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Myriam Bregman: “Quienes no votaron a Milei se sienten defraudados por el peronismo”

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Mientras algunos dirigentes del peronismo insisten en tender puentes con la izquierda, la diputada nacional Myriam Bregman desestimó cualquier posibilidad de confluir con el Partido Justicialista (PJ). Cree que una parte del electorado que rechazó a Javier Milei ya no se siente representada por el justicialismo.

En una entrevista con , la referente del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) calificó los llamados a la unidad del PJ como “discursos para la tribuna” y sostuvo que la experiencia del peronismo “está prácticamente agotada”.

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“Quienes no votaron a Milei se sienten defraudados por la oposición tradicional”, afirmó, y cuestionó que el principal espacio opositor “no estuvo en la calle” para enfrentar el ajuste del Gobierno.

No es un dato menor su diferenciación del PJ. Según el informe de junio de AtlasIntel para Bloomberg, Bregman es la segunda dirigente con mejor imagen del país, detrás de Patricia Bullrich. Ese crecimiento despierta interés en un peronismo que busca evitar que una oferta de izquierda le reste votos en la oposición a Milei.

El informe Latam Pulse Argentina de junio de AtlasIntel para Bloomberg

Bregman también defendió un programa de gobierno basado en confrontar con los factores de poder económico, planteó que un gobierno de izquierda debería intervenir para evitar el cierre de empresas como Fate (neumáticos) y derogar reformas como la de la Ley de Glaciares. En política internacional, además, tomó distancia del grupo Hamás al asegurar: “No tengo nada que ver con la política, los métodos ni la estrategia de Hamás”. A la vez, volvió a denunciar que Israel comete un “genocidio” contra el pueblo palestino en Gaza.

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—¿Va a ser la próxima candidata presidencial de la izquierda?

—No es una decisión tomada, ni siquiera una decisión personal. Es algo que se irá definiendo entre las fuerzas del Frente de Izquierda (FIT). Pero es evidente que la sociedad me fue ubicando en ese lugar. Lo veo en la calle, en las redes sociales y en cada encuentro con quienes nos acompañan. Hay un reconocimiento a lo que hicimos durante estos más de dos años de gobierno de Javier Milei. Cada vez más personas nos dicen que fuimos quienes enfrentamos al Gobierno de la manera en que había que hacerlo: en el Congreso, en la calle y acompañando cada conflicto. Cuando alguien me dice “te necesitamos presidenta”, no lo interpreto solamente como un apoyo a una candidatura. Expresa algo más profundo: que una parte importante de quienes no votaron a Milei siente que fue defraudada por la oposición tradicional, especialmente por el peronismo. Ese sector hoy ve en la izquierda una referencia para enfrentar al Gobierno.

Nestor Pitrola, Romina del Plá ,Myriam Bregman y Nicolás del Caño muestran su apoyo los trabajadores de Fate en el inicio del debate sobre la Reforma Laboral en Comisión de DiputadosTadeo Bourbon

—Usted aparece sistemáticamente entre los dirigentes con mejor imagen del país. Sin embargo, la izquierda no logra romper su techo electoral en una elección presidencial. ¿Por qué cree que pasa?

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—No comparto esa idea de que la izquierda tenga un techo fijo. Hemos crecido en los últimos años. En la Ciudad de Buenos Aires obtuvimos nuestros mejores resultados en mucho tiempo; en la provincia de Buenos Aires fuimos la única fuerza que rompió la polarización entre La Libertad Avanza (LLA) y el peronismo; en Jujuy llegamos al 25% en algunos lugares. Lo que ocurre es que las elecciones presidenciales están atravesadas por una lógica de polarización muy fuerte. Desde hace años, las dos grandes fuerzas construyen una estrategia basada en el “mal menor”: vota por mí para que no gane el otro.

—¿El llamado “voto útil”?

—Yo diría que es un voto bastante inútil para resolver los problemas de la sociedad. Nuestro desafío es romper ese esquema. Pero para eso no alcanza con juntar votos. Hay que construir fuerza social organizada. Además, creo que estamos frente a un fenómeno internacional. En distintos países empiezan a crecer candidaturas de izquierda que ponen en el centro problemas concretos como la vivienda, el trabajo o el costo de vida.

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—¿Cómo se transforma eso en una propuesta concreta de gobierno? ¿Qué haría un gobierno de izquierda?

—Lo primero es entender que se puede llegar al Gobierno sin tener el poder para transformar las cosas. El mejor ejemplo es el de Alberto Fernández. Logró una unidad política amplísima y, sin embargo, fracasó porque nunca enfrentó a los factores reales de poder. Cualquier propuesta de la izquierda parte de decir la verdad. No hacemos promesas vacías. Decimos desde ahora qué intereses hay que afectar y que esas transformaciones solo van a ser posibles si la sociedad se organiza para defenderlas. Hoy las jubilaciones, las tarifas o el precio de los combustibles están condicionados por los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional. Ningún programa serio puede eludir esa discusión. También hay que discutir salarios, despidos y cierres de empresas. No todos pueden decir qué van a hacer, nosotros sí.

