POLITICA
Misterios del nuevo dispositivo de poder

Las escenas de los próximos dos o tres episodios de la saga oficial son bastante previsibles. Diego Santilli en acción. Celebrando acuerdos. Exhibiendo ejecutividad. Prodigando coartadas retóricas para los problemas que, a diario, enfrenta la administración. Son las destrezas por las cuales lo ascendieron a la Jefatura de Gabinete.
A medida que se sucedan los capítulos se irán despejando las principales incógnitas de la nueva organización dispuesta por Javier Milei. Una inicial: ¿cuánto poder real va a tener Santilli? Cuando llegó al Ministerio del Interior, el Presidente y su hermana, Karina, redujeron mucho las vacantes a ocupar. Ahora, en la Jefatura, ya le impusieron a su segundo: Ignacio Devitt, un cuadro de tercera línea de Pro, que llegó a La Libertad Avanza de la mano de Manuel Adorni, después de haber pasado por los gobiernos de Vicente López y de la Ciudad de Buenos Aires. Devitt es ahora un delegado de la señorita Milei en el universo de Santilli. Un desafío para Gustavo Coria, flamante secretario de Interior. Él sí es de la máxima confianza del “Colo”, desde que controlaba el Ceamse. Allí, en la gestión de la basura, nació la amistad de Santilli con Claudio “Chiqui” Tapia. Coria deberá romper y, a la vez, disimular las limitaciones del controller Devitt. Son tensiones que derivan del verticalismo de los Milei: ellos detestan la autonomía de sus subordinados. Les gusta quedarse con todo. Parecen peronistas. Como Santilli.
Además de conquistar su metro cuadrado, el sucesor de Adorni tendrá otro desafío: reforzar su relación con Karina. Y, sobre todo, con los Menem: Eduardo “Lule” y su primo, Martín. Ellos esperan de Santilli algo que Santilli no está en condiciones de suministrar: la cabeza de Santiago Caputo, el “Mago del Kremlin”. La designación del nuevo jefe de Gabinete expresa el deseo del Presidente de no desprenderse del “Mago” aun pagando el costo, u obteniendo el beneficio, de la guerra fría entre facciones. Caputo debe celebrar que Santilli no estará husmeando en sus dominios porque es fóbico al conflicto. Alma gemela de Juan Bautista Mahiques, es capaz de simular que tiene veinte dueños, sin comprometerse con ninguno. A propósito del ministro de Justicia, una digresión: ¿qué hará con el expediente que le remitió la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que responda el reclamo del camarista federal Leopoldo Bruglia? El juez denunció ante ese organismo que el Poder Ejecutivo lo discrimina: como llegó a su posición trasladado desde otro tribunal, lo van a reemplazar por alguien surgido de un concurso. Un criterio que no se sigue con el legendario Carlos Mahíques, camarista de Casación y padre del ministro, también trasladado no sólo desde otro tribunal sino, además, desde otro fuero.
La concordia entre Santilli y el “Mago” Caputo está garantizada por viejas relaciones. El “Colo” contrató durante años a Rodrigo Lugones, líder de la consultora Move donde trabaja también Caputo. Los aproximó la mano derecha y, sobre todo, izquierda, del nuevo jefe de Gabinete, Bruno Screnci, antiguo compañero de colegio de Lugones, quien hoy mueve hilos oficiales desde Madrid.
Sin embargo, el verdadero problema de Santilli no es el “Mago” sino el diputado Sebastián Pareja. Es el delegado de Karina Milei en la conducción de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires. Como tal, también aspira a ser candidato a gobernador. La discreta tensión con Pareja conduce a un desafío delicado de Santilli: conquistar para el oficialismo la gobernación que hoy ejerce Axel Kicillof.
En este terreno ya se verificó que, a pesar de que le otorgaron un cargo relevante, a Santilli le retacean el diseño de la estrategia política. Como la elección de gobernador se gana por simple pluralidad de votos, no hay ballotage, él necesita la unificación de todo lo que se extiende desde el centro a la derecha en el campo no peronista. Milei dificulta esa estrategia. Apenas anunció la promoción de su ministro del Interior a la Jefatura, declaró que Macri, cuando reestructuró la deuda en pesos, estafó a los argentinos. Macri está en condiciones de postular una fórmula alternativa en Buenos Aires, no para que Pro gane, sino para que La Libertad Avanza pierda. Santilli sentiría los tironeos de un linchamiento.
Desde el último fin de semana, sobre la carrera bonaerense de Santilli pesa un interrogante y es el siguiente: para conseguir votos en ese territorio, sobre todo en el conurbano, ¿ser jefe de Gabinete de una administración identificada con un ajuste es una ventaja o un castigo?
La elección de la provincia de Buenos Aires plantea, además, otro reto. Si se celebra de manera independiente respecto de la elección presidencial, el impacto del resultado sobre la economía puede ser determinante. ¿Cómo reaccionarían los mercados, sobre todo el de cambios, frente al eventual triunfo de un candidato a gobernador kirchnerista? ¿Cómo lo harían si, en cambio, se impone el elegido de Milei? En 2019, algunos dirigentes de Juntos por el Cambio expusieron ante María Eugenia Vidal y Federico Salvai la conveniencia de adelantar los comicios provinciales para que la eventual reelección de la gobernadora oxigenara a Macri en la competencia nacional. Vidal y Salvai no aceptaron. ¿Qué debe preferir Milei? ¿Comicios desdoblados en los que Santilli o Pareja consigan un triunfo que se proyecte sobre el escenario nacional? ¿O para él es mejor una elección unificada en la que se imponga la agenda de la Casa Rosada? Como se puede advertir, la responsabilidad del representante de La Libertad Avanza en la carrera por la gobernación de la provincia de Buenos Aires es descomunal.
