ECONOMIA
Lo que el apagón de la IA más poderosa del mundo revela sobre nuestra dependencia tecnológica

El lunes 9 de junio, Anthropic puso a disposición del público el modelo de inteligencia artificial más poderoso que se construyó hasta el momento, Fable 5 y pertenece a la clase Mythos, la categoría que hasta ese día era exclusiva para gobiernos y empresas seleccionadas con acceso controlado. Por primera vez, cualquier persona con una cuenta y una tarjeta de crédito podía usarlo.
Lo probé ese mismo día. Tengo un agente automatizado que tarda entre 7 y 8 horas en completar cierto tipo de análisis complejo. Con Fable 5, lo terminó en menos de 3 horas. No porque procesara más rápido, sino porque razonó de otra manera, encontró caminos más cortos, no se perdió donde el modelo anterior se atascaba. Era cualitativamente diferente a cualquier cosa que había probado antes. No una mejora incremental. Un salto cuántico. Los números lo confirman. En los benchmarks de ingeniería de software más exigentes de la industria, Fable 5 sacó 80,3%. GPT-5.5, el modelo más avanzado de OpenAI disponible en ese momento, sacó 58, 6%.
Stripe, la plataforma de pagos online que procesa transacciones para millones de negocios en el mundo, lo testeó en una base de código de 50 millones de líneas. Una migración que el equipo estimaba en más de dos meses de trabajo manual la completó en un día. Puede trabajar de forma autónoma hasta 12 horas seguidas, mantener el foco a través de millones de tokens, tomar notas de su propio proceso y usarlas para mejorar sus resultados en el camino. En investigación científica los resultados fueron igual de contundentes. Equipos que trabajaban en el diseño de nuevos fármacos reportaron que los modelos de la clase Mythos aceleraron el proceso hasta diez veces, comprimiendo en días iteraciones que antes llevaban meses de trabajo en laboratorio.
En los benchmarks de ingeniería de software más exigentes, Fable 5 sacó 80,3%. GPT-5.5, el modelo más avanzado de OpenAI disponible en ese momento, sacó 58, 6%
No era una demostración de laboratorio. Era una herramienta operativa, disponible, que estaba cambiando lo que se podía hacer en tiempo real.
El jueves 12 de junio, tres días después del lanzamiento, el Departamento de Comercio de Estados Unidos le envió a Anthropic la orden de suspender el acceso a Fable 5 y a Mythos 5 para cualquier ciudadano extranjero, dentro o fuera de Estados Unidos, incluyendo a los propios empleados extranjeros de Anthropic. Como la empresa no podía filtrar en tiempo real la nacionalidad de sus usuarios, apagó los modelos para todos, en todo el mundo. El motivo oficial fue un potencial jailbreak, que es la práctica de manipular un modelo de IA para que ignore sus restricciones de seguridad y responda cosas para las que fue entrenado a negarse.
El gobierno lo interpretó como un riesgo de seguridad nacional. Anthropic revisó la demostración, concluyó que la técnica era estrecha, que identificaba solo fallas menores ya conocidas, y calificó la respuesta de desproporcionada. Argumentó que si ese criterio se volvía estándar, ningún modelo de frontera podría lanzarse nunca. No importó. Hoy Fable 5 sigue suspendido. No hay fecha de restablecimiento. Anthropic dice que está trabajando en medidas de seguridad adicionales para poder volver a habilitarlo, pero el gobierno no puso plazos.
Lo que acaba de pasar no es un episodio de política tecnológica interna de Estados Unidos. Es la primera vez en la historia que un gobierno aplica controles de exportación a un modelo de inteligencia artificial específico, por nombre, en tiempo real. No a los chips. No a los servidores. No a la infraestructura física. A la inteligencia en sí. Y eso cambia la naturaleza del juego.
Hoy Fable 5 sigue suspendido. No hay fecha de restablecimiento
Lo que estamos viendo con los modelos de IA es mayor velocidad tecnológica y mayor tensión geopolítica. La diferencia esta vez es que el ritmo de cambio hace que cada mes de restricción tenga un costo real e inmediato para quienes dependen de esas herramientas. Fable 5 estuvo disponible 72 horas. En ese tiempo, equipos en todo el mundo lo integraron en flujos de trabajo, probaron capacidades que ningún modelo anterior tenía y empezaron a entender qué se podía hacer con él.
