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La CGT recusó a los camaristas que restablecieron la validez de la reforma laboral y pidió la nulidad de su sentencia

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La CGT presentó este lunes ante la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo un contundente pedido para rechazar la intervención de dos jueces de la Sala VIII de ese cuerpo en el trámite de la causa que enfrenta a la central obrera con el Estado por la reforma laboral.

En su presentación, la CGT solicitó además la nulidad de la sentencia dictada el 23 de abril y planteó, de forma subsidiaria, la revocatoria de esa resolución, que restableció la vigencia de 83 artículos de la Ley 27.802 de Modernización Laboral que estaban suspendidos.

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El reclamo surge tras la decisión de los camaristas de otorgar efecto suspensivo al recurso de apelación presentado por el Gobierno, lo que dejó sin efecto inmediato la medida cautelar del juez laboral de primera instancia Raúl Horacio Ojeda que frenó la aplicación de la nueva ley 27.802, en plena pulseada judicial entre ls sindicalistas y la Casa Rosada.

La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, en la mira de la CGT por el fallo que restituyó la reforma laboral

El escrito, presentado por Pablo Arnaldo Topet, abogado de la CGT profundiza en dos líneas de ataque jurídico: por un lado, la recusación de los jueces intervinientes por supuesta parcialidad y beneficio recibido del Poder Ejecutivo; por el otro, la denuncia de una ausencia total de competencia funcional por parte de la Sala VIII para intervenir en el expediente, lo que, según la CGT, genera una nulidad absoluta de la sentencia y deja a los trabajadores en “situación de vulnerabilidad”.

La recusación, en el caso del juez Víctor Arturo Pesino, se basa en que el magistrado resultó beneficiado recientemente por un trámite del Gobierno para extender su permanencia en el cargo más allá de los 75 años, a través de un proceso iniciado y canalizado formalmente por el Ministerio de Justicia.

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“La inaceptable intervención del recusado en un expediente en el que podía (como sucedió) favorecer la posición de la demandada en un beneficio a todas luces mayúsculo como lo es continuar en el ejercicio de la función judicial por 5 años, constituye no sólo una conducta contraria a la ética sino también una causa objetiva de apartamiento de acuerdo con las reglas de la ley adjetiva”, sostiene el escrito.

Juan Bautista Mahiques, ministro de Justicia

Un día después de la sentencia de la Cámara de Apelaciones del Trabajo, el Boletín Oficial publicó la propuesta del Gobierno para que Pesino continúe como vocal, hecho que fue destacado por medios y opositores y que, para la CGT, evidencia un cruce de intereses que afecta la imparcialidad requerida en todo proceso judicial.

La central obrera sostuvo que tanto el Ejecutivo como el magistrado actuaron en beneficio propio y mutuo: “El Sr. Pesino ha visto (con satisfacción) formalmente iniciado el procedimiento para cumplir con su expectativa de continuar en funciones luego de cumplir 75 años, y el Poder Ejecutivo ha visto satisfecha su pretensión en orden a la revocación de la decisión del Juez de Grado que al conceder el recurso de apelación lo había hecho con carácter devolutivo.”

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La CGT remarca que este movimiento oficial se da en contradicción con el Acuerdo de Transferencia de la Función Judicial en Materia Laboral firmado con la Ciudad de Buenos Aires a principios de 2026. Ese acuerdo establecía el compromiso de no promover nuevas designaciones ni prórrogas para vacantes correspondientes al fuero laboral nacional, a menos que fueran indispensables para garantizar la continuidad del servicio de justicia. “¿Qué puede justificar tamaña contradicción del Poder Ejecutivo?”, pregunta el escrito, señalando que la decisión desconoce la ética republicana y sostiene “beneficios mutuos” en desmedro de la sociedad, la división de poderes y la credibilidad institucional.

La CGT, en una marcha al Congreso en rechazo de la reforma laboral del Gobierno

En cuanto al fondo de la cuestión, la central obrera también recusó a María Dora González, integrante de la Cámara, por prejuzgamiento. Los magistrados, sostiene la CGT, adelantaron su opinión sobre la vigencia de la cautelar y el fondo de la cuestión al considerar —sin explicitación suficiente— que el grupo de trabajadores involucrados no se encuentra en situación de vulnerabilidad ni merecía mantener la suspensión de la reforma. “La desazón que provoca que jueces con especial versación laboral consideren, ¿prima facie?, que no son socialmente vulnerables quienes trabajan en relación de dependencia, que no se encuentre comprometida la vida digna y que los derechos laborales no sean de naturaleza alimentaria, es desconocer la ley de medidas cautelares contra el Estado”, subraya el planteo.

