CHIMENTOS
Juan Isola: “En el teatro independiente me puedo hacer preguntas que en el comercial no”

El recorrido del Juan Isola -actor, dramaturgo, director y docente-, atraviesa escenarios tan diversos como la televisión, el cine y el teatro. Su rostro se volvió familiar para el gran público tanto por su participación en diferentes publicidades, como por compartir escenas de películas con Adrián Suar. La multiplicidad de registros y formatos no alteró su búsqueda. “Es algo que hacemos a diario, constantemente”, repite el actor de El jefe del jefe (Paseo La Plaza), sobre una reflexión existencial que, según él, convierte a Hamlet, por ejemplo, en un texto imprescindible.
Es que, precisamente, el deseo de interpretar alguna vez a Hamlet sigue siendo el motor vital para Isola, quien reconoce en la obra de William Shakespeare mucho más que un desafío profesional. En una profunda charla con Teleshow confiesa: “Poder hacer Hamlet para mí sería un sueño total… Es como la obra icónica sobre la actuación, que se hace esa reflexión también sobre la vida, que me parece que es completamente profunda y es algo que a diario hacemos constantemente, constantemente. Es un poco el motor de, de la existencia. por eso me fascina”.
La pasión de Isola por el arte dramático no se limita a los papeles que encarna. También transmite su visión a nuevas generaciones como profesor, profundizando en el sentido de la actuación y en las preguntas que surgen sobre el escenario y fuera de él.
A lo largo de su trayectoria, Isola fue adoptado por distintos lenguajes y públicos, pero sostiene que el teatro le proporciona un espacio único para explorar los dilemas humanos.
—¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?
—Ahora estoy haciendo El jefe del jefe en el Paseo La Plaza, con dirección de Javier Daulte. Además, arranco a ensayar a mitad de septiembre con Hernán Franco y con Nacho Bartolone una obra nueva en el Teatro Cervantes para estrenar el once de noviembre, El misterio de Irma Vep. Está escrita para dos actores y cuatro personajes cada uno.
—¿Cuál es el foco de la obra?
—Es como una parodia de las obras clásicas inglesas. Es la historia de una mujer que vive con su marido en una cabaña alejada y por una cuestión misteriosa, la mujer ha desaparecido, el hijo ha sido asesinado por un lobo y cuando matan al lobo que piensan que es el asesino de su hijo, se desatan una cantidad de monstruos por todos lados. Es muy loca, muy graciosa, es para delirar.
—¿Por qué quisiste ser actor?
—La razón, creo, no sé si la comprendo. Sí me acuerdo de que le dije a mi mamá: “Quiero ser actor” cuando tenía cuatro años y bailaba con mi abuela cuando me sacaron el yeso. Nací el pie rotado y la rodilla rotada. Tenía como el pie para adentro y no podía caminar. Me hicieron dos operaciones y me alinearon.
—Entonces…
—A mí me gustaba mucho Julio Bocca, me gustaba cómo bailaba, desaba poder imitarlo. Lo veía en la tele con mi abuela, con mi tía Graciela, que me llevaba mucho al teatro. Me gustaba disfrazarme. Jugábamos con mi hermana con disfraces que tenía mi tía, y que además los habían traído de España, eran viejísimos. Nos vestíamos y jugábamos todo el tiempo y era un deseo de querer ser otro, ser muchas personas. O hacer todas las cosas que la vida permitía. Y bueno, la actuación es un camino para eso.
—¿Cómo se fue desarrollando ese deseo?
—Yo arranqué a estudiar teatro a los diez años en el colegio y había varios profesores, pero habia uno solo de teatro.
—¿Te elegían para los actos?
—Me elegían, yo me proponía. Yo quería el protagónico siempre. Era protagonista de todas las fiestas de fin de año.

