CHIMENTOS
Nicolás Magaldi en “Lo de Pampita”: “Tuvimos un embarazo ectópico y sentí que perdía a mi mujer”

Nicolás Magaldi fue catalogado por muchos como el “nuevo Tinelli” y construyó una carrera sólida en televisión abierta y por cable, con pasos por Infobae, C5N, El Trece, América TV y Canal 9. Conductor y periodista nacido en San Juan el 19 de enero de 1987, se formó como locutor nacional en el ISER y fue parte de ciclos como El show del problema, Intratables, EPA!, Polémica en el Bar, Remix de noticias y ¿Quién dijo que es tarde?, entre otros.
Sin embargo, en el pico de su exposición, decidió alejarse de la televisión de un momento a otro por cuestiones personales de las que, hasta hace muy poco, nunca había hablado públicamente. En esta entrevista, abre esa puerta por primera vez y repasa no solo su recorrido profesional, sino también uno de los procesos más duros de su vida: el camino junto a su mujer, Betiana Wolenberg, en la búsqueda de ser padres, atravesado por embarazos ectópicos y más de 11 tratamientos de fertilidad in vitro.
Hoy, ya convertidos en padres de Bautista y Cata, su historia también resignifica todo lo que hubo detrás de ese silencio.
Acá, los momentos más destacados de la charla:
—Vos imaginate que pasás desde una curva de felicidad altísima al vacío. Desde que tuvimos a Bauti, tiempito después empezamos a intentar buscar agrandar la familia. Yo me había entrenado para una carrera que se llama El Cruce, que es una carrera en la Patagonia.
—Muy conocida.
—Muy conocida. Cuando fuimos nos enteramos de que estábamos embarazados. ¡Wow! No lo podía creer. Increíble. Pero en el viaje, Betu empezó con muchos dolores, tenía como pérdidas, no se sentía bien. Cuando llegamos a Neuquén, ya Betu tenía muchísimo dolor. Le dije: “Vamos para la clínica”. Llamamos a nuestro obstetra y en un momento dice: “Bueno, nos parece que hay un embarazo ectópico”. ¿Qué es eso? No tenía idea de qué es un embarazo ectópico: es un embarazo fuera de lugar que se gesta en una trompa, ¡y llegué a sentir que perdía a mi mujer! O sea, una situación que es grave porque la trompa en un momento explota y empieza a desangrarse. Entonces, el dolor que sentía Betu era que la trompa había explotado y se estaba desangrando. Hay un aborto espontáneo y hay un riesgo muy grave para la mamá.
—Riesgo de muerte.
—De muerte, sí, de desangrarse, de muerte. En un momento viene un médico y te dice: “Ustedes no van a ser papás otra vez”. Y vos decís: “Pará, ¿por qué pasó toda esta película?”. No lo llegábamos a procesar. Ahí lloré.
—Tu primera vez.
—No delante de Betu, pero lloré mucho. Lloré porque sentí que la perdía. Fue un momento de mierda. Fue un momento espantoso. Uno se empieza a hacer una película que es macabra, que es como el fin. Y sale un médico y me dice: “Ya salió bien, está bien de la cirugía”. Y al otro día voy muy temprano a la clínica, apenas podía entrar, yo entraba. Ella me dijo: “Yo necesito que vayas a hacer la carrera”. Se te cruza la cabeza de: no la quiero dejar sola y a la vez me está pidiendo que lo haga, lo hago por ella. Viste, te sale el Highlander.
—El héroe.
—Arranco la carrera, me empiezo a despejar, subo el Cerro Bayo. Cuando estoy bajando, me empieza a temblar el cuerpo. Estamos criados de una manera donde uno se tiene que bancar todo, ¿viste? Donde no podés a veces contar que estás triste. No sé llorar, quizá por cómo nací, creyendo que un varón no tiene que llorar, ¿viste? Era como “vos podés ante todo, sos el padre de familia y tenés que ir para adelante”. Y decís: “Bueno, pará, pará, pará”. Y empecé a llorar como un bebé. No lo podía controlar, mujer.
—Te salió, te rebalsó.
—No, no, pero no lo había vivido nunca. Lo que llaman como un ataque de pánico, me desbordé. Estaba ahí nomás del primer campamento y abandono.