La nulidad, según la CGT

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El planteo de nulidad absoluta de la CGT se basa en dos argumentos: la violación del principio de competencia funcional y la afectación del derecho de defensa. La defensa del sindicato insiste en que la Sala I de la Cámara había ya prevenido en causas acumuladas y debía absorber todo el trámite ulterior, incluyendo la resolución de recursos. La intervención de la Sala VIII se dio a contramano de los procedimientos, sin traslado oportuno y con premura, lo que, para la CGT, privó a la organización de la posibilidad de advertir la incompetencia y obstaculizó la defensa efectiva.

El escrito recalca: “No hay libertad ni discrecionalidad en la aplicación de la regla: es distributiva de competencia y vinculante para todas las Salas del Tribunal. Se reúnen, pues, los supuestos del art. 17 inc. 7 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación y es del todo evidente que los magistrados que suscribieron con rapidez la sentencia interlocutoria que se impugna, deben apartarse de una causa que tomaron ‘para sí’ sin competencia”,

El Gobierno logró un éxito político con la sanción de la reforma laboral (Foto: Tomás Cuesta/AFP)

En apoyo de esta postura, la CGT cita antecedentes en los que la misma Sala reconoció y corrigió errores procesales por falta de competencia o por afectación de derechos fundamentales. “La resolución judicial atacada involucra aspectos de naturaleza procesal, según los cuales, en caso de duda, debe estarse a la solución que más favorezca la protección de las garantías constitucionales de defensa en juicio y debido proceso, recogen del fallo “Delli Quadri, Christian Martin c/Chueco Jorge Oscar s/despido”.

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El escrito de la CGT también denuncia la contradicción en la jurisprudencia de la Sala VIII, recordando precedentes donde sí se reconoció la naturaleza alimentaria y la vulnerabilidad de trabajadores en el marco de medidas cautelares similares. Ahora, el tribunal habría adoptado el criterio opuesto, lo que, para la central obrera, configura arbitrariedad y prejuicio.

Recurso de Reposición y Caso Federal

Como vía subsidiaria, la CGT interpuso un recurso de reposición “in extremis”. Argumenta que la resolución de la Sala VIII “carece de todo fundamento” y que su error no puede subsanarse a través de vías ordinarias, ya que la apelación y la aclaración son improcedentes en el caso. El recurso de la central obrera sostiene también que el recurso extraordinario federal tendría un carácter excepcional y de acceso notoriamente incierto, por lo que no garantiza un control judicial efectivo y oportuno sobre la defensa del derecho de los trabajadores.

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Raúl Horacio Ojeda, titular del juzgado del Trabajo N63

La presentación de la CGT afirma: “La aplicación inmediata de las normas cuestionadas irroga un daño de relevancia tanto para las asociaciones sindicales como para los trabajadores porque cercena derechos adquiridos de protección constitucional”, especialmente en lo referid a la negociación colectiva, la libertad sindical y la protección ante despidos e indemnizaciones.

Para sostener la pretensión de que la cautelar mantenga efecto devolutivo (es decir, que la reforma no entre en vigor hasta una decisión de fondo), el escrito invoca el principio constitucional de tutela judicial efectiva y el deber de privilegiar la protección de los derechos sustanciales por sobre las normas procesales.

El planteo de “caso federal” cierra el escrito: la CGT mantiene formalmente su reserva para acudir ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación por “grave lesión de derechos de máxima raigambre constitucional” —incluyendo el derecho de defensa, la protección progresiva, la libertad sindical y la no discriminación— y advierte que, si no obtiene respuestas en la justicia argentina, recurrirá ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y organismos internacionales de derechos humanos.

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Finalmente, la CGT pide que se remitan las actuaciones a la Sala I de la Cámara, se formalicen los procedimientos de recusación y se dé trámite al caso federal. El texto cierra con la exigencia de una respuesta judicial conforme a la “verdad jurídica objetiva” y el pleno resguardo del debido proceso para todos los trabajadores involucrados en el conflicto por la reforma laboral.

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Adorni, el costo infinito de “ganar tiempo”, el peloteo con el Congreso y el fin a la espera de Milei

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El caso de Manuel Adorni inició la semana dominando la disputa en el Congreso y todo indica que la termina con un desenlace esperable después de tres meses y medio corrosivos para el Gobierno. Agrega así una pincelada de necedad al último esfuerzo oficialista para darle un mínimo de aire al funcionario. La movida libertaria para retardar el trámite de interpelación al jefe de Gabinete -en Diputados y en el Senado- reavivó internas, hizo crujir la relación con aliados, siguió postergando proyectos el Ejecutivo y redujo el objetivo de “ganar tiempo” a unos pocos días. En términos prácticos: más que ganar tiempo, pagar políticamente en continuado. Un costo infinito, no sólo político, que habría terminado de convencer a Olivos de la necesidad de buscar un cierre. Es lo que se espera formalmente para el regreso de Javier Milei, desde España.