—Luego llego el tiempo de la escuela secundaria.
—Hice teatro durante la secundaria, y hacía representaciones ahí mismo. Una vez fui a lo de Augusto Fernández, pero me dijo que era muy chico para empezar y seguí actuando en el colegio.
—¿A qué edad fue eso?
—A los catorce, creo. Fui con mi vieja y me dijo: “No, bueno, traelo en unos años”. Después, a los diecisiete, me anoté en el conservatorio, me anoté en la UBA en Historia. Hice las dos carreras durante dos años y medio.
—¿Por qué pensás que te eligen? ¿Qué tenés vos?
—Supongo, o me gusta pensar, que tengo algo genuino o propio, que si bien soy una persona que consume muchas obras de teatro, de películas o lecturas, que me lleno de la cabeza de imágenes, todas pasan por un filtro personal que hace mi trabajo particular. Y se que hay deseo fuerte de ser visto, de actuar. Un deseo loco para actuar, como dice la artista Diana Szeinblum. Actuar es algo que me llama la atención. Obviamente que uno tiene sus límites, pero en la imaginación o en las imágenes uno puede hacer lo que quiera. Eso me excita, me genera emoción, me genera voluntad de vivir.
—Algunos lo llaman prejuicios: hay actores, en algunos casos, que e vuelcan solamente al teatro clásico, no suelen hacer comedia o televisión. ¿Qué opinás?
—Para mí eso es una tontería en el sentido de que está bueno hacer absolutamente todo, porque todo tiene su complejidad, su desafío y todo es: hay que hacerlo. Yo esto que estoy haciendo ahora, que son cuatrocientas funciones de una misma obra, no lo había hecho nunca en mi vida y la repetición entra, te forma. Yo aprendo muchísimo con lo que estoy haciendo ahora, que de otra manera no lo hubiera podido hacer. Yo pienso que de todos lados se aprende, seguramente.
—¿Qué aprendés de la repetición?
—Un nivel de repetición, de poder repetir lo mismo, de que suceda lo mismo en escena a otro nivel que nunca había sucedido, de hacer tantas veces la misma obra. Entonces ya empiezo a pensar de otra manera. Puedo ver la escena con mucho más tiempo, tengo más tiempo para percibir. El tiempo es el mismo, pero mi sensación es que estoy más cómodo, que puedo hacerlo si estoy muy cansado, que puedo hacerlo si estoy muy excitado y puedo mantener lo que necesita la obra de mí, lo que me pide el director también.
—¿Sentís que es un género menor hacer comedia?
—No, para nada. Es muy difícil hacer reír. Y lo que hacen Diego Peretti y Federico D’Elía es espectacular. Son completamente generosos y yo creo que estoy actuando con actores con una experiencia espectacular que son referentes. Eso es un privilegio.

—¿Cómo te llevás con la fama o el reconocimiento?
—No tengo ningún tipo de fama. Muchas veces me saluda la gente en la calle y la verdad es algo lindo porque se reconocen, se acuerdan de que te vieron actuar y está bueno, porque entonces pasó algo con esa persona. Me parece lindo. Eso es un halago también.
—¿Soñabas con actuar como alguien en particular?
—Referentes en todos lados, obviamente. Cuando era chiquito, Jim Carrey me parecía una cosa, una locura. Cuando lo veía no lo podía creer. Después, más grande, vi a Alejandro Urdapilleta dos veces actuar en teatro y me parecía también que estaba loco y me daba miedo y a la vez me gustaba eso. Agustín Rittano a mí me vuelve loco cada vez que lo veo. Me encantaría tener la voz de Agustín y el cuerpo de Hernán Franco. Pompeyo Audivert me parece una locura. Cuando lo vi en Habitación Macbeth fue sinceramente descomunal. Me encantaría actuar como él, sin lugar a dudas.

—¿Y una mujer?
—Cristina Banegas es una cosa que parte el escenario con su mirada, con su presencia. Tener la presencia de Cristina Banegas sería un gran deseo.
—¿Querés seguir trabajando de esto?
—Toda la vida. Soy un privilegiado, me encanta trabajar de esto, me parece fantástico. Ojalá que podamos seguir manteniéndolo toda la vida.
—¿Qué papel te gustaría interpretar?
—Hamlet para mí sería un sueño total. Me encantaría. Eso me vuelve loco. Porque es como la obra icónica sobre la actuación, que se hace esa reflexión también sobre la vida, que me parece que es completamente profunda y es algo que a diario hacemos constantemente. Cualquier decisión que tomamos es como: bueno, el ser o no ser, más allá de ser una persona o no ser esa persona. ¿Sigo estudiando teatro aunque nadie me llame o me pongo a manejar un Uber? Todo el tiempo esa decisión y me parece que es un poco el motor de la existencia. Por eso me fascina.

—¿Dónde sentís que más aprendiste?
—Para mí la obra donde más aprendí en mi vida fue con Lamborghini. Creo que lo que tenemos con Nacho Bartolone y con el actor Hernán Franco, es algo muy sincero, es un trabajo de teatro independiente que a mí me mantiene vivo, me da ganas.
—¿Por qué?
—Porque me puedo hacer preguntas que en el teatro comercial no podés. En el teatro comercial hay que rendir, hay que ser efectivo y es una cosa de una comunicación con la gente muy particular, muy única y muy hermosa. Trabajás para la gente y lo que pasa en el teatro independiente es que trabajas para vos y para la gente. Te podés permitir hacerte preguntas porque tenés más tiempo para hacer las cosas.