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Son discursos para la tribuna. Hablan de unidad cuando ni siquiera pueden ponerse de acuerdo entre ellos.

— Myriam Bregman

Te pongo un ejemplo muy concreto: el caso de FATE. Después de haber ganado millones y millones, de haber hecho trabajar a sus empleados durante toda la pandemia porque la actividad fue declarada esencial, ahora el dueño decide cerrar la empresa y deja a cientos de familias en la calle. ¿Por qué el gobernador Axel Kicillof no puede declararla de utilidad pública y ponerla a producir? Desde la izquierda somos los únicos dispuestos a afectar esos intereses. Lo mismo con las reformas ambientales. Nosotros derogaríamos los cambios en la Ley de Glaciares, como también revisaríamos el RIGI y el Súper RIGI, porque creemos que forman parte de un mismo esquema de entrega de recursos estratégicos.

—Algunos dirigentes del peronismo, como José Mayans, plantearon públicamente la necesidad de tender puentes con la izquierda e incluso la mencionaron a usted. ¿La fueron a buscar?

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—No, por supuesto que no. Son discursos para la tribuna. Hablan de unidad cuando ni siquiera pueden ponerse de acuerdo entre ellos. La respuesta es no, porque tenemos proyectos políticos muy diferentes.

Bregman posa en su despacho junto a un retrato de León Trotsky y sostiene: «Planteamos la necesidad de poner en pie un nuevo movimiento histórico, la experiencia con el peronismo está prácticamente agotada»Fabián Marelli

—En el acto del 1° de Mayo usted calificó al peronismo como una fuerza “moderada” como algo negativo. ¿Qué quiso decir?

—Que el peronismo ya no representa una alternativa para transformar la realidad. Lo vimos cuando fue gobierno y lo seguimos viendo ahora en la oposición. Acaban de votar, junto con otros bloques, el fortalecimiento de un Poder Judicial que persigue opositores y garantiza la continuidad de este modelo. Nosotros no tenemos nada que ver con ese proyecto político.

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Por eso nosotros planteamos la necesidad de poner en pie un nuevo movimiento histórico, que la experiencia con el peronismo está prácticamente agotada, más allá de que puedan ganar o no una elección, es evidente que no van a transformar la realidad y que no van a sacar al país de este lugar en el que estamos, más bien lo convalidaron cuando estuvieron en el gobierno, por ejemplo convalidando el acuerdo con el Fondo Monetario.

—¿Cree que el PJ sigue condicionado por la figura de Cristina Kirchner?

—Cristina Kirchner es parte del PJ. Es su presidenta y una de sus principales dirigentes. Si otros se sienten condicionados por ella, tendrán que responderlo ellos. Lo que sí veo es que nadie logra explicar por qué se pelean.

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A Cristina Kirchner se le imponen restricciones extraordinarias, como el uso de una tobillera electrónica.

— Myriam Bregman

Sus disputas parecen ser de poder, no de programas para sacar a la Argentina de la crisis. Quienes votaron al peronismo hace dos años no imaginaron que su representación terminaría reducida a esta fragmentación.

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—¿Cristina Kirchner debería ser indultada?

—No sé si esa es la figura jurídica. Lo que sí tengo claro es que fue juzgada por un Poder Judicial completamente parcial. Soy abogada en causas de lesa humanidad y veo todos los días cómo se flexibilizan las condiciones de detención para represores condenados. En cambio, a Cristina Kirchner se le imponen restricciones extraordinarias, como el uso de una tobillera electrónica. Hubo corrupción durante su gobierno, eso no lo niega ni ella. Pero tampoco es aceptable que jueces con vínculos evidentes con Mauricio Macri sean quienes juzguen a su principal adversaria política. Toda degradación de las garantías democráticas termina volviéndose contra el conjunto de la sociedad.

—¿Hay hoy algún punto de encuentro posible entre la izquierda y el peronismo?

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—Desde que asumió Milei insistimos en que había que coordinar la pelea en la calle. Fue imposible. El peronismo conduce la CGT, las dos CTA y la mayoría de los grandes sindicatos. Milei prácticamente no tiene representación en ese mundo. Entonces la pregunta es: ¿dónde estuvieron durante estos dos años y medio de ajuste, despidos, pérdida salarial y represión? Después aparecen los discursos sobre la unidad, pero durante todo este tiempo no estuvieron donde había que estar.

Bregman se enfrentó con Milei durante el informe de gestión en el que Adorni intentó explicar sus gastos y patrimonioSantiago Oróz

—En Ferro usted habló de construir un “partido de la nueva clase trabajadora” en unidad. En ese contexto, ¿cuánto condiciona la propia interna la construcción de una alternativa amplia y competitiva?

—No hay ninguna interna. Somos cuatro partidos distintos, que incluso provenimos de tradiciones diferentes, pero los cuatro somos partidos de izquierda, trotskistas, y siempre lo decimos de cara a la sociedad. Tenemos un mérito que otras fuerzas políticas no pueden mostrar: somos un frente estable desde 2011. Creo que hoy somos la coalición política más estable de la Argentina. Eso también les da confianza a quienes nos votan, porque saben que votan una cosa y eso es lo que va a pasar. No es que mañana nos vamos a estar peleando en el Congreso o cambiando de bloque, como ocurre en otras fuerzas.

