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POLITICA

Milei y la trampa del anacronismo

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Los sentimientos son la materia prima de la política. Determinan los climas emocionales que imperan en la sociedad. Esto nos lleva a la actualidad de esta semana. Una encuesta de la consultora Mide, que conduce Gonzalo de Janin, se vuelve interesante no por lo novedosa sino por lo insistente. El 21% de los encuestados manifiesta incertidumbre; el 20%, angustia y tristeza; el 19%, enojo; el 17%, esperanza; el 13%, confianza; el 5%, miedo; y el 1%, alegría.

El clima de desasosiego que llevó a Javier Milei al poder y que imperaba en la Argentina, sobre todo a partir de la pandemia y la cuarentena, parece reponerse lentamente. Este es un desafío enorme para la clase política. Esa atmósfera vuelve a poner en tela de juicio la calidad de la representación y la capacidad de la clase política para resolver los principales problemas de los argentinos.

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La encuesta de Mide repite algunas de las preocupaciones que también indican otros relevamientos: los bajos salarios aparecen en primer lugar, con el 24%; la desocupación y el desempleo también alcanzan el 24%; después figuran la corrupción, con el 10%, y la inseguridad, el Gobierno, la pobreza. Un 5% señala a la inflación. Y ese es el éxito del Gobierno. Aunque la inflación sigue siendo muy alta, posiblemente este año se ubique alrededor del 29% o 30%, cinco puntos porcentuales por encima de la que Cristina Kirchner le dejó a Mauricio Macri, cuando se hablaba de una inflación insoportable, la gente ya no la identifica como el principal problema frente al salario que no alcanza y la desocupación.

Milei y la trampa del anacronismo; el editorial de Carlos Pagni en Odisea Argentina (24_08_2026)

Milei cree que se equivocan quienes señalan que existe un problema con los salarios. La encuesta de Mide indica que el 28% no llega a fin de mes; el 23% tiene muchas dificultades para llegar; el 21% llega justo, sin que le sobre nada; el 15% llega cómodamente; y el 10% tiene algunas dificultades. Es decir, el 25% está satisfecho. Todos los demás enfrentan alguna dificultad y el 28% no llega.

Milei considera que esto es una ficción. Es rara esa percepción de Milei porque las estadísticas del Indec indican que el salario registrado cayó un 8,9% en términos reales desde que él llegó al poder y un 3% durante 2025.

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Hay variables que no siempre se tienen en cuenta al analizar este deterioro del salario. El tema es importante porque entre el poder adquisitivo y el consenso que inspiran los gobiernos parece existir una relación directa. El poder adquisitivo está erosionado porque, como en todo plan de estabilización, los salarios se demoran respecto de la inflación. Los gobiernos pretenden que las paritarias se ajusten según la expectativa de inflación futura y no de acuerdo con la pasada, para que la carrera salarial también desacelere la de los precios.

Además, aumentaron los servicios públicos. Habrá que analizar si la imagen del Gobierno sube o baja en alguna medida cuando llegan las facturas de la luz y del gas. En noviembre de 2023, al final del gobierno de Alberto Fernández, había un sistema de subsidios absolutamente delirante que provocó una crisis fiscal. La emisión monetaria para resolver esa crisis fiscal estaba relacionada con la masa de subsidios que el Estado pagaba por los servicios públicos. En ese momento, las facturas representaban el 6% del salario registrado. Hoy esa participación alcanza el 15%. Es decir, los servicios públicos le quitan mucho más al salario y por eso hay tanta gente que dice que no llega a fin de mes.

También está el problema del endeudamiento de las familias: algunas se endeudaron porque la tasa de interés era muy baja y otras lo hacen ahora con el principal propósito de pagar los alimentos. No se trata de una especulación financiera, sino de personas que no llegan a fin de mes y deben financiar sus compras con la tarjeta de crédito.

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Un gráfico oficial del Banco Central muestra que la carga de la deuda sobre las familias, en relación con la masa salarial total, alcanza el 23%. Si miramos la relación de la deuda de las familias con el PBI, llega al 12%, un nivel muy alto frente al 5% registrado en abril de 2024, el primer dato de la gestión de Milei representado en este gráfico del Banco Central. Milei sostiene que se trata de un problema entre privados, pero cuando el volumen alcanza esa dimensión y afecta a tanta gente, se transforma en un problema político.

Si sumamos la participación de los servicios públicos y de la deuda en el salario registrado, en noviembre de 2023, un mes antes de la llegada de Milei, alcanzaba el 19%. Hoy representa el 38%. Para muchas familias es una carga muy alta que genera malestar político.

Otro factor que podría incidir, a juzgar por la catarata de publicidad que hubo durante el Mundial de fútbol, es el gasto en apuestas, sobre todo deportivas, que afecta especialmente a los ingresos de la gente joven. No hay muchos datos al respecto en la Argentina.

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Sin embargo, existe un estudio muy interesante de la Reserva Federal de Nueva York, elaborado por Jacob Goss y Daniel Mangrum, que analiza el efecto de la autorización del juego online en algunos estados de Estados Unidos y lo compara con aquellos donde no fue permitido. Según el estudio, en los estados que lo autorizaron, el volumen de dinero destinado a las apuestas se multiplicó por diez. También aumentó diez puntos porcentuales el endeudamiento bancario y mediante préstamos para comprar autos entre las personas menores de 40 años.

