POLITICA
Los guiños de Patricia Bullrich a dos dirigentes marginados por Karina Milei que abren una incógnita para 2027
Finaliza una semana de altísimo voltaje en las entrañas del Gobierno, la cual comenzó con la declaración de principios de Patricia Bullrich para no avalar la posición oficial de la Casa Rosada para rechazar el pliego de una candidata a jueza. Eso llevó a que por unos días hubiera un revival de las versiones de tensiones al interior del reducto político más importante del Gobierno.
Pese a existir un largo historial de eyectados que se quisieron revelar a directivas de los hermanos Milei, la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado no fue el caso. Hizo valer la aceptación electoral que tiene para marcar discrepancias en decisiones, y la cúpula libertaria aceptó el juego.
Pese a las declaraciones en el off the record de los funcionarios nacionales y la foto pública que se difundió entre Bullrich y Karina Milei, hubo movimientos menos difundidos sobre la jefa de bloque que también tuvieron lugar esta semana.
Por caso, se mostró en ocasiones distintas con los diputados nacionales Luis Petri (Mendoza) y Mariano Campero (Tucumán), dos figuras que han demostrado interés en proyectarse en sus respectivas provincias, pero que al día de hoy perdieron consideración entre los responsables del partido nacional de La Libertad Avanza, a cargo de la hermana presidencial y con el armador Eduardo “Lule” Menem como principal estratega.
La senadora nacional expresó su respaldo a Luis Petri durante la visita que tuvo en Mendoza el pasado martes, un día después de haber publicado el tuit en el que se desmarcaba de los hermanos libertarios por el pliego judicial del Senado. El apoyo llegó antes de la White Hat Conference 2026, un evento internacional sobre ciberdelito y cibercrimen realizado en el hotel Sheraton de Mendoza.
Allí también estaba Petri, a quien tres años atrás eligió como compañero de fórmula para su candidatura a la presidencia. En ese entonces, Bullrich era titular nacional del PRO y su coequiper era dirigente de extensos años en la UCR mendocina. Tanto en su entorno como en otras oficinas libertarias leyeron esa aparición conjunta como una renovación del vínculo político que tienen.
El mensaje fue difundido en un video que compartió el propio Petri en sus redes sociales, algo que luego fue compartido por Bullrich. “Yo confío mucho en Luis. Sé de su fuerza, de su potencia, de su lealtad al proyecto, a lo que está haciendo. También sé de su cariño y de su amor por Mendoza”, afirmó, para agregar: “Tengo una enorme confianza, lo apoyo de corazón. Estoy convencida que tanto Luis en Mendoza como lo que nos toca a todos y cada uno, vamos a lograr una transformación absolutamente profunda”.
“Hay una cercanía natural con Luis”, afirmó un hombre de estrechísima cercanía de Bullrich. No lo conciben como un apoyo rotundo a su postulación a la gobernación de cara al año próximo, pero sí como un gesto necesario en el marco de esa disputa -silenciosa- que mantiene el diputado nacional.
Y es que Petri no se ha movido un solo milímetro de su apoyo público al Presidente pese a que en las últimas semanas el entorno karinista hizo saber que había perdido consideración para ser el candidato libertario para los próximos comicios. Por el contrario, la alianza con el gobernador radical Alfredo Cornejo se fortaleció y a eso le corresponderían dos alternativas.
Por un lado, se evalúa que presenten a Petri en el marco de unas PASO pero sin una militancia intensiva del aparato libertario o, por el otro lado, que La Libertad Avanza vaya con un candidato alternativo. En todos los casos, parecen escenarios tendientes a favorecer una reelección del sector cornejista.
Ayer por la mañana, Bullrich recibió en su despacho al diputado nacional por Tucumán, Mariano Campero. Se trata de uno de los otrora “radicales con peluca”, un catálogo que se le puso al grupo de legisladores provenientes del radicalismo que decidieron escindirse de la posición oficial de su bloque para apoyar al oficialismo a sostener el primer veto que Milei hizo en su gestión. Eso hizo que más tarde se pasara a las filas de La Libertad Avanza.
