POLITICA
Las imágenes de la reconstrucción que muestran cómo Piccirillo le habría plantado drogas y un arma a Hauque
La Justicia incorporó este lunes las imágenes de la reconstrucción del hecho donde Elías Piccirillo le habría plantado un arma y drogas al financista Francisco Hauque. La medida de prueba fue realizada en Puerto Madero, durante el mes de junio.
La medida, ordenada por el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 11, a cargo de Ariel Lijo, tenía por objeto establecer si el exmarido de Jesica Cirio pudo colocar dos paquetes de cocaína y una pistola en el interior del vehículo durante un breve trayecto nocturno.
En las imágenes, a las que tuvo acceso TN, se puede ver cómo los agentes de la Policía Federal simulan el recorrido que los involucrados habrían realizado esa noche.
La reconstrucción fue solicitada por la defensa de Piccirillo y la diligencia se limitó al segmento señalado por sus abogados: el recorrido del Audi Q8 desde el hotel SLS, en Juana Manso 1725, hasta el edificio Oceana Puerto Madero, en la avenida Juana Manso 1481.
Ese trayecto tuvo lugar el 17 de enero de 2025, alrededor de las 21:57, cuando Piccirillo se subió al vehículo, conducido por Hauque, por la puerta trasera del lado derecho. Minutos más tarde, Hauque y su pareja fueron detenidos en un falso operativo donde les encontraron el arma y la droga.
“Es obvio que está todo armado”, se escucha decir a la mujer de Hauque en el video de esa noche, mientras él se encontraba esposado y era interrogado por los policías.
La causa
El operativo, al que asistió Piccirillo, que se encuentra en prisión domiciliaria, simuló varias veces el recorrido que realizó Hauque la noche del 17 de enero.
Según la investigación, Hauque pasó a buscar al ex de Cirio por la Torre SLS de Puerto Madero y, posteriormente, ambos se dirigieron a una cena en el Palacio Duhau para conversar sobre una deuda de 6 millones de dólares que Piccirillo tenía con Hauque.
Piccirillo insistió en que Hauque lo secuestró y le hizo firmar dicha entrega de dinero con un escribano: “Esto no se trata de una deuda. Si fuese así, yo tengo una empresa y 330 empleados, por lo que se resolvería”, dijo.
Los investigadores sostienen que Piccirillo se ubicó en el asiento trasero del vehículo y habría ocultado en un saco el arma y la droga que posteriormente fueron encontradas en el auto de Hauque. El dato revelador es que era una noche de mucho calor y en las imágenes de cámaras de seguridad se lo ve a Piccirillo con un tapado.
Leé también: El escenario judicial que podría habilitar a Cristina Kirchner a competir en las elecciones de 2027
Posteriormente, la jueza federal María Eugenia Capuchetti anuló este expediente, ya que concluyó que estuvo plagado de irregularidades por los efectivos que estuvieron involucrados en el operativo.
Fue en ese momento que el empresario acusó a Piccirillo de haberle armado una causa con la Policía de la Ciudad debido a una deuda millonaria. Por este motivo, se inició una investigación sobre los agentes que estuvieron presentes en aquella detención y el marido de Jesica Cirio, lo cual derivó en su detención.
Elías Piccirillo, Puerto Madero, Justicia
POLITICA
Javier Milei, en la encrucijada entre el voto moroso y el voto “terrorista”
El oficialismo mileísta busca “domarlos”, según su lenguaje. La oposición dura les pone una ficha para desbalancear la cancha electoral en contra de Javier Milei. Son los morosos, el nuevo sujeto político que en este 2026 empieza a tallar fuerte en el camino rumbo al 2027 electoral.
El Gobierno apunta a licuar el poder político y la legitimidad de los morosos. Se vio en los últimos días cuando Milei y Luis Caputo avanzaron con una estrategia llena de desafíos: responsabilizar a los ciudadanos endeudados por sus decisiones individuales y despegar a la política macro de su papel en ese proceso. “La pregunta es: ¿le pusieron una pistola en la cabeza para endeudarse? No”, planteó Milei el domingo. “Cada uno nos tenemos que hacer cargo de nuestras decisiones”, afirmó Caputo la semana pasada.
