ECONOMIA
Hong Kong mantiene su dominio en OPV, aunque aumentan los vientos regulatorios en contra Por Investing.com

Investing.com – Los mercados de capitales de Hong Kong han tenido un comienzo arrollador en 2026, consolidando el estatus de la ciudad como el principal destino mundial para ofertas públicas iniciales (OPV).
El secretario de Finanzas, Paul Chan, informó el domingo que las OPV ya han recaudado más de 140.000 millones de dólares de Hong Kong (17.900 millones de dólares) este año.
El aumento de la actividad ha revitalizado , con un volumen promedio de negociación diaria que ahora supera los 280.000 millones de dólares de Hong Kong desde el mes pasado.
Una narrativa dual: crecimiento frente a escrutinio
El auge de las OPV está proporcionando ganancias lucrativas para los bancos de inversión globales, intensificando la batalla por el talento de primera línea en operaciones. Sin embargo, la rápida expansión también ha invitado a una mirada más cercana por parte de las autoridades.
Pekín supuestamente está tomando medidas para restringir que ciertas empresas chinas constituidas en el extranjero busquen cotizar en Hong Kong, mientras que la Comisión de Valores y Futuros (SFC) de la ciudad ha comenzado a advertir a los bancos sobre prácticas de presentación de documentos deficientes.
Los obstáculos regulatorios ponen de relieve el delicado acto de equilibrio del gobierno: mantener el atractivo del mercado mientras se asegura una cartera de emisores de alta calidad y conformes.
Impulso de la Semana Dorada en el horizonte
Más allá de los mercados de acciones, Hong Kong se prepara para un importante viento de cola económico. El secretario de Finanzas Chan señaló que el próximo festivo de la «Semana Dorada», que comienza el viernes, se espera que traiga casi un millón de visitantes de China continental, un aumento proyectado del 7% interanual.
La afluencia está prevista para proporcionar un impulso muy necesario a los sectores minorista, hotelero y gastronómico de la ciudad, que han estado buscando señales de recuperación sostenida del consumo.
Para los inversores, la combinación de una actividad robusta en el mercado de capitales y unas perspectivas turísticas fortalecidas sugiere que Hong Kong sigue siendo un centro crítico, aunque cada vez más complejo, para el crecimiento en Asia-Pacífico.
Este artículo ha sido generado y traducido con el apoyo de AI y revisado por un editor. Para más información, consulte nuestros T&C.
ECONOMIA
Alfredo Romano: “Perdimos una oportunidad única e histórica para dolarizar”

En el primer trimestre de 2026, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) registró un crecimiento no solo en las exportaciones del sector agropecuario, la producción de Vaca Muerta y la nueva minería, sino también en el conjunto de las industrias de origen no agropecuario. Por el lado de las importaciones, sobresalieron los incrementos en autos y bienes de uso intermedio -materias primas- por encima de los bienes de consumo final.
Según la serie de tipo de cambio real multilateral elaborada por el Banco Central de la República Argentina, con base 100 al 17 de diciembre de 2025, el índice se sitúa en 84,4 puntos. No obstante, si el valor de referencia es el promedio desde el inicio de la serie, entre el 1 de enero de 1997 y el 31 de diciembre de 2021 -previo a la salida de la convertibilidad fija de 1 a 1 entre el peso y el dólar-, que fue de 76,2 unidades, el peso presenta una devaluación de 10,8% en valores reales.
Pese al desempeño exportador, economistas advierten que es necesario ajustar la política económica para evitar un atraso cambiario.
“La posibilidad de una alternancia política debe reflejarse en precios; ese extremismo ideológico se paga también en prima de riesgo!
En este contexto, Infobae entrevistó a Alfredo Romano, director de la consultora Romano Group y autor de los libros Dolarizar y Argentina Dolarizada, para analizar la situación del mercado cambiario y evaluar el desempeño económico en el tercer año de la presidencia de Javier Milei.
— El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó en Washington que, por sus fundamentos, Argentina debería registrar un riesgo país considerablemente más bajo. ¿Por qué el índice se mantiene elevado pese al respaldo de organismos internacionales y de los principales bancos de inversión internacional?
— Porque el inversor aún no cree que esta dinámica fiscal sea sostenible en el largo plazo. Este gobierno logró algo extraordinario en muy poco tiempo, pero los países no dependen de personas, sino de políticas de Estado que perduren. Argentina todavía tiene un camino institucional muy largo por recorrer en materia fiscal. Además, la posibilidad de una alternancia política debe reflejarse en precios; ese extremismo ideológico se paga también en prima de riesgo.

