CHIMENTOS
¡Insólito! Santi Talledo pidió un auto de aplicación y terminó manejándolo: qué le pasó al chofer

Moverse en Capital a veces suele ser un tanto tedioso por el tránsito, por los compromisos o lo difícil que puede resultar dónde estacionar un vehículo en caso de tenerlo. Es por eso que muchas personas eligen recurrir a aplicaciones para trasladarse en la ciudad.
Y eso es lo que, según contó al aire de Nadie dice nada, hizo Santiago Talledo quien recientemente protagonizó un insólito y conmovedor episodio con este tipo de servicios. “Manejaba un señor un poco mayor. Me subo al auto y en el primer semáforo se queda dormido”, comenzó.
Con la atención de sus compañeros de trabajo puesta en su relato, el actor y streamer siguió: “Dormido a nivel ronquidos. Ahí tomé coraje y le digo ´señor, señor´. Me dio dolor, me dio pena. Le quería ofrecer una cama al instante. Lo despierto. No entienden a lo que desemboca esto”.
“Lo despierto y me pide perdón. Iba manejando y por momentos miraba por el espejito para ver si tenía los ojos abiertos o cerrados. En el otro semáforo le dije ´señor, ¿no quiere que me baje. Me tomo otro auto?´. Y me dice ´no porque me vas a cancelar y me afecta en la calificación´”, detalló Santi.
SANTI TALLEDO HIZO SU BUENA ACCION DEL DÍA
A lo que luego Talledo agregó: “Entonces traté de explicarle que no y que a lo mejor era bueno que vaya a descansar. Un hombre grande, como de 70 años. Me dio mucha pena porque me dijo ´hijo, ¿sabés que pasa? Estoy hace muchas horas arriba del auto´”.
“Y me dice ´como que estoy trabajando de esta aplicación y si vos te bajás no llego y tengo que justificar para que no me califiquen negativo. ¿No me hacés una gauchada?´. El conductor me pide una gauchada y les juro que se me partió el corazón”, manifestó Santi.
Finalmente, Talledo remató su anécdota reviente y cerró: “Les juro por Dios que manejé yo hasta mi casa. Tenía a mano el registro. Me partió el corazón a otro nivel. ¿Saben lo que me dijo? ´Siempre cuando estoy cansado me paro, me tiro media horita y sigo pero cuando vi tu viaje estaba a media cuadra´”.
Santi Talledo
CHIMENTOS
La Maciel habló de su salida de Gran Hermano y contó el impacto que tuvo la denuncia en su contra: “El mensaje llegó tarde”

La salida de Jessica “La Maciel” de Gran Hermano Generación Dorada (Telefe) dejó una de las escenas más impactantes de la temporada. Lo que comenzó como una noche de alivio tras ser salvada por el público en la gala de eliminación terminó en un episodio cargado de angustia, llanto y desesperación que derivó en su decisión de abandonar la casa por voluntad propia. Un día después, ya fuera del reality, la participante rompió el silencio y dio su versión de los hechos en el debate, intentando explicar qué la llevó a tomar una determinación tan abrupta.
El momento en el que todo cambió quedó registrado en vivo. Apenas minutos después de confirmarse su continuidad en el juego, La Maciel comenzó a sentirse mal. “Estoy ahogada, ahora me siento muy mal”, se la escuchó decir, visiblemente alterada, mientras sus compañeros intentaban contenerla. La situación escaló rápidamente: entre lágrimas, pidió ir al confesionario y, ya sin poder sostener la calma, fue contundente: “No puedo, me quiero ir. No sé qué me pasa, me quiero ir. Necesito estar con mi familia”.
El equipo del programa intervino de inmediato. Entre indicaciones para que respirara y la asistencia de profesionales, la participante fue acompañada en un proceso que evidenció el nivel de angustia que estaba atravesando. “Esto es un juego, la vida está del otro lado”, le repetían, intentando tranquilizarla. Pero la decisión ya parecía tomada. “Mi familia me necesita”, agregó, en una frase que terminaría sellando su salida definitiva.
La noche siguiente, en el debate del programa, La Maciel profundizó en las razones detrás de su colapso emocional. Lejos de atribuirlo a un único factor, explicó que se trató de una acumulación de situaciones que terminaron por desbordarla. Uno de los puntos centrales fue la aparición de una denuncia en su contra, que había sido notificada mientras estaba dentro de la casa.