La llave del calendario pertenece al peronismo bonaerense. Allí la gravitación de los intendentes es crucial. Ellos sueñan con que se adelanten los comicios provinciales como sucede en tantos otros distritos. Pero estarían dispuestos a plegarse a la campaña nacional a cambio de un beneficio superior: que se elimine la cláusula por la cual los jefes municipales sólo pueden gobernar dos mandatos. Exigen volver a la reelección indefinida.
La gran dificultad para suprimir esa limitación en el derecho a postularse es la resistencia de Sergio Massa. ¿Las razones? Quienes lo conocen mencionan una inverosímil: los principios. Pero hay un par más. Una: que odia a los intendentes. Otra: que pretende bloquear una nueva candidatura de Julio Zamora, su verdugo de Tigre. Sin embargo, Massa declinaría esta reticencia si el candidato a presidente fuera él mismo. En ese caso, se resignaría a la reelección indefinida a cambio de que los intendentes acepten que los comicios bonaerenses se celebren el mismo día que los nacionales. Al candidato Kicillof le convendría lo mismo. No olvidar el hilo del problema: una elección bonaerense adelantada, como la de 2025, podría ser peligrosa para el gobierno nacional, ya que una eventual derrota enloquecería a los mercados mientras el país marcha hacia la competencia por la sucesión presidencial.
Es un enigma si Massa está en condiciones de presentarse otra vez a una elección nacional. Su imagen sigue siendo mala. Según la última encuesta de Hugo Haime presenta 60,7% de desprestigio contra 32,8% de prestigio. Por otra parte, no hay escándalo que no lo salpique: desde los movimientos de dólares de Javier Faroni con la AFA, hasta las opacas intervenciones en las operaciones de comercio exterior de su íntimo amigo y vecino de San Martín, Germán Cervantes, pasando por los rulos cambiarios del ex de Jésica Cirio, Elías Piccirillo, con el dólar oficial durante el gobierno de Alberto Fernández. A propósito de Piccirillo: ¿quién le pagó la fianza para que le conceden la prisión domiciliaria? En el PJ bonaerense dicen que fue alguien que no quiere que, quebrado por el llanto, explique en detalle los negociados con el cepo.
Más allá de estas fragilidades, Massa está tentado. En especial cuando advierte la catastrófica crisis del PJ bonaerense. La ruptura entre Cristina Kirchner y Kicillof se ha vuelto, al parecer, irreversible. El escenario más resonante del conflicto es la Legislatura bonaerense. Dos senadores provinciales subordinados a la expresidenta, Sergio Berni y Mario Ishii, pintaron de bleque a la presidenta de la Cámara, Verónica Magario, que debió cerrarles el micrófono para amordazar los insultos. Hay quienes temen que el Poder Legislativo bonaerense ya no pueda volver a sesionar. Quiere decir que, enemistada sin retorno con Kicillof, la señora de Kirchner está sin candidato. Ahí se anota Massa. Queda la incógnita de quién correría por la gobernación. Es decir, con quien debería enfrentarse, llegado el caso, Santilli. ¿Máximo Kirchner? ¿Eduardo “Wado” De Pedro? La Cámpora va por lo que parece más seguro: el sillón de Kicillof.
Los riesgos bonaerenses de Santilli son numerosísimos y su nueva condición de jefe de Gabinete parece agigantarlos. Es la razón por la cual comienza a evaluarse si no podría regresar a la Ciudad y presentarse como candidato a jefe de Gobierno. Ese camino permitiría a Milei producir una ironía. Para los que quieren que La Libertad Avanza respete el feudo histórico de Pro, se cedería la candidatura a ese partido. Pero con Santilli. No con un representante de los Macri como, por ejemplo, Jorge Macri. Una curiosidad: ¿Fernando de Andreis y Guillermo Dietrich también corren, alentados por Mauricio? ¿Cómo está la relación entre los primos?
Jorge Macri hace todos los deberes para satisfacer a la Casa Rosada como candidato. Sobre todo uno: se radicaliza hacia la derecha. Ya lo llaman Idi Amin. El do de pecho lo dio en las últimas horas, al reprochar a la Iglesia Católica llenar de pobres la Capital Federal ofreciéndoles comida en los atrios de los templos. “Porque adentro nunca los llevan”, agregó. Audaz Jorge Macri. Abrir este frente de conflicto pocos meses antes de que un Papa visite la ciudad.
Si Santilli termina siendo el candidato porteño de los Milei, el más joven de los Macri se habrá arrepentido de haber saludado su ascenso a la Jefatura de Gabinete a través de un tuit. Tampoco aquí el “Colo” quiere conflicto. Lo demostró en diciembre pasado, cuando el hombre fuerte del gobierno de la Ciudad, Daniel Angelici, le arrebató dos “cajas”: la secretaría administrativa de la Legislatura y la oficina que controla la renegociación de contratos de recolección de residuos. La basura, el eterno reino de Santilli. A propósito de Angelici, no se cansa de repetir que, si los Macri acuerdan con Milei, él se abre del oficialismo envuelto en la bandera radical.