Parece contradictorio pero resulta una postal del mileismo. Apenas unas horas después de las jugadas en las dos cámaras del Congreso, el clima volvió a tornarse irrespirable en el interior del oficialismo. Y las versiones sobre la salida de Adorni crecieron vertiginosamente hasta transformarse en afirmaciones desde la estructura del Gobierno y en medios legislativos. ¿Había ocurrido algo extraño? Sólo se sumaba algún dato de la investigación judicial y se afirmaba la perspectiva de no poder frenar la semana próxima el tema de la interpelación. Novedoso sí fue el registro de Olivos, y un cruce realista entre el agotamiento de la defensa sostenida por Karina Milei y la posición, cuidada, de Santiago Caputo.

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Con todo, y en una noche de viernes marcada sin vueltas por trascendidos sobre el posible reemplazo de Adorni, quedaba algún resquicio de duda o recelo asociado a las “características” de Milei: la obcecación y cerrazón presidencial para sostener decisiones, expresadas como algo más que estallidos de malhumor o “emocionalidad importante”. Se verá. Pero como mecánica de poder, alimenta el ejercicio de verticalidad a cargo de Karina Milei. Se espera ahora el desenlace a cargo del Presidente, del mismo modo que era acatada -en muchos casos, a disgusto- la orden de cerrar filas con Adorni y operar como si se tratara de aprobar una ley vital para el Gobierno: presión sobre aliados, tratativas con Gobernadores para alinear votos.

Lo dicho: las jugadas consumieron el martes y el miércoles en la Cámara de Diputados y concluyeron el jueves en el Senado, apenas unas horas antes de que el oficialismo hiciera circular intensamente que la suerte del jefe de Gabinete estaba echada. Y que el Presidente lo resolvería a su regreso de España. Las especulaciones variaban únicamente por cuestión de horas. Algunos hablaban de este sábado, tal vez poco antes del último partido de la Selección en la fase de grupos. Otros se inclinaban por el domingo.

Los comentarios sobre funcionarios que podrían ocupar la jefatura de ministros corrieron desde la mañana del viernes con cierta soltura, aunque, según el caso, con cuidados frente a los rumores de la caída de alguno de ellos por el malestar de Olivos ante la divulgación propia. Diego Santilli, Pablo Quirno, Sandra Pettovello y hasta Federico Sturzenegger sonaban anoche, en ese orden, como candidatos. El ministro del Interior sobresalía como opción más sólida, ficha de equilibrio doméstico y relaciones políticas fuera del ámbito libertario.

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En estas horas, si hacía falta, Milei pudo comprobar personalmente el efecto dominante del caso Adorni en el temario público, registro ineludible del daño en continuado, político y social. En España, con agenda personal, el título lo puso su declaración sobre el jefe de Gabinete. “Si la Justicia lo considera culpable, lo eyecto de una patada”, dijo, y agregó que cree en la “honestidad” del funcionario, además de avalar la increíble declaración jurada presentada después de meses exposición.

Martín Menem, en Diputados. Frenó una sesión opositora, pero el tema Adorni quedó abierto

La declaración del Presidente a un medio español generó una interpretación dual. El hecho de condicionar su actitud a lo que finalmente resuelva la Justica podría ser considerada como la repetición de un viejo recurso político para seguir sosteniendo al funcionario. Se sabe que esos son tiempos que suelen superar por mucho a la coyuntura. Pero al mismo tiempo, desde el propio oficialismo prefirieron volcarse por la lectura como advertencia de final de etapa. Eso fue marcado, en definitiva, por el clima interno.

Y en ese clima, asoma menor la especulación sobre si la salida sería una decisión íntima de Adorni, contenida hasta ahora por indicación de Olivos, o si el jefe de Gabinete se aferraba al cargo, frente al caso judicial, y estaría siendo forzado ahora por Milei, y su hermana, como inevitable recurso para tratar de frenar el deterioro violeta. Resulta claro que hace rato venía perdiendo apoyos de colegas del Gabinete y legisladores, salvo decidida presión de Olivos.

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Juegan también variados elementos en la trama del Congreso. Después de cruces y tensiones -con internas a la vista y costos de aliados, que dejaron advertencias de último gesto de apoyo-, el panorama volvía a ser negativo para el oficialismo. Quedaron agendadas reuniones de la Comisión de Asuntos Constitucionales en Diputados y en el Senado -martes y miércoles- y el cálculo en filas de la oposición y de LLA anticipaba que avanzaría la interpelación, con destino de moción de censura.

En ese cuadro, pesan sobre todo los trazos de aliados en la Cámara baja. El PRO, el bloque oficial de la UCR, provinciales y peronistas que juegan con sus gobernadores quedaron afectados por el costo de haber bloqueado la iniciativa de la oposición dura para poner en marcha el trámite de la interpelación. El argumento fue que habían conseguido la convocatoria a comisión, pero eso resultó insostenible frente a la calificación de “blindaje” de Adorni desde la otra vereda.