El miércoles estaban trabajando. El jueves estaban mirando un mensaje de error. Eso no es un inconveniente técnico. Es una demostración concreta de que el acceso a la tecnología más avanzada del mundo es una decisión política que toman otros. Lo que está tomando forma es una geopolítica de la inteligencia artificial. Y los actores globales ya están moviéndose en consecuencia. China entendió antes que nadie que en esta carrera no alcanza con consumir tecnología ajena.
DeepSeek, el laboratorio que en enero de 2025 presentó un modelo comparable a los mejores occidentales pero entrenado con una fracción del costo, no es un proyecto empresarial aislado. Detrás hay una estrategia nacional con un objetivo explícito: construir un ecosistema de IA que no dependa de infraestructura ni de decisiones de otro país. En abril de 2026, DeepSeek lanzó su modelo más reciente optimizado para correr en chips de Huawei, desacoplándose deliberadamente de la cadena tecnológica americana.
China no está esperando que Washington decida qué puede usar. Está construyendo la capacidad de no necesitar ese permiso. Europa tardó más en reaccionar pero lo está haciendo con claridad creciente. Mistral AI, el principal laboratorio europeo, tiene una valoración de varios miles de millones de dólares y su CEO estableció en mayo de este año un plazo de dos años para construir alternativas reales en chips, centros de datos y modelos, antes de que la dependencia de infraestructura estadounidense se vuelva imposible de revertir.
Los países que en los próximos años tengan capacidad de desarrollo propio van a poder sentarse en la mesa donde se toman estas decisiones
La lógica es directa: si los modelos que usás los controla otro país, tu autonomía tecnológica no existe, independientemente de cuánto los uses o cuánto pagues por ellos. Hay una distinción que los países y las organizaciones van a tener que entender tarde o temprano, y el apagón de Fable 5 la hizo evidente. Tener acceso a modelos de terceros no es lo mismo que tener capacidad propia.
Una cosa es poder usar la tecnología de otro. Otra muy distinta es tener los centros de datos, el talento y los recursos para desarrollarla y operarla sin depender de una decisión externa que puede cambiar en 72 horas. Argentina avanza en la dirección correcta con inversiones de infraestructura como Stargate Argentina, un campus de hiperescala proyectado en la Patagonia con 500 megavatios de energía renovable. Pero la infraestructura es el primer paso, no el destino.
Lo que sigue es desarrollar sobre esa base la capacidad de entrenar y operar modelos propios, con gobernanza propia, que no dependan de lo que se decida en otro país. La misma lógica aplica para cualquier país o empresa que piense su estrategia de IA en términos de acceso versus desarrollo. Tener acceso a los mejores modelos del mundo es valioso hasta el momento en que alguien decide que ya no podés tenerlo.
La lógica es directa: si los modelos que usás los controla otro país, tu autonomía tecnológica no existe
Haber desarrollado capacidad propia, aunque sea menor en escala, es algo que no depende de nadie más. Ya estamos viendo los primeros síntomas del mundo que se viene. Licencias de acceso diferenciadas según el tipo de uso. Restricciones según la nacionalidad del usuario. Diferencias crecientes entre los modelos que se publican para el mercado global y los que usan los gobiernos de los países que los desarrollan. La versión de Mythos que usa el gobierno de Estados Unidos no es la misma que estuvo disponible para el resto del mundo durante esas 72 horas.
Esa brecha no va a achicarse. Va a crecer. Los países que en los próximos años tengan capacidad de desarrollo propio van a poder sentarse en la mesa donde se toman estas decisiones. Los que no la tengan van a recibir las directivas desde afuera y acatarlas, igual que Anthropic acató la orden del jueves aunque no estuviera de acuerdo.
La soberanía en IA no se declara ni se compra. Se construye con capital humano, con investigación, con la decisión de apostar al desarrollo propio aunque sea más lento y más costoso que depender de lo que otros construyen. Es lo que está haciendo Europa. Es lo que China lleva una década haciendo. Es lo que América Latina empieza a intentar con iniciativas como LatamGPT.
El apagón de Fable 5 no fue un error técnico ni un exceso burocrático pasajero. Fue una demostración de la lógica que va a gobernar el acceso a la IA de frontera de ahora en más. Una señal de que las reglas del juego cambiaron, y que la ventana para construir capacidad propia antes de que la dependencia se vuelva imposible de revertir no va a estar abierta para siempre. La pregunta que deja abierta no es técnica ni comercial. Es estratégica.
