ECONOMIA
Norberto Sosa, de IEB: “Necesitamos cambiar el chip y dejar de esperar que todo lo haga el Estado”

El tercer año de gobierno de Javier Milei comenzó con señales de mejora de la actividad -aun con movimiento de serrucho-, regreso del proceso de desinflación y consolidación de la solvencia fiscal y acumulación de reservas, pilares para las pautas presupuestarias de 2027. El primer paso fue la presentación del Programa Financiero de dólares del Tesoro en moneda extranjera para lo que resta de 2026 y el año próximo.
Sobre esa base, Infobae entrevistó a Norberto Sosa -economista, miembro del directorio del Grupo Invertir en Bolsa (IEB) y del Advisory Board de la consultora Abeceb, que preside el economista Dante Sica-, por su experiencia en el comportamiento de los mercados financieros local e internacional y como consultor durante seis años de legisladores nacionales, para que analice la coyuntura y brinde sus expectativas para lo que resta de la primera presidencia de La Libertad Avanza.
— El equipo económico presentó el Plan Financiero para lo que resta de 2026 y todo 2027. ¿Despeja las dudas que tenía el mercado?
— En primer lugar, el solo hecho de la presentación de los programas financieros 2026/2027 lo valoro como una excelente noticia y profundiza el proceso de normalización de la economía argentina.
Para quienes son más nuevos en estos temas, es importante recordar que la Ley 24.156, de Administración Financiera y de los Sistemas de Control del Sector Público Nacional, es la que -en particular en su título III- da el marco general para las operaciones de crédito público. Esta ley fue aprobada el 30 de septiembre de 1992 y por eso, quienes tenemos algunos años de experiencia en el análisis de estos temas recordamos los primeros programas financieros presentados por Miguel Kiguel y luego por Daniel Marx.
Posteriormente se presentaron otros programas e incluso documentos sobre la sostenibilidad de la deuda, que en general no fueron muy exitosos.
“Claramente, el Plan Financiero ayuda a entender cuáles son las alternativas con las cuales trabaja el equipo económico para seguir consolidando el proceso de reducción del índice de riesgo país”
Por lo tanto, en el marco de lo que considero que es una obligación del equipo económico de turno, la presentación de estos programas vuelve a poner a la Argentina en un marco de profesionalismo y claramente ayuda a entender cuáles son las alternativas con las cuales trabaja el equipo económico para seguir consolidando el proceso de reducción del índice de riesgo país.
— ¿Cuáles cree que son los puntos fuertes y los puntos débiles del programa? El ministro Luis Caputo dijo que el programa es “muy conservador”. ¿Coincide con esa definición? ¿En qué supuestos ve el mayor margen de seguridad?
— Entre vencimientos de Bonos Globales, Bonares y con organismos internacionales, las necesidades son de USD 18.200 millones para 2026 y de USD 24.900 millones para 2027, con la diferencia de que, para el caso de 2026, se sumó un objetivo de capitalización del BCRA de USD 1.000 millones, por lo que el total termina alcanzando USD 19.200 millones.
Frente a esas necesidades, el equipo económico trabaja con objetivos de fuentes de financiamiento por un total de USD 22.900 millones para 2026, de los cuales USD 3.700 millones quedarían como colchón para 2027, y un total de USD 24.900 millones para ese año.