El juego es un tema que habrá que investigar en la Argentina, donde no hay demasiados datos. En FIEL, Fernando Navajas realizó un estudio muy interesante que publicó hace pocos días, aunque con menos datos que los que hay en Estados Unidos sobre este tema.

Desde la llegada de Milei hubo un cambio en la agenda pública, como demuestra que la inflación aparezca con apenas el 5% entre las preocupaciones de los argentinos. El principal agente de ese cambio fue el Gobierno.

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La gran pregunta es si la dirigencia política, pero sobre todo Milei, puede adaptar su forma de interpretar el contexto en el que opera a la luz del cambio que él mismo provoca. Es decir, cuál es la plasticidad del Gobierno para modificar su lectura ante fenómenos que varían, entre otras cosas, por su propia acción.

Este es un aspecto central de cualquier liderazgo. Uno de los principales problemas de un líder es mantener la sintonía con su tiempo, no volverse anacrónico ni ofrecer respuestas que correspondan a un período anterior. La sociedad cambia, la agenda se modifica y el Gobierno enfrenta un desafío enorme. Mientras tanto, no le va tan mal.

Hoy se conoció el Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella. El mes pasado había caído unos seis puntos; el anterior había permanecido casi igual, pero venía de una baja de 12. Ahora subió un 6,4%. Es un índice que mide la confianza en el Gobierno de cero a cinco y está en 2,06.

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El promedio de Milei es de 2,36; el de Macri durante todo su gobierno fue de 2,27; y el de Alberto Fernández, de 1,69. Milei no está tan mal, está un poco arriba de Macri. Hay una correlación misteriosa entre este índice y el porcentaje de votos que obtendría el oficialismo en el momento de su publicación.

Un índice de 2,06 indicaría que, si hoy hubiera elecciones, Milei obtendría el 41,2% de los votos. Estaría por encima del 40% y necesitaría que el segundo candidato sacara menos del 31,2%, de modo que existiera una diferencia superior a diez puntos, para ganar en primera vuelta. De lo contrario, debería ir a un ballotage, algo más complicado debido a la carga negativa que tiene.

De cualquier manera, hay que aclarar que estos números se miden en condiciones que no son comparables con las de una elección porque no hay campaña. Habría que ver cómo se ajustan, hacia arriba o hacia abajo, con la campaña del Gobierno y la de los opositores, que hoy están dormidos.

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El concepto central es que al Gobierno no le va tan mal: es competitivo, pero está muy desafiado por una realidad, sobre todo económica, que a la gente no le gusta. Además, enfrenta el desafío extraordinario de adecuar su visión al nuevo contexto, modificado por su propia acción, que entre otras cosas redujo la inflación, pero produjo un ajuste muy importante en los salarios.

Juan Carlos Torre, sociólogo e historiador, escribió un libro de memorias titulado Diario de una temporada en el quinto piso. Allí relata su trabajo en el equipo de Juan Sourrouille durante el gobierno de Alfonsín y la aplicación del Plan Austral. El libro no solo permite reconstruir aquel gobierno y aquel programa, sino que también analiza la lógica de los programas de estabilización.

Torre sostiene que un programa de estabilización exitoso debe cumplir tres requisitos. Primero, tiene que tener consistencia técnica. Existe una discusión entre los economistas sobre si el programa de Milei y Luis Caputo cumple esa condición. Algunos pueden considerar que empieza a hacer agua porque el mismo ajuste vuelve a producir aquello de lo que buscaba alejarse: un problema fiscal por la caída de la recaudación. Es una dificultad importante que tiene hoy el Gobierno y que lo registra en el bolsillo del Tesoro. Por eso hay tantas noticias sobre fondos destinados, por ejemplo, a la reconstrucción de rutas que el Gobierno se los apropia para financiarse.

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La segunda condición que tiene que tener un plan de estabilización según Torre es que debe ofrecer una tierra prometida, un futuro que acompañe e inspire durante la marcha en el desierto. Todo problema de desestabilización tiene algún nivel de atraso salarial, con lo cual, implica un sacrificio.

El Gobierno lo tiene claro: ninguna tierra prometida es una foto de lo que va a suceder, pero Milei asegura que vamos a ser un país próspero, como el que fuimos en nuestra época dorada, que para el Presidente fue a finales del siglo XIX y principios del XX. El discurso central es que el esfuerzo va a valer la pena. Sin embargo, en las encuestas aparece la disconformidad de los que dicen que ya hicieron el esfuerzo pero están desencantados.

El tercer factor, punto central, es que los gobernantes que lo ejecutan deben tener empatía con las víctimas del programa, porque siempre las hay. Y el Gobierno debe conectar con esa gente. Daría la impresión de que hay dos estrategias para este problema dentro del propio gobierno. Un ala, compuesta por gente que no está muy ligada a la política, considera que hay que decirle a la sociedad que ya va a llegar su buena noticia, pero que de momento hay que reordenar la macroeconomía. Lo dijeron Bullrich y Santilli y, tiempo atrás, también Guillermo Francos.