El autor es arquitecto de Soluciones en IA
ECONOMIA
El miedo a la luz mala: por qué cada evolución tecnológica empieza con un susto

Cuando la electricidad llegó a las casas, mucha gente respetable se negó a dormir con la luz encendida. Circulaban advertencias serias: la corriente envenenaba el aire, afectaba la vista, debilitaba los nervios. En Nueva York, en 1889, un debate público enfrentó a Edison contra Westinghouse y terminó, literalmente, electrocutando animales en plaza pública para demostrar lo peligrosa que era la corriente del rival. El miedo no era irracional del todo: la tecnología era nueva, los accidentes existían y nadie terminaba de entender qué era esa cosa invisible que corría por los cables. Lo que el tiempo demostró es que el problema no era la electricidad, sino la falta de reglas para usarla bien.
La historia se repite con una puntualidad casi cómica. Cuando aparecieron los primeros automóviles, el Reino Unido aprobó la Locomotive Act: cada vehículo debía ser precedido por un hombre caminando con una bandera roja para advertir a los caballos y a los vecinos del peligro que se acercaba a la temible velocidad de seis kilómetros por hora. Cuando llegó el tren, médicos prestigiosos advirtieron que el cuerpo humano no soportaría los ochenta kilómetros por hora y que viajar así provocaría locura. Y cuando llegó Internet, en 1995, la revista Newsweek publicó una columna ya legendaria titulada “Internet? Bah”, que explicaba con total seriedad por qué nunca reemplazaría al diario, al negocio físico ni al contacto humano. Un economista premio Nobel llegó a escribir que el impacto de Internet en la economía no sería mayor al del fax.
Cada vez es el mismo guion: primero el miedo, después la burla, después la normalización. Lo que ayer parecía una amenaza al orden natural de las cosas, hoy es la cosa más aburrida del mundo: enchufar el cargador, subir al auto, mandar un mail. Nadie discute la electricidad; discutimos la tarifa. Nadie le teme a Internet; nos quejamos de la señal. El miedo no desaparece porque la tecnología se vuelva inofensiva. Desaparece porque la entendemos, la regulamos y la incorporamos a la vida normal.
Cuando llegó el tren, médicos prestigiosos advirtieron que el cuerpo humano no soportaría los ochenta kilómetros por hora y que viajar así provocaría locura
Vivimos hoy ese mismo momento incandescente con la inteligencia artificial y con blockchain. Y como en cada capítulo anterior, el miedo viene mezclado con confusión. Lo veo todos los días. Hace poco, en un grupo de chat con empresarios —gente brillante en sus rubros—, la conversación sobre blockchain navegó en pocos minutos desde la computación cuántica hasta el consenso híbrido, y aterrizó, inevitablemente, en dos sentencias lapidarias: “La experiencia de Bukele con el Bitcoin no fue muy exitosa que digamos» y “Warren Buffett jamás invirtió en blockchain coins”. Me reí con cariño, porque en dos frases estaban mezclados cinco conceptos distintos. Es exactamente el mismo reflejo de quien, hace un siglo, no quería dormir con la luz prendida.
Vale la pena ordenar el tablero, porque la confusión no es un detalle: es la principal barrera. Que Warren Buffett no haya comprado Bitcoin no dice nada sobre blockchain, igual que el hecho de que a alguien no le guste manejar no dice nada sobre el motor de combustión. Bitcoin es una de las miles de aplicaciones que corren sobre la tecnología; blockchain es la tecnología. Confundirlos es como confundir el correo electrónico con la internet: uno es un uso, el otro es la infraestructura. El experimento de El Salvador fue una decisión política concreta —adoptar una criptomoneda volátil como moneda de curso legal—, no un veredicto sobre la tecnología de registro distribuido que hoy usan bancos centrales, JP Morgan, Visa y la mitad del sistema financiero global para mover billones de dólares. Y un posteo de Twitter, por viral que sea, no es un dato: es un estado de ánimo.