—Esa fue tu carrera.
—Esa fue mi carrera. Fui para donde estaba ella, le di un abrazo y ahí siento que resucitamos los dos.
—¿Podemos volver a tener un hijo con una trompa? Sí, se puede. Bueno, empezás a buscar información, empezás a googlear que está mal y ahí empezamos a entender qué son los tratamientos de fertilidad in vitro.
—Expliquemos un poco a la gente.
—Bueno, nosotros como pareja teníamos un desafío de fertilidad, pero no por una cuestión biológica de ambos, que no éramos fértiles, porque ya habíamos tenido un hijo, encima la bendición de tener un hijo.
—Sino que había que poner en el lugar correcto.
—Claro, y tratar de hacerlo con un procedimiento más seguro que lo natural para tratar de evitar un embarazo ectópico, que también puede suceder. De repente me encontré con un tarrito de esperma diciendo: “Acá está lo mío, maestro”, y empezás a tomarlo con un humor. Entonces, yo llegaba a casa…
—Sí, le ponés humor para para suavizar un poco todo.
—Claro, yo llegaba a casa y le decía: “Betu, no sabes cómo me aplaudieron. Bien, campeón, Thor”. Y yo por dentro trataba de decir “¿qué invento para tratar de alivianar un poco esto?”. Así pasaron varios tratamientos, varias piñas emocionales que hemos tenido. Probamos todas las opciones y no sucedía.
—¿Qué sucedía?
—Tuvimos un embarazo anembrionado, que es un embarazo donde no se implanta el embrión, o sea, no hay embrión, tiene que hacer un legrado. Se forma el saco, todo, tienen que hacer un legrado.
—¿Hay que hacer un raspaje después?
—Sí, es…
—Oh, qué invasivo, Dios.
—Es muy invasivo, es fuerte, lo que pasamos es fuerte. Hay momentos, ¿viste? Entonces, está el momento de la punción, el momento donde se extrae eso, se lleva al laboratorio, después se mezcla con lo mío. Después esos embriones son como catalogados, después se manda una muestra a Estados Unidos…
—A ver cuál es…
—…para saber qué tipo es… Por eso yo digo que a Cata la conocimos desde que era una célula. Bueno, hay un debate interesante después para hacer, ¿no? Cuándo uno considera que es vida todo eso.
—Eso ya es personal.
—Es recontra personal.
—Yo ya cuando se hace el embrión creo que es vida.
—Claro, pero a mí, con todo lo que me pasó —me encanta porque pensás igual que Betu—, yo siempre digo, y sin ánimos de polemizar, porque respeto…
—¿Cuando se hace el feto, lo sentís vos?
—Cuando se implanta. Yo siento…
—Ah, cuando se implanta dentro de la madre.
—Sí, siento que ahí es el momento donde…
—Empieza a crearse.
—Empieza a florecer todo. Si no, simplemente es como una potencialidad de… Así lo veo, no digo que no lo sea.
—Cada uno que elija.
—Por eso, por eso…
—Esto es muy libre, eso.
—Me encanta y me encanta que así sea, porque así debe ser.
—¿Cuántos embarazos se perdieron?
—Antes de Catalina, uf, no sé si tengo el número exacto, pero no sé si fueron tres o cuatro embarazos.
—¿Más los que nunca engancharon?
—Claro, y también el proceso que en algún momento criopreservamos óvulos. Había una reserva ovárica importante y cuando los congelaron…
—No quedó nada
—…no quedó ninguno.
—Había que hacer de vuelta.
—Cuando de la criopreservación de los óvulos no quedó ninguno, ese fue el día que más triste en mi vida la vi a Betu y que a mí, por primera vez —y mirá que hablo mucho, lo habrás notado— me quedé sin palabras. No sabía qué decir, no sabía qué hacer. Yo siempre digo que los tratamientos o te unen o te separan. La medicina es mágica, mi mayor respeto a ellos, porque gracias a ellos hoy tenemos a nuestra bendición.

