POLITICA
La oposición buscó acorralar a Adorni y amenaza con una interpelación para votar una moción de censura

Tras su exposición inicial, el jefe de Gabinete Manuel Adorni enfrentó las preguntas que, con distinto nivel de voltaje, tenían preparadas las distintas bancadas de la oposición. Fiel al libreto prefijado, repitió como un mantra que las acusaciones sobre su presunto incremento patrimonial son materia de investigación de la Justicia, pero eso no evitó que los opositores más críticos insistieran en meter el dedo en la llaga.
“Hoy no tiene la confianza ni del Congreso, ni de la sociedad, ni de su gabinete. Para muchos usted es un lastre, un collar de melones. Y para la sociedad su palabra vale cero”, cuestionó Germán Martínez, jefe de bloque peronista de Unión por la Patria, quien anticipó que su bancada intentará motorizar la interpelación de Adorni para impulsar una moción de censura que lo desplace del cargo.
Se trata de un mecanismo mediante el cual el Congreso puede destituir al jefe de Gabinete y a los ministros si los bloques que lo activan consiguen una mayoría absoluta, esto es, la mitad más uno de los miembros del cuerpo.
“Quiero recordarles que nunca se destituyó un jefe de Gabinete por este mecanismo desde que se instituyó la figura”, replicó Adorni a la hora de las respuestas. “Con lo cual es claro que el interés de ustedes no es preservar el funcionamiento institucional, sino desestabilizar al Gobierno”, abundó.
Adorni se mostró impertérrito. Tampoco hizo gesto alguno cuando Myriam Bregman (Frente de Izquierda) bromeó sobre su situación patrimonial.
“Hay un chiste popular, el que dice que usted es como el aloe vera, cada día se le descubren más propiedades -arrancó Bregman-. No es gracioso, porque usted hizo de la burla a los periodistas, a las personas con discapacidad y tantos otros como su forma de actuar. ¿Si usted es tan gallito, por qué tuvo que venir acompañado del presidente Milei y de su hermana?”
Santiago Oroz –
Los opositores no se limitaron a preguntarle sobre su situación patrimonial; también acicatearon a Adorni sobre las denuncias, también bajo investigación judicial, en torno a la presunta estafa de la criptomoneda $LIBRA y los sobreprecios en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis). También reprocharon por la no aplicación de las leyes de emergencia de discapacidad y de financiamiento universitario, entre otros temas.
“¿Usted conoció a Mauricio Novelli (quien facilitó, como intermediario con los hermanos Milei, el proyecto $LIBRA)? ¿A qué se debieron las más de 16 reuniones autorizadas en Casa Rosada y Quinta Presidencial de Olivos durante 2024 y 2025? -lanzó Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica)-. Podrá usted elegir el silencio, pero no va a poder evitar que sigamos haciendo preguntas hasta que la Justicia decida investigar al poder”.
“¿Cómo es posible que no cumplan con la ley de financiamiento universitario, votada cinco veces por este Congreso?”, acicateó, por su parte, Néstor Pitrola (Partido Obrero).
Desde Unión por la Patria, Lucía Cámpora, insistió con el tema. “No sé en qué universidad estudiaron para sacar un decreto para no cumplir con una ley. ¿En qué planeta viven? Saben que los docentes vieron recortados el 40 por ciento de su poder adquisitivos Ya renunciaron 10.000 docentes y científicos en el tiempo en que usted, Adorni, viajaba a Aruba y Punta del Este y compraba dos departamentos”, dijo.
“Usted no puede simular un informe normal de gestión, sino debe dar explicaciones. No nos estamos inmiscuyendo en sus causas judiciales, sino reuniendo elementos para definir si usted es idóneo para el cargo”, insistió Juan Marino, también de Unión por la Patria. “¿Cómo piensa usted pagar las hipotecas y las deudas que contrajo para pagar su último departamento? Si usted cobró como funcionario $3,5 millones durante dos años, ¿cómo lo explica?”
Uno de los pasajes más tensos lo protagonizó el diputado Pablo Juliano (Provincias Unidas) cuando tuteó al ministro coordinador para exigirle explicaciones. Ofuscado, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, le advirtió que le cortaría el uso de la palabra.
