CHIMENTOS
Miriam Odorico y la emoción de abrazar al público desde el escenario: “El teatro es el ritual más vivo que existe”
Algunas artistas no solo interpretan personajes, sino que se vuelven, ellas mismas, parte de la memoria emotiva de quienes aman el teatro y la televisión. Miriam Odorico es una de esas presencias inconfundibles: su voz, su mirada y su entrega atraviesan salas y pantallas, abrazando a generaciones con la calidez de quien vive para contar historias. Forjada en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático, lleva más de cuatro décadas apostando por la verdad escénica, el riesgo y la belleza de los vínculos humanos. Hoy, en un presente de plenitud y movimiento, se detiene para compartir sus pasiones, sus desafíos y su recorrido en una charla en exclusiva con Teleshow.
En la cartelera porteña, el nombre de Miriam resuena como un eco que no se apaga. Hace seis años que conmueve al público con la adaptación de la obra de Luigi Pirandello, UNA, su unipersonal en Almagna Teatro, donde la búsqueda de identidad y los pliegues de la memoria se transforman en poesía viva sobre el escenario. En Timbre 4, este año la encuentra por partida doble: por segundo año consecutivo, se pone en la piel de una mujer que transita entre el humor y la fragilidad en Las tragedias no mejoran a nadie, con Dalma Maradona y bajo la dirección de Julieta Cayetina, y cada semana renueva la emoción colectiva en La omisión de la familia Coleman, la obra que cumple veintidós años y que ya es leyenda para los amantes del teatro argentino.
Pero la luz de Miriam también brilla fuera de las tablas. El cine y la televisión la recibieron con los brazos abiertos y le permitieron explorar otras formas de sensibilidad: su participación en la exitosa El Encargado, junto a Guillermo Francella, y en tiras como Las Estrellas, Los ricos no piden permiso y Argentina, tierra de amor y venganza, la acercaron a nuevos públicos sin perder nunca ese pulso artesanal que define su arte. Así, Odorico confirma que el escenario, la cámara y la vida misma son territorios donde se juega siempre el milagro de empezar de nuevo, con la misma entrega y la misma pasión de aquel primer día.

—¿Cómo descubriste tu vocación por la actuación y qué recuerdos tenés de esos primeros pasos?
—Fue un poco sin querer. No tengo una historia romántica para contar. Simplemente recuerdo que me anoté en la Escuela Municipal de Teatro de Avellaneda a los 14 años. Iba todas las noches y así empezó todo. Siempre fui una nena que amaba jugar y que admiraba a Lucille Ball en Yo amo a Lucy. Me fascinaba su valentía para reírse de sí misma. Así arrancó mi camino.

—A lo largo de tu carrera transitaste teatro, cine y televisión. ¿Hubo algún formato que te marcó especialmente?
—El teatro siempre fue mi primer amor y sigue siéndolo. Es el lugar más fascinante para mí. Pero todos los formatos tienen lo suyo y me resultan enriquecedores. Cada uno tiene su idioma y sus desafíos. Me gustan todos: el cine, la tele, el teatro; cada uno me desafía de manera diferente.
—¿Sentís que tu sello como actriz es algo que fuiste construyendo de manera consciente o se dio naturalmente?
—Creo que el sello personal surge cuando una es fiel a lo que le gusta y la apasiona. Las cosas se van dando de manera natural, entre lo que una elige y lo que no. Muchas veces me sorprendieron situaciones que no esperaba.


—¿Hay alguna palabra o idea que resuma tu manera de abordar los personajes?
—No puedo definirlo en una palabra. En la obra UNA se habla mucho de eso, de las etiquetas y de cómo ponerle nombre a algo puede limitarlo. Solo intento ser fiel a mí misma, hacer lo que me gusta y lo que me hace sentir cómoda y feliz.
—¿Qué condiciones debe tener un proyecto para que decidas sumarte?
—Lo principal es que me guste el texto, sobre todo si se trata de teatro. También es importante quién dirige y con quién voy a trabajar. Si no conozco a los compañeros, me genera entusiasmo conocerlos. Todo eso influye en mi decisión.