—Uno nunca sabe la lucha por la que está atravesando ninguna persona. Aparecía gente que decía: “Ey, Nico, dale, ¿para cuándo el segundo? Capo, ¿eh?”. Y para mí era una piña en la cara o en la boca del estómago cada vez que me decían: “Ey, dale, ¿qué pasa, hermano? ¿Qué está pasando?”. Como si fuese gracioso. O, no sé, personas que le aparecían a Betu y le decían: “Vos te tenés que relajar. Cuando te relajes, vas a quedar embarazada”. Me pegó un plumazo y me borró la capacidad de prejuicio. Me sacó un montón de preguntas de la mochila que yo a veces quizás la preguntaba sin saber lo que podía llegar a lastimar, porque a veces mucha gente lo hace por desconocimiento. Entonces, yo si veo una pareja acá, les digo: “¿Che, tienen hijos, no tienen…?”. Jamás le abriría esa pregunta. Bueno, es muy común eso en una mesa. O a veces le pasa a alguien, tenés uno, te piden el segundo. No tenés, te piden el primero. No estás casado, te piden que te cases, como que hay un mandato social a la falta de algo o a la necesidad de algo que quizás el que lo pregunta carece y te lo pone en vos. El tema es que a vos quizás te está cayendo como un plumazo todo eso. Uno se va haciendo más fuerte y se va conociendo más ante las adversidades.
—Vas conociendo esa fuerza que está dentro, que hasta que no la tenés que sacar no sabías que estaba.
—Sí, sí. La resiliencia. Betu me enseñó que no se puede ir a la guerra sin armas. Y yo atrás, esquivando la mayor cantidad de bombas posibles. Y por primera vez en un asado con unos amigos me animé a contar que yo también había estado muy triste, pero que no lo sabía. Pero ante los ojos de mi mujer, yo era ese campeón que le ponía humor o que trataba de levantarla o hacer planes o, no sé, ir al río a despejarnos la mente, a hacer un matecito y vivir la vida. Pero ante mí mismo, nada, fui bastante porquería conmigo, digamos. No tenía esa capacidad de registrar lo que me pasaba a mí.
—No te diste lugar…
—Que no digo que es por egoísta… O sea, me volvés a preguntar y volvería a hacer lo mismo, ¿eh? Me pongo en segundo plano sí o sí, en todo.
—El hombre también está triste.
—Bueno, pero yo no aprendí eso, ¿me entendés? No me lo permití. No voy a quedar un día, abro la puerta y digo: “¿Sabés que tuve ganas de llorar y no lloré?”, no me sale. Flaco, permitítelo. Yo creo que todo esto me saca una mejor persona y me cuesta mucho, muchísimas cosas, pero me enseña todo el tiempo.

—Me tenés que hablar de cada uno de estos conductores que te voy a mostrar ¿Jorge Rial?
—No es la persona, ni profesional, que quisiera ser. No me parece un profesional inteligente ni nada. Siento que es una persona que ha hecho un show de cosas muy, muy tristes. Nunca opiné de Jorge Rial. El sí ha opinado de mí y la verdad es que no nos conocemos personalmente ni nada, pero de lo que ha hecho públicamente no me gusta para nada.
—¿Qué opinó de vos?
—No sé. El otro día me enteré que había hablado de mí como conductor.
—¿En qué no le gustabas?
—¡Qué sé yo! No sé, preguntáselo a él. No lo sé. Lo que sí sé que profesionalmente para muchas personas ha dejado mucho que desear. Y personalmente… la verdad que no lo conozco. No sé.
—¿Te gustaría tomarte un café?
—Sí, obvio, por supuesto. Sí, claro que sí.
—¿Marley?
—Creo que es una estrella de un canal… y también creo que debe algunas respuestas públicas que quizá no ha dado… sobre ciertas situaciones que se lo ha acusado a él o se lo ha involucrado… Seguramente se las ha dado a la Justicia, que es importante, pero que él tiene una imagen hoy con la bendición de tener los dos hijos que tiene, que ojalá Dios lo acompañe para que esa imagen sea tan real como lo que uno espera de él, ¿no? Y me parece que es una gran estrella de la conducción, sí.
—¿Marcelo Tinelli?