—¿Qué tipo de preguntas?
—Preguntas de qué es la actuación, cuáles son las imágenes que me gusta ver, qué cosas quiero contar. En el teatro comercial esa pregunta ya está dada porque la idea de personaje está muy arraigada y el relato hay que contarlo. Es un desafío complejo poder contar un relato que la gente lo entienda y que se vaya contenta. Las dos cosas me gustan y creo que una de las cosas alimenta a la otra.
—¿Qué te molesta del público?
—Me molesta cuando ponen una cara de: “A ver, haceme divertir”. Se ponen así, te miran como si fuera un emperador romano que tenés que hacerlo divertir. Eso no me gusta. Igual me voy a encargar de que se termine riendo y que salga de esa posición.
—¿Te pasa mucho eso?
—Sí, te pasan y algunos que se sientan a examinarte y vos decís: ¿Pero qué te pasa? ¿Qué te pensás que soy?. No empiezan jugando el juego, pero después se meten y está bueno. Otros no, pero bueno. Lo que en general no me molesta. Yo particularmente observo al público.
CHIMENTOS
Daniel Osvaldo sigue sin salir de terapia intensiva y Jimena Barón apareció para hablar de su hijo: «Momo está como loco»

Jimena Barón volvió a ser noticia en sus redes sociales al presentar a un nuevo integrante en su familia: una perrita llamada Lucy que adoptó en el marco de una historia que ella misma decidió contar con detalle a sus seguidores. La cantante y actriz compartió el paso a paso de cómo este inesperado vínculo terminó transformándose en una nueva incorporación a su hogar.
“Estás en una serie donde hay muchos perritos. Un día vas a grabar y te enamoras instantáneamente de una perra. Le sacas una foto y se la mandas a tu marido en modo consulta. Hay entusiasmo. Preguntás por la perra y te dicen que está en adopción. Al día siguiente volvés a grabar y no solo le consultaron a la dueña de la perra y aceptó la adopción sino que ya te la podés llevar a tu casa”, relató Jimena sobre cómo se dio el primer contacto con Lucy.
Según contó, todo avanzó en muy poco tiempo y de manera casi inesperada. “Llegamos a casa. Torino nos daba miedo pues es muy territorial, pero la acepta sin mucha vuelta. Arturo tiene una compañera más o menos de su tamaño. Se llama Lucy, tiene 1 año y medio y nació el mismo día que mi hermana Isabel. Es de piscis, se porta bárbaro y es como si perteneciera a esta casa con total obviedad. Duerme con nosotros, con Arturo, con Torino”, expresó sobre la adaptación de la perrita a su hogar.
La Cobra también destacó la rápida integración de Lucy a la dinámica familiar y el vínculo con sus otros perros. La llegada de la nueva mascota generó una convivencia inmediata, sin mayores conflictos, algo que ella misma resaltó al describir cómo se acomodó en la casa.
JIMENA BARÓN TIENE UN NUEVO INTEGRANTE EN SU FAMILIA
“Momo enloquecido. Matías se la lleva a trabajar como si fuera una muñeca. Ama el auto también. Todo esto en 48 hs. La vida no deja de sorprenderme y también celebro dejarme sorprender por la vida. Bienvenida Lucy”, escribió Jimena, subrayando la rapidez con la que todo ocurrió y el entusiasmo general en su entorno.
El momento de esta adopción se da mientras Daniel Osvaldo, padre de su hijo Momo, se encuentra internado en terapia intensiva tras haber sufrido una pleura pulmonar, una situación delicada de salud que mantiene en atención a su entorno cercano.
En medio de este contexto sensible, la presentación de Lucy apareció como un momento de luz y cotidianeidad familiar dentro de la vida de Jimena Barón, quien eligió compartir con sus seguidores este nuevo capítulo junto a sus mascotas y su entorno más íntimo.
Jimena Barón, Daniel Osvaldo
CHIMENTOS
Amalia Granata le respondió a Robbie Williams: “Me gustaría reencontrarme desde otro lugar”