— ¿Cuál es su evaluación sobre la arquitectura financiera diseñada por el Ministerio de Economía para garantizar financiamiento por hasta USD 10.000 millones?
— Buscar financiamiento a tasas de interés más competitivas y poder rollear deuda es correcto. Pero seguimos pagando las consecuencias de nueve defaults. Argentina necesita institucionalizar que sus deudas se honran siempre. El sector productivo enfrenta dificultades tanto en el acceso al crédito como en la inversión de capital.
— ¿Qué medidas resultan clave para reactivar la inversión privada y el crédito productivo, considerando las restricciones externas y el proceso de ajuste fiscal?
— El crédito es central. Sin moneda y con inflación elevada, no hay profundidad financiera. Es un problema estructural que no se resuelve rápido.

Es fundamental avanzar en la reducción de impuestos para aliviar a un sector privado golpeado por décadas de cierre económico y un mercado de capitales pequeño. Todavía estamos esperando que se reduzcan impuestos estructurales como la alícuota de Ganancias, la eliminación del Impuesto a los Débitos y Créditos y de Ingresos Brutos en las provincias. Bajar el IVA para los sectores más vulnerables sería un paso enorme hacia la recomposición de los ingresos de quienes llevan cinco meses perdiendo contra la inflación. Sin embargo, ninguno de estos tributos se ha reducido o eliminado.
“Estamos esperando que se reduzcan impuestos estructurales como la alícuota de Ganancias, la eliminación del Impuesto a los Débitos y Créditos y de Ingresos Brutos en las provincias”
Por otro lado, las recientes bajas de tasas de interés -actualmente en torno al 2% de tasa efectiva mensual en toda la curva de rendimientos- puede ser positivo, ya que pueden estimular el crédito privado; esto ya se observa en segmentos de créditos avalados. Ojalá se sostenga este nivel de tasas, tras seis meses muy complejos. El corredor de tasas establecido por el Banco Central parece avanzar en ese sentido.
— Desde que el Ministerio de Economía y el Banco Central ajustan las bandas cambiarias según la inflación de los dos meses previos, el BCRA acumuló más de USD 4.500 millones y adquirió en el mercado más de USD 6.000 millones. ¿Cómo interpreta este proceso y cuál debería ser el papel de la Tesorería en la compra de divisas?
— Nunca me gustaron las bandas cambiarias: son distorsivas y se amplían mes a mes. Considero un error permitir una apreciación del peso superior al 14% en lo que va del año. El BCRA podría haber comprado mucho más. Se adquirió entre 17% y 20% del volumen operado; yo hubiera apuntado a más del 50%. Es decir, hubiera adquirido más del doble de reservas a esta altura.