La provincia de Tucumán es otro de los distritos en los que no hay definida una estrategia clara por parte de los armadores nacionales. Por un lado, hay algunos liderazgos claros en el partido provincial, como el caso de su presidente Lisandro Catalán. Esto no fue correlacionado con una venia de parte de la cúpula nacional para dejarlo como el precandidato indiscutido, pero sí que aparece como alguien con más probabilidad de presentarse que Campero.
Aun así, la clave está en el vínculo que el oficialismo tiene con el gobernador peronista Osvaldo Jaldo. Este no estuvo exento de episodios tirantes, pero le reconocen que ha sido alguien que colaboró en muchas ocasiones con las votaciones en ambas cámaras del Congreso.
No es menor que, en ese marco, Lule Menem y el ministro del Interior, Diego Santilli, hayan recibido a Jaldo esta semana en la Casa Rosada. La charla tuvo tres claros componentes: uno por los fondos que reclama la provincia, otro sobre asuntos legislativos y un último apartado sobre las perspectivas electorales. ¿Será que para garantizarse gobernabilidad de acá hasta las elecciones o para el comienzo del eventual segundo mandato se está tejiendo un acuerdo electoral?
Campero tiene muy buenos vínculos con el entorno de Bullrich. “Lo trajimos nosotros a las listas y lo apreciamos. Nosotros no creemos que le hayan bajado el pulgar. Lo están disimulando bien”, esgrimen en ese entorno.
La incógnita que se presenta hacia adelante es si a la senadora le darán la misma cuota de confianza el año próximo para poder imponer nombres de su entorno para las listas legislativas o para que su posición sea considerada para la estrategia de ciertos acuerdos provinciales. También si habrá más apariciones con diferentes integrantes de las listas del 2023. Por lo pronto, esto último tiene más probabilidades de ser así. “No dejamos tirados a los nuestros”, afirman.
En la Cámara de Diputados tiene dirigentes de confianza máxima como Sabrina Ajmechet, Laura Rodríguez Machado, Silvana Giudici, Patricia Vázquez y María Luisa González Estebarena. Esto se extiende a los recintos subnacionales como lo es la Legislatura porteña, donde la conversión de los bullrichistas del interbloque macrista a las filas de La Libertad Avanza fue vital para darle más musculatura al bloque libertario para las votaciones. Allí su principal figura de confianza es el legislador Juan Pablo Arenaza.
POLITICA
De “callate, si estás procesado” a “pido respeto”: el fuerte cruce entre Bullrich y Capitanich en el Senado
Patricia Bullrich y Jorge Capitanich protagonizaron un fuerte cruce en el Senado durante la madrugada de este viernes, en el tramo final del debate por el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que obtuvo media sanción.
La jefa del bloque de La Libertad Avanza cuestionó al exgobernador chaqueño por una causa vinculada con la adjudicación de tierras fiscales y le lanzó: “Callate, si estás procesado por tierras fiscales”. Minutos después, el dirigente peronista respondió desde su banca y reclamó: “Pido que se me respete”.
Bullrich apuntó contra el kirchnerismo y acusó al peronismo por el manejo de tierras fiscales
El enfrentamiento se produjo durante la intervención final de Bullrich, después de más de diez horas de debate en la Cámara Alta. La senadora hizo un repaso de distintas operaciones con tierras fiscales durante gobiernos peronistas y kirchneristas para responder a las críticas opositoras sobre la defensa de la soberanía.
“Córtenla con la hipocresía, por favor”, lanzó. En ese tramo también cuestionó el acuerdo por la estación espacial china en Neuquén. “Pérdida de soberanía es tener una base China en Neuquén que la votaron y aprobaron. Esto fue votado durante el gobierno del kirchnerismo”, sostuvo.
Luego apuntó contra operaciones realizadas en Santa Cruz y mencionó una compra de tierras fiscales de Néstor Kirchner en 2006. Según afirmó Bullrich en el recinto, el expresidente adquirió unos 20.000 metros cuadrados por US$150.000 y dos años después los vendió al grupo chileno Cencosud por US$2,4 millones.
“Es decir, que en dos años ganó 1500% con la tierra fiscal. Eso no es defender la soberanía”, afirmó la senadora.