—¿Te pasó alguna vez de dudar antes de aceptar un proyecto y después sorprenderte gratamente?
—Sí, claro. Siempre es difícil decidir, y el aspecto económico también pesa porque vivo de esto. Igual, nunca acepté un trabajo solo por el dinero si no me gustaba el producto. Siempre está el miedo de equivocarse, pero por eso leo varias veces el texto y averiguo sobre el teatro, el equipo, la producción.
—Actualmente tenés tres proyectos en cartel: UNA, Al final las tragedias no mejoran a nadie y La omisión de la familia Coleman. ¿Qué te sedujo de cada uno?
—En los tres casos lo que más me atrajo fue el texto. En La omisión de la familia Coleman, aunque la obra nació de improvisaciones, yo la tomé ya escrita y me fascinó. En Al final las tragedias no mejoran a nadie, me reía sola al leerla. Y con UNA sentí un enamoramiento absoluto y urgente por lo que plantea.

—UNA es tu primer unipersonal. ¿Qué te impulsó a enfrentarte sola al escenario y cómo viviste ese desafío?
—La necesidad de decir: “Quiero compartir esto”. Nunca soñé con hacer un unipersonal ni era un objetivo. De hecho, prefiero trabajar acompañada, pero con UNA sentí que era urgente transmitir el mensaje sobre la mirada de los otros, el peso de las etiquetas y las exigencias sociales, especialmente sobre las mujeres, es muy actual. Además, es una adaptación de una novela de Pirandello que cumple cien años, pero sigue vigente. Ahora, después de haber cumplido con todos los mandatos, siento la necesidad de preguntarme quién soy. Quiero compartir esa búsqueda y que el público pueda reírse y reflexionar sobre lo que nos pasa a todos. No era por ego, sino por necesidad.
—¿Creés que la obra ayuda a reflexionar sobre la sobreexigencia social y el impacto de las redes?
—Totalmente. UNA está hecha para eso. Después de seis temporadas, sé que la gente no sale igual de la función. Se van movilizados, pensando, conversando. Eso es lo que más me gusta del teatro.

—En Al final las tragedias no mejoran a nadie también abordás temas profundos desde la comedia. ¿Qué te atrae de esa obra?
—Me encanta actuar y me gusta mucho la comedia. UNA también es una comedia, porque nos reímos de la neurosis de la protagonista. Las tragedias no mejoran a nadie es claramente una comedia, pero deja pensando. Ese mensaje esperanzador de que siempre puede aparecer algo nuevo me parece fundamental.
—¿Cómo vivís la diferencia entre el trabajo en un unipersonal y en obras con elenco?
—Me encanta compartir con compañeros. Son procesos muy distintos. Disfruto la preparación en soledad para UNA, pero estar sola en escena es otro desafío. En las obras grupales me gusta la previa, el encuentro, las charlas, compartir la función. Son fiestas diferentes, pero siempre es una fiesta.

—También estuviste en televisión y cine, como en Las Estrellas, El Encargado, entre otros. ¿Con qué tipo de personaje sentís más afinidad?
—Me siento muy cómoda en el humor, el grotesco, el absurdo. La comicidad me hace sentir como pez en el agua. Lo dramático también me interesa, pero el humor es mi lugar.
—¿El humor es solo una herramienta artística o también te ayuda a sobrellevar la vida cotidiana?
—Es fundamental. Reírse de una misma, tomar las cosas con liviandad y entender que todo pasa es clave. Si nos tomamos todo con demasiada seriedad, nos hundimos. Hay que hacer la vida más liviana.

