ECONOMIA
La tasa de financiamiento a pyme baja 15% y abre la puerta al crecimiento

Una empresa que produce, agrega valor y genera trabajo de manera sostenida en un contexto como el argentino tiene una maestría en supervivencia financiera. La capacidad de las pyme argentinas de sostener su actividad y reconvertirse en medio de crisis macroeconómicas recurrentes es aún más admirable si se considera un déficit estructural crítico para nuestro sector productivo: la marcada escasez de crédito privado y la falta de información estratégica sobre el sector.
Las pyme en Argentina son el sostén de la economía, pero están sobreviviendo, creciendo o reconvirtiéndose con muy poco acceso al crédito. La relación entre crédito privado y Producto Bruto Interno (PBI) se mantiene en niveles muy bajos en comparación regional e internacional: 15%, mientras que países vecinos como Uruguay (31%) o Perú y Colombia (40%) duplican y triplican nuestra capacidad de financiamiento, y economías como Brasil o Chile operan con ratios del 76% y 104%, respectivamente. Un techo invisible limita la inversión y frena el incremento de la productividad de quienes sostienen el empleo.
La estabilidad macroeconómica es una condición necesaria, pero no suficiente, para el desarrollo y la consolidación del crédito privado en nuestro país. La modernización y la simplificación de regulaciones en el ámbito del mercado de capitales, para facilitar la captación de fondos por parte de las empresas productivas, son hitos fundamentales. Pero es necesario abordar otro problema: el déficit de información y transparencia.
La estabilidad macroeconómica es una condición necesaria, pero no suficiente, para el desarrollo y la consolidación del crédito privado
Hasta la fecha, no existía un indicador de referencia que mostrara cuánto cuesta realmente financiarse en el mercado de capitales a las pyme. Ese es el corazón del Índice de Financiamiento Pyme (IFP) que elaboró VetaCap: una referencia construida en un 100% a partir de operaciones reales de financiamiento realizadas en el Mercado Argentino de Valores (MAV). Una tasa de interés basada en datos reales, y no en promedios de menús de ofertas a los que no se sabe cuántas empresas realmente acceden.
Los datos recopilados en el último informe mensual de mayo de 2026 muestran una foto sumamente elocuente del sendero que está transitando la economía local. El IFP se ubicó en 25,33% Tasa Nominal Anual (TNA) vencida, consolidando una baja de 2,84 puntos porcentuales respecto de abril y una contracción interanual de 14,82 pp frente al 40,15% registrado en mayo de 2025.
Si miramos la película completa, desde el máximo histórico del 59,06% anual alcanzado en el segundo semestre del año pasado, el costo nominal del financiamiento bursátil para las pyme entró en una senda descendente que acompaña el proceso general de desinflación de tasas en pesos.

El dato contrasta con lo que ocurrió en el crédito bancario. Si bien las series estadísticas no son directamente comparables, los datos publicados por el BCRA nos brindan una aproximación. En mayo de 2025, una pyme que descontaba documentos en el banco pagaba una tasa similar a la del mercado de capitales, en torno al 40%. Doce meses después, esa simetría se rompió a favor del mercado. Mientras la tasa bancaria de descuento de documentos a pyme bajó a 27,9%, el IFP retrocedió a 25,33%. La brecha se amplía todavía más frente a las líneas más usadas para capital de trabajo.
Los adelantos en cuenta corriente a pyme cerraron mayo en 43,7% TNA, más de 18 puntos por encima del IFP. El mercado de capitales reacciona antes a la baja de tasas, y esa velocidad es la que le permite a una empresa capturar mejores condiciones antes que el resto.
En mayo, según el informe del IFP, el volumen operado total alcanzó a $587.263 millones a través de 29.692 operaciones
En mayo, según el informe del IFP, el volumen operado total alcanzó a $587.263 millones a través de 29.692 operaciones. En junio, el volumen superó los $655.000 millones, mostrando nuevamente una evolución por encima de la inflación. Si bien se observa un aumento constante, todavía hay una oportunidad enorme para seguir robusteciendo el mercado de créditos.