Como sea, el PRO y la UCR transmitieron otro mensaje en el Senado. Y además, en Diputados, hicieron saber que no darían otro crédito en la cita de comisión. En otras palabras, lo que se perfiló rápidamente es que “ganar tiempo” se reducía a unos días, porque en un par de semanas el tema podía volver al recinto de las dos alas del Congreso.

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Otro factor, nada desdeñable, fue el mensaje de Esteban Bullrich. Al anunciar su renuncia partidaria y marcar un límite moral, pegó en el interior del PRO y también entre algunos legisladores radicales. Difícil sostener el juego. Son probables los lamentos en las horas dominadas por las versiones sobre el recambio en la Jefatura de Gabinete.

Todo lo ocurrido en el Congreso viene cargado de tensiones y, especialmente en el Senado, por recelos internos -por los movimientos de Patricia Bullrich y de Victoria Villarruel-, junto a sospechas sobre puntos de contacto con el peronismo, por conveniencias propias. La caída de la última sesión fue leída también con ese cristal, además de postergar otra vez un proyecto del Ejecutivo, en este caso la inviolabilidad de la propiedad privada.

Pero como cuestión de fondo emerge el peloteo entre el Gobierno y el Congreso, en especial entre Olivos y aliados y dialoguistas. El punto fue siempre quién se hacía cargo de resolver el fin de Adorni como funcionario. Más allá de los dichos públicos o por la vía de voceros formales e informales, hasta socios de LLA señalaban que el Gobierno quería sacarse de encima el problema y acusar después de golpistas a los legisladores. Como sea, fue anotada una nueva paradoja: la decisión de retardar la interpelación puso otra vez la resolución del tema en terreno de Olivos. Se verá en estas horas cómo lo procesa Milei.

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El “vocero amable” de Milei: el plan de Ravier para curar las heridas que deja Adorni

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Primero, incomodidad. Enseguida, indignación. Y, finalmente, enojo entre los que habían aceptado exponerse a una foto que no querían. Manuel Adorni estaba en su oficina de Casa Rosada rodeado por un grupo de senadores libertarios convocados para escuchar de primera mano sus justificaciones patrimoniales y, de paso, medir quién estaba dispuesto a bancarlo en medio del peor momento político de su carrera. No era una reunión cualquiera: en las dos cámaras del Congreso crecía la amenaza de una interpelación con moción de censura y posible remoción. Fue entonces cuando, forzando una sonrisa de ocasión y sin perder su habitual tono socarrón, el funcionario más cuestionado del país lanzó una frase tan brutal como desafiante:

-La verdad, me arrepiento de no haber evadido más.

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La sentencia venía acompañada de una explicación más larga que en ocasiones suele usar el propio Javier Milei: que los argentinos tienen “400.000 millones de dólares en los colchones” y que su “único pecado” fue no declarar lo que había juntado “antes de ingresar a la función pública”.

Ninguno de los interlocutores niega el espíritu de la escena, pero todos compartieron la misma evaluación general: “Este tipo está loco”, se dijeron al salir del palacio gubernamental. La anécdota no es un chisme de pasillo; es una postal que condensa mejor que cualquier comunicado lo lastimado que quedó el “método Adorni” después de cien días de escándalo y la dimensión del desafío que heredó Adrián Ravier incluso antes de pararse en el atril de la Vocería presidencial.

El jefe de Gabinete se mantuvo como en el foco de la polémica por varias semanas, tras comenzar a ser investigado por presunto enriquecimiento ilícito (EFE)

A pocos metros del escenario donde se producían esas confesiones, el economista pampeano afinaba los detalles de su debut ante los micrófonos y corregía el posteo en redes sociales con el que iba a anunciar sus primeros pasos. “Estaré disponible para responder las preguntas que tengan los periodistas acreditados con la transparencia, la información y el rigor técnico que el rol exige. Recibo este desafío con humildad y plena consciencia de la responsabilidad institucional que conlleva”, tipeó.

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El contraste no podía ser más marcado: mientras su jefe esbozaba otra frase para el olvido, él prometía ante la sociedad un estilo que su antecesor nunca tuvo. Es que el portavoz no llega solo a reemplazar una cara. Llega para sepultar un método. O, como admiten sin demasiada poesía en despachos oficiales, a probar si todavía es posible difundir los méritos del gobierno libertario sin que cada exposición termine convertida en un tribunal popular o un ring de boxeo. El diagnóstico es claro: en Balcarce 50 ya nadie puede pronunciar la palabra “gestión” sin que aparezcan los pormenores del affaire del ministro coordinador.

