DEPORTE
¿Italia al Mundial por Irán? La sugerencia y la opción descartada

La idea de que Italia termine metiéndose en el Mundial 2026 empezó a circular en las últimas horas. Según el Financial Times, Paolo Zampolli le sugirió tanto a Donald Trump como a Gianni Infantino que el seleccionado europeo, que quedó afuera tras perder en las eliminatorias europeas, ocupara el lugar de Irán en el Grupo G. Pero desde la FIFA no dudan: hoy por hoy, esa chance es prácticamente inexistente.
Todo surgió por el conflicto bélico entre Irán y Estados Unidos, junto con Israel, cuestionando su participación en la Copa del Mundo, que se jugará, justamente, en Estados Unidos, México y Canadá. En medio de tensiones políticas y dudas logísticas, alguien cercano al entorno de Trump deslizó la idea de que Italia podría ocupar el lugar de Irán. Un planteo que desde Zurich consideran sin sustento.
El propio Gianni Infantino fue claro: no hay otra opción. Para el presidente de FIFA, Irán va a competir sí o sí, y viene hace semanas buscando facilitar la participación del equipo asiático. “ Van a jugar en el Mundial. No hay plan B, C ni D; el plan A es el único. El deporte se tiene que quedar al margen de la política”, la postura del suizo es firme,.
Mientras tanto, desde el lado iraní se discutieron varias posibilidades. En algún momento se habló de no viajar a Estados Unidos, donde tienen pactado jugar los partidos de fase de grupos, y hasta se evaluó disputarlos en México en vez de Los Ángeles y Seattle (jugará ante Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto). A pesar de todo, puertas adentro de FIFA mantienen la calma y confían en que todo seguirá su curso normal.
Qué pasaría si Irán se baja
Las reglas también juegan su parte. Según el reglamento, si una selección decide bajarse del torneo, las consecuencias son pesadas: multas económicas desde 275.000 euros para arriba, devolución de fondos recibidos y posibles sanciones deportivas. Y no solo eso: en caso de una baja, la plaza debería cubrirse con otro equipo de la misma confederación, en este caso Asia.
Ahí aparece otro dato clave: ya hay otras ocho selecciones asiáticas con boleto en mano, entre ellas Japón, Corea del Sur, Arabia Saudita e Irak. Por lógica deportiva, si Irán se baja, el reemplazo saldría de ese grupo, no de Europa, y la selección elegida debería ser Emiratos Árabes Unidos, que perdió ante Irak en la última ronda eliminatoria de Asia.
En Italia tampoco compran la idea. Desde el ministerio de deporte y el comité Olímpico italiano salieron rápido a bajarle el pulgar. La postura es clara: al Mundial se entra jugando, no por invitación: “ En primer lugar, no es posible; en segundo lugar, no es apropiado. Se clasifica en el terreno de juego”.

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Scaloni, entre la incógnita del equipo y lo que representa Messi

Argentina ya no tiene margen para esconder su mejor versión. Después de dos partidos que dejaron señales de alerta ante Cabo Verde y Egipto, la Selección afrontará este sábado los cuartos de final del Mundial frente a Suiza con la certeza de que la etapa de las pruebas quedó atrás. El campeón del mundo entra en la recta decisiva de la Copa y sabe que, a partir de ahora, cualquier error puede costar la eliminación.
Ese fue, en parte, el mensaje que dejó Lionel Scaloni en la conferencia de prensa previa al encuentro. El entrenador evitó confirmar la formación y no dio pistas sobre el equipo, aunque todo indica que podría repetir la base que viene utilizando en los últimos compromisos. Más allá de los nombres, el foco está puesto en recuperar el nivel que convirtió a Argentina en la gran favorita para defender el título.
En ese escenario, Lionel Messi vuelve a aparecer como el gran sostén futbolístico y emocional de la Selección. El capitán acumula ocho goles en este Mundial, es el máximo anotador de la historia del certamen y atraviesa otra actuación que desafía cualquier lógica vinculada con el paso del tiempo.
“Mientras él quiera va a ser el mejor. Con 50 no, claro, pero mientras quiera lo será. No me imagino lo que debía ser con 23 o 24 años en el Barcelona. Lo comentamos muchas veces. Creo que será el mejor mientras tenga ganas”, aseguró Scaloni, rendido una vez más ante el impacto de su número 10.