No es un capricho: sin acceso a financiamiento externo, esas reservas serán clave para pagar deuda, dadas las condiciones externas complejas por la guerra en Medio Oriente.
— Más allá del aumento del precio del petróleo y su efecto en la economía, ¿por qué estima que la tasa de inflación se mantiene elevada, aunque persista la disciplina monetaria y fiscal?
— Porque se eligió un camino gradualista en lo monetario. Es el recorrido de países como Perú o Uruguay, que tardaron entre siete y diez años en llevar la inflación a un dígito. Perdimos la oportunidad de dolarizar cuando estaban dadas las condiciones. Lamentablemente, la promesa de dolarizar quedó trunca y perdimos una oportunidad única e histórica, ya que se daban todas las condiciones locales e internacionales para concretarla.
“El BCRA mantiene una situación de fragilidad de cara a 2027, ya que Economía no logra colocar deuda en los mercados internacionales y no creo que lo logre en el próximo trimestre”
El ancla fiscal es relevante para un programa de estabilización, pero muchos consideraron que era el único requisito para llevar la inflación a un dígito rápidamente. La historia muestra que Argentina solo tuvo dos períodos de inflación muy baja y sostenida: durante la convertibilidad contra el oro en 1890 y en los años 90, es decir, bajo regímenes monetarios inflexibles.
Como mencioné, el programa monetario determina en mayor medida el ritmo de desinflación. Hoy los salarios reales siguen a la baja, la inflación continúa en alza, el dólar permanece estable y, sin embargo, la inflación no cede. Y esto no se debe únicamente al conflicto en Medio Oriente; si se excluye el shock energético, la inflación de marzo hubiera sido de 3,1%, acumulando diez meses de subas.

— Se observa un aumento de la incertidumbre económica entre la población, mayor morosidad en el pago de créditos, así como heterogeneidad en el desempeño sectorial y en los precios. ¿Cuál es su interpretación de estos indicadores y tendencias?
— Preocupante. La morosidad familiar está llegando a niveles históricamente altos, triplicando los niveles de los últimos cuatro años.

— Diversos informes internacionales -entre ellos, análisis recientes del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional- advierten sobre el impacto social del ajuste fiscal. ¿Cuál es su visión sobre el equilibrio entre la consolidación fiscal y la necesidad de contener indicadores sociales como la pobreza y el desempleo?
— De nada, pero absolutamente de nada, servirá este titánico esfuerzo que está haciendo la sociedad si en 2027 gana un gobierno peronista o kirchnerista. Por ello, considero que en 2026 y 2027 el Gobierno debe aprovechar para cosechar todo lo sembrado en materia fiscal y buscar el equilibrio de las finanzas públicas, utilizando los excedentes para movilizar los sectores más afectados de la economía y asegurar que las bases de este programa se mantengan varios años más.

En ese sentido, los depósitos de la administración central ascienden a $13 billones. Suponiendo que $6,3 billones es el promedio de capital de trabajo necesario -promedio de la presidencia de Alberto Fernández-, sobran $7 billones. Estos recursos podrían destinarse a reactivar el crédito privado mediante préstamos a tasas competitivas para sectores que requieren herramientas adicionales frente a las dificultades actuales. Otra medida debería orientarse a la reducción del IVA para contener a los sectores más vulnerables.
— A un año de la eliminación del cepo cambiario para personas físicas, los residentes compraron más de USD 31.000 millones y se produjo una apreciación del peso. Si se eliminaran las restricciones cambiarias restantes para empresas, ¿espera un movimiento similar en el mercado?
— Estamos conviviendo con un super peso desde hace varios meses en términos históricos y, sin embargo, la sociedad sigue comprando alrededor de USD 2.000 millones anuales para atesorar. Esos individuos ven un “dólar barato” como oportunidad para capitalizarse, aun cuando el peso ha sido una mejor inversión que el dólar en la era Milei. Esto refleja el problema de confianza con nuestra moneda, un problema sin solución.

