CHIMENTOS
Malena Guinzburg: “Quiero dedicarme a esto toda la vida”

A los desafíos del teatro de elenco se suma el nombre propio de una figura ya consolidada: Malena Guinzburg sigue ampliando su camino en los escenarios argentino. Ahora forma parte del elenco de “Casual”, comedia que explora vínculos y contradicciones actuales en la cartelera porteña. Hija de Jorge Guinzburg, reconocida por su trabajo en stand up y en el grupo Las Chicas de la Culpa, Malena cruza con naturalidad la frontera entre el humor individual, la actuación en grupo y la televisión, impulsando una voz propia en el mundo del espectáculo.
El estreno de “Casual” marcó un nuevo desafío para Guinzburg, que alterna las funciones en el Multiteatro de Buenos Aires con giras, televisión y sus proyectos con Las Chicas de la Culpa. La comedia, escrita por Federico Viescas y dirigida por Pablo Fábregas, aborda identidades y vínculos en la era digital a través de descubrir los secretos de un celular. Con un elenco que integran Carlos Belloso, Diego Gentile, Mica Lapegüe, Claudio Martínez Bel, Julián Ponce Campos y Lucas Wainraich.
Con funciones semanales a cuesta y una reciente nominación al Martín Fierro con Las Chicas…, la artista conversa sobre temores, aprendizajes y autenticidad en diálogo con Teleshow.

—En “Casual” das un salto importante al teatro de elenco tras muchos años de stand up. ¿Cómo viviste este proceso y qué aprendizajes te dejó?
—Fue un cambio enorme para mí. Ya el primer desafío fue modificar totalmente mi manera de actuar: dejar de ser yo misma, como en el stand up, y pasar a aprenderme una letra, a componer un personaje con cuarta pared. Sentí muchos miedos e inseguridades, sobre todo por compartir escenario con actorazos como Diego Gentile y Carlos Belloso. Una semana antes de estrenar lo agarré a Pablo Fábregas, al director, y llorando le dije: “Soy malísima”. Y me respondió: “Dejá de hinchar las bolas, divertite”. Me animó a disfrutar y hoy estoy muy feliz. Quiero que la vea todo el mundo y ahora siento mucho orgullo.
—¿Te planteaste en algún momento posponer tu carrera como humorista por este desafío?
—Soy medio cagona evidentemente. Tuve el temor de alejarme un poco del stand up, que venía funcionando bien y donde quería armar otro unipersonal, pero las ganas de hacer algo nuevo ganaron siempre. El proyecto, la obra, el elenco y el director me gustaban mucho más que cualquier miedo. Además, sigo con Las Chicas de la Culpa, así que el deseo pesó más que la inseguridad.
—¿Sentís que esta experiencia abre nuevas puertas en tu carrera actoral?
—Ojalá. Me divierto mucho. Al principio dudaba si hacer seis funciones por semana, repitiendo el mismo texto, me iba a aburrir. Pero no me faltaron ganas ni un solo día, siempre encontré cómo hacerlo de una forma nueva. Ahora quiero dedicarme a esto toda la vida.

—La trama de “Casual” gira en torno a los secretos y lo privado en la vida actual. ¿Te identificás con esta temática?
—Creo que, como todos, tengo algunos secretos. Mi Depende quién encuentre mi celular, tal vez pueda ver cosas que preferiría que no. Mi novio tiene mi clave, no oculto nada grave, pero me daría vergüenza que vean charlas tontas, como mis preguntas al ChatGPT por un grano o alguna playlist de música y que me digan “qué grasa”. Son esas “microvergüencitas” que uno no quiere mostrar. Eso sí: en mi vida de pareja no reviso celulares ni oculto nada, pero reconozco que soy algo chusma, incluso con los amigos.
—¿Creés que hoy el celular es literalmente nuestra extensión, como muestra la obra?
—Totalmente. Si alguien analiza tu celular puede saber todo: en qué gastás, qué hacés, cuánto tiempo pasás con cada cosa. Es como la caja negra de quiénes somos.
— Y en el Instagram de tu novio, ¿no mirás si alguna chica le pone un corazoncito, por ejemplo?
—No, igual, la verdad que mi novio casi no usa las redes sociales. Cero, cero, cero. Las usa por laburo nada más. No me da esa ni esa chance. A ver, tampoco me quiero hacer la recontrasuperada en la vida. Tal vez si yo viera que sí pasa eso de: “Che, siempre te pone corazones”, no haría ningún escándalo, pero miraría para ver quién es, ¿entendés?