A pesar de la sensible mejora en los costos bursátiles, la radiografía del financiamiento corporativo en Argentina sigue mostrando límites que debemos transformar en oportunidades de diseño de mercado.
El primero de ellos es la composición y la prima de riesgo. Más de la mitad del financiamiento bursátil totalizado en el mes se canalizó a través del segmento avalado por Sociedades de Garantía Recíproca (SGR). Cuando se analiza el comportamiento del mercado, se observa que el Premium Bruto del Aval se ubicó en 11,79 puntos porcentuales. Comparando operaciones equivalentes en instrumento y plazo (cheques y pagarés a 60-120 días), una empresa que se financia de manera directa, sin garantía, paga 34,46% TNA, mientras que aquella que cuenta con el respaldo de un aval SGR accede al 22,67% TNA.
Incluso restando los costos asociados a la operatoria de la SGR y de los agentes de Bolsa, el beneficio neto para la empresa promedia los 6,79 puntos de tasa. Esta información es clave y existe una oportunidad enorme para llevar a más empresas a que intenten financiarse por medio de una SGR.
Una empresa que se financia de manera directa, sin garantía, paga 34,46% TNA, mientras que aquella que cuenta con el respaldo de un aval SGR accede al 22,67% TNA
El segundo gran desafío, y quizá el más estructural, es la curva de plazos. El Plazo Promedio Ponderado (PPV) del conjunto de instrumentos se situó en 66 días. Si bien las operaciones con aval SGR logran estirar los vencimientos promedio hasta los 74 días, otros tramos más cortos, como las Facturas de Crédito Electrónicas (FCE), se concentran en duraciones de apenas 31 días.
El mercado de capitales comenzó a desandar el camino de ser un rincón marginal o un salvavidas de último momento. Por ejemplo, en el segmento de descuento de documentos (herramienta fundamental para el manejo de capital de trabajo de corto plazo para las pymes), en la última década trepó del 6% al 43%, con un volumen que ronda los $1,6 billones de pesos reales mensuales.
La razón de este crecimiento es clara: el mercado de capitales se consolidó como un canal más eficiente para las empresas. No solo funciona como complemento del crédito bancario tradicional, sino que ofrece ventanas de oportunidad para capturar tasas más competitivas.
Sin embargo, todavía se puede crecer mucho más: consolidar este avance requiere profundizar las herramientas de información. Un mercado más transparente y dotado de mejores métricas de acceso público es la única garantía para propiciar mejores decisiones corporativas y que más empresas se acerquen al mercado de capitales.
El índice no pretende ser un diagnóstico estático ni una conclusión cerrada. Se concibió desde sus cimientos metodológicos como una plataforma viva, abierta y dinámica. Su valor de largo plazo dependerá enteramente de la capacidad que tengamos de nutrirlo mediante el aporte cruzado de todos los eslabones del ecosistema: empresarios, cámaras industriales, SGR, analistas macroeconómicos y el propio sector público.
Para profundizar el crédito privado se requiere articulación y coordinación entre sectores
Para profundizar el crédito privado se requiere articulación y coordinación entre sectores. Conocer el costo real del financiamiento con datos verificables es el primer paso indispensable. Esta herramienta estará disponible en indicepyme.com.ar y se actualizará mensualmente, dos días después del anuncio del dato de IPC.
El mercado de capitales tiene que estar al servicio de los que producen y generan valor a diario. No hay otro camino posible para el desarrollo productivo.
El autor es presidente de VetaCap
ECONOMIA
Salarios rurales: cuánto cobra un peón en junio y todas las categorías hasta julio

Los salarios rurales ya tienen escalas oficiales para junio y julio de 2026. La Secretaría de Trabajo homologó el acuerdo salarial firmado entre la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) y las principales entidades agropecuarias, por lo que quedaron confirmados los sueldos mínimos que cobrarán los trabajadores rurales de todo el país.
El convenio, suscripto entre UATRE, la Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), CONINAGRO, la Federación Agraria Argentina (FAA) y la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), fija nuevas escalas salariales, incorpora sumas no remunerativas, mantiene adicionales por antigüedad y zona desfavorable y establece una cláusula de revisión que permitirá reabrir la negociación si cambian las condiciones económicas.