El panorama de conflictos plantea un escenario electoral muy inquietante. ¿Podrían competir cuatro fuerzas electorales? Dos versiones del peronismo, una de las cuales respondería al kirchnerismo, y dos versiones del no peronismo. Cristina Kirchner presiente ese formato, que cobija un resultado impredecible.
Más curiosa que ese nivel de fragmentación es otra peculiaridad de este momento. El PJ se quiebra por su propia dinámica. Milei no hace nada para provocarlo. Habla muy poco de Kicillof, menciona a la señora de Kirchner sólo cuando necesita disimular algún escandalo en sus propias filas, y guarda un misteriosísimo silencio sobre Massa, el ministro de Economía del que heredó una crisis terminal. A Milei le interesa mucho más dividir el propio campo. Empezó por Victoria Villarruel y desde hace muchos meses está ensañado con Macri. Sólo se detiene ante una figura, cuyo desafío fue la secuela más importante de la crisis Adorni: Patricia Bullrich, la dirigente, según el mismo estudio de Haime, más valorada por la opinión pública.
Carlos Pagni,Javier Milei,Diego Santilli,Conforme a,Javier Milei,,Santilli asumió como jefe de Gabinete y el Presidente se reúne con legisladores libertarios,,En una carta a Horacio Marín. Adorni presentó su renuncia al directorio de YPF,,Tras la renuncia de Mauad. Un especialista formado en el ITBA y Estados Unidos dirigirá el Servicio Meteorológico Nacional
POLITICA
Falta de apoyo de aliados y veto de la cúpula: por qué naufragó la idea de volver a pedir facultades delegadas

Con la actividad en el Congreso todavía a media marcha, a pesar de los intentos del oficialismo para impulsar diferentes proyectos, el Gobierno busca distintas alternativas para poder avanzar con las reformas que considera prioritarias, aunque no termina de consensuar una estrategias con los aliados y las negociaciones continúan trabadas en ambas Cámaras del recinto.
La mesa política libertaria se reunió el martes pasado en la Casa Rosada para definir los próximos pasos en materia parlamentaria de cara al 6 de agosto, cuando los legisladores volverán a trabajar tras el receso invernal.
Tal como detalló Infobae, en ese encuentro se acordó que las modificaciones de la Ley de Inocencia Fiscal y de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) serán los primeros objetivos.
Sin embargo, en esa oportunidad ya se habló también de otras dos iniciativas que fueron pensadas por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, y que ya generaron debate interno.
Uno de ellos es un texto que recién se está redactando y que no se envió aún al Congreso, el cual plantea una serie de flexibilizaciones para sectores como farmacias, inmobiliarias y navegación, entre otros.

La discusión surgió porque, uno de los artículos que aparecía en el borrador que circuló en la Cámara de Diputados, establecía otorgarle nuevamente facultades extraordinarias al Poder Ejecutivo para que pueda implementar varios de estos cambios directamente por decreto.
El título X de la norma proponía declarar “la emergencia pública en materia administrativa y de competencia en los mercados por el plazo de seis (6) meses”, período durante el cual el Gobierno iba a tener que, paralelamente, informarle a los legisladores “trimestralmente“ el uso de este permiso constitucional.
Para justificar la aplicación una vez más de esta herramienta, el articulado fija como directrices centrales “eficientizar el funcionamiento de los mercados”, “promover la libre competencia contra toda forma de distorsión” y “favorecer la asignación eficiente de los recursos públicos”.
Asimismo, se ponía como eje ”reducir las obligaciones o cargas que las personas humanas o jurídicas privadas deban cumplir” y a “eliminar las facultades u obligaciones que las normas de rango legal vigentes atribuyan o impongan” a los organismos estatales cuando estas constituyan “restricciones que afecten el desarrollo de actividades económicas en condiciones de libre competencia”.
En el plano operativo, el proyecto facultaba al Ejecutivo a “modificar o derogar las normas de rango legal” que establezcan diversos tipos de trabas regulatorias, tales como “barreras de entrada o de salida” que generen “monopolios, oligopolios o mercados concentrados de manera artificial”.
Del mismo modo, habilitaba la revisión de “regímenes de precios mínimos, máximos, sugeridos o de referencia, bandas de precios o márgenes de utilidad”, y de cualquier “obligación de uso, preferencia o integración de productos, componentes, insumos o servicios de origen nacional, provincial o municipal”, alcanzando inclusive a las “restricciones, autorizaciones, permisos o condicionamientos de cualquier tipo que restrinjan la libre circulación interjurisdiccional de bienes y servicios”.

Sin embargo, cuando se conoció este apartado, las autoridades nacionales se encargaron de aclarar, enfáticamente, que se trata de una idea que estaba totalmente descartada.
“Ni siquiera está cerrado. Aún se están puliendo varios puntos del texto. Se está trabajando mucho con las distintas áreas“, señalaron en el entorno de Sturzenegger.
La posibilidad de tener facultades delegadas, como el Congreso le otorgó en 2024, a través de la ley bases, fue rechazada por el propio presidente Javier Milei, que internamente negó esa chance.
No obstante, los propios aliados, al enterarse del borrador que estaba circulando por la Cámara, habían planteado su malestar al respecto.
