INTERNACIONAL
El espía que traicionó a la KGB por su disfunción eréctil y cambió la historia de la Guerra Fría

El escritor británico Ben Macintyre ha construido una ilustre carrera tomando polvorientos archivos gubernamentales y transformándolos en trepidantes thrillers de no ficción. Su Operation Mincemeat fue adaptada tanto para la pantalla como para el teatro, y A Spy Among Friends se convirtió en una serie de televisión. Con su último libro, Redwood, lo ha vuelto a hacer. La historia se centra en la deserción del mayor de la K.G.B. Vladimir Kuzichkin, destinado en Teherán durante el caos posterior a la Revolución iraní de 1979.
El motivo de su deserción no fue la ideología ni el dinero, sino el sexo. Más precisamente, padecía disfunción eréctil. Kuzichkin estaba convencido de que la causa era “anatómica”, un prepucio demasiado estrecho, y de que una circuncisión resolvería el problema. Temiendo que los iraníes o los soviéticos descubrieran su impedimento, insistió en que la operación se realizara en Occidente. “Kuzichkin fue el primer espía de la historia”, escribe Macintyre, “en exigir, como precio de su deserción, la extirpación de su prepucio”. Esa exigencia, sostiene Macintyre, alteró la historia de Oriente Medio.
Lo que estaba en juego era enorme. La caída del sha había privado a Washington de su aliado más cercano en la región; la crisis de los rehenes había roto las relaciones con Teherán, y la invasión soviética de la vecina Afganistán había incrementado los temores de una mayor expansión del Kremlin. Irán, que compartía una larga frontera con la Unión Soviética y estaba entonces en guerra con Irak, parecía especialmente vulnerable. La inteligencia occidental estaba particularmente preocupada por el Tudeh, el partido comunista prosoviético iraní, que se había infiltrado en el gobierno y las Fuerzas Armadas. Lo que no sabían era hasta qué punto llegaba esa penetración ni cuándo Moscú pretendía aprovecharla.
El 1 de octubre de 1981, Kuzichkin entró en la Embajada británica en Teherán, se presentó como vicecónsul con un asunto “urgente” que discutir y le dijo a Nicholas Barrington, el diplomático británico de mayor rango en Teherán, que quería espiar para el Reino Unido.

El MI6 le asignó el nombre en clave REDWOOD. Medía más de 1,93 metros, una cabeza más que su oficial de enlace; el criptónimo fue elegido por el árbol más alto del mundo —la regla habitual de que los nombres en clave no revelen nada es, como observa Macintyre, ignorada por todos los servicios de inteligencia del planeta—. Nadie en Londres advirtió el doble sentido adicional hasta más tarde: RED, por comunista; WOOD, por aquello que no podía lograr.
Durante ocho meses, Kuzichkin espió desde la Embajada soviética, y lo que produjo fue extraordinario. Su información describía al Partido Tudeh como una marioneta financiada por los soviéticos, dirigida —y muy probablemente armada— por la K.G.B.
De manera asombrosa, escribe Macintyre, el MI6 entregó al ayatolá todo lo que Kuzichkin había revelado: “cada líder del Tudeh, cada informante dentro del gobierno, cada miembro de la estructura militar clandestina, cada oficial y espía de la K.G.B. en Irán”. El propio Kuzichkin presentó las pruebas en una reunión secreta en Islamabad.
El MI6 también había revelado su fuente y sus planes al director de la C.I.A., William Casey. En 1982, Casey dio a la operación un “apoyo estadounidense pleno”, convencido de que con ello estaba “firmando la sentencia de muerte del Partido Comunista en Irán”, escribe Macintyre, lo que implicaba poner “en riesgo las vidas de varios miles de personas”.

