CHIMENTOS
La separación de Guido Kaczka y Flor Bertotti: la infidelidad más dolorosa de la historia y la novela maldita que marcó el final

A veces pasa.
A veces pasa la curiosidad de los apellidos que coinciden o combinan con las profesiones de sus dueños.
Por ejemplo, un neurólogo se puede apellidar Cabezas, un gomero Rueda, alguien que arregla o hace rejas Herrero, un militar Guerrero, un abogado Leyes, un arquitecto Paredes, un banquero o prestamista Cash, un árbitro de fútbol Amarilla, un bombero Cienfuegos, un nutricionista Delgado o el dueño de una inmobiliaria Casas. Sí, a veces pasa.
Cada tanto sucede, como esta vez: la historia del amante que se llama Federico Amador.
2010
Para mediados de 2010 Guido Kaczka ya pintaba para transformarse en lo que es hoy, el tipo más querido de la televisión argentina. El que mejor cae. El más simpático. El que convierte en oro (o en plata, porque ahora está segundo detrás de Gran Hermano) todo lo que toca o todos los proyectos que se pone entre manos. En la radio sí es Mister Rating, el conductor más escuchado de la FM en yunta con Santiago Del Moro. Ejem, el que le gana a la noche en la tele.
En fin, es 2010 y Guido ya se perfila como uno de los grandes proyectos de la pantalla chica. Es simpático, carismático, querible, afable, bonachón, talentoso, emprendedor y, sobre todo, laburador como pocos. O como ninguno: si hay que estar a las tres de la mañana filmando una escena, está. Si hay que grabar abajo de la lluvia no solo no dice ni mu: además, se saca la campera y se la da a una compañera para que se cubra. Si hay que salir al toro para cubrir a alguien que falta se muestra en vez de esconderse.
Igual que ahora -la gente, al fin y al cabo, no cambia- para Guido no hay primeros de mayo: todos son días buenos y oportunos para laburar. Esa presencia permanente en el candelero, esa fama de tipo bonachón y amiguero y esa pinta de hombre sencillo y padre de familia atento y ocupado lo van poniendo en carrera para volverse, en un momento dado, en un número uno indiscutido.
También lo ayuda a dar unos cuantos saltos en esa escalera rumbo al firmamento su matrimonio con Flor Bertotti, una de las más queridas de la escudería de Cris Morena, lo que es toda una definición en sí misma. Por ahí no pasa, ni mucho menos triunfa, cualquiera. Ese lugar está reservado para las elegidas: Lali Espósito, La China Suárez, Camila Bordonaba, Luisana Lopilato, Agustina Cherri. Al lado de esa «fórmula uno» Guido aceleró y avanzó un montón de casilleros.
Pero de pronto sucede lo inesperado y, para la enorme mayoría de la gente, lo inexplicable. Sin que ninguno de los dos dijera nada la información deja a todos absortos y patas para arriba: Guido y Florencia estaban separados. No era una crisis, no era algo pasajero, no era un cimbronazo y vemos, no era tomarse un tiempo ni darse un espacio. No, ruptura definitiva y a otra cosa. Cero chances para una reconciliación, para una nueva oportunidad, para una segunda vuelta. El casorio no fue para toda la vida, la ruptura sí. Para colmo, el silencio agigantó el misterio. ¿Qué pasó ahí para que la cosa se resolviera en un santiamén y de manera tan contundente?
2008
Dos años antes de ese final tan abrupto y tan intrigante, Guido siente que es momento de dar un paso más. Le hierve por la sangre el deseo de hacer algo también «atrás de cámaras». Tuvo al mejor maestro que podría haber tenido, al menos para esos menesteres. Aprendió de Gerardo Sofovich, uno de los hombres que «inventó» la televisión, y sabe que está a las puertas de convertirse en otra cosa. Ya fue un principiante, ya fue un secundón, ya fue segunda guitarra, ya fue protagonista y ahora quiere ser otra cosa. Quiere ser productor.
Guido, lo demostró su trayectoria, tiene buen ojo para las iniciativas televisivas. Pero no siempre se puede acertar. Ya dice el refrán que al mejor cazador se le escapa la liebre, y Guido no sabe que la idea que le cuenta a Flor Bertotti lo va a condenar a una de las peores experiencias de su vida, sino la más traumática. De haberlo sabido es probable que no le hubiera dicho nada, pero no lo sabe y termina convenciendo a su mujer de encarar un proyecto que sería la decisión más errada de todas, la novela Niní.