En el campo argentino hay una vieja leyenda: la luz mala. Un resplandor que aparece de noche en los descampados y que durante generaciones se interpretó como un alma en pena, un anuncio de muerte, algo a lo que había que temerle y de lo que había que huir. La ciencia después explicó que era fosfina: gas que desprenden los huesos en descomposición y que se enciende solo al contacto con el aire. Nunca fue un fantasma. Era química que no sabíamos leer. La mayor parte del miedo tecnológico funciona igual: le tenemos pavor a la luz mala hasta que alguien nos explica que es fosfina.
Cada vez es el mismo guion: primero el miedo, después la burla, después la normalización
Hago esta aclaración porque quiero hablar de la posibilidad de solucionar problemas viejos con respuestas nuevas, con tecnología. Todos saben que la fragilidad crónica de nuestra moneda y la dificultad del Estado para financiarse en pesos sin recurrir a la emisión. La idea no tiene nada de esotérico. Es una emisión privada de moneda digital, pero dentro del perímetro de confianza del Banco Central, y respaldada cien por ciento por activos reales y verificables: bonos del Tesoro argentino de corto plazo, pesos, dólares y otras stablecoins con perímetros de confianza equivalentes. Emitida, uno a uno, una moneda que cualquiera puede auditar en tiempo real. Es una mejora de eficiencia, como me gusta decir: la blockchain no acepta promesas, solo acepta saldos.
Lo interesante, es lo que esa arquitectura le resuelve al país: una stablecoin regulada y plenamente colateralizada en instrumentos del Tesoro de corto plazo es, literalmente, una máquina que fabrica demanda genuina y durable de deuda pública en pesos. Es exactamente lo que hace Circle con USDC, que para respaldar su moneda digital se convirtió en uno de los grandes compradores de letras del Tesoro de los Estados Unidos. Cada usuario que decide tener saldos en esa moneda digital está, sin saberlo y sin que nadie lo obligue, financiando deuda pública de cortísimo plazo. Demanda real, voluntaria, atomizada en millones de personas, y —este es el punto— sin que el Banco Central tenga que imprimir un solo peso adicional para proveer esa liquidez.
Para una economía que pasó medio siglo atrapada entre la emisión y el rollover de su propia deuda: es la pata estructural que al programa económico hoy le falta. Le resuelve al Tesoro el problema de la demanda —quién quiere comprar y renovar deuda en pesos— y le baja al Banco Central la presión de financiar la liquidez transaccional con la maquinita. No es magia es disciplina monetaria construida sobre una tecnología que, por diseño, no permite emitir sin respaldo. Lo que durante un siglo dependió de la voluntad del funcionario de turno, ahora puede depender de una regla verificable.
Bitcoin es una de las miles de aplicaciones que corren sobre la tecnología; blockchain es la tecnología
Entiendo el reflejo de desconfianza, sobre todo en quienes vienen de rubros que nada tienen que ver con la tecnología. El miedo al cambio es humanísimo y, en general, sano: nos salvó muchas veces de saltar a un vacío. Pero conviene recordar que en cada una de las revoluciones anteriores hubo dos tipos de líderes. Los que se quedaron discutiendo si la electricidad envenenaba el aire, y los que cablearon su fábrica primero. Los que esperaron a ver si lo de Internet “prendía”, y los que pusieron su negocio online cuando todavía daba vergüenza. La diferencia, casi siempre, no estuvo en el coraje, sino en haberse tomado el trabajo de entender antes de opinar.
La pregunta, entonces, no es si blockchain y la inteligencia artificial son peligrosas. Toda tecnología poderosa lo es mientras no la entendemos; lo fue la electricidad, lo fue el auto, lo fue Internet. La pregunta es si vamos a llegar a tiempo a escribir las reglas, o si vamos a llegar tarde y heredar las que escriban otros, en otro idioma y para otros intereses.
Argentina ya hizo la prueba de mirar para otro lado —con el cheque, con el home banking, con tantas cosas—. Esta vez tenemos delante una solución concreta para un problema que nos persigue desde hace cincuenta años.
A los que todavía sienten ese cosquilleo de desconfianza, les propongo lo mismo que la historia le propuso a cada generación asustada: no le huyan a la luz mala. Acérquense, pregunten, entiendan que casi siempre es fosfina. Lo que brilla en la oscuridad no es un fantasma. Es, otra vez, el futuro pidiendo permiso para entrar.