“Fue una bomba, me tiraron al piso, me rompieron”, describió sobre el impacto que le generó enterarse de esa situación en pleno aislamiento. Sin embargo, también buscó aclarar su postura respecto al contenido de esa denuncia. “El mensaje me llegó tarde, no hay nada”, afirmó, dando a entender que la notificación habría sido tardía y que, según su versión, no existiría sustento en la acusación.
En ese sentido, reveló que no era la primera vez que atravesaba una situación de este tipo. “Hace muchos años que vengo recibiendo acoso en redes sociales y tuve una persecución”, explicó, dejando entrever un historial de exposición mediática y conflictos que se reactivaron a partir de su participación en el reality.
Pero la presión externa no fue el único detonante. La propia participante reconoció que el aislamiento y la dinámica del juego también influyeron en su estado emocional. “Extrañar me jugó una mala pasada”, confesó, al referirse a la distancia con su entorno más cercano. Incluso admitió que había intentado reprimir esas emociones para no mostrarse vulnerable dentro de la casa. “Sentía que si lloraba me estaba mostrando débil”, señaló.
La convivencia tampoco ayudó. Según contó, algunos vínculos dentro del juego contribuyeron a desestabilizarla. “Brian fue el primero que me buscó, pero me desactivé”, dijo, sugiriendo que ciertas interacciones la afectaron más de lo que esperaba. Aun así, aclaró que no todos los conflictos tuvieron el mismo peso y que hubo participantes que no representaron un problema para ella.
A pesar de la intensidad del episodio, La Maciel sorprendió con una declaración que dejó abierta una posible vuelta al reality. “Estoy re arrepentida de haberme ido”, admitió sin rodeos. Incluso fue más allá al imaginar un eventual regreso: “Quiero patear la puerta giratoria y decir ‘hola, de nuevo’”. Según explicó, el solo hecho de salir de la casa y reencontrarse con el exterior le permitió empezar a recomponerse. “Sentí la frescura, estoy subiendo de a poco”, aseguró.
CHIMENTOS
Los signos del horóscopo chino que darán un giro emocional en abril, según Ludovica Squirru

Para Ludovica Squirru, la energía de Madera yin, suave en apariencia pero profundamente penetrante, activa procesos internos que ya no pueden postergarse. Lo emocional toma protagonismo, y lo que no se resuelve desde la conciencia, aparece en forma de conflicto, tensión o incomodidad.
“El mensaje del año es domarse a sí mismo, nuestra ira, nuestra parte pasional baja, nuestras envidias y celos”, advirtió Squirru en sus redes. Bajo esta premisa, cada vínculo se vuelve un espejo. No se trata de lo que el otro hace, sino de lo que despierta. La energía del Búfalo como signo del día insiste en la paciencia, la constancia y la responsabilidad emocional.
En este contexto, abril propone bajar el ritmo externo para ordenar el mundo interno. No es tiempo de decisiones impulsivas ni de movimientos drásticos. Es un mes para observar, procesar y actuar con conciencia. Lo que se construya desde ese lugar, será sólido.
Rata (1948, 1960, 1972, 1984, 1996, 2008, 2020)
Encuentra un terreno fértil para ordenar ideas y proyectar con claridad. Las afinidades acompañan, pero es clave no dispersarse. La introspección será tu mejor aliada para no caer en impulsos innecesarios.
Búfalo (1949, 1961, 1973, 1985, 1997, 2009, 2021)
Es tu momento de sostener y marcar el ritmo. La energía te favorece, pero también te exige responsabilidad emocional. No todo se resuelve con control: la flexibilidad será clave para no endurecerte.
Tigre (1950, 1962, 1974, 1986, 1998, 2010, 2022)
La intensidad emocional puede jugarte en contra si no sabés canalizarla. Es tiempo de bajar la impulsividad y actuar con estrategia. Las oportunidades están, pero requieren paciencia.
Dragón (1952, 1964, 1976, 1988, 2000, 2012, 2024)
Se abren caminos interesantes, pero no todos son lo que parecen. Confiar en la intuición será fundamental para elegir bien. Evitá decisiones apresuradas.
Serpiente (1953, 1965, 1977, 1989, 2001, 2013, 2025)
Tu mirada profunda te permite leer lo que otros no ven. Es un mes para avanzar en silencio, sin necesidad de exposición. Lo importante se gestará en lo invisible.