—Con Las Chicas de la Culpa saltaste del teatro al horario central de los domingos en El Trece. ¿Cómo fue esa adaptación del humor al formato televisivo?
—Entendimos desde el comienzo que eran dos cosas distintas.En el teatro somos muy zarpadas, podemos hablar de todo sin filtro. En la televisión, los domingos a las 21 horas, ni siquiera es después del horario de protección al menor, así que tuvimos que armar un código propio y empezar a filtrar. Ahora también sumamos entrevistas, lo que cambió mucho la dinámica. De a poco encontramos nuestro estilo, nos divertimos e incluso vemos el impacto en la calle; mucha gente nos habla del programa, más allá de los números.
—Siguen manteniendo la “picardía” propia pese a los nuevos límites. ¿Cómo lo logran?
—Obvio, nadie nos puede quitar la esencia. Nuestro humor tiene eso picante y natural. Aunque en tele no podemos hacer lo del teatro, tratamos de conservar la chispa.
—¿Recibiste alguna reacción inolvidable por algún chiste o situación en teatro?
—En el teatro somos cuidadosas, no nos metemos con el público porque puede ser un caos, sobre todo con mil personas en el Nacional. Lo que sí pasa es que a veces decimos cosas muy graciosas en el teatro, pero si las subís a redes pueden tomarse mal porque salen de contexto. Ya nos pasó: subimos un recorte y alguien, un famoso, se ofendió. No te voy a decir quién es porque nadie se enteró. Nos llamó directamente y lo bajamos enseguida. Es el riesgo de que el humor, fuera de su entorno, pierda sentido.
—¿Cómo lidian con esos riesgos en la era digital?
—Simple: mucho cuidado al elegir qué subimos. Sabemos que el lenguaje de las redes es distinto y hay cosas que solo funcionan cuando todos están en la misma sintonía. Con humor negro, sobre todo, hay que estar atentos a no herir.

—Hablando de tu papá, Jorge Guinzburg, ¿cómo vivís el peso del apellido y tu propia independencia profesional?
—Siento que hice mi propio camino. Ya van más de 20 años trabajando y toda mi carrera fue sin mi viejo, que falleció en 2008. Eso no quita que me llene de orgullo cuando lo recuerdan con cariño en el medio. No busqué nunca imitarlo ni podría hacerlo, pero no reniego de mi apellido, al contrario: estoy muy orgullosa.
—¿Te inspiran algunos consejos o miradas de Jorge en tu faceta de entrevistadora?
—No busco copiarlo ni repaso sus entrevistas, pero sí me acuerdo de consejos sobre escuchar al entrevistado, que es lo básico para una buena charla. Viéndolo trabajar aprendí mucho y lo valoro.
—Con un ritmo tan intenso de compromisos, ¿cómo manejás tu vida personal y la exposición?
—Por suerte puedo salir a la calle y hacer mi vida normal. Me gusta tener contacto con el público, recibir el cariño de quienes agradecen que los hagas reír. Lo difícil es el poco tiempo libre; entre “Las Chicas de la Culpa”, las funciones de “Casual” y las grabaciones para tele, no tengo un día de descanso. Es más, ahora termino esta entrevista y tengo una reunión.