La autora es cofundadora de PALA Blockchain
ECONOMIA
Qué gremios cobran con aumento en agosto 2026 tras las últimas paritarias

Los sueldos que percibirán en agosto muchos argentinos llegarán con aumentos de sueldo negociados en paritarias. Sin embargo, la estabilización de la inflación por debajo del 2% mensual durante dos meses seguidos, por lo general no llevó a que los porcentajes negociados superaran ese umbral y recuperaran algo de poder adquisitivo de los trabajadores.
Pero algunas entidades siguen teniendo sus incrementos atados al Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que en junio cerró en 1,9% intermensual. Este es, por ejemplo, el caso de los bancarios.
Si bien son muchas las paritarias cerradas durante julio que impactarán en los salarios que llegan a los bolsillos el mes que viene, las siguientes son las de los gremios más fuertes del país.
Estatales
Los empleados de la Administración Pública Nacional nucleados en la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) aceptaron una actualización salarial del 6,64% para el trimestre junio-agosto de 2026, más un bono remunerativo de $50.000 a pagar en agosto. Las alzas se distribuirán de la siguiente manera:
- 2,2% en julio
- 1,9% en agosto más la suma no remunerativa
Luego, se definió una actualización para empleados públicos con regímenes especiales, como los de educación. Y se formalizó un nuevo esquema de recomposición para los integrantes de las Fuerzas Armadas y el personal de la Policía de Establecimientos Navales, con una actualización cercana al 6,2% entre junio y agosto de 2026.
Empleados de Comercio
La Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECyS) suscribió una nueva paritaria con las cámaras del sector, con un incremento salarial del 5,7% sobre las escalas de junio para el CCT N° 130/75. Se abonará de la siguiente manera:
- 1,9% a partir del mes de julio de 2026,
- 1,9% a partir del mes de agosto de 2026
- 1,9% a partir del mes de septiembre de 2026.
Los firmantes de la paritaria también acordaron prorrogar la incorporación de la suma fija no remunerativa de $120.000 vigente para su incorporación a las escalas básicas convencionales con la siguiente fórmula:
- $20.000 con los básicos del mes de diciembre de 2026,
- $20.000 con los básicos del mes de enero de 2027,
- $20.000 con los básicos del mes de febrero de 2027,
- $20.000 con los básicos del mes de marzo de 2027,
- $20.000 con los básicos del mes de abril de 2027
- $20.000 con los básicos del mes de mayo de 2027.
Y se pactó el otorgamiento de una asignación extraordinaria y por única vez, de carácter no remunerativo y no acumulativo, por $50.000, pagadera de la siguiente manera:
- $25.000 a liquidarse junto con el sueldo del mes de julio de 2026
- $25.000 a liquidarse junto con el sueldo del mes de agosto de 2026.
Las cámaras del sector y FAECyS volverán a reunirse en octubre del corriente.
Construcción
La Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) llegó a un nuevo acuerdo para el CCT 76/75. Aplicarán un nuevo ajuste paritario del 6,1% además de dos sumas no remunerativas en total en tres meses.
Lo que sigue es un alza del 2% en julio, sobre la escala de junio, y en agosto otro 1,9% de aumento sobre los salarios de julio y la absorción de la suma no remunerativa de julio.
Los aumentos salariales son acumulativos. Las sumas no remunerativas van desde los $50.000 a los $70.000 según la categoría, y se pagan un 50% en la primera quincena y el otro 50% en la segunda de los meses indicados, además de estar alcanzadas por los aportes.
Transporte
La Unión Tranviarios Automotor (UTA) y las cámaras empresarias del transporte automotor de pasajeros pudieron después de mucha conflictividad cerrar su paritaria.
Los trabajadores del transporte público urbano y suburbano de corta y media distancia del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) verá una actualización entre julio, agosto y septiembre de 2026. El convenio fija para el personal de conducción un salario básico de $1.645.721,36 desde el 1° de julio, $1.676.990,06 a partir del 1° de agosto y $1.707.175,88 desde el 1° de septiembre. Los incrementos se aplicarán de manera proporcional al resto de las categorías laborales.
Además, las partes acordaron el pago de una gratificación extraordinaria no remunerativa de $170.000 para los choferes, que también será proporcional para las restantes categorías y al tiempo efectivamente trabajado. Contempla asimismo una actualización de los viáticos o reintegro de gastos por cada jornada efectivamente trabajada. Los valores serán de $20.000 desde julio, $21.000 desde agosto y $22.000 a partir de septiembre.
