POLITICA
La guerra de sus “hermanos” y la falta de apoyos para eliminar las PASO alteran los planes de Milei

Viene siendo una semana muy irritante para Javier Milei. El presidente primero quedó como árbitro de las piñas digitales entre Santiago Caputo y Martín Menem. Después, en distintas reuniones y llamados que tuvo desde Olivos, debió atender asuntos que lo aburrieron sobremanera, vinculados al devenir electoral. Al presidente le explicaron que se está haciendo difícil juntar los votos para su proyecto de reforma política, que busca derogar las PASO. El PRO y los gobernadores hoy no encuentran incentivos para ayudar al Gobierno en esa ingeniería electoral, que perjudica a la oposición.
En el medio, y a contramano de sus máximas económicas, Milei tuvo que salir a explicar por qué la inflación mayorista -que se aceleró a 5,2% en abril- esta vez no actuará como predicción de los precios al consumidor. El Gobierno ahora apuesta todo al repunte de la actividad económica (esta tarde se conocerá el dato de marzo). Ya lo dijo Luis Caputo, en una de las declaraciones más relevantes de las últimas horas: hay que mejorar la recaudación porque “seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil”.
Si alguna vez el presidente confió en que una mejora en la percepción de la marcha en la economía combinada con una reforma electoral le abrirían un camino sin sobresaltos a su reelección presidencial, con toda la tropa violeta ordenada detrás de él, esa imagen se le empezó a escurrir en las últimas horas.
Fue otra semana en el pantano para el Gobierno. “La interna y lo electoral son una paja para Javier. Él no quiere esto… Él quiere economía y recibir premios por el mundo”, resumió un colaborador de diálogo directo con el mandatario.

Probablemente, el único momento de placidez que tuvo Milei fueron esos 90 minutos frente a los alumnos en la Universidad de San Andrés, en donde dio lecciones de economía, como antaño. La escena se asemejó a la vida que proyecta para cuando vuelva al llano, un futuro que, por momentos, parece querer acelerar. En esos contextos, se siente bien. Es cuando se autodefine como “uno de los tres tipos más conocidos del mundo”.
Durante el fin de semana, el jefe de Estado miró atónito como su “hermano” del alma y el principal alfil de su hermana de sangre se peleaban a muerte en el foro de Elon Musk. La red social X es el hábitat presidencial y no pudo mirar para otro lado.
De hecho, se interiorizó sobre todos los pormenores de la cuenta Periodista Rufus. Leyó con atención cada uno de los indicios que “los pibes” encontraron en los tuits para demostrar que detrás del usuario anónimo estaría Martín Menem o alguien de su primer anillo. Miró esos “dedos marcados” que exhibieron los miembros de Las Fuerzas del Cielo. La utilización de cuentas secundarias o seudónimos para decir barbaridades es una materia que ellos conocen bien.
El lunes, en tanto, Milei recibió en el chat del gabinete la explicación de Menem. El titular de Diputados explicó que su community manager, en un descuido, compartió un link en grupos de WhatsApp perdiendo el control sobre su posterior circulación en redes sociales.
Si en su fuero íntimo, en algún momento, el presidente realmente creyó que Rufus era el mismísimo Menem eso no pudo generarle más que desasosiego: ese “principio de revelación” sobre el titular de Diputados hubiera implicado confrontar con Karina.
Finalmente, Santiago Oría le dio una salida a su tormento. Le exhibió un video para mostrarle que era posible montar una zancadilla digital para vincular la cuenta de X con el usuario de Menem en Instagram. Esa pieza del camarógrafo oficial (que a esta altura está claramente encolumnado detrás del kari-menemismo) le dio al mandatario una teoría conspirativa perfecta para salir del tema.
Como siempre, Milei repartió un gesto de cariño para cada lado y trató de dejar el tema atrás. Por ahora, nada va a cambiar en el reparto de poder entre las dos facciones del Gobierno. Al video de Oría nadie lo vio. El cameraman, cada vez más prolífico en X (y con ambición de construir, junto a Lilia Lemoine, una banda tuitera obediente), no lo compartió.
