ECONOMIA
Reforma de Ganancias: la medida que llevó a los gobiernos a la derrota electoral y que pide el FMI

La ampliación de la base tributaria en el impuesto a las Ganancias es una de esas propuestas que generan la opinión mayoritaria en el gremio de los economistas pero que están prohibidas en términos políticos. De hecho, ya forma parte importante del debate interno el impacto electoral que tendría la sugerencia del Fondo Monetario Internacional.
Y los analistas políticos creen que, tal como está planteada, la reforma implicaría un elevado riesgo electoral para el gobierno de Javier Milei, sobre todo si el debate se da en un contexto de pérdida de los salarios contra la inflación -algo que viene ocurriendo desde septiembre del año pasado-.
Tal como informó iProfesional, desde el Palacio de Hacienda admiten que el escenario económico no tolera otro ajuste. «Toto está preocupado. No quiere ajustar más y el FMI le exige más suba de impuestos», señalaron fuentes oficiales a iProfesional. «No está en los planes aumentar los impuestos que plantea el FMI», agregan las mismas fuentes.
Los antecedentes históricos son elocuentes al respecto. Fue Cristina Kirchner quien pagó el mayor costo, con su derrota en las legislativas de 2013. En aquel momento, como el «piso» a partir del cual se pagaba el impuesto no seguía a la inflación, se llegó a una situación en que el impuesto alcanzaba al 25% de los asalariados.
Es, coincidentemente, una cifra cercana a la que pasaría a tributar ahora si el gobierno de Milei aplicara la recomendación del FMI, en el sentido de dar de baja impuestos distorsivos, y sustituir ese ingreso fiscal por un impuesto a las Ganancias que abarque a mayor cantidad de personas.
La argumentación de quienes apoyan esa reforma es que, mientras en Argentina este impuesto al ingreso de los asalariados aporta un 8% de la recaudación total, en los países desarrollados que forman parte de la OCDE, el porcentaje sube a 24%. Y, si se mide en términos de PBI, en Argentina el impuesto a las Ganancias equivale a sólo un 2% mientras que el promedio de los países ricos recauda más de un 8%.
No faltan incluso los economistas que afirman que si, en vez de aumentar la base de Ganancias, se incrementaran los aportes patronales, el efecto fiscal sería parecido y el salario sufriría de la misma manera -porque los empresarios trasladarían el mayor costo fiscal a la paga de haberes-. Pero que, en ese caso, el cambio sería políticamente más aceptado.
Lo cierto es que pocos temas han sido tan «piantavotos» como el impuesto a las Ganancias, sobre todo porque en su origen se trató de un tributo que afectaría sólo a individuos de altos ingresos, que con el paso de los años terminó alcanzando a la clase media.
Cristina y la disyuntiva peronista
El antecedente del gobierno kirchnerista es claro. Afectada por una caída en otros impuestos más vinculados a la actividad comercial e industrial, Cristina Kirchner se tornaba cada vez más dependiente de lo que Ganancias dejaba en las arcas fiscales.
Contradiciendo a sus críticos, decía que, sin esos ingresos, le resultaría imposible financiar el costo fiscal de ayudas como la Asignación Universal por Hijo. Fue allí cuando surgió el debate respecto de si un verdadero peronista debía defender o combatir el polémico impuesto.
Pero, del lado de enfrente, había tal unanimidad sobre la necesidad de aliviar a los asalariados, que el reclamo unió a dirigentes tan diversos como Mauricio Macri, Sergio Massa y Hugo Moyano.
Se llegó al punto de que cambió la prioridad de reclamos sindicales. Moyano, que lideraba uno de los gremios que más había mejorado el ingreso, empezó a preocuparse más por las Ganancias que por las paritarias, porque sabía que de nada servía ganar algunos puntos porcentuales de aumento que luego serían licuados por el Impuesto.
Fue entre 2012 y 2015 que se produjeron las mayores manifestaciones sobre este tema, bajo el eslogan «El salario no es ganancia».
Y, en buena medida, fue gracias al impuesto a las Ganancias que Sergio Massa tuvo su lanzamiento político, con el triunfo en las legislativas de 2013. En ese momento, tras su derrota en las PASO, Cristina, a regañadientes, terminó accediendo a una mejora que, de los 2,4 millones de contribuyentes que pagaban Ganancias, exoneraba a 1,5 millón por la vía de un súbito aumento del «mínimo no imponible».
