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CHIMENTOS

Maxi López sorprendió a su nutricionista con su particular dieta y reveló cuánto pesa hoy

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El exfutbolista estrenó el primer capítulo de su serie y compartió con sus seguidores su cita con una nutricionista (Video: El Anti 9-YouTube)

Maxi López estrenó el reality que documenta su nueva vida en Argentina y uno de los primeros momentos que eligió mostrarle a sus seguidores fue la visita a su nutricionista, Delfina. Sentado frente a ella, el exfutbolista repasó sus hábitos, confesó sus excesos y cerró acuerdos que, según prometió, va a respetar.

La consulta arrancó por el desayuno. Maxi contó que hace tres comidas al día y que la primera siempre fue proteica. Cuando Delfina le preguntó cuántos huevos comía, la respuesta lo delató: “Mi desayuno era siempre más o menos diez, doce huevitos para arrancar bien con energía”. La nutricionista no ocultó la reacción: “Cuando me dijo doce huevos casi me muero”. Negociaron y llegaron a un número más razonable: tres o cuatro.

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El inventario de debilidades continuó. Maxi admitió que la mayonesa “le cuesta mucho dejarla” y que entre el almuerzo y la cena suele aparecer “una facturita, unos mates con unos bizcochitos o un alfajorcito”. Delfina, que ya había visto evidencia de sus hábitos en redes sociales, le señaló: “Vi que los domingos meten churros, medialunas, le están haciendo honor a la cultura argentina”. Maxi no dudó en reclamar su parte: “El bizcochito es mío también”.

Cuando Delfina le preguntó cuál era su comida favorita salada, la respuesta fue inmediata: la milanesa. Y frita, no al horno. “Está más buena frita”, dijo sin rodeos. La nutricionista abrió la negociación y Maxi describió el proceso con su propio lenguaje: “Me la bajó a hondazos. ¿Puedo comer milanesas sí o no? Negocio un poquitito, ella cede al horno. Es un buen compromiso”, admitió.

Delfina confirmó el acuerdo desde su lugar: “La gente no sabe, y fue una buena noticia para él, que las milanesas al horno pueden ser parte del plan y ahí hicimos una negociación, cambiar fritas al horno y si me respeta la cantidad, vamos a ir bien”. Porque la cantidad también fue tema: cuando le preguntaron cuántas comería si la dejaran elegir libremente, Maxi respondió: “Si me das un liberado, me como seis o siete”.

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La Sueca, como llama el exfutbolista a su esposa, es parte de la producción que muestra el día a día de la familia (Video: El Anti 9/ Vestuario Stream)

La otra negociación pasó por los hidratos de carbono nocturnos. Delfina fue directa: “A la noche vamos a bajar el hidrato de carbono. Pastas no, idealmente arroz no, fideos no, porque vos ya ahí no hacés más actividad. ¿Por qué le darías a tu cuerpo energía para irse a dormir? Te va a sobrar”. Maxi escuchó y asintió, aunque reconoció que siempre le costó comer mucho a la mañana porque antes de entrenar prefería sentirse liviano.

En cuanto al entrenamiento, el propio Maxi resumió su estado actual en una sola palabra: “Nulo”. El exfutbolista dejó en claro que el objetivo de la consulta era precisamente ese: “Necesito que me ayudes a volver al hábito de comer bien, al hábito del entrenamiento, de la rutina buena. Me quiero sentir mejor”, concluyó.

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La nutricionista marcó ese punto como el principal obstáculo: “Me preocupa el tema de que sea sedentario, siento que eso puede dificultar las cosas”. Y agregó que ajustar la alimentación junto con un buen entrenamiento debería generar mejoras más allá de la composición corporal: “De natural y base ya te va a dar más energía. Pensá que con nosotros no solo es lo que comés de más, sino que es lo que quizás te está faltando, algunos nutrientes que eso te va a ayudar también a mejorar tu rendimiento”, explicó.

Para tener un punto de partida concreto, Delfina realizó un estudio de composición corporal. Maxi se subió a la balanza con actitud: “Llegó la hora de la verdad. Balanza, no te tengo miedo. Encaro derecho”. El resultado marcó 110 kilos, cifra a partir de la cual Delfina calculó el requerimiento proteico diario: entre 160 y 190 gramos de proteína.

