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Megaoperativo contra la ciberpedofilia en la provincia de Buenos Aires: 121 allanamientos y más de 400 dispositivos secuestrados

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Este miércoles 17 de junio se llevó a cabo un megaoperativo contra la explotación sexual infantil en la provincia de Buenos Aires. Bajo el nombre de “Operación Bonaerense Protección de las Infancias VII”, se realizaron 121 allanamientos coordinados y simultáneos en 76 localidades bonaerenses, con el objetivo de desarticular redes de ciberpedofilia, grooming, tenencia, producción y distribución de material de abuso sexual infantil (MASI).

La acción, que constituye la séptima edición de este tipo de operativos, fue coordinada por el Departamento de Delitos Conexos a la Trata de Personas, Ciberpedofilia y Grooming de la Secretaría de Política Criminal de la Procuración General, junto con fiscales especializados en la temática. La investigación se desarrolló bajo la órbita del Procurador General bonaerense, Julio Conte-Grand.

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Según indicaron desde el Ministerio Público Fiscal bonaerense, el procedimiento tuvo como objetivo desbaratar redes de agresores sexuales y atacar la proliferación de los abusos sexuales infantiles en línea. En ese marco, se investigaron delitos previstos en los artículos 128 y 131 del Código Penal, que sancionan la distribución, tenencia y posible producción de material de abuso sexual infantil, así como el acoso sexual en línea, conocido como grooming. Además, se buscó desarticular tanto la circulación de contenido ilegal como los contactos directos con menores de edad por parte de los agresores.

La investigación se inició sobre un total de 138 objetivos, lo que derivó finalmente en 121 allanamientos en domicilios ubicados en los departamentos judiciales de Avellaneda-Lanús, Azul, Bahía Blanca, Tres Arroyos, Dolores, Junín, La Matanza, La Plata, Lomas de Zamora, Mar del Plata, Mercedes, Moreno-General Rodríguez, Morón, Necochea, Pergamino, Quilmes, San Isidro, San Martín, San Nicolás, Trenque Lauquen y Zárate-Campana.

Los procedimientos fueron llevados a cabo en simultáneo en 76 localidades bonaerenses

Ocho fiscalías especializadas funcionaron como nodos de investigación y detección de los responsables, entre ellas dependencias de General Madariaga, Junín, La Plata, La Matanza, Morón, Pergamino, Berazategui y San Isidro.

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Como resultado de la operación, se investigó a 111 personas, de las cuales 106 son hombres y cinco mujeres, con edades que van desde los 15 hasta los 75 años. Entre los investigados se detectó a dos menores de 18 años que compartieron material de abuso sexual infantil. Además, se constató que seis de los involucrados trabajan en contacto directo con niños, niñas o adolescentes.

A su vez, los investigadores identificaron 37 menores de edad que convivían con los sospechosos y detectaron cuatro posibles víctimas directas de abuso sexual infantil. Uno de los domicilios allanados corresponde a una unidad carcelaria, donde los investigados ya se encontraban privados de la libertad por delitos sexuales contra menores.

En total, los agentes secuestraron 165 teléfonos celulares

Entre los objetivos allanados se identificó a una persona con antecedentes por abuso sexual infantil. Además, una de las investigaciones surgió a partir de un operativo previo por tenencia de material de abuso sexual infantil y permitió detectar a una nueva imputada por producción y distribución de ese tipo de contenido.

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Durante los procedimientos se secuestraron 80 computadoras, 160 dispositivos de almacenamiento, 165 teléfonos celulares y dos armas de fuego. Además, se realizaron 31 triages o análisis preliminares sobre los dispositivos digitales incautados.

La red de fiscales y ayudantes fiscales que llevó adelante la operación contó con representantes de distintos departamentos judiciales de la provincia. También participaron efectivos especializados de la Dirección de Investigaciones en Cibercrimen de la Policía Bonaerense, la Policía Federal Argentina, la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, la Prefectura Naval Argentina y diversas divisiones especializadas en delitos informáticos, ciberpedofilia y delitos contra la integridad sexual.