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El propio Milei en un párrafo del discurso que leyó el 17 de agosto dijo, en cuanto a la empatía con las víctimas del sistema: “La libertad para sobrevivir requiere de un pueblo próspero y pujante. Pues los intentos de los tiranos de turno de sofocar la llama siempre se enfocan en el descontento y la pobreza para romper con el orden. Porque, si la libertad no muestra sus frutos -que son el bienestar y la propiedad económica-, la ciudadanía se olvida de su valor”.

Lo que quiere decir Milei es que si las cosas no llegan a la gente y solo se ve una fiesta de macroeconomistas que se regodean en que los números cierran, pero excluyen a la ciudadanía, la libertad termina siendo mancillada. ¿El discurso lo escribió él o llegó desde la oficina de Santiago Caputo, que es especialista en seguir encuestas? Es probable que el asesor esté mirando que la agenda está cambiando. Paradójicamente, lo que dijo el Presidente es similar a lo que sostenía Néstor Kirchner: “Es con la gente adentro”.

Ahora, este Milei es el de Santiago Caputo. Aseguran que su discurso lo escribió Julián Hampton, colaborador suyo y primo de Derek Hampton, asesor de Patricia Bullrich en su campaña.

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Podríamos tomar una categorización para entender qué es lo que está pasando dentro del Gobierno que publicó el analista Andrés Malamud. Sostiene que hay dos tipos de líderes. Hay uno que a lo largo de su vida repite siempre lo mismo. se forma un mantra. Un día, la historia pasa por esa esquina y demanda lo que él ofrece. Así se sube al carro de la historia y ella lo lleva al poder, pero puede ser que en algún momento la agenda y la gente cambien, mientras él insiste y se vuelve anacrónico. Se trata del que está dispuesto a perder elecciones con tal de no traicionar a sus ideas.

Desde el punto de vista de la política, ese concepto que parece tan aceptable moralmente, puede ser inconveniente. En los años 90 apareció un libro que se titula “Elogio de la traición”, de Jeambar y Roucaute, que explica cómo hay que adaptarse a los cambios de la sociedad, que puede demandar algo distinto a lo que uno ofrece. Eso habla de la responsabilidad del político. Atarse al mástil de la propia ideología y resistirse a escuchar el rumor de la historia puede ser irresponsable y llevar al país a la catástrofe.

Por otro lado están los políticos que miran el entorno y se adaptan a él. No son camaleones porque tienen una orientación, pero la van adaptando a la expectativa de la sociedad. El gran ejemplo es Carlos Menem, que en un momento vio que la hiperinflación lo obligaba a ir hacia un lado que el peronismo nunca había soñado.

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Milei, en tanto, parece ser de los que repiten y, en un momento, son llevados al poder por un reclamo específico de la historia. La demanda coincidió con lo que ofrecía. Después siguió ofreciendo lo mismo. Hay una idea que él comparte con otros miembros de su gobierno: gobernar es aplicar una receta científicamente sagrada, que debe ser implementada mecánicamente en la sociedad.

Se trata de la idea de los que no se meten con el mercado y les dicen a las familias endeudadas que ellas tienen la culpa. Profesan la convicción de no intervenir para salvar a unos y hundir a otros. Sin embargo, el gobierno inventó el RIGI, que va para unos pero no para otros. La minería, el petróleo y el gas tienen exenciones impositivas que a otros no se les dan. Los funcionarios consideran que el mercado hace su trabajo en un proceso que Milei y la gente que lo rodea festejan llamando “destrucción creativa”. Donde hay destrucción hay dolor, desaparece algo.

Ricardo Arriazu, ultraliberal que aplaude al gobierno de Milei, alerta sobre la utilización del concepto de destrucción. Incorpora la variable del tiempo: recuerda que la destrucción es mucho más rápida que la creación. En el medio se puede producir un desfasaje que termine generando un problema político, que en este caso puede ser una derrota en una elección.

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Daría la impresión de que en esta forma de ver las cosas hay un rasgo ideológico que se corresponde con una aspiración revolucionaria: Milei quiere hacer una revolución. Es un concepto que está inspirado en la pretensión de calcar un esquema mental sobre la realidad. Lo que domina es la idea, por eso las revoluciones son violentas y hay destrucción y víctimas.

Muchas veces, lo que indica la pureza y la legitimidad de la revolución es el nivel de crueldad que aplica. Lo hemos visto en miles de revoluciones autoritarias, totalitarias de izquierda, pero también en la derecha de Milei parece haber ese espíritu de producir una reforma en la sociedad para que se calque su idea.

Esto implica cero empatía. No va con el consejo de Torre. Milei repite que, en caso de pensar en las víctimas, se demora, interviene, desfigura y traiciona la idea. Prefiere perder las elecciones antes que traicionar su idea.

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Lo que tiene de parecido esta concepción con la del marxismo y la de las revoluciones de izquierda es que hay un paraíso en la tierra que va a llegar. Anecdóticamente, morirá alguien en el camino o cerrará una empresa o alguien se quedará sin trabajo. Pero a ese se le dice “bendito sea lo que te pasa” porque es un homenaje al futuro, en el que vamos a vivir felices entre todos.

Otra pregunta: ¿todo esto es así en la cabeza de Milei o hay un presidente pragmático y calculador del costo político? Hay una encuesta de Casa 3, de Mora Jozami, que habla sobre el endeudamiento y pregunta a los encuestados si, en los últimos meses, alguien de su hogar tomó algún préstamo, crédito o financiamiento o utilizó la tarjeta de crédito para financiar gastos.