—El grupo Las Chicas de la Culpa es famoso por su trabajo en equipo y amistad. ¿Esa unión es real fuera del escenario?
—Es así, somos muy amigas y eso hace posible el éxito. Tuvimos diferencias, claro, pero las resolvimos. Venimos de una gira espectacular por Europa y hasta nos tomamos vacaciones juntas. Ahora estamos nominadas al Martín Fierro por la televisión y ya alquilamos una habitación para prepararnos juntas. Para que podamos divertirnos y decirnos lo que nos decimos en el grupo tiene que haber verdadera amistad.
—En las giras y funciones internacionales, ¿qué diferencias notaste con el público y el humor local?
—En Ámsterdam y Londres el público era latino, pero en España el 80% eran españoles, algo que nos sorprendió y nos encantó. El humor es universal, todos nos reímos de lo mismo aunque algunos públicos sean más tímidos. Como pasa acá también: en algunos lugares en el interior tardan un poco en soltarse, pero después es igual.
—¿Tienen que ajustar mucho el lenguaje o los códigos del humor dependiendo del público?
—Sí, con Las Chicas de la Culpa nos pasa seguido que alguna palabra no se entiende afuera. Entonces preguntamos: “¿Esto se entiende?”, y buscamos adaptarnos sobre la marcha. A veces, como público, te perdés alguna palabra, pero el contexto hace que todos nos entendamos.
—¿Cómo vivís la nominación al Martín Fierro? ¿Tenés algún discurso preparado para la ceremonia?
—No, nunca prepararía un discurso. Estar nominada ya es muy lindo, es un reconocimiento. El lunes iremos a divertirnos, a celebrar y ojalá ganemos, porque siempre está bueno ganar.
Fotos: Rosario González del Cerro
malena guinzburg
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¡Insólito descargo! Las quejas de Nati Jota por tener que trabajar cubriendo el Mundial 2026 y los partidos de la Selección: «Es tan…»

Millones y millones de argentinos desearían encontrarse en los Estados Unidos para mirar los partidos de la Selección Argentina en el Mundial, pero solo unos pocos pueden estar allí y deleitarse en vivo con las últimas pinceladas del mejor jugador de la historia: Lionel Messi.
Algunos lo consiguieron porque hicieron enormes sacrificios para viajar, juntando mango por mango. Otros, porque cuentan con un buen pasar económico. Y claro, no faltan aquellos que, además, cobran por estar en los partidos, como los profesionales que fueron a cubrir la Copa del Mundo para distintos medios de comunicación, por ejemplo. ¡Verdaderos privilegiados que puedieron ver la hazaña contra Egipto! Claro que sí. ¿O no? Bueno, para Nati Jota… no.
Sucede que una de las grandes figuras de Olga hizo un extenso descargo en sus redes sociales, donde compartió su fastidio por estar adonde millones desean. Con un «me duermo» comienza su extenso texto en el que puntualiza la aparente tortura de viajar en avión, quizás desconociendo las desventajas de trasladarse en el tren Sarmiento, en el Conurbano bonaerense, por caso.
LAS RAZONES DEL FASTIDIO DE NATI JOTA POR TENER QUE TRABAJAR CUBRIENDO EL MUNDIAL
«Todavía no embarqué al primer vuelo. Son dos. De Miami a Kansas casi que no hay opción sin escala —describió Jota, quien debe trasladarse para mirar el decisivo encuentro de la Scaloneta contra Suiza, por los cuartos de final—. En avión, entre los dos tramos y la escala, tardás de 5 a mil horas». ¿Tanto…?
Y sigue. Nati confiesa que cuando está de vacaciones suele recorrer poco y nada: «Quiero abrir mi valija, entender el lugar, agarrarle la mano, descansar, establecerme». Claro, aquí está trabajando. Entonces, debe viajar más de lo que le gustaría. Y las sedes en las que se juegan los partidos están muy alejadas entre sí. «Entiendo que en los mundiales inevitablemente te movés mucho», concedió la influencer.
Fue entonces cuando destacó a Qatar, allí donde Messi y los suyos alcanzaron la gloria: «Fue excepcional, todo en la misma ciudad, Doha. Hoy, en el acá para allá tan incómodo de este Mundial, se valora mil el hecho de que fuera todo en la misma ciudad».
Al fin, guiándonos por lo que dice Nati Jota, siempre hay un costado negativo, hasta en la cobertura del evento deportivo más importante del mundo. Quienes, por caso, deben cumplir con su trabajo aquí y no pueden ver los partidos de la Selección Argentina —como aquel colectivero que se hizo viral festejando el gol de Enzo Fernández a Egipto—, seguró la abrazarán a la distancia para decirle: «No estás sola».
Nati Jota; Mundial 2026; Olga
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Marcelo Tinelli recordó el éxito de ‘Ritmo de la noche’ junto a The Sacados: “Son la música icónica de los ‘90”