Mono (1956, 1968, 1980, 1992, 2004, 2016)
Las relaciones toman protagonismo. Hay oportunidades en vínculos, pero también desafíos. Evitá la ironía como defensa: la empatía será clave para sostener acuerdos.
Gallo (1957, 1969, 1981, 1993, 2005, 2017)
El orden interno se vuelve urgente. Si lográs estructurar tus emociones, todo lo demás fluye. Es un buen momento para tomar decisiones prácticas con impacto a futuro.
Chancho (1959, 1971, 1983, 1995, 2007, 2019)
La sensibilidad está a flor de piel. Cuidar tu energía será fundamental para no agotarte. Rodearte de personas afines te ayudará a sostener el equilibrio.
Cabra (Choque) (1955, 1967, 1979, 1991, 2003, 2015)
Es el signo más exigido del período. El choque con el Búfalo activa tensiones internas y externas. No es momento de confrontar, sino de observar y aprender. Todo lo que incomoda trae información valiosa.
horóscopo chino, Ludovica Squirru
CHIMENTOS
María Susini en Lo de Pampita: “No estoy divorciada de Facundo Arana”

María Susini -21 de agosto de 1976 en Gualeguay, Entre Ríos- es una modelo y presentadora que se destacó por su conducción en diversos ciclos televisivos, incluyendo Lo mejor de Fox Sports entre 2003 y 2007 y Update emitido por Glitz de 2011 a 2012.
A lo largo de su trayectoria, participó desde 1992 en Jugate Conmigo bajo la producción de Cris Morena para Telefe. Su carrera en televisión continuó en canales como TeleMúsica (donde debutó como conductora en 1999 en Los 20 primeros), Azul TV, Canal 13 y Canal 9. Dentro del ámbito musical, fue la protagonista del videoclip “Canción de despedida” de la banda española Los Lunes.
Susini inició su incursión en el modelaje en los primeros años como secretaria en la agencia de Leandro Rud, para luego debutar sobre la pasarela representando a esa firma. En el plano personal, desde 2007 sostuvo una relación con el actor y músico Facundo Arana, con quien se casó en 2012 y tuvo tres hijos: India, Yaco y León Moro. Actualmente se encuentran separados, “pero no divorciada”, aclara María. Sobre lo que puede pasar en la pareja, es parte de esta nueva entrevista en Lo de Pampita...
Acá, los momentos más destacados de la entrevista:
—Hola, María. ¿Cómo te sentís dando entrevistas?
—No me molesta, me amoldo.
—¿Sos de practicar las respuestas?
—No. Soy media bruta y voy para adelante y como sale (risas).
—¿Te acordás de alguna frase que se te escapó y dijiste: “Ay, ¿para qué dije esto?»
—No, porque ¿sabés lo que me pasa a mí? Me mando una y por ahí ni me doy cuenta que me mandé una animalada y ya, ya pasó.
—Ahora que tus chicos están más grandes, ¿te reclaman por cómo te manejás con la parte mediática?
—Es que cambiaron las cosas. Por ejemplo, hago una imagen para Instagram, entonces India me dice: “¡Dale, mamá, no te podés filmar desde acá, queda horrible!” (se ríe). Me actualizan, esa es la verdad: los escucho y hay muchas cosas que me sirven.
—¿Qué te aconsejan?
—El otro día, corría escuchando música. Viste cuando estás tan feliz y encima salís a correr en un horario que no salgo nunca, tarde, y me puse a bailar con la música al palo, abrí la camioneta para escuchar mejor el parlante y estaba bailando. Y después, yo tengo una costumbre que es trepar a los árboles (se ríe)…
—Dale, ¿me estás cargando?
—No, estaba arriba del árbol y en eso lo veo a Moro, que estaba mirando desde la cocina con todos sus amigos, y le dije que era un contenido especial que tenía que hacer… (se ríe).
—Pará, es lindo subirse a los árboles, ¿eh?
—Es algo que a mí desde chiquitita me fascinó y la verdad que no lo pierdo. Yo salgo a correr y por ahí me gusta trepar al árbol y quedarme así echada.
—¿Qué pasa con el árbol, te da energía?
—No sé, es que yo me crié en el campo hasta los cinco años, me gusta estar en patas por el pasto, oler los animales, trepar árboles y todo eso se ve que me quedó incorporado.