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SOCIEDAD

Abejorros europeos vs nativos: el invasor que cruzó la cordillera y está haciendo desaparecer al gigante de la Patagonia

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Parada en medio de un extenso y enrojecido campo de frambuesas, Marina Arbetman se encuentra suspendida en un mar de indignación y desconcierto. Es científica en la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) en Bariloche y el Conicet y lleva décadas estudiando sitios como este. Sabía qué esperar, pero jamás había entrado a un sitio como ese campo comercial a las afueras de la ciudad de Osorno, en Chile, a solo unos kilómetros de la frontera andina con la Argentina.

A su alrededor hay agentes de destrucción: abejorros importados, liberados intencionalmente y totalmente legales, que por décadas han alterado los ecosistemas naturales en los tramos patagónicos de ambos lados de la cordillera y no por decisión argentina.

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Esos agentes son abejorros europeos, cuya especie es Bombus terrestris, y son conocidos como los “ladrones de néctar”. Muy valorado por la agricultura, es un verdadero trabajador de la polinización al que los consumidores le deben buena parte de alimentos como frambuesas, además de arándanos y frutillas, cultivos altamente rentables que se producen principalmente en Chile para exportación hacia América del Norte, Europa y Asia.

Hace menos de 20 años, los abejorros que zumbaban en este campo, polinizando las últimas flores de la primavera mientras el hemisferio sur se acercaba al verano, eran los gigantescos abejorros patagónicos (Bombus dahlbomii). Hoy no se ve ni uno solo. Conocido como mangangá en Argentina, moscardón en Chile y duillin o diwmeñ entre el pueblo mapuche, B. dahlbomii es el único abejorro endémico de la Patagonia y está catalogado como especie en peligro por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Para 2016 su población ya había caído más de un 50%. Algunas estimaciones actuales hablan de una disminución cercana al 90%.

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Este gigante, cuya reina puede medir tanto como una pila AA y es más robusta que una oruga, ha perdido terreno de manera dramática en lo que va del siglo. El más pequeño B. terrestris le disputa los sitios de nidificación, el néctar y el polen. Como si eso fuera poco, también introdujo enfermedades desconocidas para la especie nativa.

“Trato de ponerme en el lugar de los productores”, dice Arbetman mientras contempla la escena. Las interminables filas de frambuesas que cubren esta llanura agrícola contrastan con la imagen típica de la Patagonia como una tierra de montañas, lagos y fauna silvestre. Esto es territorio productivo. “Está muy bien hablar de conservación y naturaleza, pero cuando hay que tomar decisiones de negocio…”, deja la frase inconclusa. Hace una pausa y agrega: “Pero después miro alrededor y pienso: ‘Dios mío, no tienen idea de lo que están haciendo’”.

En 1998, Chile aprobó la adopción de B. terrestris a gran escala, aunque al principio la confinó a invernaderos. Dentro de pocos años, los agricultores comenzaron a liberar a los abejorros en campos abiertos.

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Los abejorros europeos son utilizados para aumentar la producción de frambuesas, arándanos y frutillas, cultivos destinados en gran medida a los mercados de exportación de América del Norte, Europa y Asia

Los grandes perdedores son los abejorros nativos, tanto aquí como en otras partes del mundo, en un escenario marcado por los mercados globales, las ganancias agrícolas de corto plazo y controles ambientales insuficientes. En el caso argentino, no está permitido importar el abejorro europeo, aunque ya hace tiempo cruzó la frontera y provocó el mismo efecto que en Chile.

Junto a Arbetman, Biographic, en conjunto con y Pulitzer Center, recorrieron varios campos en busca de abejorros en esta esquina rica en frutos rojos del noroeste de la Patagonia, tratando de entender mejor los peligros que están remodelando la realidad de B. dahlbomii. La región alberga una industria de frutas y verduras reconocida globalmente.

El abejorro europeo

Gracias a la vibración de los músculos de su tórax, los abejorros liberan polen de tomates, berenjenas, pimientos y berries con mayor eficiencia que las abejas melíferas, esos conocidos insectos europeos que constituyen la base de la polinización comercial de cultivos tan diversos como manzanas, almendras y paltas.