—Marcelo es un tipo al cual le agradezco muchísimo. Él te mira y te toca con la varita, te eyecta. Y yo sentí que a mí me pasó eso, fue increíble. Y después se dijeron un montón de cosas de él y de mí… Como que donde yo estaba él me bajaba y no, yo tengo solamente palabras de agradecimiento.
—No creo que haya hecho eso.
—Para nada, para nada. Palabras de agradecimiento tengo. Como profesional, admirable. Y ojalá que pronto vuelva a recuperar esa magia de la televisión que tanto nos ha enseñado.
—¿Mario Pergolini?
— Envejeció muy bien. Bah, si puedo decir “envejeció”, lo digo bien, ¿eh? Está mucho más humanizado. Y es que antes, ser rebelde, sexo, drogas, rock and roll era lo «cool». Y hoy ya no.
—La tele cambió.
—La tele cambió y él se adaptó muy bien y admiro que en la tele tengan dirección de fotografía, ponele. Es una tele muy pro la que hace, me gusta.
—Me voy a ir a tu historia de amor. Contanos un poco.
—Estefi, una amiga nuestra, la había contratado a Betu para hacer una campaña. Entonces, ella había abierto, me acuerdo, un local en Palermo y un día paso a saludarla para conocer el local. Y veo de golpe la publicidad y digo: “No, qué linda que es esa chica, Estefi, por Dios”.
—Amor a primera vista.
—Dije: “No, qué hermosura”. Me dice: “Es re para vos”. Le digo: “¿Cómo se llama?” Bueno, Betiana Wolenberg.
—Y te quedó.
—Me quedó. La busqué en Instagram, le escribí por mensaje privado y le likeaba las fotos y no me respondía, no me respondía. Y le ponía: “Bella”, cualquier cosa ponía. Un desastre. Trataba de llamar la atención. Nada, nada. Hasta que un día, me empezó a seguir, me pasó su teléfono, la pasé a buscar y desde esa primera cita no nos separamos más. Hoy es la mamá de mis dos hijos y la mejor mamá del mundo y la mejor mujer del mundo. Me ha cambiado la vida a mí. Es un sostén. La verdad que es una compañera, que vamos codo a codo, al lado, los dos para el mismo lado. Y como digo, por las cosas que pasamos juntos también como pareja, son cosas que perfectamente nos podrían haber alejado para siempre o tener la bendición de estar sellados, o sea, de ser uno. Es una leona… se me quiebra la voz, es una guerrera. Betiana es, yo lo digo, es un homenaje a la humildad. Ella es un más allá de lo bella que la gente pueda ver o que yo pueda ver todo el día…
—Es más hermosa por dentro, que todo lo hermosa que es por fuera.
—Quien tiene la oportunidad de conocerla a Betu es un bendecido. Todo lo que hizo lo hizo desde muy abajo. Vino acá a los quince años también a lucharla solita, sin saber nada, y consiguió muchas cosas. Entre ellas, digo, más allá de que le fue bien profesionalmente, se lo pregunto siempre, viste, si es feliz, si falta algo, si también uno como hombre también falla. Lo charlamos mucho eso, cómo podemos mejorar las cosas que a veces sentís que no funcionan bien o no están perfectas. Bueno, tratamos de hacerlo mejor. Nunca había sentido esa profundidad de lo que significa una persona con la cual vos mirás a los ojos y querés todo. Y yo se lo digo siempre, soy muy feliz con ella y la verdad que me encanta. Es buena, es laburante, es guerrera, es compañerísima. No sé… todo lo que tengo hoy, todo lo que soy, no lo sería sin Betu, ni a palos, ni a palos.

—Y hoy la veo a mi hija diciéndome: “Pa, pa” y me mata. La medicina es mágica, mi mayor respeto a ellos, porque gracias a ellos hoy tenemos a nuestra bendición. Por eso a veces cuando sentís que todas las ayudas no son suficientes, fuimos a una misa que se llama la Misa de la Dulce Espera. Yo me terminé tatuando a la Virgencita de la Dulce Espera.
—Y acá le hicieron una flor.