Maxi tradujo ese número a su propio idioma: “Eso te quiere decir, me puedo comer mucho bife de chorizo. Mucho pollito”. Delfina intentó sumar opciones y mencionó la quinoa. La reacción de Maxi fue elocuente: “Te reís porque no me ves. Yo tampoco me veo”. Aunque aclaró que no tiene problemas con el pollo y que conoce cómo cocinar todos los ingredientes del plan, ya que en su casa él se ocupa de la cocina, con ayuda ocasional de su pareja Daniela, quien, según destacó, “cocina supersano”.

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CHIMENTOS

Mitos, señales y secretos de La dama regresa, la película con la que Isabel Sarli volvió al cine tras 15 años de duelo

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Isabel Sarli en una escena de La Dama Regresa

Durante quince años, Isabel Sarli desapareció de la pantalla grande. No hubo estrenos, flashes ni llamados que consiguieran convencerla de regresar. La mujer que durante décadas había desafiado a la censura, que había recorrido con sus películas buena parte del mundo y que se había convertido en uno de los grandes mitos del cine argentino decidió, después de la muerte de Armando Bó, correrse de escena.

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Se refugió en su mítica quinta de Martínez, rodeada por sus hijos, sus animales y los recuerdos de una vida que parecía haber quedado detenida aquella noche de octubre de 1981. Allí, lejos de las cámaras, transcurrieron los años en los que Isabel Sarli intentó aprender a vivir sin el hombre que había sido su compañero, su director, su protector y, como ella misma repetía, el gran amor de su vida.

Recién en 1996, cuando ya tenía 66 años, volvió a ponerse frente a una cámara para protagonizar La dama regresa, la película de Jorge Polaco y coprotagonizada por Edgardo Nieva, que significó uno de los regresos más singulares y conmovedores de la historia del cine argentino.

Para entonces, Isabel ya era mucho más que la mujer que alguna vez había escandalizado a una sociedad acostumbrada a mirar el deseo a escondidas. Había nacido como Hilda Isabel Gorrindo Sarli el 9 de julio de 1929 en Concordia, Entre Ríos, en una familia atravesada desde temprano por las ausencias. Su padre, Antonio Francisco Gorrindo, abandonó a la familia cuando ella tenía apenas tres años y su madre, María Elena Sarli, debió trasladarse con sus hijos a Buenos Aires. El pequeño hermano de Isabel, el único varón de la familia, murió cuando apenas tenía cinco años. Con el paso del tiempo, su padre intentó volver a establecer contacto con ella, Isabel se negó. La herida de aquella infancia había quedado demasiado profunda.

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Este documento fílmico en blanco y negro presenta a Isabel Sarli, Miss Argentina 1955, en su hogar de Buenos Aires

La necesidad de ayudar a su madre la llevó a trabajar como secretaria. Pero su belleza pronto abrió otra puerta. Comenzó a modelar para distintos productos y aquella actividad creció hasta convertirse en una carrera. En 1955 fue elegida Miss Argentina y llegó a semifinalista de Miss Universo. Durante aquella etapa conoció incluso a Juan Domingo Perón. Pero todavía no sabía que su vida estaba a punto de cambiar para siempre.

En junio de 1956 apareció Armando Bó. El encuentro con el director marcó el comienzo de una sociedad artística y afectiva que se extendería durante 25 años y cuatro meses. Bó descubrió en Sarli algo que iba mucho más allá de una belleza exuberante: una presencia capaz de llenar la pantalla, una mezcla de sensualidad, ingenuidad, fuerza y vulnerabilidad que terminaría convirtiéndola en una figura irrepetible. La convenció para protagonizar El trueno entre las hojas, la película que marcó su debut con él y que incluyó el primer desnudo del cine argentino.

A partir de entonces, sus nombres quedaron unidos para siempre.