“Hacia afuera, Milei polariza y putea porque él es así. Hacia adentro, quiere cambiar la dinámica y por eso eligió a Adrián y no a otro”, resume un integrante de La Libertad Avanza que conoce los movimientos de las últimas horas. La definición parece sencilla, pero es bastante más profunda de lo que suena: si el primer mandatario hubiese querido más combustión, tenía a mano una cantera infinita de libertarios con vocación de motosierra verbal, tuiteros con sobredosis de épica, influencers de mandíbula floja y cruzados digitales listos para gritar que la casta política, empresarial, judicial y mediática no merece oxígeno. “No es que fueron a buscar al Gordo Dan o a algún fan reaccionario. Seleccionó a un académico de modales previsibles con el que tiene un vínculo ideológico fuerte”, agrega la fuente. Y destaca una promesa inicial que, dentro del ecosistema violeta, suena casi revolucionaria: escuchar, responder, ordenar y no escupir para arriba ni chicanear por deporte.

En la Rosada describen la llegada de Ravier como parte de un “lavado de cara” comunicacional, aunque esa expresión tenga una pizca de confesión involuntaria: para lavarla primero hay que admitir que está sucia. En el corazón del Gobierno están convencidos de que la caída de imagen de Milei en los últimos meses no se explica solamente por el caso Adorni, por la sospecha de enriquecimiento ilícito, por las rectificaciones de su declaración jurada o por el desgaste de haber convertido la austeridad en un sermón que terminó rebotando contra sus propias paredes. Confiesan, asimismo, que la estrategia para enfrentar la crisis fue “horrenda”. Y que hay un modelo que se agotó. “Lo que hicimos nos sirvió durante dos años, que no es poca cosa en semejante batalla cultural que estamos librando, pero hay que reconocer que hace seis meses que ya no sirve más”, sostiene, con notable autocrítica, un miembro clave de la Mesa Política.

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Adrian Ravier, el nuevo vocero presidencial, se presenta en su primer acto público en el edificio de la Casa Rosada

Otro integrante de ese órgano informal se sincera todavía más entre el trajín de su apretada agenda: “La pregunta no es solo quién es Ravier. La pregunta es qué viene a hacer Ravier. Y, más particularmente, cuánto lo vamos a dejar hacer”. El primer acercamiento a una respuesta a esa duda trascendental apareció este viernes en la presentación del portavoz ante los comunicadores acreditados, cercenados como nunca antes en sus movimientos por los pasillos del poder: con un breve monólogo escrito que todavía no permitió preguntas, delineó una hoja de ruta que buscó contrastar con la etapa anterior sin dinamitarla de manera explícita. Y si bien plantó bandera (”Nunca antes hubo una discrepancia tan grande entre los logros que tuvo un gobierno y la conversación pública”), también se mostró abierto a un cambio de clima institucional (“Voy a hacer de la Sala de Prensa un lugar de respeto y apertura al debate de ideas”).

Sin embargo, lo más disruptivo de los primeros pasos de Adrián Ravier en su nueva función llegó sobre el final de su alocución, transmitida en vivo por YouTube desde el Salón Héroes de Malvinas: “Concibo al periodismo como un eje central en la democracia de nuestro país”, leyó, consciente de que esa combinación de palabras es una bandera blanca que no flameaba desde el 10 de diciembre de 2023. ¿Adiós para siempre al lema “No odiamos lo suficiente”? En su entorno contestan sin titubear pese a lo delicado del asunto: “En la superficie puede seguir habiendo NONSALP, pero hacia abajo no. No es nuestra onda”. Traducción para no iniciados: Milei probablemente seguirá siendo Milei, con sus posteos furiosos y sus enemigos de turno, pero esa oficina buscará dejar de funcionar como una “máquina de maltratar” para convertirse en “un dispositivo de comunicación eficiente”. De hecho, como muestra de buena voluntad, juran estar pensando en la posibilidad de dar una conferencia de prensa por semana: tono firme, formas moderadas, hincapié en las “buenas noticias” y “menos tire y afloje”. Todo esto representará, si se cumple, un giro copernicano en la Argentina libertaria de 2026.

“Se te agrandó el aula, Adrián”, le dijo una alumna a Ravier después de conocida la noticia de su designación. Como una metáfora útil, él la repitió con gracia a quien quisiera oírla. “El problema es que ahora el aula tiene ministros, opositores, cámaras, discusiones feroces y un jefe investigado”, se ríe uno de sus colaboradores.

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El apellido Adorni instaló en el debate público una sensibilidad inédita sobre el patrimonio de los funcionarios. Ravier lo sabe. Presentó su primera DDJJ ante la Oficina Anticorrupción el 5 de enero, menos de un mes después de haber asumido como diputado de La Libertad Avanza y un par de meses antes de que los dólares de su antecesor comenzaran a convertirse en la novela de terror político del año. La fotografía de sus bienes suma $263.078.084, unos U$S 175.000 a la cotización actual de $1500. “Sin excentricidades con cascadas en piletas climatizadas, o viajes en vuelos privados, o criptoactivos de origen incierto”, ironiza un dirigente de La Pampa que lo conoce de toda la vida.