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Las hileras de frambuesas cubren una extensa superficie agrícola en las afueras de Osorno, una región donde la producción de berries convive con el avance de especies invasoras

Chile comenzó a importar B. terrestris en 1997, sumándose a una tendencia global. Argentina prohibió su introducción, pero la medida sirvió de poco. Mientras Chile expandía su uso, el abejorro invasor avanzó hacia territorio argentino a una velocidad notable: alrededor de 200 kilómetros por año.

En 2013, la bióloga argentina Carolina Morales, directora de doctorado de Arbetman en la UNCo, junto con otros colegas, alertó que B. terrestris estaba desplazando al gran abejorro rojizo B. dahlbomii. Sabían que, además de la competencia por recursos, el invasor transportaba nuevas enfermedades: parásitos, hongos y virus capaces de afectar colonias enteras a través de larvas, reinas hibernantes o individuos que salen a forrajear.

Los científicos chilenos comenzaron a hacerse una pregunta compleja: cuando los abejorros llegan desde Europa con patógenos, ¿quién es responsable? ¿Chile, que los importa? ¿O la Unión Europea, que autoriza su exportación mediante certificados sanitarios? Cuando intervienen fronteras internacionales, determinar qué legislación corresponde aplicar y a quién exigir responsabilidades se vuelve extremadamente difícil. Aun así, lo intentaron.

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El 20 de diciembre de 2018, Cecilia Smith-Ramírez, ecóloga de la Universidad de Los Lagos en Osorno, impulsó una denuncia ante las autoridades ambientales chilenas. La acusación sostenía que ciertas empresas habrían violado una disposición del Código Penal chileno que prohíbe importar animales portadores de patógenos. El eje de la presentación era precisamente B. terrestris.

Con el apoyo de un abogado ambientalista, el caso avanzó en el sistema judicial. La policía ambiental reunió abundante evidencia. Sin embargo, cuando finalmente llegó a manos de un juez, fue desestimado por cuestiones procesales.

Según la resolución, el presunto delito se remontaba a 1998, cuando comenzaron las importaciones masivas de B. terrestris, y por lo tanto había vencido el plazo de prescripción de cinco años. Smith-Ramírez señala que la denuncia dejaba claro que las importaciones continuaron realizándose año tras año, por lo que se trataba de una infracción permanente y no de un hecho aislado.

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Una abejorro nativa de la especie Bombus dahlbomii chupa néctar de la flor nacional de Chile, el copihue, en el bosque patagónico en Valdivia

En 2020 Chile endureció los requisitos sanitarios para la importación de abejas. Sin embargo, para Smith-Ramírez las medidas siguen siendo insuficientes. B. terrestris continúa ingresando con patógenos y las enfermedades introducidas en décadas anteriores siguen presentes.

Lo que resulta especialmente frustrante para la investigadora chilena y sus colegas es que, a su juicio, nunca fue necesario recurrir a polinizadores extranjeros. Chile cuenta con una enorme diversidad de especies nativas que son tan eficientes, o incluso más, que sus equivalentes europeos.

Mientras tanto, los productores siguen importando decenas de miles de colonias al año. Los registros muestran que entre 1997 y 2022 ingresaron al país 1,6 millones de colonias y reinas de B. terrestris.

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A pesar del flujo constante de abejorros importados hacia Sudamérica, Arbetman reconoce que nunca había observado de cerca cómo trabajan en un establecimiento comercial. “Nunca los había visto trabajando. Todo lo que venimos investigando y todo lo que hacemos para proteger la naturaleza…”, señala mientras abre los brazos para abarcar el paisaje, “…esto está completamente mal”.

Colmenas comerciales de Bombus terrestris en un campo de frambuesas de Osorno; cada caja puede contener alrededor de un centenar de abejorros trabajadores y una reina

Jaasiel Caucaman Barra, administrador de Berries Junquillar, proveedor de empresas exportadoras que venden fruta en distintos mercados del mundo, habla con total franqueza. Ni él ni Vitafoods, la planta procesadora cercana, sienten que estén haciendo nada incorrecto, al menos desde la lógica productiva.