Las palabras del entrenador encuentran respaldo incluso en los datos físicos. Días atrás, Ismael Galancho, nutricionista cercano al entorno de Messi, explicó que la evolución del capitán rompe con todos los parámetros habituales del alto rendimiento. Si bien la velocidad máxima de un futbolista suele disminuir progresivamente después de los 30 años, Messi hizo exactamente lo contrario: pasó de registrar un pico de 29,38 km/h en el Mundial de Qatar a alcanzar los 30,9 km/h en esta Copa, una mejora superior al 5% cuando lo esperable era una caída en sus prestaciones. Una excepción más dentro de una carrera que hace tiempo dejó de responder a las reglas convencionales.
Argentina necesitará esa versión de Messi para superar un rival que llega dispuesto a escribir la página más importante de su historia reciente. Suiza atraviesa un Mundial inolvidable y está a un paso de igualar su mejor actuación. No alcanzaba los cuartos de final desde 1954, cuando organizó la Copa del Mundo y protagonizó uno de los encuentros más recordados de la historia, la derrota por 7-5 frente a Austria.
Con ese impulso intentará dar otro golpe frente al vigente campeón. Del otro lado estará una Selección que ya recibió los avisos necesarios y que entiende que, en las instancias decisivas, las explicaciones sirven de poco. Llegó la hora de mostrar la mejor versión. Porque el margen para corregir se terminó y el sueño del bicampeonato depende de que Argentina vuelva a parecerse a lo que supo ser.
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“Messi, el rey del fútbol caminando”: el análisis de dos reconocidos diarios sobre el brillante nivel del capitán argentino en el Mundial

La actuación de Lionel Messi a los 39 años en su sexta Copa del Mundo no está pasando por alto en el planeta. El capitán de la selección argentina afrontará los cuartos de final como el máximo goleador del certamen con 8 tantos, al igual que el crack francés Kylian Mbappé (27 años) y con uno más que el potente artillero noruego Erling Haaland (25 años). La pregunta que buscaron responder dos de los diarios más prestigiosos es simple: ¿cómo lo hace?
En el artículo del diario británico The Telegraph titulado “Lionel Messi: el rey indiscutible del fútbol caminando”, el periodista Sam Dean buscó resolver este interrogante: “Nunca antes en la historia de la Copa del Mundo un jugador de campo tan veterano como Lionel Messi había tenido un impacto tan espectacular”, sentenció. “En un deporte cada vez más exigente físicamente, ¿cómo lo consigue Messi?“, sembró como disparador.
Para el cronista inglés, la contestación a ese interrogante se hace “evidente” si uno deja de mirar la pelota durante las presentaciones de la Albiceleste y miras los movimientos del número 10: “Pronto te darás cuenta de que Messi pasa la mayor parte del tiempo en el campo prácticamente parado o caminando”.
Dean enumera que Messi ya era el mejor en regates, pases y remates, pero ahora además se convirtió en el “futbolista que camina con mayor eficacia”. En esa línea, destaca como su “mayor superpoder” la capacidad para “conservar energía y elegir el momento preciso” para involucrarse en la ofensiva. Leo aparece en “ráfagas breves” y tiene un grupo de compañeros que se “sacrifican físicamente” para que él pueda “preservar la energía que le queda”.
Los datos que difundió la FIFA indican que la Pulga recorrió 35.868 metros en total entre sus cinco partidos (en uno ingresó desde el banco). El 64% (22.958 metros) de ese camino que recorrió los realizó a “ritmo de ‘zona uno’, que se sitúa entre 0 y 7 km/h”. El periodista aseguró que Telegraph llevó a cabo el “experimento” de cronometrar cada vez que Messi corría durante un tramo específico del duelo de 16avos de final contra Cabo Verde. En un lapso de 15 minutos del complemento, “el tiempo total que pasó corriendo en ese lapso fue de tan sólo 51 segundos”, por lo que trazaron un paralelismo que, aunque carece de exactitud, plantea que “en un partido completo de 90 minutos, eso equivale a unos cinco minutos de carrera”.
Más allá de que matizó que no es una “medida científica” porque “diferentes momentos y rivales requieren diferentes niveles de esfuerzo”, el cronista explicó que la métrica sirve para “ilustrar lo lentamente que se mueve Messi en este Mundial”. Este análisis está lejos de ser una crítica, más bien lo contrario: busca entender la inteligencia de Messi para seguir aportando su brillantez a los 39 años.
Los números que ponen a Leo como el jugador con más goles en fase de grupos se contraponen a los que indican que ocupó el “último puesto en distancia recorrida por 90 minutos” en esa instancia: “Se trata de un jugador tan inteligente, que juega en un equipo tan subordinado a él, que, literalmente, marca el mayor número de goles con el menor esfuerzo”.