Bullrich continuó con sus cuestionamientos y acusó: “Se robaron las tierras fiscales, se las repartieron entre los amigos del poder”.
“Callate, si estás procesado”: el momento de mayor tensión con Capitanich
El discurso subió de tono cuando Bullrich llevó sus críticas hacia Chaco y apuntó directamente contra Capitanich, que seguía la exposición desde su banca.
“Y otro senador en la provincia del Chaco, que está por acá, está procesado por entrega irregular de tierras fiscales a los amigos del poder”, afirmó.
Mientras Bullrich hablaba, Capitanich intentó responderle con gestos desde su banca, aunque tenía el micrófono apagado. Fue entonces cuando la senadora libertaria lo cruzó: “Callate, si estás procesado por tierras fiscales”.
Minutos después, el exgobernador chaqueño pidió la palabra y rechazó las acusaciones. “No voy a entrar en algo que está fuera de contexto y de lugar. Durante la sesión me sentí agraviado en innumerables intervenciones”, respondió.
Capitanich aseguró que la causa se refiere a cuatro adjudicaciones dentro de miles de títulos otorgados en Chaco y sostuvo que los procedimientos se realizaron conforme a la legislación provincial.
Leé también: Uno por uno: qué senadores votaron a favor y quiénes en contra de la Ley de Propiedad Privada
“Terminemos con estas operaciones y mentiras sistemáticas. Simplemente porque tiene que ver con el buen nombre y honor de las personas”, señaló.
Finalmente, reclamó que la discusión se mantenga en términos políticos: “Pido repeto como yo respeto al pleno y, si no les gustan mis argumentos políticos, me rebaten políticamente. Sin agraviar”.
Senado, propiedad privada, Patricia Bullrich, Jorge Capitanich
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Descoordinaciones, gobernadores rebeldes y el “factor Tini”: por qué Milei sufrió un calvario en el Congreso
La Casa Rosada era un hervidero: reuniones no programadas para encauzar lo que ya parecía insolucionable, llamados telefónicos cargados de tensión a distintos puntos del país y discusiones internas que no disimulaban la bronca contenida. Ese clima tenía una justificación política válida: 130 días, 4 sesiones y 17 borradores después de la presentación de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, el oficialismo empezaba a aceptar la caída del tan famoso como malogrado Capítulo III que habilitaba la venta de tierras a ciudadanos y empresas del extranjero. Sin embargo, cuando todavía algunos ministros se negaban a digerir esa realidad, el grito de un funcionario de primerísimo nivel presagió el peor final.
-¡Cerramos la grieta! ¡No se puede creer, esto es una cosa de locos! Listo, cerremos todo…
La queja retumbó tan fuerte entre las paredes de la planta baja de Balcarce 50 que varios curiosos se acercaron y rodearon al hombre que permanecía con el celular en la mano. Miraba fijo la pantalla. Estaba indignado. “Abatido”, definiría él mismo más tarde. No era para menos: acababa de toparse con una publicación de Tini Stoessel en Instagram que podría haber sido posteada por Cristina Kirchner. Uno de los tantos bellos paisajes de Argentina, con picos montañosos nevados y verdes pinos en la línea del horizonte, servían de telón de fondo a una frase que no admitía segundas lecturas: “La Patria no se vende”. Cinco palabras para 22 millones de seguidores. “Game over, muchachos. Nos ganaron”, sentenció el colaborador de Javier Milei que, un poco en broma y un poco en serio, empezó a hablar del “efecto Tini”.