En aquel momento, la oposición acusó al gobierno de «robar» una propuesta de los otros partidos. Y Massa fue quien más duramente «chicaneó» a la presidente, a quien desafió a sacar la medida por ley y no por decreto, de manera que se pudiera establecer un mecanismo de indexación automática para que la inflación no termine neutralizando el beneficio. De todas formas, el alivio tardío dejó a Cristina sin recaudación tributaria y con derrota electoral.
A Macri le llegó la factura
El debate se renovó luego, cuando ya con Macri en la Casa Rosada, se trató una nueva ley para Ganancias, y el peronismo le inflingió una derrota en la cámara de diputados. El proyecto opositor reducía a la mínima expresión la base imponible, pero Macri tuvo dos ayudas inesperadas.
La primera fue un error de cálculo cometido por los diputados opositores -con Axel Kicillof a la cabeza-, que habían subestimado el costo fiscal. El número previsto inicialmente por la oposición peronista era de u$s3.000 millones, mientras el gobierno macrista estimaba el triple.
Entonces Macri tuvo la picardía política de hacer lo contrario a lo que todos esperaban: cuando se daba por obvio que vetaría la ley por sus inconsistencias fiscales, avisó que la mantendría tal como saliera del congreso. El mensaje era claro: no estaba dispuesto a regalarle al peronismo la victoria consistente en votar una ley simpática pero infinanciable y luego asumir el costo político de vetarla, de manera que el peronismo disfrutase del rédito de su discurso popular y no asumiera responsabilidad por las consecuencias de ese proyecto.
Entonces llegó la otra ayuda, la de los gobernadores provinciales, en su mayoría peronistas, que no querían perderse su mitad de la recaudación de Ganancias. Y, por lo tanto, le dieron apoyo en el Senado a Macri para mantener una base tributaria amplia.
De todas formas, la alegría de Macri no duró mucho, porque tras su dura derrota en las PASO de 2019, adoptó un paquete de medidas de urgencia, entre las cuales se encontraba el alivio de Ganancias hasta fin de año. Como a Cristina seis años antes, tampoco le alcanzó a Macri para revertir el malhumor.
Contradicciones en el Congreso
Ya durante la gestión de Alberto Fernández, el tema de Ganancias generó una fisura interna. Massa volvió a tomar el tema como bandera, y presentó un proyecto para que los contribuyentes pasaran otra vez a ser el 10% de los asalariados mejor pagos, y con un ajuste por inflación en el mínimo no imponible.
La facción kirchnerista sostenía que esa medida sacrificaría recursos fiscales para favorecer a asalariados de clase media que, de todas formas, nunca votarían al peronismo. Es probable que ese sector haya sentido que su visión era la correcta, dado que el proyecto de Massa se aprobó en marzo de 2021, pero el gobierno igualmente fue derrotado en las legislativas.
Aun así, Massa y la mayoría del peronismo no cambiaron su visión, dado que en 2023, en pleno cierre de la campaña presidencial, se votó otro proyecto que prácticamente eliminó el impuesto a las Ganancias para la cuarta categoría -es decir, dejó de afectar a asalariados y quedó sólo como un impuesto para empresas-.
El proyecto fue aprobado, y entre los votantes estuvo el entonces diputado Javier Milei.
Cuando se le cuestionó su voto como una contradicción en su discurso fiscalista -se estimaba que la ley costaría 0,8 puntos del PBI-, Milei ya tenía la respuesta preparada. Dijo que había que cambiar la forma de concebir el equilibrio fiscal: no se trataba de adecuar los impuestos al volumen del gasto público, sino de llevar las partidas presupuestaria al nivel que resultara pagable con la recaudación tributaria.
Una medida difícil
El resto es historia reciente: ni bien asumido en su cargo de presidente, en su primer decreto de necesidad y urgencia, Milei retrotrajo la situación de Ganancias a como estaba antes de la ley que él mismo había votado.
Para todos resultó un debate incómodo. Milei tuvo su primer choque con la justicia, que le exigió sacar el tema por ley. Y la CGT despertó de un letargo de cuatro años para convocar de inmediato a un paro general.
Los gobernadores provinciales -a quienes Massa les había prometido que lo que perdieran por Ganancias les sería compensado con una coparticipación del impuesto al Cheque-, se encontraron con una repentina caída de ingresos fiscales. Esto los llevaba, por un lado, a sentir la presión de apoyar la iniciativa de Milei en el Congreso, pero por otra parte los enemistaba con la cúpula de la CGT, que tenía al tema Ganancias en el tope de su agenda de prioridades.