Con la homologación oficial, los salarios acordados continúan vigentes para las tareas realizadas durante junio y también regirán durante julio para la mayoría de las actividades alcanzadas por el convenio colectivo. En ese marco, el salario básico de un peón rural ya supera el millón de pesos mensuales, mientras que las categorías más especializadas alcanzan remuneraciones superiores a los $2,5 millones.
Cuánto cobra un peón rural en junio de 2026
La categoría de peón general, una de las más numerosas del sector agropecuario, tiene un salario básico mensual de $1.088.358,51, al que se suma una asignación no remunerativa de $5.335,10.
Se trata del piso salarial para los trabajadores rurales permanentes comprendidos en el convenio colectivo, aunque el ingreso final puede incrementarse con adicionales por antigüedad, zona desfavorable u otros conceptos previstos en la actividad.
El acuerdo también establece que estos valores continuarán vigentes durante julio, salvo que las partes decidan activar la cláusula de revisión para actualizar nuevamente las remuneraciones.
Salarios rurales: cuánto cobra cada categoría
Además del peón general, el convenio fija salarios mínimos para todas las categorías del personal permanente de prestación continua:
- El peón único percibe un salario básico de $1.116.058,33, más una suma no remunerativa de $5.470,88
- El ovejero cobra $1.127.265,44, con un adicional no remunerativo de $5.525,82
- Los trabajadores especializados, entre ellos albañiles, herreros, carpinteros, mecánicos, cocineros y otros oficios rurales, reciben $1.158.597,91, más $5.679,41 no remunerativos
- Los ordeñadores perciben un salario mínimo de $1.165.963,05, acompañado por una suma no remunerativa de $5.715,52
- Los conductores tractoristas y maquinistas agrícolas cobran $1.207.669,28, además de $5.919,96 no remunerativos
- Los mecánicos tractoristas tienen un salario básico de $1.267.993,03, con una suma adicional de $6.215,66
- La categoría de encargado percibe $1.384.853,14, más $6.788,51 como suma no remunerativa
Estas escalas constituyen los salarios mínimos vigentes para junio y julio de 2026 en la mayor parte de las actividades rurales alcanzadas por el convenio.
Cuáles son los trabajadores rurales que cobran los salarios más altos
El convenio también contempla actividades altamente especializadas que perciben remuneraciones considerablemente superiores a las escalas generales.
Uno de esos casos corresponde a los trabajadores dedicados a la aplicación de productos fitosanitarios.
Dentro de esa actividad, el peón auxiliar cobra $1.761.296,80 mensuales, más una suma no remunerativa de $8.633,81.
La categoría mejor remunerada de todo el convenio corresponde al conductor de equipos autopropulsados, cuyo salario básico alcanza los $2.545.139,23, más $12.476,17 no remunerativos.
De esta manera, es el puesto con la remuneración mínima garantizada más elevada entre todas las categorías del convenio rural.
Cuánto cobran quienes trabajan en la cosecha
Otra de las actividades con mejores salarios es la vinculada exclusivamente a la cosecha de granos y oleaginosas.
En estos casos, los conductores tractoristas y maquinistas de cosechadoras afectados únicamente a esas tareas perciben un salario mínimo mensual de $1.666.580,76, además de una suma no remunerativa de $8.169,51.
Las escalas responden al mayor grado de especialización requerido para operar maquinaria agrícola durante las campañas de cosecha.
Qué cambia para la actividad olivícola desde julio
La actividad olivícola quedó alcanzada por un esquema salarial diferente, ya que el acuerdo prevé incrementos escalonados que continuarán hasta septiembre.
Durante junio, un trabajador calificado de riego percibe $1.338.417,73, más una suma no remunerativa de $13.121,74.
Desde julio y hasta septiembre, el salario básico aumentará a $1.378.570,26, mientras que la suma no remunerativa descenderá a $6.757,70, manteniendo prácticamente el mismo nivel de ingreso total.
