ECONOMIA
Mercados: las acciones argentinas caen por segundo día consecutivo, en un contexto global incierto

Este miércoles los mercados internacionales operan con sesgo negativo, que contagia a los activos domésticos. A las 12:10 horas, el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires cede por segundo día, esta vez un 0,9%, en los 3.190.000 puntos.
Entre los ADR y acciones de compañías argentinas que son operados en dólares en Nueva York imperan las bajas, lideradas por Globant (-6,9%). Del lado ganador vuelven a operar las empresas ligadas al rubro energía, como YPF (+0,7%, a USD 55,70), Pampa Energía (+0,6%) y Vista Energy (+1%), en otro día con suba del precio del petróleo.

La Corte de Apelaciones de Nueva York rechazó el pedido de los demandantes en el juicio por la expropiación de YPF para revisar el fallo del 27 de marzo, que había resultado favorable para Argentina. El próximo paso disponible para los demandantes, en caso de que decidan continuar apelando, sería solicitar la revisión del caso por parte de la Corte Suprema de Estados Unidos.
“El contexto internacional sigue movido, aunque la performance relativa y absoluta de Argentina viene siendo muy positiva desde el comienzo de la guerra. No se esperan datos macro relevantes en lo que resta de esta semana, por lo que la mirada del mercado seguirá tanto en el ritmo de compras del BCRA, la dinámica del tipo de cambio y la nominalidad, tanto en términos de tasas de mercado como inflación de alta frecuencia”, comentó Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS.
Los bonos en dólares -Bonares y Globales- ofrecen cifras mixtas y de escaso rango, mientras que el riesgo país de JP Morgan permanece estable para la Argentina en los 488 puntos básicos.
“Las tecnológicas volvieron a liderar el optimismo del mercado, con acciones en máximos, semiconductores al alza y rendimientos del Tesoro en leve retroceso. En paralelo, el petróleo y el cobre siguieron firmes por factores geopolíticos y de oferta”, observó Cohen Aliados Financieros.
Las acciones estadounidenses registran un ligero descenso en un rango de 0,2% a 0,4% en los principales indicadores de Wall Street, mientras Wall Street sopesaba las promesas del comercio de inteligencia artificial frente a las frágiles negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
“En los Estados Unidos, el panorama macroeconómico refleja consolidación técnica y cautela operativa. La fortaleza del mercado laboral estadounidense volvió a poner en duda la velocidad de los futuros recortes de tasas de interés por parte de la Reserva Federal“, afirmó Felipe Mendoza, analista de mercados de EBC Financial Group.
“Tres datos definen la semana. Primero, la tasa del Treasury a 10 años se mantiene en 4,45%: alta, pero tolerada por el mercado mientras los earnings corporativos sigan creciendo. Segundo, la probabilidad de que la Fed suba tasas antes de fin de año ya supera el 44% según los futuros -dato que el mercado todavía no terminó de digerir. Tercero, el rally del S&P es concentrado: el sector tecnológico explica 8 de cada 10 puntos de avance anual; sin ese motor, el índice contaría una historia mucho más modesta», sintetizaron los expertos de MegaQM.
Max Capital puntualizó que “las crecientes tensiones sobre el alto al fuego impulsaron los precios del petróleo, con el Brent superando los USD 97 por barril. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense suben levemente a la espera del informe de empleo de mayo que se publicará el viernes”.
Wall Street evaluó recientemente varios informes de ganancias sólidos, incluidos los de Dell (-3,7%) y Hewlett Packard (-2,6%), que han demostrado que la IA impulsa significativamente el negocio. Este contexto contribuyó a que las acciones alcanzaran nuevos máximos el martes, incluso mientras las conversaciones entre Estados Unidos e Irán continúan sin un final claro a la vista.
A principios de esta semana, mientras circulaban dudas sobre el posible estancamiento de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, el presidente Trump recurrió a las redes sociales para asegurar que continuaban “a un ritmo acelerado”. Sin embargo, la campaña militar de Israel contra Hezbolá en el Líbano se ha convertido en un nuevo obstáculo para alcanzar un acuerdo duradero que ponga fin a la guerra y abra el Estrecho de Ormuz.
North America
ECONOMIA
Histórica caída de un gigante tecnológico en Wall Street: su acción se desplomó un 25%