La primera presentación de Robbie Williams en Buenos Aires después de 20 años tuvo una frase que reactivó una de las historias más comentadas de la farándula argentina. Durante su show en el Movistar Arena, el cantante británico bromeó con un supuesto reencuentro íntimo entre el público y desató las asociaciones con Amalia Granata, con quien protagonizó un breve romance en 2004.
“Bueno, realmente no debería contar esto, pero acabo de ver a un fan con el que me acosté la última vez que estuve aquí. No es quién creen”, dijo Williams ante el estadio. El músico señaló a un hombre ubicado entre los asistentes, a quien las cámaras enfocaron para acompañar el acting.
La escena continuó con tono humorístico. “No lo reconocí porque ahora lleva barba. Ahí está. Fuiste un amante muy tierno. Reconocería esos ojos en cualquier parte. Qué bueno verte de nuevo, Diego”, lanzó el ex integrante de Take That.
El comentario ocurrió pocas horas después de que Granata fuera registrada al ingresar al Hotel Faena, en Puerto Madero, donde se hospeda el artista. La diputada santafesina aclaró que había asistido al cumpleaños de una amiga que se realizaba en el edificio y negó que se hubiera tratado de una visita a Williams.
La inesperada revelación de Robbie Williams sobre su encuentro íntimo con una fan argentina
En diálogo con La mañana con Moria, el ciclo conducido por Moria Casán, Granata se refirió a la coincidencia. “Voy a invocar una frase tuya: me impresiona mi fama”, respondió entre risas ante la conductora, quien remarcó la casualidad entre la estadía del músico y el evento al que la exvedette había sido invitada.
Según relató, la abogada Mariana Gallego, la cumpleañera en cuestión, le había enviado la invitación el 22 de septiembre. Granata había confirmado su asistencia, luego tuvo un imprevisto y finalmente decidió pasar para saludar a la homenajeada, llevarle un regalo y participar del momento de la torta.
“Cuando fui me encontré que él estaba ahí alojado, qué sé yo”, explicó. La charla derivó en el vínculo que ambos mantuvieron a comienzos de los años 2000, cuando la rosarina tenía 23 años, según precisó. “Es como extraño”, admitió Granata, antes de revelar que, tras el episodio ocurrido en Argentina, viajó a Los Ángeles para el casamiento de una amiga. Vivía entonces en Chile y, luego de un almuerzo en Beverly Hills, surgió el tema de Robbie Williams en una conversación con dos periodistas.
“Le escribí que venía a Estados Unidos, no chequeé el mail”, explicó al recordar las limitaciones tecnológicas de 2007, cuando los correos electrónicos no estaban disponibles de forma permanente en los teléfonos. Los periodistas aseguraron conocer la dirección del músico y ella aceptó ir hasta allí.
El grupo llegó a una zona residencial ubicada en una montaña, que Granata describió como un barrio donde vivían figuras de Hollywood. Al llegar, su amiga habló con el personal de seguridad y dio su nombre.
Tras recibir la autorización, ingresaron Granata y su amiga, quien cumplió el rol de traductora. Los periodistas se quedaron afuera. La ex participante de realities relató que Williams estaba recuperándose de una extracción de muelas de juicio y tenía el rostro hinchado. “No podía hablar mucho”, señaló.
La visita tuvo un tono distendido. Granata recordó que el artista le hizo un recorrido por la propiedad y que, entre bromas, le reprochó que no hubiera aprendido inglés. Ella le respondió con otra pregunta: “¿Vos aprendiste a hablar español?”. La respuesta de Williams fue que había aprendido francés.
A lo largo de la entrevista, Moria Casán indagó sobre la primera noche que Granata y Williams compartieron en Buenos Aires. La diputada relató que se quedó a dormir con él y que la comunicación se resolvió a través de una computadora con traductor.
“Antes de llegar a los hechos hablamos un montonazo. Me contó de cosas de su vida, miramos tele juntos, nos abrazamos”, contó. Granata definió la situación como un encuentro romántico y aseguró que el vínculo estuvo lejos de la imagen de una aventura fugaz.
“Fue hasta como romántico, porque dormimos juntos como si fuésemos novios”, afirmó. Más adelante, dio más detalles sobre la dinámica de aquella noche: “Arrancó en el sillón porque estábamos viendo tele. Él me abrazó, cucharita, todo muy romántico”.
La actual diputada sostuvo que hubo intimidad, aunque evitó entrar en precisiones. “Fue romántico y fogoso, pero no salvaje ni guarango”, describió. También recordó que ambos se quedaron dormidos abrazados y que, a la mañana siguiente, ella le anunció que se iba con una expresión breve en inglés: “I go”.
Williams le propuso que se quedara para acompañarlo a un recital que tenía previsto en Telefe y, según Granata, también la invitó a sumarse a un tramo de su gira por Latinoamérica. Ella rechazó la propuesta: “Yo tenía una vida, me tenía que ir a Rosario”, expresó.
Tras aquella despedida, intercambiaron direcciones de correo electrónico y mantuvieron contacto durante un tiempo. La actual diputada explicó que, aunque el romance le dio visibilidad, no quería que su nombre quedara ligado únicamente al británico. “Yo quería buscarme un nombre en el mundo del espectáculo, en la tele o en los medios, no quería ser ‘la mujer de’ o salir de groupie por todos lados”, agregó. Para Granata, la decisión de no continuar el vínculo más allá de esa experiencia tuvo relación con su intención de desarrollar una carrera propia en los medios.
El británico cara a cara con su público antes de su show en la capital argentina
La conversación tomó otro rumbo cuando Moria Casán mencionó que Williams habló públicamente sobre sus problemas de salud mental, las adicciones y el descubrimiento, ya de adulto, de que tiene trastorno por déficit de atención (TDA). Granata contó que ese tema le generó un interés distinto por un eventual reencuentro.
La diputada recordó que uno de sus hijos tiene TDA y señaló que sigue de cerca los contenidos vinculados con ese diagnóstico. “Hoy sería de otro lugar el encuentro”, sostuvo sobre el músico británico.
Granata preside la fundación Somos Vida, que trabaja sobre TDA y dislexia, y planteó un deseo concreto: “Me encantaría que sea el padrino de mi fundación”. Según explicó, perdió el contacto directo con Williams hace alrededor de 20 años y no sabe cómo hacerle llegar la propuesta.
Al cierre de la charla, contó que su marido también reaccionó ante la posibilidad de un nuevo cruce. “Mi marido me dijo: ‘Invitalo a comer un asado a casa’”, reveló Granata, que dejó abierta la puerta a un encuentro con el músico, esta vez lejos del romance que los vinculó en el pasado. “Si me reencuentro con Robbie Williams, sería desde otro lugar.
CHIMENTOS
Roberto Moritán confesó por primera vez su infidelidad a Pampita, que ella nunca pudo perdonar y provocó su divorcio: «A Vicuña le dejó pasar muchas»