Técnico agrícola de profesión, Caucaman Barra trabajó toda su vida con berries y lleva siete años en la empresa. Creció en la zona de Osorno. Hoy su principal preocupación es el daño que provoca a los cultivos una mosca invasora, Drosophila suzukii. En cambio, la productividad marcha muy bien.

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“Los B. terrestris me han dado buenos resultados”, le dice a Arbetman. “Ya llevo tres años evaluándolos y por eso sigo comprando cajas de abejorros”, agrega.

La temporada pasada adquirió 30 cajas a unos US$30 (o $45.000 argentinos) cada una. El proveedor las entrega en octubre o noviembre y debería retirarlas entre marzo y abril para eliminar las colonias que queden. En la práctica, explica Caucaman Barra, regresa “cuando se acuerda”. “Las cajas pueden quedar un año entero y no les pasa absolutamente nada”, agrega.

No existe ningún seguimiento. Con las abejas melíferas, que también incorpora al campo durante noviembre y diciembre, la situación es distinta: un apicultor las entrega, las supervisa y luego las retira cuando terminan su función. Si nadie recoge las reinas de B. terrestris al finalizar la temporada para destruirlas, para Arbetman, es muy probable que abandonen las cajas, pasen el invierno en estado de hibernación y formen colonias silvestres al llegar la primavera.

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El abejorro europeo sobre una flor cerca de la ciudad de Osorno, en el sur chileno

Sin embargo, inundar los campos con polinizadores domesticados no puede aumentar los rendimientos indefinidamente. Tarde o temprano estos desplazan a otros polinizadores silvestres, como abejas nativas, moscas o aves, que realizan una parte mucho mayor del trabajo de lo que la mayoría de los productores imagina.

Estudiar a los polinizadores silvestres no es sencillo, pero la evidencia disponible muestra un patrón claro: cuando existe una comunidad diversa de polinizadores naturales, la agricultura obtiene mejores resultados que cuando depende exclusivamente de especies domesticadas.

El Servicio Agrícola y Ganadero de Chile sostiene que los polinizadores importados son esenciales para la producción frutícola, aunque su atención se concentra casi exclusivamente en B. terrestris y la abeja melífera. “Solo en Chile existen unas 6000 especies de polinizadores, incluidas moscas, escarabajos, abejas y abejorros nativos”, explica Smith-Ramírez.

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Gran parte de su investigación busca responder una pregunta básica: si realmente hace falta importar polinizadores. Uno de sus estudios ya demostró que varias especies nativas, entre ellas B. dahlbomii, polinizan los arándanos con mayor eficacia que B. terrestris.

Chile comenzó a producir arándanos a escala industrial recién a principios de los años 2000. En poco más de una década pasó de exportar fruta por unos US$30 millones a vender más de US$380 millones, ganando participación en un mercado históricamente dominado por Canadá y Estados Unidos.

Hoy es uno de los principales productores mundiales, con una producción orientada casi por completo a consumidores lejanos. Caucaman Barra recuerda perfectamente a los grandes abejorros anaranjados de su infancia. Pero reconoce que ya casi no los ve.

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El lado argentino

Gradišek trabaja en el Instituto Jožef Stefan, en Liubliana, Eslovenia. En 2017 publicó junto a sus colegas un trabajo científico que demostraba que las especies de abejorros podían identificarse únicamente por el sonido de su zumbido. Registraron doce especies europeas distintas y, mediante un algoritmo de aprendizaje automático desarrollado por ellos mismos, lograron distinguirlas a partir de sus características acústicas. La repercusión sorprendió al investigador.

Marina Arbetman y Jožef Stefan buscando abejorros en los bosques de Puerto Blest

“Hasta entonces la mayoría de mis trabajos eran sobre física del estado sólido”, cuenta. “Sabía que había gente investigando abejorros, pero no imaginaba que el interés fuera tan grande”. Pronto comenzaron a llegar pedidos de distintos lugares: “¿Pueden ayudarnos a identificar nuestras especies también?”. Tradicionalmente, los biólogos debían identificar abejas y abejorros mediante observación directa o capturando ejemplares, muchas veces sacrificándolos. Esta tecnología ofrece una alternativa mucho menos invasiva.