Es probable que Casey mantuviera oculta la participación de la C.I.A. no solo ante los soviéticos, sino también ante su propio gobierno, explica Macintyre, para que el presidente Reagan pudiera alegar con sinceridad que desconocía el hecho comprometedor de que Estados Unidos denunciaba públicamente al régimen de Jomeini mientras cooperaba en secreto con él. “No está claro”, matiza Macintyre, “si Bill Casey solicitó u obtuvo la autorización de Ronald Reagan”.
En el relato de Macintyre, el jefe del espionaje estadounidense actuaba a partir de un memorando interinstitucional que advertía que los soviéticos podían tomar Irán en un plazo de nueve a catorce semanas, un escenario que planteaba la posibilidad de una respuesta nuclear estadounidense. Pero no todos compartían ese pánico. El propio Macintyre duda de que Moscú pretendiera invadir. Las pruebas de un plan de ese tipo eran escasas. El Partido Tudeh era demasiado débil para tomar el poder por sí solo y, al menos a corto plazo, el Kremlin también tenía razones para tolerar a Jomeini: por hostil que fuera al comunismo, lo era aún más hacia Estados Unidos.
Para prevenir un peligro que pudo haber sido en gran medida imaginario, entre 6.000 y 10.000 miembros del Tudeh fueron detenidos y encarcelados, sostiene Macintyre, y cientos o quizá miles de personas murieron. Los dirigentes del Tudeh fueron torturados, obligados a realizar confesiones televisadas y, en algunos casos, ejecutados o linchados. Una ola de asesinatos mucho más amplia siguió en 1988, cuando Jomeini emitió una fatua contra quienes “hacen la guerra contra Dios” y fueron ejecutados prisioneros que ya habían cumplido sus condenas. “Es posible que nunca se conozca el número exacto de muertos del Tudeh”, escribe Macintyre. “Los verdugos no llevaban la cuenta”.
El veredicto de Macintyre es que “el caso REDWOOD fue a la vez un éxito y un fracaso, una maniobra que terminó en victoria y derrota, un logro significativo y un grave error, prueba del caprichoso patrón de las consecuencias no deseadas”. Al alimentar la paranoia y la brutalidad de la República Islámica y ayudar a los mulás a consolidar su poder, escribe, Estados Unidos y el Reino Unido “contribuyeron involuntariamente a crear al monstruo” que hoy condenan.
La idea más amplia de Macintyre —que el Irán de 2026 no era previsible desde Century House en 1982— es indiscutible, y su paralelismo con el armamento de los muyahidines en Afganistán está bien planteado.

Pero, desde luego, las consecuencias fueron previstas, al menos por algunas de las personas que llevaron a cabo el plan. Dos altos funcionarios dijeron que renunciarían. Uno de ellos predijo que las personas identificadas en los archivos REDWOOD sufrirían “finales espantosos”. Los agentes británicos anticipaban la represión. Se les advirtió y, aun así, siguieron adelante.
Esto no significa que Casey y los miembros del MI6 que respaldaron el plan evaluaran con claridad sus posibilidades de éxito. Según la lógica de la Guerra Fría, la liquidación de un grupo de comunistas apenas importaba, especialmente si podía impedir que Irán se convirtiera en un satélite soviético.
Una de las conclusiones más audaces de Macintyre es que, si el Viagra hubiera existido en 1981, Kuzichkin quizá no habría desertado y, después de todo, podría haber habido un golpe exitoso del Tudeh con ayuda del poder de fuego soviético. La Guerra Fría podría haber terminado de otra manera, o de forma catastrófica.
Es un contrafactual sorprendente y algo contradictorio con el propio escepticismo de Macintyre respecto de la amenaza soviética. De hecho, el Partido Tudeh no era popular, ni siquiera dentro de la fragmentada izquierda iraní, especialmente después de que se sumara a la represión contra los izquierdistas seculares e islamistas independientes que se volvieron contra el ayatolá inmediatamente después de la revolución. Y, pese a esa demostración de lealtad, la República Islámica pronto empezó a cerrar el espacio político en el que operaba el Tudeh. A comienzos de los años ochenta, su periódico había sido clausurado y su protección oficial comenzaba a tambalearse. Dado el aislamiento del partido y el creciente control del régimen sobre el poder, una toma del poder por parte del Tudeh estaba lejos de ser inevitable.
Las últimas páginas del libro son las más tristes. Reinstalado como Alexander Larkin, ciudadano británico, Kuzichkin bebía, despotricaba sobre sicarios y una vez fue encontrado desnudo en una estación de servicio de Somerset. Una noche de 2009 se sentó con una botella de vodka y la película “Amadeus”, una historia de traición. A la mañana siguiente no quedaba nada en la botella y Kuzichkin estaba muerto. (Al momento de escribir esto, Wikipedia todavía lo da por vivo). “Bajo los efectos de la bebida”, relata Macintyre, lamentaba a las personas a las que había ayudado a enviar a la tumba. El desertor llegó a un veredicto más severo que el de su historiador. Pero solo uno de los dos estuvo allí.
Fuente: The New York Times
Vladímir Kuzichkin,KGB,Jardín Botánico Nacional de Teherán,Teherán
INTERNACIONAL
Supreme Court begins new term with high-profile look at clean air and federal authority