La Libertad Avanza se esperaba las críticas de Lali Espósito, Ca7riel, Dillom, La Joaqui y Nicky Nicole, pero le costó procesar que figuras como la reconocida cantante y ex protagonista de Violetta o la estrella teen Emilia Mernes se plegaran al rechazo de un proyecto legislativo tan plagado de complejidades. “No hay que darle demasiadas vueltas: nosotros, que nos la damos de genios de la batalla cultural, perdimos la guerra comunicacional. Si hasta se nos plantó Lisandro Martínez. La única que nos faltaba era que se plegara Leo Messi”, evaluaba, con evidente sorna, uno de los miembros de la Mesa Política que estuvo más activo en las negociaciones en busca de votos con las provincias. Otro integrante coincidió y abrió una arista “a tener en cuenta”: “El timing fue pésimo porque después del Mundial nos hicimos los nacionalistas, nos abrazamos a Malvinas, criticamos la campaña en contra de Argentina y prometimos expulsar a extranjeros que nos agredan. Y en el medio quedamos como rifando la Patagonia. Es raro”. El senador Luis Juez lo resumió ante los micrófonos con su verborragia tradicional: “Defendimos mal el debate sobre Tierras. Nos faltó inteligencia y picardía. Los campeones del relato instalaron un título horrible y nos terminan acorralando a todos”. Los datos duros lo respaldan: un informe de la consultora Reputación Digital descubrió que las redes sociales, la pecera donde LLA dice nadar como pez en el agua, se llenaron con 69% de mensajes negativos sobre la iniciativa que se debatía en la Cámara alta.
Pese a todo, y con el naufragio de la modificación de la Ley de Tierras ya consumado, la Rosada probó manotazos de ahogado para no entregarse tan fácilmente a la aceptación del golpe: por ejemplo, dirigió duros señalamientos a la organización Amnistía Internacional, una de las convocantes a la marcha antiextranjerización. “Viene una ONG británica y te dice que Milei quiere vender el glaciar perito moreno y vos le crees jajaj disculpame hermano no sabia que eras retrasado mental”, escribió en X el caputista Agustín Romo en la previa de una movilización de la que participó la Confederación General del Trabajo (CGT), la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), las dos CTA y el PJ en sus múltiples vertientes, incluidos La Cámpora y el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) de Axel Kicillof. Afuera del Congreso hubo balas de goma, gases lacrimógenos y camiones hidrantes después de que un grupo de encapuchados le tirara proyectiles a los agentes de seguridad.
El resto de la historia es conocida: aunque la Inviolabilidad consiguió la media sanción en el Senado, quedó renga y plagada de dificultades varias. Fue una sesión larga, con 39 oradores anotados. “Todos querían su discursito para el reel porque el proyecto se transformó en algo mega trending topic”, analizaba un operador libertario mientras esperaba el sufragio de los distintos capítulos. La jornada dejó un rosario de movimientos políticos para el recuerdo: en primer lugar, la ausencia de Victoria Villarruel, presidenta en ejercicio por el viaje de Milei a Ecuador y Colombia, que se adelantó a propósito para que la vice no tuviera que desempatar en el caso de ser necesario dado lo justo del “poroteo”; en segundo lugar, el pedido de los senadores Anabel Fernández Sagasti (PJ-Mendoza) y Flavio Fama (UCR-Catamarca) para votar de manera remota se giró a la Comisión de Asuntos Constitucionales sin el menor pataleo del propio kirchnerismo que se había enrolado en la defensa de la digitalidad; por último, el intento del peronismo de vaciar el recinto y que el texto volviera a discutirse en comisiones fue rechazado por 38 legisladores, entre ellos Maximiliano Abad, Carlos Arce, Julieta Corroza, Sonia Rojas Decut y Daniel Kroneberger, cinco que se oponían a acompañar el capítulo vinculado a la venta de tierras.
Un paréntesis obligado: el mileísta Joaquín Benegas Lynch pidió la palabra para intentar explicar que ser el dueño y director de una compañía que gestiona ventas de parcelas en Argentina y a la vez apoyar la parte del proyecto que fue extirpado por Patricia Bullrich no implicaba un conflicto de intereses. “Con este criterio no podría votar nadie”, se excusó. Mientras subía la temperatura del palacio legislativo haciendo referencia a “la presión de la izquierda más rabiosa” y “la ignorancia de los tibios del medio”, el hermano de “Bertie” atacó a la oposición dejando asentado en la versión taquigráfica que “la ley que supuestamente defendía la soberanía nacional permite comprar tierra a los Estados extranjeros”.
La Ley de Propiedad Privada encendió un mensaje de alerta para un ecosistema libertario que tiene en carpeta reformas trascendentales para su futuro: las modificaciones al Banco Central, Inocencia Fiscal II, el Súper RIGI, el régimen de Zona Fría y, con la mira puesta en el objetivo de la reelección 2027, la eliminación o suspensión de las PASO.