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Llegaron Furia infernal, Favela, Carne, Fiebre, Fuego, Sabaleros, Embrujada e Insaciable, entre muchas otras. Fueron treinta producciones realizadas junto a Bó y una carrera que no conoció fronteras. Las películas fueron censuradas, recortadas, discutidas y prohibidas en algunos lugares, pero también viajaron por caso, por México, Paraguay, Uruguay, Panamá, Rusia, Japón y Estados Unidos. Isabel se transformó en un fenómeno internacional, con una presencia avasallante que construía su propia leyenda en tiempo real.

Armando Bó e Isabel Sarli, un dúo que marcó una época en el cine argentino (Wikipedia)

Pero detrás del mito había una mujer cuya vida privada permanecía mucho más protegida de lo que sugerían aquellas imágenes.

La relación entre Sarli y Bó nunca fue oficializada. Durante el tiempo que permanecieron juntos, el director continuó viviendo con Teresa Machinandiarena, su esposa. Para el público, sin embargo, la sociedad entre Isabel y Armando era un secreto a voces. Ellos construyeron una historia que trascendió las películas y que quedó marcada por una dependencia mutua que Isabel admitiría una y otra vez a lo largo de los años.

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Entonces llegó el 8 de octubre de 1981, cuando Armando Bó murió de cáncer a los 67 años. Para Isabel no fue solamente la pérdida de un director. Se había ido el hombre que había acompañado prácticamente toda su vida adulta, quien había moldeado su carrera y con quien había compartido escenarios, viajes, rodajes, éxitos, censuras y discusiones. Esa muerte significó también el final de una etapa profesional que Sarli no estaba preparada para cerrar. Después de aquella pérdida, desapareció.

Durante quince años, Isabel se recluyó en su quinta de Martínez. El cine, que había sido su mundo durante un cuarto de siglo, dejó de formar parte de su rutina. No aceptó propuestas. No quiso volver a exponerse. No quiso reemplazar a Armando ni trabajar bajo la mirada de otro director. Tampoco quería enfrentar la posibilidad de descubrir que aquello que había construido junto a él ya no podía repetirse.

Isabel Sarli en Carne, uno de los títulos más recordados de su filmografía con Armando Bo, estrenada en 1968
Isabel Sarli en Carne, uno de los títulos más recordados de su filmografía con Armando Bo, estrenada en 1968

Ella misma lo explicó muchos años después, cuando finalmente regresó: “Muchos miedos tenía de volver al cine. Sólo había hecho películas con Armando Bó, una con Torre Nilsson (Setenta veces siete) y una más en África con otro director, pero siempre con el ojo vigilante de Armando. Les dije que no siempre a todos, no sólo porque no quería volver y porque añoraba lo que había perdido, sino porque tenía miedo. ¿Se imagina un regreso con fracaso?”.

En esa frase estaba condensado buena parte de su silencio. No se trataba simplemente de una actriz retirada. Había quedado viuda de una manera particular: más que un marido, o un amante, había perdido al hombre con quien había construido su identidad artística. Volver al cine implicaba aceptar que podía existir una Isabel Sarli sin Armando Bó. Y durante años no estuvo dispuesta a comprobarlo.

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En aquella casa encontró otra forma de compañía. Vivía con sus hijos adoptivos, Isabelita y Martín, y con una verdadera familia de animales: perros, gatos, loros y tortugas. Los animales ocuparon el espacio que antes habían llenado las filmaciones, los viajes y la presencia cotidiana de Armando. En aquel refugio doméstico, volvió a construir una intimidad lejos de las cámaras.

También estaban los recuerdos. Por las noches, decía, hablaba con las dos estrellas más brillantes que encontraba en el cielo y que asociaba con sus muertos más queridos: su madre, María Elena, y Armando. El duelo no tenía fecha de vencimiento.

En 1992 un episodio médico volvió a poner a Isabel frente a su propia fragilidad. Se desmayó en su casa y fue trasladada a la Clínica Bazterrica. Los estudios revelaron un tumor cerebral y los médicos debieron realizarle una cirugía de urgencia. La operación era de máximo riesgo, pero resultó exitosa. Sarli logró recuperarse.