Todo lo que pasó, sin embargo, habilitó a los celestiales a expresar lo que, por miedo a la guillotina, callaron por mucho tiempo. Santiago Caputo no lo dijo con todas las letras, pero por él hablaron los influencers de Carajo y un tuitero muy relevante para el asesor presidencial, Lucas “Sagaz” Luna. “Su mayor preocupación es la acumulación de poder propio, sin importarles si eso va en contra del Gobierno”, escribió sobre los Menem, sin nombrarlos. Y remató con un golpe bajo: “Cuando todo esto termine volverán a ser sinónimo de mala suerte”.

En paralelo a la guerra tuitera, no obstante, Milei atiende un problema más de fondo entre las dos facciones de su plantel. Entre ambos sectores internos no hay solo rencores o una cuestión de piel: al igual que en 2025, los Menem y Caputo difieren sobre la estrategia política.
Así, el presidente, de un lado, escucha a interlocutores del ala karinista que le cuentan que la instrucción del armador nacional, Eduardo “Lule” Menem, es reforzar la estructura violeta en la mayoría de las provincias para disputar las gobernaciones. Del otro lado, Caputo habla de coser acuerdos con los gobernadores aliados para asegurar el premio mayor: la reelección nacional.
Para colaborar en el Congreso, los caciques provinciales quieren garantías de que ellos también elegirán en sus distritos: si LLA compite en sus terruños, el voto de centroderecha se dividiría y le daría más chances al peronismo. Los karinistas vienen transmitiendo a distintos interlocutores políticos que serán más generosos y “flexibles” que en 2025 a la hora de cerrar acuerdos electorales, pero que son decisiones que quedarán para más adelante. Se verá si los gobernadores confían en esa promesa.
Bullrich juega fuerte
Pese al entredicho con Patricia Bullrich por el reclamo para que Manuel Adorni presente su declaración jurada, el vínculo directo entre Bullrich y Milei sigue en pie. Quizás por eso, ella ayer se sintió con espalda para volver a exponer al jefe de Gabinete: la senadora le ganó de mano con la presentación de su declaración jurada.
Adorni pretendía, a modo de gestualidad, ser el primero en presentar su informe patrimonial ante la Oficina Anticorrupción. Ya se cumplieron dos semanas desde que Milei anunció que se venían esos papeles, pero en el entorno del jefe de Gabinete ahora hablan de fines de mayo o, incluso, de los primeros días de junio. “Va a ser su declaración de inocencia”, dijeron a Infobae muy cerca de Adorni.
El ministro coordinador, dicen quienes lo conocen, no quiere pisar Comodoro Py. Es decir, espera que no lo citen a indagatoria. Eventualmente, presentará un escrito. ¿Cómo explicará los fondos en efectivo que obtuvo para hacer frente a sus gastos en dólares de los últimos dos años?
En la Casa Rosada ya no hablan de una, sino de dos herencias: no se descarta que, además de aludir a la sucesión de su padre, Jorge Adorni, también apunte a una herencia de su abuela. Su hermano, el legislador bonaerense Francisco Adorni, resolvió sus inconsistencias en la declaración jurada de ese modo: con un renglón que declaraba dinero en efectivo ($21 millones) fruto de una herencia.
Bullrich no solo se ve en posición de desmarcarse de Adorni, sino que también dará una pelea con el equipo judicial que responde a Karina Milei, encabezado por el Ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. La senadora no juntará las firmas en la Comisión de Acuerdos para los pliegos de Alejandro Javier Catania y Juan Pedro Galván Greenway, ambos postulados para integrar la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Penal Económico. Para la legisladora, sus nombres están asociados al presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio “Chiqui” Tapia. Los dictámenes ya tienen siete firmas de la oposición, pero -pese a que son los candidatos del Poder Ejecutivo- faltan los avales de LLA.
Según pudo reconstruir Infobae de fuentes del oficialismo, en el Ministerio de Justicia no se quedarán de brazos cruzados. El viceministro de esa cartera, Santiago Viola, comenzó a hacer algunas gestiones para que los senadores libertarios que integran la comisión le pongan su firma a los pliegos de Catania y Greenway contra la voluntad de Bullrich.
Mahiques y Viola son los que vienen eligiendo los candidatos para poblar los juzgados del país. Ellos elevan las nóminas para el control político del presidente y de Karina Milei, que, de todas maneras, casi no conocen a la familia judicial.
