POLITICA
Milei, entre la rebeldía de Bullrich y la resistencia universitaria

La pregunta clave del día es esta: si el mismo nivel de desgobierno que el oficialismo mileísta exhibe en el caso Adorni se llevará puesto también el vínculo con la universidad pública argentina y el contrato ciudadano que la sostiene. No es una pregunta menor.
Del caso Adorni acaba de brotar el primer acto de rebeldía a la autoridad presidencial de un hiperpresidencialismo a la enésima potencia como el de Javier Milei: una grieta que sale de las mismas entrañas del Poder Ejecutivo y expone una debilidad hasta ahora inédita en la capacidad del dúo Milei-Karina Milei para disciplinar a sus jugadores más fuertes.
La movida ejecutada por Patricia Bullrich el miércoles pasado, cuando emplazó en televisión a Manuel Adorni a aclarar su situación patrimonial, cambió la dinámica de la gobernabilidad libertaria a expensas de la imagen de Milei, y por supuesto de Adorni.
En relación a la tensión creciente con la universidad pública, el Gobierno minimiza una realidad: del reclamo de la comunidad universitaria que vuelve a la calle hoy, surgió en 2024 y 2025 el sujeto social y político que logró amalgamar como ningún otro la protesta contra una política del Gobierno y movilizar transversalmente a la clase media, incluyendo a parte de la clase media que votó a Milei o que, al menos, acompaña el rumbo de la racionalidad macroeconómica y no votaría nunca kirchnerismo.
La coyuntura abre preguntas relevantes para el Gobierno y su lógica. ¿Este 2026 será una repetición de 2025 y de los problemas de digestión de las demandas sociales por parte de un oficialismo replegado sobre sí mismo? En 2025, la oposición dura encontró oxígeno para intentar recuperar el escenario político y su capacidad de representación en base a tres causas: universidad pública, discapacidad y Garrahan. Fueron los platos servidos que el Gobierno le dejó a la oposición en su pretensión de reinventarse.
El Gobierno tiene logros macroeconómicos para mostrar, aunque también resultados pendientes. Pero la exacerbación del desacople de los reclamos sociales de mayor sensibilidad, como la demanda de transparencia en el caso Adorni, opaca las metas alcanzadas. Bullrich misma lo dejó claro aquel día clave de su emplazamiento a Adorni: “En este momento la contundencia de los datos que tiene que dar Adorni y la rapidez son dos elementos fundamentales. Si no hay rapidez y contundencia, el proyecto sufre, el país sufre. El país está metido en una conversación que no es la más importante. La más importantes es cuántas inversiones vienen, cómo crecemos, cómo empezó a crecer la recaudación. Salgamos de esto lo antes posible. Adorni tiene que hacer un esfuerzo por que esto se termine lo antes posible”.
En 2025, esa dinámica que opta por darle la espalda a la demanda racional de la ciudadanía de a pie terminó en sucesivas derrotas oficialistas en el Congreso y en la derrota bonaerense de septiembre de 2025, con Kicillof ganador de las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires con el 47,28 por ciento de los votos: catorce puntos por arriba de la Libertad Avanza.
Para recuperarse en octubre, el Gobierno puso en juego recursos extremos: Milei se vio obligado a abrazar públicamente la moderación para desandar la ruptura de puentes con la sociedad que había practicado todo el año; puso en juego la tabla de salvación financiera sorprendente que le alcanzó el par Trump-Bessent y tuvo que tener de su lado al “riesgo kuka” como aliado ante un plan económico propio que no alcanzaba para asegurar el triunfo.
La rebeldía Bullrich y la resistencia universitaria tienen algo en común, y conectan con los reclamos sociales marginados por el oficialismo en 2025: encierran demandas sociales razonables, renovadas hoy, que el Gobierno, como mínimo, desoye. Y, como máximo, combate con argumentos discutibles y herramientas confrontativas que ni amplían su base de apoyo ni ganan la parada política ni transforman lo que necesariamente hay que mejorar, como es el caso del sistema universitario nacional, su eficiencia académica y la eficiencia de su gasto, sus niveles de transparencia y su futuro en medio de un futuro de incertidumbre global y tecnológica.