En el caso de los encargados de la actividad olivícola, el salario básico pasará de $1.440.014,11 en junio a $1.483.214,54 durante julio, agosto y septiembre.
Qué adicionales cobran los trabajadores rurales
Además de los salarios básicos, el convenio mantiene los adicionales históricos del sector. La bonificación por antigüedad equivale al 1% del salario básico por cada año trabajado hasta completar diez años de servicio. Una vez superado ese período, el adicional asciende al 1,5% anual por cada año de antigüedad.
También continúa vigente el adicional por zona desfavorable, que beneficia a quienes prestan servicios en Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
En esos casos, el incremento equivale al 20% del salario mínimo correspondiente a cada categoría, elevando significativamente el ingreso de los trabajadores alcanzados.
Qué pasará con los salarios rurales en julio
Las escalas homologadas por la Secretaría de Trabajo continuarán vigentes durante todo julio para la mayoría de las actividades comprendidas en el convenio.
Por el momento no existe un aumento automático previsto para ese mes. Sin embargo, el acuerdo incorpora una cláusula de revisión que habilita a UATRE y a las entidades empresarias a volver a negociar las remuneraciones si la evolución de la inflación u otras variables económicas afecta el poder adquisitivo de los salarios.
En consecuencia, los trabajadores rurales cobrarán durante julio los mismos valores básicos vigentes en junio, salvo que las partes alcancen un nuevo entendimiento antes del vencimiento del acuerdo.
Un cambio histórico en la negociación salarial del sector
La homologación de este convenio también marca un cambio para las relaciones laborales del sector agropecuario.
Se trata de uno de los primeros acuerdos salariales celebrados bajo el nuevo esquema de negociación colectiva impulsado por la reforma laboral. Hasta hace poco, la mayoría de las remuneraciones del sector eran establecidas mediante resoluciones de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA). Con las modificaciones introducidas por la Ley 27.802, las negociaciones comenzaron a encuadrarse en el régimen de convenios colectivos previsto en la Ley 14.250, el mismo sistema utilizado por la mayor parte de las actividades privadas.
Este nuevo mecanismo otorga mayor protagonismo a la negociación entre sindicatos y empleadores y permite incorporar herramientas como la cláusula de revisión, que facilita la actualización de los salarios rurales frente a eventuales cambios en el contexto económico.
De esta manera, las escalas homologadas no solo fijan cuánto cobra un peón rural y el resto de las categorías durante junio y julio de 2026, sino que también establecen el marco para futuras negociaciones salariales si la evolución de la economía así lo requiere.
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ECONOMIA
Cuál es el mejor bono para invertir hoy ante una mayor suba del dólar

La Argentina llevó adelante el pago de los bonos de la deuda soberana, renovó los compromisos con garantías de bonos para el año 2028 y se financió con el Banco Mundial y el BID, donde consiguió garantías para préstamos con bancos a largo plazo y con años de gracia. El resultado es que las reservas se ubican en u$s48.722 millones tras haberse pagado la amortización y renta de la deuda. A esto hay que sumarle que el BCRA sigue comprando dólares durante cada jornada del año 2026. Las reservas van rumbo a superar los u$s50.000 millones.
Es cierto que el Banco Central ha tenido una muy buena performance, pero debemos destacar que la suba del petróleo fue un impulso muy importante, lo que le permitió comprar en 123 jornadas un total de u$s11.440 millones. La gran cosecha se llevó adelante en el segundo trimestre: en abril compró u$s2.769 millones; en mayo, u$s2.596 millones; en junio, u$s1.418 millones; y en los primeros 8 días de julio compró u$s337 millones. La meta que se autoimpuso el BCRA sería de u$s17.000 millones; por ende, le faltaría comprar desde aquí a fin de año u$s5.560 millones. Esto implicaría una compra de u$s927 millones por mes, una cifra que a primera vista luce muy probable que se cumpla.