Un aspecto palaciego para seguir de cerca: en la reorganización del área de comunicación también se esconde una de las peleas internas más ruidosas del Gobierno. Aunque el desembarco de Ravier “fue todo de Javier”, según cuentan cerca del primer mandatario, el deslucido Triángulo de Hierro puja por no perder terreno: Karina Milei quiere preservar la estructura que orbita en torno a Adorni y a los Menem; Santiago Caputo, con sus credenciales de consultor a cuestas, resiste ante la sospecha de perder terreno en el esquema. Por eso, personas con acceso a la Quinta de Olivos confirman que “se pensó en serio” que la flamante Vocería y la nueva Secretaría de Comunicación y Prensa a cargo de Fabián Fernández tuvieran independencia en el organigrama estatal. El decreto con las designaciones y los puntos que quedan por resolver se van a conocer en el Boletín Oficial recién en las primeras horas de la próxima semana al regreso del sexto viaje del Presidente a España.

El

Un apunte sobre Fernández, que viene de seguir a sol y sombra a Horacio Marín en YPF y de coordinar la pauta publicitaria del gigante petrolero: no va a dar notas, no va a aparecer públicamente y, quizás lo que más llama la atención, ni siquiera tiene abiertas sus redes sociales.

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A propósito de las rencillas entre “El Jefe” y el “Mago del Kremlin”, a nadie en el oficialismo se le escapó el hecho de que la primera aparición pública conjunta de Milei y su renovado vocero haya sido en un evento de la Fundación Faro, el centro de estudios liderado por Agustín Laje y territorio de influencia de Caputo. La visita se gestó justo después de que la Inspección General de Justicia, conducida por un hombre de Karina, intimara a sus representantes a presentar información sobre el origen de casi $5.000 millones en aportes declarados solo durante el ejercicio contable 2024. “Fue un movimiento del tablero que en el caputismo se sintió como una señal de advertencia. Llevar a Adrián a esa gala fue, en ese contexto, una forma de descomprimir”, admiten los que estuvieron al tanto de esta decisión al parecer inocente.

Por más que aún no asumió formalmente, Ravier y su equipo chico quieren centralizar la comunicación violeta: de esta manera, todas las carteras deberán enviar sus novedades a Vocería y esperar que esa oficina evalúe cómo y cuándo se difundirá lo que tienen para decir. “No es que pesos pesados como Toto Caputo o Federico Strurzenegger van a tener que pedirnos permiso para hablar, pero necesitamos centralizar y darle prolijidad a este lío”, adelantan.

Cuando el martes a las 11 se enfrente a su primera conferencia, Adrián Ravier querrá hablar de estabilidad macroeconómica, superávit fiscal, baja en el Riesgo País, desaceleración inflacionaria, mejoramiento en una actividad que sigue corriendo a dos velocidades y posibles reformas para el futuro cercano. Pero la primera pregunta seria será, inevitablemente, sobre Manuel Adorni. En su equipo lo saben y ya tenían preparada la respuesta: que el jefe de Gabinete dio sus explicaciones, que presentó sus papeles y que todo lo demás es un show político del Congreso. La fórmula podía servir para atravesar ese contacto con la prensa. Difícilmente alcanzaba para clausurar el problema. “Manuel era tóxico. Si nos tocaba defenderlo, íbamos a bancar la parada”, se resignan, hablando en tiempo pasado, los que ya venían hartos del caso en el Gobierno.

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Adorni, mientras tanto, siguió siendo hasta el final de la semana el centro de gravedad del mundo político en Argentina y el libertario de mayor rango sentado en el banquillo de los acusados. El Presidente lo respaldó hasta último momento en público y en privado: en Madrid declaró que si la Justicia lo considera culpable lo eyecta “de una patada”, pero que hasta entonces cree en su honestidad. No alcanza: aunque parecía que iba a estar blindado eternamente, el Congreso lo venía queriendo afuera gracias al mecanismo que prevé el Artículo 101 de la Constitución reformada en 1994. De “brazos caídos” y con “convicción cero”, como define un legislador libertario, fueron jornadas en las que los tecnicismos reglamentarios del parlamento escondieron una vez más la incomodidad del oficialismo con el expediente Adorni. ¿Cómo se encaminó la negociación entre todas las facciones? Si se avanzaba con la interpelación, el número mágico se alcanzaría con dos tercios: en el Senado, 48 votos de 72 totales en caso de asistencia perfecta; en Diputados, 171 sobre 257. Son guarismos más elevados en comparación con los que buscan quienes defienden la mayoría absoluta, que se alcanza con la mitad más uno de los presentes. Todos estuvieron haciendo cuentas y no querían exponerse a derrotas prematuras, como pasó en las últimas sesiones de ambas cámaras.