El 39% dice que no y el 58% dice que sí. Ahí está el problema de la deuda. Pero, en cuanto a los que responden según sus preferencias electorales hay un cambio. De los que votaron a Milei, el 51% dice que no está tan endeudado. De los que votaron a Massa el 75%, dice estar endeudado. De esta manera, puede ser que Milei sea un ideólogo inflexible, un dogmático o que esté pensando que no le importa los que se endeudaron por nunca lo van a votar. ¿Hay una selección de la empatía? Es como sucede con el RIGI. Es mentira que este gobierno no tiene una política industrial; la tiene, y para determinados sectores es muy generosa.

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Todo esto está planteando un problema y la Argentina está en una encrucijada. Por eso hay tanta incertidumbre y un ambiente raro en la política. Se está buscando quién puede dar otra versión de las cosas distintas de la del Gobierno. Pero es muy difícil encontrarlo porque todo este problema de empatía, de un Presidente que parece estar volviéndose anacrónico -es decir, que no puede registrar el cambio que él mismo produce en la sociedad y no puede adaptar su discurso a los nuevos fenómenos abrazado al mástil de la ideología o de la escuela austríaca de economía- está logrando que el 60% quiera que Milei se vaya y haya un cambio. En las mismas encuestas hay un 70% que dice que no quiere que los otros vuelvan. Quieren que estos se vayan, pero no quieren que los otros vuelvan. Es un gran problema.

El cruce de esos dos deseos plantea una demanda muy difícil de satisfacer. Es como una especie de cuadratura del círculo. Porque se pretende que se vaya esta experiencia, pero también conservar algo de esta experiencia y, por lo tanto, no volver al pasado. Sería un cambio distinto del que se planteó a finales del gobierno de Macri, donde se produjo algo muy raro: la sociedad volvió a Cristina Kirchner, enmascarada detrás de Alberto Fernández. Ahora parece que la sociedad quiere una cruza, un centauro raro o algo que todavía no se ve que exista.

El centauro que se demanda tiene cabeza ortodoxa, valora el equilibrio fiscal. No quiere ir a una emisión descontrolada para financiar una expansión del gasto delirante que nos lleve a una inflación delirante, pero quiere que todo eso se haga con rostro humano y con sensibilidad productiva. ¿Existe esa combinación hoy en la política argentina? ¿Es posible hacer eso o el ajuste es necesariamente inhumano?

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Alfonso PratGay dijo hace unos meses que este gobierno es pensado para Wall Street, pero desde allá no le creen y no puede emitir un bono. ¿Wall Street valora un ajuste con rostro humano o los que tienen los bonos quieren ver sangre para asegurarse que les van a pagar? Hay una especie de morbo en el mercado ultrafinanciero y en los que valoran que haya costo social porque eso sí garantiza que el Estado tiene superávit para pagar el bono.

Pareciera que en los entrevistados predomina una ideología centrista, distinta a la de Milei. Pulsar Argentina, de Augusto Reina, que es el líder de esa consultora que está en la UBA, preguntó si, en una escala de 1 a 10, los encuestados son de izquierda o de derecha. El 36% está en el 5, es decir, que Milei parece no conectar con este fenómeno.

A lo mejor la política ignora este fenómeno y logra pasarle por encima con una gran polarización discursiva, donde el 36% no tiene representación, y tiene que ir para uno u otro extremo. Porque no hay representación en el medio o va a surgir alguien que represente a este centro.

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La misma encuesta consultó en qué posición se ubicarían los encuestados en una escala de 1 a 10 para determinar si son de izquierda o derecha. El promedio fue de 5,3, es decir, el centro. Cabe preguntarse si la política le habla a esa gente y tiene un producto para esa demanda. O ese sector va a estar condenado a inclinarse por versiones radicalizadas de la realidad. Los que están en el medio dicen que quieren que se vaya Milei pero que no vuelva el kirchnerismo. De momento no sabemos si la política de la dirigencia ofrece un plato en el restaurante para ese paladar.

El Gobierno ve que tiene un problema y trata de resolverlo inteligentemente unificando su propio campo y trayendo algo del centro porque, para sintonizar con ese que se desencanta por una política inhumana o cruel, necesita traer una versión más moderada. Un Macri, a quien citan y le prometen hablarle directamente a él y no robarle dirigentes, como pasó con Santilli, Ritondo y gobernadores. Karina Milei, necesitada de acuerdo, aceptó.

El problema que tiene el expresidente es que no sabe de qué hablar porque no sabe qué pedir y los otros tampoco saben qué darle. No saben qué va a pasar el año que viene, electoralmente hablando. ¿Le conviene a Macri sumarse al oficialismo o va a desencantar a los desencantados, que es a los que quiere contener? Entonces conversa con el Gobierno, trata de salvar la Capital -que es su feudo, su caja, su todo- y, al mismo tiempo, le dice a Hernán Lacunza que ni se le ocurra bajarse de la candidatura a presidente porque podrían ir por ahí, si el Gobierno se sigue cayendo. También con eso tiene que ver la diferenciación de Patricia Bullrich, que está viendo cómo sus votantes de primera vuelta empiezan a desencantarse con esta experiencia demasiado radicalizada para lo que ella ofrecía. Probablemente tiene más olfato respecto del curso de la historia del que tiene Milei.

