado crítico el horizonte comercial de Granja Tres Arroyos, la principal avícola de la Argentina. La empresa, que viene de paralizar su planta más potente en Concepción del Uruguay, en la provincia de Entre Ríos, y también atraviesa turbulencias en sus instalaciones en Capitán Sarmiento, llega a esta instancia con una conflictividad laboral por demás desatada y un rojo bancario que preocupa a toda la cadena de ese segmento comercial.

La colosal deuda de Granja Tres Arroyos

En esa línea, la avícola acumula casi 4.750 cheques sin fondos y una deuda en ese concepto del orden de los 83.850 millones de pesos. Por su parte, Wade, una sociedad controlada por la misma firma, suma 917 documentos emitidos de la misma forma y por un total de 9.838 millones de pesos. Por estos días, Granja Tres Arroyos negocia con sus acreedores un plan para desterrar un endeudamiento que llega a los 350 millones de dólares.

Al momento de evaluar los motivos que originaron la crisis de la empresa, que hasta hace menos de dos años faenaba a razón de 700.000 pollos diarios y generaba más del 20% del producto que las avícolas promueven a nivel nacional, existen aspectos que son mencionados de forma coincidente por actores del rubro, organizaciones sindicales e, incluso, representantes de los trabajadores de la firma.

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En concreto, se señala que la compañía atraviesa una instancia de caída de su negocio a partir de una combinación de variables que, acumuladas a través de los años, comprenden desde un sobredimensionamiento de Granja Tres Arroyos que inició en los tiempos de Mauricio Macri al frente de la Presidencia, hasta una serie de brotes de gripe Aviar, pasando por la pérdida de mercados internacionales a raíz de esa variable y otros aspectos de la política económica del país, la suba de los costos internos, y el ingreso de producto importado a bajo precio, tal como viene ocurriendo ya en la actual gestión de Javier Milei.

Semejante combo hizo de un endeudamiento prácticamente crónico de la firma un problema grave que se acentuó en los últimos dos años, y que dio lugar a un pedido de Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) que, activado en diciembre de 2024, dio lugar a un escenario de conflictividad laboral que no ha dejado de acentuarse con el transcurrir de los meses.

Por estos días, el cruce más fuerte se da en torno al cierre de la planta La China, en Concepción del Uruguay, con afectación directa para 700 empleos. La medida en cuestión, establecida a fines de mayo, implicó el fin de una faena que llegó a alcanzar los 200.000 pollos diarios.

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«Granja Tres Arroyos anuncia que ha decidido cerrar por tiempo indeterminado su planta de Concepción del Uruguay debido a los constantes conflictos gremiales que paralizaron sus operaciones generando un quiebre en la cadena de producción avícola de la región», se informó desde la firma en ese momento.

«La empresa se encuentra atravesando una delicada situación financiera como consecuencia del cierre de mercados de exportación por la situación sanitaria internacional (gripe aviar), la pérdida de competitividad y el fuerte deterioro de las condiciones económicas del sector», añadieron las fuentes.

Tras ese telón, la posibilidad de profundizar en la crisis que atraviesa Granja Tres Arroyos requiere un contacto directo tanto con voces cercanas a la empresa como con analistas de la actividad avícola y los actores laborales que se ven alcanzados por el parate y el rojo financiero que presenta la compañía en cuestión.

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La caída de las exportaciones fulminó a Granja Tres Arroyos

Precisamente desde el lado del sector avícola, sendos expertos consultados por iProfesional acercaron una primera explicación de la crisis que atraviesa la compañía.

«Hubo un factor que agravó todo: la gripe aviar, que implicó un cierre de los mercados internacionales. Algo que ocurrió en 2023 y también el año pasado, por ejemplo. Lo que pasó con China tuvo una incidencia fuerte en ese sentido. Granja Tres Arroyos tiene costos de producción atados a productos de alto valor agregado con destino de exportación. Y son productos muy difíciles de colocar en el mercado interno, por lo cual la capacidad de venta decayó», explicó una fuente.