Roberto García Moritán apareció una vez más como panelista de Moria Casán en su programa y no pasó por alto todo lo que dijo. A partir de la aparición de Amalia Granata vía telefónica, la conductora le recordó su historia de engaño que provocó su separación de Pampita
“Estamos debatiendo sobre la vida, las relaciones, la fidelidad, las infidelidades. En el caso de Moritán, Méndez recordó que Pampita, Carolina Ardohain, parece no perdonó… o sea, ella dice que nunca perdonaría una infidelidad, pero a Vicuña le dejó pasar muchas”, comenzó recordando la One.
En ese marco, y bajo la atenta mirada de Moritán, quien no se empezó a sentir cómodo cuando tocaron ese tema, finalmente llegó la pregunta definitiva. Sin rodeos y con la lengua más karateca de todas, la One fue tajante.
“Y después de lo de Vicuña, qué pasó Moritán. ¿A vos no te pudo perdonar una infidelidad?”, sostuvo. Allí fue que Roberto García, entre risas incómodas y un titubeo que podía sentirse en sus palabras, quiso evitar la polémica.
ROBERTO GARCÍA MORTIÁN RECONOCIÓ SU INFIDELIDAD A PAMPITA
“Yo siento que tiene que haber algo más, cuando la cosa se termina resolviendo por una cuestión en particular, hay una historia detrás que va llevando a un montón de cosas. Es muy complejo, la vida humana es muy compleja como para simplificarlo con un hecho específico. Una cosa es lo de adentro, otra cosa lo público”, comentó.
Rápida como ella sola, Moria rápidamente refutó y le hizo acordar de cómo la engañó a Pampita y eso provocó su separación definitiva, más el posterior divorcio: “Vos tuviste un hecho de infidelidad para con ella, y eso es lo que ella no te perdonó”.
“Que se yo, esa es la conclusión de la historia que quedó como título, en el medio. No tengo ni idea, ni me acuerdo. Fue hace mucho tiempo. Ya pasó hace un montón, ella está en pareja, no tengo más ganas de hablar del tema. Que cada uno se quede con su historia”, sentenció Moritán.
Roberto García Moritán, Pampita, Moria Casán
POLITICA3 días agoAntes de viajar a París, Milei les envió un mensaje a inversores franceses: “Son bienvenidos para venir a llenarse los bolsillos”
POLITICA2 días agoLey de Tierras: la CGT repudió el fallo de la Corte Suprema y le exigió a Diputados que rechace el DNU de Milei
POLITICA3 días agoLa CGT descartó un paro general, pero hará una movilización el 8 de octubre en defensa de la industria