—La naturaleza a vos te mueve mucho…
—Sí, la necesito.
—Hablando de tus chicos, ¿ustedes eligieron educación en casa?
—Sí, elegimos eso, pero no es que es determinante y tiene que ser así. Lo elegimos porque, con Facu, nos había gustado la idea de viajar. Lo hicimos más al estilo Elon Musk.
—¿Cómo es eso?
—Le pedí eso a la tutora. Y que no es solo lo tradicional y estudiar de memoria, sino que es la motivación que tenés que hacer para estudiar, hay veces que hay que empujarla un poco, y más con los chicos. Hay un contenido tradicional que tienen que cumplir, pero después lo podés transformar en intereses propios. Por ejemplo, Yaco estaba preocupadísimo por la ecología y se metió en un lugar donde se trabaja con terapia asistida, a través de los animales también. Pero él fue ahí a hacer huerta desde cero, a aprender cómo se cuida la tierra. Conclusión, después terminó trabajando en equipo, preparando una charla y se fue a unas bibliotecas de barrio a darles charlas a chicos de diferentes edades.

—¡Espectacular! ¿Cómo es el sistema?
—Es un colegio de Estados Unidos en realidad; cuando terminan, pueden ir allá. Está bueno porque tienen inglés y te abre puertas. Podían hacerlo todo online, pero también me gusta presencial. Tienen tutora de inglés, tutora de castellano y diferentes materias.
—¿Y así hicieron primaria y secundaria?
—No, más de grandes, empezaron hace cuatro años, más o menos.
—¿Y pueden integrarse directo en alguna facultad?
—Sí, claro. India terminó y quiere estudiar veterinaria. Vas, presentás los papeles y tac, al toque.
—Hay mucha gente que va a decir: “Uy, me encantaría”.
—Sí, igual hay mucha gente que no lo encaró así y se armó mucho lío por eso también. Lo que hicimos nosotros fue hacerlo todo bajo reglamento, hacerlo prolijo. Y ocuparte de que de verdad la pasen bien y de que estudien.
—En un momento contaste que de chica tenías algo con la alimentación ahí…
—Esto está bueno contarlo, sí: en un momento de mi vida yo había empezado a comer mucho y con atracones; y no tenía que ver con estar flaca, porque estaba flaca. Esos atracones te hacen vomitar después, y les pasa a muuuuuchas chicas, incluso a los varones les puede pasar. Entonces me hice cargo, porque es fundamental hablar de estas cosas, no guardárselas uno, la encaré a mamá y le dije: “Che, mamá, ¿sabés qué estoy haciendo?”. Ella, pobre, me llevó a un lugar y le dije: “No, mamá, eso no sirve”.
—¿A dónde fueron?
—A un lugar, que en ese momento, se trabajaba por si era bulimia, anorexia, atracones o lo que sea. A mí no me gustó, no me sirvió y le dije: “Yo solita”. Y lo hice. No digo que lo recomiendo.
—Hablarlo con ella ya era un paso importante, también.
—Sí, era aceptarlo: estoy haciendo algo que no me hace bien, ¿por qué? Y ahí me tuve que poner muy estricta, por un tiempo, con lo que comía, porque sentía que cualquier cosa me podía disparar la ansiedad. Se pasó, y encima acomodé lo que me estaba molestando.
—Y a las chicas que viven lo mismo hoy, ¿qué les dirías?
—Que sí es bueno buscarse a alguien que las pueda contener o ayudar, porque a veces sola no se puede. A mí me salió por suerte, pero -insisto- buscar ayuda y hablarlo es clave.
—Hoy no sé cómo es tu situación personal… si estás en pareja, separada, si estás divorciada, como dicen algunos medios…
—No, no estoy divorciada de Facundo, es un proceso, pero que está encarado con tanto amor… Y hay tanta historia juntos… que no te puedo decir otra cosa. Pero sí, en este momento estamos durmiendo en lugares separados y nos queremos mucho y nos respetamos mucho y nos importan nuestros hijos y nuestra familia.
—Los vieron juntos, tomando algo…
—Mirá, que nos vean tomando algo es buenísimo. Y hasta que lo abrace y hasta que nos demos un beso. ¡Son muchos años, es mucha historia! Y un momento que alguien pueda ver, no sabe todo lo que hay alrededor.
