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La libertad y las verdades ideológicas latinoamericanas

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La libertad y las verdades ideológicas latinoamericanas

Hoy cualquier dispositivo electrónico establece una cadena de control intolerable. El monitoreo comprende prácticamente todos los aspectos de la vida, la ubicación, los traslados, los gustos, las compras, preferencias políticas, deportivas, etc. los algoritmos son implacables al respecto. Es imposible no sentir que la libertad está bajo vigilancia. Es imposible no sentirse vulnerable e inseguro, es imposible no sentirse observado. Pero es imposible desconocer que para muchas personas esta es la dinámica de interacción con el sistema que les resulta comprensible y por lo tanto esencial para su vida.

La libertad como fenómeno personal consciente suele asociarse con la acción, pero para los seres humanos la libertad constituye el fundamento radical de la política que subyace en toda expresión de ideas y conocimiento. En el proceso de comprensión de la realidad, los intentos conscientes por establecer la moralidad sobre nuevos principios deben estar basados ​​en la convicción de que la libertad no puede ser lograda sin un progreso real en el ámbito de la responsabilidad y los deberes. La moralidad sirve de fundamento para todas las formas de política, no sólo la política institucional o el derecho, sino también la historia, la academia y cualquier ámbito donde el sentido común político intente emprender acciones y comprender motivaciones humanas en estructuras y funcionamientos sistémicos.

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Es precisamente esta visión de la moralidad como una dimensión política profunda de la conciencia humana en sus interacciones que hace necesario explorar este tema con mayor profundidad y a desarrollar el concepto de «proceso» de la libertad que surge como expresión de la acción y el pensamiento. Este es el fundamento a partir del cual se desarrollan los contenidos de la libertad. Vale la pena examinar brevemente la estructura de la ética, ya que el análisis revela que las operaciones sociopolíticas fundamentales —como la negación, la afirmación, etc.— funcionan de manera análoga a los actos de libertad física. Es necesario reconocer la necesidad de ir más allá del análisis moral y comprender las operaciones lógicas básicas que ocurren en la psicología de los sujetos políticos y sociales al ejercer la libertad. En consecuencia, el término “proceso” puede servir desde el punto de vista político para expresar el ejercicio de la libertad como marco sistémico en el que se incluyen acciones e interacciones de los diferentes actores del sistema. Estas influencias han transformado la comprensión de la libertad, incluyendo la dinámica de los asuntos políticos y los factores sociales subyacentes que pueden influir en ellos, indudablemente la falta de libertad ética en la esfera política oscurece claramente el desarrollo económico, social e histórico.

Las nociones humanas vinculadas a la teoría de los “juegos” desempeñan un papel clave en la comprensión de cómo las personas perciben el proceso dentro de la realidad, incluso si nuestra autoconciencia nos impulsa a evitar referencias directas y explícitas a la idea de comunidad. La libertad, realizada dentro de un entorno de ideas preexistentes y múltiples patrones de comportamiento, no puede ignorarse; por lo tanto, la transición a la acción debe considerarse un proceso estructural o un modo de acción específico. En realidad, la libertad es lo que originalmente se concibió: un enfoque para analizar fórmulas políticas y la experiencia social de comprender el propio lugar en el espacio. Esta comprensión explica por qué el reconocimiento de la libertad requiere la clarificación de los fundamentos conceptuales de la cognición y sus operaciones fundamentales dentro de un sistema.

Las condiciones sociales, políticas y económicas pueden tanto obstaculizar como facilitar la libertad. Todos estos factores pueden limitar la realización de los derechos; estas limitaciones están estrechamente interrelacionadas e impactan los derechos de diferentes maneras. Eliminar estas limitaciones es necesario para construir una sociedad más justa y perfectible, así como para moldear la autoconciencia personal, lo que facilita el desarrollo de individuos más libres e integrados. Desafortunadamente, a menudo observamos una realidad diferente: patrones persistentes de discriminación basados ​​en la raza, el género, el lugar de residencia (zonas rurales), el estatus social, la clase, desigualdades varias, la discapacidad, etc. Una dictadura intensifica enormemente estas restricciones, privando a la sociedad, a las comunidades y a los individuos de las herramientas necesarias para remediar las situaciones derivadas de tales patrones, ya sea la persecución política o el ostracismo social. Todas estas restricciones a la libertad generan disfunciones estructurales dentro del sistema. Al mismo tiempo, distorsionan fundamentalmente la percepción que el individuo tiene de sí mismo y de las capacidades a desarrollar por la mente humana en un entorno libre.