—Una florcita. A esa misa fuimos cuando Cata no estaba y fuimos a pedir, casi desesperados, caímos en eso y en ese momento había gente que ya estaba embarazada, gente que iba a agradecer y digo: “Bueno, ojalá nos toque esta película”. Justo cuando se cumplió un año que nos enterábamos de que estábamos embarazados, pudimos volver. Y vos empezás a ver la película porque vos estás como —no sé si la palabra es “sanado”— con el milagro al lado tuyo. Y empezás a ver mamás pidiendo por sus hijas para que queden embarazadas, parejas pidiendo para quedar embarazados, matrimonios agradeciendo, mujeres embarazadas agradeciendo la situación, pidiendo una bendición. Y a la vez entrás en una película donde vos decís: lo que mueve la fe, lo importante que es creer en algo.
—Yo a Anita también la traje con tratamiento.
—Hermoso.
—Y soy muy creyente de la Virgen.
—Mirá.
—Y lo digo, aunque a veces mediáticamente no está tan bien visto hablar de la religión.
—A mí me parece bárbaro hablar de todo.
—A mí también.
—Si vos te acostás y dormís tranquila, yo me acuesto, duermo tranquilo, me levanto y me despierto tranquilo. Entonces, todo lo que puedo hablar no le hice mal a nadie. Y si a alguien puede ayudar, bendito sea.
Fotos: Maximiliano Luna
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CHIMENTOS
Cinzia Francischiello habló tras su salida de Gran Hermano: “Sigo con el corazón (y la espalda) rotos”

Cinzia Francischiello no pudo elegir cómo despedirse de la casa más famosa. El jueves 30 de julio sufrió un accidente dentro del reality y debió ser trasladada de urgencia a un hospital. Mientras se recuperaba, la producción emitió un comunicado que dejó todo dicho: eliminación definitiva, sin posibilidad de retorno.
Tres meses después de haber entrado sin un teléfono en la mano, la joven venezolana volvió a las redes. Lo hizo por X, con dos tuits que sumaron más de 400 mil visualizaciones en pocas horas y que condensan el estado en el que salió: el cuerpo golpeado, el corazón partido y las ganas intactas de volver.
Le costó encontrar las palabras. “Hasta para dirigirme a ustedes me sobreexijo porque siento que hasta con este mensaje merecen lo mejor”, escribió. Reconoció que lleva tres meses sin agarrar un teléfono y que no sabe por dónde empezar: ponerse al día con lo que pasó en el juego, recuperarse de la lesión y “afrontar el dolor de que termine de esta forma”.
No es una sola cosa la que duele. Es todo junto. El cuerpo y el ánimo acusan el golpe por igual, y Cinzia no lo disimula. “Sigo con el corazón (y la espalda) rotos”, escribió, y enseguida buscó a quién dirigir el reclamo antes de resignarse: “Diría que no es justo pero, ¿a quién? Si así lo quiso Dios. Qué reproches puedo hacer. La vida y esas cosas que no entendemos”.

Sobre su paso por el juego no tiene dudas. “LO DI TODO Y MÁS”, escribió en mayúsculas, sin margen para la ambigüedad. Contó que nunca quiso que esa fuera su salida y que siempre les decía a sus seguidores que iba a estar en la casa hasta que ellos quisieran. La interrupción forzada por el accidente rompió ese pacto de una forma que todavía le cuesta procesar.
“Pero está el ‘supremo’ del juego (ustedes) y el supremo de la vida que es Dios, y se ve que tenía otros planes”, admitió. “Trataré de aceptar este designio que me duele y me rompe el corazón.” La resignación convive con la tristeza, y Cinzia no intenta disfrazar una con la otra.
Las ganas de volver, en cambio, las dejó en claro sin rodeos. “Obvio que quiero volver, así ya no pueda ganar, espero encontrar otra forma porque creo que merezco una despedida de la casa tal y como la soñé.” No es un reclamo al aire: es una declaración dirigida a los mismos seguidores que, según ella, son el verdadero “supremo” del juego.
Cerró el primer tuit —que acumuló 229.400 visualizaciones— pidiendo disculpas por la sintaxis, que atribuyó a los meses sin escribir, con un paréntesis de humor en medio del dolor: “Tengo meses sin escribir jajajaja ay los amo con todo mi corazón”. Y dejó una promesa: ir poniéndose al día y mantener a sus seguidores al tanto de su proceso de recuperación.