—Después de tantos años de oficio, ¿qué te sigue desafiando y motivando a asumir nuevos roles?
—Cada propuesta nueva es un desafío. Hace poco filmé una película de terror, La trenza, y fue una experiencia increíble porque nunca había hecho terror. No tengo algo puntual pendiente: me interesa lo que me llegue y me motive.
—¿Por qué creés que el teatro y la actuación siguen siendo necesarios hoy? ¿Cómo lo explicarías en una frase?
—El teatro es el ritual más vivo que existe. En una época en la que es más cómodo quedarse en casa, el teatro ofrece ese encuentro único: salir, compartir el aire y vivir algo irrepetible. Más allá de la inteligencia artificial o los hologramas, el teatro sigue y seguirá siendo el espacio de lo vivo.
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CHIMENTOS
Nazarena Vélez revivió su polémica con Moria Casán y contó por qué no quiere aparecer en su serie
Nazarena Vélez habló sobre su posible aparición en la serie sobre la vida de Moria Casán
En el universo del espectáculo argentino, pocas relaciones resultaron tan mediáticas y conflictivas como la que unió, y luego separó, a Moria Casán y Nazarena Vélez. El reciente estreno de la serie que ficcionaliza la vida de La One reavivó viejas preguntas, entre ellas, si la figura de Nazarena formaría parte del relato. El tema fue abordado por la propia Vélez en su programa de streaming, donde compartió su visión sobre aquel intenso y breve capítulo junto a la vedette.
La consulta surgió en medio de una transmisión en vivo en la que Nazarena, acompañada por su hija Barbie y Alejandra Maglietti, ofreció una respuesta sincera y cargada de humor: “Ahí me están preguntando mucho algo que preguntó Ángel, que es si me interpretan en la serie de Moria. Ojalá que no. Mi paso por la vida de Moria fue… eh… tremendo. Así que prefiero que no, ojalá que obvien esa parte”. La frase resume el sentir de la actriz y productora respecto de ser retratada en la ficción y pone en relieve la intensidad con la que vivió aquel año compartido.
El diálogo no quedó allí. Barbie, con naturalidad, sumó: “Además, fue corto”, a lo que su madre acotó: “Y… fue un año, pero un año intenso a nivel mediático”. La mención no es menor: aunque el vínculo laboral no duró mucho tiempo, fue suficiente para marcar un antes y un después en la relación entre ambas figuras.
La raíz de este desencuentro profundo se remonta a la temporada teatral 2008/2009 en Carlos Paz, cuando ambas compartían cartel en la obra What Pass Carlos Paz?. Fue en ese contexto donde la relación se quebró de manera pública y definitiva. Los cruces verbales y mediáticos se sucedieron durante meses y años, y aunque en ocasiones hubo intentos de tregua, nunca se restableció el vínculo previo. El conflicto entre Moria Casán y Nazarena Vélez trascendió el escenario y se instaló en el imaginario televisivo, con frases punzantes e insultos que, con el tiempo, solo se atenuaron sin desaparecer del todo.
La serie basada en la vida de Moria Casán funciona ahora como un espejo retrovisor para quienes participaron de su círculo, reactivando viejas historias y heridas. Nazarena fue consultada en varias oportunidades sobre si su nombre, o algún personaje inspirado en ella, aparecería en la ficción. Su reacción evidencia una mezcla de alivio y distancia respecto de esa posibilidad.
En el mismo programa, la conversación giró hacia el terreno lúdico: si Nazarena fuera representada en la serie, ¿quién podría encarnar su papel?: “Ay, no sé, porque en ese momento estaba muy rubia”, respondió la involucrada a la pregunta directa de Maglietti.
La intervención de Barbie añadió una dosis de complicidad familiar: “Debería ser yo teñida. ¿Me estás jodiendo? Soy tu hija, tu calco”. Nazarena replicó con ternura y humor: “Pero vos sos más bella”. El intercambio derivó en una sucesión de nombres del ambiente artístico, siempre en tono de broma y complicidad.
Barbie sugirió a Coty Romero como posible intérprete, comentario que Nazarena recibió con ironía: “CotyRomero. Siento que tiene un aire”, pero enseguida remarcó: “Tiene cara muy de niñita. Yo tenía más cara de de perra. Ahí está”. La búsqueda de un perfil actoral continuó con menciones a Verónica Llinás y Sabrina Rojas, aunque Nazarena aclaró que necesitaría a alguien más joven, en alusión a la época de los hechos.