Ahí está Bullrich o la oposición dura para aprovechar la oportunidad de una búsqueda de representación que no encuentra representantes en el oficialismo libertario.
En política, todo vacío que se deja tiende a ocuparse; todo silencio que se cultiva, tiende a ser roto. En el caso Adorni, Milei viene dejando decididamente un vacío de representación: el reclamo de transparencia está huérfano desde que estalló el escándalo Adorni a principios de marzo, con los chorros constantes de información sobre su estilo de vida, que derivaron en una causa por enriquecimiento ilícito.
Bullrich se decidió a llenar el vacío y rompió el silencio en el programa de Eduardo Feinmann la semana pasada. De esa conversación salió el “de inmediato”, el plazo cero para que el jefe de Gabinete muestre su declaración jurada 2025. Bullrich terminó interpretando un sentido común que pide algo básico: transparencia en el manejo de los ingresos y gastos del jefe de Gabinete.
Esa movida bullrichista es un hito en la gobernabilidad interna del mileísmo: el control altísimo que tiene el par Milei-Karina Milei sobre la palabra de sus ministros y funcionarios es una característica de la gestión. El hiperpresidencialismo carismático de Milei no deja lugar para el juego propio de sus ministros: no hay espacio para matices.
Por eso, la movida de Bullrich marca un antes y un después. No sólo “spoileó” a Adorni con el reclamo de transparencia inmediata, como sostuvo el jefe de Gabinete en el streaming de Fantino. Bullrich también “spoileó” a Milei: le ganó de mano y recuperó la bandera de transparencia anticasta que le dio la identidad al mileísmo. Perdieron todos menos Bullrich.
Desde que estalló el affaire Adorni, la imagen de Bullrich se sostiene por encima de la de Milei. La gobernabilidad interna del proyecto libertario está bajo presión. El viernes, esa tensión no dio ni para tener una foto del gabinete unido, aunque fuera para disimular.
La película no termina: hay riesgos en la maratón de Bullrich. El mileísmo en el poder tiene dos maratonistas. Una era Victoria Villarruel, que con su causa de la “historia completa” y la dictadura, estuvo décadas esperando su momento. En parte, por eso fue vicepresidenta. Por ahora, quedó fuera de carrera. Bullrich es la otra maratonista de la política y del poder.
Tiene dos ventajas competitivas sobre Villarruel: en 2023 y 2025 mostró que tiene votos propios en el electorado y que logra votos en el Senado para los proyectos de Milei. El que vio esa capacidad de Bullrich para la carrera de largo aliento es Mauricio Macri, por eso su hombre de confianza, Fernando de Andreis, salió a limar esa veta y quitarle épica: le pidió a Bullrich que “deje de pasar de un partido a otro”.
En relación al reclamo universitario, la marcha de hoy, en su sentido más transversal, también busca que el Gobierno atienda a una demanda sensible y elemental: la necesidad de actualizar salarios universitarios y científicos castigados con una caída del 40 por ciento desde que Milei llegó al poder.
Es el sector con mayor baja salarial comparado con los empleados públicos en general, con una caída del salario en torno al 20 por ciento, y los privados, en torno al 5 por ciento. La ley de financiamiento universitario sancionada el año pasado con votos opositores apuntó a ese módico objetivo: recomponer salarios y partidas, golpeadas por la inflación y el ajuste fiscal.
Universidades y facultades de distintas partes del país, sobre todo aquellas formadas por profesionales cuyo perfil está centrado en la investigación y la docencia universitaria, no han comenzado sus cuatrimestres: hay paro de docentes universitarios, arrinconados por los salarios. En muchas facultades, los estudiantes corren el riesgo de perder el primer cuatrimestre.
Por supuesto que habrá sectores de la oposición más dura, desde el kirchnerismo y el kicillofismo a la izquierda, que usarán políticamente la movilización universitaria para llevar agua a su molino. La estrategia del Gobierno es polarizar con esa usurpación ideológica del reclamo universitario: la oposición dura le hace el juego al Gobierno cuando se apropia de una causa que es, en realidad, de una ciudadanía transversal en lo ideológico y en lo social.
Desde las autoridades universitarias tampoco se avanza con una estrategia racional de negociación y consensos posibles en base a datos precisos y transparentes. La lógica de la política universitaria, de la política nacional tallando con sus intereses en la vida universitaria de manera opaca y de la pervivencia de sistemas de poder también complica la resolución del conflicto.