Nadie sabe bien por qué, pero para acompañar a Florencia Bertotti, que encarnará el protagónico femenino, el elegido es Federico Amador, un muchacho que venía en ascenso pero que nunca había interpretado un rol central. La principal hipótesis, aun hoy, es que querían a alguien que al menos en la previa «no le hiciera sombra» a ella, que con esa jugada de ajedrez se garantizaba ser la que recogiera (¡Ejem II!) los frutos del éxito en caso de que existiera.
El primer capítulo se emitió el 8 de setiembre de 2009 por Telefe, el mismo canal que transmitió las 137 episodios distribuidos en el curioso fixture de «de lunes a jueves de 18 a 19 horas». Hoy en día, los 19,1 puntos que promedió aquel punto de partido serían una verdadera locura. Aquella vez se celebró con un dejo medio amargón por no llegar a los 20 puntos. Igual la novela anduvo bien, hasta que, como dijo alguna vez un presidente de la Nación, pasaron cosas.
Niní finalmente fue considerada «la novela maldita» para aquellos que aun siguen atentamente los pasos de Guido y de Florencia. Llevarse «todo el trabajo a la casa» y estar prácticamente las 24 horas juntos desgastó completamente a la pareja. Los dos reaccionaron diferente frente a la abulia y el aburrimiento: a él lo hizo pensar en nueva ideas y en nuevos emprendimientos televisivos, y a ella la acercó más de lo aconsejable a Amador, que estaba casado y tenía dos hijos. Era un problema para los dos, que resolvieron de la única manera que se puede en estos casos: dejaron todo y se fueron a vivir su amor contra todo y contra todos.
La «maldición de Niní» se completó poco tiempo después, cuando Cris Morena pateó el tablero y les metió un terrible juicio por la filosa acusación de plagio sobre sus productos Chiquititas y Floricienta. Para colmo, se los ganó y logró un fallo que puede considerarse histórico. La decisión de la justicia precipitó el final de la tira, que salió al aire por última vez el 10 de abril de 2010 c un capítulo doble cuyo rating se midió en 16,1 puntos. La separación trascendió poco antes, en marzo. Más claro, imposible.
1998 Y 2006
Cris Morena. Siempre Cris Morena. En 1997 ella pensó que una novela llena de pibes podía funcionar. Algunos se le rieron y ella siguió adelante. Y con fuerza, tesón, garra y también un par de gritos armó uno de los éxitos más grandes que recuerde la televisión argentina, Verano del 98. No hay adolescente de aquella pibe que haya sido indiferente a esa novela. Para amarla o para rechazarla, para seguirla o para hacer zapping, para soñar con uno de esos galanes o para ilusionarse con encontrar a una de esas doncellas en algún lado. Avasallante.
Hubo, claro, historias de amor. Algunas furtivas, otras importantes. Y hubo una que fue más allá y llegó a convertirse en matrimonio. Guido Kaczka, medio timidón entre tantos galanes aunque ya tenía la experiencia televisiva que les faltaba ella, empezó a flirtear con una de las más bonitas del elenco. Florencia Bertotti le correspondió el interés y allí nació todo.
El noviazgo fue largo. Uno, dos, tres…siete años. El 2 de diciembre de 2006, cuando sus carreras ya habían tomado sus rumbos definitvos, se convirtieron en marido y mujer. Dos años más tarde llegó uno de los días más felices de su vida. Romeo, un hermoso bebé, hoy un prometedor adolescente, llegó al mundo para iluminarles aquellas vidas. A los pocos meses a él se le ocurrió hacer Niní.
2026
Curiosamente, Guido sigue sin hablar de aquella separación. En aquel momento prefirió no hacerlo, o no pudo, y con el correr del tiempo la historia fue perdiendo peso y presencia en los medios, que se interesaron más por las nuevas parejas de los dos, más que nada con la de Bertotti y Amador. Un tiempo más tarde él blanqueó con Soledad Rodríguez, su actual mujer, con quien tuvo tres hijas más. Con Florencia tuvo a Romeo, el mayor de sus herederos. Bertotti y Amador no tuvieron hijos pero ensamblaron su familia y con los míos y los tuyos son cinco: ella, él, el hijo de ella y los dos dos de él, Vito y Cirio.
Muy por arriba, hace unos añitos, dijo en una entrevista que «las madres de mis hijos por suerte se llevan bien y hablan por cosas de Romeo, de los chicos. La convivencia tiene que ser buena por ellos» pero jamás dijo nada de los motivos que los llevaron a separarse. Cuentan, algunos que los conocen, que le costó mucho superar lo que había pasado. Que salió adelante y «le debe todo, literalmente todo», a su actual mujer. Incluso todo lo que es hoy, adelante y atrás de cámara. Bertotti tampoco dijo mucho de la cuestión, pero en su caso se entiende un poco más. ¿Qué iba a decir? «¿Sí, lo engañé?» Difícil, ¿Verdad?
Para eso no hay apellido ni identidad que alcance. Nunca. Jamás. Antes y ahora, ayer y hoy, en el pasado y en el presente, hay dolores y situaciones que no tienen nombre.