—Recién dijiste que podrían seguir chapando, por decirlo de alguna manera.
—(Ríe) No, pará, pará. A ver… lo que quería decir es que hay tanta unión, hay tanto amor, hay tanta cosa que… puede pasar. Estamos en pleno proceso, con mucha dulzura, mucho amor, y cuidando la familia.
—Y no se sabe qué va a pasar…
—Bueno, qué sé yo… ¿vos sabés qué va a pasar con tu vida mañana?
—No, imaginate yo, con todas las sorpresas que tuve en la vida…
—No, yo a vos ni te hablo de esto (risas)… Si volvés con alguien con el que tuviste tanto tiempo es para repactar cosas que molestaban, ese sería el sentido, porque si no, ¿para qué volvés? En una semana todo se va a la miércoles de vuelta. Pero yo no estoy en esa etapa. Yo estoy en un proceso, no estoy en esa…
—En un principio de proceso, digamos.
—Es largo, me parece (ríe).
—Vamos a ver qué pasa.
—Me parece que esto es más largo de lo que yo imaginaba (ríe).
—Tenés que acostumbrate a ya no tener a la otra persona que siempre estaba a tu lado…
—Sí, lo que pasa que a Facu no lo voy a sentir lejos, ¿entendés? Hay una unión muy linda. Pero sí es verdad que hay veces que decís: “Che, ¿y el abrazo de la noche?” Está la almohada, ¡acariciás la almohada! Pero yo soy muy solitaria, también, y me encantan mis momentos de soledad. Sabiendo que está el otro, obviamente, pero es como que la paso bien conmigo misma; no la paso mal. Entonces, si me lo preguntás hoy, por lo menos no es algo que lo sufra.
—¿Te costó que te persigan saliendo de surfear? ¿Esperabas ahí una cámara?
—Sí, sabía que estaban; yo hace muchos años que estoy en los medios, desde los quince… Y hay algo que tiene que ver con respeto a uno mismo. Y cuando yo no quiero hablar, no voy a hablar. Cuando no te quiero contar algo, no te lo voy a contar. Y cuando quiero cuidar, cuido y cuido en serio: estaba cuidando a mis hijos, me estaba cuidando a mí, estaba cuidando a Facu, la relación y la familia. Podían venir todas las cámaras que quieran, no les iba a faltar el respeto, pero no les iba a hablar. Y tampoco me enojaba. Me dicen: “No conviene, porque si no se enojan y te puden inventar cosas…”. No me molesta, inventen lo que quieran.
—Y el invento duele…
—Me duele si le duele a los chicos, ¿entendés? Ahí ya no es lo mismo: ahí saco las garras, soy leona y te muerdo, ahí ya es otro el tema. Mientras que los chicos estén bien, a mí no hay nada que me mueva. Pueden decir lo que quieran.
—¿Estás para conocer a alguien nuevo?
—Nunca se sabe cuándo vas a conocer a alguien. Ahora, si me preguntás si estoy buscando conocer a alguien, definitivamente no. Estoy muy bien.
—¿Y alguien ya te dijo ‘tengo a alguien para presentarte’? Viste que los amigos ya se les ocurren cosas…
—Es aburrido eso, sí, no me gusta que me presenten gente, aparte. Pero siempre fui muy así, ¿eh? Cuando alguien me gusta, me gusta. Si lo veo, me va a gustar. Y si no, no me gusta. No quiero andar probando, presentame, me aburre.
—Te digo, Facu deja la vara re alta. Yo no sé qué va a pasar entre ustedes. Es buen mozo, caballero, romántico, gran compañero. Difícil competir contra esa imagen, ¿no?
—¿Por qué? ¿Estás haciendo lobby vos? ¿Qué te pasa? (risas)

—No, digo, difícil para el que venga después, difícil para vos también después de veinte años.
—No, a ver, tiene que ver cuando elegís a alguien y cuando te enamorás. Está lleno de seres humanos adorables en el mundo. De verdad lo digo. Tiene que ver con lo que vos elegís. ¿Ves?, eso te describe: ¡yo cuando elijo, elijo!
—Bueno, María, terminamos. ¿Algún mensaje que quieras dar para despedirte de esta entrevista?
—Que no se pierdan lo que voy a estar haciendo acá en Infobae (ríen).
Fotos: Adrián Escándar
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