Hay algo más que hoy Bullrich le hace notar a la cúpula del Gobierno: la importancia de tener un acuerdo con el PRO para apuntalar el proyecto de reelección de Milei. El dispositivo que rodea a Mauricio Macri no tiene previsto desmarcarse en el Congreso. En cambio, coquetea con las candidaturas de 2027. Con LLA asegurando que va a disputar la Ciudad, Macri amaga con postularse a nivel nacional. El macrismo juega con la posibilidad de dividir la oferta electoral, obturando el plan de Milei de ganar en primera vuelta. “Realmente no entendemos por qué no hacen una política de seducción con nosotros… por qué juegan a mearnos… ¿Cómo van a decir que Mauricio no puede ser candidato porque le hace el juego al kirchnerismo? Nosotros le podíamos decir lo mismo a Milei en 2023”, se exasperó un ladero del ex presidente.
Nadie tiene en claro si Macri tiene voluntad real de candidatearse, pero quienes lo tratan notan que está a gusto con la reivindicación que percibe en el círculo rojo. “El año pasado la política lo arrastraba, ahora está más entusiasmado”, agregan.
Mientras la Ciudad es el eje de discordia entre amarillos y violetas, en la provincia madura la idea de que el ministro del Interior, Diego Santilli, será el candidato a gobernador de unidad de ese espectro, pese a los clamores focalizados por Sebastián Pareja. La entronización del “Colo” no será sin una prueba de amor. ¿Karina Milei le pedirá a Santilli que se afilie a LLA? “Sí, claro, va a ser todo un evento político”, dicen en las filas de la secretaría General de la Presidencia. En el PRO quisieran evitar ese trance.
Después de una semana sin verse las caras, el próximo lunes 25, cuando se conmemore la Revolución de Mayo, Santiago Caputo, Martín Menem, Adorni y Bullrich volverán a verse las caras en la reunión de Gabinete. Circuló la versión de que el encuentro sería solo con ministros -es decir, que los actores más conflictivos quedarían afuera de la mesa- pero eso por ahora no fue confirmado por la Casa Rosada. Se verá si el clima patrio los ayuda a mostrarse civilizados. En definitiva, si algo tienen en común, es que todos quieren conservar el poder más allá de 2027. A veces, pareciera, más que el propio Javier Milei.
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Milei no le suelta la mano a Adorni, el encuentro reservado de Karina y Bullrich y el gesto que esperaban los aliados

El jueves, Patricia Bullrich había dicho en público, otra vez, lo que pocos se animaban a decir en voz alta: que la situación patrimonial de Manuel Adorni no era un error sino una omisión ética, y que la Justicia tendría la última palabra. Cuarenta y ocho horas después, Karina Milei apareció en el cumpleaños de Bullrich. El gesto no pasó desapercibido para nadie que siga de cerca la geometría del poder dentro de La Libertad Avanza.
El sábado a la noche, en la terraza del bar Uno —a metros del Congreso—, Bullrich festejó sus 70 años con un grupo de unas 50 personas entre amigos de la política y de la vida, según pudo confirmar Infobae. El salón fue alquilado por los propios invitados y los gastos se dividieron a la romana. Había sido un viernes intenso: el día de su cumpleaños real, lo había pasado con su familia extendida. El sábado era la noche de los suyos. En un momento de la velada llegaron Karina Milei y Pilar Ramírez. No fue una visita protocolar. En medio del escándalo Adorni, con el oficialismo en estado de crisis y una ofensiva opositora sobrevolando el Congreso —con el Senado forzando una citación anticipada y Diputados queriendo iniciar una interpelación y posterior moción de censura—, la secretaria general de la Presidencia eligió ese lugar para estar. Eso habló por sí solo.
Puertas adentro del oficialismo, el gesto fue leído como lo que era: una señal de que, más allá de las turbulencias, el vínculo entre Karina y Bullrich se mantiene intacto. Para los aliados que venían mirando con inquietud el nivel de tensión interna, fue exactamente el gesto que esperaban ver.

Milei sostuvo a Adorni desde las redes
Mientras la tormenta política sacudía los despachos de Casa Rosada, Javier Milei eligió el domingo para hacer pública su posición. Sin pronunciarse directamente sobre las explicaciones patrimoniales de su jefe de Gabinete, el Presidente reposteó en su cuenta de Instagram un mensaje de un militante libertario que auguraba que el mandatario saldría fortalecido por sostener a Adorni, como había ocurrido —según el texto— con otras operaciones en su contra. En X hizo lo propio con una columna del escritor libertario Leonardo Facco que enmarcaba el caso bajo el título “Adorni y la defensa del ahorro”. El mensaje presidencial era nítido: no hay marcha atrás.