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La dama regresa se estrenó en 1996 y significó el gran regreso de la Coca a la pantalla grande, con dirección de Jorge Polaco
La dama regresa se estrenó en 1996 y significó el gran regreso de la Coca a la pantalla grande, con dirección de Jorge Polaco

Sin embargo, aquella intervención dejó consecuencias que también debió afrontar. Le suministraron medicación para prevenir la formación de coágulos y aumentó considerablemente de peso. Para recuperar su estado físico contó con la ayuda del doctor Alberto Cormillot, aunque ella misma reconocía, con su característico sentido del humor, que no siempre podía resistirse a sus comidas favoritas.

Cuando se cumplían quince años desde su alejamiento de las cámaras, Jorge Polaco apareció con una propuesta inesperada. El director quería que Isabel protagonizara La dama regresa, casi una historia autobiográfica.

La película tenía algo de espejo de la propia historia de Sarli. En el centro estaba Aurora, una mujer que había sido despreciada y humillada por los habitantes de Laguna Verde, su pueblo natal, porque la consideraban una mujer de costumbres cuestionables. Después de muchos años, Aurora regresaba convertida en una mujer rica, luego de haber quedado viuda de un hombre millonario. Su aparición alteraba la tranquilidad del pueblo, despertaba viejos rencores y encendía la envidia de quienes alguna vez la habían juzgado.

Ahora era ella quien tenía el poder. Aurora regresaba para cobrarse una suerte de revancha. Y, de alguna manera, la historia también podía leerse como una metáfora del retorno de Isabel Sarli.

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Isabel Sarli La Dama Regresa
Una de las escenas de Isabel Sarli en La Dama Regresa, con el sello inconfundible del director Jorge Polaco

La actriz que durante años había sido juzgada, censurada, cuestionada y reducida muchas veces a su condición de símbolo sexual, volvía al cine después de haber atravesado una enfermedad grave, la muerte del hombre más importante de su vida y una década y media de silencio. Ya no era la muchacha que había irrumpido en El trueno entre las hojas. Era una mujer de 66 años que volvía con otra historia en el cuerpo y otra memoria en los ojos.

Ella sabía perfectamente que el regreso podía ser un fracaso: “Fueron muchos años lejos de las cámaras: comprobé que el cine no me había dejado a mí sino que yo había dejado al cine”.

El rodaje tuvo además una coincidencia que Sarli vivió como una señal. Polaco debió postergar el comienzo porque había contraído culebrilla. Finalmente, las cámaras comenzaron a rodar el 9 de octubre de 1995, exactamente el día en que se cumplían catorce años de la muerte de Armando Bó.

El primer día, Isabel llegó al rodaje junto a su maquillador, Jorge Bruno. Viajaban en auto hacia el hotel alojamiento donde los esperaba el equipo para filmar. En el camino recordaron la fecha. Hablaron de Armando. Y los dos terminaron emocionados: “Recordamos la coincidencia y se nos cayó una lágrima”, relató.

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Isabel Sarli La Dama Regresa
Isabel Sarli y el director Jorge Polaco

Incluso hubo otro momento íntimo relacionado con Bó. Durante el rodaje, Sarli y Polaco fueron a pedirle ayuda. Querían que, de alguna manera, Armando los acompañara desde algún lugar. El regreso no significaba olvidarlo, era aprender a filmar sin él.

En el set, Isabel encontró además algo que la hizo sentirse protegida. Había animales. Estaban los recuerdos y los afectos. Había personas que conocían su historia y entendían que aquel regreso era mucho más que un trabajo: “Estoy contenta, muy contenta. Estuve rodeada de amigos, entre ellos Jorge Bruno, mi maquillador. Polaco me cuidó mucho y había animalitos, de modo que me sentí muy mimada”.

También recuperó parte de su propia historia a través de la ropa. El vestuario estuvo a cargo de Horace Lannes, pero Sarli quiso incorporar cuatro vestidos que habían sido diseñados por Paco Jamandreu, uno de los grandes nombres de la moda argentina y quien la había vestido durante años. Algunos tenían dos décadas y reflejaban a la Isabel de otra época regresando para encontrarse con la mujer que había sobrevivido al paso del tiempo.

Por eso quiso homenajear a Jamandreu. Incluso recordó una de las escenas más particulares de la película: cuando canta La morocha en medio de la cancha de Boca lleva uno de aquellos vestidos. El pasado volvía a entrar en cuadro.