“¿Para qué quieren facultades delegadas? Si venían sacando todas las leyes que necesitaban. Ahora se les trabó el Senado, pero los proyectos venían saliendo. Además, ?a dos años y medio de gestión quieren? No, a dos años y medio ya no se les da facultades delegadas”, remarcó el referente de uno de los bloques que más acompaña a La Libertad Avanza.
En cuanto a la ampliación de la inocencia fiscal, el mismo diputado opinó que “antes de lo de Manuel Adorni ya tenía los votos garantizados, pero ahora puede que se les complique“.

Por otra parte, también generó polémica el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, también diseñado por Sturzenegger, que no obtuvo consenso con los otros espacios por, principalmente, el artículo que facilita la venta de tierras a extranjeros.
La jefa de la bancada del oficialismo en el Senado, Patricia Bullrich, acordó postergar el tratamiento hasta el 6 de agosto para evitar que todo el texto fuera rechazado.
Así lo explicó la propia ex ministra de Seguridad en la reunión de la mesa política, aunque también lo conversará personalmente con el titular de la cartera de Desregulación y Transformación del Estado.
La cita ya está establecida para este mismo martes por la tarde y se espera que la senadora plantee que, por lo menos, haya cambios sobre ese punto.
“Es un encuentro interno. El temario básicamente es la propiedad privada, pero es posible que vayan a ver también los otros temas que él tiene en carpeta”, explicó una persona cercana a Bullrich.
POLITICA
Malvinas: cómo es la vida hoy en el lugar más amado y más desconocido por los argentinos

El siguiente texto es un anticipo del libro “Malvinas. El lugar más amado y desconocido por los Argentinos”, que enfoca la realidad de las islas 40 años después de la guerra; números y datos desconocidos hasta ahora
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En 1950 la población de las islas Malvinas empezó a descender lenta pero sostenidamente. De los 2259 habitantes que eran ese año, quedaban 1847 cuando la guerra los sorprendió en 1982. Tres o cuatro personas emigraron en 1983, pero desde ese año en adelante la cantidad de habitantes no paró de subir hasta los 3263 de hoy, sin contar la población transitoria de la base militar de Mount Pleasant.
Las islas se convirtieron en un destino deseable para gente de lugares aún más aislados y postergados, como la isla de Santa Elena o el extremo sur de Chile. Pero también se volvieron atractivas para profesionales de Gran Bretaña y otros países europeos que se instalan allí por algunos años para tareas calificadas. El gobierno local tiene una política inmigratoria muy estricta y la expectativa de crecimiento de la población es de 2% por año.
La base militar, con unos tres mil habitantes, duplicó a la población total y generó algunos problemas de convivencia. Tras la pandemia, en la base quedaron unos trescientos civiles y no más de ochocientos militares.
Los vuelos de los aviones de combate que surcaron en los últimos cuarenta años con alguna frecuencia el cielo de Puerto Argentino (Stanley) fueron motivo de protesta de vecinos, pero significaban algo más importante para ellos: Argentina ya no era una amenaza y estaban más protegidos que antes.
Las medidas económicas concretas que aplicó Londres después de terminada la contienda, la recuperación de la condición de ciudadanos británicos de pleno derecho en 1983 (se les había quitado en 1981), pero sobre todo, la experiencia de un bienestar nunca antes vivido gracias al cobro de derechos de pesca, cambió la vida de todos.
Luego de la guerra el gobierno de Margaret Thatcher destinó a las islas treinta millones de libras (36.200.000 dólares) para la reconstrucción. Después llegaron otros sesenta millones de libras (72.360.000 dólares) en concepto de ayuda para el desarrollo. Si antes de la guerra el presupuesto anual de las islas era de seis millones de libras (7.250.000 dólares), hoy es de más de setenta y ocho millones (94.100.000 dólares).
En 1986 se produjo un hecho clave que cambió la situación económica y social de los isleños: Gran Bretaña le otorgó a las autoridades locales la potestad de cobrar derechos de pesca en una zona de trescientas millas alrededor de las islas, en aguas argentinas, pero establecidas unilateralmente por los británicos como un área de exclusión bajo amenaza de derribo de aviones o hundimiento de barcos.
La Argentina protestó y protesta en distintos foros internacionales sin lograr hasta el momento que cese la usurpación de esas aguas y su consecuente usufructo económico.
Barcos de todo el mundo, principalmente de Asia, como así también de España, pagan millones de libras al año para pescar en esas aguas, sobre todo calamar y en menor medida merluza.

De allí en más el crecimiento económico fue exponencial. Los ingresos del gobierno local, que eran más bien magros, aumentaron en un 500%, asegurando la autosuficiencia en todas las áreas, excepto en defensa y asuntos exteriores, que permanecen a cargo de Gran Bretaña.
Una de las muestras más significativas de la nueva prosperidad fue la construcción del enorme colegio secundario, con una pileta de natación cubierta, un gran gimnasio y una biblioteca abiertos a la comunidad. La piscina de veinticinco metros fue una gran novedad, ya que no había otra en las islas y mucha gente no sabía nadar, o no lo hacía por el frío del mar. El nuevo colegio primario, el hospital, viviendas y decenas de kilómetros de rutas pavimentadas y mejoras de los caminos de ripio fueron otras muestras del flamante bienestar.
Las licencias de pesca lo explican casi todo. ¿Cómo funcionan?