Lo cierto es que todos quienes votaron la restitución del odiado tributo -rebautizado como impuesto a los Ingresos- sintieron que habían pagado un costo político. Y ahondar en esa reforma, justo en un momento en el que el salario lleva -hasta marzo, último dato del Indec- una saga de siete meses de pérdida contra la inflación, no parece ser la mejor forma de recuperar la simpatía popular.
Precisamente, el objetivo del gobierno es revertir la caída de Milei en las encuestas de imagen. Un reciente sondeo de consultora Zentrix reveló que el 59,5% de la población quiere un cambio en el rumbo económico, y que un 64,4% apenas llega con sus ingresos al día 20 de cada mes.
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ECONOMIA
Jubilados ANSES en julio 2026: así queda la jubilación para quienes tienen 30 años de aporte

Los jubilados y pensionados de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) recibirán en julio de 2026 un aumento del 2,1% en sus haberes, correspondiente a la inflación de mayo informada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
La actualización surge del mecanismo de movilidad establecido por el Decreto 274/2024, que dispone ajustes mensuales en función del Índice de Precios al Consumidor (IPC) registrado dos meses antes. De esta manera, el dato de inflación de mayo impactará directamente en los haberes previsionales que se cobrarán durante julio.
Con el incremento, la jubilación mínima pasará a ser de $411.989,32. En caso de mantenerse el bono extraordinario de $70.000 para los sectores de menores ingresos, quienes perciben el haber mínimo alcanzarán ingresos por $481.989,32.
Cuánto cobra un jubilado con 30 años de aportes en julio de 2026
El monto definitivo de una jubilación depende de los salarios registrados durante la vida laboral del trabajador y de la cantidad de años aportados al sistema previsional.
Sin embargo, quienes acceden al haber mínimo y cumplen con los 30 años de aportes exigidos por la legislación vigente percibirán durante julio: jubilación mínima de $411.989,32, bono extraordinario de $70.000 y un total estimado de $481.989,32.
La cifra podría variar levemente según descuentos y retenciones aplicables a cada caso particular.
Jubilación mínima ANSES julio 2026: cuánto aumenta
La jubilación mínima registra una suba del 2,1% respecto de junio, en línea con la inflación medida por el INDEC.
Los nuevos valores son:
- Haber mínimo: $411.989,32
- Bono extraordinario: $70.000
- Total con bono: $481.989,32
El refuerzo de $70.000 permanece congelado desde marzo de 2024, por lo que su incidencia dentro del ingreso total se ha reducido progresivamente a medida que los haberes previsionales fueron aumentando por movilidad.
Bono de $70.000 para jubilados ANSES: quiénes lo cobran
El bono extraordinario continúa destinado a los beneficiarios de menores ingresos del sistema previsional.
Alcanza a:
- Jubilados que cobran el haber mínimo
- Titulares de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM)
- Beneficiarios de Pensiones No Contributivas (PNC)
Asimismo, quienes perciban haberes superiores al mínimo pero inferiores al límite fijado por ANSES reciben un bono proporcional para completar el monto establecido por el organismo.
Cuánto cobra la PUAM en julio de 2026
La Pensión Universal para el Adulto Mayor también se actualiza en julio por el mismo porcentaje de movilidad.
Los nuevos valores serán:
- PUAM: $329.591,45
- Bono extraordinario: $70.000
- Total con bono: $399.591,45
Pensiones no contributivas en julio de 2026
Las Pensiones No Contributivas recibirán el mismo aumento del 2,1%.
Los montos serán:
- PNC: $288.394,05
- Bono extraordinario: $70.000
- Total con bono: $358.394,05
Por su parte, la Pensión para Madres de Siete Hijos alcanzará los mismos valores que la jubilación mínima:
- Pensión Madre de 7 Hijos: $411.989,32
- Con bono: $481.989,32
AUH y asignaciones familiares: cuánto aumentan en julio
La actualización por inflación también impactará sobre las asignaciones administradas por ANSES.
Los nuevos montos serán:
- Asignación Universal por Hijo (AUH): $148.045,38
- AUH por Discapacidad: $482.048,99
Las asignaciones familiares y demás prestaciones del organismo también registrarán incrementos equivalentes al porcentaje de movilidad correspondiente a julio.