Se trata del inicio de un nuevo capítulo en la pedagogía macroeconómica del mileísmo: de la virtud política del ajuste del gasto público antidéficit, anti emisión y anti inflación a la virtud del ajuste de la economía doméstica y la responsabilización de los hogares como sujetos económicos libres. Es decir, sus bolsillos, su decisión.
Toda una escalada en el carácter disruptivo de Milei: de lo que parecía una promesa electoral antipopular a otra tan impopular como la anterior, pero todavía más osada. De 2023 y 2025 y el ajuste fiscal impensado como imán en las urnas, lo que le terminó dando resultados electorales, al ajuste de las familias y la administración de sus desequilibrios como un asunto estrictamente privado.
Las políticas del Gobierno quedan fuera de toda responsabilidad. Desde el oficialismo, no se ve todavía una tendencia a construir satisfacción ciudadana por vías económicas más directas. ¿Puede salirle el tiro por la culata al Gobierno? Es decir, ¿hay riesgo esta vez de despertar o exacerbar reacciones anti mileístas en las urnas de 2027?
Del otro lado del río ideológico, el kirchnerismo hace ese cálculo y sueña con que los morosos se conviertan en el nuevo ordenador de la oferta electoral. En ese votante, la oposición kirchnerista cifra sus esperanzas de ganar la centralidad política en 2027. Las palabras de Kicillof el 9 de julio último fueron directo a esos oídos: “En todo el país tenemos récord absoluto no sólo de la deuda de la familia sino de gente que no puede pagar la cuota de la deuda. Tocando un botón queda endeudado y después no lo puede pagar. Pero en realidad esto es un síntoma: el endeudamiento es para vivir”, dijo.
El Gramsci de Milei
La coreografía mileísta en el camino electoral encontró otro componente en las últimas semanas. De los morosos a los “terroristas”, es decir, periodistas, estudiantes, profesores e investigadores que piensan distinto, todos señalados como tales por Milei el domingo en una entrevista con Luis Majul. Un kirchnerismo gramsciano que, según Milei, habría triunfado en la batalla cultural vía copamiento en la producción simbólica. Milei responde haciendo lo mismo, pero en sentido opuesto.
Milei vuelve a reescribir el manual electoral. Por un lado, con la responsabilización de los morosos, innova en la relación entre oficialismo y votante: a los morosos, ni “plan platita” de ningún tipo, al menos hoy, y ni siquiera narrativa de comprensión. Hay peligro de que ese voto se escape por izquierda o por derecha, pero, por el momento, el Gobierno no concede. Por el otro lado, con la acusación a la disidencia intelectual, agrava el distanciamiento de una centro derecha móvil que lo votó en 2023 y no está segura de volver a hacerlo en 2027.
El horizonte del Gobierno está tironeado entre los morosos que no ven llegar los resultados económicos y el votante republicano condicionado por el hastío de la identidad mileísta.
El proyecto de reelección de Milei sufre hoy dos fuerzas que presionan en el mismo sentido: contra el Gobierno. Una es el kirchnerismo, por supuesto. Lo paradójico es que la otra proviene de las entrañas del oficialismo: se concentra en el endurecimiento de su discurso identitario que impacta sobre la libertad de expresión y sobre la disidencia como virtud republicana. Esa virtud puede no interesarle al mileísmo, pero sí le interesa a los votantes que no lo votaron en primera vuelta pero lo acompañaron en el balotaje de 2023.
Desde afuera, la oposición, y desde adentro, el oficialismo, pueden llegar a converger en un resultado en la primera vuelta: la acentuación de la dispersión mileísta en un escenario electoral que se presenta, de movida, fragmentado. Es decir, el riesgo de fuga de votos insatisfechos a espacio alternativos dentro del cuadrante de centroderecha, desde Pro a Victoria Villarruel. En esa primera vuelta, cada punto porcentual vale oro para el oficialismo.
Las encuestas son contradictorias: coinciden en una caída de imagen de Milei que no llega a los 40 puntos, pero aún así algunos encuestadores de trayectoria no ven un Milei perdedor. Sin una alternativa electoral con chances, el Gobierno la tendría bastante fácil el año que viene, pero se la complica de gusto. Por ahora insiste con el sobregiro tribal para consolidar a su votante leal, que le dio aire en la primera vuelta de 2023. La gran apuesta es sostener la inflación a la baja y una activación del PBI que empiece a generalizar sus efectos.