La política universitaria llevada por Sandra Pettovello desde Capital Humano carece de la sensibilidad que la llevó a sostener la AUH y la actualización por encima de la inflación. La judicialización del Gobierno tiene suspendida la aplicación de la ley de financiamiento universitario y mientras tanto, ofrece casi nada.
Es cierto que el sistema universitario nacional arrastra deudas de eficiencia y transparencia desde hace décadas. Pero también es cierto que en dos años de gestión el Gobierno no dio señales de un diseño de política universitaria racional, basada en evidencia completa, en diálogo con las universidades, sus docentes y la sociedad y con un horizonte claro.
Por ahora, la discusión está estancada en un reclamo por salarios caídos y por la caída de fondos operativos y de investigación. El problema no es sólo la política universitaria del Gobierno sino también los ítems que la política económica de Luis Caputo decide recortar.
Luciana Vázquez,Javier Milei,Patricia Bullrich,Conforme a,Javier Milei,,Caso Adorni. Carrió: «Como funcionario tenés que demostrar que las acusaciones son falsas»,,“Mienten sin vergüenza”. Yacobitti cuestionó a Alejandro Álvarez, antes de la marcha universitaria,,Deuda. Qué falta para que la Argentina mejore en el ranking regional de riesgo país
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“Todos los candidatos apoyados por el presidente Milei ganaron esas elecciones”, dijo Quirno tras los comicios de Brasil

El canciller Pablo Quirno destacó el respaldo de Javier Milei al candidato a presidente de Brasil por el Partido Liberal, Flávio Bolsonaro y planteó la posibilidad de que, dada la ventaja del candidato brasileño, junto con la contundencia legislativa que le otorga esta elección, podría dejar sin segunda vuelta la contienda.
El senador y candidato del PL encabezó el escrutinio con 47,12% de los votos, seguido por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, con 45,05%. Para vencer en primera vuelta en el país vecino se necesita alcanzar el 50% de los sufragios por lo tanto habrá segunda vuelta.
Al hacer un balance de los comicios regionales de los últimos diez meses, el canciller afirmó: “Todos los candidatos apoyados por el presidente Milei ganaron esas elecciones: Bolivia, Chile, Colombia, Perú, Honduras, Costa Rica y esta noche Brasil”.
Quirno centró su análisis en la composición de la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores brasileñas. Según planteó, una mayoría para Bolsonaro en ambas cámaras dificultaría revertir el resultado electoral.
Cuando le preguntaron si estaba cuestionando la realización de una segunda vuelta, respondió: “Pregunto”. Luego vinculó esa incógnita con el posicionamiento de los candidatos que quedaron fuera de los dos primeros lugares: “Si los candidatos que siguen a los dos primeros son todos favorables a Bolsonaro, ¿se va a confirmar, le va a regalar el triunfo contundente a Bolsonaro?”.
El canciller atribuyó el desempeño de los candidatos respaldados por Milei a una transformación en las preferencias políticas de las sociedades de la región. En ese punto, sostuvo: “Las sociedades están abrazando las ideas de cambio, las ideas de libertad, porque se han dado cuenta de que los populismos y el socialismo no llevan básicamente a ningún lado”.
Quirno afirmó que el presidente argentino apoyó a Flávio Bolsonaro dos meses antes de la elección, cuando las encuestas lo ubicaban en desventaja. También dijo que el Gobierno mantuvo conversaciones durante la jornada con el comité de campaña y con Flávio y Eduardo Bolsonaro.
Ante la consulta sobre la posibilidad de que una victoria de Bolsonaro desviara inversiones hacia Brasil, Quirno rechazó esa hipótesis. “Argentina, a través de sus ideas de cambio, ideas de libertad, está siendo el centro del mundo en cuanto a las inversiones que están viniendo”, afirmó.
El canciller consideró que un Brasil “en crecimiento” y ordenado bajo esas ideas fortalecería el comercio y el Mercosur. Mencionó a Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay como países alineados y sostuvo que esa convergencia beneficiaría al crecimiento argentino.