«Al mismo tiempo, empezó a darse una competencia con los productos importados. Con una empresa centrada en la exportación, y luego los mercados cerrados, lo que ocurrió es que los costos no dejaron de crecer mientras que los ingresos se redujeron. También la situación del dólar tuvo su incidencia en estos años. Por otra parte, el consumo interno no creció tanto como para compensar el freno a la exportación. Todo eso generó una situación que trancó a la empresa», añadió.

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Otras voces del sector consultadas por este medio mencionaron al «sobredimensionamiento» de la firma como otro factor que pegó de lleno en la estabilidad económica de Granja Tres Arroyos. «Ese aumento de tamaño tuvo su salto cuando la empresa pasó a controlar los activos de Cresta Roja, que entró en quiebra», comentó otro analista a iProfesional. La compañía ahora en crisis se hizo cargo de dos plantas —una en Ezeiza y otra en Tristán Suárez— a partir de 2018, durante la presidencia de Mauricio Macri.

Previo a esto, en 2015, la firma propiedad de la familia Rasic fue declarada en quiebra y comenzó todo un frente de conflictos y reclamos hasta que su estructura, a instancias del gobierno de ese momento, finalmente quedó en poder de Granja Tres Arroyos. Dicha operación terminó por consolidar a Granja Tres Arroyos como la mayor avícola de la Argentina. Para el manejo de las explantas de Cresta Roja, se creó la firma Wade, que hoy también muestra un fuerte endeudamiento.

«Los dueños de Granja Tres Arroyos —la familia De Grazia— pasaron a controlar una estructura que no supieron gestionar. Después los agarraron los brotes de gripe aviar, la apertura de las importaciones, los costos altos… Todo eso dio lugar a una situación que empujó a la compañía a pedir un Procedimiento Preventivo de Crisis y se fueron rompiendo las cadenas productivas de las que depende el negocio de Granja Tres Arroyos. Eso es lo que ocurrió en lugares como Concepción del Uruguay», explicaron fuentes del mercado.

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Granja Tres Arroyos y un crecimiento desordenado

Desde el Sindicato de la Carne su secretario general en esa ciudad de Entre Ríos, Sergio Vereda, aportó más detalles respecto del mal momento que atraviesa la avícola. En diálogo con iProfesional, señaló que la empresa «lleva años acumulando deudas, aunque el problema se acentuó con la caída de las exportaciones«.

«Se generó un problema grave cuando China cortó la compra de productos como la garra de pollo, que en el mercado valía lo mismo que la pechuga. La gripe aviar complicó todo, después hubo una situación de hepatitis que también afectó a los pollos. Todo eso generó que se perdiera la exportación, sino que Granja Tres Arroyos exportaba casi el 50% de lo que hacía», afirmó.

«Después la empresa se agrandó mucho pero sin un control efectivo. Hubo un desmanejo que se fue incrementando también con los años. Fue absorbiendo frigoríficos y plantas de empresas que iban cerrando como Cresta Roja, Becar, Avex, que es de Río Cuarto… A medida que la empresa se fue agrandando fue perdiéndose el manejo de todo«, agregó.

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Vereda dijo que en ese proceso también se descuidó al personal: «En Concepción del Uruguay éramos más de 1.000 empleados y los dueños y los ejecutivos casi no iban a la empresa. Todo ese descontrol también generó falta de previsibilidad, se empezó a incumplir con los proveedores. A todo eso se sumó la gripe aviar, la dificultad para vender en el mercado interno un pollo que, al ser para exportación, es más liviano y tuvo que ofrecerse a un precio más barato».

El dirigente gremial expresó que la sumatoria de variables negativas redundó en el pedido del PPC y luego la parálisis productiva que padecen plantas como La China. «Nosotros hace más de un año firmamos el preventivo de crisis. El Gobierno les dio a los dueños de la empresa la posibilidad de no pagar aportes jubilatorios. También se pidió achicar un poco de gente, sacarle a la gente del área de alimentación un plus que cobraban… Todo eso lo cedimos. Sin embargo, la situación fue empeorando», dijo.