De la inflación a la morosidad
El problema para el Gobierno es el cambio de tendencia: la inflación, a la baja, ya no es percibida como el problema más urgente. Ahora preocupa la morosidad. El Banco Central dio un dato preciso en su última “Encuesta de condiciones crediticias”: de cada tres personas que se volvieron morosas en los dos últimos años, dos cayeron en atrasos por una pérdida en su capacidad de pago, y no por haberse endeudado más.
Hay un punto central en medio de un proceso electoral: Inflación y morosidad son experiencias ciudadanas distintas. Con la inflación, el dinero y el tiempo se escurre entre las manos: la aceleración de precios acelera la percepción del paso del tiempo. El futuro adquiere velocidad y la salida es gastar el dinero ni bien toca las manos: desprenderse de la moneda antes de que pierda más valor. Con la emisión y la inflación crece la pobreza, pero la ilusión óptica es que hay agua para apagar ese fuego. Massa 2023 aprovechó ese ánimo social. El peronismo en general no ve a la inflación como un problema: el toqueteo de la macro, con la emisión, les permite sostener la ficción del consumo. Y el subidón de pobreza medida por ingresos se disimula con una batería de planes sociales clientelistas.
Con la morosidad y la deuda impagable que aprieta, la experiencia psicológica es otra: no hay futuro y ficción de consumo a donde fugarse. Ni una baja de la inflación, con contención sostenida de esa baja, alcanza para generar esperanza: la plata alcanza cada vez menos. El llamado del prestamista informal presiona sin piedad sobre la vida familiar. La cuestión es cómo va a influir en el voto un panorama compuesto de informalidad creciente y morosidad como estilo de vida.
Hay otro punto que diferencia la lucha contra la inflación de la lucha contra la morosidad. Milei fue capaz de hacer pedagogía con la inflación: dejó claro que es responsabilidad de la casta política. El votante quedó en el lugar de víctima. Pero la narrativa anti morosos del Gobierno se aleja de esa línea: la morosidad no es culpa de la casta política, es decir, de este Gobierno, sino del ciudadano de a pie que se endeuda. En la mirada del oficialismo, el moroso es la casta.
Desde el regreso a la democracia, la inflación e, inclusive, la hiperinflación fue el gran problema económico y político. El ajuste fiscal en serio y sostenido era la solución, pero nadie se animaba a plantearlo: era piantavotos. Hasta que llegó Milei. Ahora el problema político es otro: desempleo formal con informalización laboral y endeudamiento
Desde el equipo económico, la morosidad es una de las caras de la especulación modelo 2025 contra el Gobierno. Caputo explicitó esa lectura. Puso en duda el estado de necesidad del que tomó deuda, y señaló la dolarización preventiva como causa posible del endeudamiento en 2025: “Si yo te ayudo a vos porque tomaste mal un crédito, y yo no sé si vos tomaste mal el crédito porque no llegabas a fin de mes o porque alguien te había contado que Milei se iba y el dólar se iba a ir a 3.000…”.
La narrativa oficialista disciplinadora de los hogares endeudados parte de esa hipótesis. No contempla una pieza del rompecabezas: el subidón de tasas que decidió el Gobierno en medio del proceso electoral el año pasado para evitar la suba del dólar. Ese cambio en la tasa de interés es una de las causas centrales de la incobrabilidad. Se sumó una pérdida sostenida del poder de compra del salario.
Deuda particular y Estado, ¿asuntos separados?
¿El Gobierno tiene respuestas políticas para darle a los morosos? Sí, el oficialismo tiene respuestas, pero no está claro si son las mejores. La argumentación del oficialismo se basa en cuatro premisas más o menos explícitas. Primero, la toma de un préstamo es un cálculo individual y libre. Segundo, no es una decisión dictada por una necesidad causada por un contexto ajeno al individuo. Tercero, un salvataje del Estado es la socialización indebida de una responsabilidad individual a terceros. Cuarto, los morosos son primos hermanos de los especuladores dolarizados.