Guido Kaczka, Flor Bertotti, Federico Amador, Niní
CHIMENTOS
Marley tomó una tajante decisión tras el escándalo de Flor Peña y Nico Occhiato: “Ya está llamando a…”

Estalló todo por los aires. Esa irresponsabilidad de anunciar, en un medio masivo de comunicación, una mentira de ese calibre provocó un caos. El episodio de Florencia Peña manifestando la partida física del papá de Lionel Messi activó una cadena de secuelas interminables.
Inmediatamente, Nico Occhiato instó a la actriz a renunciar a Luzu TV, al mismo tiempo que la familia del crack rosarino salió a desmentir la información y a exigir respeto. Con el transcurso de los días se conoció la baja del programa, en el que también participaba Marley.
Ahora el foco se centra en la posible acción legal de Peña contra la plataforma de streaming, lo que podría producir una sangría económica considerable al canal de Occhiato. En todo este entramado se maximizó la lupa en la reacción de Alejandro Wiebe.
En la misma línea, el conductor de Telefe también posee un contrato sellado con Luzu, por lo que podría abrirse un escenario de negociación con Nico. Mientras tanto, en América TV sacaron a la luz la decisión de Marley, que implica una reconstrucción laboral.
MARLEY PIENSA EN REINVENTARSE LUEGO DEL ESCÁNDALO EN LUZU TV
El ciclo que conducen Luis Ventura y Marina Calabró brotó esta novedad, dado que el panelista Santiago Sposato arrojó a la mesa las averiguaciones que llevó a cabo y sorprendió al anunciar: “¿Que va a pasar con Marley despues del mundial? Sabemos que por ahora no vuelve al streaming, aunque dejenme ponerle una fichita a una posible vuelta”.
Y finalmente, el periodista explicó los proyectos de Alejandro: “A Marley le están buscando un formato para hacer programa de entretenimiento con Momi Giardina y además le estan sacando pasajes para hacer Por el mundo en África, ya están llamando a los famosos. Se van a poner la vacunas e ir a ver a los leones”.
Marley, Luzu TV, Flor Peña
CHIMENTOS
Claudia Ciardone recordó su historia de amor con Ricardo Fort: “Recibí mucho hate por mi relación”

Claudia Ciardone recordó que recibió mucho hate por su relación con Ricardo Fort en redes sociales y en el ambiente del espectáculo (Video: Instagram)
En su paso por El Ejército de la Mañana (Bondi Live), Claudia Ciardone abrió un capítulo que cargó durante años en silencio: el costo personal que le trajo su relación con Ricardo Fort, tanto en redes sociales como en el ambiente del espectáculo. La exvedette habló del afecto genuino que la unió al empresario, de las acusaciones que la lastimaron y del momento en que decidió dejar de responder públicamente sobre el tema.
“Con Ricardo Fort recibí mucho hate”, arrancó Ciardone, sin rodeos. Según explicó, el rechazo llegó primero desde las redes, pero el golpe más duro vino cuando el ambiente mediático se sumó. El episodio que marcó un antes y un después ocurrió en el programa Chismoses (NET TV), conducido por Luciana Salazar, donde la panelista Laura Ubfal la enfrentó con una acusación directa: que su relación con Fort había sido por interés económico y no por amor. “Si él no pagaba, nadie lo quería. Si a vos no te hubiera pagado, nunca hubieras estado al lado de Fort”, le dijo Ubfal al aire.
Ciardone no lo dejó pasar. Ante las cámaras de aquel programa, respondió con la voz quebrada: “A mí nunca me pagó por ser su novia. Me pagó por mi trabajo en el teatro, aparte de ser su pareja. Lamento por vos que no puedas creer que alguien pueda querer a otra persona por su corazón. Ricardo hoy no está, yo no voy a hablar absolutamente nada mal de él”. Ubfal insistió: “Se hizo querer por el dinero. Toda la gente con la que se rodeó estaba con él por plata”. Claudia la cortó: “Vos no podés hablar de alguien que no conociste. No era así, no era solo plata”.
Años después, en la charla con Pepe Ochoa en Bondi, Ciardone volvió sobre ese episodio y confirmó el impacto que tuvo en ella. “Lo que me pasó era… en el ambiente no, más bien en lo que son redes, pero cuando me empezó a pasar en el ambiente, que me pasa justamente con Laura Ubfal, no estaba bueno porque la estaba pasando mal”, recordó. Y precisó cuál fue la herida más profunda: que la acusaran de haber estado con Fort por dinero cuando, según ella, lo que existía era un vínculo de afecto real. “Yo con él tenía un vínculo que realmente de afecto, muchísimo. Yo soy una persona muy leal. Yo jamás le hubiese hecho algo así a él”, dijo.