Messi, afirma, hizo en total 298 carreras a gran velocidad. Una notable diferencia en ese rubro con el resto de los goleadores del torneo: Harry Kane (realizó 600), Vinícius Júnior (514), Ousmane Dembélé (477), Mikel Oyarzabal (461), Kylian Mbappé (336) y Erling Haaland (314), aunque el nórdico no jugó uno de los partidos de su seleccionado.
La diferencia está en la capacidad de elegir en qué momentos debe exigir su físico: ante Egipto, con el 0-2 en el marcador, el rosarino de 39 años fue “el jugador con más toques, disparos, regates y ocasiones de gol del partido” desde el minuto 76 en adelante. En los cuatro partidos previos, Leo había intentado 15 regates. Sólo contra Egipto sumó 9 más a esas cifras. Aunque el ejemplo habitual, que marca su notable injerencia, se resumen en el primer gol ante Cabo Verde tras una “repentina explosión de velocidad y un desmarque a la espalda” para marcar la habilitación de Licha Martínez: “Desde que Messi inició su carrera hasta que el balón entró en la portería, sólo transcurrieron tres segundos. Esos tres segundos son todo lo que Messi necesita”.
Este método funciona, según su lupa, por la “propia capacidad de Messi para leer el juego e identificar los espacios” pero también porque “los otros nueve jugadores de campo estén dispuestos a compensar la falta de movimiento de Messi con su propio esfuerzo y actitud”, con Rodrigo De Paul como “principal protector”. El Motorcito recorrió 34.679 metros en 121 minutos menos que los que sumó Messi, mientras que Alexis Mac Allister y Enzo Fernández acumularon cada uno unos 50.000 metros.
En su reflexión final, aclara que los otros jugadores “corren a toda velocidad, sudan y se dejan la piel hasta el agotamiento” por su capitán: “Se trata de una plantilla al completo que existe para servir a un solo hombre”, aclara y remarca que de otro lado Messi “ha correspondido a esa confianza y ese esfuerzo con la brillantez que ha demostrado con el balón”. Días atrás, el propio Messi había contado el humilde mensaje que les dio a sus compañeros cuando celebró en la concentración su cumpleaños 39: “Sé que hacen un esfuerzo extra para que yo pueda seguir compitiendo y lo hacen de corazón, porque lo sienten y no es forzado”.
Pero el nivel del rosarino también generó otro disparador en el periódico norteamericano The New York Times, que en su sección deportiva The Athletic, produjo un artículo firmado por cuatro periodistas que persiguió la idea de responder también una pregunta: “¿Qué se siente al jugar contra Lionel Messi, el mejor futbolista de todos los tiempos?”.
El informe, elaborado por Stuart James, Mark Carey, Charlotte Harpur y Dan Sheldon, inicia con una reflexión contundente que responde al título: “Compartir la cancha con el argentino es uno de los mayores privilegios del fútbol, aunque también puede sentirse como una especie de castigo cuando emprende otra de esas carreras sinuosas que convierten a defensores de clase mundial en el hazmerreír de internet”.
A lo largo del artículo, diferentes futbolistas que se enfrentaron a Messi explicaron el enorme dolor de cabeza que era jugar en su contra. En un aspecto relacionado con el análisis de The Telegraph, los defensores franceses William Gallas y Raphael Varane ejemplificaron su accionar mientras caminaba, una táctica que ya implementaba en sus primeros años.
“Siempre estaba caminando cuando no tenía el balón, pero mientras caminaba, absorbía toda la información a su alrededor, y luego, cuando recibía el balón, sabía exactamente qué tenía que hacer y adónde tenía que ir. Era como si estuviera en Matrix: veía las cosas antes que nadie”, explicó Gallas.
Varane, que lo enfrentó 21 veces tras su extenso paso por el Real Madrid, añadió: “Hay que comunicarse mucho para saber quién debe hacer qué. La especialidad de Messi era moverse por zonas donde no sabes quién debe defenderlo. ¿El centrocampista? ¿El lateral? ¿El defensa central? Se coloca en una posición que le permite atacar con eficacia. Siempre está en una zona intermedia. Contra él, cuando atacas, es cuando el nivel de alerta está al máximo”.
A partir de diferentes entrevistados como Ashley Cole, Ivan Ergic, Andrés Guardado, Gorka Iraizoz, René Meulensteen, entre otros, se desglosan las múltiples facetas en las que Messi “obliga” e “hipnotiza” a sus rivales: de sus vertiginosas gambetas indescifrables a la variedad de pases filtrados y tiros que ejecuta tras un análisis minucioso después de caminar en el verde césped. “Es comprensible que enfrentarse a Messi conlleve cierto misticismo, y eso se manifiesta de muchas maneras diferentes”, indica The Athletic.