— ¿Por qué estima que el Ministerio de Economía y el Banco Central no aceleran la liberalización del mercado cambiario, siendo principalmente economistas y analistas quienes la demandan?
— Pesa mucho la historia reciente del programa de la presidencia de Mauricio Macri. Muchos funcionarios, entre ellos Luis Caputo, Federico Sturzenegger y el presidente del BCRA, Santiago Bausili, fueron figuras relevantes en el programa de 2016. Si se observa en términos generales, Macri fue más osado en política monetaria, mientras que fue muy gradualista en lo fiscal.
“Macri fue más osado en política monetaria, mientras que fue muy gradualista en lo fiscal. Actualmente, el programa es muy audaz en lo fiscal pero gradualista en lo monetario”
Actualmente, el programa es muy audaz en lo fiscal pero gradualista en lo monetario; dejar de emitir no es un shock monetario, sino una necesidad del momento para evitar una hiperinflación en 2024.
— ¿Por qué piensa que el presidente dejó de lado el plan de dolarizar? ¿Coincide con Milei en que fue porque la gente no quiere salir del peso?
— Creo que el día en que se descartó la designación de Emilio Ocampo como presidente del Banco Central, la dolarización quedó sepultada. Luego, Javier Milei, con términos sofisticados, habló de dolarización “endógena”, pero eso es lo que vemos hace 50 años en Argentina: el ciudadano considera al dólar como reserva de valor y lo demuestra sistemáticamente. En septiembre del año pasado se dolarizó más del 50% del M2, casi USD 33.000 millones, frente a una elección legislativa. Desde 2026 los privados llevan comprados más de USD 7.000 millones.

No comparto la visión del Presidente sobre la imposibilidad de dolarizar. La ley más importante que debería haberse sancionado hace meses era la Dolarización, legalizando al dólar, realizando un canje por pesos y avanzando en el cierre definitivo del BCRA. No se optó por ese camino y, 24 meses después, la inflación persiste y el crédito sigue en niveles de países africanos. Si se hubiera dolarizado, el crédito habría crecido exponencialmente para el sector privado y la inflación sería hoy del 3% anual y no mensual. Como escribí junto a Ocampo, la dolarización es la madre de todas las reformas en Argentina y se podría haber implementado con ayuda del Tesoro de Estados Unidos al inicio del mandato de Milei.
— ¿Por qué dice que se perdió una oportunidad histórica para dolarizar? ¿No se puede todavía?
— No solo existían condiciones locales, con un amplio aval ciudadano, sino que el presidente, gracias a una gestión notable, logró un vínculo con Estados Unidos sin precedentes en la historia argentina. En lugar de defender el peso ante una corrida en septiembre de 2025, se debió usar esos dólares para rescatar los pesos, erradicar la inflación y terminar con la especulación financiera. Lamentablemente, se eligió otro camino.
— La apreciación del peso suele asociarse a un menor estímulo a las exportaciones y un incentivo a las importaciones y la demanda de divisas; sin embargo, ese comportamiento no se refleja en el mercado. ¿A qué atribuye esta dinámica?
— Es notable lo que sucede en el sector energético argentino. En los últimos doce meses se acumuló un excedente de más de USD 8.000 millones, cuando en 2022 Argentina era importadora neta de energía, con un costo superior a USD 5.000 millones. Además, los precios de las materias primas se mantienen elevados en términos históricos.

— El ministro Caputo afirmó: “Nos esperan los mejores 18 meses de las últimas dos décadas”. ¿Comparte ese pronóstico?
— Tengo muchas dudas. Los tiempos se aceleran en Argentina y el modo electoral paraliza la microeconomía. Si no se acelera la baja de la inflación, seguiremos viendo una caída sistemática del salario real, lo que afecta a los sectores más vulnerables. Espero equivocarme, porque aunque tengo discrepancias, especialmente en la política monetaria, considero que este es el camino para lograr una economía estable y pujante en el largo plazo.
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ECONOMIA
Produce 1 pickup cada 89 segundos y parará durante los partidos: cómo se prepara para el Mundial la única planta de autos local que trabaja las 24 horas

De las 162.205 pickup Toyota Hilux que se vendieron en Latinoamérica durante 2025, y que le permitieron ser el vehículo más vendido entre 19 países incluyendo Sudamérica, Centroamérica, Caribe y México, más de 140.000 salieron de Zárate, la fábrica argentina que produce este exitoso vehículo desde 1997.
La razón es que unas 20.000 unidades, las que llegan a México, se importan desde el país número 1 en producción de pickups del mundo, Tailandia, donde Toyota tiene dos plantas similares a la de Argentina con una producción anual estimada en las 350.000 camionetas.
“Tenemos capacidad para 185.000 vehículos por año, de los cuales el 20% aproximadamente son Toyota SW4. El récord de producción fue en 2023, con 181.000 unidades, y el año pasado no lo pudimos superar por 300 unidades, porque tuvimos que parar casi tres semanas en el invierno para hacer la nueva cabina de pintura”, explicó Sebastián Bónica, director de la planta de Toyota Argentina, durante una visita a la fábrica de la que participó Infobae.