Este juego mediático, lejos de evadir el pasado, lo resignifica con humor y cierta distancia. La dinámica familiar entre Nazarena y Barbie, sumada a la participación de Maglietti, permite abordar el tema sin dramatismos, aunque sin negar la huella que dejó el conflicto con Moria.
El año que compartieron Nazarena Vélez y Moria Casán fue breve en tiempo, pero muy visible en repercusión. La intensidad del conflicto aún se percibe en la manera en que ambas evitan cualquier acercamiento definitivo, a pesar de los años transcurridos. Nazarena, fiel a su estilo, transforma la experiencia en anécdota, reconoce el peso mediático que tuvo y se distancia de cualquier intento de revivirlo en la pantalla, incluso en tono de ficción.
El recuerdo de aquel ciclo teatral, la magnitud del escándalo y la posterior imposibilidad de un reencuentro sincero constituyen parte del ADN reciente del espectáculo argentino.
CHIMENTOS
Pepe Ochoa enfureció con La Joaqui por contar cómo la dejó Luck Ra: “Nos está tomando de boludos”
En tanto los seguidores de la pareja alertaron a la prensa y desataron rumores de ciris ante la ausencia de posteos y publicaciones donde aparezcan juntos, fue Pepe Ochoa quien en LAM contó que la cantante de RKT y su novio cordobés estarían separados.
Si bien ninguna de las partes lo habían confirmado, en tanto la noticia avanzó y llegó a ponerse la figura de Tuli Acosta como tercera en discordia, la propia Joaqui utilizó el aire de Poné La Pava, programa se streaming que hace junto a FlorJazmín Peña y Ana Espósito para confirmar el fin de la relación.
Entre lágrimas y angustia la cantante anunció al aire que ya no estaba saliendo con Luck Ra y que desde el amor decidieron terminar, despejando cualquier nombre o hecho de infidelidad. Pero si bien optó por no dar notas ni declaraciones al respecto, si dio detalles y contó una historia de decepción amorosa con el intérprete de La Morocha en el marco del show de Rosalía en Argentina.
A raíz de esas declaraciones, y tras haberse negado a hablar con la prensa sobre ese episodio en particular, el panelista de LAM al aire de su ciclo de Bondi arremetió contra La Joaqui y lanzó: “Primero me dio mucho cringe el tonito de novela mexicana. La Joaqui haciéndose la española del conurbano. Raro”.
PEPE OCHOA APUNTO CON TODO CONTRA LA JOAQUI
“Con el respeto al universo es como que está en un lugar de superación muy raro. Luck Ra un forro que la lleva a España la deja al tercer día. Me parece que le está gustando a vuelta de todo lo que está pasando. La Joaqui es muy viva. Arma el cassette. Está tratando de vendernos un cuento de Disney. Si me dejan en España digo ´la verdad que el tipo es un forro´”, siguió Ochoa.
Finalmente, Pepe disparó:. “Ahí es donde no creo y descreo de todo, del cuento, del relato. Dejo que lo cuente como quiera. Después vas a buscar likes, se hacen las superadas con la prensa. Pero para hacerlo con Rosalía y contar tus miserias. Es cool, es divino en el marco del Movistar Arena. Y contarlo en LAM es lo peor que te pasó en la vida porque es un programa de proquería… . Yo lo vi en Luzu y dije ´me conmovió´. La vi ayer y dije ´¿Se está cagando de risa y nos está tomando de boludos?´”.
Pepe Ochoa, La Joaqui
CHIMENTOS
Quién fue la elegida por Rosalía para confesar en su último show en Argentina: “Encontré una tanga que no era mía”
La española recibió a la cantante en el confesionario de su show, luego del paso de Ángela Torres, Lali Espósito y La Joaqui (Video: DF Entertainment)
La despedida de Rosalía en Buenos Aires estuvo marcada por la revelación de una historia inesperada durante su último show en el Movistar Arena, cuando invitó a Taichu al escenario y juntas compartieron un momento que sorprendió a miles de espectadores.
El espacio llamado “Confesionario”, habitual en la gira LUX, reunió a varias figuras femeninas durante las noches previas. Por ese lugar pasaron Ángela Torres, Lali Espósito y La Joaqui, quienes contaron anécdotas poco conocidas sobre viejas relaciones amorosas antes de la interpretación de “La Perla”. Para el cierre, el turno fue de Taichu, cantante y trapera que expuso una vivencia personal con humor y honestidad.
La participación de Taichu incluyó una confesión que mezcló anécdota y reflexión: “Yo hace tres o cuatro años estaba saliendo con un cordobés divino, un diamante. Un amor el tipo”, relató ante el público, generando la reacción inmediata de Rosalía, quien expresó su asombro: “Hasta aquí yo no entiendo qué pudo haber salido mal”.
Durante el relato, la artista argentina detalló cómo una relación aparentemente tranquila cambió de rumbo cuando conoció a otra persona: “Un día me cruzo a un bandido. Lo miré y dije ‘he is completely my type’. Sabía que era una red flag viva pero bueno, una, ciega”.
En el desarrollo de la historia, Taichu recordó el momento clave: “Este bandido fantasma me tenía la primera semana diciéndome ‘mi amor’ y en la segunda semana se instaló en mi casa ya. Muy intensa la cosa. Y yo me preguntaba, ‘¿será que de ir tan rápido un día chocamos?’”.
La artista argentina fue parte del último show de la española en Argentina (Video: X/ Aspidzone)
La confesión cobró un giro inesperado cuando la cultora del “hotcore” narró el episodio central: “Para ese entonces yo sigo con el man, me voy de gira y le dejo mi casa para que me la cuide. Y le dejo a mi gata. Cuando vuelvo a mi casa, le traje regalos. En ese reencuentro me encuentro con ropa que no era mía, en mi casa”.
La pregunta directa de Taichu a Rosalía sobre cuál sería la peor prenda ajena que podría encontrar en su hogar desató la complicidad del público. “Una tanga”, respondió la cantante española. “¡Bingo!”, celebró Taichu.
En ese punto, la narración se tornó aún más insólita: “El loco me la dio vuelta como un campeón, me dijo que una amiga vino a mi casa unos días, o que podía ser de la novia de un amigo que un día se quedó. Yo, ingenua, me la creo. Ciega”, reflexionó la joven artista.