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Isabel Sarli La Dama Regresa
Isabel Sarli y Edgardo Nieva en una escena de La Dama Regresa

El 12 de septiembre de 1996, finalmente, La dama regresa llevó a Isabel Sarli otra vez a la pantalla. El filme no podía devolverle a Armando. Ninguna película podía hacerlo. Pero le permitió comprobar que todavía podía habitar una pantalla sin él.

Treinta años después de aquel estreno, La dama regresa permanece como una pieza singular dentro de la historia del cine argentino, pero también como el testimonio de una mujer que necesitó quince años para volver a enfrentarse con aquello que había sido su vida. Sarli había conocido la gloria, la censura, el éxito internacional, el amor, la pérdida, la enfermedad y el retiro. Y cuando regresó, lo hizo con una historia que parecía escrita especialmente para ella: la de una mujer que había sido expulsada simbólicamente de un lugar y que volvía convertida en alguien diferente, con la posibilidad de mirar a quienes alguna vez la habían juzgado desde otra posición.

Las repercusiones dividieron aguas, en una polémica a la que la Coca estaba acostumbrada. Parte de la crítica objetó cierto grotesco tanto en las actuaciones como en el guion, mientras otros reivindicaron el estilo kitsch que dialogaba de alguna manera con su pasado.

Lo que quedó claro es que para la Isabel de carne y hueso no significó un regreso definitivo a los primeros planos del espectáculo. Más allá de un puñado de apariciones en cine, teatro y televisión, eligió volver al refugio de Martínez, a esa zona de confort autoimpuesta desde la partida de Armando.

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Isabel Sarli murió el 25 de junio de 2019, a los 83 años (Télam)
Isabel Sarli murió el 25 de junio de 2019, a los 83 años (Télam)

Isabel Sarli murió el 25 de junio de 2019, a los 83 años, en el Hospital Central de San Isidro. Había sido internada desde mayo de aquel año después de una operación de cadera y su estado general de salud se deterioró hasta que una infección urinaria y una neumonía derivaron en un shock séptico.

Pero mucho antes de aquella despedida definitiva, hubo una mujer que durante quince años decidió apagar las luces de su camerino y quedarse en casa. Una mujer que se negó a volver porque tenía miedo, que perdió al hombre que había sido su compañero y su director, que encontró refugio entre animales, hijos adoptivos, recuerdos y noches silenciosas.

Una mujer que sobrevivió a un tumor cerebral. Y una mujer que, finalmente, volvió.

Cuando las cámaras de Jorge Polaco comenzaron a filmar La dama regresa, Isabel Sarli no solamente estaba regresando al cine. Quizás por eso aquella lágrima que cayó en el auto junto a su maquillador, al recordar a Armando Bó en el primer día de rodaje, decía mucho más que cualquier estreno.

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Porque algunas ausencias no se miden en años, se miden en todo lo que una persona tuvo que atravesar para animarse, finalmente, a volver.

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CHIMENTOS

¡Un fuego! Aseguran que Diego Leuco y Sofi Martínez volvieron a estar juntos: «Hacen el amor desenfrendamente, nunca cortaron»

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¿Qué hay shippeo? Sí, recontra. Hay shippeo entre Diego Leuco y Sofi Martínez; viene de revivirse todo una semana en donde se dieron diferentes situaciones y momentos que volvieron a ubicar a la ex pareja en el epicentro de atención; ahora se confirmó que este domingo estarán juntos como conductores en La Peña de Morfi.

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Lo que muchos se preguntan es si entre ellos pasa algo actualmente. ¿Serán el claro ejemplo de “donde hubo fuego, cenizas quedan?” La duda está plantada y la única certeza que hay es la química que sigue uniendo a dos de los jóvenes del momento en los medios.

Todo este revuelo llegó hasta oídos de Marina Calabró y Guido Záffora, quienes analizaron de cerca todo lo que con Martínez y Leuco. Por un lado, la conductora sostuvo que todo esto podía estar ligado a la promoción de su dupla de conducción en el histórico programa de Gerardo Rozín, pero dejó abierta una puerta a que algo hay e incluso llegó a contar que “pernoctaron juntos”.