La fábrica de Zárate es la única de la industria automotriz argentina que trabaja las 24 horas, ya que tiene tres turnos de producción, que tienen los horarios pautados con una precisión absoluta. El primer turno arranca a las 6 de la mañana, el segundo a las 14:39 y el tercero a las 23.13. Además, se trabaja entre uno y dos sábados al mes, de a un turno cada día, para compensar días perdidos por feriados o por razones externas.
“Intentamos que el personal tenga que trabajar solamente un sábado al mes y los vamos rotando. De hecho, cuando hay un fin de semana largo no se trabaja para que todos tengan la posibilidad de tomarse los tres o cuatro días de descanso”, explicó Bónica.
La parada de planta para el cambio de turno es de sólo 5 minutos, y para poder lograron y ser más eficientes, se instalaron en toda la planta una serie de pasarelas elevadas que permiten que mientras unos operarios entran por un lado, los que salen lo hagan por otro y no se genere un embotellamiento de personal.
Afuera, la terminal de ómnibus de Toyota no tiene nada que envidiarle a la de una ciudad. La mayoría de los operarios, unos 6.000 son los que trabajan en las distintas áreas de la planta, llegan en buses que contrata la propia empresa. Cerca del 60% viven en Zárate y zona de influencia, pero otros vienen desde la zona norte del Gran Buenos Aires y unos 300 desde Gualeguachú, Entre Ríos.

“En la industria automotriz en general, el tiempo mínimo de producción de una línea es de unos 65 segundos. Nosotros el año pasado lo hacíamos en 90 y desde enero de este año bajamos a 89 segundos. Si, bajamos un segundo, que parece poco, pero representa 2.000 camionetas más por año, aunque parezca mentira”, explicó Bónica.
La diferencia de los 89 segundos a los 65 ideales parece muy grande todavía. Sin embargo, hay una explicación, que es la que además motiva que se baje de a un segundo y no más.
“La limitación es física. Para sacar un auto cada 65 segundos, tus instalaciones te lo tienen que permitir. Cuando todo está tan fino, para aumentar la velocidad necesitas poner más robots. Un robot de pintura, por ejemplo, no puede pintar más rápido porque pintará mal. Hoy, en algunos lugares de la planta no podemos expandirnos más. Por eso trabajamos de segundo a segundo”, dijo el Director de planta.
Por ese motivo se tomó la decisión fue trabajar a tres turnos, aunque eso implica también otras complejidades. Instalar un tercer turno le hizo perder velocidad a cada uno, los actuales 89 segundos eran 82 cuando se producía en dos turnos diurnos únicamente. El objetivo es volver a esa cifra, pero lleva un trabajo “de hormiga” para mejorar en cada sector, en cada proceso.
Pero adicionalmente, trabajar las 24 horas impide las tareas de mantenimiento de la planta. Por ese motivo, un equipo de unas 1.000 personas entran a la fábrica los sábados que no se produce y los domingos para asegurarse que todo el herramental funcione a la perfección el lunes a las 6 am.
Dentro de la planta hay “Kaizenes”, que son procesos de mejora puntual que se hacen en distintos sectores para mejorar la eficiencia. Una de las emblemáticas situaciones se da con la ergonomía de las tareas. Utilizando un desarrollo basado en Inteligencia Artificial, se monitorea con una grabación de video el trabajo de cada operario, para determinar qué posibles dolencias o fallas de eficiencia puede tener debido a la postura física con la que realiza su trabajo.
Ese software convierte la silueta de cada persona en vectores y analiza los movimientos, entregando en 15 minutos un reporte de mejora que se puede aplicar para que sea más rápido y no tenga dolores musculares. Según informó la empresa, en muy poco tiempo de aplicación, gracias a este sistema se pudo bajar un 25% el nivel de ausentismo por causas relacionadas con dolencias musculares.