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— En ese acto también dijo “moderada nunca”. Javier Milei también construyó su liderazgo reivindicando posiciones intransigentes y rechazando la moderación. Más allá de las diferencias ideológicas, ¿encuentra algún punto de contacto entre la forma en que él y usted hacen política?

—No. Son formas completamente opuestas, porque las formas tienen que ver con las ideas que cada uno representa. Milei hizo un culto de la agresión, de la violencia contra la izquierda, de la reivindicación de los genocidas y de la misoginia. Yo discuto ideas políticas; no agredo personas.

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Milei intenta rediseñar el sistema político para perpetuarse en el poder.

— Myriam Bregman

Cuando tengo que apoyar un conflicto de trabajadores, nunca dudo de qué lado ponerme. Milei es un veleta. Sabe que tiene que cumplir con el Fondo Monetario, que le debe su carrera política a [Scot] Bessent (secretario del Tesoro de Estados Unidos) y a [Donald] Trump, que lo salvaron cuando el gobierno estaba mal herido, y después va cambiando y va diciendo una cosa o lo contrario según lo que le convenga. Bueno, se le hacen muchos chistes alrededor de lo de China, pero porque es escandaloso.

—¿Es pragmático?

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—No. Más que pragmático, es oportunista. Vino a llevar adelante un programa de saqueo y de entrega.

—El Gobierno impulsa una reforma electoral que permitiría que distintas listas legislativas adhieran a un mismo candidato presidencial. ¿Qué lectura hace?

—Lo que está haciendo Milei es rediseñar el sistema político para perpetuarse en el poder. Veremos quién se anima a enfrentar eso, nosotros ya te digo que sí. Si todos los que se llenan la boca hablando de democracia, se llenan la boca hablando de república, se animan a enfrentar la reforma electoral de Milei que te la vende como derogar las PASO. La discusión sobre las PASO es secundaria. Lo central es que intenta adaptar las reglas electorales apara su beneficio y para que las campañas sean pagadas por quienes pagaron la campaña de [José Luis] Espert. Quieren legalizar eso.

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—Si el escenario electoral termina polarizado entre el oficialismo y el peronismo, ¿cómo hace la izquierda para no quedar atrapada en esa lógica?

—No sabemos cómo será ese escenario y no voy a hacer futurismo. Lo importante es cómo llegamos a esa elección. Nosotros estamos impulsando comités en todo el país para organizar a quienes simpatizan con la izquierda y construir una fuerza capaz de enfrentar a la ultraderecha. Nuestra imagen no se construyó con marketing ni con consultoras. Se construyó estando en la calle, acompañando los conflictos de los trabajadores, de las mujeres, de los estudiantes y de quienes defienden la educación pública. Las elecciones tienen que ser la consecuencia de esa construcción política, no el punto de partida.

«Muchos jóvenes pensaron que, quitándoles derechos a otros trabajadores o eliminando lo que Milei llamaba privilegios, ellos iban a vivir mejor»Fabián Marelli

—Durante muchos años la izquierda tuvo una presencia muy fuerte entre los jóvenes. Hoy una parte importante del electorado joven acompaña a Javier Milei, sobre todo los varones. ¿Qué pasó?

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—Yo creo que estamos, al revés, en un momento de reversión de esa tendencia. Fue una tendencia mundial donde la ultraderecha logró instalar dirigentes que aparecían como disruptivos y captaban ese descontento, especialmente entre los jóvenes varones. Eso también pasó en la Argentina. Pero también empezaron a darse otros fenómenos. Las enormes movilizaciones en solidaridad con el pueblo palestino, que algunos comparaban con las protestas contra la guerra de Vietnam, mostraron otra vez a miles de jóvenes enfrentando a la policía en los campus universitarios.

Hubo quienes creyeron que fortaleciendo a Milei dividían el voto de la derecha y favorecían al peronismo. Esas especulaciones las terminó pagando el pueblo.

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— Myriam Bregman

Y si uno mira la evolución del voto entre 2023 y 2025, Javier Milei perdió apoyo en los sectores populares. Hay una reconversión de ese voto hacia una derecha más tradicional. Muchos jóvenes pensaron que, quitándoles derechos a otros trabajadores o eliminando lo que Milei llamaba “privilegios”, ellos iban a vivir mejor. Venían de años de precarización, de trabajos muy malos, de no encontrar perspectivas. Creyeron que eso iba a cambiar y hoy siguen arriba de la misma bicicleta, cobrando peor y comprobando que quitarles derechos a otros no mejoró su situación. Por eso creo que estamos en un punto de inflexión. Hay un diálogo muy importante con esos sectores. Lo que sigue funcionando es un sistema político y mediático que presenta siempre dos opciones. Nunca aparece la izquierda como una alternativa real. Eso es lo que nosotros tratamos de romper con mucha militancia y mucho esfuerzo.

—Milei logró romper, de alguna manera, con esa lógica de las dos opciones.