“Ustedes ya conocen mi máxima de vida. Nada menos erótico que un ex… Barbano dijo que Leuco había pernoctado con Sofi Martínez. ¿Puedo decir algo? Están vendiendo la La Peña de Morfi”, sostuvo Marina.

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QUÉ PASA ENTRE SOFI MARTÍNEZ Y DIEGO LEUCO: ESTALLARON LOS VERSIONES CRUZADAS

Empero, Záffora fue mucho más allá y reveló un tremendo dato íntimo que expuso a la ex pareja: “Para mí hacen el amor desenfrenadamente, yo entiendo que hacer el amor con un ex es súper perjudicial, no hay que hacer el amor con ex, es peligroso”.

“Para mí también están vendiendo La Peña, para mí nunca cortaron vínculo. A ellos les costaba hablar de uno y del otro, intentaron en un momento cortar, y yo siempre siento que hay una persona en la pareja, uno de los dos, que siempre está más involucrado”, aseguró Guido.

Al finalizar, el periodista analizó cómo esta cuestión puede afectar a dos personas que fueron pareja, pero que no terminan de soltarse: “Entonces, cuando uno está más involucrado que el otro y vos no lo digo ni por Leuco ni por Sofi, en general, llevas alguna expectativa, y ahí es difícil porque después la terminas pasando mal”.

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Diego Leuco, Sofi Martínez

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CHIMENTOS

Griselda Siciliani con Teleshow: “Cuando tratás de explicar un espectáculo como Boite lo empobrecés”

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Boite, el espectáculo de Griselda Siciliani y Carlos Casella
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Griselda Siciliani conversó con Teleshow sobre Boite, el espectáculo que comparte con Carlos Casella en La Trastienda, una propuesta que define como la celebración de un vínculo artístico construido a lo largo de los años. La actriz explicó por qué considera que la experiencia escénica conserva una parte imposible de trasladar a las palabras y se detuvo en uno de los pasajes más personales de la obra: el momento en que se sienta al piano. Además, adelantó sus próximos desafíos profesionales, entre ellos Menem 2 y la interpretación de Moria Casán.

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La actriz definió el espectáculo como una celebración de la historia y la comunión artística que comparten

—¿Qué te pasa cuando te subís al escenario con Carlos Casella?

—Es una fiesta. Siempre decimos eso. Y con este espectáculo creo que lo terminamos de cerrar, porque ya nos conocíamos más, porque pasaron muchos años y porque es nuestro tercer espectáculo juntos arriba del escenario, solos. Terminamos de entender que es una fiesta en el sentido más profundo de la palabra. Es una celebración de nuestro vínculo, de nuestro entendimiento como artistas, de nuestra comunión de lenguaje. Compartimos un lenguaje propio, singular. En este espectáculo lo celebramos con todos los caprichos, como les decimos nosotros, burlándonos un poco de nuestros deseos. Pero esos deseos ya constituyen un tipo de lenguaje, por quiénes somos y por todo lo que construimos juntos artísticamente. Decidimos basar este espectáculo en eso, en la química y en el deseo.

—¿Podrías definir el espectáculo?

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—No sé explicarlo. Ni siquiera tengo ganas de decir qué es, porque hay que verlo y un poco hay que sentirlo. No es muy describible.

Griselda Siciliani canta sentada en el escenario mientras Carlos Casella permanece de pie al fondo bajo luces rosadas
La actriz destacó la química, el humor y el lenguaje propio que construyó junto a Casella

—No es fácil…

—No. Y además, cuando tratás de explicarlo, siempre lo empobrecés. Podés decir que hay canciones y algunos momentos, pero en realidad está tan basado en lo que nos pasa a nosotros arriba del escenario y en toda la historia que traemos, junto con un equipo que trabaja con nosotros desde hace muchísimos años, que hay algo de eso que hay que vivirlo. No sería lo mismo si lo hicieran otros.

—Da la sensación de que cada noche puede pasar cualquier cosa. ¿Improvisan?