Arbetman lleva tres décadas estudiando abejas cerca del lago Nahuel Huapi en la estación científica de Puerto Blest. El parque sigue siendo uno de los pocos ambientes relativamente intactos donde ella y otros investigadores pueden confiar en encontrar B. dahlbomii.

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Hace algunos años, su equipo instaló 12 dispositivos de monitoreo acústico desarrollados por Patrick Chwalek, investigador del MIT. Los equipos, conocidos como BuzzCams, registraron sonidos, temperatura, humedad y concentraciones de gases en 12 sitios diferentes durante seis días de marzo de 2024. Una aplicación especialmente diseñada permitía a los investigadores anotar observaciones en tiempo real y etiquetar los registros sonoros como correspondientes a especies nativas o invasoras.

Luego los datos eran enviados a Gradišek para su análisis y para ampliar la base de datos. Cuantos más registros existen, mayor precisión alcanza el sistema para identificar especies únicamente por su zumbido.

“En general no hay muchos abejorros”, comenta. “Y ya era así cuando empecé el doctorado hace dos años”. Su hipótesis inicial era que eliminar sistemáticamente a las reinas fundadoras de B. terrestris permitiría reducir la cantidad de obreras y eventualmente desarrollar un método de control poblacional.

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Los resultados no respaldaron esa idea. Los datos indican que la extracción de reinas no tuvo un efecto detectable sobre la abundancia de obreras, aunque ella sospecha que el experimento habría arrojado resultados distintos en un año con poblaciones más numerosas.

Actualmente lidera un proyecto de ciencia ciudadana para censar abejorros en Argentina. Pero también enfrentó dificultades: el financiamiento estatal previsto para dos años fue cancelado al cumplirse apenas el primero. Aun así, Campopiano y sus colegas continúan trabajando y evalúan crear una organización sin fines de lucro para conseguir recursos.

Carolina Morales y otros investigadores alertaron en 2013 sobre el avance del Bombus terrestris y su impacto sobre el abejorro patagónico; además de competir por recursos, el invasor puede transmitir parásitos, hongos y virus a las especies nativas

Consecuencias del negocio de los polinizadores

Hoy, los arándanos en esta región del mundo representan sobre todo dinero. Y B. terrestris significa más arándanos, aunque esa relación sea discutible. Más arándanos equivalen a más ingresos.

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La ecuación parece simple, pero la agricultura forma parte de un ecosistema. Y la salud de ese ecosistema sostiene la productividad alimentaria de formas que no aparecen reflejadas en los números de una sola cosecha. Quizás parte de esas ganancias debería destinarse a programas que ayuden a conservar el equilibrio ecológico.

Resulta inevitable imaginar un esquema similar a los fondos de compensación creados con aportes de la industria tabacalera: grandes empresas agroindustriales contribuyendo a financiar investigadores, organizaciones ambientales y productores que intentan sostener la biodiversidad y una producción de alimentos realmente sostenible.

Arbetman, Campopiano, Robinson y muchos otros integrantes del llamado “Equipo B. dahlbomii” pasan buena parte de su tiempo buscando fondos para reparar daños ecológicos que ellos no provocaron. Uno de sus objetivos es desarrollar programas de cría en cautiverio de reinas. Si logran acceder a más financiamiento, dicen, podrían generar una riqueza difícil de medir en términos económicos: conocimiento ecológico y un futuro más sostenible en el que el abejorro gigante vuelva a ocupar el lugar que le corresponde.

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Creado por dos hermanos, uno de ellos biólogo marino, el objetivo consiste en restaurar el equilibrio ecológico de un paisaje degradado ayudando a que las plantas vuelvan a establecerse. Los jugadores representan distintas fuerzas de la naturaleza que influyen en la supervivencia de esas especies.