La cotización de IBM sufrió una histórica baja del 25% el martes luego de que su director ejecutivo, Arvind Krishna, admitió que los resultados preliminares del segundo trimestre fiscal no cumplieron con las expectativas. En el premercado del miércoles, la acción de “Big Blue” recuperaba apenas un 1,2%.
El retroceso bursátil se produjo cuando la empresa tecnológica anunció que los ingresos para el trimestre terminado en junio alcanzaron los USD 17.200 millones, apenas un 1% por encima del mismo periodo del año anterior.
El propio Krishna expresó en una carta dirigida a los inversores: “Este trimestre flaqueamos. No nos adaptamos ni actuamos con la suficiente rapidez, y numerosos acuerdos importantes no se cerraron en los plazos previstos, lo que generó la mayor parte de nuestro déficit», en referencia a los desafíos que enfrentó la compañía en el actual contexto de transformación tecnológica.
La caída de la acción llevó el valor unitario a 216,8 dólares durante la jornada, lo que generó alarma entre los principales actores del sector financiero. Las operaciones previas a la apertura de Wall Street ya mostraban una baja del 18%, que se profundizó hasta alcanzar el 24,11% apenas diez minutos después del inicio de la sesión. El desplome del martes representó la peor jornada para IBM desde el 19 de octubre de 1987, cuando la acción retrocedió un 23,7%.
Los motivos de la baja se vincularon, según la empresa, con cambios en los hábitos de inversión de sus principales clientes corporativos. IBM atribuyó los resultados a la necesidad de las compañías de priorizar compras de infraestructura tecnológica relacionada con inteligencia artificial, lo que desplazó el gasto desde productos tradicionales de mayor margen como los servidores centrales (“mainframes”) y el software asociado. La compañía informó que, hacia el final de junio, muchos clientes se adelantaron a la adquisición de hardware por temor a subas de precios, lo que alteró el flujo habitual de ventas y afectó especialmente a la línea de servidores centrales.

En la carta a los inversores, Krishna explicó que la empresa inició el lanzamiento de la próxima generación de su ordenador central de alto rendimiento, el z17, con la expectativa de completar el proceso durante el segundo trimestre. Sin embargo, el resultado no cumplió con las previsiones internas.
El ejecutivo indicó: “La realidad fue peor de lo que esperábamos, debido al menor rendimiento de nuestra línea Z y del software asociado, principalmente en el área de Procesamiento de Transacciones”, y vinculó esa situación a los ajustes en los planes de gasto de capital de los clientes.
Las consecuencias de este entorno se reflejaron en los distintos segmentos de negocio de IBM. La división de infraestructura, que agrupa el área de servidores, registró una caída del 7% en ingresos, mientras que el software aumentó solo un 5%, por debajo de las proyecciones empresariales. La unidad Red Hat, especializada en software de fuente abierta, fue uno de los pocos focos de crecimiento, con un incremento del 11% en su facturación. Además, el segmento de servidores y almacenamiento que no incluye a los servidores centrales subió un 37%, lo que mostró algunos cambios en la demanda interna de la firma.
IBM también señaló que los desafíos vinculados a la ciberseguridad influyeron en la demora y cancelación de acuerdos importantes durante el trimestre. La empresa destacó que “un número significativo de acuerdos no fue cerrado a tiempo”, lo que sumó presión al balance financiero presentado ante los inversores.
La reacción inmediata del mercado puso en primer plano las dificultades que enfrentan las grandes tecnológicas tradicionales en un entorno marcado por la transición acelerada hacia soluciones de inteligencia artificial y la competencia global por la infraestructura digital. La carrera para construir capacidades avanzadas de IA elevó la demanda de procesadores, sistemas de almacenamiento y servidores, lo que a su vez encareció los insumos y redujo la disponibilidad de componentes clave en toda la industria.
North America,NEW YORK
ECONOMIA
Los gremios que le ganaron a la inflación de junio con sus aumentos de sueldo