“Estamos viendo que se invierte la carga de la prueba, que quien tiene que ser el fusible de un gobierno hace que concurra todo su gobierno entero a apoyarlo en el Congreso. Es raro lo que nos está pasando hoy acá, porque es la confirmación de lo que anunciaste en campaña: que Adorni es Milei. Eso se está cumpliendo”, ironizó Juliano. “Usted hoy encarna una nueva defraudación. ¿Sabe cuál es la única pregunta que le cabe a usted? ¿Qué está esperando para renunciar?”, desafió.
Por su parte, Rodolfo Tailhade (Unión por la Patria) le reprochó a Adorni los viajes y el uso de custodia por parte de su esposa Betina Angeletti. Cuando le tocó responder, Adorni se mostró ofuscado especialmente porque los diputados opositores mencionaron los movimientos de su esposa, como si “la hubieran espiado”.
“Su esposa tiene custodia policial desde que usted asumió la vocería. La usa para ir a la manicura, a llevar a sus hijos al colegio o para ir a la Fernetería, un bar de moda. Está claro que el jefe de Gabinete debería informarnos, aun cuando tenga algún aviso de judicialización, por qué colmó de privilegios a su esposa, Betina Julieta Angeletti”, interrogó Tailhade.
exposición inicial,Laura Serra,Cámara de Diputados,Conforme a,Cámara de Diputados,,Las perlitas de la sesión. La máquina de hacer pochoclos, el aloe vera de Bregman y los leones que pasaron a “therians”,,Ni patrimonio ni viajes. Los aliados evitaron el frente judicial de Adorni: silencio de Pro y reclamos provinciales,,A qué hora es, cómo verlo en vivo y cuáles son las calles cortadas. Manuel Adorni expone en el Congreso: todo lo que hay saber
POLITICA
La mesa redonda del PJ: Massa insiste con la unidad para enfrentar a una derecha en riesgo de fragmentación

En el peronismo circula una imagen para describir su propio presente: una mesa redonda. Ya no hay cabeceras. Hay gobernadores, intendentes, líderes parlamentarios y dirigentes con predicamento propio: ninguno tiene la centralidad suficiente para ordenar al resto por decreto. Es un peronismo policéntrico, obligado a construir consensos antes que a recibir órdenes, que empezó a discutir —todavía en voz baja— cómo se reorganiza para 2027 y quién tendrá, llegado el momento, la “aptitud” para encabezarlo.
Esa palabra —aptitud— circula con insistencia en las conversaciones reservadas del círculo de Sergio Massa. El líder del Frente Renovador, ex candidato presidencial y una de las piezas con mayor llegada transversal dentro del espacio, mantiene un perfil bajo que no debe confundirse con repliegue: sigue activo en sus oficinas de la Avenida Libertador, en su casa de Tigre y en algunas mesas reservadas, con reuniones políticas discretas que abarcan a todos los sectores, sin la fanfarria de la campaña de 2023.
Según pudo reconstruir Infobae a partir de fuentes con acceso directo a esas conversaciones, Massa tiene un diagnóstico sobre el momento que vive el peronismo, sobre la potencialidad electoral de Cristina Kirchner —aun después de la condena y la inhabilitación perpetua—, sobre el rol que debería asumir Axel Kicillof, y sobre la posible fragmentación del espacio de la derecha, que hoy es oficialismo y está atravesado por riesgos ciertos de disidencias y desgajamientos.

La hoja de ruta y el tablero interno al 2027
El fin de semana pasado Massa se reunió con intendentes y legisladores del Frente Renovador. Según fuentes que participaron del encuentro, allí bajó una serie de lineamientos que funcionan como hoja de ruta: que la responsabilidad del espacio es volver a ser gobierno en 2027; que nadie debe prenderse en una interna prematura, porque el partido solo debe trabajar por la unidad; que el electorado peronista no quiere internas y que el candidato que mejor mide es, justamente, el de la unidad.