The Supreme Court launched its new term Monday with a blockbuster oral argument over whether federal or state laws and courts should handle civil lawsuits against energy companies for alleged climate change harms.
Eight justices debated for nearly two hours on a key gateway over environmental liability — who decides and where. It was unclear after the public session how the court might rule.
Absent was Justice Samuel Alito, who recused last week after calls to step aside because he owns stock in oil companies, but not the two at the center of Monday’s appeal.
Local and state governments seek civil damages totaling billions of dollars, arguing it is necessary to help pay for rebuilding after wildfires, rising sea levels, and severe storms worsened by fossil fuel pollution.
SUPREME COURT CAN RESTORE SANITY AND STOP THE LEFT’S RADICAL CLIMATE AGENDA
Colorado’s highest court let the case brought by Boulder County proceed.
SUPREME COURT SIDES WITH CHEVRON, OIL COMPANIES IN LOUISIANA ENVIRONMENTAL LAWSUITS
The companies — backed by the Trump administration — counter emissions are a national issue that should be heard in federal court, where similar suits have been tossed out.
The justices will also decide whether they have jurisdiction to hear this dispute, or whether it belongs in state courts.
SUPREME COURT CLIMATE SHOWDOWN JOLTED BY ALITO’S LAST-MINUTE DECISION
Chief Justice John Roberts could be the deciding vote. He asked tough questions of both sides and his vote could produce a 4-4 tie with Alito not participating.
That would mean the specific lawsuit moves ahead in state courts. He said the court in the past has allowed similar claims to be decided outside the federal venue.
WAVE OF OVERLOOKED ‘LEFT-WING’ LAWSUITS COULD COME WITH AN UNEXPECTED PRICE TAG FOR AMERICANS
«There are a lot of familiar situations where conduct outside of the state has broad effects among other states, and yet we allow state courts in a particular state to bring litigation,» said Roberts. «I guess I’m not quite sure what makes this situation different from all those other ones, where we’ve allowed them to proceed in state court.»
Justice Elena Kagan compared the climate change lawsuits to previous claims against tobacco and opioid companies brought by states on behalf of their citizens.
THE SUPREME COURT IS BACK. THESE FIVE CASES COULD RESHAPE AMERICAN LIFE
«This is the same kind of lawsuit against the same kind of actors for the same kind of harm,» said Kagan. «Where does this principle come from, that states can’t regulate in the air and water space?»
But Justice Brett Kavanaugh seemed to speak for many of his conservative colleagues, on the implications for multi-jurisdictional lawsuits to play out, potentially for decades.
» It is going to bankrupt – if there are enough of these [lawsuits] — bankrupt these various defendants and certainly other defendants out there. Anyone is a potential defendant for a suit like this. Any manufacturer, any business,» suggested Kavanaugh.
«We don’t have to reinvent the wheel because we’ve said this multiple times,» he added, «and Congress, presumably, when doing the Clean Air Act and doing the Clean Air Act amendments, has relied on this Court’s precedents establishing that this kind of pollution is a federal law matter unless Congress speaks otherwise.»
The current litigation is part of dozens of lawsuits brought by states and municipalities across the country.
Boulder County, located north-west of Denver, sued in 2018.
Among the defendants is Suncor, a Canadian-based energy giant that operates the only major oil refinery in Colorado. ExxonMobil, the largest oil company in the U.S., is also a defendant.
Local officials claim the energy firms have misled the public about their role in climate change, and say financial penalties are necessary to mitigate ongoing harms in their communities, including recent forest fires and worsening air pollution.
Some states also accuse the current administration of rolling back mandated protections in the Clean Air Act and thereby abdicating their regulatory authority.
But the companies and the Trump Justice Department argue climate change should be addressed by the national government in federal court, and that the Clean Air Act limits what individual states and counties can do.
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They say this global problem is not limited to any one energy sector or country, and cannot be resolved by what they call local «power grabs.»
Some litigators believe the companies could fare better in federal court since they would not have to juggle dozens of ongoing lawsuits in multiple jurisdictions.
«Interstate air pollution is an inherently federal area,» Sarah Harris, a Justice Department lawyer, told the court. «This suit egregiously exceeds constitutional limits on state authority,» Harris told the justices.
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With the possibility of an evenly divided court, the eight justices may not have to reach the merits of the federalism question.
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The Supreme Court specifically asked both parties to address at argument whether it should even hear the case, at least at this stage. That procedural «exit ramp» could put the larger issues off for another day.
«I understand that you have several other federal issues that you have raised that are still pending in the state court,» Justice Ketanji Brown Jackson asked the oil companies lawyer Kannon Shanmugam. «So why shouldn’t we wait and hear all of these claims once the state courts are done with their federal considerations?»
The case is Suncor Energy Inc. v. Commissioners of Boulder County, CO (25-170).
A decision is expected by next spring.
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INTERNACIONAL
El posible hallazgo médico que un grupo de especialistas detectó en tres cuadros de Rubens conservados en el Prado