«Hoy la empresa está en una situación de derrumbe y la cadena de producción se encuentra cortada en Entre Ríos. Desde los pollitos bebés, con la falta de alimento, hasta la parálisis que sufre la faena. Granja Tres Arroyos terceriza buena parte de sus procesos: una vez que nacen los pollitos, los entregan a criadores a quienes se les paga un alquiler por sus galpones, la empresa provee el alimento y demás», detalló Vereda.

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Para enseguida añadir: «Pero la compañía dejó de pagar a esos criadores y hubo muertes de pollos y otras situaciones. Lo que ha pasado es que Granja Tres Arroyos perdió credibilidad entre los criadores entrerrianos, que ahora prefieren criar para empresas como Las Camelias o FEPASA. Esa falta de seriedad también terminó derrumbando el negocio de Granja Tres Arroyos».

La caída del negocio acentuó la conflictividad laboral

A ese contexto, aportaron otras fuentes de la actividad avícola, se sumó una virulencia gremial que creció tras la vigencia del PPC. Los paros constantes derivados del pago abreviado de salarios, o directamente la demora en el cumplimiento de los haberes en algunas instancias, dio pie a paros y medidas sindicales que afectaron de manera directa la faena en las instalaciones en Concepción del Uruguay.

«El escenario derivó en una guerra entre la parte sindical y la empresa que se concentró en Concepción del Uruguay. Al no haber faena, los pollos empezaron a pasarse. Dejó de entrar plata y no hubo fondos para alimentar a los productos en crecimiento. Se generó un círculo muy complicado. Si bien el resto de las plantas de la empresa están en funcionamiento, volver a echar a andar las instalaciones de La China implicaría un proceso de cuanto menos 60 días y habría que ver si resulta», expuso otra fuente consultada.

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Con relación al estado actual de la compañía, fuentes de Granja Tres Arroyos comentaron a iProfesional que la empresa mantiene un diálogo constante con la gobernación de Entre Ríos, el intendente de Concepción del Uruguay y los gremios para acercar posiciones y bajar la conflictividad.

Respecto de La China, se indicó que «por el momento, la planta va a continuar cerrada. La cadena de producción en Entre Ríos está cortada y no hay pollos en producción que permitan abastecer a la planta de La China para su reactivación en el corto plazo».

«Seguimos buscando alternativas para superar este momento complejo, recomponer el circuito biológico, y así poder arrancar de a poco con la producción local. La propuesta de reestructuración de la deuda y el plan de recomposición del capital de trabajo elaborada en conjunto con Valo Columbus está en plena vigencia y avanzando. Ya se han obtenido adhesiones de distintos acreedores entre bancos y proveedores», afirmaron las fuentes.

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Según pudo corroborar iProfesional en la base de deudores del Banco Central (BCRA), Granja Tres Arroyos acumula 4.743 cheques rechazados por falta de fondos, y una deuda por ese concepto del orden de los 83.851 millones de pesos. Por el lado de Wade, los cheques emitidos sin fondos suman 917 y un valor total de 9.838 millones de pesos. Por estos días, la avícola negocia con sus acreedores un plan para desterrar un endeudamiento que llega a los 350 millones de dólares.

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ECONOMIA

Mora récord: Caputo aseguró que bancos privados están rescatando a sus clientes con préstamos al 25% anual

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El ministro de Economía, Luis Caputo, descartó un salvataje estatal para los deudores y destacó la respuesta de los bancos privados

El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció que, ante el aumento de la mora en el crédito familiar, algunos bancos privados comenzaron a ofrecer refinanciación de deudas a tasas anuales del 25% y plazos extendidos. Según definió el titular del Palacio de Hacienda, la respuesta del sistema financiero ante este fenómeno es “bastante optimista”.

Durante una conferencia de prensa, Caputo explicó: “Hemos hablado por supuesto con los bancos para entender cómo iban a encarar este tema. La respuesta es bastante optimista porque por lo menos están apuntando a refinanciar estas deudas a más largo plazo y a tasas más bajas”. El funcionario relató que, tras una charla en IDEA, tres entidades privadas le informaron que ya estaban refinanciando a quienes presentan problemas de pago con tasas del 25% anual y plazos más extensos. “Esa es una buena noticia”, subrayó.