En esa lista también incluyó que no pueden ser funcionales a que Javier Milei siga gobernando por la división del propio espacio; que la ampliación debe hacerse sin tirar a ningún compañero por la ventana, porque no hay lugar para sectas; que hace falta adultez y responsabilidad; y que hay que ir a buscar a todos.
Es, en los hechos, un programa de convivencia y una señal hacia adentro. Massa no quiere aparecer como mediador: la palabra le incomoda porque lo ubicaría en una tercera posición que no es la que pretende ocupar. Su apuesta, en ese esquema, es la unidad; no el arbitraje.
En ese cálculo de unidad, el rol de Axel Kicillof aparece como central y, a la vez, como un signo de interrogación. Desde el entorno de Massa sostienen que el gobernador bonaerense enfrentó una coyuntura adversa por la confrontación abierta con Milei y la feligresía libertaria, y por las tensiones permanentes con el kirchnerismo, un contexto que le presentó desafíos suplementarios para su proyección como candidato para 2027.

En el massismo reconocen su lugar en la mesa de discusión para consolidarse como un hermano mayor que debería abrazar, contener e incluso tolerar eventuales desplantes, sin devolver cada golpe con el mismo tono. “No se puede hacer política enojado”, es la reflexión que comparten en el massismo.
Desde la distancia, en ese espacio advierten sobre lo que ocurrió en el último proceso electoral, el de 2023: el riesgo de repetir el error de Horacio Rodríguez Larreta, que concentró su estrategia en sumar apoyos de dirigentes y cuadros partidarios y terminó sin mensaje para la gente. Para el massismo, Kicillof debería privilegiar el diálogo directo con el electorado, más que los tironeos que le propone la interna.
El otro vértice ineludible es Cristina Kirchner. En el massismo dan por sentado que el kirchnerismo —La Cámpora y los sectores que se identifican con la ex presidenta— hará valer su peso relativo dentro del armado, más allá de que la lógica de mesa redonda suponga, en teoría, un esquema más horizontal.
Hay un número que en el peronismo no se discute: más allá de que las encuestas registran una potencialidad electoral más alta, Cristina Kirchner conserva un piso del orden de los 20 puntos de voto propio transferible. Si ella dice que su candidato es determinado dirigente, ese dirigente sube automáticamente entre 18 y 20 puntos. Es un activo que nadie le disputa.
La pregunta que sobrevuela es si la consigna que el cristinismo elegirá para la batalla interna —y también hacia el electorado— será “Cristina libre”. En el massismo circuló otra lectura: que la consigna “Cristina inocente” sería más eficaz que “Cristina libre”, porque interpela menos a la interna judicial y más a la legitimidad política. Más allá de esa diferencia de matices, en el massismo aceptan como válido que el cristinismo dé esa batalla, tanto interna como hacia afuera, para hacer pesar su preeminencia relativa dentro del espacio.

Hay un consenso en el massismo: hasta que termine la participación de la Selección que conducen Lionel Messi y Lionel Scaloni en el Mundial, no tiene sentido especular abiertamente sobre candidaturas. Pero una vez que el equipo nacional concluya su participación mundialista —todos esperan que con una nueva consagración—, los tiempos políticos se acelerarán de manera abrupta y el peronismo deberá empezar a delinear con mayor precisión su camino.
En esa instancia, la palabra clave volverá a ser “aptitud”: quienes aspiren a ser candidatos del espacio deberán mostrar, en los hechos, que están en condiciones de encabezarlo. Massa no descarta que ese proceso derive en una interna, como la que él mismo disputó con Juan Grabois en 2023. El antecedente es revelador: pese a que el electorado de Grabois era, en un principio, refractario a Massa —incluso por impulso del propio Grabois—, después de las PASO no se perdieron votos. “La torta se agrandó”, dicen en el massismo.
Para el período post Mundial, desde el entorno de Massa insisten en tres condiciones que deberían regir la competencia interna del peronismo: que el espacio redoble su apuesta por la cercanía con los sectores que sufren el impacto del modelo libertario; que existan reglas de juego claras —no pegar bajo el cinturón a los propios compañeros ni a otros candidatos, evitar operaciones cruzadas y discutir lineamientos comunes para un futuro plan de gobierno—; y que exista un ordenamiento político que refuerce, hacia afuera, la competitividad del espacio.