Esta producción fue elaborada en una alianza periodística entre y Biographic en conjunto con el apoyo de Pullitzer Center con la colaboración de Matías Avramow

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Jamás llegarías a imaginar el nuevo juego de los creadores de Pokémon. Va de «hacer la colada», tiene ‘magical girls’ y su primer tráiler no deja indiferente a nadie

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Game Freak ha anunciado un juego totalmente inédito. No hablamos de una nueva entrega de Pokémon, ni tampoco de una secuela de su reciente Beast of Reincarnation. En realidad, el equipo ha unido fuerzas con el estudio CHRONOGATE para dar forma a un título para Android e iOS que se aleja de todo lo visto hasta ahora en la desarrolladora nipona. A fin de cuentas, el proyecto, denominado Ame no Chi Hare Onna, se establece como un título de «hacer la colada» en el que los jugadores controlarán a una ‘magical girl‘.

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Un juego conectado al sistema de previsiones meteorológicas de Japón

¿De qué trata exactamente Ame no Chi Hare Onna? El tráiler tiene muchos colores, movimientos y transiciones que no inciden directamente en la experiencia de juego, pero Game Freak y CHRONOGATE están diseñando un título para móviles con actividades diarias cuya característica más destacada es que está conectado al sistema de previsiones meteorológicas de Japón. Los jugadores se pondrán en la piel de Hare Onna, una chica mágica que tiene la habilidad de transformar el clima en una energía que puede usar para animar a las personas. Como es habitual en este tipo de premisas, la protagonista está acompañada de una mascota adorable llamada Kumorin, que se establece realmente como un mensajero de los dioses que brinda poder a la joven, e irá conociendo a nuevas amigas a lo largo de su aventura.

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La idea, a grandes rasgos, es presentar actividades y una historia mágica relacionada con la tarea de hacer la colada; lo que, a su vez, se desarrollará en función del clima que se registre en Japón en tiempo real. Quedan muchos detalles por dilucidar sobre la experiencia de juego, pero Game Freak y CHRONOGATE abordarán su proyecto en mayor profundidad durante el Tokyo Game Show 2026, que se llevará a cabo del 17 al 21 de septiembre.

En lo que respecta a su desarrollo, lo más curioso es que Ame no Chi Hare Onna cuenta con la participación de una de las figuras más relevantes de Game Freak: Shigeru Ohmori, director de la saga Pokémon y director senior y de concepto del más reciente Pokémon Pokopia. De acuerdo con una nota de prensa disponible en PR Times y detalles adicionales de Gematsu, el profesional actuará aquí como director y productor de la experiencia, así que ha influido significativamente en el desarrollo.

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Por último, vale la pena señalar que el título no está muy lejos en el tiempo. De acuerdo con la información disponible hasta el momento, Ame no Chi Hare Onna llegará a móviles Android e iOS en una fecha aún indeterminada del próximo invierno. Así que, durante las próximas semanas, veremos más información sobre el juego y detalles sobre su particular manera de unir el mundo de las ‘magical girls’ y las predicciones meteorológicas con la tediosa tarea de hacer la colada.

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Jamás llegarías a imaginar el nuevo juego de los creadores de Pokémon. Va de «hacer la colada», tiene ‘magical girls’ y su primer tráiler no deja indiferente a nadie

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por

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Detuvieron a dos hermanos tras el intento de robo de una moto en La Plata

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Dos hermanos de 22 y 16 años fueron detenidos acusados de intentar robar una moto a un joven de 24 años en La Plata. El procedimiento se realizó el domingo por la noche, luego de que personal policial los localizara a pocas cuadras del lugar donde se produjo el episodio.

El hecho tuvo lugar en la intersección de avenida 60 y calle 26, en la capital bonaerense. Según la información aportada sobre el caso, los acusados abordaron al motociclista e intentaron quedarse con el vehículo que conducía.

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De acuerdo con lo informado por el portal 0221, tras el aviso de la víctima, agentes del Comando de Patrullas iniciaron un operativo de búsqueda en la zona. La intervención concluyó en 59 y 29, donde los efectivos interceptaron a los dos jóvenes y recuperaron la moto.

