DEPORTE
Messi y la veteranía en el fútbol: por qué ciertos atletas logran prolongar su vigencia en la alta competencia

A los 38 años Lionel Messi consiguió en el Mundial 2026 una marca más: se convirtió en el jugador más veterano en anotar dos y también tres goles en un mismo partido de la Copa del Mundo, un registro que reabre la discusión sobre la longevidad en la alta competencia y sobre cómo algunos deportistas extienden su rendimiento al máximo nivel.
Luego del partido contra Argelia, el capitán argentino superó a Roger Milla, que había marcado un doblete mundialista con 38 años y 34 días en 1990. Con el triplete, además, dejó atrás por más de cinco años la edad con la que Cristiano Ronaldo había logrado un hat-trick en el torneo de 2018 ante España.
Después del encuentro, Messi describió un presente atravesado por el disfrute del entorno y del juego en la previa de su cumpleaños 39 que será el 24 de junio.
—¿Cómo vas a pasar tu cumpleaños?
—Nada especial. Ahí con los compañeros, como generalmente me pasa, en alguna concentración, en alguna competición. Y nada, disfrutando, disfrutando de todo esto, del grupo.
También habló del vínculo con el público y de la dimensión que tomó su figura fuera de la cancha. “Lo de la gente es impresionante. Yo juego en Estados Unidos y me pasa también con el club, que vaya donde vaya la gente llena los estadios. Y esta vez es un Mundial y vimos que con Argentina iba a ser así, que iba a explotar en todos lados”, señaló el 10.
La pregunta de fondo no es solo cuánto tiempo puede seguir jugando Messi, sino por qué ciertos atletas logran prolongar su vigencia en disciplinas de exigencia extrema. En diálogo con Infobae, el médico cardiólogo y jugador de la selección argentina de waterpolo Carlos Ramón Vozzi vinculó esa continuidad con la combinación entre tiempo y calidad de vida.

Vozzi, formado en la Universidad Nacional del Litoral, con residencia de investigación en el Texas Heart Institute de Baylor College of Medicine de Houston, sostuvo que en estos casos importa distinguir “la prolongación cuantitativa de la cualitativa”.
El cardiólogo y estudiante de Filosofía puso a Messi como ejemplo de una conducta marcada por la prudencia. Dijo que en el partido lo vio “tranquilo”, sin desesperación, con una forma de actuar que atribuyó al conocimiento de sus límites y a la capacidad de decidir en el momento justo.
Para Vozzi, esa permanencia no depende de prohibiciones sino de hábitos. En su explicación, esos rasgos no aparecen de manera súbita en la madurez, sino que se incorporan “desde la más tierna infancia” y se consolidan con constancia.
—¿Cómo ves a estos deportistas de alto rendimiento, en donde cada vez es más natural verlos prolongar su carrera, no solo en el fútbol, sino también en otros deportes? ¿Por qué se da?
—Lo veo como una dinámica existencial que renueva al ser, y renueva al ser humano en su esencia año tras año. Esta prolongación de la vida requiere que uno diferencie bien la prolongación cuantitativa de la cualitativa. Lo ideal es que se den las dos cosas: la cantidad de tiempo vivido, con calidad. A mí me impresiona, humildemente lo digo, que algunos deportistas de élite tienen una trayectoria destacada y reúnen estos aspectos de prolongación de la vida en el tiempo, mientras practican deportes de alto rendimiento y mantienen una buena calidad de vida. Reflexionaba sobre el caso de lo que está ocurriendo con Messi y con otros deportistas, como ha ocurrido en el tenis o en otras actividades.

—¿Y qué es lo que más te llama la atención de Messi?
—Messi hoy me demostró lo prudente que es. Cómo ejercita la prudencia en su devenir. La prudencia como esa virtud requerida para ubicarse en el término medio, el conocer la realidad y saber lo que hay que hacer en base a conocer las cosas como son. Creo que él actúa así. Disfruta, se emociona, pero esa actitud que tuvo, cuando no pudo anotar el penal, fue notable. Me sorprendió ver cómo el hombre, tranquilo, sabía por dónde tenía que ir, pero no desesperó. Creo que estos deportistas que van prolongando su excelencia en su actitud y en el deporte reúnen las dos cualidades: son virtuosos en su comportamiento ético, en su moral y con el cuerpo, cómo lo trabajan.
—¿El cuidado en el alto rendimiento es una cuestión de prohibiciones o de equilibrio?
—Vuelvo al concepto de los hábitos y las virtudes. Creo que ahí está el equilibrio, que no tiene que haber prohibiciones. Tiene que haber un ejercicio de la libertad sustentada en una voluntad que conduce a un proceso de decisión, pero en un ámbito de libertad. El trabajo de las virtudes, que es apuntar a lograr bien. Menciono algunas que se consideran fundamentales: la prudencia, la fortaleza, la templanza y la justicia. Ese accionar son hábitos que se van incorporando con el devenir del tiempo.

—Uno va incorporando esos hábitos desde la infancia…
—Sí, sí, sí.
—¿Qué importancia tienen los hábitos y la constancia en la vida de estos deportistas de élite?
—Veo que los grandes deportistas, como Messi, Ginóbili o incluso Cristiano y Nadal, han construido su carrera a partir de hábitos muy sólidos: cuidan mucho su alimentación, su descanso y la relación entre lo que desean y lo que la razón les indica que es mejor. Todo eso requiere un trabajo diario, una disciplina constante.