—Milei es el dirigente que más horas de televisión tuvo durante años. Hay estudios sobre eso, no es una opinión mía. Tuvo una ayuda mediática enorme y también hubo sectores políticos que colaboraron para armarle listas y fiscalizarle la elección. Después uno mira quiénes integran LLA provincia por provincia y encuentra a gran parte de la vieja política. Entonces tampoco es cierto que apareció de la nada. A veces se construye la idea de que Milei y Karina Milei fueron dos genios que se pusieron una campera de cuero, cantaron en algunos recitales y llegaron al Gobierno. No fue así. Hubo mucho poder económico, mucho respaldo mediático y también mucha ayuda política. Y esas explicaciones todavía faltan. Porque hubo quienes creyeron que fortaleciendo a Milei dividían el voto de la derecha y favorecían al peronismo. Bueno, esas especulaciones las terminó pagando el pueblo.

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—¿Está hablando de Sergio Massa?

—No personalizo en Massa porque no tengo cómo afirmarlo. Lo que digo es que muchos dirigentes, desde Juan Grabois hasta Sergio Berni, sostuvieron públicamente que hubo sectores del peronismo que ayudaron al crecimiento de Milei. Entonces alguien tiene que explicar qué pasó. Porque después todos apoyaron a Sergio Massa, todos apoyaron a Alberto Fernández, y las consecuencias de esas decisiones las termina pagando el pueblo trabajador.

Trabajadores junto a diputados de izquierda reclaman por la reforma laboral en el centro porteñoValeria Rotman

—Después del ataque de Hamás del 7 de octubre, usted atribuyó esa violencia al contexto de ocupación y apartheid sobre el pueblo palestino. Tres años después, ¿sigue sosteniendo esa posición? ¿Considera que no fue un acto terrorista?

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—No, lo que sostengo es exactamente lo que dije en ese momento. Dije que lamentaba profundamente las víctimas civiles y que ese hecho ocurría en un contexto de ocupación y de apartheid que no podía ignorarse. En ese momento, algunos historiadores israelíes, como Ilan Pappé, hablaban de un genocidio incremental. Amnistía Internacional utilizaba el concepto de apartheid. Eso fue lo que yo dije. Hoy ya nadie discute que existe un genocidio en Gaza. Lo que pasó fue que, en aquel momento, muchos prefirieron mirar para otro lado. Tuve la valentía de decir, en aquel momento, algo que hoy reconocen prácticamente todos los organismos internacionales. En el debate presidencial utilicé el término apartheid porque era el que empleaba Amnistía Internacional. Hoy Netanyahu tiene una orden de captura internacional y es un paria mundial. Lo que deberían explicar es quiénes fueron cómplices y permitieron que ese genocidio avanzara en silencio. Después, yo no tengo nada que ver con la política, con los métodos ni con la estrategia de Hamás. Lo que señalé fue el contexto en el que ocurrió el ataque y advertí sobre lo que iba a venir después. Después hubo una operación muy sucia para tergiversar mis palabras.

—¿A qué se refiere?

—Se difundió la mentira de que yo me había opuesto a hacer un minuto de silencio por las víctimas civiles durante el debate presidencial. Eso nunca ocurrió. La Cámara Nacional Electoral tardó una semana en responder nuestro pedido para aclararlo por escrito.

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July 2, 2026,Delfina Celichini,Cámara de Diputados,Actualidad política,Conforme a,Cámara de Diputados,,Diputados. Milei espera garantías de Trump sobre los aranceles antes de reactivar la discusión por el tratado de patentes,,Cristian Ritondo. “Las PASO tienen cosas positivas, empujaron tanto a Macri como a Milei”,,Sin nombrar a Adorni. Karina Milei fue a Diputados, agradeció al bloque y pidió “aguantar”

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La ofensiva por Malvinas, la baja de la inflación y la mano dura en seguridad: las cartas de Milei para calentar la campaña

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Javier Milei arrancó la semana con una reunión de gabinete. El objetivo fue claro: mantener en agenda el reclamo por Malvinas. Este lunes 14 enviará a Diputados el proyecto de defensa de la soberanía. La pregunta, ahora, es: ¿Qué es lo que realmente busca el Presidente? Anticipo la respuesta: busca que la Argentina, lobby petrolero y diplomacia mediante, pueda participar de las regalías por recursos que se extraigan de esa cuenca.

¿Puede la cuestión Malvinas cambiar la agenda social y política? Es un tema que capta al público nacionalista, parte del cual ya milita con Milei, pero también detrás de Victoria Villarruel y el kirchnerismo. Malvinas es tanto una cuestión transversal como sentimental.

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Por ahora, el primer ministro Andy Burnham ayudó a sostener la confrontación: dijo que “Londres será inflexible en la defensa de la soberanía” y que respaldará la voluntad de los isleños que decidieron ser ingleses. Burnham es el líder de los parlamentarios laboristas y con esa frase respondió a una pregunta que, durante un debate legislativo, le había efectuado la líder de los conservadores, Kemi Badenoch.