Cómo calcula ANSES una jubilación con 30 años de aportes
Para determinar el haber inicial de una jubilación, ANSES toma en consideración el promedio actualizado de las últimas 120 remuneraciones percibidas por el trabajador, equivalentes a los diez años previos al cese laboral.
El procedimiento contempla:
- La suma de las últimas 120 remuneraciones registradas
- La actualización de cada salario mediante índices oficiales
- El cálculo de un promedio actualizado que sirve de base para determinar el haber inicial
El aguinaldo no integra la base de cálculo utilizada para establecer la jubilación.
Cómo funciona el índice de actualización de salarios para nuevos jubilados
Uno de los elementos más importantes en el cálculo de una jubilación es el índice de actualización salarial para los nuevos jubilados. Su función es llevar los salarios históricos del trabajador a valores comparables con los actuales para evitar que los ingresos percibidos años atrás pierdan relevancia por efecto de la inflación y los cambios salariales de la economía.
Esto significa que ANSES no toma los salarios nominales tal como fueron cobrados en cada momento para calcular el haber inicial, sino que los actualiza mediante coeficientes oficiales antes de calcular el promedio de las últimas 120 remuneraciones utilizadas para determinar el haber inicial.
Desde diciembre de 2025, la actualización se realiza mediante un índice combinado que contempla tanto la evolución de los salarios formales como los incrementos otorgados por la movilidad jubilatoria. El objetivo es reflejar de manera más precisa la trayectoria laboral de cada trabajador y evitar distorsiones entre quienes se jubilan en distintos momentos.
Una diferencia mínima en los coeficientes de actualización puede generar cambios relevantes en el promedio salarial que utiliza ANSES para determinar el haber inicial.
Por ese motivo, los especialistas previsionales suelen revisar cuidadosamente los índices aplicados en cada caso, especialmente cuando existen diferencias importantes entre los salarios históricos registrados y los valores actualizados utilizados por el organismo.
En numerosos juicios de reajuste jubilatorio, las controversias se centran precisamente en la forma en que fueron actualizadas las remuneraciones utilizadas para calcular el beneficio previsional.
Qué pasa si una persona tiene más de 30 años de aportes
La legislación previsional reconoce un beneficio adicional para quienes superan el mínimo de aportes requerido.
Por cada año extra trabajado se incorpora un incremento del 1% sobre determinados componentes del haber inicial, con un máximo de 15 años adicionales computables.
De esta manera, quienes acrediten hasta 45 años de aportes pueden acceder a una jubilación superior respecto de quienes reúnen únicamente el requisito mínimo.
Cómo impacta la inflación en las jubilaciones
Desde la implementación del nuevo sistema de movilidad, las jubilaciones, pensiones y asignaciones se actualizan todos los meses según la inflación informada por el INDEC.
En julio de 2026:
- El aumento surge del IPC de mayo
- La actualización es de 2,1%
- La jubilación mínima alcanza $411.989,32
- La PUAM asciende a $329.591,45
- Las PNC llegan a $288.394,05
Según informó el INDEC, la inflación de mayo fue del 2,1%, el registro más bajo desde septiembre de 2025. Con ese resultado, la inflación acumulada durante los primeros cinco meses de 2026 alcanzó el 14,7%, mientras que la variación interanual se ubicó en 33,2%.
Juicio por reajuste jubilatorio: cuándo corresponde reclamar
Los jubilados pueden iniciar un juicio de reajuste cuando consideran que existen errores en la determinación de su haber o cuando determinados salarios y aportes no fueron correctamente computados por ANSES.
Los reclamos más frecuentes se relacionan con:
- Diferencias en el cálculo inicial
- Salarios incorrectamente actualizados
- Períodos de aportes omitidos
- Errores en la liquidación del beneficio
Si la Justicia da la razón al beneficiario, ANSES debe recalcular el haber y abonar los retroactivos correspondientes.
Cuánto tarda un juicio previsional
Los procesos judiciales previsionales suelen extenderse durante varios años. En promedio, un juicio por reajuste jubilatorio puede demorar entre cinco y siete años, dependiendo de la complejidad del expediente y de las distintas instancias judiciales que intervengan.
Durante ese período, el jubilado conserva el derecho a reclamar las diferencias que eventualmente reconozca la Justicia.