La Asamblea Legislativa de las Islas Malvinas estableció un régimen de gestión basado en derechos transferibles para sus recursos pesqueros. Traspasa a empresas particulares con sede en las islas la posibilidad de vender los derechos de pesca y estas le pagan un canon al gobierno. El propósito declarado de esta política es promover el desarrollo del sector pesquero local. Algunas empresas isleñas se asociaron con firmas españolas, poseen embarcaciones y pescan por su cuenta, además de vender los derechos.
Las licencias se otorgan a distintos países, pero los mejores clientes son España y Corea del Sur. La categoría que se adquiera determina la cantidad, la zona y la clase de pescado o marisco que se puede capturar. Los barcos pesqueros en general no son factoría, sino que trasladan la captura a otros barcos que sí procesan y transportan la carga. Lo que pescan los españoles en Malvinas se vende casi en su totalidad en Vigo.
Con el cobro de los derechos, las autoridades isleñas también tienen facultades de inspeccionar los buques para evitar irregularidades de todo tipo, desde industriales hasta violaciones de los derechos de los trabajadores a bordo.
En aguas de las islas se pescan aproximadamente 244.000 toneladas de distintas especies de calamar y pescado al año, lo que equivale a unos 277 millones de libras esterlinas (334.000.000 dólares) para las empresas que venden el producto en Europa o Asia. Los isleños reciben por vender los derechos de pesca unos trece millones de libras esterlinas. En un año típico, dos especies de calamar representan el 75% de todas las capturas.
El volumen de la pesquería de las Malvinas no es importante en términos mundiales; sin embargo, las capturas totales son aproximadamente un tercio de las del Reino Unido, que pesca 623.000 toneladas, equivalentes a 831 millones de libras (mil millones de dólares), según datos de 2021. El Reino Unido es el segundo productor europeo, pero como es un gran consumidor de pescado importa más de lo que exporta.

Por su parte, Argentina captura 780.000 toneladas al año, aproximadamente. La mayoría se exporta porque el consumo interno es muy bajo. En 2018 los ingresos por exportaciones de este sector en nuestro país fueron de dos mil millones de dólares.
Los cálculos sobre lo que la Argentina pierde por no poder explotar las aguas que rodean las Malvinas no se deben limitar a lo que se extrae y a lo que se cobra por las licencias de pesca que vende el gobierno isleño. Hay un problema igual o más grande en nuestro mar, que es la pesca ilegal.
Volviendo a las islas, la pesca impulsó otras actividades asociadas, como el transporte y el almacenamiento, servicios administrativos y de apoyo, así como las inversiones en el comercio minorista y el inmobiliario.
Respecto de los ingresos anuales por las licencias, pueden encontrarse algunas diferencias según la fuente en distintos informes del gobierno isleño. Mientras el Departamento de Pesca señala que los ingresos promediaron los veinte millones de libras esterlinas (unos 24.100.0000 de dólares) durante los primeros veinte años (1986-2006) y que últimamente se han reducido a unos trece millones de libras esterlinas (15.700.000 dólares), el informe sobre el estado de la economía de las islas indica que asciende a veintinueve millones de libras (35.000.000 dólares). La pesca representa alrededor del 40% del PIB.
Hoy la economía de las islas es superavitaria, según el informe sobre el estado de la economía que ya citamos. Los ingresos provienen de la recaudación impositiva (treinta millones de libras), las licencias de pesca (veintinueve millones de libras), más los fondos de inversión administrados externamente (once millones de libras), la exportación de lana (ocho millones de libras) y de carne de oveja (dos millones de libras). El turismo aporta, por su parte, unos seis millones de libras.
Ese mismo informe advierte, eso sí, sobre la inflación: en total, fue 25% a lo largo de diez años, entre 2010 y 2020.
En 2020, por ejemplo, de los setenta y ocho millones de libras de presupuesto, proyectaron un gasto de alrededor de cincuenta y cuatro millones para una importante ampliación del hospital, la construcción de un nuevo puerto, planes de vivienda y nuevos caminos y mejoras en el sector educativo, en ese orden. Al referirse a estos proyectos, el entonces gobernador Nigel Phillips enfatizó el «enfoque entusiasta con prudencia fiscal» con que se manejan los gobiernos de las islas.
El PIB per cápita es el quinto más alto del mundo, con ochenta y un mil libras, aproximadamente (cifras de 2018). Efectivamente, altísimo para una población tan pequeña. Sin embargo, esto no significa que todos sean ricos, ni mucho menos. Tampoco significa que el ingreso de las familias sea equitativo.
A vuelo de pájaro, o de dron, no se advierten grandes contrastes económicos y sociales en las islas. Más bien, parece un claro ejemplo de clase media generalizada; no hay villas de emergencia ni tampoco mansiones; sí algunas casas de inferior calidad y tamaño, o deterioradas por falta de mantenimiento, ubicadas la mayoría en la periferia de Puerto Argentino, aunque vimos algunas en lo que podríamos llamar el centro de la ciudad.
La desigualdad se evidencia en la existencia de grandes terratenientes con decenas de miles de hectáreas de campo y empresarios que venden licencias pesqueras que pueden tener un estilo de vida superior al promedio. Sin embargo, no se nota ostentación a simple vista.
Las estadísticas oficiales sí reflejan esas diferencias: «Las islas se encuentran entre los países de ingreso alto en los que la mayor proporción del ingreso total obtenido va al 10% que más gana», dice el informe que citamos.