Por qué el campo no va a liquidar dólares de manera masiva
El campo sigue sin liquidar mercadería. En trigo faltaría vender unos 15,3 millones de toneladas que, a los precios actuales, representarían un ingreso de u$s3.464 millones. En maíz restan liquidar 52,2 millones de toneladas; por ende, faltan ingresar unos u$s10.597 millones. En soja, quedan por liquidar 48,2 millones de toneladas, lo que implica u$s23.048 millones.
En total, estos tres productos deberían liquidar una suma de u$s37.108 millones de aquí a fin de año, algo que difícilmente vaya a ocurrir ya que siempre queda mercadería para la próxima campaña. En este cálculo no sumamos lo que resta liquidar de girasol y otros productos, como tampoco la nueva cosecha de trigo, que se estima en 21 millones de toneladas y que se comienza a comercializar en diciembre.
El campo especula a tres bandas:
- Por un lado, mira la evolución de los cultivos en el hemisferio norte: si hay un clima hostil en Estados Unidos, bajaría la oferta de soja y maíz, lo que potenciaría una suba de precios importante. El clima es una variable incontrolable y muchos apuestan a que este año el hemisferio norte podría verse perjudicado por el cambio climático
- En segundo lugar, el sector está muy atento a la evolución del dólar. A fin de año el dólar valía $1.457, luego se dio una fuerte baja y ahora estamos en un proceso de recuperación. En los primeros 6 meses del año el dólar subió un 1,7%, mientras que en el mismo período la inflación ascendió al 14,7%. Para la percepción del agricultor, la suba de la divisa hasta ahora tuvo gusto a poco
- Por último, el combustible representa un costo muy alto para trasladar los granos al puerto. Al 31 de diciembre, un litro de gasoil valía en CABA $1.538, mientras que al 30 de junio cotizaba a $2.115 por litro, lo que implica una suba del 37,5%
En lo que va del año, el precio de la soja en pesos cayó un 5,9%, el precio del maíz retrocedió un 8,2% y el precio del trigo subió un 12,9%. Si bien hay estacionalidad en las cotizaciones —el trigo en diciembre está en plena campaña de recolección y el maíz y la soja están lejos de la cosecha—, las cifras son válidas para reflejar el estado de ánimo del productor.
En resumen, bajo este cuadro de precios relativos el productor no va a liquidar de forma masiva; por ende, el precio del dólar podría llegar a presionar a la suba. ¿Cuál puede ser el motivo para que liquide? Una suba de las materias primas a escala mundial (muy probable en el segundo semestre), una baja del precio del combustible o un incremento del tipo de cambio.
Invertir en ganadería muestra hoy un escenario de retención de vientres, lo que podría derivar en una fuerte suba de la carne para el segundo semestre del año, en especial focalizada en el mes de septiembre. El Gobierno debería tener presente que esto podría potenciar un incremento sustancial en el índice de precios, que también traería un impacto colateral en los cortes alternativos de cerdo y pollo. El precio del ternero hoy está en u$s4,0 el kilo, un valor nunca visto y que podría seguir aumentando. En el exterior, el escenario de escasez de carne es más complejo aún, por ende, la firmeza internacional potencia la suba local.
El campo es el árbitro
Cuál es el mejor bono para invertir hoy y qué con el resto de los títulos
Pago de deuda y nuevos instrumentos: Se está pagando la amortización y renta de la deuda pública, la cual llega a las cuentas comitentes el día lunes 13 de julio.
El 15 de julio se va a ofrecer un bono denominado AO29, que vence en octubre del año 2029 y paga una renta mensual del 0,5% (lo que implica una tasa anual del 6,0%). Se estima que saldrá a una cotización equivalente al 95% de la lámina de 100, por lo que la tasa interna de retorno (TIR) sería del 8,5% anual.
Evolución del riesgo país: El riesgo país se mide con la cotización de los bonos soberanos de ley extranjera. Actualmente, el AL35 (ley argentina) rinde el 9,% anual, mientras que el GD35 (ley extranjera) rinde el 8,3% anual. Si los bonos bajo ley extranjera llegan a rendir menos del 8,0% anual, no hay que descartar que el Gobierno realice una colocación de deuda en el exterior. A juicio personal, sería una medida muy saludable que aportaría mayor previsibilidad. Si bien el plan financiero oficial fue un gran acierto, contar con más dólares frente a un año electoral nunca está de más.