El problema es que, apenas empezó la búsqueda de responsables, la interna volvió a comerse al oficialismo. Durante buena parte de esta semana, en los despachos violetas hubo una suerte de todos contra todos en versión parlamentaria. Los reproches circularon de oficina en oficina y, como suele pasar cuando algo sale mal, cada tribu encontró rápidamente la explicación en la impericia ajena. “Santilli no aceleró con los gobernadores”, cuestionaron los que creen que el jefe de Gabinete y ex ministro del Interior debió haber advertido antes que algunos de sus interlocutores habituales estaban abandonando el barco. “Patricia no hizo bien los números finos”, respondieron quienes consideran que Bullrich se quedó encerrada en su propio esquema de conducción del Senado. “Sturzenegger no explicó”, completaron quienes apuntan contra el autor intelectual de buena parte de las reformas que Milei quiere convertir en leyes.
“El Coloso” aparece otra vez en el centro del vendaval por ser uno de los menos dispuestos a ceder cuando la matemática del Congreso exige abandonar la pureza ideológica. “Mandamos reformas demasiado grandes y ambiciosas”, se quejaba un miembro del bloque todavía caliente por el desenlace. Otro, bastante menos diplomático, se despachó sin metáforas: “Vive en una nube de pedo”. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado aguanta embates internos no sólo porque defendió hasta último momento la necesidad de modificar el régimen vigente sino porque se resistió con especial énfasis a las concesiones que “Pato” negoció con bloques dialoguistas para intentar salvar la iniciativa. Los cortocircuitos llegaron a su punto máximo el 19 de julio, cuando la sesión terminó pasando a cuarto intermedio porque no aparecían los votos; en aquellas horas, el propio Sturzenegger llamó personalmente a varios legisladores para transmitirles su rechazo a una cláusula que reafirmaba la facultad constitucional de las provincias para imponer restricciones propias sobre la compra de tierras. La jefa del bloque intentaba ceder para sumar voluntades; por atrás, el funcionario pedía endurecer posiciones.
Si bien sus íntimos lo describen incómodo con el “fuego amigo” y por eso bajó la perilla de sus apariciones mediáticas, nada indica que esté dispuesto a modificar su interpretación de este y otros episodios políticamente conflictivos. De hecho, después de que Marcelo Orrego anunciara en San Juan un acuerdo con Vicuña por U$S 250 millones, eligió utilizar el caso como ejemplo de lo que, a su juicio, perdió la Argentina con el naufragio del capítulo cuestionado. “Vilipendiaron los cambios a la Ley de Glaciares que hoy derrama prosperidad. Quizás no hay conciencia que el capítulo de la Ley de Tierras hubiera permitido esto mismo, pero en todo el país. Se trataba de elegir entre el miedo y la prosperidad”, agitó en redes.
Sturzenegger no monopolizó los pases de factura en Casa Rosada. Cerca de Santiago Caputo, aunque cautos en sus movimientos, aprovecharon el traspié para cuestionar otra vez la estrategia electoral de Karina Milei y los primos Menem. El argumento de este sector plantea una pregunta en apariencia sencilla: si los acuerdos políticos con los gobernadores van a ser fundamentales para aprobar reformas y, más adelante, asegurar las condiciones para la reelección de Milei, ¿por qué todavía no están definidos con claridad los entendimientos territoriales para 2027? Es otra variante de una vieja disputa libertaria: construir La Libertad Avanza hasta el último rincón del país y competir contra todos, o resignar posiciones propias para mantener asociados a dirigentes que después tienen senadores y diputados capaces de inclinar una votación.
La rebelión de esta semana le dio combustible a ese interrogante que circula en los pasillos del poder, especialmente cuando los colaboracionistas Osvaldo Jaldo, de Tucumán; Gustavo Sáenz, de Salta; y Rolando Figueroa, de Neuquén fueron de los primeros en desmarcarse del tsunami que se estaba gestando en el Senado.