La escala se organiza de esta manera según los índices desde 2005 hasta 2019: si se ordena la población de las islas por sus ingresos, con los ingresos más altos arriba y los más bajos abajo, el 50% de abajo obtiene el 26% del total del ingreso de las islas, mientras el 50% más alto obtiene el 74% del total del ingreso. Si se considera solo el primer 20% de los de abajo (o sea los que están más al fondo de la escala), ese grupo consigue solamente 7% del total de los ingresos. Y si se toma al 1% que está al tope de la escala (los que reciben los mayores ingresos), entre ellos se reparten el 10% del ingreso total de las islas.
No parece tan grave si se lo compara con lo que sucede en el continente, uno de los más desiguales del mundo: hoy, en América Latina y el Caribe, mientras que el 10% más rico se queda con el 55% de los ingresos y el 77% de la riqueza, el 50% más pobre recoge el 10% de los ingresos y tan solo el 1% de la riqueza.
El tema no pasa inadvertido en los medios locales ni en la Asamblea Legislativa y choca con la imagen casi idílica que los isleños promueven sobre su progreso económico y social desde el fin de la guerra de 1982.
Un informe de la Falkland Islands TV (FITV) emitido en octubre de 2022 aseguraba que aún antes de la pandemia las islas eran «uno de los territorios más desiguales del mundo» a pesar del alto ingreso per cápita. Un nivel de autocrítica llamativo para lo que se ve, y mucho más si se compara con la desigualdad extrema del continente americano.
Sobre la base del mismo informe del gobierno isleño que citamos anteriormente, el reporte periodístico de la televisión local señalaba que los niveles de desigualdad en las islas eran similares a los de Estados Unidos o Gran Bretaña y que esto se había acentuado, con fluctuaciones, en los últimos quince años, «aunque no de manera dramática».
El concejal Mark Pollard, a quien entrevistamos en nuestra visita de marzo y abril de 2022, había dicho en una sesión de la Asamblea Legislativa que la pobreza existe en las islas, a pesar de quienes creen que no es así. «Lo hemos hablado muchas veces en esta Asamblea (…) ¿Pueden el capitalismo y la teoría del derrame afectar esto? Sugiero que algunas políticas que pensamos aplicar para las próximas décadas parecen no estar funcionando», advirtió. El mismo Pollard dijo después que el hecho de que tanta gente tenga dos o tres trabajos es el resultado de que el dinero no alcanza, y no por causa del aburrimiento o excesivo amor al trabajo.

Otro legislador, Roger Spink, entrevistado por el mismo programa televisivo, opinó en cambio que no se pueden comparar economías de tan diferente tamaño como la isleña y la de Estados Unidos. Dio a entender que pocas personas en una comunidad tan chica pueden distorsionar una estadística, además de que el gobierno garantiza servicios sin costo alguno, cosa que no ocurre en ninguna otra parte. Sin embargo, Spink no desconoció que existe la pobreza en la población y propuso subir el salario mínimo para mejorar la situación.
El informe televisivo hace hincapié en que a pesar de que la ayuda social es valiosa y los impuestos son bajos en las islas, estos últimos resultan especialmente benévolos con las grandes empresas, sobre todo con las pesqueras. Las ganancias de hasta quinientas mil libras pagan un 21% de impuestos, mientras que las mayores de ese monto pagan 26%. En cuanto a los impuestos personales, no pasan del 26%, mucho menos de lo que se cobra en el Reino Unido. No existen impuestos al capital, a la herencia, a la riqueza, ni ley de sellos.
El gobierno local asegura que, comparada con países de similares ingresos, esa desigualdad es menor en términos sociales gracias a los bajos impuestos, los servicios gratuitos de salud y educación para toda la población, además de subsidios para calefacción y el bajo precio (comparado internacionalmente) de los combustibles. Según el mismo informe, la llegada masiva de turistas con los cruceros del verano «achica la brecha entre quienes más y menos ganan».
Un cambio externo importante que impactó en los planes económicos del gobierno local, y del que todavía no se conocen los resultados definitivos, fue el Brexit.
Los isleños en general no eran partidarios de la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea decidida en una consulta popular vinculante en 2016. Por varias razones, la mayoría de los isleños estuvo en contra del Brexit. Las dos más importantes: políticamente, porque ser parte de la UE les daba más seguridad contra los reclamos argentinos. Temen que España, que mantiene su reclamo por el Peñón de Gibraltar y ahora ya no es más socia de Londres, pueda secundar a Argentina en los foros internacionales en su reclamo por Malvinas.
En segundo lugar, lo económico: la nueva situación los obliga a negociar la venta de su producción pesquera directamente con los clientes europeos, cuando antes lo hacía a través del Reino Unido. No solo eso: ahora se aplican aranceles a sus productos que achican sus márgenes de ganancia. Sin embargo, por gestión e iniciativa de España, principal importador de la producción que proviene del Atlántico Sur, la UE exceptuó en 2021 del pago de aranceles a los productores de calamar loligo, por lo que el impacto del divorcio de Europa en esa cuenta no ha sido tan duro. Sí se suspendió la ayuda al desarrollo que las islas recibían de la UE.
Cuando se habla de la economía y sustentabilidad de las islas, siempre está presente la expectativa por extraer petróleo y gas.
Durante los años en los que se realizaron prospecciones petroleras, al comienzo de los 2000, se temía que, si alguna vez se empezaba a concretar la explotación del petróleo que yace en el subsuelo marino, la llegada de trabajadores, técnicos y profesionales de la industria podría conllevar a un aumento de población y un consiguiente cambio de estilo de vida. Esto no es para nada deseable para muchos isleños que aseguran que no aceptarían más riqueza si eso implica perder la tranquilidad y la seguridad de la que disfrutan hoy.