Aunque esperan llegar a ese objetivo de 183.400 unidades, 2026 no es un año normal para Toyota por dos razones. La puesta en marcha del proyecto industrial que es la nueva generación de Hilux que llegará el año próximo es uno, porque más allá de cambiar partes de un modelo por partes de otro (algo normal en los recambios industriales), el nuevo vehículo suma una complejidad mayor dado que tendrá electrificación, con lo cual se deben agregar estaciones en la línea de ensamble para colocar todas las partes, desde la batería hasta los sistemas de gestión de la energía eléctrica.
Esa tarea se fue haciendo durante los últimos meses y continuará del mismo modo, durante los fines de semana que no hay producción. De hecho, sin dar fechas certeras, los mismos ejecutivos de la marca aseguraron que el cambio no se notará en el ritmo de trabajo. El viernes se terminará de hacer la Hilux actual y el lunes siguiente empezará la nueva.
El otro problema sería también una “buena noticia”, pero no depend de Toyota. Es el mundial de Futbol. Depende cómo vaya avanzando la Selección Argentina, habrá más pausas en la producción, que se detendrá durante los partidos. Toyota preparará espacios en cada zona de la fábrica para que los operarios puedan ver cada encuentro lo más cerca posible de su estación de trabajo, pero se contemplaron alargues y penales. Todo está calculado.

“Más o menos se perderá un día de producción entre todos los partidos. O sea que serán cerca de 1.000 unidades. La recuperaremos trabajando dos sábados adicionales. De hecho, ya estamos evaluando trabajar al menos un turno en la parada técnica de invierno también, en julio, posmundial”, dijo el Director de planta.
De la nueva Hilux no se dijo nada, solo que no se fabricará este año, que está todo listo para cambiar de viernes a lunes y que habrá electrificación en la nueva generación del vehículo. También hay un proyecto para hacer otro vehículo en Zárate. No se trata de una pickup ni un SUV con chasis, sino un monocasco. Pero de eso ni se habla.
ECONOMIA
Fuerte caída del empleo privado en las provincias y poco derrame de los sectores que crecen: ¿puede revertirlo la reforma laboral?

“El actual escenario económico es el de un proceso de ajuste con oportunidades muy focalizadas. El desempeño laboral no responde a una expansión generalizada, sino a dinámicas sectoriales específicas, en general vinculadas a actividades exportadoras o con ventajas comparativas claras, cuyo ‘efecto derrame’ por ahora es limitado, condicionado por la estructura productiva de cada provincia”, dice un estudio del Ieral de Fundación Mediterránea sobre la situación del empleo en las provincias argentinas.
En base a datos de la Secretaría de Trabajo desagregados por provincia y por rubro, el informe precisa que del tercer trimestre de 2023 al tercero de 2025, el empleo privado formal cayó en promedio 2,7 por ciento.
Pero esa cifra agregada, subraya Jorge Day, autor del trabajo, “oculta diferencias significativas entre provincias, con un grupo reducido que logra expandir el empleo y una mayoría que presenta contracciones de distinta magnitud”. Entre las jurisdicciones de mejor desempeño destaca claramente Neuquén, con crecimiento del empleo impulsado por la actividad petrolera, seguido a distancia por Tucumán y Río Negro.
Las zonas de mejor desempeño se vinculan a tres grandes motores: Vaca Muerta, la minería y el complejo agropampeano (Day)
“En contraste, varias provincias muestran caídas pronunciadas, especialmente aquellas más dependientes de la obra pública o de transferencias nacionales, donde el ajuste fiscal impactó de manera directa sobre el nivel de actividad y el empleo”, dice un pasaje.
Las zonas de mejor desempeño se vinculan a tres grandes motores: Vaca Muerta (Neuquén), la minería (San Juan, Salta y Jujuy) y el complejo agropampeano.
En cambio, “presentan un desempeño más débil provincias petroleras tradicionales (como Santa Cruz y Chubut) y aquellas con mayor dependencia de fondos nacionales, especialmente en el Norte del país”, puntualiza Day.