Todas se sintetizan en un principio que empieza a tallar en la visión política y macroeconómica del Gobierno: endeudamiento individual y Estado, asuntos separados. Es decir, para el Estado mileísta, no hay responsabilidad de la política económica en la toma de deuda de los particulares en 2025.
Hay una línea de continuidad en la visión política y económica del mileísmo que llega desde el ajuste fiscal a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y de ahí a una visión del mundo anti morosos. Cualquier salvataje a los endeudados es una concesión y una ruptura en su concepción del retiro del Estado en el juego económico que juegan los actores particulares, incluida la familia.
El Gobierno apuesta a una reforma cultural macroeconómica también a escala hogareña. Es una concepción política que se auto impone una restricción en el manejo de la economía, y busca elevarlo ahora a la enésima potencia: al hogar del votante en pleno avance del proceso electoral. La gran pregunta es cómo reaccionará el voto moroso.
Luciana Vázquez,Javier Milei,Conforme a
POLITICA
Kicillof reunió a sus legisladores: apoyo a proyectos propios y expectativa por las reelecciones indefinidas
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, juntó este lunes a diputados y senadores bonaerenses que forman parte del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) e integran los bloques de Fuerza Patria en la legislatura provincial, además de los diputados nacionales Hugo Moyano (h) y Jorge Taiana. Reunidos en la gobernación, el mandatario contó los próximos pasos políticos del MDF e incluyó a los legisladores en la estrategia de expansión que largará a partir del sábado que viene. Además, se hizo un repaso de los distintos temas de agenda que restan por discutir en las cámaras legislativas antes de fin de año, entre los que aparecen los cambios a la ley que limita las reelecciones de intendentes. Un tema que para el Ejecutivo asoma como prioridad, pero por el que -por el momento- no están los acuerdos políticos para avanzar.
En una reunión que duró más de dos horas, llegaron a reunirse con Kicillof las diputadas Ana Luz Balor, Silvina Nardini, Romina Barreiro; los diputados Alejandro Acerbo, Diego Nanni y José Galván; la senadora Ayelén Durán y el senador Jorge “Pitingo” Paredi. También estuvieron la vicegobernadora, Verónica Magario, y la Secretaria General de Gobernación, Agustina Vila.
Kicillof contó el plan de plenarios seccionales que iniciará el MDF. Como adelantó Infobae, el primer encuentro será este sábado en Alberti, para reunir a toda la dirigencia y militancia con la que cuenta el kicillofismo en la Cuarta sección electoral. Luego, el sábado 16 será el turno de la Segunda sección electoral. Se continuará con la Cuarta, Quinta, Sexta y Séptima sección electoral. En lo que respecta a la Primera y la Tercera sección —conurbano—, se trabajará en la constitución de dos mesas políticas. Se espera que los plenarios culminen con un gran acto político, con fecha y lugar a definir que —a priori— sería el sábado 19 de septiembre. La fecha sería cerca del aniversario de la victoria electoral del peronismo en la elección provincial del 7 de septiembre de 2025.
Además, ante la presencia de los diputados nacionales que integran el MDF, se hizo un repaso de la agenda legislativa a nivel nacional. Se acordó movilizar el próximo jueves al Congreso cuando se discuta la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que deroga la Ley de Tierras y habilita la compra de tierras en manos extranjeras por encima del 15% que regula la actual legislación.
El MDF también participará de la marcha por San Cayetano, el próximo sábado. La peregrinación irá desde la basílica de Liniers hasta Plaza de Mayo. Bajo la insignia “Tierra, Techo y Trabajo”, un mensaje profesado por el Papa Francisco. Los organizadores hablan de que será la “marcha más convocante de la historia”.
Entre la agenda legislativa por la que pide Kicillof hay varios proyectos que fueron enviados al Senado provincial y empezarán a discutirse. La creación de una empresa estatal para la producción de medicamentos, el sistema integrado de salud, la regulación para trabajadores de aplicaciones son algunas de las iniciativas que, en lo que va del año, el mandatario giró a la Legislatura y aguardan su debate en comisiones. El ministro de Salud, Nicolás Kreplak, adelantó que está dispuesto a ir a defender las iniciativas ante legisladores de la oposición.