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ECONOMIA
Cuál hubiera sido la inflación de mayo con el índice actualizado de precios que el Gobierno postergó

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó ayer que la inflación de mayo fue del 2,1 por ciento. Sin embargo, con la versión actualizada del Índice de Precios al Consumidor (IPC), cuya implementación se postergó indefinidamente a comienzos de año, ese porcentaje habría resultado más alto.
El Gobierno había anunciado la actualización del índice, pero resolvió no aplicarla en febrero, cuando se difundieron los datos correspondientes a enero, lo que motivó la renuncia de Marco Lavagna, el entonces director del organismo estadístico. La nueva metodología otorga mayor peso dentro del IPC a los servicios públicos y al transporte, cuyos valores aún deben ser ajustados para corregir distorsiones de períodos anteriores.
“Si midiéramos el IPC con la canasta actualizada de la Encuesta de Gastos de los Hogares 2017/18, la inflación de mayo habría sido 2,3% en lugar del 2,1% oficial, acumulando 15,6% en los primeros cinco meses del año contra el 14,7% que muestra Indec”, indicaron desde la consultora Equilibra. “Esta métrica se realiza con la mayor apertura a nivel rubros posibles y con base 100=2025, mientras que si se construye a nivel 12 capítulos la inflación arrojaría 2,2%”, agregaron.
En tal sentido, un informe de LCG estimó la misma cifra para el mes pasado con el índice que la administración libertaria postergó. “Corrigiendo por la estructura de la canasta que surge de la ENGHo 2017/18 (más peso de servicios), la inflación minorista habría sido 2,3% en mayo, y 1 pp más alta en el acumulado del año, es decir cerca de 16 por ciento”, explicaron desde la firma de análisis macroeconómico.
La actualización postergada implicaba reemplazar la canasta de consumo basada en el relevamiento de 2004 por una construida a partir de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) del 2017-2018. El cambio no suponía una nueva medición desde cero, sino incorporar una fotografía más actualizada de en qué gastan su dinero los argentinos.

Las modificaciones más relevantes afectaban la ponderación de varios rubros dentro del índice. El rubro «Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles» habría pasado de representar el 9,4% de la canasta al 14,5%. Transporte habría escalado del 11% al 14,3%, con mayor peso de los combustibles y los boletos de pasajeros. Comunicaciones también habría crecido, del 2,8% al 5,1%, reflejando la mayor incidencia del gasto en telefonía e internet en los hogares. En contrapartida, «Alimentos y Bebidas» habría reducido su participación del 26,9% al 22,7%.
La razón por la que la canasta actualizada arroja una inflación más alta en el contexto actual tiene una explicación directa: los rubros que habrían ganado peso en el nuevo índice fueron precisamente los que más subieron en mayo. Según el informe del Indec, los precios regulados avanzaron 2,4% en el mes, con los combustibles, la electricidad y el agua entre los principales impulsores. La división Comunicación encabezó los aumentos con un 3,4% mensual. El IPC Núcleo, que excluye los componentes estacionales y regulados, subió 1,9 por ciento.
Esa dinámica explica la brecha entre ambas mediciones. Al asignarle mayor protagonismo a los servicios dentro de la canasta, el índice captura con más intensidad los aumentos que se registraron en esos rubros durante el mes. La inversa también es válida: en un escenario donde los alimentos suban más que los servicios, la nueva metodología podría mostrar una inflación más moderada que la actual.
Más allá del dato puntual de mayo, lo que subrayan los analistas es el impacto acumulado de haber mantenido la canasta desactualizada durante los primeros cinco meses del año. Mientras el Indec muestra una suba del 14,7% entre enero y mayo, las estimaciones con la canasta actualizada elevan esa cifra a entre 15,6% y 16%, según Equilibra y LCG respectivamente. La diferencia oscila entre 0,9 y 1,3 puntos porcentuales.

La brecha se explica porque la nueva canasta habría pesado más en los meses en que los servicios registraron mayores aumentos, que es exactamente el período posterior al proceso de corrección tarifaria que llevó adelante la administración de Javier Milei. Al ampliar la representación de esos rubros, el índice actualizado habría capturado con mayor intensidad esas subas a lo largo del año.
El dato cobra relevancia también en términos de política económica: el IPC oficial es la referencia que el Gobierno utiliza para fijar el ritmo de ajuste mensual de las bandas cambiarias. Una inflación medida más alta habría generado presiones distintas sobre esa variable y, en última instancia, sobre las proyecciones de desinflación que el equipo económico comunica al mercado.