Y es ahí donde aparece uno de los datos políticos más trascendentes para comprender por qué el Gobierno terminó bajando una de sus banderas: en la Cámara alta, La Libertad Avanza consiguió consolidar un universo de 44 senadores propios y aliados que ya le permitió aprobar iniciativas trascendentes y que funciona como un cordón sanitario frente al peronismo. Desarmarlo por la Ley de Tierras podía ser mucho más costoso que aceptar una derrota parcial. Bullrich lo dejó prácticamente escrito en el comunicado que difundió su equipo para explicar el repliegue: “El consenso alcanzado demuestra la madurez política de una mayoría parlamentaria comprometida con impulsar reformas estructurales sin resignar la búsqueda de acuerdos duraderos. La decisión refleja el compromiso con una dinámica de trabajo basada en el diálogo, la búsqueda de consensos y el fortalecimiento de iniciativas que otorguen mayor seguridad jurídica, respetando el carácter federal de las decisiones y garantizando un debate legislativo serio y responsable”. Destacable: un mensaje de paz y de amor impropio de los liberales libertarios.
¿El comportamiento de Jaldo, Sáenz, Figueroa y otros senadores que responden a diversos gobernadores anticipa entonces una rebelión generalizada de los territorios del interior contra Milei? En el Gobierno están convencidos de que no. También en las provincias. “No va a cambiar nada. Esta era una ley que, paradójicamente, les daba más poder a los mandatarios pero que fue comunicada pésimo”, analiza un dirigente que conversa habitualmente con varios caciques. Y completa con un diagnóstico más incómodo para Balcarce 50: “El Gobierno tiene menos coordinación política que antes. Patricia está muy sola y muy celosa de su coordinación en el Senado. Y tienen que frenar algunas ideas de Sturze para entrar en un círculo más virtuoso. Hay que elegir las balas que quedan, sacar el Presupuesto y después ya arranca la rosca por las elecciones”.
La Quinta de Olivos necesita comprender esa lógica porque, según admiten los pocos que visitan con frecuencia ese lugar, la pelea verdaderamente disruptiva todavía no ocurrió: el proyecto que desvela a Karina Milei es la reforma electoral y la necesidad de que el año que viene no haya primarias. La hermana presidencial está convencida de que las PASO constituyen un problema para la pretensión de quedarse en el poder un segundo mandato: permiten ordenar oposiciones fragmentadas, facilitan la construcción de coaliciones y agregan una instancia electoral que puede funcionar como una gran encuesta nacional antes de la contienda definitiva. Por eso, el Gobierno está dispuesto a negociar casi todo alrededor de esas cuatro letras. Como anticipó Infobae, en las conversaciones con los líderes provinciales ya circularon desde eventuales acuerdos electorales en formato clásico hasta promesas de menor competencia libertaria en los distritos donde los gobernadores busquen retener el poder.
Así las cosas, los mismos que esta semana obligaron a mutilar el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada son los que mañana deberán aportar voluntades para modificar las reglas de juego de 2027. Y, como si faltaran complejidades, esa discusión encuentra a Milei atravesando una etapa bastante menos cómoda en la opinión pública que la que siguió al triunfo legislativo de 2025.
El Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella cayó 6,5% en julio y quedó en 1,94 puntos sobre cinco. Un relevamiento nacional de Poliarquía reveló que el 66% de la población prefiere un cambio respecto de la situación económica actual. Hugo Haime & Asociados encuentra algo parecido cuando pregunta por el clima emocional: 34% identifica la bronca como sentimiento predominante y 39% habla de tristeza frente a sólo 20% de esperanza. Y Management & Fit agrega, en un informe publicado hace pocas horas, una arista particularmente delicada: 43,2% piensa que el país estará peor dentro de un año y 58,6% desaprueba la gestión violeta. Apenas un puñado de los últimos estudios que llegaron a las manos del gabinete. Y todo eso sin contar que el Banco Central registra 20,9 millones de personas que tienen algún tipo de deuda financiera y 5,8 millones que acumulan al menos una obligación con más de 90 días de atraso; en apenas doce meses se agregaron casi dos millones y medio de morosos.