Una simulación por computadora descartó que la marca azul en el pecho izquierdo de Betsabé, en el famoso cuadro de Rembrandt, sea producto de un cáncer de mama, aunque el debate médico sobre la obra lleva más de cuatro décadas abierto y otras hipótesis todavía compiten por explicar la anomalía.
En 1983, los cirujanos P. A. Braithwaite y D. Shugg analizaron Betsabé con la carta del rey David —terminada por Rembrandt Harmenszoon van Rijn en 1654 y conservada en el Museo del Louvre de París— y publicaron una hipótesis que cruzó el arte con la medicina: las alteraciones visibles en el pecho izquierdo de la figura femenina podrían ser compatibles con un cáncer de mama. La coloración azulada en la parte inferior del seno y una hinchazón perceptible bajo la axila izquierda fueron los elementos que sustentaron su lectura clínica.
Desde entonces, el cuadro se convirtió en un símbolo recurrente de la enfermedad y fue citado en publicaciones oncológicas de todo el mundo. La hipótesis ganó peso adicional por la identidad probable de la modelo: Hendrickje Stoffels, compañera del pintor, cuya representación corporal el artista habría tomado del natural con la minuciosidad característica del realismo barroco neerlandés.

Las simulaciones de la Universidad de Twente pusieron en duda la teoría del tumor
Investigadores del instituto MIRA de la Universidad de Twente decidieron someter la hipótesis a una prueba computacional. Simularon millones de fotones con distintas longitudes de onda que incidían sobre un pecho con tumor y analizaron cuántos regresaban y qué color percibiría el cerebro humano a partir de esa luz.
El proceso de cálculo demandó 700 horas de analisis mediante computadoras. El resultado fue concluyente: una coloración azul de esas características solo podría producirse si el tumor estuviera ubicado entre uno y tres milímetros bajo la superficie de la piel. En la práctica, los tumores mamarios se desarrollan a una profundidad considerablemente mayor, y a esas profundidades no generan alteración alguna del color superficial. Los investigadores concluyeron que era “muy improbable” que la pigmentación registrada por Rembrandt tuviera su origen en un carcinoma.
Otras enfermedades también fueron propuestas para explicar la anomalía
Antes de que la Universidad de Twente publicara sus simulaciones, otros especialistas ya habían cuestionado el diagnóstico de cáncer por razones clínicas. Hendrickje Stoffels sobrevivió casi diez años después de que se pintara el cuadro, una trayectoria difícil de conciliar con un cáncer avanzado sin ningún tipo de tratamiento eficaz disponible en el siglo XVII.