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ECONOMIA
Se derrumba una láctea casi centenaria: corte de luz, deuda de sueldos y su planta sufre vandalismo

El momento crítico que atraviesan las empresas lácteas en la Argentina parece no encontrar fondo y no dejan de acumularse los nombres comerciales que transitan una instancia de abismo operativo y comercial. El duro presente que padecen compañías como Lácteos Verónica, SanCor y Nuevo Amanecer es ejemplo de las dificultades que golpean a un sector clave de la economía nacional. Los números en rojo que viene mostrando La Serenísima añaden dramatismo a un contexto marcado por las bajas ventas, el «sobrestock» de materia prima y un horizonte por demás acotado para la exportación. En el mapa de crisis que vienen delimitando las lácteas argentinas la única excepción parece ser La Suipachense, que se encamina a retomar la producción. Ahora, otra compañía con historia sobre todo en la lechería cordobesa parece encaminarse al derrumbe total: se trata de La Lácteo, que acumula 94 años de historia y hoy es presa de un declive por demás preocupante.
Con base de operaciones en Ferreyra, La Lácteo acumula semanas sin producción y su plantel de trabajadores afirma que se multiplican los retrasos en cuanto al pago de salarios. Si bien la firma, propiedad de la familia Filippi, pareció tomar algo de oxígeno con la venta en agosto de 2025 de su planta en Villa del Rosario (Córdoba) a La Ramada, previo pago de 12 millones de dólares, lo cierto es que la situación general de la firma no ha hecho más que empeorar con el transcurrir de los meses.
La Lácteo y una crisis con corte de servicios
Ya el año pasado las instalaciones en Ferreyra habían padecido el corte del servicio de gas, y eso luego se sumó la interrupción de la energía eléctrica. En declaraciones a medios cordobeses, Marcelo Matos, representante de los empleados de La Lácteo, dijo que la firma atraviesa un escenario de dificultades económicas, conflictos gremiales y caída de la producción que se acentuó a partir de finales de 2023.
«Hace ya dos años y medio que venimos en un estado donde La Lácteo viene sufriendo un déficit debido a una guerra que empezó con el gremio«, precisó, en referencia al rol de ATILRA.
Según los empleados de la firma, el conflicto con los titulares de La Lácteo se agudizó luego de que la empresa comenzó a demorar el pago de los salarios. Tras los cruces con el sindicato, «la productividad de La Lácteo cayó y no se pudo levantar».
«Hoy está la luz cortada. No tenemos producción. No tenemos aportes, no tenemos obra social porque la crisis es grande. Hemos sufrido el abandono del gobierno y del gremio, porque nadie nos ha ayudado. De parte del gobierno no tuvimos ninguna ayuda», detalló Matos.
El representante de los empleados de La Lácteo enfatizó que ATILRA «desapareció» tras el conflicto que agravó la crisis de la lechera. «Al día de hoy, y después de dos años y medio, solamente se ha presentado a la fábrica a pegar panfletos para la votación», aseguró.
Vandalizan las instalaciones de La Lácteo en Córdoba
En cuanto al estado de las instalaciones en Ferreyra, medios cordobeses afirman que los propios empleados de La Lácteo «realizan tareas de vigilancia antes hechos de vandalismo». En línea con eso, Matos precisó que «somos los empleados los que estamos haciendo de guardia para que no nos roben, porque nos han vandalizado todo lo que es la parte generadora, eléctrica, luces y cables«.
«Gracias a Dios no hay una deuda financiera en cuanto a préstamos. Creo que hoy La Lácteo tiene posibilidad de salir, tiene una posibilidad de resucitar de todo esto. Esto no es un reclamo de la empresa. Es un reclamo como trabajador. Mis compañeros tampoco están cobrando y no queremos una empresa cerrada, queremos seguir trabajando. Todos tenemos familia, hay gente con 40 años en la fábrica», dijo.
Para luego concluir: «Estamos hablando de una empresa de 94 años en Córdoba que hoy puede cerrar. Lo único que pedimos es ayuda para poder salir adelante».
Si bien la situación en cada empresa posee características que varían, lo cierto es que el estado de crisis que viene atravesando al sector lácteo en general sigue sin acercarles oxígeno a las compañías del rubro que, como en el caso de Lácteos Verónica, Nuevo Amanecer y SanCor, por mencionar algunos casos, y ahora La Lácteo, llegan a la mitad de este año con la incertidumbre de no tener asegurada la continuidad operativa y comercial.
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