Aceiteros
La Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso (FTCIODyARA) y el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) San Lorenzo alcanzaron un acuerdo con las cámaras patronales del sector que llevará el sueldo básico de la actividad por encima de los 2,7 millones de pesos.
El esquema de aumentos pactado con los representantes de CIARA, CIAVEC y CARBIO se aplicará de forma escalonada sobre la categoría inicial —correspondiente al escalafón de peón— bajo el siguiente cronograma:
- A partir del 1° de julio de 2026: el salario inicial básico se elevará a $2.578.400 (viniendo de la base anterior de $2.344.000).
- A partir del 1° de septiembre de 2026: el piso salarial de la actividad trepará a los $2.719.040.
Camioneros
La Federación Nacional de Trabajadores Camioneros y Obreros del Transporte Automotor de Cargas, Logística y Servicios firmó a fines de junio una actualización de su última paritaria, que le agrega una suma no remunerativa de 30.000 pesos a los sueldos que cobran este mes los nucleados en el Convenio Colectivo de Trabajo (CCT) 40/89.
En el último acuerdo el gremio que lidera Hugo Moyano consiguió un 10,1% de aumento salarial para el período marzo-agosto 2026. Del mismo, quedan por brindar las siguientes alzas:
Mecánicos
El Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) cerró un acuerdo para la rama de talleres de reparación y afines (CCT 27/88) para el trimestre julio-septiembre 2026.
El alza se pagará en función de asignaciones no remunerativas con impacto en los adicionales y horas extra, generando una nueva escala salarial a partir del 1 de julio, con un salario de base mínimo en torno a 1,1 millones de pesos por mes.
Las sumas -que en el caso de los mensualizados van de 72.161 a 107.246 pesos por mes, de acuerdo a la categoría- se integrarán al básico en octubre del corriente.
Empleadas domésticas
La Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares resolvió el pasado 30 de abril otorgar un alza del 6,5% en total a las empleadas domésticas. De esa subaqueda por abonar un 1,4% en julio. En tanto, la suma no remunerativa correspondiente a marzo se integrará al salario básico en dos etapas: el 50% en abril y el restante 50% en julio.
Bancarios
La actualización los trabajadores afiliados al gremio La Bancaria será del 1,9%, en línea con el IPC de junio. Así el salario inicial para los trabajadores bancarios alcanzará los 2.481.855,32 pesos, e incluye una participación en ganancias (ROE) que se define según la categoría en la escala salarial del convenio 18/75.
También se actualizó el Día del Bancario, que se cobra el 6 de noviembre de cada año y se debe liquidar en su totalidad. Por ahora quedó en 2.150.328,87 pesos, aunque también irá variando al ritmo del IPC de cada mes.
Ferroviarios
Para los trabajadores de Trenes Argentinos – SOFSA, la Fraternidad se consiguió una actualización de la siguiente manera:
- 1,7% en abril sobre sueldos de marzo
- 1,5% en mayo sobre abril y suma no remunerativa de $40.000
- 2,4% en junio sobre mayo y el aumento del bono de presentismo al 45%
- 2,2% en julio sobre junio;
- 1,9% en agosto sobre julio, más suma no remunerativa de $50.000.
El retroactivo debe abonarse antes del 15 de agosto próximo.
Otros sindicatos de la actividad, como ASFA, APDFA y Unión Ferroviaria, acordaron un incremento salarial del 8,03% a partir de julio como retroactivo, más un 1,9% de amento en agosto.
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ECONOMIA
El petróleo crudo ya es el principal producto de exportación de la Argentina: desplazó al maíz y a la soja

El petróleo crudo fue el principal producto de exportación de la Argentina durante el primer semestre de 2026. Según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG) elaborado con datos del Indec, el crudo desplazó a la harina y los pellets de soja, que habían liderado el ranking un año antes. De hecho, entre enero y junio, los aceites crudos de petróleo generaron ingresos por USD 4.693 millones, con una suba de 47,7% frente al mismo período de 2025, y representaron el 9,5% del total exportado por el país.
El salto fue el de mayor impacto dentro del podio exportador. En el primer semestre de 2025, el crudo había facturado USD 3.177 millones; un año después, el incremento fue de 1.516 millones de dólares. Los principales destinos del producto fueron Estados Unidos, Chile, Tailandia, Australia y Uruguay, según consignó el IAG con base en datos del Indec.