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Por otra parte, la interrelación entre subjetividad y objetividad lleva a uno de los principales temas en la política que es la tendencia a describir la libertad únicamente en términos de las llamadas propiedades objetivas, según el cual las reglas se aplican independientemente de las condiciones subjetivas que llevan a la aplicación de principios por parte de cada persona. La cuestión de la libertad que aquí se presenta tiene una relación directa con la ética de la conciencia, la prueba de ello se afirma en cómo los procesos de ejercicio de libertad se fundamentan en la subjetividad. Si bien las reglas y las estructuras de poder regulan el funcionamiento de la ética, la esencia del proceso en sí reside en la acción y en la capacidad de acción. Por ejemplo, María Corina Machado no es libre de regresar a Venezuela. Su conciencia y su dimensión ética pueden tener claro lo que debe hacer, pero rivales y aliados impiden/limitan esta acción.

El humanismo afirma la libertad para que la acción (y su relación con la conciencia) desempeñe un papel fundamental en la experiencia y la comprensión por parte de cada actor político, el rol del humanismo para determinar las condiciones subjetivas que llevan a la acción es esencial. El método político de forma integral busca comprender la estructura de la ética de la conciencia en todas sus formas, ya sea individual, social, comunitaria o histórica. Ningún actor político puede prescindir en sus reflexiones y sus acciones de la conciencia y el inconsciente, especialmente en el contexto de la emotividad negativa de la política del siglo XXI. Sin embargo, al reconocer la existencia del inconsciente, el interés principal radica en cómo la conciencia participa en la acción y moldea el conocimiento de la libertad. Este sentido de libertad nos recuerda constantemente que es imposible ofrecer una descripción de la libertad sin que la subjetividad siempre esté presente en el proceso.

Por supuesto, el objeto del conocimiento —tal como suele presentarse en la política y la sociedad actuales— no está exento de la influencia de la cultura social. Y, sin embargo, estos parámetros de sesgo son parte integral del proceso mismo. Desde cualquier perspectiva, vemos que el sentido común o la actitud natural reduce la definición política a las interacciones de los elementos como si observáramos la secuencia de una fórmula ya probada. Esto presupone que la justicia y la equidad existen en sí mismas, sin cuestionamientos, dentro del marco de las definiciones aceptadas por los actores políticos. Sin embargo, si consideramos cómo se forma la experiencia —a través de la síntesis de datos, algoritmos y percepciones que crean recuerdos, mediante parámetros lingüísticos, así como a través de la ubicación espacial, temporal, la visión ideológica o el alcance de sentidos, nos damos cuenta de que esta experiencia no es en absoluto neutral. La postura natural tiende a la objetividad, pero este mismo proceso de percepción por el cual se filtra la libertad oculta algo más profundo. La dificultad reside en describir este proceso sin sucumbir a las distorsiones que inevitablemente surgen durante dicho filtrado. Aquí es donde surge la idea de «reducción»: una forma de interrumpir el curso habitual de la experiencia natural para avanzar hacia una posición política trascendental. La estructura conceptual de la libertad tiene varios niveles y no todos ellos son aplicables para cada persona que puede ser no esté interesada en determinados ejercicios de derechos, los tenga o no los tenga, los quiera tener disponibles o no.

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El enfoque inicial para enfocar la libertad y centrarla en la acción, tiene que ser realista o descriptivo. Este proceso implica dejar de lado las hipótesis y las teorías especulativas para centrarse únicamente en describir la acción libre y volver a «las cosas mismas», es decir, a cómo se percibe y se vive la propia experiencia y los factores políticos/sociales/económicos que influyen en la misma. Esto implica, por ejemplo, analizar la conciencia de la libertad y comprender cómo se forman el significado y la dirección de la acción, así como la importancia que estas acciones tienen para las interacciones que se emprendan. Una explicación causal —por ejemplo, afirmar simplemente que una determinada acción libre está determinada por una causa específica— es absolutamente insuficiente, ya que este tipo de explicación es característica de un modelo que ignora la dimensión ética y moral de las ideas políticas. El peso específico de la acción moral libre no está sujeto a medida. Por eso una organización como la OEA con un presupuesto mínimo pudo deslegitimar un país petrolero con presupuestos millonarios. Ello ocurrió simplemente a partir de posicionamientos éticos basados en los hechos, lo que neutralizó hasta cierta medida su capacidad de comprar o presionar voluntades.