Se espera que Kicillof también gire el proyecto de reforma integral de seguridad que incluiría la reglamentación para crear fuerzas policiales de responsabilidad municipal. Es un tema pedido por los intendentes y ya finalizó la ronda de consultas con jefes comunales. Un tema que, en la interna del PJ, ofrece sus matices.
Re-reelecciones 2027
Hay un tema latente que merodea cada conversación política en la provincia de Buenos Aires y, sobre todo, con miras al armado electoral para las elecciones del año que viene: las reelecciones indefinidas para intendentes. El oficialismo, a partir de una senadora de Kicillof, tiene un proyecto presentado desde el año pasado: se trata de la iniciativa de Ayelén Durán que presentó como contraparte a la iniciativa del entonces senador y actual diputado del peronismo, Luis Vivona, que permitía la reelección indefinida solo de legisladores. El espíritu de esa iniciativa se resumía en que la situación vigente impone restricciones a los cargos legislativos, lo que contrasta con la intención manifestada por los Constituyentes durante la reforma de la Constitución provincial de 1994. En esa oportunidad, la interpretación adoptada fue no establecer límites a la permanencia en los cargos electivos. No se trata de un olvido, ya que los Constituyentes incluyeron de manera explícita la limitación para ejercer el Poder Ejecutivo provincial en el artículo 123. Luego, apareció la iniciativa de Durán.
En las últimas semanas, Kicillof volvió a hablar sobre el tema. Consultado en el marco de una gira de gestión por Tapalqué, dijo sobre la posibilidad de revertir el actual techo que tienen los intendentes de acceder solo a una reelección, sin posibilidad de ir por un tercer mandato consecutivo: “Es muy infrecuente que el pueblo no pueda votar a dirigentes cercanos”.
Lo cierto es que la posición del Ejecutivo es ir por un proyecto de ley que habilite las reelecciones indefinidas de intendentes. Es una iniciativa que estará en la mesa en el marco de una negociación estructural con el resto de los sectores del peronismo como el kirchnerismo, el Frente Renovador de Sergio Massa y, ahora, la flamante Liga de Intendentes; además, claro, de un sector de la oposición que se requiere para mover el tema en las cámaras legislativas.
Se trata de una discusión que podría darse de la mano con otros temas, como el acuerdo o no para un posible desdoblamiento electoral el año que viene y las vacantes de la Corte. De momento, los legisladores de Kicillof aguardan la orden para avanzar. Entienden que será una decisión del mandatario y que está atada a los acuerdos políticos que pueda alcanzar.
intendentes,peronismo,Casa de Gobierno bonaerense,Provincia de Buenos Aires,política argentina
POLITICA
El enemigo imaginario que justifica un DNU absurdo
El reciente Decreto 681/26, que modifica la ley de migraciones para impedir el ingreso o revocar la residencia de extranjeros que hubieran emitido mensajes de odio contra el pueblo argentino, es un excelente ejemplo para ilustrar, por el absurdo, lo que un decreto de necesidad y urgencia no debe ser. Su inconstitucionalidad es flagrante por el contenido, pero lo es más por la vía elegida.
Quienes lo rechazan (una categoría que incluye también a personas que habitualmente apoyan las políticas del gobierno nacional) se han detenido por lo general en el primer aspecto. No les falta razón. Los mensajes de odio a los que se refiere el decreto se vinculan a lo que se ha denominado la “campaña antiargentina”. Los considerandos del decreto no emplean esa expresión, pero la idea está expuesta con claridad: “Que han aumentado considerablemente los mensajes de odio y actos de hostilidad y menosprecio dirigidos específicamente contra el pueblo argentino, su cultura y su identidad nacional”. Ese supuesto fundamento se expone en términos dogmáticos, como una verdad que no necesita ser demostrada. Aunque no se lo aclara, es obvio que los “mensajes de odio” son las críticas que despertó en las redes sociales el desempeño de la selección argentina de fútbol y algunas expresiones de personalidades conocidas internacionalmente, como el actor estadounidense Samuel L. Jackson, que acusaron a los argentinos de racistas. Cada tanto surgen ciertas estupideces de este tipo. Hace unos años, el diario The Washington Post señalaba, como si se tratara de un acto de discriminación, que en la selección argentina no había negros.