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El Presidente llama a Macri para ordenar la política y hace otra cosa: promete futuro, una ilusión de eternidad. Por primera vez salió de su boca que va a pelear por la reelección. Hace un acuerdo con Pro para unificar el espacio no peronista y traer algo del centro, y simbólicamente moderar lo que aparentemente puede ser algo muy radicalizado y cruel, y la perspectiva de futuro con la reelección para advertirle a Lacunza que, en caso de ser candidato, se enfrentaría con él.

Mientras tanto, el gobierno de Milei, como cualquiera otro en el mundo de hoy, está expuesto a una cantidad de acontecimientos muy importantes que van a ocurrir de aquí a fin de año. El 4 de octubre es la primera vuelta en Brasil. Muy probablemente va a haber segunda vuelta el 25 de ese mismo mes. Esta parada va a ser crucial para la Argentina. No es lo mismo para el gobierno de Milei que gane Lula o que gane Bolsonaro. Sin embargo, no está tan claro que le conviene más. Si hay un Brasil de derecha quizás Milei pasaría a ser una especie de Cenicienta de ese nuevo gobierno de su amigo Bolsonaro.

Israel, con lo que significa hoy en el mapa internacional, tiene elecciones el próximo 27 de octubre. El 3 de noviembre hay elecciones parlamentarias en Estados Unidos. Es una seguidilla muy apretada. Además, habrá un acontecimiento internacional que va a ocurrir en Buenos Aires el 9 de noviembre: la visita del Papa.

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Hay muchos mensajes periodísticos y evaluaciones; incluso psiquiatras hablan de la situación emocional de Milei, de si está desbordado o no. Es imposible evaluarlo para quien no sea experto en las ciencias de la mente. Ahora bien, esos diagnósticos recuerdan a una frase de Hamlet que Shakespeare incluyó en esa tragedia: hay una lógica detrás de esa locura.

Milei dice que la caída demográfica se debe a la fiesta de los pañuelos verdes que alientan el aborto, como si hubiera una relación entre la legalización del aborto y la caída demográfica. Pero le está hablando al Papa: el 9 de noviembre viene León XIV y Milei le tira un centro, sabiendo que eligió su nombre por León XIII, quien escribió la primera encíclica ligada a la cuestión social en la historia de la Iglesia, Rerum novarum, subtitulada La cuestión obrera. Una encíclica sobre la justicia social.

El Papa ya tuvo un enfrentamiento con Trump y recuerda a este otro Papa. León XIII es el autor de esa encíclica, que habla de la relatividad de la propiedad privada y sostiene que el derecho de propiedad debe tener un límite en función de la solidaridad social, algo que puede irritar muchísimo a Milei.

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El 9 de noviembre, el sucesor de este hombre, León XIV, llegará a Buenos Aires. Es norteamericano por lo que, cuando piensa en política, piensa ante todo en Trump. Su familia vive en Estados Unidos a pesar de que él pasó buena parte de su vida en Perú. Ese agustino seguramente levantará banderas muy distintas de las de Milei, como ya anticipó Jorge García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires, en su última homilía.

¿Milei va a salir al cruce del papa, como salió al cruce de Lula, en homenaje a Trump? ¿Va a convertirse en el gladiador de la ultraderecha para polemizar con el Papa o la fiesta transcurrirá en paz? Este es un interrogante y habrá que observar cómo se prepara el Gobierno, con una hermana de Milei al frente de una comisión de recepción. En ese marco, la visita del Papa cerrará un ciclo internacional inquietante que se abre el 4 de octubre en Brasil.




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POLITICA

Milei encabezó una nueva reunión de Gabinete: el proyecto de Malvinas y el Presupuesto 2027 como ejes

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En una semana clave para el Gobierno en materia legislativa, el presidente Javier Milei encabezó una nueva reunión de equipo en Casa Rosada para ordenar las prioridades y aceitar la dinámica del Congreso, que empieza a verse cercado por los intereses electorales. Desde las 10, el mandatario se dio cita con su Gabinete en el Salón Eva Perón con el envío de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional y la presentación del Presupuesto 2027.

En un súper lunes de actividad, Milei llegó al Palacio de Gobierno pasadas las 9:30 y se dispuso a esperar a sus ministros, secretarios y colaboradores. Por la tarde, recibirá también a diputados y senadores en el Salón Héroes de Malvinas para afinar la línea económica e impartir la orden de respaldar el programa que sostiene junto al ministro de Economía, Luis Caputo.

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Pese a que en la edición del pasado lunes, la senadora Patricia Bullrich volvió a insistiri en la necesidad de que la recuperación económica impacte más rápido en los bolsillos de la sociedad, en esta oportunidad, el tema no fue de la partida del temario del intercambio que duró poco más de una hora y media.

Como anunció en cadena nacional, el Poder Ejecutivo deberá ordenar el cronograma en torno a las iniciativas en defensa de la soberanía de las Islas Malvinas, la hoja de gastos prevista para el año próximo y la reforma electoral, una de las claves de la segunda etapa del 2026.

Se espera que durante este lunes, la administración libertaria envíe a la Cámara de Diputados el proyecto para endurecer las sanciones a distintas actividades, entre las que la administración habría resuelto incluir a la pesca -pese a la existencia de la Ley Federal de Pesca- además de la explotación de hidrocarburos en la Plataforma Continental Argentina.