En 2000, el oncólogo R. G. Bourne propuso como alternativa una mastitis tuberculosa o un absceso asociado a la lactancia. Otros investigadores señalaron una mastitis vinculada al embarazo. Y en 2020, el especialista vascular Paolo Zamboni planteó en su estudio la enfermedad de Mondor, una tromboflebitis superficial que afecta los vasos linfáticos y venosos de la mama y que sí podría generar una coloración visible en la superficie de la piel.
Rubens también plasmó signos similares en tres cuadros del Prado
El caso de Betsabé no es el único en la pintura barroca en el que los médicos han identificado posibles indicios de patología mamaria. Un artículo publicado en 2001 en Medicina Clínica por los investigadores Juan J. Grau, Miguel Prats y Matías Díaz-Padrón —este último del Museo del Prado de Madrid— analizó tres obras de Peter Paul Rubens conservadas en ese museo: Las tres Gracias, Orfeo y Eurídice y Diana y sus ninfas perseguidas por sátiros.
En Las tres Gracias, pintada hacia 1636, los autores describieron en la figura de la derecha una tumoración en el cuadrante superior externo del pecho izquierdo, con extensión hacia el hueco axilar, retracción del pezón y signos inflamatorios, elementos que consideraron compatibles con un cáncer localmente avanzado, estadio T4b o IIIb según la clasificación actual. Los investigadores destacaron que esa zona del cuadro, pintada sobre tabla, se conservaba en perfecto estado y que los restauradores no habían introducido cambios en el aspecto de la axila de la modelo.

El realismo barroco hace difícil separar el arte del testimonio
La polémica médica alrededor de estas obras está alimentada, en parte, por las propias convenciones estéticas del Barroco. Tanto Rubens como Rembrandt practicaban el realismo pictórico, una tradición en la que el artista buscaba reproducir con fidelidad lo que tenía ante sus ojos. Sus modelos eran personas reales, y sus cuerpos —con sus particularidades y asimetrías— quedaban registrados con una precisión que, siglos después, permite a los médicos especular sobre diagnósticos retroactivos.
Que Hendrickje Stoffels fuera realmente la modelo de Betsabé tampoco está confirmado con certeza absoluta, lo que introduce una variable adicional de incertidumbre. Lo que sí permanece es el debate: cuatro décadas después de que dos cirujanos australianos fijaran su mirada clínica sobre un lienzo del siglo XVII, la ciencia sigue sin cerrar el expediente.
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Lula prepara su estrategia para enfrentar a Flávio Bolsonaro en el balotaje y apunta a aumentar la participación electoral

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se enfrenta a un escenario adverso de cara a la segunda vuelta electoral, después de quedar detrás de Flávio Bolsonaro en los comicios de este domingo.
El mandatario se reunía este lunes en Brasilia con su equipo de campaña para empezar a diagramar una nueva estrategia, distinta de la que se implementó durante los últimos meses.
Lula ya anticipó el cambio de etapa frente a sus seguidores y allegados el domingo por la noche, en el hotel de San Pablo donde la dirigencia esperó los resultados. Allí reconoció que desde hoy comenzaba “una nueva campaña”.
Flávio Bolsonaro ganó la primera vuelta con 47,03% de los votos válidos, mientras que Lula obtuvo 45,16%. El balotaje está prevista para el próximo 25 de octubre.
“Las claves son dos: disputar la segunda vuelta con la premisa de cambiar para mejor y negativizar a Flávio, con foco en los cambios que hizo en el pasado su padre, Jair Bolsonaro, y la idea de un cambio para peor”, dijo a TN el analista brasileño Antonio Lavareda, presidente honorario de la Asociación Brasileña de Investigadores Electorales.
Elecciones en Brasil: la nueva estrategia de Lula para el balotaje
La nueva estrategia de Lula tendrá tres ejes centrales. En primer lugar, la campaña buscará confrontar de manera directa con Flávio Bolsonaro y establecer comparaciones entre los dos espacios políticos.
El discurso del vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin, luego de conocerse los resultados, dio una muestra de la estrategia que podría desplegar el oficialismo durante las próximas semanas.
La intención será contrastar al lulismo con el bolsonarismo, incluso recuperando temas de la gestión del expresidente Jair Bolsonaro, como el manejo de la pandemia de coronavirus, y enfrentar esos antecedentes con las políticas implementadas por el actual Gobierno.
Bolsonaro
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