De acuerdo al trabajo, “cabría esperar que las regiones con sectores dinámicos generen un ‘efecto derrame’ no solo en las actividades líderes, sino también en el resto, pero el análisis del empleo privado registrado muestra que, si bien hay algunos casos, como Neuquén, donde eso se verifica a nivel agregado, predomina la caída del empleo y una gran heterogeneidad entre provincias y sectores».
Por lejos, la Construcción es el sector más castigado. “Su comportamiento responde fuertemente al ciclo económico y, en particular, a la disponibilidad de obra pública (…) las provincias más afectadas son las de mayor dependencia de fondos nacionales”, escribió Day.
La situación de la Construcción funciona como un termómetro adelantado del ciclo económico. Su contracción actual refleja el ajuste en curso, pero al mismo tiempo, ante un cambio en las condiciones macroeconómicas o fiscales, podría ser uno de los primeros en recuperarse. En este sentido, dice el trabajo, “combina riesgo elevado en el corto plazo con potencial de rebote en una fase expansiva”. En Santa Cruz, por caso, los datos -dado el inicio y principio del período considerado- reflejan la alta incidencia de la interrupción de la obra de represas sobre el río Santa Cruz, cuyo reinicio el gobierno anunció el mes pasado.
La contracción de la construcción refleja el ajuste en curso, pero al mismo tiempo anticipa que, ante un cambio en las condiciones macroeconómicas o fiscales, podría ser uno de los primeros en recuperarse (Day)
La caída del empleo privado formal alcanza tanto a rubros productores de bienes como a prestadores de servicios.
En el primer caso, las excepciones se asocian a ventajas comparativas específicas. “Neuquén y San Juan muestran incrementos vinculados a la actividad minera, Tucumán al sector agropecuario y Río Negro a la industria. También se destacan los casos de Jujuy y Formosa, con crecimiento del empleo agropecuario. Con signo negativo se observa la pérdida del impulso petrolero en provincias donde domina la extracción “convencional”, como Chubut y Santa Cruz), precisa el Ieral.