¿Y Massa, candidato? La respuesta que circula en su entorno es deliberadamente abierta: el peronismo debe agotar los esfuerzos para construir una candidatura de unidad, con o sin PASO, y será la “aptitud” de cada dirigente la que termine resolviendo el interrogante. Como argumento de que nada está escrito, en el massismo recuerdan el caso de Patricia Bullrich: protagonista de dos experiencias electorales fallidas, la de Fernando de la Rúa en 2001 y la de Macri en 2015, y sin embargo con plena vigencia electoral en 2026. La política argentina, repiten, es muy dinámica. No es un “no”, pero menos un sí.
La derecha en observación y el caso Adorni
Mientras el peronismo ordena su tablero interno, en las mesas de arena de la política se observan con especial atención los movimientos en el espacio de la derecha, que hoy es oficialismo, pero no está exento de tensiones, disidencias y eventuales desgajamientos.

Uno de los nombres que se sigue de cerca es el de Mauricio Macri. El ex presidente viajó a Mendoza, a Chaco y a Santa Fe; se reunió con diputados propios, con intendentes del PRO, con gobernadores del espacio y con dirigentes radicales, como el santafesino Maximiliano Pullaro. La lectura que se hace desde el peronismo es que Macri no descarta —y probablemente busca— volver a tener un rol protagónico en 2027.
Una señal que se sigue con particular atención es la designación de Hernán Lacunza y de Ércole Felippa en Córdoba, ambos dirigentes que reconocen el liderazgo de Macri, en lo que se interpreta como un acercamiento entre el ex presidente y el gobernador Martín Llaryora.
Ese movimiento alimenta una hipótesis que en el peronismo se analiza con cierto entusiasmo estratégico: la posibilidad de que la oferta de centroderecha y derecha se fragmente, con un espacio propio de Macri y, eventualmente, otro de Victoria Villarruel si el sector que hoy conduce Javier Milei también atraviesa una ruptura. Cuanto más atomizada esa oferta, mayores las chances del peronismo de volver al poder.
En ese marco, en el peronismo se da por verosímil —más allá de los desmentidos enfáticos de ambas partes— que existió una reunión entre Patricia Bullrich y Macri. Que haya ocurrido o no es, en rigor, secundario: lo relevante es que el peronismo ya construye sus escenarios asumiendo una eventual ruptura de Bullrich con Milei, que terminaría de fragmentar aún más el espacio libertario-PRO.

Y entonces aparece Adorni, no como protagonista sino como variable de un cálculo más amplio. En el peronismo prevalece la idea de no precipitar los acontecimientos. Exponerse a liderar una discusión sobre corrupción es, para el espacio, un terreno incómodo de cara a la agenda pública: no es el lugar desde el cual el peronismo quiere presentarse ante la opinión pública en este momento.
Pero hay un cálculo más fino todavía. Si el peronismo acelera para armar una plataforma política que termine eyectando a Adorni —por ejemplo, a través de una moción de censura—, podría estar haciéndole un favor involuntario a Javier Milei. El presidente, que hoy no encuentra una salida airosa para dar vuelta la página del escándalo, podría aprovechar una acción del peronismo para desplazar a su jefe de Gabinete sin asumir el costo político de hacerlo por decisión propia.
Adorni no caería por sus súbitos cambios patrimoniales y de estilo de vida, sino por una maniobra de la oposición. Y eso, para el cálculo massista, sería un error.
Por ahora, entonces, el peronismo mira, espera y construye escenarios. La mesa redonda sigue sin cabecera. Pero todos, de un modo u otro, ya empezaron a moverse.
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POLITICA
La caída sin fin de Adorni y una pregunta corrosiva: ¿por qué Milei lo sostiene?