El llanto que se le vio en aquella emisión de Chismoses no fue actuado. “Me puse a llorar. Me acuerdo que fue feo el momento”, reconoció en Bondi. Y explicó la decisión que tomó a partir de ahí: dejar de contestar sobre el tema. “Es como que ahí decidí un poco dejar de contestar sobre eso. Lo que hace es que te empiezan a dejar de llamar porque es así”, dijo, describiendo el mecanismo por el cual el silencio mediático tiene un costo profesional concreto.
La relación entre Ciardone y Fort fue uno de los vínculos más expuestos del espectáculo argentino. Formalizaron un noviazgo con fuerte presencia pública, y ella formó parte de sus obras de teatro y elencos televisivos. Según trascendió, antes de que Fort blanqueara públicamente su bisexualidad en 2011, Ciardone ya estaba al tanto de sus preferencias, por lo que la revelación no la tomó por sorpresa. La relación llegó a su fin en 2012 en muy malos términos: Fort la cuestionó duramente en los medios y hubo disputas legales y económicas relacionadas con tarjetas de crédito y regalos que el empresario le había dado. Con los años, Ciardone bajó el tono de las críticas y optó por quedarse con los buenos recuerdos.
Cuando Ochoa le preguntó cómo quedó su vínculo con los hijos de Fort, Ciardone fue directa: “Bien, pero no tengo una relación con ellos. Desde el momento que yo no hablé más con Ricardo, no tuve más relación con ninguna parte de la familia”.
CHIMENTOS
El inesperado momento que vivió Sofi Martínez en plena transmición del Mundial con Pablo Giralt: «No rompas los huevos»

El cruce entre Sofi Martínez y Pablo Giralt en plena transmisión del Mundial no pasó desapercibido y rápidamente se volvió viral en redes sociales. Todo ocurrió durante una cobertura en vivo, en un contexto de alta intensidad y exigencia, donde cada intervención tiene peso propio y los tiempos apremian.
En medio de esa dinámica, Sofi Martínez intentaba aportar información desde su lugar en campo, mientras Giralt llevaba adelante el relato principal. Fue en ese ida y vuelta donde se produjo el momento incómodo que captó la atención de todos, y que ella misma luego decidió compartir en un video de back.
“¡No rompas más los huevos, ¿puede ser?”, lanzó Giralt, en una frase que sorprendió tanto a su compañera como a la audiencia. El comentario, directo y sin filtro, generó un silencio breve pero elocuente en la transmisión, marcando un quiebre en la habitual coordinación entre ambos.
Por su parte, Sofía Martínez, lejos de confrontar en ese instante, optó por continuar con su intervención profesional, con ciertas risas, manteniendo el eje informativo. Su reacción fue interpretada por muchos como una forma de sostener la transmisión sin escalar el conflicto en vivo.
EL INESPERADO MOMENTO QUE VIVIÓ SOFI MARTÍNEZ
Con el correr de las horas, el episodio comenzó a circular en redes sociales, donde usuarios analizaron tanto la actitud de Giralt como la templanza de Martínez. Algunos defendieron la presión del contexto, mientras que otros cuestionaron las formas utilizadas al aire, pero entendiendo que fue un marco de broma.
En ese sentido, también se puso en discusión el clima que se vive en este tipo de coberturas, donde la adrenalina, los tiempos televisivos y la responsabilidad de informar pueden generar tensiones inesperadas entre los propios integrantes del equipo.
Más allá del episodio puntual, ambos continúan formando parte de las transmisiones mundialistas, dejando en claro que se trató de un momento aislado dentro de una cobertura extensa y demandante.
Sofi Martínez, Pablo Giralt
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