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Consultado sobre la posibilidad de implementar un programa oficial de asistencia para quienes no pueden afrontar sus compromisos, Caputo descartó un salvataje estatal y remarcó que la resolución de la mora queda en manos de cada entidad bancaria. “También está lo del Banco Nación, pero es un problema lógico porque el año pasado hubo una suba fuerte de tasas y los bancos empezaron a actuar de bancos nuevamente. Antes simplemente captaban depósitos y se lo prestaban ya sea al Tesoro o al Banco Central”, puntualizó.

Gráfico de líneas sobre irregularidad del crédito financiero a privados. Muestra datos de crédito a familias, empresas y total sector privado no financiero
El gráfico ilustra el aumento de la irregularidad en el crédito a familias y empresas en Argentina entre mayo de 2010 y mayo de 2026, con picos de mora a 90 días en el último período. (1816)

La situación de la morosidad se agravó en los últimos meses. De acuerdo al último relevamiento, el porcentaje de familias que no logró sostener los pagos de sus deudas alcanzó el 12,7% en mayo, el registro más alto en la serie histórica disponible. Los especialistas atribuyen este fenómeno a la combinación de una fuerte suba de tasas de interés durante el año anterior y a la recuperación del rol crediticio de los bancos en el contexto actual.

El avance de la mora impacta directamente en el acceso al crédito. Según datos recientes, casi siete millones de personas ya no reúnen las condiciones para obtener nuevos préstamos bancarios. Esta cifra representa un universo significativo de la población económicamente activa, lo que genera preocupación en el sistema financiero y en los sectores vinculados al consumo.

La estrategia de los bancos privados apunta a contener el deterioro ofreciendo alternativas a quienes acumularon atrasos. Según la información transmitida al Ministerio de Economía, las refinanciaciones proponen períodos de pago más largos y tasas sensiblemente menores a las vigentes en el mercado durante el pico de suba. “El crédito aumentó fuertemente durante estos dos años. Como parte de eso, la mora subió porque las tasas en su momento fueron muy altas”, explicó Caputo.

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El jefe del Palacio de Hacienda también insistió en que los bancos deben volver a cumplir su función tradicional de intermediación financiera, evaluando el riesgo de los clientes y prestando a quienes acrediten capacidad de pago. “Los bancos empezaron a trabajar de bancos, nuevamente”, sintetizó el funcionario para describir el proceso por el cual las entidades volvieron a prestar al sector privado después de un periodo en el que concentraron sus operaciones en el financiamiento al sector público.

Luis Toto Caputo en LN+
Tres bancos privados ya ofrecen refinanciaciones de deudas a tasas anuales del 25% y plazos extendidos, según Caputo

En este contexto, la oferta de refinanciaciones a tasas del 25% anual se presenta como una salida para evitar que la morosidad continúe en aumento y que más familias queden fuera del sistema de crédito formal. El Ministerio de Economía monitorea los resultados de estas medidas y mantiene el contacto con las entidades para seguir de cerca el comportamiento de la cartera de préstamos y las condiciones para quienes buscan regularizar su situación.

La decisión de no avanzar con un plan de salvataje estatal para deudores morosos marca una diferencia respecto de etapas anteriores, en las que el Estado intervino para asistir a los sectores más afectados por la suba de tasas y el deterioro de los ingresos reales. En esta oportunidad, la resolución de los casos queda sujeta a la política comercial de cada banco y a los acuerdos individuales con los clientes.

El aumento de la morosidad y la respuesta de los bancos privados a través de refinanciaciones a tasas más bajas se da en un contexto de restricciones para el acceso al crédito y de una economía que todavía muestra señales de fragilidad. El seguimiento de la evolución de la cartera de préstamos y del comportamiento de pago de las familias se mantiene como un tema central para las autoridades y para el sistema financiero.

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