El joven de 24 años alertó a la Policía después del episodio ocurrido en avenida 60 y 26. A partir de esa comunicación, se desplegó un rastrillaje en los alrededores con el objetivo de localizar a las personas señaladas y establecer el paradero del rodado.

La secuencia se concentró en un sector urbano cercano al punto inicial. La distancia entre ambas esquinas permitió que los efectivos mantuvieran el operativo dentro de la misma área de La Plata, sin que se informaran persecuciones hacia otros barrios ni la participación de unidades de otras jurisdicciones.

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De acuerdo con los datos conocidos, los sospechosos fueron ubicados en calle 59 y 29. Allí se concretó la aprehensión de los dos hermanos, de 22 y 16 años, quienes quedaron bajo custodia policial.

El operativo también permitió recuperar la motocicleta perteneciente al denunciante. La restitución del vehículo forma parte de las actuaciones vinculadas con el hecho que se investiga, mientras se analiza la participación que habría tenido cada uno de los detenidos.

Luego de la intervención en 59 y 29, los dos jóvenes fueron trasladados a la comisaría Quinta de La Plata. En esa dependencia quedaron a disposición de las autoridades judiciales que intervienen en la causa.

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A raíz del episodio, se abrió una investigación penal por “tentativa de robo doblemente calificado”. Esa es la calificación judicial informada de manera inicial para el expediente, que continuará con las diligencias correspondientes.

La causa seguirá su curso ante las autoridades judiciales correspondientes, que deberán determinar la situación procesal de ambos hermanos. Por ahora, los dos permanecen vinculados a la investigación iniciada tras el intento de robo denunciado en La Plata.

El procedimiento policial permitió recuperar la motocicleta denunciada y trasladar a los detenidos a la comisaría Quinta de La Plata. (Télam)

Tres jóvenes de 13, 15 y 18 años fueron detenidos en Barracas

Días atrás, un operativo de la Policía de la Ciudad permitió detener a tres delincuentes que intentaron sustraer una motocicleta estacionada frente a una vivienda del barrio porteño de Barracas. El caso llamó la atención por la edad de dos de los involucrados y por la cantidad de antecedentes acumulados entre los tres sospechosos.

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El hecho ocurrió en la calle Vieytes al 1400, donde efectivos de la División Intervenciones Rápidas realizaban tareas de prevención. Según informaron fuentes policiales, los agentes observaron a tres jóvenes corriendo por la zona mientras un vecino solicitaba ayuda y señalaba que acababan de intentar robarle su vehículo.

Ante la situación, los uniformados iniciaron una rápida intervención y lograron interceptar a los sospechosos a pocos metros del lugar.

Tras ser demorados, los tres jóvenes fueron identificados por el dueño de una motocicleta Honda Twister que se encontraba estacionada frente a su domicilio. El damnificado aseguró que eran las mismas personas que instantes antes habían intentado llevarse el rodado.

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Los tres sospechosos quedaron a disposición de la Justicia mientras se avanzaba con las actuaciones correspondientes para determinar su grado de participación en el hecho.

Uno de los aspectos que más llamó la atención del procedimiento fue el historial delictivo de los involucrados. Uno de los detenidos tiene apenas 13 años y registra cinco antecedentes por robo y tentativa de robo cometidos entre abril y agosto de este año.

Su cómplice, de 15 años, presenta el prontuario más extenso de los tres: acumula diez antecedentes vinculados a robos, hurtos y tentativas. De acuerdo con la información oficial, ocho de esos hechos ocurrieron durante los últimos cinco meses.

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Por su parte, el único mayor de edad del grupo, un joven de 18 años, posee tres antecedentes por delitos contra la propiedad registrados desde 2022.

La causa quedó bajo la órbita del Juzgado Nacional de Menores N.º 7, a cargo del juez Gonzalo Oliver de Tezanos, con intervención de la Secretaría N.º 19.

Por disposición judicial, el sospechoso de 18 años fue imputado por el delito de robo en grado de tentativa. En tanto, los dos menores fueron trasladados al Instituto Inchausti, donde quedaron alojados mientras continúa la investigación.

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