El calvario que La Libertad Avanza sufrió en el Congreso tiene una importancia que excede largamente a las hectáreas que un extranjero podrá o no comprar en Argentina: la derrota del Capítulo III expuso una administración con problemas para coordinar a quienes redactan las reformas, quienes las defienden, quienes buscan los votos y quienes tienen que comunicar para qué sirven. Por eso en Balcarce 50 todavía recuerdan con fastidio aquella historia de Instagram que decidió colgar online Tini; no porque crean que una cantante pueda definir por sí sola el destino de una ley, sino porque su frase funcionó como una síntesis brutal de todos sus errores. Y, en paralelo, como un recordatorio: con tantas penurias económicas en el horizonte, no pueden permitirse demasiados traspiés más antes de que empiece la campaña.
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Uno por uno: qué senadores votaron a favor y quiénes en contra de la Ley de Propiedad Privada
El Senado dio media sanción este viernes a la madrugada al proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, impulsado por el Gobierno de Javier Milei, con 37 votos a favor y 33 en contra.
La votación se realizó tras una extensa sesión en la Cámara Alta, en la que el oficialismo consiguió los apoyos necesarios luego de negociar cambios con sectores dialoguistas. No hubo abstenciones y dos senadores estuvieron ausentes. Ahora, la iniciativa deberá ser tratada por la Cámara de Diputados.
Quiénes fueron los 37 senadores que votaron a favor
La Libertad Avanza logró aprobar el proyecto con el respaldo del PRO, buena parte de la UCR y representantes de bloques provinciales. Entre los 37 senadores que votaron afirmativamente estuvieron Maximiliano Abad, Bartolomé Abdala, Romina Almeida, Carmen Álvarez Rivero, Carlos Omar Arce, Ivanna Arrascaeta, Ezequiel Atauche, Vilma Bedia, Joaquín Benegas Lynch, Patricia Bullrich, Mario Cervi, Agustín Coto, Andrea Cristina, Carlos Mauricio Espínola, Enzo Fullone, Eduardo Galaretto, Juan Cruz Godoy, Enrique Goerling Lara y Gonzalo Guzmán Coraita.
También acompañaron la iniciativa María Victoria Huala, Luis Juez, Mariana Juri, Daniel Kroneberger, Carolina Losada, Nadia Márquez, María Belén Monte de Oca, Agustín Monteverde, Bruno Olivera Lucero, María Emilia Orozco, Juan Carlos Pagotto, Francisco Paoltroni, Sonia Rojas Decut, Silvana Schneider, Rodolfo Suárez, Edith Terenzi, Mercedes Valenzuela y Eduardo Vischi.
El oficialismo llegó a la votación después de introducir modificaciones para garantizar el respaldo de los sectores aliados. Durante el tratamiento fueron eliminados el capítulo III, que contemplaba cambios en la Ley de Tierras, y el capítulo IV, referido a la Ley de Manejo del Fuego, dos de los puntos que habían generado mayores cuestionamientos entre gobernadores y legisladores dialoguistas.
Los 33 senadores que votaron en contra y quiénes estuvieron ausentes
El rechazo estuvo encabezado por el peronismo, acompañado por representantes de distintas fuerzas provinciales. Votaron en contra Guillermo Andrada, Beatriz Ávila, Adán Bahl, Daniel Bensusán, Jorge Capitanich, José María Carambia, Lucía Corpacci, Julieta Corroza, Eduardo de Pedro, Juliana Di Tullio, Natalia Gadano, María Celeste Giménez Navarro, María Teresa González, Alicia Kirchner, Marcelo Lewandowski, Carlos Linares y Cándida Cristina López.
A ellos se sumaron María Florencia López, Juan Manzur, Ana Inés Marks, José Mayans, Sandra Mendoza, María Carolina Moisés, Elia Moreno, José Neder, Mariano Recalde, Jesús Rejal, Flavia Royón, Fernando Salino, Martín Soria, Sergio Uñac, Alejandra Vigo y Gerardo Zamora.
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La votación terminó con 33 votos negativos y ninguna abstención. Los únicos dos senadores ausentes fueron Flavio Fama, de la UCR, y Anabel Fernández Sagasti, del bloque Justicialista.
Con los 37 votos afirmativos, el Gobierno consiguió la media sanción del proyecto en el Senado. La discusión continuará ahora en la Cámara de Diputados, donde el oficialismo deberá volver a negociar con sus aliados para reunir los votos necesarios y convertir la iniciativa en ley.
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