Once minutos después publicó el segundo mensaje, donde amplió el descargo y se dirigió específicamente a quienes en algún momento no se sintieron identificados con su juego o su estilo. “Lamentablemente la fórmula infalible para equivocarse es ‘hacer’ y seguramente cometí millones de errores”, arrancó, sin evasivas.
Les pidió perdón a los seguidores de Gran Hermano y aclaró que todo lo que hizo fue “desde la mejor intención de honrar el formato, respetarlo y que uds supieran cuánto valoro estar ahí y cuánto provecho quise sacarle”. La aclaración apunta a despejar una lectura que, según sus propias palabras, siempre le molestó.
Sobre sus motivaciones para entrar al reality fue tajante: “Yo veía el programa y detestaba aquellos que iban a solo ser famosos de gratis. Les juro que no me interesaba eso en lo más mínimo, sino que ustedes, que merecen todo el respeto supieran que yo estaba puesta para darlo todo en un lugar que LO MERECE TODO”.
El segundo tuit, que llegó a 171.900 visualizaciones, cerró con una invitación directa a sus seguidores: “Me cuesta aceptar que terminó mi paso por la casa y más de esta forma, si ustedes creen que merezco volver, yo me sumo al Trend. Cinzia merece volver”.
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Una promesa que se juró cumplir pase lo que pase y un pedido que no pasó por alto: Rosalía abre su primer Movistar Arena en el momento más crítico

En una jornada cargada de expectativa, Rosalía se presenta esta noche en el Movistar Arena, en medio de un clima atravesado por la polémica que se generó en los últimos días. Todo estalló a partir de un video que la artista compartió en el contexto del Mundial, y que fue interpretado por muchos como una burla hacia la Argentina, por la derrota ante España.
La situación escaló rápidamente en redes sociales, donde fanáticos y detractores debatieron sobre el contenido del video y las intenciones de la cantante. En ese contexto, su llegada al país para este show tomó una dimensión especial, con miradas divididas pero también con una fuerte movilización de sus seguidores más fieles.
Lejos de tomar distancia, el fan club oficial, MOTOMAMIS.ARG x ROSALIA.ARG, decidió organizar una acción concreta para acompañarla durante el recital. A través de redes, difundieron una propuesta que busca demostrar apoyo en un momento sensible.
“Antes del ingreso al estadio, estaremos recorriendo las filas de Campo Delantero A y B entregando los carteles del Fan Action”, explicaron, detallando cómo será la dinámica previa al show de Rosalía. La idea es que los asistentes reciban el material y se sumen a la iniciativa colectiva.
EL CONDIMENTO ESPECIAL QUE TENDRÁ EL SHOW DE LA ROSALÍA EN EL MOVISTAR ARENA
El momento elegido para la acción también fue cuidadosamente pensado. “Cuando Rosalía empiece a cantar ‘Magnolias’, levantá el cartel y mantenelo en alto durante la canción”, indicaron, marcando un instante específico del recital para generar un impacto visual dentro del estadio.
El mensaje que contiene el cartel no es menor y apunta directamente a respaldar a la artista en medio de la controversia: “Prometemos cuidar tu nombre en tu ausencia”. Con esa frase, los fans buscan dejar en claro su postura frente a lo ocurrido y reforzar su vínculo con la cantante.
En una noche que prometía ser únicamente musical, el contexto terminó sumando un condimento emocional y simbólico. Entre polémicas, gestos de apoyo y un estadio lleno, el show de Rosalía en Buenos Aires se perfila como uno de los más comentados del momento.
Rosalía
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Daniel Grinbank comparó la campaña contra Rosalía con la que sufrió Guns N’ Roses en su primera visita al país: “El mismo mecanismo”

El productor Daniel Grinbank salió a defender públicamente a Rosalía en sus redes sociales y trazó un paralelo entre la campaña de rechazo que enfrenta la cantante española en la Argentina y la que él mismo vivió en 1992 cuando produjo la primera visita de Guns N’ Roses al país, pocas horas antes de que la artista catalana debute esta noche en el Movistar Arena de Buenos Aires, en el primero de sus cuatro shows.