Esto quiere decir que siempre hay elementos que neutralizan la acción puramente libre, no todo el mundo puede seguir todo el tiempo un propósito ético, si bien una parte significativa de la experiencia puede describirse de esa manera, dicha descripción no logra captar la naturaleza misma de la acción, pues son muchos los elementos que aborda la dimensión ética que determina la actitud hacia los propios intereses, zonas de confort y adversidades de la vida. No es necesario esforzarse por comprender cómo el sentido común percibe esta experiencia en términos de su significado o importancia ética. Por lo tanto, al centrarnos en cómo las cosas tienen sentido para nosotros, con el fin de comprender este proceso de construcción de significado debemos dejar de lado diversas teorías de la percepción política e intentar identificar las características internas de la acción misma. En este sentido, no basta con ofrecer una descripción exhaustiva de las experiencias —tanto intelectuales como sensoriales— que caracterizan a la libertad, esta visión opera de manera diferente desarrollando primero una teoría de la libertad externa y luego, casi como complemento, una teoría de la libertad de la mente y la acción humana interna, pero en el individuo político la libertad se mueve muchas veces en la dirección opuesta, por ello es muy probable que siempre implementemos nuestra primera decisión más allá de las discusiones, argumentaciones y procesos que se lleven adelante, superar estas barreras siempre está plagado de dificultades independientemente de dónde comencemos.

Así, al analizar esta ética pública de la libertad, observamos permanentes cambios de rumbo, tantos como cambia la política de derecha a izquierda y viceversa. Porque parte de los hechos internos de la conciencia humana, también luego se construye libertad sistémica sobre fundamentos ideológicos. En consecuencia, esto implica un conjunto diferente de problemas y puntos de partida distintos. Cuando se tiene suerte este enfoque ideológico va acompañado de la búsqueda de conocimiento fiable, así como del reconocimiento de que la decisión y el “gran proyecto” ideológico pueden atravesar diversas etapas, desde el escepticismo radical hasta las convicciones simples, y todo esto puede ocurrir dentro de la misma conciencia sucesivamente. Por supuesto, es imposible desarrollar un conocimiento que sea simultáneamente libre de prejuicios y por lo tanto más fiable; en cierto sentido, las actividades sociales, económicas y políticas habituales de implementación de la “ética pública” sirven de base para la sostenibilidad de la libertad, al igual que gran parte del trabajo práctico, ya que la mayoría de estas dimensiones de la ideología son en gran medida programáticas y repetitivas, y abordan cuestiones que distorsionan, socavan o disminuyen la libertad. Muchas veces resulta asimismo evidente que la comprensión conceptual de la libertad en relación con las instituciones se centra más en cómo pueden las instituciones limitarla que en cómo puede expandirla. Y también ocurre que el concepto de libertad está más estrechamente vinculado al funcionamiento de una política de identidad particular que a cómo la conciencia aplica un método —un “proceso”— para discernir las esencias eternas inherentes a la libertad humana y como una vez discernidas estas esencias, la conciencia comienza a definir la libertad a través de ellas. El “sentido común” al que se apela en general en la política puede comprenderse con claridad, de modo que su fuerza se vuelve innegable, y sólo entonces éste sentido común conforma todos los demás elementos del conocimiento sobre la libertad.

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Sería ideal tener una referencia humanista/humanitaria permanente para el ejercicio de la libertad. Así, la acción humanitaria describe la realidad y funciona como una práctica política rigurosa, incluso si la idea de fusionar libertad con acción humanitaria parece radical. Sin embargo, intentar lo contrario sería desprenderse de principios fundamentales. Los intentos, tanto de la derecha como de la izquierda, de separar la acción humanitaria de la libertad han sido persistentes. No obstante, debe sostenerse que dicha definición no es simplemente una cuestión de política estricta, sino una condición necesaria para comprender qué significa la libertad y qué puede o debe hacerse con ella. Las formas ideológicas de entender la libertad son muy particulares, en algunos casos se entiende la libertad del asistencialismo total o la libertad del consumidor. Es una tarea formidable ganar una batalla política que dote a la libertad de un significado que trascienda las opciones y decisiones y la dimensión humanitaria es capaz de preservar la visión de alcanzar un objetivo incluso cuando la política se desmorona a su alrededor, y no se puede negar la nobleza del mero intento de emprender tal proyecto. Es importante considerar que la libertad debe consistir en esta labor humanista/humanitaria para ser una especie de estándar o procedimiento para comprender la positividad de su esencia, esto es como un método para fortalecer la política en su acción social y de asegurar la eficiencia de su funcionamiento en el contexto de la sociedad en la que uno se encuentra.