La última entrega de la desgastante serie de Manuel Adorni -la presentación de su declaración jurada- desarmó en pocas horas la esperanza de Olivos sobre el inicio del camino para bajar o diluir el tema. Fue más grave. El recuento político desde el anuncio del jefe de Gabinete incluye un profundo sacudón en el frente interno, duros cuestionamientos de aliados y complicaciones serias en el Congreso. Eso, además del impacto público negativo, incluido el pésimo eco en las redes sociales, terreno en el que se sentía cómodo, dominante, el oficialismo. La pregunta, entonces, reaparece con mayor potencia: ¿por qué Javier Milei lo sostiene?
Ese es un dato corrosivo para el Gobierno, cualquiera sea la explicación. Circulan al menos dos. Una, grave aunque sería menos nociva, reduce todo al microclima de poder: una cerrazón, obcecación, del Presidente y Karina Milei como si se tratara de una batalla final con la oposición más dura y en un momento muy crítico, algo, esto último, que no se vislumbra a pesar del recurso discursivo sobre pasados intentos “golpistas”. Y la otra, sin disimulo, refiere a compromisos por lo menos opacos con el funcionario. Como sea, el interrogante se ha afirmado como elemento saliente sino mayor de esta historia.
No se trataría sólo de especulaciones en el mundo de la política. En estas horas volvió a circular el desagregado de una encuesta nacional de Management & Fit, cerrada en los últimos días de mayo. Es la imagen detenida de una película que sin dudas no ha mejorado. El 42,1% de los encuestados señala el manejo de información sobre “irregularidades” por parte de Adorni como principal motivo de sostenimiento en el cargo. El 21,9% lo asocia al peso de la relación personal del Presidente y su hermana con el jefe de ministros, y el 6,8% se vuelca por considerar que se debe a una decisión de Karina Milei. El 19,6% cree que el apoyo se debe a la condición de “inocente”.
En las redes sociales -particularmente en X-, abundan los reclamos de origen claramente violeta para darle un corte a este desgaste. A veces, con demanda de despido -entre la acidez y el desencanto- y otras, como pedido de favor para que renuncie y no siga dañando al Gobierno. En algunos casos, además, expresan malestar porque eclipsa o borra la publicidad de noticias favorables para la gestión. En este punto, sobresale también el reflejo violeta de cargas contra el periodismo.
Como sea, la pregunta sobre la cerrazón de Olivos alimenta esas señales. Constituye un trazo fuerte del cuadro general. Y, además, viene en aumento desde que el caso Adorni creció sin parar y fue haciendo naufragar las sucesivas movidas para “blindarlo” políticamente.
Todo empezó a principios de marzo, con el viaje oficial a Estados Unidos, acompañado por su esposa, y la malhadada frase sobre “deslomarse” con su trabajo, en Nueva York. Se fueron agregando las informaciones sobre su estada en Punta del Este, la compra del departamento en Caballito y, ya entonces, las sospechas internas sobre la “filtración” de tales datos. Las disputas domésticas escalaban otra vez, pero sin dudas un punto de quiebre en la defensa del funcionario -en medio de la serie de fotos y reuniones de Gabinete y de “mesa política”- fue la difusión de la costosa obra para rehacer la casa comprada en un country de Exaltación de la Cruz. Hubo expresiones abiertas -la más conocida fue de Partricia Bullrich– y siguieron, igual, las postergaciones de fecha para la declaración jurada.
El mal cálculo, después de tantas semanas, resulta ahora evidente y potenciado. Las especulaciones previas se enfocaban en problemas para adecuar los números a las “sorpresas” que fue aportando la causa judicial. Y existió una doble apuesta a estirar los tiempos para formalizar la presentación: esperaban que el correr de los días lo bajara del primer renglón del temario público y que el efecto Mundial diluyera el caso.

Todo resultó al revés, y de manera notable. Profundizó el deterioro de la posición de Adorni y de sus defensores más cerrados, aunque algunos se regodeen diciendo que lograría cambiar el delito de enriquecimiento ilícito por el de evasión. Se verá, porque circulan opiniones de expertos según las cuales el recurso de las ganancias con bitcoin no resuelve el tema en cuanto a la autoría de tales inversiones. En paralelo, el registro de declaraciones y mensajes de vieja época -que algunos rápidamente rescatan- no muestran al actual funcionario como hábil inversor en los primeros años del juego del bitcoin.