La posición de Gran Bretaña y de sus líderes es internamente uniforme: a las declaraciones de los líderes laborista y conservador se sumó el jueves la de Nigel Farage, dirigente de la agrupación de derecha radical Reform UK: cruzó mensajes con el canciller israelí y dijo que la soberanía inglesa sobre las islas es innegociable. Milei, en su viaje de octubre al Reino Unido, tenía previsto reunirse con su amigo Farage, pero canceló su visita al Reino Unido.

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Todo marcha de acuerdo al plan. Aunque, en realidad, Trump no volvió a hablar sobre el tema: en las conversaciones que mantuvo con Burnham hablaron sobre el conflicto con Irán y el que mantienen Rusia y Ucrania. Inclusive, los británicos le reclaman a Israel que acepte la creación del Estado de Palestina. Pero, hasta donde se sabe, el presidente norteamericano no reprendió a los ingleses por la cuestión colonial en nuestro archipiélago.

La oposición, por su parte, cree haber encontrado una línea discursiva. En lugar de ponerse en contra del Gobierno, lo que terminaría por beneficiar a Milei y lo ayudaría a instalar el debate, el peronismo decidió redoblar la apuesta oficial: el diputado Guillermo Michel planteó que si la idea es sancionar a empresas inglesas, directamente que las excluyan de participar del régimen RIGI y que se les prohíba beneficiarse con los tratados de doble imposición. Así como también plantean aumentar el gasto militar por encima de lo que propone el Gobierno.

Por su parte, el canciller Quirno, junto con el procurador del Tesoro, Sebastián Amerio, continuaron toda la semana con la presentación de denuncias en Comodoro Py contra empresas que operan en la cuenca Malvinas y también contra accionistas, ejecutivos y proveedores.

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El verdadero objetivo detrás de la estrategia por Malvinas

Las petroleras Navitas y Rockhopper ratificaron sus planes de explotar Sea Lion en Malvinas. (Foto: Navitas Petroleum)

¿Cree realmente el Gobierno que podrá recuperar el control sobre las islas? Tal vez falten décadas para que la bandera argentina vuelva a flamear allí. Los objetivos son otros.

En primer lugar, encarecer al proyecto Sea Lion el costo de explotación offshore. Esa perforación está en aguas profundas, a 600 kilómetros de los puertos San Julián y Deseado. Quienes trabajen allí no podrán usar los puertos de la costa argentina. Halliburton, Baker Hughes y SLB representan el 53 por ciento de los servicios petroleros de todo el mundo y anticiparon la semana pasada que no van a prestar servicios en Malvinas. Y las empresas y proveedores que lo hagan serán denunciadas.

En segundo lugar, el verdadero objetivo: el Gobierno argentino busca abrir una negociación para que el Reino Unido coparticipe a nuestro país en ese negocio petrolero.

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Una alta fuente del Gobierno deslizó que en el equipo de Milei saben que será muy difícil sentar al Reino Unido a negociar la soberanía. Y la vía diplomática no es suficiente para forzar a Londres. Entonces, Milei, más allá del reclamo real de soberanía, está buscando una diagonal: que el universo de empresas petroleras, perjudicado por no poder trabajar a la vez en Vaca Muerta y en Sea Lion, presione a Londres para incluir a la Argentina en el negocio.

De allí en más, todo es imaginable: que YPF pueda participar en Sea Lion, se distribuyan regalías por una explotación de recursos naturales que son argentinos pero que están fuera de nuestro alcance, etcétera. Una suerte de paraguas en el debate de la soberanía, que permita discutir negocios comunes. Se busca que el lobby petrolero realice un trabajo silencioso y consiga un éxito de la mejor diplomacia.

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En tercer lugar, en el proyecto el agravamiento de las sanciones también alcanzará a las empresas que se dedican a la pesca. Un sector en el que operan ilegalmente los buques chinos y es un tema que interesa a los Estados Unidos.

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Más allá de la legitimidad del reclamo argentino, nuestro país debe ser muy cuidadoso en no malinterpretar los mensajes que distintos políticos extranjeros dan sobre las islas: Trump nunca dijo expresamente que apoya el reclamo nacional y no hay nada que haga suponer que EE.UU. vaya a romper su alianza con Gran Bretaña.

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Por otra parte, el ministro de Seguridad Nacional de Israel y el hijo de Benjamin Netanyahu se pronunciaron en favor de la soberanía argentina sobre Malvinas, pero eso no debe ser sacado de contexto porque en las últimas semanas el Reino Unido cuestionó la violencia de los colonos judíos sobre los palestinos.

El rumbo institucional de la Argentina, basado en razones legales e históricas, es serio y no debe ser confundido con interpretaciones meramente sentimentales que pueden alimentar decisiones equivocadas.

Seguridad y educación, dos temas que aprovechó el Gobierno

Javier Milei, junto a su hermana Karina, la secretaria general de la Presidencia. (Foto: Reuters)
Javier Milei, junto a su hermana Karina, la secretaria general de la Presidencia. (Foto: Reuters)

El Gabinete también aprovechó dos temas que le llegaron servidos en bandeja.