Uno de los problemas es la sensación de desesperanza ante lo “incontrolable” que suelen tener los políticos. Imagino que ustedes —como personas que viven en la América Latina contemporánea y pertenecen a su folclore o tradición política— perciben la palabra “incontrolable” como algo caótico e incierto. Quizás la palabra «incontrolable» debería ir en cursiva, ya que esta categoría puede ser bastante fluida y parece ser muchas veces el elemento crucial de la libertad. También es importante considerar que, si bien esta afirmación puede no ser cierta para todas las formas de comportamiento, es posible imaginar un modelo «incontrolable» que sea incuestionable, y también modelos muy cuestionables. Las expresiones incontrolables de libertad se forman en una conciencia capaz no sólo de evitar conscientemente las trampas de los modelos de toma de decisiones impuestos por el sistema político, la sociedad o la economía, sino también de superar las limitaciones naturales generadas por las sensaciones, los sentimientos y los pensamientos que surgen bajo la influencia de estos sistemas. Consideremos algunos de estos puntos problemáticos y cómo se relacionan con la tesis de que los hechos que contradicen a la ética en la predeterminación de resultado son en sí mismos irreductibles; en otras palabras, el razonamiento del sentido común sobre el amor, el odio, la esperanza, la culpa y el deseo a menudo se basa en la noción de que las decisiones de cualquier persona pueden reducirse a algunos de estos elementos. En contraste, el enfoque humanitario considera estos favores muchas veces una intrusión inaceptable en el ámbito de la conciencia.

Algo similar ocurre en el análisis de las estructuras, puesto que el enfoque humanitario presupone la existencia de sistemas éticos contradictorios que se transforman en realidades irreductibles. Es lo que señalábamos en una ocasión anterior respecto a las segundas vueltas electorales entre proyectos incompatibles entre sí en Latinoamérica. Dado que los principios semánticos de cada sistema son fundamentales, la acción se convierte en la encarnación de aspiraciones políticas, sociales, religiosas, culturales o económicas: una especie de proyecto para cumplir con el deber, tal como lo entiende el individuo, su ideología y sus circunstancias circundantes. Estos enfoques políticos, sociales y de otra índole sobre la libertad buscan primero formar el “yo ideológico” y luego, sobre esta base, construir la naturaleza del proyecto en sí; el proyecto ético humanista/humanitario, por el contrario, primero construye la naturaleza de la libertad y sólo después integra al “yo ideológico” al proyecto. Así, cuando el “yo ideológico” se vuelve primordial, planteando la cuestión de la relación entre las reglas (algunas veces incluso la constitución) y un objetivo incontrolado del ejercicio “ ideológicamente correcto” de la libertad. Es importante fundamentar la idea de actividad no controlada, una categoría que puede resultar más precisa de lo que aparenta inicialmente, ya que implica el estudio del juego político-económico y su historia, así como la búsqueda de una perspectiva óptima como una “delimitación” conceptual que aborde el problema mismo que la libertad pretende resolver.

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La crisis permanente de la existencia latinoamericana demuestra que es más fácil definir aquello a lo que se opone que aquello que defiende. Los procesos latinoamericanos se enfrentan a fenómenos como el historicismo, el relativismo, el irracionalismo y la narratividad, los desafíos que buscan distanciarse de la libertad o, más precisamente, de las estructuras y mecanismos de desarrollo basados ​​en la libertad. Quizás esta sea la reacción de América Latina al auge de la “política natural” moderna, que ha desviado a la región, distorsionado su comprensión de la libertad y conducido al empobrecimiento debido a una mala interpretación de las reglas de este “juego”. En cierto sentido, la realidad sugiere que estos problemas son fundamentalmente de naturaleza cultural. Un proyecto con una orientación más ética podría permitir que los objetivos políticos salven a la región de la degradación y revitalicen el proceso de desarrollo. El desarrollo no puede avanzar sin libertad: la libertad que permite la formación de la inteligencia colectiva en lugar de su destrucción en aras del beneficio individual negativo que resta al proceso económico/social integral; una libertad capaz de construir la inteligencia colectiva de un sistema para la protección de los derechos humanos. Ninguno de estos modelos forma parte del comportamiento natural de los países de la región si bien la racionalidad de la libertad abarca todo el ámbito de la experiencia humana y la racionalidad humana permite comprender la libertad en cualquier contexto político, social y económico conocido.