Quien asocia el nombre de Marcelo Tinelli a la década del ’90 suele pensar en VideoMatch. Sin embargo, quienes recuerdan los inicios de su carrera televisiva saben que su verdadero salto lo dio con Ritmo de la Noche. Por esa razón, este viernes, el conductor recordó su exitoso programa junto a una de las bandas más emblemáticas de la época, The Sacados.
En el cierre de un nuevo programa de Infobae Mundial, Tinelli expresó su admiración a la banda: “Para mí la música emblemática icónica de los noventa es esto. Cuando un 6 de enero de 1991 nosotros empezamos con Ritmo de la noche ellos fueron la banda histórica que cantó ese día y que cantó el tema, que para mí siempre me hace emocionar, siempre me encanta. Le digo hasta a mis hijos más chicos que no han vivido ese momento. Es un momento único para mí. De esos momentos que decís: “Qué lindo lo pasamos”. En ese momento era maravilloso. Y hubiera 1200 personas ahí en la tribuna de ese estudio maravilloso, del estudio de Telefe en ese momento».
Luego, el conductor continuó: “Y agradecerle a Gustavo Yankelevich en ese momento, que se viene el recuerdo de Gustavo y la banda eran ellos, era The Sacados, cantando “Ritmo de la noche”. Nosotros ahí éramos un equipo de gomas, de los gomazos que estábamos ahí con el Teto Medina, con Henry de Ridder, con Felipe Mc Gough y nosotros nos tiramos por un tiragoma y antes venía la canción de ellos. Estaban las diosas del verano, los dioses del verano. La primera diosa del verano fue Marixa Balli. En ese momento poníamos los bloopers”.
Antes de dar paso al show de los artistas, Marcelo se refirió al icónico tema que marcó su programa: “Esta canción que van a escuchar ahora que la cantan ellos, que son grosos, que hacen estadios gigantescos en todos lados. Me encanta que estén acá. Gracias, Darío. Gracias, Cintia, por estar. Ellos hacen esta canción que para mí marcó parte de mi vida. Señores, Ritmo de la noche. Vamos, éntrele”.
Aquel ciclo fue un programa familiar que se emitía los domingos y que, pese a que originalmente tenía previstos solo 12 episodios, alcanzó los 179.
El programa fue escenario de momentos destacados, como la recreación de la final del Mundial 1994 en el estudio, con la presencia de figuras como Diego Maradona, Sergio Goycochea, Jorge Burruchaga y Oscar Ruggeri. También transmitió una pelea entre el actor Mickey Rourke y Henry de Ridder, integrante del staff. Ritmo de la Noche apuntó a grandes producciones y la música tuvo un rol central. Por el estudio de Telefe pasaron artistas de diversos géneros y procedencias, desde Bon Jovi y Gustavo Cerati hasta Kiss, Mercedes Sosa, Sandro y Ricky Maravilla.
La historia musical de Ritmo de la Noche comenzó antes de su estreno. Marcelo Tinelli solicitó a The Sacados, el grupo del momento, que creara la cortina de apertura, dejando en claro la importancia que daría el programa a la música.