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Una cimentación de hormigón señala el desarrollo de las obras en la Base Naval Integrada de Ushuaia, rodeada por montañas nevadas y el mar

Asimismo, se ultimarán detalles de la presentación del Presupuesto 2027, que realizará el equipo económico este martes e ingresará por la Cámara Baja. Durante la misma jornada, la Cámara de Senadores discutirá la reforma electoral en la Comisión de Asuntos Constitucionales.

Las tres iniciativas darán lugar a una nueva mesa de negociación con los gobernadores aliados, en la que se pondrán sobre la mesa recursos, gastos, obras, transferencias, pero además el futuro de eventuales acuerdos electorales conjuntos rumbo a las elecciones de 2027. La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, dio la orden de supeditar las alianzas a los respaldos en el Congreso, en particular a la eliminación de las PASO que tanto ansía el Poder Ejecutivo.

Hasta el momento, se los vio ingresar esta mañana a Casa Rosada al jefe de Gabinete, Diego Santilli, y a los ministros Sandra Pettovello (Capital Humano), Pablo Quirno (Relaciones Exteriores), Mario Lugones (Salud), Luis Caputo (Economía) y Juan Bautista Mahiques (Justicia). También a la jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich; al titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y al asesor presidencial, Santiago Caputo.

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Tras un período extenso sin reunir al Gabinete, el mandatario decidió retomar los intercambios ampliados que se dan en paralelo a los que la mesa política mantiene habitualmente cada martes. De los últimos encuentros ampliados surgió la necesidad de profundizar en la temática de Malvinas, a raíz de los dichos del republicano Donald Trump, pero también realizar una conferencia de prensa sobre el tema.

ARCHIVO - El presidente Donald Trump saluda al presidente argentino Javier Milei en la Casa Blanca, el 14 de octubre de 2025, en Washington (Foto AP/Alex Brandon, Archivo)

Asimismo, luego de brindar su apreciación en torno a la situación económica del país y de pedirles a sus funcionarios que hagan frente a las críticas de la prensa, el presidente escucha una breve actualización de cada una de las carteras a cargo de sus titulares.

A las 15, volverá a incidir en la dinámica legislativa cuando brinde una nueva “masterclass”, como la llaman diputados y senadores, y baje la línea necesaria para ordenar la estrategia en una semana cargada de actividad en el Congreso.

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En Balcarce 50 saben que el debate electoral se anticipó y podría empezar a incidir en la hoja de ruta trazada en materia legislativa. Por eso, el propio mandatario trabaja para acelerar el tratamiento de los principales proyectos.

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POLITICA

El desdoblamiento electoral aceleró la campaña en Tucumán: candidaturas, internas y denuncias

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Especulaciones, lanzamientos de candidaturas, denuncias judiciales y sospechas cruzadas florecieron vertiginosamente en Tucumán durante las últimas semanas, luego de que el gobernador Osvaldo Jaldo anunciara el adelantamiento de las elecciones provinciales, que se celebrarán el 9 de mayo próximo.

La provincia, hasta ahora, es la única en la que el desdoblamiento de los comicios respecto del calendario nacional ya tiene fecha. El decreto que firmó el mandatario significó la bandera de largada de la campaña. A partir de aquel 27 de julio en que se publicó la medida, se desató una fuerte interna en el Partido Justicialista (PJ), que repite la fórmula de una vieja lucha en el peronismo tucumano. También se potenció la disputa de liderazgo en el universo opositor y se presentaron denuncias ante la Justicia con el fin de anular posibles candidaturas.

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Un cuarto oscuro hoy revelaría cuatro aspirantes a gobernador: el mandatario peronista Jaldo; el exgobernador y senador nacional del bloque Justicialista, Juan Manzur; Lisandro Catalán, exministro del Interior de Javier Milei, quien se lanzó oficialmente tras la convocatoria a las elecciones; y Mariano Campero, diputado nacional de La Libertad Avanza (LLA) y exdirigente de la UCR. Desde 1999, la provincia está en manos del PJ. En 2023, estuvieron habilitados 1.267.045 votantes, lo que representó un 3,69 por ciento del padrón nacional.

“Con un voto te llevás la gobernación [no habrá PASO ni balotaje]. Es salvaje. Ya hay clima de campaña: están volando las denuncias y las operaciones. Tucumán es bien quilombero”, describió uno de los aspirantes al sillón de Lucas Córdoba, en diálogo con .

La peculiaridad del escenario provincial radica en el vínculo de colaboración que Jaldo y la administración mileísta construyeron en estos casi tres años de gestión, a raíz del cual los legisladores nacionales del tucumano acompañan los proyectos de LLA en el Congreso. La sociedad que supieron conformar abre el interrogante sobre una posible negociación de cara a las elecciones 2027, en las que tanto Jaldo como Milei buscarán la reelección.

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Osvaldo Jaldo y Javier Milei en Tucumán

Candidaturas y denuncias

Las candidaturas y los dardos vuelan en tierra tucumana. Con diferentes grados de convicción y difusión, los cuatro dirigentes se lanzaron a la contienda. Jaldo asegura que buscará la reelección; Manzur “anda con ganas” −dicen en su entorno−, aunque mantiene la cautela; Catalán presentó su postulación oficial en un acto reciente; y cerca de Campero afirman que será candidato, con o sin el apoyo de LLA.