El objetivo es explorar no sólo las capas pre-reflexivas, sino también los conceptos que crean las condiciones naturales para la libertad; por ejemplo, el significado, la verdad, el amor y el miedo (elementos considerados esenciales para todos los seres conscientes y cognoscentes). En cada caso, nos encontramos con un movimiento circular del pensamiento: el razonamiento inevitablemente regresa a sí mismo en un intento por comprender nuestras acciones y pensamientos libres, y por lo tanto, la transición al reino de la vida interior no nos lleva tanto al logro de un estado vivo de libertad… En busca de la esencia de la libertad, tomemos, por ejemplo, a las personas de un determinado sistema y apliquemos el proceso de reducción al “mundo de la vida inmediata”. Es necesario reflexionar sobre esto. Al interactuar con la sociedad, atribuimos diversas condiciones a la misma (el mundo en que vivimos, nuestro “aquí y ahora”), y luego las añadimos o descartamos mentalmente. Observamos cuáles de estas condiciones pueden descartarse sin perder la esencia misma de la libertad, y cuáles no; cuáles son esenciales para nuestra libertad, y cuáles no. Estas condiciones varían de una sociedad a otra y de una persona a otra. Precisamente por eso, algunas personas viven pacíficamente bajo una dictadura, mientras que otras no pueden tolerarla ni por un instante.

Un régimen totalitario cuestiona la libertad misma; sobre todo, busca suspenderla. Esto no se debe a que dude de su existencia ni a que sea escéptico respecto a las sillas o el sentido común; no niega su existencia. Simplemente afirma que la libertad externa es irrelevante y debe descartarse —en un sentido estrictamente económico, es decir, aislando el problema—, ya ​​que, como recordamos, un régimen totalitario se basa en el control; por lo tanto, todo lo “incontrolable” debe quedar fuera del alcance del control interno y de todo lo que este conlleva. Al hacerlo, una parte significativa de los derechos humanos y de la experiencia humana queda inevitablemente suprimida. Las dictaduras fuerzan el sistema hacia la ineficiencia, pues sus dinámicas de control funcionan mejor cuando las dinámicas económicas o sociales son de baja intensidad y calidad. Es imposible que una dictadura pueda ejercer un control total sobre un sistema económico o social en que cada actor de esos sistemas tenga capacidad máxima de acción social o producción económica. Por ejemplo, en un sistema de control, se excluyen las relaciones causales, puesto que la lógica del control no percibe causalidad en la libertad ni busca modificarla; es simplemente una secuencia de eventos, donde una cosa sigue a la otra; todas las narrativas y consideraciones externas también se descartan. Lo único que queda son los datos brutos y puros de la existencia humana: esa cualidad común inherente a todos nosotros, que el sistema totalitario busca controlar. Esto puede imaginarse como un proceso de selección en busca de algún elemento simple y definible, el poder intenta filtrar el contenido de la experiencia humana para preservar lo que podría llamarse su “esencia controlable”: el comportamiento inmutable y determinista que define toda experiencia. Combinando estos elementos de control, llegamos al concepto de “reducción humana”, que surge del rechazo de la dinámica de los derechos humanos (es precisamente en esta dinámica donde residen las definiciones de la esencia de la libertad). El deseo humano de alcanzar la libertad está inextricablemente ligado a la descripción de cada derecho humano registrado en la historia, desde el Cilindro de Ciro hasta nuestros días.

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Keiko Fujimori recibió las credenciales de presidenta electa de Perú y prometió una «reconciliación» tras una década de crisis política

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La conservadora Keiko Fujimori recibió el miércoles sus credenciales de ganadora de las elecciones presidenciales de Perú en una ceremonia en la que prometió “gobernar para todos” aunque enfocando su gestión en la cuarta parte de la población en situación de pobreza, sobre todo en los Andes y la Amazonía.

En el acto celebrado en un teatro de Lima, el titular del Jurado Nacional de Elecciones le entregó un documento a la líder de Fuerza Popular que certifica su triunfo por casi 50.000 votos sobre el candidato progresista Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, en el balotaje del 7 de junio.

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La presidenta electa, de 51 años, hija del fallecido mandatario Alberto Fujimori (1990-2000), dijo que su gobierno estará integrado “por reconocidos técnicos, sin importar su militancia partidaria”, y resolverá los problemas urgentes del país. Asimismo señaló que su gestión rendirá cuentas de los recursos públicos.

Fujimori dijo que combatirá la desnutrición que afecta al 12,1% de menores de cinco años, así como la pobreza que golpea al 25,7% de la población, es decir casi 9 millones de personas a quienes no les alcanza para cubrir el costo de la canasta básica de consumo que incluye alimentos, bienes y servicios esenciales.