Una jueza bonaerense decidió suspender la aplicación de la ley penal juvenil que baja la edad de imputabilidad. Sebastián Pareja dijo que LLA le pedirá el juicio político, una ONG denunció penalmente a la magistrada y los fiscales bonaerenses dijeron que seguirán aplicando la norma que, además, sigue vigente en todo el resto del país. Contra el garantismo que impulsa el kirchnerismo, que deriva en impunidad, Diego Santilli aprovechó para cuestionar a Axel Kicillof.

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Por otro lado, los malos resultados en las pruebas PISA en lengua, ciencias y matemáticas. La Argentina quedó ubicada en el fondo de la tabla mundial. Décadas de desmanejos con la educación, bajos salarios, las escuelas, infinitos paros docentes y permitir que los adolescentes aprueben sin muchas exigencias. Arriba, en la cima del mundo, están China, Singapur, Japón, Corea y, bastante cerca, el Reino Unido. El común denominador de los mejores: valorar la exigencia, mérito y disciplina de estudio. El Gobierno aprovechó esos resultados para culpar a los gobiernos kirchneristas. La decadencia lleva décadas.

La inflación baja, pero preocupa el nivel de actividad

El ministro de Economía, Luis Caputo. (Foto: AFP)
El ministro de Economía, Luis Caputo. (Foto: AFP)

En materia económica, el dato más positivo de la semana para el Gobierno fue el índice de inflación: el Indec informó que en agosto fue de 1,7 por ciento, un descenso muy importante respecto del índice de julio (2,1 por ciento). El martes había existido un anticipo: la inflación en la Ciudad fue de 1,7, mucho más baja que el 2,9 de julio.

Lo positivo: la reducción fue muy importante y responde a la caída de los precios de alimentos y transporte, la caída de precios por baja demanda y a la deflación en indumentaria.

Lo negativo: los servicios subieron 2,8 por ciento, muy por arriba del promedio general, y la Canasta Básica Total, límite de la pobreza, creció 2,6 por ciento.

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Los riesgos: el menor ingreso de dólares en la segunda parte del año y la presión que pueda ejercer cualquier movimiento del dólar.

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La UIA sostiene que la reducción de la inflación no alcanza y afirma que lo importante es el nivel de actividad. Esta semana difundió su Monitor de Desempeño Industrial: el 49,7 por ciento de las empresas están afectadas por la caída de las ventas, por lo cual el 42 por ciento redujo su producción. Los motivos: caída del poder adquisitivo, la apertura de importaciones y el flagelo del contrabando. El miércoles, el Indec confirmó el derrumbe: la producción industrial bajó en julio 4,9 por ciento interanual y 5 por ciento desestacionalizado. Y la construcción no se quedó atrás: cayó 4,5 por ciento interanual y 4,6 por ciento respecto de junio.

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El ministro de Economía, Luis Caputo, admitió que la economía marcha a distintas velocidades y que hay sectores a los que les va a costar más tiempo salir adelante. Y Patricia Bullrich dijo que esa situación preocupa al Gobierno.

El otro tema económico de la semana tuvo que ver con los deudores morosos: la oposición logró instalarlo en la agenda, tenía asegurado el quórum y obligó a LLA a girar en el aire para hacer un control de daños. El proyecto no pasará por la Comisión de Presupuesto, por lo cual cualquier solución que adopte el Congreso no deberá tener costo fiscal. Martín Menem y LLA vieron el desenlace como un triunfo.

Mientras el Presidente siempre sostuvo que el debate no es real sino una fake news instalada por la oposición para desgastar a Milei, la Iglesia reitera su reclamo de mayor justicia social. No es un dato menor que el Observatorio de la Deuda Social de la UCA haya publicado un informe que muestra que 30 de cada 100 familias necesitan pedir dinero a familiares, amigos o billeteras virtuales para llegar a fin de mes, mientras que entre las familias que están en situación de pobreza el problema alcanza al 44 por ciento.

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Uno de los aliados más fieles de LLA, el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, buscó mostrar empatía: decidió que a los deudores morosos les reducirá Ingresos Brutos y los eximirá del Impuesto de Sellos.

En el Gobierno no todos coinciden con la dureza con la que Milei lleva adelante su plan económico.

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El sector más político, la mesa política, teme el impacto que la economía pueda tener en los votantes. Milei lo ve distinto: la gente me votó para bajar la inflación y él lo está logrando.

¿Qué dicen las encuestas? Tanto las que maneja el Gobierno como la oposición coinciden en dos datos: Milei conserva una imagen positiva que está entre el 32 y 37 por ciento —según las distintas encuestadoras—; Atlas Intel acaba de relevar que el 38 por ciento aprueba la gestión del Presidente; se frenó su caída y varios estudios coinciden en mostrar que, del casi 70 por ciento restante, hay un 50 por ciento que asegura que jamás volvería atrás para votar al kirchnerismo. En otras palabras, este último sector podría decantar, a falta de opción, en favor de Milei o no iría a votar. Salvo que aparezca un outsider, que todavía no aparece claro, o un insider. Falta mucho: 12 meses hasta la fecha de las PASO, que por ahora no se definieron.