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—No, la obra tiene ese estilo. Nos propusimos que parezca que estamos improvisando, que estamos jugando, pero todo está totalmente pensado. Lo repetimos exactamente igual todas las noches. Está todo diagramado. Pero el espíritu del show tiene que transmitir esa frescura, esa sensación de noche, de charla, de que todo está pasando ahí sin solemnidad y sin pretensión. Que parezca así nomás, aunque no sea así nomás para nada.

Un hombre y una mujer con camisas blancas y gafas de sol oscuras posan de frente sobre un fondo de color azul
“Es una fiesta”, dijo Siciliani sobre compartir escenario con Carlos Casella

¿Qué te gusta de Carlos?

—Todo. Pero sobre todo el vínculo que tenemos, la manera en que nos relacionamos y creamos. Eso es lo que más me atrae. Después, lo respeto mucho como artista, lo admiro. Me parece un artista muy singular, muy fiel a lo suyo. Nunca transó con nada. Siempre creó yendo hacia lo profundo, cada vez un escalón más abajo en su arte y en su singularidad. Y, al mismo tiempo, es súper liviano, relajado y gracioso. Conviven todas esas cosas en él.

Qué bueno que se pudieron conocer en esta vida.

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—Tremendo. Yo era su alumna de danza. Lo que nos unió fue la danza. Es muy loco.

No sabía que tocabas el piano…

—Tampoco es que soy pianista (risas). Pero logramos hacer ese momento en algo único. Esa canción es de un disco de Daniel Melero que se llama Quiero estar entre tus cosas. El que toca el piano en ese disco es nuestro director musical, Diego Bianatti. Es uno de los momentos que más me gustan del show. Porque además es una sorpresa. Hacia el final del espectáculo desaparece casi todo y quedamos nosotros dos, el piano y la voz, con muy pocos elementos.

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Perfiles rojos de un hombre y una mujer aproximando sus lenguas a un micrófono, con los nombres Griselda Siciliani y Carlos Casella
Boite el espectáculo de Griselda Siciliani y Carlos Casella

—¿Que vas a hacer después de las funciones de Boite?

—Voy a estar yendo y viniendo a Montevideo, Uruguay, para filmar, así que es difícil. Queremos intentar si en diciembre se puede hacer algo más, pero no estamos seguros. Depende mucho del espacio que tenga La Trastienda y de que yo pueda hacerlo. En principio, ahora quedan estos siete shows de septiembre.

—Dan ganas de subirse al escenario con ustedes.

—Seguro que a mucha gente le pasa eso, porque nosotros lo vivimos con mucha alegría. Y eso se transmite. Por eso digo que es una celebración, como un cumpleaños en el que estamos.

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—¿Te pasa seguido que el público quiera acercarse de esa manera?

—Sí, porque se genera algo muy cercano. Hay una alegría compartida que se contagia.

Trailer de Menem, la serie, primera parte

—Ahora estás con “tu” Zulema…

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—Sí, ya empezamos a grabar Menem 2. Vienen días arduos de jornadas de filmaciones.

¿Y después de la serie de Menem, cómo sigue tu año?

—Después me voy a tomar unas vacaciones. Pero tengo muchísimas cosas. Es un privilegio increíble, aunque también es vertiginoso. Tengo la agenda casi hasta fines de 2028. Hay cuestiones que hay que agendarlas así, porque si no después no entran. Ya está todo tomado hasta fin de 2027, aunque todavía no puedo contar nada. Sabiendo ese itinerario, me voy a tratar de tomar en verano todo el descanso que pueda con mi hija y aprovechar su época de vacaciones para estar mucho con ella.

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Griselda Siciliani como Moria Casán
La actriz también recordó su participación en la serie sobre Moria Casán: “Fue un placer hacerlo”

La serie de Moria explotó… Imagino que la experiencia fue tremenda.

—Tremenda. Gran experiencia, muy divertida. A mí me tocó lo más humorístico, lo más delirante. Fue un placer hacerlo. Me acomodaron todo el año para que yo pudiera participar, porque para mí era imposible meterlo en el medio. Tenía que entrar en una hendija entre Envidiosa 4 y la película de Álex de la Iglesia. Movieron todo para que pudiera filmar en los únicos dos meses que tenía libres. Fue también un mimo.



Griselda Siciliani,Carlos Casella,Boite,teatro,música

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