También indicó que cree «profundamente en la reconciliación». “He aprendido de mis errores y aciertos, de los momentos difíciles, de los momentos alegres, he aprendido a pedir perdón, pero sobre todo a perdonar”, dijo en medio de un coro de simpatizantes que gritaban “sí se pudo” y “Keiko valiente, aquí está tu gente”.

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Añadió que al final de su mandato rendirá “cuentas ante Dios y la historia y lo haré con la frente en alto porque tengan la certeza que habré puesto todo mi empeño y voluntad para sacar adelante a nuestro Perú”.

Más temprano Fujimori -vestida con traje sastre de color crema- había salido de su casa a diez cuadras del Gran Teatro Nacional acompañada de sus dos hijas de 18 y 17 años. Subieron a una camioneta blanca de una compañía de alquiler de autos. La dirigente saludó, pero no hizo declaraciones a la prensa.

Cuando asuma el poder el 28 de julio, Fujimori será la primera mujer en alcanzar la presidencia por unas elecciones en 205 años de república. La gestión presidencial es por cinco años.

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Perú fue gobernado antes por otra mujer Dina Boluarte (2022-2025)- que sucedió, por ser vicepresidenta, al ex presidente Pedro Castillo (2021-2022), quien fue removido por el Congreso. El gobierno de Boluarte fue el más impopular de Perú.

Fujimori ha prometido gobernar “por cinco años”, a diferencia de su padre quien inició su gobierno en 1990 pero buscó permanecer en poder y fue reelegido en 1995 y en 2000. Luego abandonó Perú a fines de 2000 en medio de escándalos de corrupción y huyó a Japón. Después fue extraditado desde Chile, a donde había llegado de forma sorpresiva, y luego fue condenado por corrupción y asesinato. Fue excarcelado tras un indulto presidencial en 2023 y murió en libertad en 2024.

Fuera del Gran Teatro Nacional llegaron más de 300 personas con banderas de Perú, algunos con chaquetas de color naranja, el color de Fuerza Popular, pero también el mismo que el ex presidente Fujimori usó desde su primera campaña presidencial en 1990 bajo el lema “honradez, tecnología y trabajo”.

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Consuelo Castellares, una abogada que llegó desde la región andina de Huancavelica, dijo a The Associated Press que la principal preocupación de Fujimori debería ser la educación. Indicó que en los últimos 25 años los maestros de escuela “han lavado el cerebro a los estudiantes”, por lo que ahora hay fuerte oposición a ella.

“Le diría Keiko no seas como tu papá porque él dejó agonizando a los terroristas que hoy están en el Estado, tienes que poner mano dura con esas personas que han lavado el cerebro y han generado polarización”, indicó Castellares, quien añadió que tras los gobiernos posteriores a Fujimori existe una fuerte “ausencia del Estado”.

Keiko Fujimori iniciará su gestión en medio de protestas de Sánchez, quien la semana pasada aceptó a regañadientes el triunfo de la conservadora en el balotaje donde se enfrentaron. Fujimori triunfó por los votos claves de los peruanos en el extranjero; dentro del territorio ganó el progresista, según datos oficiales.

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Sánchez convocó a una manifestación esta tarde por las calles de Lima exigiendo la liberación del expresidente Castillo, sentenciado a más de 11 años de cárcel por conspiración para la rebelión luego de ser detenido en diciembre de 2022.

Meses después hubo manifestaciones a su favor reprimidas por la policía y militares que dejaron 50 civiles asesinados.

Sánchez también pedirá justicia por esos manifestantes asesinados por las fuerzas de seguridad durante la gestión de Boluarte, un gobierno apoyado por el partido de Fujimori.

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Trump says Iran released American woman held since 2024 in ‘gesture of goodwill’

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

President Donald Trump said Tuesday that Iran has released an American woman who he said was «wrongfully detained» in the country for the past year and a half.

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She was identified as Iranian-American citizen Dena Karari by her attorney Jared Genser, who confirmed her release to Fox News. She was reportedly accused of espionage over her work with an American nonprofit helping impoverished children.

In a post on Truth Social, Trump said the woman was detained in December 2024, during the Biden administration and was recently allowed to leave Iran. 

«Iran has allowed an American Citizen, who was wrongfully detained in December of 2024 under the ‘presidency’ of Sleepy Joe Biden, to leave the Country,» Trump wrote.

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TRUMP REVIVES HIS DECADES-OLD IRAN WARNING AS US RAMPS UP MILITARY PRESSURE: ‘REMARKABLY CONSISTENT’

In a post on Truth Social, President Trump said the woman was detained in December 2024.  (Chris Kleponis/CNP/Bloomberg via Getty Images, File)

Karari is reportedly now safely outside Iran and in good condition following her release, according to Trump.