Este bloque de la gira LUX permitió a las invitadas compartir anécdotas personales con el público y con Rosalía, generando momentos de identificación y sorpresa. Los relatos, siempre centrados en experiencias íntimas, sirvieron como introducción a la canción “La Perla” y dieron un tono confesional a cada fecha.
Durante el último show, Taichu concluyó: “Las vueltas de la vida. Me voy a hacer las uñas un día y mi manicurista me cuenta que tenía una clienta que conocía mi casa, mi gato, mi cama, mi ropa… Yo cómo ‘¿cómo, si yo no la invité? Claro, debe haber sido mi perla’”.
Para quienes se preguntan qué sucedió en el cierre de la gira de Rosalía en Buenos Aires, la cantante eligió a Taichu para el “Confesionario”, donde la artista argentina sorprendió al relatar su experiencia de desilusión y traición amorosa, desatando risas y complicidad entre el público y la propia Rosalía. El episodio mostró la conexión entre ambas y selló el final de la gira con una confesión inolvidable, antes de dar paso a la música.

El intercambio de remates entre ambas artistas cerró la intervención. “Mejor te hubieras dedicado al cordobés, nena”, soltó Rosalía. Taichu suspiró y admitió: “El cordobés era un tipo del arte”. La cantante catalana remató: “Él era un diamante, pero preferiste quedarte con la perla”, y con esa frase arrancó el tema que da nombre al segmento.
El último espectáculo de Rosalía en Argentina dejó así una huella no solo musical, sino también emocional, gracias a las historias compartidas y la espontaneidad de sus invitadas.
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