En paralelo a estos anuncios, se multiplicaron las sospechas, acusaciones y denuncias cuando faltan ocho meses para los comicios.

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Jaldo dice que a Manzur le falta “coraje” para lanzarse como candidato y lo desafía a competir en las urnas, mientras el exgobernador sostiene que el Presidente tendrá dos postulantes en la provincia: Jaldo y Catalán.

Asimismo, el mandatario provincial advierte que “Catalán no va a pasar de candidato”. El exministro de Milei también recibe munición pesada de Campero, quien, a través de un alfil provincial, promovió una denuncia judicial según la cual Catalán tendría domicilio en Tucumán pero viviría en Buenos Aires, con el objetivo de fondo de frenar su candidatura.

Entre los cuatro, Catalán es el dirigente con mayor nivel de desconocimiento en la provincia. Según una encuesta reciente de Hugo Haime, histórico consultor del peronismo, el 17,4% no lo conoce y el 32,1% no sabe o no contesta. De acuerdo a un informe de agosto de Isasi/Burdman, consultora ligada a Catalán, el 52,2% elige la opción “no sabe” para responder sobre la imagen del exministro.

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Campero, exintendente de Yerba Buena, también analiza una jugada judicial para frenar la reelección de Jaldo, dado que ya fue dos veces vicegobernador y una vez gobernador. En cambio, LLA Tucumán anunció que, por el momento, no presentará una acción en la Justicia contra el mandatario.

La rebelión del delfín

Tras el impulso de Manzur a Jaldo y del festejo conjunto ante el triunfo del hoy gobernador en 2023, los exsocios se distanciaron y, ahora, también podrían convertirse en enemigos en las urnas.

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El exgobernador especula y mide sus movimientos, mientras Jaldo lo desafía a que se postule oficialmente. Aunque persisten las dudas sobre si finalmente sellarán un acuerdo, como sucedió en las legislativas de 2025, en el campamento de Manzur descartan de plano ese escenario. “Ya no hay chance [de acordar]. Mintió mucho. Tiene la palabra devaluada”, dijeron a .

La campaña del senador se enfoca en “mostrar que Jaldo está con el Gobierno”. “Jaldo es Milei”, es el mensaje que busca transmitir, según su entorno, en alusión al eslogan que utilizó LLA en las elecciones pasadas para posicionar a sus candidatos.

Osvaldo Jaldo y Juan Manzur festejan el triunfo en las elecciones de Tucumán en 2023fernando-font-18792

Manzur ya inició una serie de recorridas por la provincia con foco en ese mensaje. ¿Será candidato? “Anda con ganas”, especulan cerca de Manzur. “Estamos en tiempos de construcción. Antes de fin de año, lo tendremos decidido”, agregan.

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Hoy la oferta peronista está dividida, entonces, por el enfrentamiento entre Jaldo y Manzur, que recuerda a la disputa de Manzur con José Alperovich, exgobernador (2003-2015) condenado a 16 años por abuso sexual agravado. Manzur, apadrinado en 2015 por Alperovich, lo derrotó en 2019 (50% a 11%) y gobernó hasta 2023, cuando le dio lugar a Jaldo, su entonces vice.

Fractura en el universo opositor

El predominio del PJ en Tucumán −gobierna la provincia desde 1999− no anula la fractura en el universo opositor.

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Catalán preside LLA en la provincia y, según dijo en una entrevista con , cuenta con el apoyo de Karina Milei, titular del espacio a nivel nacional. No obstante, fuentes partidarias afirmaron que, aunque Catalán “probablemente termine siendo, todavía no está definido al 100% el candidato de LLA” en Tucumán.

Eduardo «Lule» Menem, Karina Milei y Lisandro CatalánX – Lisandro Catalán

Al contrario, dejarán “caminar hasta el final” a los posibles candidatos. “¿Por qué voy a frenar a Campero si me está apoyando en Diputados?”, plantearon. “Lo importante es el sello, por encima de las personas”, concluyeron, en conversación con .

Además, el Gobierno entiende que necesita el apoyo de Jaldo en el Congreso para impulsar los proyectos legislativos del oficialismo. Por lo que, de momento, no auspicia una confrontación con el gobernador. Incluso deslizaron que, si Jaldo apoyara la reforma política −algo que parece difícil dado que rechaza la eliminación de las PASO, el objetivo central del proyecto de LLA−, “se negociará”. ¿Cómo? La fuente consultada negó que vayan a jugar a medias por la gobernación, pero remarcó que el 9 de mayo Tucumán renovará todos los cargos −legisladores provinciales, intendentes y concejales−: “Eso abre a las negociaciones”.

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De todos modos, la fuente de LLA planteó que “es una provincia complicada [para ganar] por el aparato electoral del peronismo”.

Por su parte, aunque en Diputados integra el bloque LLA, Campero tiene su propio partido, Cambia Tucumán. Quienes orbitan su armado aseguran que “va a ser candidato sí o sí” y que mantiene conversaciones con otros espacios −nacionales y provinciales− para constituir un frente. Consideran que acordar con LLA será “difícil” si Catalán forma parte del armado.

A las recorridas que realiza por el territorio se sumaron, desde hace una semana, los afiches que con su rostro empapelan las calles, al menos, de San Miguel de Tucumán.