De todas formas, por injustas y reprobables que nos parezcan, estas voces no son parte de ninguna campaña, si por tal se entiende una acción planificada. Tampoco se podría hablar de una campaña argentina contra los extranjeros o algunas clases de extranjeros cuando se recuerdan afirmaciones de altos funcionarios del gobierno nacional o importantes dirigentes del oficialismo que emiten mensajes del más crudo racismo. Son manifestaciones individuales, aunque alguien podría sospechar en una fuerza política tan verticalista si son alentadas o por lo menos admitidas por la fraternidad gobernante. Llama la atención, en todo caso, que se mencione como uno de los fundamentos de la medida el Pacto de San José de Costa Rica en cuanto prescribe que se debe prohibir por ley “toda propaganda en favor de la guerra y toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituyan incitaciones a la violencia o cualquier otra acción ilegal similar contra cualquier persona o grupo de personas, por ningún motivo, inclusive los de raza, color, religión, idioma u origen nacional” si se tiene en cuenta que el presidente de la Nación expresa reiteradamente que “no odiamos suficiente a los periodistas”. Acaso haya odios buenos y odios malos.
¿Quién determinará si un extranjero que ingresa en nuestro territorio odia al pueblo argentino? Un empleado administrativo de migraciones. ¿Sobre qué base? ¿Se pasará horas y horas navegando por las redes sociales a la pesca de algún mensaje que lo haga aparecer como un odiador? ¿O algún organismo del Estado argentino practicará por él ese patrullaje? Por no hablar de la vaguedad de la tipificación de los discursos de odio, que evoca la manipulación de este concepto por parte del kirchnerismo. ¿Asistiremos a la creación de un NODIO libertario?
En cualquier caso, ese es un debate que eventualmente debería dar el Congreso, que así como sancionó, puede modificar la ley de migraciones. ¿Lo puede hacer también el Presidente? Solo mediante un decreto de necesidad y urgencia “cuando circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir los trámites ordinarios previstos por esta Constitución para la sanción de las leyes” (art, 99, inc. 3, CN). La Corte Suprema de Justicia de la Nación ha interpretado que esas circunstancias se configuran en dos hipótesis: 1) si materialmente el Congreso no se puede reunir, por ejemplo, en caso de una catástrofe natural; 2) si la necesidad de dictar cierta medida es tan urgente y apremiante que no se pueden esperar los plazos que, aun imprimiéndoles un trámite acelerado, demanda el proceso de formación y sanción de las leyes.
Como actualmente no existe ninguna circunstancia que impida la reunión del Congreso, solo cabría dictar un decreto de necesidad y urgencia en la segunda hipótesis. ¿Cuál es, entonces, la urgencia? Los considerandos del decreto ni siquiera intentan identificarla. Como suele suceder en estos casos, se conforman con la mecánica cita del artículo 99, inciso 3 de la Constitución Nacional, sin justificar el motivo por el cual en este caso concreto hay esa urgencia. Les basta decir: “Que la naturaleza excepcional de la situación planteada hace imposible seguir los trámites ordinarios previstos en la Constitución Nacional para la sanción de las leyes”.
¿Pero qué ha ocurrido? ¿Hay una súbita oleada de odiadores intentando ingresar a la Argentina? ¿Las imágenes de Ezeiza como una Ceuta sudamericana nos están siendo ocultadas? La fundamentación de este decreto groseramente inconstitucional es tan absurda que no merece mayor comentario. ¿Nos tranquiliza o más bien nos debe preocupar que el Poder Ejecutivo sabe que además es impracticable, que solo intenta sacar rédito del nacionalismo mundialista y que pronto los algoritmos serán el caldo de cultivo de otra medida populista contra un nuevo enemigo imaginario?
Osvaldo Pérez Sammartino,LA NACION,Política
-
POLITICA2 días ago“Vamos a acelerar con todo”: el objetivo del Gobierno por las reformas y la agenda electoral de cara al 2027
-
POLITICA1 día agoReelecciones indefinidas: el oficialismo bonaerense niega que busque ampliar la Legislatura como parte de una reforma política para beneficiar a los intendentes
-
CHIMENTOS2 días ago¡Chau Luck Ra! La salida de soltera de La Joaqui, muy bien acompañada, a días de su separación