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer ayer el dato oficial de inflación de junio, que cerró en 1,9% intermensual. Fue la menor cifra de los últimos 10 meses, y extendió la racha bajista que arrancó en abril. Una nueva baja sostenida del Índice de Precios al Consumidor (IPC) le abre la puerta a los gremios para que los aumentos de sueldo negociados en paritarias representen una suba leve del salario real de los trabajadores, un aliciente en una época en la que muchas de las negociaciones se encuentran empantanadas y con los sindicatos en alerta.
El INDEC relevó que con el dato de junio, la inflación acumuló un alza del 33,5% interanual y una suba del 16,8% en los primeros seis meses de 2026.
«En conjunto, el mes reflejó una dualidad con sesgo a la baja. Alivio en la canasta de alimentos y bienes durables, contra una presión estructural en servicios y un componente estacional-turístico transitorio pero significativo en el margen», describieron Maximiliano Donzelli, líder de Estrategias & Trading y Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión de IOL Inversiones. Añadieron que el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que realiza el Banco Central también mostró una mejora gradual en las proyecciones de los encuestados, ubicando la mediana del IPC general en 2% para julio, con una convergencia hacia 1,7% en noviembre.
«Desde nuestra perspectiva, encontramos valor en el análisis de la dispersión de precios en torno al 2% mensual. En ese sentido, notamos una mejora respecto de mayo, cuando el 66% de los precios relevados corría por encima de ese umbral, frente al 33% que arrojó el dato de junio (focalizado en la región deGBA). El dato más auspicioso, a nuestro juicio, es la núcleo en 1,6%, la lectura más baja desde julio de 2025 y que acumula ya tres meses consecutivos de descenso; factor claramente favorable para el proceso de desinflación», explicaron desde IOL Inversiones.
De darse este escenario a futuro, podría ser auspicioso para los casos en los que las paritarias busquen tender hacia una recomposición salarial en un marco de desinflación. Aunque no todas las perspectivas son igualmente optimistas: «Aumentos postergados en regulados (básicamente combustibles y tarifas) podrán sumar presión en los próximos meses, pero no un cambio de tendencia», advirió la consultora LCG, que además insiste en que «consolidar el proceso de desinflación va a demandar algo más que ancla cambiaria, apertura comercial y actividad poco pujante. Posiblemente se requieran otras herramientas complementarias para coordinar mejor expectativas y remarcaciones, y llevará más tiempo».
Mejores aumentos de sueldo en julio
Aunque hubo varias paritarias importantes, como la de Camioneros y la de Empleados de Comercio, que tenían pactadas subas salariales por debajo del 1,9% para los haberes de junio (complementados en ambos casos por sumas no remunerativas), hubo varias que si lograron mejorar levemente ese mes su poder adquisitivo, como los empleados estatales de la Administración Nacional que aceptaron la suba propuesta de 2,2% en los suedos de junio que se cobraron este mes, o los trabajadores de la construcción que vieron un alza del 2,1% en el mismo mes, y los de estaciones de servicio, que tuvieron un 2% de aumento más 30.000 pesos no remunerativos.
Sin dudas, se destacó también la actualización conseguida por los trabajadores de seguros. Los que se desempeñan en las ramas de Generales y ART tuvieron un incremento del 4,5% en sus sueldos de junio, y su salario sumará un alza del 19% entre junio y octubre. De la misma manera, sus pares de Vida y Retiro tendrán un aumento del 19,5% en esos 5 meses, y cobraron los haberes de junio este mes con 5% de aumento.
Por su parte, la Federación de Pasteleros, Servicios Rápidos, Confiteros, Heladeros, Pizzeros y Alfajoreros acordó una mejora salarial para la rama Servicios Rápidos (CCT 329/2000) que implicó en junio una suma no remunerativa del 5,6% y una suma fija no remunerativa de 70.000 y 75.000 pesos, según la categoría. El sindicato también fijó en 2% la asignación no remunerativa que verán los trabajadores de este rubro, que se desempeñan en cadenas como McDonald’s, Starbucks o Burger King, para los salarios correspondientes a julio 2026.
El Sindicato de Trabajadores Perfumistas (STP) fijó en su última paritaria para el CCT 157/91 una suba del 9,2% sobre los salarios vigentes a mayo, en dos pagos acumulativos de 4% en los sueldos de junio y 5% para los de agosto. De seguir la tendencia descendiente de la inflación, ellos también podrían ver una leve recomposición salarial.
La mejora de los salarios de los trabajadores en un marco de desinflación, sin embargo, puede encontrar diversos obstáculos que influyen en la capacidad de negociación de los sindicatos. El consumo retraído, la menor actividad económica, junto al cierre de compañías y la competencia con los productos importados, son algunos de ellos. A la vez, vienen demorados los acuerdos en paritarias en varios rubros importantes, como el de trabajadores metalúrgicos y el de choferes de colectivos del AMBA, presentando un panorama más que complejo para los salarios en los próximos meses.
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ECONOMIA
Monotributo: hasta cuánto se puede facturar por mes sin exceder las nuevas categorías