La relación entre la Argentina y Brasil atraviesa tensiones diplomáticas. Los vínculos quedaron reducidos al nivel de encargados de negocios: el embajador brasileño Julio Bitelli no regresaría a la Argentina al menos hasta después de las elecciones y el embajador argentino Daniel Raimondi no tenía fecha de retorno a Brasilia.
Quirno atribuyó ese escenario a una decisión del Gobierno de Lula de retirar a su embajador de la Argentina y solicitar el regreso del representante argentino en Brasilia. “Nosotros seguimos manteniendo el deseo de tener relaciones diplomáticas normales y constructivas con Brasil”, dijo, y añadió que el comercio y la defensa continuaban “funcionando normalmente”.
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Massa compartió una foto con Lula y otros dirigentes peronistas fueron a apoyar al candidato del PT

El Tribunal Electoral confirmó este domingo que Flávio Bolsonaro y Lula da Silva irán a segunda vuelta el 25 de octubre para definir cuál de los dos será el nuevo presidente de Brasil. Unas horas antes del desenlace electoral, Sergio Massa subió una foto en la red social X con el actual mandatario y candidato por el Partido de los Trabajadores (PT). En sintonía con el líder del Frente Renovador se pronunciaron el senador Eduardo de Pedro y la diputada Victoria Tolosa Paz.
En su publicación, además de una imagen en la que se ve Massa abrazando a Lula, el dirigente peronista sumó tres emojis: una bandera brasileña, una argentina y un corazón.
Dentro del mismo tuit, Massa compartió una foto del actual mandatario brasileño exhibiendo una remera con la inscripción “Las Malvinas son argentinas”, con el mismo estilo de la bandera que se exhibió en el último Mundial luego de que la selección argentina venciera por 2 a 1 a Inglaterra en semifinales.
En la misma dirección que el exministro de Economía durante la gestión de Alberto Fernández, se pronunció la legisladora Victoria Tolosa Paz. “Como hace cuatro años, volvemos a estar acá para acompañar a Lula en este nuevo desafío”, posteó en su perfil de X, acompañado de una imagen abrazando al candidato del PT.
Más abajo, Tolosa Paz siguió: “Con la misma esperanza, con la convicción intacta y con el deseo de que Brasil siga avanzando por el camino de la transformación, la inclusión y la dignidad de su pueblo, una senda que debemos retomar en Argentina a partir de octubre del 2027″.
Como cierre de su posteo, la diputada peronista remató: “Con la certeza de que los pueblos de nuestra América tienen mucho por construir juntos, siempre del lado de la democracia, la justicia social y la dignidad. ¡Vamos, Lula! ¡Vamos, Brasil!“.
La triada de publicaciones pro Lula por parte del peronismo la concretó el senador Eduardo de Pedro. Primero a través de una historia de Instagram, Wado rememoró una imagen originalmente publicada el 27 de septiembre, donde se ve al líder del PT y al legislador abrazados y sonrientes.
Unas horas más tarde, hizo lo propio a través de su cuenta en X, donde escribió: “Lula dedicó su vida a defender al pueblo brasileño. En las buenas y en las malas, es un ejemplo de perseverancia, compromiso y convicción. Hoy, frente a un resultado adverso, acompañamos con la misma fuerza de siempre a un militante de toda la vida, que nunca dejó de luchar por sus ideas y por su pueblo”.
Wado definió al fundador del PT como “un gran líder latinoamericano, con quien compartimos el sueño de una Patria Grande libre, próspera y soberana”.
Como corolario, el senador peronista también hizo mención a la segunda vuelta que el actual mandamás de Brasil deberá afrontar en unas semanas. Sobre eso, apuntó: “Renovamos nuestra esperanza y nuestro apoyo para el balotaje. Deseamos que el pueblo brasileño acompañe a Lula para que pueda seguir construyendo un país con más derechos, igualdad y oportunidades para todos. Las elecciones se ganan y se pierden. Las convicciones, los sueños y el compromiso con el pueblo permanecen. ¡Fuerza, Lula!»
Además, la señal televisiva TN señaló que tanto De Pedro como Tolosa Paz se encuentran presentes en el búnker del PT en San Pablo, oficiando como veedores internacionales de la elección presidencial brasileña.