De todas formas, la baja del precio del petróleo, las dificultades tecnológicas para extraerlo en las condiciones climáticas y profundidades extremas del Atlántico Sur y la imposibilidad de tener apoyo desde el continente han disuadido por ahora a las grandes empresas. El gobierno isleño asegura que si finalmente esto se concreta no implicará cambios demográficos importantes.

A fines de 2022 se había conocido que el gobierno local de las islas había extendido licencias de exploración a distintas empresas. Al respecto, el ingeniero en petróleo Alejandro R. Luppi, especialista en el tema, nos dice: «Las prórrogas de las licencias que el gobierno de las Islas Malvinas viene dando a pedido de los interesados se enmarcan en el deseo de mantener viva la posibilidad de que los esfuerzos exploratorios que tuvieron resultado positivo sigan pendientes, a la espera de que se materialice la explotación. En todos los casos, aquellos resultados parecen moderados y el éxito de una explotación redituable, dudoso. Esta es la razón por la que la explotación se viene postergando sine die, sin perjuicio de que las consecuencias de la guerra en Ucrania, entre ellas la marginación de Rusia como importante proveedora de hidrocarburos y el consecuente aumento del precio de estos, hayan dado lugar a nuevos análisis económicos que podrían activar proyectos latentes (aunque no parece ser el caso que nos ocupa)».
—¿Qué perjuicios adicionales causan esas prórrogas a la Argentina?
—Diría que el perjuicio se limita a que se mantiene el statu quo respecto de los derechos aún vigentes de los licenciatarios, ya que ni el Reino Unido ni otros candidatos han demostrado interés concreto en sustituir a estos últimos al vencimiento de las licencias mediante propuestas superadoras, que seguramente deberían prever la explotación de los descubrimientos.
En otras palabras, todo dependerá en el futuro del precio del petróleo, de los avances tecnológicos en esta industria y de la política, como siempre.
Con este panorama económico a la vista, resulta interesante ver en qué trabaja ahora la gente en Malvinas.
Actualmente, el mayor empleador es el Estado, lo que no deja de ser sorprendente para una sociedad que adhiere a principios económicos liberales. El gobierno de las islas requiere de técnicos y profesionales para su funcionamiento. El organigrama de direcciones, secretarías y departamentos parece el de un país, no el de un pueblo de tres mil habitantes. Según el censo de 2016 (los datos liberados del censo de 2021 no incluyen este tema), el 29% de la población activa trabaja en el sector público. Muchos funcionarios especialistas en determinadas áreas son contratados en el exterior y constituyen parte de la población que, siendo británica o de países del Commonwealth, está de paso por un par de años en las islas.
En segundo lugar, como empleadores siguen el comercio y la actividad ganadera, con 9,7% de la fuerza laboral, gracias al aumento del precio de la lana en los últimos años. La lana es la principal exportación de origen ganadero; un poco más atrás vienen la carne de oveja y cordero. Durante la pandemia de Covid el gobierno local tomó medidas preventivas de protección a los productores: les compró una cantidad importante de lana y la almacenó hasta que la reapertura de los mercados le permitió venderla.

Con el turismo pasó algo similar. Para compensar las pérdidas derivadas del encierro, el gobierno organizó una especie de Pre Viaje, llamado TRIP Scheme, para que durante la pandemia los isleños pudieran recorrer las islas alojándose en las pequeñas posadas o cabañas que hay en diferentes lugares, en especial en las estancias ovejeras.
El gerente de uno de los hoteles de Puerto Argentino (Stanley) nos comentó que, salvo cuando cerró durante tres meses para hacer reformas, durante 2020 y 2021, siempre tuvo huéspedes: «Eran todos de acá. Gente del campo que venía a pasar un fin de semana, o los de la ciudad, que venían al hotel para variar un poco».
Hay pleno empleo en las islas, y mucha gente tiene dos ocupaciones, sobre todo en temporada alta de cruceros, cuando muchos pobladores se convierten en guías de turismo para hacer conocer las islas a los visitantes. El mismo gerente de hotel nos comentaba que estaba esperando a unos empleados nuevos provenientes de Nepal, porque como en las islas todo el mundo tiene trabajo, no se consigue mano de obra local. De hecho, entre sus empleados pudimos ver a tres filipinas, un colombiano y dos chilenos.
Por otra parte, los isleños son gente que así como antes estaban dispuestos a cortar turba durante todo el verano para tener durante el invierno (y aún hay quien lo hace) se las arreglan para hacer todo por sí mismos. Por cierto que hay plomeros, electricistas, mecánicos y demás, pero muchas de las personas que conocimos en diferentes viajes, sobre todo las que viven en estancias que no están en la ciudad, saben hacer un poco de todo y están acostumbrados a arreglarse solos.
Este texto es uno de los capítulos de “Malvinas. El lugar más amado y desconocido por los Argentinos” (Ariel), de los periodistas Alejandra Conti y Sergio Suppo, que se publica este jueves 2/3. La obra cuenta qué cambió desde la guerra, cómo se modificó la relación de los isleños con la Argentina, qué profundidad tuvieron las modificaciones económicas, sociales y políticas en el archipiélago
Alejandra Conti,Sergio Suppo,LA NACION,Ideas
POLITICA
El Gobierno evalúa los pasos legales para frenar la ejecución del fallo de la Justicia de EE.UU. por la expropiación de Aerolíneas

El Gobierno analiza distintas alternativas judiciales después de que la Corte de Apelaciones de Estados Unidos para el Circuito del Distrito de Columbia confirmara la sentencia contra la Argentina en el caso por la expropiación de Aerolíneas y Austral.