Estrategia de inversión: Los inversores que compraron bonos y se apalancaron ya ganaron mucho dinero. Es momento de moderar la agresividad en las apuestas, desapalancarse y tomar ganancias, o al menos cancelar deudas de forma más activa.
Oportunidades en el mercado local: Si el riesgo país sigue a la baja y el Banco Central engrosa más sus reservas, la valuación de las empresas debería tender a la suba. Por lo tanto, no hay que descartar que estemos ante la llegada de «la hora de las acciones».
La gestión de recursos escasos: El Gobierno administra recursos escasos. Si coloca deuda a una tasa muy elevada en el exterior, esto va a tensionar las cuentas públicas: si emitís un bono, tenés que pagar intereses, por lo que estás obligado a incrementar los ingresos o bajar el gasto. Cada medida es una asimetría: lo que recibís por un lado, lo ajustás por el otro.
Los jubilados y pensionados reclaman más ingresos, los agentes económicos piden más rutas, los inversores exigen más reservas y los empresarios una baja de impuestos. El primero que enfrenta recursos escasos es el Estado; si no partimos de esa base, nunca entenderemos la economía. Distribuir es fácil, no tiene costos en el corto plazo y aumenta la pobreza en el largo plazo. Administrar bien es difícil, tiene costos inmediatos, pero genera innumerables beneficios a largo plazo.
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ECONOMIA
La curiosa fórmula para poder ahorrar y ordenar tus finanzas en cuatro pasos que se volvió viral

Estrategia para el control de las finanzas para conseguir la libertad financiera
Una fórmula matemática simple, pensada para ordenar las finanzas personales, se transformó en tendencia en las redes sociales. Se trata de un método que promete traducir el sueldo mensual de una persona en cinco cifras concretas: cuánto necesita ahorrar, cuánto puede invertir, cuánto debe reservar para un fondo de emergencia y cuál es el límite razonable para sus gastos, tanto los fijos como los variables.
La propuesta fue difundida por la cuenta de Instagram @finanzasnomadas, donde la influencer Gabriela Vila explica el sistema en un video que acumuló miles de reproducciones. En la publicación, la especialista utiliza como ejemplo un sueldo de 1.500 euros (equivale a 2.625.000 pesos argentinos) y, a partir de esa cifra, aplica una serie de multiplicaciones y divisiones que permiten visualizar de manera inmediata distintas metas financieras.
Aunque los cálculos que muestra Vila están expresados en euros, el sistema no depende de esa moneda en particular. Lo que la especialista propone es un esquema de proporciones que puede aplicarse a cualquier ingreso, sin importar en qué país o con qué divisa se perciba. Lo relevante, en definitiva, son las cuentas y los porcentajes que se desprenden de cada operación, no el valor de referencia utilizado en el ejemplo.
La descripción del video resume la lógica detrás de la propuesta. “Ganar más dinero no garantiza tranquilidad si no sabes cómo administrarlo”, señala el texto que acompaña la publicación. Y agrega: “Tener referencias para ahorrar, invertir y controlar tus gastos te ayuda a convertir tus ingresos en un verdadero plan financiero”. Según ese mismo texto, “cuando organizas tu dinero con objetivos claros, cada decisión tiene un propósito y resulta mucho más fácil avanzar hacia la libertad financiera”.
El video comienza con la meta más ambiciosa del esquema: alcanzar la independencia financiera. Para eso, Vila propone tomar el sueldo mensual y multiplicarlo por 120. “Este es el valor que necesitas tener invertido para recibir tu sueldo sin necesidad de trabajar y vivir de rentas”, explica. En el ejemplo que utiliza, un sueldo de 1.500 euros multiplicado por 120 arroja un capital de 180.000 euros, que sería la suma necesaria para generar una renta mensual equivalente al ingreso original sin necesidad de trabajar. En moneda argentina, esto equivale a un monto de $315.000.000, considerando la cotización del euro en Banco Nación ($1.750 para la venta).