La estrategia de Milei espeja la del propio Adorni. Desde que se conoció el salto patrimonial de más de 500.000 dólares en su última declaración jurada —justificado en operaciones con bitcoins realizadas entre 2013 y 2018 y en ahorros que, según sus propias palabras, nunca habían sido declarados formalmente— el jefe de Gabinete intentó encuadrar su situación como un caso de evasión antes que de enriquecimiento ilícito. La frase “ahorramos en negro como todos los argentinos” resumió esa estrategia y, tal vez, le costó más de lo que calculó.
En ese contexto, la diputada Lilia Lemoine —que responde de manera vertical a Javier y Karina Milei— fue la voz libertaria que salió públicamente a defenderlo, tanto en las redes sociales como en la televisión. A través de su cuenta de X, calificó a Adorni de inocente y atribuyó las denuncias a una operación política de Marcela Pagano, diputada que desde hace más de un año se convirtió en una de las voces más críticas del oficialismo dentro del propio Congreso. La aparición de Lemoine no fue casual: es la espada mediática que Milei reserva para las batallas que considera propias. Su salida pública a defender a Adorni fue, en ese sentido, una extensión de la misma señal que el presidente había dado desde sus redes.
La mesa política y el diálogo áspero
El jueves, horas antes del cumpleaños de Bullrich, la mesa política se había reunido en Casa Rosada con una atmósfera que nadie describió como distendida. Adorni encabezó el encuentro junto a Karina Milei, Santiago Caputo, Diego Santilli, Ignacio Devitt y Eduardo y Martín Menem. Luis Caputo no estuvo. Lo que ocurrió en esa sala, según fuentes que hablaron con Infobae, tuvo un momento de tensión.
En ese ámbito, Adorni le reclamó a Bullrich que la exposición pública de las consideraciones sobre su situación podían perjudicar al Gobierno. La respuesta de la titular del bloque de senadores oficialistas no fue conciliadora: le marcó la diferencia entre las reglas que rigen el manejo del dinero privado y las obligaciones éticas que impone el ejercicio de un cargo público, y adelantó que en el Congreso la moción de censura podía prosperar. Karina Milei intervino para defender a su hombre de confianza. Santiago Caputo intentó bajar la tensión, aunque reconoció ante los presentes que las mediciones propias mostraban un daño enorme: un nivel de penetración negativa en la sociedad que, según los trabajos de campo que supervisa, no tenía antecedentes en la gestión.

El diagnóstico que circulaba en el entorno de Bullrich era más crudo todavía. Analistas especializados que siguieron la conversación en redes registraron que el 97% de las menciones sobre las explicaciones de Adorni eran negativas —un índice que, según le dijeron a Infobae, no tenía precedentes—. La paradoja central era que Adorni seguía convencido de que había actuado bien y de que lo que le ocurrió a él le ocurre a todos los argentinos. Pero hay una diferencia que el oficialismo no puede ignorar: Adorni es funcionario público. Y había dicho públicamente que no tenía nada que ocultar. Es una opinión que —dicen los que hablaron con ella este fin de semana— Bullrich comparte.
La propuesta rechazada y el fantasma de Kueider
Según pudo saber Infobae, en conversaciones reservadas se propuso que Adorni solicitara al menos una licencia hasta que el fiscal Gerardo Pollicita definiera los próximos pasos de la investigación por enriquecimiento ilícito y el panorama judicial se aclarara. La propuesta no tuvo recepción. Karina es, en este momento, el principal sostén político del jefe de Gabinete, y su posición no tiene fisuras visibles. “No es Karina la que lo sostiene, no se confundan. Es una decisión que tomó el Presidente que Karina ejecuta”, explicó a Infobae una de las personas que estuvieron sentadas en la mesa política.
Lo que sí tiene fisuras es el escenario parlamentario. En el Senado circula con insistencia la comparación con el caso Kueider: el senador entrerriano que iba a ser suspendido y terminó siendo expulsado en cuestión de horas, cuando el efecto cascada llevó a que nadie quisiera pagar el costo político de sostenerlo. La analogía inquieta a los propios: si la presión opositora se intensifica, sostener a Adorni en una votación podría volverse inviable para los aliados. La destitución requiere 37 votos en el Senado —mayoría absoluta— y el kirchnerismo ya presentó el pedido de interpelación como paso previo.