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Her release marks the first time an American has been freed from Iranian custody since 2023, and represents a notable development amid ongoing military confrontations between Washington and Tehran.

Following her release, Trump thanked Iran for what he described as a «gesture of goodwill.»

«The United States of America appreciates this gesture of Goodwill by Iran!» he wrote.

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TRUMP SAYS IRAN CEASEFIRE IS ‘OVER’ AFTER IRANIAN ATTACKS TRIGGER MASSIVE US RESPONSE

Billboard shows Iran's three supreme leaders.

Dena Karari was targeted after Iranian authorities linked her to the Children of Mehr Foundation, a U.S.-registered nonprofit, her attorney said. (AFP/Via Getty Images)

Gesner released a statement shortly after Trump’s announcement, saying she had been «trapped in Iran on bogus charges of collaboration with a hostile state and espionage» but is now on her way back to the United States.

According to Genser, Karari was targeted after Iranian authorities linked her to the Children of Mehr Foundation, a U.S.-registered nonprofit that provides books, literacy programs and other humanitarian assistance to impoverished children in rural Iran.

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Under the regime, affiliations with U.S.-based organizations operating inside Iran are often viewed with heightened suspicion and can lead to accusations of security-related offenses.

Genser clarified that Karari was never formally imprisoned but was effectively held in Iran through a «coercive exit ban.» She was reportedly interrogated dozens of times by Iran’s Ministry of Intelligence and Security (MOIS) and «suffered enormous physical and psychological hardship.»

«We urge Iran to drop all the remaining charges against those who worked locally in support of the Children of Mehr Foundation, who are innocent and committed no crimes,» Genser said. «And I personally call on Iran to release both all wrongly imprisoned Americans and those subjected to coercive exit bans and all Iranian political prisoners.»

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PENCE COMMENDS TRUMP FOR WINNING FREEDOM OF BEIJING’S ZION CHURCH PASTOR EZRA JIN FROM CHINESE DETENTION

protesters chant and march in Tehran

Protesters chant slogans during an anti-government demonstration in Tehran, Iran, Jan. 8, 2026. (UGC via AP)

Sources previously told Fox News Digital in January 2026 that Iran may have been holding more than eight American citizens and residents in custody, exceeding publicly available data that listed five American hostages in Iran.

Two of the current hostages include Kamran Hekmati, a 61-year-old Jewish man held since May 2025, and Reza Valizadeh, a 49-year-old journalist and dual Iranian-American national held since March 2024.

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A U.S. State Department official previously told Fox News Digital that «President Trump is working to secure the release of detained Americans around the world.»

«The Iranian regime has a long history of unjustly and wrongfully detaining other countries’ citizens as hostages for use as political leverage. Iran should release these individuals immediately,» the official said.

US HOSTAGES IN IRAN FACE HEIGHTENED RISK AS PROTESTS SPREAD, EXPERTS SAY NUMBER HELD MAY EXCEED ESTIMATES

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Women holding Iranian flags and portraits of the late Supreme Leader Ali Khamenei at a mosque.

Women hold Iranian flags and pictures of the late Iranian Supreme Leader Ali Khamenei in Tehran, Iran, March 6, 2026. (Vahid Salemi/AP Photo)

According to United Against Nuclear Iran, Tehran detains foreign nationals on vague charges and uses them as «bargaining chips» to extract concessions from other countries, such as securing the release of frozen financial assets locked up by international sanctions.

Iran has frequently targeted individuals who hold both American and Iranian citizenship, as Tehran does not recognize dual nationality and often treats dual citizens solely as Iranian nationals, limiting their access to U.S. consular assistance, United Against Nuclear Iran said.

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During the most recent major prisoner exchange in September 2023, the U.S. secured the release of five Americans who had been detained in Iran for years. In exchange, the U.S. approved the transfer of $6 billion in frozen funds.

Fox News’ Benjamin Weinthal contributed to this report.

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iran, state department, war with iran, donald trump, sanctions, foreign affairs, politics

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Un enorme cartel con el presidente de EE.UU. en un ataúd fue colocado en pleno centro de Teherán: “Mataremos a Trump”

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En medio de una nueva escalada de la guerra en Medio Oriente, las autoridades iraníes colocaron un afiche gigante en pleno centro de Teherán que muestra al presidente estadounidense en un ataúd con un mensaje amenazante: “Mataremos a Trump”.