La controversia con Rosalía se desencadenó días después de la final del Mundial 2026, en la que España venció a la Argentina en el MetLife Stadium de Nueva York. La ex estrella de cine para adultos Mia Khalifa publicó en TikTok un video en el que simulaba cantar un fragmento de “La Perla”, tema de Rosalía, con una frase irónica dirigida a los hinchas argentinos: que así “suena la vida ahora que las perlas fueron derrotadas”. Rosalía reposteó el clip en sus historias de Instagram. En el audio se escuchaban versos como “La decepción local, rompecorazones nacional, un terrorista emocional, el mayor desastre mundial. Es una perla, nadie se fía”.
El gesto encendió las redes. Muchos seguidores argentinos lo leyeron como una burla deliberada, potenciada por el doble sentido de la expresión: en España, “ser una perla” funciona como un insulto sarcástico para señalar a alguien como tramposo o sinvergüenza. Los pedidos de boicot a sus cuatro shows en el Movistar Arena se multiplicaron, aunque el impacto en la devolución de entradas fue mínimo.

Rosalía respondió con una historia de Instagram: “Le di compartir porque sonaba La Perla y ni leí lo que ponía, mala mía. Perdón”. Minutos después agregó otra con un corazón rojo y la leyenda “solo tengo amor x Argentina”.
Fue en ese clima, y con Rosalí cerca de debutar donde Grinbank tomó la palabra. El productor recordó que en 1992 organizó la primera visita de Guns N’ Roses a la Argentina y que en esa ocasión también se construyó, desde la nada, un conflicto que llegó a escalar al nivel político. “Desde ese lugar viví en primera persona cómo se construyó un rumor completamente falso: que Axl Rose quemaba una bandera argentina durante sus shows, y que Axl dijo que no se volvería a poner las botas que usaría en los shows de River”, escribió. Las consecuencias, recordó, fueron concretas: “La mentira creció hasta convertirse en un conflicto político y mediático. Hubo protestas en las puertas del hotel donde se alojaba, declaraciones oficiales y un clima de hostilidad basado en una falsedad. Hasta militantes de la ignorancia pidieron en su momento cancelación de los shows y deportaciones. La realidad fue exactamente lo contrario”.

Para Grinbank, el mecanismo que se repitió con Rosalía es idéntico al de aquel episodio de hace 34 años. “Hoy veo repetirse el mismo mecanismo con Rosalía, que de manera irresponsable reposteó sin leer el texto del mismo, y fue suficiente para desatar una ola de indignación, pedidos de boicot y acusaciones desmedidas. Ella pidió disculpas de inmediato y reafirmó su cariño por la Argentina. Pero para muchos la verdad ya no importaba”, señaló.
El productor fue directo al describir cómo opera ese patrón: “En ambos casos el patrón es idéntico: un hecho inexistente o un error menor se transforma en una supuesta ofensa nacional. A partir de allí aparecen quienes convierten esa indignación en un negocio político, mediático o algorítmico”. Y agregó: “Los falsos nacionalismos necesitan enemigos. Y cuando no existen, los inventan o se amplifican. Para colmo hoy con las redes y trolls se convierten en algoritmos”.
La cantante española Rosalía disfrutó de la gastronomía local antes de su show en Buenos Aires
Grinbank cerró su posteo con una distinción entre patriotismo y manipulación: “El patriotismo no debería consistir en fabricar agravios, sino en defender la verdad. Porque cuando la manipulación reemplaza a los hechos y el odio reemplaza a la razón, los primeros perjudicados son la cultura, los artistas y también la imagen del país que entra en estas operaciones incentivadas desde la mediocridad del pseudoperiodismo y la política de cada época que se nutre de estas mentiras”.
Rosalía llegó a Buenos Aires en un vuelo privado en las primeras horas del jueves, aterrizó cerca de las 2.30 en el FBO de Ezeiza con solo seis integrantes de su equipo y se instaló en el Four Seasons de Retiro bajo un operativo de seguridad que incluyó motos policiales y cuatro vehículos adicionales. Frente al hotel, un pequeño grupo de fanáticos del club Motomamis Argentina la esperó con carteles de bienvenida. Esta noche, con el primer show agotado, la artista se presentará por primera vez ante el público porteño desde que estalló la polémica.
daniel grinbank
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