En Nación evalúan pedir una revisión ante la propia Cámara, recurrir a la Corte Suprema estadounidense y solicitar la suspensión de la ejecución mientras se tramitan esos planteos.
La causa enfrenta al Estado argentino con Titan Consortium 1 LLC, la firma que adquirió los derechos económicos derivados del laudo iniciado por sociedades españolas del Grupo Marsans. El monto reconocido por la Justicia estadounidense asciende a US$390.907.115 al 10 de diciembre de 2024, más intereses posteriores a la sentencia.
La Procuración del Tesoro quedó a cargo de analizar los próximos pasos. En la estrategia legal argentina evalúan pedir una nueva revisión ante los mismos jueces que fallaron contra el país, solicitar que el caso sea revisado por una integración más amplia de la Cámara de Apelaciones o avanzar directamente con un planteo ante la Corte Suprema de Estados Unidos. “Estamos analizando eso”, expresan en Nación sobre las alternativas que siguen abiertas.
La primera opción apunta a que el mismo tribunal revise su decisión. La segunda busca que el fallo sea evaluado por más jueces de la Cámara de Apelaciones. Son recursos excepcionales, pero forman parte de las herramientas que la Argentina tiene sobre la mesa antes de definir si lleva el caso al máximo tribunal estadounidense.
El Ejecutivo también analiza solicitar una suspensión de los efectos del fallo y de las medidas de ejecución mientras se resuelven esos planteos. En términos prácticos, se trata de intentar frenar el avance del cobro y evitar que Titan pueda avanzar rápidamente con medidas sobre activos argentinos en Estados Unidos. “Todo. No descartamos nada”, resumen en despachos oficiales.
El caso tiene origen en el arbitraje que en 2009 iniciaron Teinver S.A., Transportes de Cercanías S.A. y Autobuses Urbanos del Sur S.A. contra la República Argentina ante el CIADI. Las sociedades, pertenecientes al Grupo Marsans, reclamaron por la expropiación de sus participaciones accionarias en Aerolíneas Argentinas y Austral, realizada por el Estado mediante la Ley 26.466 de 2008.
En 2017, un tribunal arbitral del CIADI condenó a la Argentina a pagar aproximadamente US$321 millones, más intereses y costas. El país pidió la anulación del laudo, pero en 2019 un comité ad hoc del CIADI rechazó esa solicitud y dejó firme la condena.
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Como los laudos del CIADI no se ejecutan automáticamente, Titan inició en 2021 una petición de reconocimiento y ejecución ante la Corte de Distrito de Estados Unidos para el Distrito de Columbia. En 2024, ese tribunal rechazó el argumento argentino de aplicar un plazo de prescripción de tres años y resolvió que correspondía un plazo de doce años.
La Argentina apeló en 2025 e insistió con el plazo de prescripción de tres años. La Corte de Apelaciones confirmó ahora el criterio de primera instancia y sostuvo que el plazo aplicable es de doce años, lo que mantiene en pie el reconocimiento del laudo y el monto fijado contra el Estado argentino.
En Balcarce 50 buscan ganar tiempo y reducir el impacto financiero y judicial del fallo. La prioridad es evitar que la confirmación de la Cámara deje al Estado argentino en una posición más vulnerable frente a intentos de embargo o de reconocimiento de la sentencia en otras jurisdicciones de Estados Unidos.
El Gobierno remarca que el fallo no afecta a Aerolíneas Argentinas como empresa, sino al Estado nacional. La condena deriva de la expropiación ejecutada durante el kirchnerismo y forma parte del lote de juicios internacionales que la actual administración exhibe como parte de la “herencia” recibida.
En ese sentido, en la defensa argentina sostienen que la causa se inscribe en el “costo institucional de decisiones estatistas de las últimas décadas”. En documentos oficiales remarcan que el Gobierno recibió en diciembre de 2023 más de US$30.000 millones en deudas por juicios perdidos.
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La Casa Rosada también sigue con atención el impacto del fallo sobre otros expedientes. Uno de los casos que puede reactivarse es el de Webuild, vinculado al reclamo de la constructora italiana por el congelamiento de tarifas en el puente Rosario-Victoria. En Nación entienden que la resolución sobre Aerolíneas puede acelerar movimientos de otros acreedores con laudos pendientes contra la Argentina.
El Gobierno no descarta tampoco explorar canales de negociación con Titan, aunque en los despachos oficiales evitan presentar esa posibilidad como un camino abierto. En Nación prefieren mantener todas las alternativas sobre la mesa y sostienen que la prioridad es defender una posición de fuerza en el expediente. “Veremos. Queremos ganar siempre”, expresan en la defensa argentina.
El escenario más inmediato pasa por resolver si la Argentina pedirá una revisión en la propia Cámara de Apelaciones o si prepara directamente el camino hacia la Corte Suprema. Cualquiera de las opciones puede combinarse con pedidos de suspensión para demorar la ejecución mientras se tramitan los recursos.
Gobierno, Aerolíneas Argentinas
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