Detrás del petróleo crudo se ubicó el maíz en grano (excluido para siembra), con ventas por USD 4.171 millones y un alza de 6,7% interanual. Sus compradores principales fueron Vietnam, Argelia, Perú, Egipto y Arabia Saudita.

El tercer lugar correspondió a la harina y los pellets de la extracción del aceite de soja, con USD 4.161 millones, una variación de apenas 0,7% respecto de la primera mitad de 2025, lo que explica que el complejo haya cedido la cima a pesar de sostener un volumen de negocio elevado. Indonesia, Vietnam, Arabia Saudita, Turquía y Ecuador fueron sus principales mercados.
Más abajo en el ranking elaborado por el IAG aparecen el aceite de soja en bruto, con USD 3.163 millones (un crecimiento interanual del 4,4%); el oro para uso no monetario, con USD 2.913 millones (+51,2%); los vehículos automóviles para transporte de personas, con USD 2.510 millones (+16,8%); el trigo y morcajo, con USD 2.317 millones (+43,1%); la carne bovina congelada, con USD 1.302 millones (+43,9%); el aceite de girasol en bruto, con USD 1.165 millones; y los porotos de soja, con USD 1.022 millones (+7,8%).
En conjunto, las exportaciones argentinas sumaron USD 49.454 millones en el primer semestre de 2026, un avance de 24,4% en términos interanuales. Los diez principales productos concentraron el 55% del total exportado.

El avance del petróleo como líder del ranking se enmarca en un desempeño del sector energético que el Indec registró en su informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA). La balanza comercial de combustibles y energía acumuló un superávit de USD 5.076 millones en el primer semestre, un salto de 61,7% frente a los USD 3.139 millones del mismo período de 2025. Las exportaciones del sector alcanzaron USD 6.594 millones (un alza del 42,5% interanual), mientras que las importaciones totalizaron USD 1.518 millones, con una suba del 1,9% contra el mismo periodo del año pasado.
A su vez, solo en junio, las exportaciones del capítulo energético sumaron USD 1.234 millones, un alza de 28,5% respecto al mismo mes de 2025.
Dentro del bloque energético, el petróleo crudo concentró el 71,2% de las exportaciones sectoriales. Le siguieron las naftas, con USD 346 millones (+41,5%); los butanos licuados, con USD 231 millones (+37,3%); y el propano licuado, con USD 177 millones (+23%).

Del lado de las importaciones energéticas, los USD 1.518 millones del semestre correspondieron principalmente a gas natural licuado (USD 418 millones), energía eléctrica (USD 356 millones) y gas natural en estado gaseoso (USD 74 millones). En junio, las compras del sector treparon 126,5% interanual hasta USD 765 millones, impulsadas por mayores adquisiciones de gas natural licuado (GNL) y gasóleo.
El salto tiene una explicación de orden estructural: la Argentina produce alrededor de 140 millones de metros cúbicos diarios de gas, pero la demanda invernal supera los 180 millones. La red de transporte no tiene capacidad suficiente para mover todo el gas desde las cuencas productoras hasta los centros de consumo en los picos estacionales, por lo que el GNL importado opera como cobertura para esos faltantes puntuales.
En este escenario, las proyecciones para el cierre de 2026 apuntan a exportaciones de combustibles y energía en torno a los USD 11.300 millones, con un precio promedio del barril de Brent estimado en USD 82 (al momento del cierre de esta nota cotizaba en torno a los USD 85,45).
De materializarse ese escenario, la balanza energética anual podría superar los USD 12.000 millones, por encima del récord de USD 7.815 millones registrado en 2025. Un factor adicional podría acelerar ese crecimiento: el oleoducto VMOS, que conectará la cuenca neuquina con la costa de Río Negro desde Allen hasta Punta Colorada a lo largo de casi 600 kilómetros, prevé su puesta en marcha para fines de 2026. La obra ya supera el 75% de avance y generaría una evacuación adicional de 190.000 barriles diarios, con capacidad para llegar a 550.000. Para mediados de 2027, esa capacidad podría ubicarse en torno a los 390.000 barriles por día, lo que proyectaría las exportaciones de energía de ese año por encima de los 18.500 millones de dólares.
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