Darío Moscatelli y Cynthia Nilson, integrantes de The Sacados, lograron un éxito inesperado con el hit “Ritmo de la noche”, tema que dio nombre al programa y se convirtió en un clásico de las radios. El grupo alcanzó notoriedad en Argentina y Latinoamérica, y tras un receso, volvió recientemente con una gira nostálgica por Estados Unidos y Norteamérica.
El tema “Ritmo de la noche” es en realidad una adaptación de “I Go to Rio”, de Peter Allen. El productor musical Bernardo Bergeret propuso a Moscatelli y Nilson grabar una versión en castellano para el disco “Te pido + respeto”, lanzado en 1990. Desde entonces, la canción no dejó de sonar y se mantiene vigente.
Años después, la banda británica Coldplay utilizó fragmentos de esta melodía en “Every Teardrop is a Waterfall”, reconociendo que su letra incluía elementos de la obra de Allen y Adrienne Anderson, lo que también la vincula con el éxito de The Sacados.
La elección de Marcelo Tinelli para conducir Ritmo de la Noche se produjo cuando Gustavo Yankelevich buscó un reemplazo para Gerardo Sofovich tras el final de “La noche del domingo”. El programa, que continuó en la misma franja horaria, superó los 30 puntos de rating y consolidó la carrera de Tinelli. Yankelevich adquirió los derechos del nombre a The Sacados para el ciclo, y el propio Tinelli pidió al grupo que grabara una versión especial del tema para la apertura. Darío Moscatelli relató que, tras una reunión, Tinelli les propuso crear el jingle y que la propuesta marcó el inicio de una etapa de gran popularidad para el programa y para la banda.
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El hermano de Mauro Icardi se metió en medio del escándalo de infidelidades que involucró a Yanina Latorre: «Salimos a…»

Mauro Icardi decidió lanzarse con todo hacia Yanina Latorre, de quien sacó a la luz un fuerte escándalo, vinculado a una supuesta infidelidad y vida paralela que estaría atravesando su marido Diego. En medio de esta situación, el que salió a romper el silencio fue Juan Icardi, el hermano del delantero.
Firme en sus palabras, lo primero que hizo fue salir en defensa de su familia para desmentir todo lo que se viene diciendo de ella. Si bien Mauro lleva una vida muy diferente y con niveles económicos altos, para ellos es muy diferente.
Pero lo que más le molestó al hermano de Icardi es que Yanina dijera que el padre de ellos está solo en Rosario y que nadie se ocupa de él. Ante esa acusación, Juan fue determinante en una charla de forma exclusiva con Intrusos.
“Yanina Latorre habla sin saber, no conoce nada. Somos como cualquier familia, salimos a trabajar todos los días y nos ganamos la vida, no hace falta que Mauro nos ayude”, detalló el hermano de Mauro, visiblemente molesto por esa situación.
EL HERMANO DE ICARDI ROMPIÓ EL SILENCIO
Sin tomárselo personal, Juan entendió que todo parte del enfrentamiento que tienen ambos, y que genera máxima tensión entre ellos. Pero el hecho de ver involucrada a su familia en temas que no son así, es algo que no permite.
“Creo que lo que ella quería era pelear con Mauro y no tiene nada que ver una cosa con la otra, decir que mi papá pasa hambre o que está solo», sostuvo Icardi, marcando él como hermano de Mauro cuál es la posición que mantiene.
Y al finalizar, agregó otro dato certero respecto a su papá y cómo se gana la vida: «Mi papá tiene su profesión, tiene mucho conocimiento en la cocina y trabaja de eso, es lo que hace».
Mauro Icardi, Yanina Latorre
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