La fecha del 2 de julio para la presentación de Adorni ante la Cámara alta fue el resultado de negociaciones que Bullrich encaró con los bloques dialoguistas para ordenar los tiempos y reducir la presión. Un senador aliado confirmó a Infobae que la fijación de la fecha descomprimió bastante la situación e hizo menos probable una acción inmediata. El propio Diego Santilli pasó el viernes y el fin de semana al frente de las negociaciones con gobernadores y legisladores aliados para explicar la situación y consolidar apoyos, según supo este medio. Las señales que llegaban desde ese flanco eran, por el momento, más tranquilizadoras: los senadores y diputados que responden a los gobernadores habían comprometido no sumarse a la ofensiva que impulsa, principalmente, el kirchnerismo.
El miércoles hay Labor Parlamentaria y el caso Adorni tendrá protagonismo. En el oficialismo predomina una cautela que no alcanza para disimular la incomodidad: la estrategia es sostener, llegar al 2 de julio y ver cómo evoluciona el escenario judicial. Por ahora, la fecha funciona como válvula. Pero en el Senado saben que las válvulas, cuando la presión es suficiente, también ceden.
POLITICA
Solo en Off | Karina Milei y Patricia Bullrich volvieron a festejar, pero sin foto y, sobre todo, sin Adorni

En la semana en la que volvió a enfrentarse con el complicado jefe de gabinete Manuel Adorni, Patricia Bullrich quiso evitar un festejo desmedido de su cumpleaños número 70. Pero, finalmente, a la sobria celebración con torta y velitas, el jueves en su despacho del Senado, y a un festejo similar en la reunión de mesa política, en Casa Rosada, le siguió un tercer ágape, esta vez un poco más amplio, en la tarde del sábado en un hotel del barrio de Congreso. Estuvo allí, como invitada estelar, nada menos que Karina Milei, como para demostrar que lo pasado pisado, y que a pesar de su insistencia para que el jefe de gabinete decida salir del Gobierno, las relaciones con El Jefe siguen en buenos términos.
“Karina estaba invitada desde antes del último conflicto con Adorni”, contaban allegados a Bullrich, que antes de la reunión de mesa política había tildado de “omisión ética” la confesión de Adorni ante el periodista José Del Rio en LN+, cuando dijo haber ahorrado “en negro” medio millón de dólares, invertidos luego en cripto monedas.
“Ella le trajo un regalito. Se quedó como dos horas y no hablaron nada de Adorni”, se apuró a aclarar otro de los referentes cercanos a la senadora que fue testigo del intercambio. Llegada junto a la presidenta del bloque de legisladores porteños Pilar Ramírez, a quien muchos ven como su candidata a jefa de gobierno en la ciudad, Karina Milei se sumó pasadas las siete de la tarde al cantito de feliz cumpleaños, del que participaron –en dos tandas-familiares de Bullrich, y dirigentes políticos cercanos y “un poco más que compañeros de trabajo”, como Eduardo Amadeo, Silvana Giúdici, Juan Pablo Arenaza y Diego Valenzuela, y algunos ausentes con aviso como Sabrina Ajmechet y Damián Arabia, ambos de viaje.
Al no hablar de Adorni, Bullrich y Karina Milei evitar aguar la fiesta, y dejar en claro que desde hace rato tienen posturas distintas en relación al caso. Mientras la secretaria general de la Presidencia es una de los principales sostenes de la continuidad del exvocero presidencial, la exministra de Seguridad sostiene que la continuidad de Adorni la hace un daño considerable a la imagen del Gobierno. “A ninguna de las dos le conviene pelearse”, afirmó otro bullrichista con tono pragmático.
Monzó busca el sueño imposible: la unidad Macri-Massa
Dolido con algunos de sus ex compañeros de Pro por “avalar” como funcionarios al gobierno de Javier Milei, Emilio Monzó continúa “hablando con todos” en su difícil pelea para lograr la conformación de una opción electoral de centro, equidistante del kirchnerismo y de La Libertad Avanza. En sus charlas con dirigentes de distintas tribus, el extitular de la Cámara de Diputados les plantea una idea, a esta altura, casi revolucionaria: la unidad de dos dirigentes “centristas” con los que tiene diálogo permanente: nada menos que Mauricio Macri y Sergio Massa.