La segunda operación indica cuánto dinero debería destinarse cada mes para alcanzar esa meta. Allí, la cuenta consiste en multiplicar el sueldo por 0,2. “Este es el valor que necesitas invertir por mes para alcanzar la meta número uno”, detalla Vila, en el video que acumula más de un millón de reproducciones. En el caso del ejemplo, esa cifra equivale a 300 euros mensuales ($525.000), que sería el monto sugerido a invertir de manera sostenida hasta acumular el capital necesario para vivir de rentas.
El tercer cálculo del método se vincula con una meta de ahorro de corto y mediano plazo, más accesible que la del punto de partida. En este caso, la operación consiste en multiplicar el sueldo por seis. “Esta es la primera meta de ahorro que necesitas para alcanzar tu fondo de tranquilidad”, indica la especialista. Tomando el mismo sueldo de referencia, esa cuenta da como resultado 9.000 euros o 15.750.000 pesos argentinos, un monto pensado para cubrir imprevistos o sostener un período sin ingresos.
A partir de ahí, el esquema avanza sobre los gastos cotidianos. La cuarta operación multiplica el sueldo por 0,3 y define el margen disponible para gastos variables durante el mes. “Este es el valor para gastar en el mes”, resume Vila en el video, y en el ejemplo equivale a 450 euros ($787.500). Por último, la quinta cuenta divide el sueldo por dos y establece un techo para los gastos fijos. “Este debe ser el valor máximo para cubrir tus gastos fijos: luz, electricidad, Internet, alquiler, etcétera”, precisa la especialista, lo que en el caso del ejemplo arroja un límite de 750 euros ($1.312.500).
Al cierre del video, Vila plantea la idea central que atraviesa todo el método. “Estos valores son referencias ideales que podés adoptar como modelo”, afirma, y remarca que el objetivo no pasa por incrementar los ingresos sino por ordenar su administración. “Acá lo que quiero que veas es que no necesitas ganar más dinero, sino que necesitas más control financiero”, concluye.

Esa idea también aparece reflejada en la descripción de la publicación, donde se sostiene que “todo empieza con el control de tus finanzas, no con aumentar tu sueldo”. El planteo ubica al orden y a la planificación como el punto de partida para avanzar hacia una situación económica más estable, antes que la búsqueda de un ingreso mayor.
Detrás de esta propuesta se reconoce, en parte, la lógica de la regla 50/30/20, un método de organización financiera ya difundido previamente por distintas entidades. Según la explicación difundida por NaranjaX, ese esquema propone dividir los ingresos en tres grandes categorías: un 50% destinado a las necesidades básicas, como el alquiler, los servicios, el transporte y la alimentación; un 30% para los denominados deseos, es decir, gastos vinculados al estilo de vida, como salidas, suscripciones o actividades recreativas; y un 20% reservado para el ahorro o el pago de deudas.
Esa misma fuente detalla que el tramo del 20% cumple una función central en la estabilidad financiera de mediano plazo. Allí se recomienda construir un fondo de emergencia equivalente a entre tres y seis meses de gastos básicos, además de destinar parte de ese porcentaje al pago de deudas pendientes y, una vez cubiertos esos dos frentes, a la inversión.
En ese punto se encuentra una de las coincidencias entre ambos esquemas: mientras la regla 50/30/20 fija un fondo de emergencia de entre tres y seis meses de gastos, el método difundido por Vila propone una meta similar, aunque calculada directamente sobre el sueldo y no sobre los gastos básicos, al establecer como primer objetivo de ahorro un monto equivalente a seis sueldos mensuales.
La coincidencia entre ambos sistemas también se refleja en el techo que se establece para los gastos fijos. Dentro de la regla 50/30/20 ese 50% del ingreso debe cubrir el alquiler o la hipoteca, los servicios de agua, luz, gas e internet, el transporte y la alimentación esencial, sin margen para gastos superfluos. El mismo porcentaje aparece en el método de Vila, cuando fija en la mitad del sueldo el límite máximo destinado a los gastos fijos mensuales.
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