El cartel apareció en una de las vías más transitadas de la capital iraní, en momentos en que Estados Unidos bloqueó los puertos iraníes y se registró el cierre del estrecho de Ormuz, lo que desbarató el protocolo de acuerdo que debía poner fin al conflicto iniciada en febrero.

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Casi un mes después de que Estados Unidos e Irán firmaran un memorándum de entendimiento para poner fin a la guerra en Oriente Medio, ambas partes reanudaron los combates, con repercusiones en toda la región.

El ejército estadounidense confirmó una nueva “ola de ataques” este miércoles, que duró 90 minutos.

Una mujer iraní cruza una transitada avenida de Teherán. Detras se observa un cartel que dice «Mataremos a Trump» (Foto: EFE)

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Donald Trump amenaza con más ataques

El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con extender los ataques la próxima semana para golpear centrales eléctricas y puentes si Teherán no vuelve a la mesa de negociaciones.

La disputa por el estrecho de Ormuz, una vía navegable crucial para el tránsito mundial de petróleo y gas, es el principal detonante de los nuevos combates y la reanudación del bloqueo naval el martes.

Leé también: Murió otro inmigrante durante un operativo de agentes del ICE en Estados Unidos: es el tercer caso en una semana

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Los enfrentamientos reanudados el 7 de julio, después de unos ataques a barcos en el Golfo atribuidos a Irán, socavan los esfuerzos diplomáticos para aplicar el protocolo de acuerdo firmado en junio, que ratificaba el alto el fuego concluido en abril.

De momento, los ataques no afectan a la capital, Teherán, ni a las instalaciones petroleras y de gas del Golfo.

Israel, que desató la guerra junto con Estados Unidos el 28 de febrero, no se unió a las nuevas hostilidades.

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“Sobreviviendo”

La ciudad portuaria de Bushehr, donde se encuentra la única central nuclear de Irán, fue nuevamente atacada por Estados Unidos el miércoles, según la agencia de noticias gubernamental Irna.

En el sureste del país murieron siete militares al ser alcanzados por misiles estadounidenses contra un cuartel situado cerca de la ciudad de Iranshahr, informó el ejército iraní.

Varios buques estacionados en el estrecho de Ormuz (Foto: Amirhosein Khorgooi/ISNA/via WANA (West Asia News Agency)via REUTERS)

Varios buques estacionados en el estrecho de Ormuz (Foto: Amirhosein Khorgooi/ISNA/via WANA (West Asia News Agency)via REUTERS)

Más de 30 civiles murierono desde que se reanudaron los enfrentamientos, según el gobierno iraní.

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Nadin, una iraní de 27 años, pide a Dios que ponga fin a la guerra y a las dificultades económicas.

“No estamos viviendo, estamos sobreviviendo”, dijo.

Leé también: Un esqueleto de tiranosaurio rex se vendió por más de US$50 millones y marcó un récord histórico en una subasta

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En respuesta a los bombardeos, Teherán volvió a atacar instalaciones estadounidenses en varios países del Golfo y en Jordania.

Baréin, Kuwait y Jordania fueron blanco de ataques iraníes durante la noche y por la mañana y la Guardia Revolucionaria Islámica, el ejército ideológico del régimen, afirmaron haber atacado instalaciones de la Quinta Flota de Estados Unidos en Baréin y el centro logístico de Mina Abdulá utilizado por el ejército estadounidense.

Irán amenaza con cerrar otras vías

Además del impacto en el comercio mundial de hidrocarburos, la ONU se alarmó por las “graves consecuencias socioeconómicas y humanitarias” del bloqueo de esta “ruta de paso esencial de la que dependen millones de personas” para la comida, los medicamentos y otros productos de primera necesidad.

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La Guardia Revolucionaria afirmó que el estrecho “permanecería cerrado hasta que Estados Unidos ponga fin a sus actos de agresión”, y mencionaron el posible cierre “de otras vías de exportación de petróleo y gas” que benefician a Estados Unidos y sus aliados.

Con la reimposición del bloqueo de los puertos iraníes, Trump quiere presionar al gobierno de Teherán por sus divergencias sobre el estrecho de Ormuz.

El gobierno teocrático lleva meses diciendo que quiere cobrar un peaje por el paso por esta vía.

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Esta semana, Trump sorprendió al asegurar que cobraría una tarifa a cambio de proteger Ormuz. Luego se desdijo. Según él, se trataría más bien de “acuerdos comerciales e inversiones” con las monarquías del Golfo.

(Con información de AFP)

Irán, Donald Trump

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