Bullrich fue una de las dirigentes libertarias en hacer público su molestia por el caso Adorni (NA)

El vínculo entre Patricia Bullrich y el ahora ex portavoz presidencial merece un nuevo capítulo aparte. La jefa de bloque en el Senado empujó para suspender el informe de gestión que Adorni tenía previsto dar el 2 de julio en el recinto con una explicación que sonó más a sincericidio que a comunicado institucional: no tenía sentido hacerlo ir para que lo tuvieran ocho horas castigándolo en público o, peor, dejarlo solo y abandonado si la oposición decidía vaciar la sesión. Ante la difusión de la movida, el propio jefe de Gabinete publicó en X que estaba a disposición para presentarse ese día. En la Rosada juraron que no hubo descoordinación. En el Palacio Legislativo, Patricia puteaba a viva voz.

Sea como sea, todos en LLA saben que esta debilidad existencial alrededor de Manuel Adorni tiene frenados proyectos clave como la reforma electoral que podría eliminar o suspender las PASO y así allanar el camino de Milei a una reelección en 2027. Y atención: están freezados también los pliegos que tienen en vilo al ministro Juan Bautista Mahiques y que podrían reconfigurar el reparto de poder en la Justicia.

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Así las cosas, los rumores de que “estos sí son los últimos días de Adorni en la gestión” continuaban arreciando hasta este viernes de forma permanente. “No sobrevive al Mundial”, “se quedó sin vida” o “hasta acá llegó” son algunas de las lacónicas expresiones que salen de la boca de funcionarios bien informados.

En paralelo, el partido fundado por Mauricio Macri también quedó atravesado por su propia crisis de identidad. Por un lado, Cristian Ritondo, que comanda la tropa en la Cámara Baja, es tildado de “colaboracionista” por algunos de sus correligionarios por su postura tendiente a estirar los tiempos legislativos. “No iba a hacer nada que lastime el principio de acuerdo que hay con La Libertad Avanza para construir una alianza amplia que entronice a Diego Santilli como candidato a suceder a Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires”, revelan los que lo trataron durante las negociaciones por Adorni. Del otro lado, Martín Goerling Lara, el titular del bloque amarillo en la Cámara Alta, encabeza el ala combativa y hasta presentó un proyecto para que el investigado por la Justicia Federal brinde explicaciones sobre la evolución de su patrimonio, las omisiones, las inconsistencias y las falsedades reconocidas.

La renuncia de Esteban Bullrich al PRO terminó de darle un marco moral a las contradicciones amarillas. En su inesperada carta abierta, sostuvo que la protección brindada a Adorni fue el hecho que terminó de evidenciar la distancia entre los valores fundacionales del partido y sus decisiones actuales. Fernando de Andreis, mano derecha del ex presidente de la Nación, le respondió con dolor y desacuerdo, pero el golpe ya estaba dado. El “Adornigate”, que nació como una controversia patrimonial libertaria, empezó a funcionar también como espejo incómodo para los socios del cambio.

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Varios integrantes del PRO habrían recriminado a Ritondo su postura colaboracionista para con el oficialismo

Del otro lado de la grieta, el peronismo tampoco ofrece una postal de fortaleza. Máximo Kirchner volvió a cruzar a Axel Kicillof con una frase venenosa sobre quienes “hablan de unidad” pero “ni siquiera son capaces de ir a ver” a Cristina en su detención domiciliaria. Más directos todavía fueron los dardos a la gestión provincial por parte del senador K Mario Ishii, que en la primera sesión del año escupió una acusación letal mirando a los ojos a la axelista Verónica Magario con fotos de la provincia en la mano: “El conurbano se está incendiando”. La batalla no escaló porque la orden del gobernador fue no responder, pero cerca suyo dan por descontada una “realidad dramática”: están seguros que “CFK y La Cámpora preferirían que Milei gane en 2027” antes que ver a su ex ministro de Economía llegar a la Casa Rosada.

Cuando se enojan, así sea en privado, en La Plata ponen sobre la mesa munición pesada: recuerdan que Martín Insaurralde “es de ellos” y que “se tienen que hacer cargo”. Los videos con millones de dólares en efectivo en un guardarropa de lujo y el regreso del ex intendente de Lomas de Zamora a la escena judicial tuvieron impacto masivo, golpearon al peronismo bonaerense y reactivaron la causa por presunto lavado y enriquecimiento ilícito. Increíble pero real: el expediente cumple tres años sin que el hombre que se viralizó disfrutando en el yate “El Bandido” con la modelo Sofía Clerici haya sido citado a declarar. Ahora, el magistrado Luis Armella, a pedido del fiscal Sergio Mola, allanó a su ex esposa Jésica Cirio, pero llamativamente el principal señalado todavía no pisó los tribunales.