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Afiche de Mariano Campero en San Miguel de Tucumán



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POLITICA

Malvinas: “Argentina se puede gastar miles de millones de dólares y no va a ganar esa guerra”, planteó Moreno Ocampo

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El debate sobre las islas Malvinas volvió a tomar impulso con la discusión sobre la defensa, la seguridad y las alternativas para sostener el reclamo de soberanía. A más de cuatro décadas de la guerra de 1982, el punto de partida sigue siendo el mismo: Argentina no tiene una opción militar viable para recuperar el archipiélago administrado por Gran Bretaña.

En ese contexto, el exfiscal jefe de la Corte Penal Internacional que intervino en un juicio relacionado con el conflicto, Luis Moreno Ocampo, pidió revisar la estrategia. En diálogo con Infobae Al Amanecer señaló que la conducción militar de entonces calculó mal la reacción británica y la de Estados Unidos. “Argentina no tenía plan”, afirmó al referirse a la preparación previa a la guerra.

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La disputa por las islas Malvinas enfrenta a Argentina y Gran Bretaña desde hace décadas. En 1982, la dictadura militar argentina ocupó el archipiélago y el Reino Unido respondió con una operación militar que terminó con la rendición argentina, el 14 de junio de ese año. Desde entonces, el reclamo argentino de soberanía continúa, mientras Londres administra el territorio y rechaza negociar su transferencia.

El exfiscal recordó que, en mayo de 1982, Gran Bretaña aceptó una propuesta para congelar la situación durante un año y establecer una administración de las Naciones Unidas. A su entender, esa salida habría evitado el desenlace bélico. “Argentina tenía opciones mucho mejor que perder la guerra”, expresó.

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En su evaluación, una acción contra la infraestructura militar británica exigiría una inversión de miles de millones de dólares que no cambiaría el resultado: “Argentina se puede gastar miles de millones de dólares y no va a ganar esa guerra”.

Priorizar la seguridad interna

El jurista planteó que la discusión sobre defensa debe partir de las necesidades más urgentes del país. La seguridad interna, dijo, debería estar antes en la agenda de Argentina y de América Latina que la cuestión Malvinas, a la que ubicó en un segundo o tercer plano de prioridades.

Con seguridad interna se refirió, entre otros problemas, al avance del crimen organizado, es decir, redes que cometen delitos de manera estable y coordinada, como el narcotráfico, el lavado de dinero o la trata de personas. Para investigarlas y llevar sus casos a juicio, consideró indispensable contar con tribunales independientes y con capacidad de hacer cumplir sus resoluciones.

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La guerra de Malvinas de 1982 terminó con la rendición argentina y desde entonces Gran Bretaña administra el archipiélago mientras rechaza negociar la soberanía  REUTERS/Agustin Marcarian/File Photo

Un proyecto de investigar y juzgar necesita justicia”, afirmó. Explicó que una sentencia argentina puede requerir reconocimiento en otros países si se busca recuperar dinero o bienes que se encuentran fuera del territorio nacional. Por eso, sostuvo, reforzar el sistema judicial es una condición para que las sanciones tengan efectos concretos.

Moreno Ocampo aplicó ese razonamiento a las compañías que extraen petróleo cerca de las islas. Argentina puede dictar normas o promover investigaciones, pero esas medidas dependen de una Justicia capaz de avanzar sobre empresas y fondos que operan en el exterior. El exfiscal aclaró que no conoce el contenido completo de iniciativas específicas porque no trabaja actualmente en el país.

También cuestionó la relación entre la política y los jueces. “Los jueces no son el problema”, señaló, y atribuyó las dificultades a prácticas de protección política y a hechos de corrupción que, según dijo, debilitan la independencia judicial.

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Al mismo tiempo, el exfiscal advirtió que un aumento del gasto militar argentino podría producir respuestas de países vecinos y alimentar una carrera armamentística, es decir, una competencia para acumular armas y capacidades militares. Consideró que ese camino no se corresponde con la realidad regional, ya que Argentina no tiene conflictos bélicos con Brasil ni con Chile.

Moreno Ocampo recordó que Gran Bretaña aceptó en mayo de 1982 una propuesta para congelar la situación en Malvinas y crear una administración de las Naciones Unidas

No nos vamos a pelear con Brasil o con Chile”, afirmó. También vinculó las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre una posible mediación entre Argentina y Gran Bretaña con la relación de Washington con Londres y con los intereses de la industria armamentística.

Moreno Ocampo mencionó, además, una hipótesis de administración compartida entre Gran Bretaña, Argentina y Estados Unidos. Aclaró que no conoce sus condiciones ni sus alcances, pero dijo que una conversación vinculada con el petróleo de Malvinas podría abrir un espacio de negociación. “Eso es un plan interesante”, evaluó, sin presentarlo como una propuesta cerrada.

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Mientras tanto, el jurista trabaja en una plataforma de inteligencia artificial junto con la Universidad de San Pablo, con el objetivo de aportar herramientas para mejorar el funcionamiento de la Justicia y revisar los mecanismos de designación de magistrados. En ese marco, volvió a rechazar el empleo de las Fuerzas Armadas contra delitos internos: “Argentina sufrió por usar nuestros ejércitos contra argentinos”.

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luis moreno ocampo

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