Con todo, el punto que no ofrece discusión, y que termina de impactar sobre la credibilidad de la movida, es que mintió al menos dos veces y de manera pública: ante el Congreso -en el recinto de Diputados, con el Presidente y el gabinete en los palcos- y en una conferencia de prensa. En los dos escenarios, aseguró que “todo” estaba declarado como correspondía. Las explicaciones sobre dólares ganados en cripto-apuestas, ahorros en “negro” y rectificaciones patrimoniales no cerraron el tema y potenciaron las reacciones adversas.
La presentación y las declaraciones del jefe de Gabinete generaron impacto inmediato en la interna. Victoria Villarruel dejó un mensaje breve, esperable en la mecánica de las facturas cruzadas pero en un contexto sensible. Patricia Bullrich, con otro peso y visible intención de mostrar juego propio, fue crítica. No llegó al extremo de desairar otra reunión para la foto, aunque sin evitar otro cruce en ese ámbito. En el interior violeta se viven horas de malestar contenido. Están en la mira incluso los tuiteros libertarios, más que para detectar críticas, por la falta de energía para defender a Adorni.
La fórmula más cuidada en ese terreno expone disgusto por no poder aprovechar los números que celebra Economía. Se refieren a la baja del riesgo país, luego de una mejora de la calificación financiera, y a la caída del IPC en mayo. Son datos de una semana matizada, que también incluyó indicadores negativos de la producción industrial y de la construcción, en los dos casos sobre abril. La mirada en la agenda del INDEC se corre ahora hacia fin de mes. Para entonces, está anotada la difusión del EMAE.
El efecto del caso va más allá de los escritorios libertarios. Y esta vez, registra advertencias expresas de los aliados. En menos de un día, el PRO emitió dos comunicados muy críticos. El segundo de los textos, breve, reclamó de hecho la salida de Adorni. También la UCR fue dura. Y el clima de cuestionamiento abierto, o de toma de distancia con menos ruido, se extiende a espacios provinciales. Esos gestos conviven además con una ofensiva de la oposición más dura. Y todo se traduce en el Congreso: paraliza negociaciones, termina de poner en crisis el renovado objetivo oficialista para recuperar iniciativa y amenaza con un disgusto mayor para Olivos.
Fue puesto en marcha un nuevo intento de interpelación en Diputados, que aún no cuenta con número pero genera alerta para el Gobierno en la medida que no pueda atemperar las críticas de aliados, por ahora expresadas sólo en documentos. Y en el Senado, asoma imparable la decisión de obligar al jefe de Gabinete a cumplir con su presentación este mes, sin más demora.
El costo político y público escaló visiblemente para el Gobierno. También, el sentido del interrogante -y las posibles respuestas- sobre los motivos para sostener a Adorni. Al menos, hasta ahora.
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POLITICA
¿Acuerdo nacional o libertad de acción para los gobernadores? El dilema que enfrenta la UCR rumbo a 2027

Hacia dónde va la UCR es una pregunta que hace tiempo ningún radical puede responder. Sin embargo, la renovación de autoridades y la proximidad de las elecciones los obligan a ensayar una respuesta. Hace menos de un mes, los gobernadores acordaron que para 2027 cada uno implementará la estrategia que le garantice retener su territorio, es decir, aliarse con La Libertad Avanza o el peronismo. “Si cada provincia hace lo que quiere vamos a acercarnos a la muerte del partido”, advirtió a Infobae un dirigente con experiencia en armados electorales.
Esa advertencia sobre el futuro de la UCR llegó a oídos de Leonel Chiarella, el intendente de Venado Tuerto que se convirtió en el presidente más joven de la historia del partido centenario. Algunos desconfían de su vínculo con Martín Lousteau, pero le reconocen la apertura al diálogo. Desde que asumió, visitó varias provincias y le abrió las puertas del Comité Nacional a figuras relevantes del espacio que hace años no visitaban las oficinas de la calle Alsina por las fuertes diferencias con las gestiones anteriores.