Ante propios y extraños, el ex ministro porteño aclara que el mayor problema para juntarlos es, lisa y llanamente, que el expresidente y el exministro de Economía “no se pueden ver”, un obstáculo casi insalvable a la hora de las alianzas políticas.
“Los dos son políticos de centro, el tema son los extremos de los que ninguno de los dos se puede soltar”, cuentan cerca del ex diputado, que se juntó con Macri hace dos semanas y de todos modos continúa en el paciente tejido de una alternativa moderada para 2027.
Yamandú Orsi, en Buenos Aires y sin contacto con Milei
Aprovechando la cercanía entre ambas orillas, y al margen de encabezar un gobierno ubicado en las antípodas ideológicas del de Javier Milei, el presidente de Uruguay Yamandú Orsi, llegó al menos dos veces en las últimas dos semanas a Buenos Aires. La primera de ellas fue días atrás, en el homenaje a ciudadanos uruguayos desaparecidos, organizado en la legislatura porteña por el legislador porteño, radical en Fuerza Patria, Leandro Santoro. El segundo ocurrió esta semana, cuando Orsi encabezó la entrega de premios del Centro Ana Frank, entidad que homenajeó a los miembros de la Cámara Federal Porteña que condenara, en diciembre de 1985, a las Juntas Militares.
Allí, Orsi se saludó de modo cordial con el jefe de gobierno porteño, Jorge Macri, y también habló de “la importancia de la defensa de la democracia, la memoria y los derechos humanos como valores compartidos por las sociedades latinoamericanas”, según publicara el Centro Ana Frank. Sin libertarios a la vista (Pilar Ramírez sí estuvo con los directivos de la entidad días antes del evento), Orsi volvió a Montevideo sin contacto con el Gobierno.
La sonrisa de Caputo, cada vez más difícil de ver en la Rosada
En tiempos de restricciones que impiden desde hace más de un mes el libre desarrollo de sus tareas, dos de los periodistas acreditados se alegraron el miércoles, cuando en un pasillo de la planta baja de la Casa Rosada se cruzaron con el mismísimo asesor presidencial Santiago Caputo. “¿Y ustedes que hacen acá?” dijo el consejero ante la incrédula mirada de los periodistas, quienes le explicaron que entre las restricciones vigentes figura la de respetar un “corralito” entre el comedor, en el subsuelo de la casa, y la sala de prensa, en el primer piso.
Luego de los saludos, el consejero dejó claro que nada podía hacer para aliviar la situación de la prensa acreditada y partió hacia su despacho, tan sonriente como había llegado. Curiosamente, 24 horas después, los vidrios de las puertas ventana que comunican la sala de prensa con el despacho de Caputo aparecieron cubiertas por un vidrio tan opaco como el que impide visualizar el movimiento en los pasillos que dan al salón de los Científicos o al Eva Perón, también en el primer piso. Los periodistas se quedaron con la intriga sobre quien dio la orden, un día después del casual encuentro con el asesor del Presidente.
Lamelas baila con libertarios pero se reúne con opositores
La imagen, difundida esta semana, llamó la atención entre políticos y diplomáticos. El embajador norteamericano en Buenos Aires, Peter Lamelas, bailó al son de ritmos centroamericanos junto a la sonriente legisladora porteña libertaria, Lucía Montenegro, un video de marzo pasado que la propia diputada se encargó de difundir a través de sus redes sociales. “La próxima, el bombón asesino”, posteó la joven legisladora, en el texto que acompaña el video, tomado en la celebración de la independencia de República Dominicana.
Dispuesto a demostrar que su agenda es bien amplia, el diplomático también posó días atrás junto al canciller Pablo Quirno y el ministro de Defensa, Carlos Presti, en el ejercicio militar conjunto Daga Atlántica, del que participaron fuerzas argentinas y estadounidenses. Y para concluir la semana, en su visita a Rosario, Lamelas se reunió con el gobernador radical Maximiliano Pullaro, a quien llenó de elogios por su política de seguridad. “La transformación de Santa Fe en materia de seguridad demuestra lo que es posible cuando hay liderazgo, decisión y compromiso para enfrentar al crimen organizado”, expresó el diplomático de orígenes cubanos, luego del encuentro con un gobernador que suele marcar diferencias con la Casa Rosada.