—¿El sacrificio es imprescindible para alcanzar la excelencia?
—Hay una expresión un poco dura, que me la voy a tomar literalmente, que la aprendí hace muchos años cuando estaba haciendo mi guardia de cardiología. En el Instituto de Cardiología de Texas, en Houston, cerca de Dallas, donde fue el partido hoy. Tenía que trabajar mucho y estudiar mucho para aprender bien a ser cardiólogo. Y mi jefe me dijo: «No pain, no gain“, que traducido es: sin dolor no hay ganancia. En inglés suena mejor… pero es eso.
No sé si hay que llegar al extremo del dolor en el hacer. Pero ellos, con la constancia incorporan hábitos de conducta que los llevan a tener una vida virtuosa, en la que ejercen virtudes orientadas a hacer el bien. A mí me da toda la impresión de que es así. Además, he escuchado a Messi estar imbuido de un alto espíritu de relación con Cristo, con Dios, porque él siempre dice que agradece a Dios que lo hizo así. Lo noto como un cristiano en sus declaraciones.
—Hoy se lo ve a Messi jugando a la pelota. Sin la presión de ser el campeón, porque ya lo es. ¿Qué papel juega el disfrute en la carrera de un deportista que ya lo ganó todo y sigue compitiendo al máximo nivel?
—Ha logrado ser un hombre dichoso. Los griegos tienen una palabra que es la eudaimonía, que significa estar bien, ser dichoso. No necesariamente se necesita de objetos materiales, que de hecho Messi los tiene, probablemente lo que él quiera, pero disfruta la vida espiritualmente en su sensibilidad.
En esos gestos tan simples, como decís, de ir a jugar a la pelota siendo un hombre excepcional, un profesional extraordinario y, sin embargo, va a jugar a la pelota. Él ha logrado eso: la dicha de vivir bien, de vivir en equilibrio, una vida armoniosa. Me da la impresión de que la tiene, no solo en el juego, sino en el devenir, porque es un ser humano como todos nosotros, aunque a veces parece de otro tipo de humanidad. Pero es un ser humano biológico, psicológico y social, biopsicosocial. Da la sensación de que este joven hombre se puede mover en todos los escenarios con su cuerpo, con su mente, en la sociedad donde está a gusto, en la que interacciona. Esa es su historia, porque somos nuestra historia. Cuando uno mira la historia de Messi, la evolución, los pasos, el tiempo, lo que hizo, cómo lo hizo, es así. El camino de la gloria, ese esfuerzo. Y él lo hizo. Constancia. Pero destaco que lo veo como un hombre que vive en armonía, que vive la dicha de existir. Da alegría verlo a Messi existir, porque transmite eso.
Hasta cuándo puede jugar Messi
—Te hago la última. Vos que llevás la camiseta de la selección argentina de waterpolo y tenés 74 años… ¿Cómo lo ves, desde tu edad y hasta dónde puede dar Messi?
—Messi como modelo de ser, como hombre, como deportista, como futbolista, puede tener los límites que él quiera, porque él lo va a disponer. Sin necesidad de seguir jugando a este nivel internacional, va a ser un líder que va a seguir comunicando, porque ha superado la barrera del futbolista puro. Desde lo biológico, hasta la edad que pueden llegar, eso lo va a determinar todas las evaluaciones que se hacen de los parámetros que hacen al cuerpo de un humano.
Por ejemplo, salvando la enorme distancia, yo hago actividad física de jugar al waterpolo y de nadar, pero en modo Rastrojero, como me dijo mi entrenador: “No te olvides que vos sos un Rastrojero, no sos un Tesla, no sos una Ferrari. Entonces, tenés que cuidarte como un Rastrojero“. Messi hoy en día juega en la élite internacional. Va a tener unos cincuenta, sesenta, setenta los años que pueda vivir, pero va a seguir haciendo lo que el cuerpo le dé y lo que él trabaje para que le dé. Porque todos nuestros cuerpos, vuelvo a la palabra cuidado, que es una palabra muy delicada.
Cuidar nuestro cuerpo es una tarea muy amplia, que requiere saber que el cuidado va variando según las contingencias del día a día. Hoy necesitamos un cuidado de esta naturaleza, mañana de otro, y que a su vez la acción de cuidar es un trabajo en conjunto. ¿Por qué el trabajo conjunto, el cuidado? Porque somos vulnerables. Ejemplo claro: la pandemia. La pandemia nos demostró la vulnerabilidad de los humanos. Y la tenemos que cuidar entre todos, los unos con los otros.
El cuidado que Messi haga de su cuerpo y cómo lo cuiden los que están alrededor y cómo él cuide a la gente con su actitud le va a permitir seguir hasta donde él quiera.
Y una pequeña disquisición respecto a cuántos años tengo. Ya viví 74 años, ya no los tengo más. Se los llevó el tiempo y poniéndolo existencialmente podría decir que se los llevó la muerte. Ahora, ¿cuántos años siento que tengo? Te lo resumo. En mi cumpleaños, en enero, había dos números: el 74, por un lado, que son los que se fueron, y el 30, que son los próximos años que quiero vivir para llegar a los 104 y después veremos.
Messi tiene por delante todo lo que quiera llevar adelante y herramientas para hacer de todo, de sobra. Porque no sé cómo lo ves vos, Juan, pero yo siento que hoy Messi va más allá del fútbol. Lo siento como un líder mundial que tiene muchas cosas para comunicarnos a todos.
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DEPORTE
Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.
Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.
La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.
La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.
El debate entre origen innato y aprendizaje social

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.
La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.
Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.
La comparación con los chimpancés y sus límites
Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.
“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.
La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.
El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.
Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas
La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.
Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.
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DEPORTE
Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.
“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.
El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.
Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista
Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.
La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina
Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).
Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.
Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.
Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.
DEPORTE
El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.
El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.
La reacción que lo dice todo
La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.
La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.
La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.
Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows
Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.
Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.
En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.
“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.
Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.
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