Pero la preocupación sobre cómo liderará Chiarella el futuro del partido persiste. Recientemente, dirigentes con trayectoria como Mario Negri, Ernesto Sanz y Jesús Rodríguez, entre otros, organizaron un encuentro en Buenos Aires donde exigieron que se unifique el bloque de Diputados pero, sobre todo, que los gobernadores no apoyen la eliminación de las PASO. “Sin esa herramienta, la idea de construir una alternativa de centro se convertirá en una utopía”, resaltó a este medio uno de los integrantes del encuentro.
Los organizadores del acto, que tuvo como consigna “Radicales, estamos a tiempo”, sospechan que el Gobierno negocia con las provincias la eliminación de las PASO a cambio de la incorporación del sistema de colectoras, un esquema que puede favorecer tanto a radicales como al PRO, que buscan cerrar acuerdos con La Libertad Avanza pero chocan con las exigencias de Karina Milei para la conformación de alianzas.

El sistema de colectoras ya se aplicó en las elecciones presidenciales de 2011, cuando Cristina Kirchner fue reelecta como presidenta, y en la provincia de Buenos Aires el kirchnerismo compitió con dos ofertas electorales: Daniel Scioli y Martín Sabbatella. Permite que distintos partidos presenten diferentes candidatos para una determinada categoría de votación, pero adhieran a una misma papeleta para otra categoría principal. Sería una buena salida para la UCR, que no tiene, y parece que no tendrá, candidato a presidente.
La falta de un candidato a presidente es un problema que todos los radicales lamentan. Algunos se comparan con el PRO. “Nadie cree que Mauricio Macri se vaya a postular, pero al menos les generó una expectativa, los pone en movimiento de cara a la disputa del año que viene”, dicen. Como ya adelantó este medio, el ex mandatario es una opción que barajan los integrantes de Provincias Unidas, entre ellos Maximiliano Pullaro, aunque el santafesino desconfía de sus verdaderas intenciones. Cree que sus coqueteos presidenciales esconden una estrategia para blindar su poder en territorio porteño.
“Vamos a trabajar para tener nuestra propia propuesta”, enfatizó Chiarella durante una entrevista con Infobae en Vivo. El presidente de la UCR cree que el desdoblamiento de las elecciones provinciales les permitirá a los cinco gobernadores del espacio retener sus territorios y que, para eso, hay que permitirles que puedan sellar sus propias alianzas. Según su mirada, esa estrategia no invalidará la posibilidad de construir una alternativa nacional, como puede ser una reedición de Juntos por Cambio.
Las provincias que empiezan a ordenar sus internas
Mientras la conducción nacional intenta definir una hoja de ruta, las estructuras provinciales del radicalismo avanzan con sus propios esquemas de reorganización. En la provincia de Buenos Aires, el senador nacional Maximiliano Abad logró cerrar una lista de unidad para la conducción del Comité Provincia, que tendrá a Emiliano Balbín al frente, y además consolidó su liderazgo en las internas locales que se realizaron en nueve distritos. En General Pueyrredón y Bahía Blanca, los candidatos respaldados por el abadismo se impusieron con amplitud, mientras que el sector también se quedó con las conducciones de Luján y Mercedes.
En el entorno del senador explican que el objetivo de la nueva etapa es fortalecer la presencia territorial del partido y trabajar para que la UCR tenga un candidato a intendente propio en cada uno de los 135 municipios bonaerenses. Sin embargo, evitan despejar las dudas sobre el escenario de alianzas para 2027 y, ante las consultas sobre un eventual acuerdo con La Libertad Avanza y el PRO, prefieren no anticipar definiciones. La prioridad, aseguran en su entorno, es consolidar la estructura partidaria antes de abrir la discusión sobre el formato electoral y las alianzas.
Un movimiento similar se observa en Córdoba, aunque con otro eje de discusión. La Mesa Ejecutiva del Congreso Provincial convocó a un plenario virtual para el próximo 11 de julio en el que propondrá prorrogar los mandatos de todas las autoridades partidarias hasta septiembre de 2027. Sin embargo, la propuesta es resistida por varios sectores, que sospechan que la extensión de los mandatos busca darle tiempo a la conducción para avanzar en una negociación electoral con La Libertad Avanza.
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