Cómo se definió la primera vuelta
Luego del primer recuento general, Bolsonaro, hijo del expresidente Jair, logró cerca de las 21 del domingo el 47,20% de los sufragios frente al 44,96% para Lula (99% de las mesas escrutadas). La diferencia se achicó de los 10 a los 2,2 puntos tras el conteo en los estados del noreste.
Así, los dos candidatos más votados pasan a la segunda vuelta tras una campaña centrada en las preocupaciones por el creciente costo de la vida, la corrupción y la inseguridad en la vida cotidiana de los brasileños.
Las elecciones en Brasil son clave para el futuro político de América Latina tras las importantes victorias logradas por aliados de Trump en la región a principios de este año. El próximo mandato presidencial comenzará el 5 de enero de 2027. El ganador asumirá la dirección de la mayor economía de América Latina —con un Producto Bruto Interno de US$2,64 billones anuales— y de una nación con 214 millones de habitantes. Si Lula gana, Brasil mantendrá distancia respecto de Washington y conservará su alianza con Beijing. Una victoria del senador Bolsonaro, en cambio, supondría un nuevo triunfo para Trump.
Lula y Bolsonaro dispondrán de tres semanas para intentar atraer a los moderados que no los apoyaron en la elección del domingo.
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La Argentina se sumó a un acuerdo liderado por EE.UU. para impulsar el uso de la inteligencia artificial en la ciencia

La Argentina se sumó este domingo a una iniciativa internacional encabezada por Estados Unidos que propone acelerar la investigación científica mediante sistemas avanzados de inteligencia artificial y revisar, al mismo tiempo, los mecanismos con los que se financian los proyectos.
La adhesión se formalizó durante la 23ª reunión anual del Foro de Ciencia y Tecnología en la Sociedad, en Japón, donde 17 gobiernos respaldaron la denominada Visión de Kioto para una Edad de Oro de la Ciencia. Junto con Argentina y Estados Unidos participaron Bulgaria, Chile, Chipre, Alemania, Grecia, Indonesia, Italia, Japón, Kazajistán, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Polonia, Singapur, Emiratos Árabes Unidos y Reino Unido.
Aunque la declaración no obliga a realizar aportes económicos ni fija inversiones, los países asumieron como objetivo facilitar a los científicos el uso de sistemas de inteligencia artificial, grandes volúmenes de información y mayor capacidad informática. Esa apertura pretende ir acompañada por mecanismos de financiamiento más flexibles, que combinen los programas tradicionales con fondos de ejecución rápida y premios para proyectos específicos.
El cambio en la forma de financiar la ciencia se enlaza con una mayor automatización de la investigación, ya que la iniciativa promueve el uso de inteligencia artificial para procesar información, desarrollar modelos de sistemas físicos y biológicos y avanzar hacia experimentos con una intervención cada vez mayor de esas herramientas.
“La forma en que realizamos descubrimientos científicos ha cambiado, y la Visión de Kioto reconoce ese cambio y es un llamado a la acción”, afirmó Michael Kratsios, director de la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca. El funcionario agregó que “la superinteligencia aplicada a la ciencia será la mayor fuerza de la historia para democratizar la investigación”.
La apuesta del Gobierno por las inversiones tecnológicas
Ese acercamiento a la agenda tecnológica de Estados Unidos se produce mientras el gobierno de Javier Milei intenta atraer proyectos de inteligencia artificial y centros de datos a la Argentina a partir de menor regulación, incentivos impositivos y disponibilidad energética.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, defendió esa orientación recientemente en París al advertir que una regulación preventiva demasiado amplia puede desalentar inversiones. La misma mirada atravesó la Argentina Week, donde el Gobierno buscó captar capitales para energía, minería, tecnología y economía del conocimiento.
La expansión de los centros de datos unió a su vez esa política tecnológica con la estrategia energética, porque esas instalaciones requieren grandes cantidades de electricidad. Por eso, la administración nacional viene presentando el potencial de Vaca Muerta y de otras regiones del país como una ventaja para captar proyectos vinculados con inteligencia artificial.
La incorporación a la iniciativa impulsada por Estados Unidos suma ahora una dimensión científica a esa estrategia, aunque por el momento la declaración no determina inversiones, desembolsos ni plazos obligatorios para la Argentina.
IA, Inteligencia artificial, Estados Unidos, Javier Milei
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