Más allá del “temor” que supone chocar con Messi en una cancha, el futbolista que ganó ocho Balones de Oro tiene un costado especial que lo hace diferente. Tristan Muyumba, mediocampista de Atlanta United que tuvo que lidiar con la Pulga en seis oportunidades, reveló que “no es muy hablador”, aunque “te dedica una pequeña sonrisa o te da una palmada en la mano”.
En este contexto, el francés puntualizó en que su forma de actuar lo hace pensar que “no parece tener una opinión muy elevada de sí mismo”. La “accesibilidad” de Messi dentro de la cancha es una faceta extra que se suma a la experiencia de entender qué se siente jugar con Leo dentro de un campo de juego. “Es una bondad que te matará en cuanto Lionel Messi tenga un balón en los pies”, sintetizó The Athletic en una breve conclusión que describe la excelencia del rosarino.
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El truco mental de Erling Haaland impulsa su entrenamiento

El truco mental de Erling Haaland volvió a circular a partir de un video reciente que, según GQ, se hizo viral hace poco por mostrar cómo el futbolista se empuja a seguir entrenando incluso cuando está cansado o no quiere hacerlo. La revista lo presenta como una de las figuras más observadas del Mundial 2026 y señala que parte de ese interés también pasa por lo que comparte sobre su preparación.
Pero, ¿de qué se trata el truco de Haaland? Consiste en reconocer el cansancio, pero decirse a sí mismo que todavía puede seguir para que esa sensación no se convierta en un freno total. Según GQ, el delantero expuso esa idea durante un entrenamiento en bicicleta y la planteó como un recurso psicológico para sostener el ejercicio, mantener la constancia y acercarse a sus metas.
En el video, el delantero aparece sobre una bicicleta y explica que no quiere estar ahí, pero que sigue porque entiende que ese trabajo le hace bien al cuerpo y a la mente. También señala que esos entrenamientos lo ayudan a mantenerse en muy buena forma.
Haaland lo describe con una secuencia interna muy concreta. “Siento que estoy cansado, pero le digo a mi cuerpo que no estoy cansado y luego pienso que es una cuestión psicológica. Eso es decirte a ti mismo: No estoy tan cansado; está bien, seguimos adelante”, reveló.
El futbolista lleva esa lógica un paso más allá y la formula como una instrucción personal. “Si te dices a ti mismo que estás cansado, lo estarás. Si te dices a ti mismo: No estoy cansado, está bien, entonces no estás tan cansado, así de simple. Es una cuestión psicológica”, afirma en el video citado por GQ.
La idea central no aparece como una técnica compleja ni como una fórmula especializada. Se presenta, más bien, como una manera de hablarse a uno mismo para sostener el esfuerzo cuando aparecen el agotamiento o la falta de ganas.
Para reforzar esa idea, GQ cita a Bodytec, empresa especializada en entrenamiento, que atribuye a una actitud positiva efectos beneficiosos sobre el rendimiento y el entrenamiento por tres razones principales:
- Favorece la confianza personal, la sensación de plenitud y un mejor estado de ánimo.
- Efectos sobre el bienestar físico y mental. Esa disposición puede asociarse con más energía, menos estrés y un fortalecimiento del sistema inmune.
- Equilibrio emocional y capacidad de concentración. Esa mentalidad ayuda a mantener el enfoque y a tomar mejores decisiones cuando las situaciones se vuelven difíciles.
La publicación añade otra derivación de esa postura mental. Mirar las tareas exigentes como retos superables también puede hacer más llevadero terminar un entrenamiento o completar un proyecto de trabajo complejo.
El alcance del método, siempre según las fuentes citadas por GQ, no se limita al deporte. La revista incorpora la visión de Reload Physical Therapy and Fitness, que relaciona la actitud con la motivación, las ausencias, el rendimiento y los resultados en otros ámbitos de la vida cotidiana: “No es diferente de otros aspectos de tu vida. Si no te gusta tu trabajo, es menos probable que estés motivado, más probable que faltes y menos probable que seas bueno en tu puesto”.

Ese mismo pasaje amplía las consecuencias de esa falta de motivación. “Esto afectará negativamente tu desempeño laboral, tu satisfacción, tus posibilidades de ascenso y tu potencial de ingresos”, agrega Reload Physical Therapy and Fitness en el fragmento recogido por GQ.
Bajo esa lógica, la diferencia no pasa solo por terminar una rutina de ejercicio. También influye en la forma en que cada persona enfrenta tareas incómodas, sostiene hábitos y responde ante momentos de desgaste.
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