En las principales oficinas libertarias prestaron atención a un detalle que les regaló la arena digital: las mediciones que llegaron a Casa Rosada de consultoras de opinión pública como Ad/Hoc o Enter Comunicación mostraron una paridad inquietante entre el volumen de conversación online del caso Insaurralde-Cirio y el pico de menciones que tuvo la última oleada de problemas de Manuel Adorni. Un ministro que recibió esos estudios lo analizó sin escrúpulos: “En términos políticos, es una pésima noticia para nosotros en el Gobierno. El peronismo suma leña a su propia hoguera e igual se sigue hablando de nuestro quilombo. Si un placard lleno de guita verde no alcanza para tapar a tu jefe de Gabinete, el problema no es el placard: es tu jefe de Gabinete”. Con ese panorama, el final de esta historia ya estaba escrito hace rato.

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Javier Milei y sus medidas, en vivo: expectativa por la renuncia de Adorni y el regreso de España del Presidente

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MAR DEL PLATA.- Entre cumbias, cuartetos y reggaetón para la previa y cada cambio de oradores, con el rock de AC/DC como cortina para la figura esperada, el expresidente Mauricio Macri reunió de cara al mar de Playa Grande a las principales figuras del PRO y desde aquí ratificó que su partido “no destruye la confianza que necesita el cambio” y comprometió que votarán por la interpelación de Manuel Adorni en ambas cámaras legislativas.

“El cambio no está garantizado: el populismo vuelve, te destruye y te lleva diez pasos para atrás”, dijo para insistir en que “la confianza es el valor central que necesitamos”. Y en cuanto al caso Adorni, lamentó que el ruido que genera “no permite que comentemos los avances que el país tuvo con un ordenamiento que traiga progreso con confianza e inversión”.

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En agosto del año pasado, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, compró en su cuenta de Mercado Libre un “monitor gamer” y dos proyectores para videojuegos que le costaron, en total, 5.848.589 pesos, mucho más que su sueldo de ese mes. La compra fue hecha desde la cuenta personal del funcionario, pero con tarjetas de crédito ajenas, que pertenecen a dos empleados públicos que trabajaban a sus órdenes dentro de la estructura de la Vocería Presidencial, según informaron a  fuentes oficiales con acceso a los registros.

El monitor gamer fue comprado el 19 de agosto pasado. Costó $2.184.999,05 y figura en los documentos de Mercado Libre como pagado con una tarjeta cuya titular es Laura Daniela Schiuma, directora general de Actividades Presidenciales de la Subsecretaría de Vocería y Comunicación de Gobierno de la Secretaría de Comunicación y Medios de la Presidencia, precisaron las fuentes.

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El fiscal Sergio Mola pidió la detención del exintendente de Lomas de Zamora y exjefe de Gabinete de Axel Kicillof, Martín Insaurralde, y de su exesposa Jesica Cirio en la causa que lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito.

La medida fue solicitada al juez federal Luis Armella, que será quien decida si la concede.

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En principio, aparece como poco probable que el juez acepte el pedido, según dijeron a  fuentes judiciales, que analizaron que no se cumplirían los requisitos necesarios para ordenar la captura del exjefe comunal. En los tres años que lleva el expediente, Armella no citó ni siquiera a declarar a Insaurralde.

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Hay un detalle delicioso en la galería de imágenes del vestidor de Martín Insaurralde; detalle que, claro, debemos agradecer a la fina percepción documental de Jesica Cirio. Allí, en un estante, aparece un gorro que lleva inscripta la cara de Perón. Mi General, qué grande sos, cuánto valés. Cuánto valés como testigo, o compañía, o guardián de los millones de dólares que allí, a centímetros, atesoraba el dueño de casa. El fundador y la millonada en armoniosa convivencia, haciéndole justicia a la historia: no los ha reunido una loca pirueta del destino, sino el peronismo visceral de Martín, toro en Lomas de Zamora, torazo en la recaudación. Es ese peronismo que imprime carácter y que ya le vimos a Néstor en su célebre abrazo a una caja fuerte, a los contadores de La Rosadita, a José López en el convento. Peronismo que puede materializarse en forma de yate, de bolso, de hotel. En serio: gracias, Jesi. Tu camarita curiosa –curiosa y detallista como cuaderno Gloria– muestra el todo y muestra las partes. No todos son billetes termosellados. Perón, principio y fin, alfa y omega, irrumpe en la escena y la explica. Aparición beatífica, así en una cap como en cajones y valijas. “¿Quién ha visto alguna vez un dólar?”. Usted y su descendencia, mi General.

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A pesar de los intentos por correrlo de la escena pública y apaciguar el volcán informativo de su caso, el nombre de Manuel Adorni sigue más en el foco de la tormenta: su continuidad como jefe de Gabinete volvió a quedar en medio de fuertes dudas en la Casa Rosada y la oposición en el Congreso se prepara para retomar los pedidos para removerlo.

“La continuidad es cuestión de horas”, coincidieron distintas fuentes oficiales esta tarde. La salida del funcionario se podría concretar el domingo, luego de que Javier Milei regrese al país este sábado por la mañana, tras su viaje a España. De todos modos, fuentes oficiales no descartaron a  que el recambio se produzca mañana mismo.

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