En servicios también prevalece la contracción, pero con matices importantes. Un dato destacado es que en cerca de la mitad de las provincias el empleo en el comercio crece y en la otra mitad disminuye. En otros sectores de servicios predomina la caída, con excepciones como Neuquén, donde el empleo crece en la mayoría de los rubros, y algunas provincias donde se observan mejoras en servicios profesionales.
El escenario, dice Jorge Day, combina contracción agregada con oportunidades selectivas, pero su rasgo distintivo es que los cambios en el empleo “responden principalmente a factores económicos estructurales más que a fluctuaciones coyunturales” y hay creciente divergencia entre sectores transables y exportadores y no transables, dependientes del mercado interno y del gasto público.
En cualquier caso, el potencial “efecto derrame” no es automático, sino condicionado. Para que los sectores dinámicos generen empleo en el resto de la economía se requiere un entorno favorable a los encadenamientos productivos. “En su ausencia, el crecimiento tiende a concentrarse en actividades específicas, con impactos acotados sobre el empleo total”, dice el estudio.
La dinámica descripta calza con recientes advertencias. Ricardo Arriazu, economista y consultor que simpatiza con la orientación oficial, advirtió que el principal problema político del gobierno es el conurbano bonaerense, donde la la falta de empleo privado formal es aguda. Y Roberto Frenkel, economista profesional más heterodoxo, dijo que aun si las cuentas externas permiten sostener el actual nivel del tipo de cambio, este seguirá siendo un problema pues, en un contexto de apertura, no habrá creación de empleo en sectores transables vinculados al mercado interno.
El Gobierno, sin embargo, difundió estadísticas positivas sobre el salario y el empleo, que pivotea sobre un aumento récord del número de monotributistas. Según el secretario de Trabajo, Julio Cordero, en 2025 aumentó la participación de los trabajadores en el ingreso nacional, en un contexto de expansión del empleo y recuperación del salario real.
En 2025 aumentó la participación de los trabajadores en el ingreso nacional, en un contexto de expansión del empleo y recuperación del salario real (Cordero)
”Vamos a una Argentina donde trabajar tiene que ser mucho más negocio que litigar y contratar a un trabajador tiene que ser mucho más rentable que no contratarlo. Esta es la realidad de lo que buscamos”, dijo el funcionario al comentar nuevas estadísticas oficiales.
Según datos elaborados por la Dirección Nacional de Estudios y Estadísticas Laborales sobre la base de las Cuentas Nacionales del Indec, la participación de los trabajadores en el ingreso total pasó del 45,1% en 2023 al 45,5% en 2025, alcanzando su nivel más alto desde 2020”, afirmó el Ministerio de Capital Humano, que encabeza Sandra Pettovello y del que depende Trabajo.
Cordero afirmó que esa evolución “se da en un escenario de crecimiento del empleo y de las horas trabajadas, junto con una mejora en el salario efectivamente percibido por los trabajadores”.
Aunque el estudio del Ieral y el documento oficial no abarcan los mismos lapsos, la discrepancia de datos es significativa y convoca al debate sobre la mejora que puede ofrecer (o no) la ley de modernización laboral, que superó esta semana un escollo judicial clave.
Según Juan Luis Bour, economista jefe y director de FIEL y experto en economía laboral, una primera cuestión es cuándo la nueva ley “pisará sobre firme”. Hasta que eso no ocurra, dijo a Infobae, “habrá que esperar para ver que efectivamente la ley rige y en qué parte es limitada”.
Para Bour, lo importante en términos de indemnización es si, conforme a la ley, se aplica también a los trabajadores actuales. Pero aclara que la ley no solo agiliza definiciones sobre la indemnización, sino que habilita a negociar convenios colectivos directamente con los trabajadores. Algo inviable en compañías con conflictos gremiales o convenios preexistentes. La ley, subraya, favorece principalmente a firmas de nueva radicación.
Bour plantea la posibilidad de que nuevos emprendimientos firmen convenios que no dependan de los acuerdos generales, facilitando la transición y la adecuación tecnológica en un proceso de apertura económica. Resalta la necesidad de reestructuración y anticipa el cierre de empresas incapaces de competir, junto al surgimiento de otras que negocian condiciones laborales por fuera de sindicatos o cámaras con sede en Buenos Aires, aunque se encuentren en otras provincias, como La Rioja.
Cuando los convenios colectivos se hagan por empresa, los sindicatos de cúpula y las cámaras empresarias tendrán que poner las barbas en remojo (Bour)
Al consultarle si se trata de una nueva etapa en las relaciones laborales, Bour responde: “Sí, porque es un cambio respecto de un modelo que se estableció hace muchas décadas. En Argentina tenemos sindicatos de cúpulas. Es un cambio que se tiene que producir. Cuando los convenios colectivos se hagan por empresa, los sindicatos de cúpula y las cámaras empresarias tendrán que poner las barbas en remojo”.
El especialista explicó que el pesimismo actual en torno al empleo está relacionado a que en los últimos 15 años solo creció el informal, de baja calidad.
“En los momentos de recuperación el empleo formal creció un poco y en la recesión siguiente se cayó. Si seguís igual, vas a tener lo mismo. Este cambio de la ley y otros que vendrán pueden permitir el despegue del empleo si la actividad económica también repunta. El pesimismo de hoy surge porque estás en una meseta de actividad económica, con algunos sectores en crecimiento y otros en caída, que no arrastran empleo, y aumento de la competencia externa. No habrá crecimiento del empleo en el corto plazo. Este año no creo que crezca más de 0,2% o 0,3 por ciento. Para que esto se revierta se necesita no solamente estas reformas sino también que la economía se mueva», concluyó.
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