Los contribuyentes del Monotributo saben que las condiciones del régimen simplificado no se mantienen fijas en el tiempo: hay variables como el nivel de ingresos, el alquiler del local, la superficie que ocupa y la energía eléctrica que consume se revisan periódicamente para determinar si sigue en la misma categoría o si debe moverse de escalón. Entre todas esas variables, hay una pregunta que atraviesa a la mayoría de los inscriptos, sobre todo a quienes están cerca del techo del sistema: hasta qué monto mensual se puede facturar sin quedar afuera del régimen y pasar al esquema general de impuestos.
La respuesta depende de la categoría K, la más alta del esquema y la que marca el límite absoluto del Monotributo. Según la tabla vigente para el período que va de julio a diciembre de 2026, el tope de ingresos brutos anuales de la categoría K es de $126.610.838,74. Llevado a un promedio mensual, ese número equivale a $10.550.903,23. Superado ese piso mensual sostenido en el tiempo, el contribuyente deja de estar en condiciones de permanecer en el régimen simplificado y debe pasar al régimen general de IVA y Ganancias.
Ahora bien, ese cálculo mensual es una referencia orientativa y no un parámetro que la normativa evalúe mes a mes de forma aislada. El sistema analiza los ingresos brutos devengados durante los últimos doce meses, sin importar el momento en que fueron efectivamente cobrados. Una factura emitida en un mes determinado integra el cómputo del semestre correspondiente aunque el pago llegue después, por transferencia, por posnet o por cualquier otro medio. De esta manera, lo que define la permanencia en la categoría K, y en el Monotributo en general, no es un tope mensual rígido sino la sumatoria anual de esa facturación devengada.
Por debajo de la categoría K, el esquema recorre otras diez categorías, de la A a la J, cada una con su propio techo de ingresos brutos anuales y, por lo tanto, con su propio equivalente mensual. En el tramo más bajo, la categoría A tiene un tope de $12.009.410,45 anuales, lo que representa un promedio de 1.000.784,20 pesos por mes. La categoría B llega a $17.595.182,74 anuales, equivalentes a 1.466.265,23 pesos mensuales, mientras que la categoría C asciende a $24.670.494,31 al año, es decir 2.055.874,53 pesos por mes.
El tramo intermedio de la escala continúa esa progresión. La categoría D fija un tope de $30.628.651,43 al año, unos 2.552.387,62 pesos mensuales. La categoría E llega a 36.028.231,33 pesos al año, con un promedio de 3.002.352,61 pesos por mes. La categoría F se ubica en $45.151.659,41 anuales, 3.762.638,28 pesos mensuales, y la categoría G cierra ese tramo con 53.995.798,87 pesos al año, equivalentes a $4.499.649,91 por mes.
De ahí en adelante, los montos suben de manera más pronunciada. La categoría H tiene un tope de $81.924.660,37 anuales, que representa 6.827.055,03 pesos mensuales. La categoría I asciende a $91.699.761,90 al año, unos 7.641.646,83 pesos por mes, y la categoría J llega a 105.012.519,19 pesos anuales, equivalentes a 8.751.043,27 pesos por mes. Recién después de ese escalón aparece la categoría K, con el tope de $126.610.838,74 anuales ya mencionado.
La facturación no es el único factor que ARCA evalúa para mantener a un contribuyente dentro del Monotributo. El esquema también contempla la superficie afectada a la actividad, el consumo de energía eléctrica y los alquileres devengados por el inmueble utilizado. En la categoría K, esos parámetros se ubican en sus valores máximos: hasta 200 metros cuadrados de superficie, hasta 20.000 kW de energía eléctrica consumida en el año y hasta 8.378.658,45 pesos de alquileres devengados anualmente. De esta manera, un contribuyente puede mantener estable su facturación mensual y, sin embargo, quedar obligado a recategorizarse si alguno de esos otros parámetros se modifica de forma significativa.

Ahora bien, cuando el excedente no se produce en un parámetro secundario sino en los ingresos brutos y se supera el tope máximo del régimen, la consecuencia no es una recategorización dentro del Monotributo sino la exclusión directa hacia el régimen general. Para llegar a esa determinación, el organismo no se limita a la facturación declarada por el contribuyente: cruza información entre los comprobantes electrónicos emitidos, los movimientos bancarios y los consumos registrados en billeteras virtuales. Cuando esos cruces muestran que las compras, los gastos o las acreditaciones superan el límite de la categoría declarada, el sistema puede iniciar una recategorización de oficio o, en los casos más extremos, la exclusión del régimen simplificado.
Estar en la categoría K no solo implica un techo de facturación más alto, también supone una carga mensual mayor en concepto de impuesto integrado y aportes. El monto a pagar varía según el tipo de actividad declarada. Para quienes prestan servicios o realizan locaciones, el total mensual en la categoría K asciende a $1.614.446,02, resultado de sumar el impuesto integrado de 1.368.514,20 pesos con los aportes al SIPA y a la obra social.
Para quienes venden bienes muebles, en cambio, ese total baja a 702.103,22 pesos mensuales, ya que el impuesto integrado para esa actividad es de 456.171,40 pesos, con la misma estructura de aportes previsionales y de obra social. La diferencia entre ambos totales, superior a 900.000 pesos mensuales, refleja el tratamiento distinto que el régimen le da a los servicios frente a la venta de cosas muebles dentro de un mismo escalón de facturación.
Formulario 843,IRS,impuestos,gestión fiscal,Estados Unidos
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