Igualmente, ese panorama es suficiente para entusiasmar al peronismo, un sector que hace unos meses consideraba que no tenía chance alguna. Ahora, sus referentes empezaron a soñar. La muestra la dio el martes: las distintas tribus del peronismo —excepto La Cámpora— se juntaron para un nuevo homenaje por la muerte de De la Sota y para tomarse una foto política. Unidad con competencia, recomendó Sergio Massa, que levanta lentamente el perfil y no descarta ni confirma que pueda ser candidato.

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Economía, Malvinas, Congreso: la realidad desinfla la apuesta libertaria a la pelea en blanco o negro

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Desaceleración de precios y caída abrupta de actividades productivas. Revés legislativo después de avances con proyectos propios. Impacto del llamativo giro de Javier Milei en el tema Malvinas, acompañado por limitaciones para su uso doméstico. La realidad política y económica asoma contradictoria para los planes del oficialismo, atados sin vueltas al objetivo reeleccionista. Nada es uniforme. Y eso mismo desinfla la estrategia libertaria que busca mostrar éxito permanente y confrontación con algún enemigo. Todo, en blanco o negro.

Se trata de un ejercicio -expresión de su concepción política- extendido a cualquier área de gestión, incluso las más sensibles, como la educación. En ese terreno, tampoco es algo novedoso: al contrario, es tan repetido en el tiempo que suena ingenuo esperar políticas de Estado. Acaba de ocurrir frente a un nuevo informe sobre el deterioro en el rubro educativo, resultado que mezcla serios problemas de arrastre y agudización actual. En rigor, la reacción del oficialismo no fue sorprendente, sino amplificada por el contraste con un antecedente inmediato. En los dos casos, el trazo saliente fue la carga sobre el pasado.

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Vale aclararlo: son dos relevamientos cercanos en el tiempo pero diferentes por las franjas de alumnado abarcadas, por metodología y por su alcance. Uno es nacional y otro incluye a la Argentina como parte de un trabajo internacional. Importa el reflejo oficialista. Hace un par de meses, el informe sobre las pruebas locales Aprender fue celebrado por mejoras en lengua y matemática respecto del 2023. El Gobierno lo destacó como un éxito mileista y, por supuesto, en espejo con la etapa de Alberto Fernández y CFK. Esta semana, los resultados de las pruebas PISA mostraron otra vez un grave deterioro a nivel nacional en matemática, lectura y ciencia. Y el mensaje fue responsabilizar a las gestiones anteriores.

Con el mismo simplismo de campaña permanente, y a pesar de cierto agotamiento como recurso discursivo, fue abordado el dato de la inflación de agosto. El IPC anotó un 1,7%. Fue una caída respecto de julio (2,1%) y hay que retroceder hasta junio del año pasado para encontrar un número inferior (1,6%). Otros datos expusieron el impacto de rubros como servicios y la baja en renglones como vestimenta. El IPC Núcleo se mostró más inquietante: se mantuvo en el 1,8%, es decir, igual que el mes anterior.

Por supuesto, el Gobierno celebró el dato del INDEC. Y se sucedieron elogios al ministro Luis Caputo por parte de Milei, de varios funcionarios y de algunos legisladores, además de despliegue en las redes sociales. Eso fue de la mano con el núcleo del discurso más amplio: destacar algún logro insistiendo sobre su significado para remontar la situación dejada por la experiencia peronista/kirchnerista.

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Ese recurso expresa un modo básico de la confrontación libertaria. Pero ocurre que en el terreno económico los datos no dan para el relato lineal. Hay blancos, negros y grises. Con un añadido: pueden quedar expuestos con diferencia de pocos días. Antes del esperado índice de precios, la semana había arrancado con informes del INDEC realmente críticos sobre actividad económica. La producción industrial manufacturera registró en julio una baja de 5 puntos porcentuales -respecto del mes anterior y en la medición interanual- y la construcción dejó una postal parecida, en torno del 4,5%.

Luis Caputo, en actividad. Celebró el IPC de agosto y anotó caída en industria y construcción

Frente a esos números, no parece alcanzar con el recurso narrativo según el cual la economía se mueve en diferentes velocidades. Y eso alimenta preocupación interna en el oficialismo, algunas demandas que encuentran respuesta cerrada de Olivos. Por lo pronto, en materia de datos oficiales, el calendario del INDEC incluye para las próximas semanas la difusión de otros informes habituales, desde precios mayoristas a ventas y salarios, además del Estimador Mensual de Actividad Económica. Este mes, para completar, será publicada la información sobre pobreza e indigencia en el primer semestre del año.

El Congreso tampoco aporta un panorama allanado, sin sobresaltos, para el juego del oficialismo. El revés en Diputados con dos temas sensibles -emergencia en discapacidad y morosidad- pintó para LLA un cuadro con trazos inquietantes: después de varios meses, el temario fue a contramano de su voluntad y eso consagró una movida que incluyó, naturalmente, a la oposición dura, pero también a legisladores de espacios dialoguistas, vinculados a jefes provinciales de trato habitual con el Gobierno.