pic.twitter.com/yQPCM4XjY7,June 11, 2026,Jaime Rosemberg,Karina Milei,Patricia Bullrich,Conforme a,Karina Milei,,¿Sin las Fuerzas del Cielo? Karina Milei quiere ampliar la tropa digital en medio de la interna con Santiago Caputo,,La fantasía de un edén imaginario. Inmersos en una extravagante burbuja de sentido,,Minuto a minuto. Santilli, ministro del Interior, se reunió con los gobernadores de Chaco y San Juan
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Senado: dudas por el ascenso de grado de un militar en una comisión que La Libertad Avanza confeccionó a gusto

La jefa libertaria en el Senado, Patricia Bullrich, perdió el control del recinto días atrás -mientras aprovecha el caso Adorni para limar a su propio Gobierno- y le sumó un nuevo inconveniente a los hermanos Javier y Karina Milei por el ascenso del titular de la Casa Militar y general de brigada, Sebastián Ibáñez, quien es defendido a rajatabla por el Ejecutivo. No se sabe aún si esto se repite en la Cámara alta, tras los groseros tropiezos del oficialismo legislativo -a cargo de la porteña- de las recientes semanas.
Bullrich terminó de ceder varios botones del comando tras el escándalo por un pliego judicial en el que su propio bloque, La Libertad Avanza, votó a favor, en contra y tuvo la abstención de la ex ministra de Seguridad. Complejo operar un futuro prominente para alguien que fractura en tres a una bancada de 21 integrantes. A esto se agrega que, desde hace meses, la otrora líder macrista no resuelve simples ascensos diplomáticos ya dictaminados, los cuales inhiben al resto en la carrera de la Cancillería. También aportó lo suyo Pablo Quirno.
Otra lupa grande se direcciona hacia el presidente de la comisión de Acuerdos, el aparente “karinista” Juan Carlos Pagotto. Fue él quien pisoteó y no publicó el despacho judicial que generó el embrollo. Días atrás, por orden de la Casa Rosada, buscó acelerar las firmas. Si esto ocurriese el miércoles y, de aprobarse pronto en el recinto, el postulante quedaría a tiro de una idea que circuló por el Ejecutivo: ubicarlo como número uno del Ejército. El conflicto surgió por el inevitable freno que activó la oposición dialoguista, clave para que salga todo lo que desea Balcarce 50.

“En la última sesión tuvimos que aplazar la discusión de la ley de propiedad privada y quedó para los próximos días, si logramos llegar en paz al recinto. En vez de serenarse, Pagotto y Bullrich llamaron sin avisar a Acuerdos. Para un punto solo. Un delirio. Piensan que es gratis tomar el pelo a quienes suelen ayudar. Si llegamos a la comisión, espero no aparezcan nuevas cosas raras con el pliego”, sentenció un aliado a Infobae. La referencia apunta hacia informes periodísticos relacionados con supuestas irregularidades en compras militares.
Lo más curioso es que, en Acuerdos, Bullrich sobrepasó todos los límites de convivencia -gracias a que fue avalada por el número en el recinto- y le aplicó al kirchnerismo una fuerte piña: de 17 lugares, le dejó dos en vez de cinco, que era el plan “original” avalado por oficialismo y dialoguistas. ¿Qué hizo la porteña? Como el cristinismo no se quería presentar a trabajar, le dio un lugar extra a la tucumana Sandra Mendoza, a la salteña Flavia Royón y al riojano Fernando Rejal.
Vale recordar que aquí es donde se inició el estallido por el pliego judicial que tanto dañó a la Casa Rosada y sobre el que se subió la ex ministra para hacer política. En la definición en el recinto y, luego de tanto drama, se abstuvo en vez de apoyar a una candidata observada sólo por ser familiar de un periodista que no cae bien en Balcarce 50.
Ibáñez está propuesto para pasar de general de brigada a general de división. Tras ello, le restaría el grado de teniente general, que es el máximo. La oposición dialoguista se pregunta por qué tanto apuro y si vale la pena acompañar el miércoles con las firmas. A partir de ahí, se ramifica: por fuera de la dupla Milei, en el Senado hay quienes comentan que al ministro de Defensa, Carlos Presti, no le agradaría el ascenso en cuestión. En tanto, otros le restan importancia a las acusaciones y creen que el militar tiene una carrera sólida que le permite soñar con lo que la secretaria general de Presidencia tenía pensado tiempo atrás y, por ahora, se encuentra bloqueado.
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