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El resultado fue la imposición de fechas concretas para el trámite de los dos temas en comisiones. Se verá cómo sigue. Por lo pronto, el dato significativo resultó ser un quórum sin sobresaltos a pesar de los esfuerzos violetas para evitarlo. Alcanzó para ratificar que el Congreso puede sumar señales buenas, regulares o malas para Olivos. Avances, como el tratamiento de la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central y la segunda entrega de Inocencia Fiscal, a la espera de sesión en el Senado. Complicaciones, como ocurre con el RIGI II y la reforma electoral. Y disgustos, como acaba de ocurrir con endeudamiento familiar y discapacidad.

No es lo único. El Congreso espera ahora el proyecto sobre Malvinas. Según la última versión difundida desde filas libertarias, sería enviado el martes. Y trascendió que, en materia de sanciones, podría ser más amplio que la actividad petrolera. Apuntaría a evitar que la oposición dura busque doblar la apuesta. En cualquier caso, el tratamiento de los proyectos difícilmente exponga posiciones divergentes sobre el reclamo de soberanía. Y ese es un punto central.

El tema de fondo -es decir, la soberanía- no ofrece espacio para la confrontación. No hay enemigo político. En todo caso, puede haber disputa y cruces sobre aspectos prácticos de los proyectos, como el Consejo de Seguridad Nacional, cuyo alcance podrá ser considerado cuando el Gobierno envíe el texto al Congreso. Más claro es que el giro presidencial por Malvinas no domina de manera excluyente el temario público y, menos, cierra la puerta a otros debates.

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La búsqueda de contrapuntos en este terreno es difícil. En todo caso, es una prueba a saldar primero con la historia propia. La postal de Pablo Quirno y Carlos Presti en Ushuaia puede ser vista en ese contexto. El canciller y el ministro de Defensa viajaron para mostrar la intención de reanimar -iniciar, prácticamente- la construcción de la Base Naval Integrada. Una obra anunciada en la gestión anterior, sin avances serios en aquel momento y tampoco en lo que va del gobierno mileista.

Luis Caputo,Argentina,ministro de economía,discurso

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POLITICA

La Corte dejó firme el sobreseimiento de Federico Sturzenegger en la causa por dólar futuro

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La Corte Suprema de Justicia de la Nación desestimó este jueves el recurso de queja presentado por Cristina Kirchner contra el sobreseimiento de Federico Sturzenegger en la causa conocida como “dólar futuro”.

El fallo, firmado por los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, aplicó el artículo 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, que habilita al tribunal a rechazar un recurso extraordinario sin ingresar al fondo de la cuestión.

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La decisión dejó firme el sobreseimiento que ya había sido dictado en primera instancia y confirmado por la Cámara Federal porteña y por la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal. Sturzenegger, expresidente del Banco Central entre 2015 y 2018, se desempeña hoy como ministro de Desregulación y Transformación del Estado.

La denuncia contra el funcionario fue impulsada en 2016 por un grupo de legisladores kirchneristas, en el mismo tramo en que el entonces juez Claudio Bonadio citó a indagatoria a la expresidenta en el expediente principal por la venta de dólares a futuro al cierre de su segundo mandato.

Axel Kicillof y Cristina Kirchner (Foto: NA)

En esa causa, tanto la expresidenta como el entonces ministro de Economía, Axel Kicillof y el extitular del BCRA, Alejandro Vanoli fueron sobreseídos. Ese sobreseimiento quedó firme en diciembre de 2024, también por aplicación del artículo 280.

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La denuncia contra Sturzenegger

En la presentación contra Sturzenegger se le atribuyó el delito de defraudación a la administración pública. Según la querella, el Banco Central habría pagado los contratos a futuro con los precios resultantes de la devaluación de diciembre de 2015 y habría modificado las condiciones en que aquellos se habían celebrado, “en perjuicio de los intereses estatales y en favor de particulares”.

La misma denuncia apuntó a Bonadio, a quien se acusó de haber favorecido esa operatoria y de haber citado a indagatoria a la expresidenta.

El juez federal Sergio Torres sobreseyó a Sturzenegger al considerar que su actuación “se vio acotada al cumplimiento de cuanto habían formalizado las autoridades que lo precedieron”, tanto en la presidencia del BCRA como en el directorio.

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Para el magistrado, seguir adelante con la investigación equivalía a un control judicial sobre decisiones de política económica, “sin que se haya advertido un exceso en el ejercicio de la competencia que le es propia y que sí tornaría judiciable la cuestión”.

Leé también: Malvinas: la Justicia de Tierra del Fuego se declaró competente para intervenir en la demanda contra Sea Lion

Cristina Kirchner, admitida como querellante por la Cámara Federal, apeló con el argumento de que la investigación había sido insuficiente, pero la Sala I de la Cámara Federal confirmó el sobreseimiento en junio de 2019.

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Luego, en noviembre de ese año, Casación, con votos de Daniel Petrone y Diego Barroetaveña y la disidencia de Ana María Figueroa, declaró inadmisible el recurso del abogado Carlos Beraldi. En ese escenario, solo les quedaba la opción de ir en queja ante la Corte, que ahora fue rechazada.

cristina kirchner, Federico Sturzenegger, dólar futuro

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