Vamos por el detalle de las fuentes, dado que algunas de las que son fuertes para 2026 pueden ser más débiles para 2027.
En lo que respecta a “Compra de dólares a BCRA”, como detallamos en nuestro reporte semanal, el programa contempla compras de divisas al Banco Central por USD 6.700 millones durante este año, por lo que solo restarían USD 700 millones, lo cual no luce como un desafío. Para 2027, el objetivo es de USD 4.900 millones, lo que implica que la compra de divisas en el mercado por parte del BCRA debería sostenerse para que las compras del Tesoro no generen caída de reservas netas. No luce como gran desafío, pero dependerá del contexto local y global.
- “Rollover intra-Sector Público” no lo considero como un supuesto de trabajo desafiante.
- “Préstamos garantizados por organismos internacionales, desembolsos del FMI y de organismos internacionales (ex FMI)” tampoco lucen desafiantes, en la medida en que Argentina pueda seguir cumpliendo las metas acordadas con el FMI.
Es difícil poner en duda la convicción del equipo en cumplir las metas fiscales, mientras que las de reservas parecían ser el punto débil.
“Es difícil poner en duda la convicción del equipo en cumplir las metas fiscales, mientras que las de reservas parecían ser el punto débil”
Como también resaltamos en nuestro último reporte semanal, recientemente el BCRA renovó la totalidad de sus repos (USD 6.000 millones), y llevó a septiembre de 2028 los vencimientos que caían entre 2026 y 2027. La operación se cerró con 10 bancos internacionales a una tasa de SOFR + 400 puntos básicos (menor a la de la colocación previa y equivalente a una tasa aproximada de 7,6% anual), con Bonares como garantía y un “ratio bid-to-cover” de 1,38 veces.
En consecuencia, las reservas netas saltaron por encima de USD 10.000 millones y ahora las metas de reservas para 2026 no parecen un desafío.

— ¿Es positivo que el regreso al mercado internacional de deuda quede como una opción y no como un objetivo?
— Yo no interpreto que no sea un objetivo regresar al mercado internacional. Es más, el equipo se puso el objetivo superador de llevar a la Argentina al grado de inversión. El tema de regresar al mercado internacional de deuda, entiendo, es una cuestión de eficiencia financiera.
Para mí es positivo que un equipo económico trabaje con una postura fiscal ortodoxa, con el objetivo de llevar al país a grado de inversión y que, con un criterio de opcionalidad, analice todas las alternativas de financiamiento que sean más eficientes desde un punto de vista estrictamente profesional, sin elevar banderas inmaduras, improvisadas o ideológicas, como vivimos en el pasado.
“Es positivo que un equipo económico trabaje con una postura fiscal ortodoxa, con el objetivo de llevar al país a grado de inversión”
En ese sentido, no debemos olvidar que existió un tiempo en el cual Argentina canceló deuda con el FMI que pagaba como máximo 4,5% anual (incluyendo sobretasa por uso elevado de recursos y cargos por vencimientos prolongados) y decidió colocar Bodenes 2012 y 2015 a otro país, con tasas respectivas de 9,25% y 10,6% anual.
— ¿Qué condiciones deberían darse para que esa opción se active?
— El mismo secretario de Finanzas, Federico Furiase, explicó el tema. No hay una decisión de no querer colocar deuda en el mercado internacional, sino que para que esa opción se active el costo debe ser inferior al de las opciones elegidas y presentadas en los programas. Comentó que las colocaciones del AO27 se lograron realizar a un costo del 4,5% anual y el AO28, inferior al 8%. Si comparamos esos costos versus la realidad de una tasa de 10 años en Estados Unidos de 4,5% y un índice de riesgo país en torno a los 400 pb, financiarse a menos de 8% luce conveniente.
Obviamente, podríamos profundizar el tema y discriminar que un financiamiento es en el territorio MEP y en el exterior sería en CCL. Las actuales restricciones cambiarias generan condiciones especiales para que el Tesoro aproveche el financiamiento local, lo cual es funcional a las declaraciones del ministro, que plantea que es conveniente que Argentina reduzca la dependencia de Wall Street.

— Se estima que 2026 terminará con una brecha negativa de más del doble entre la tasa de inflación asumida en el Presupuesto y la que ahora se prevé. Si un desvío de esa magnitud se repitiera en 2027, ¿cómo impactaría en el Plan Financiero?
— Bueno, una respuesta breve y algo irónica podría ser que no impactaría, dado que, habiendo ocurrido lo comentado, Argentina estaría logrando un sobre financiamiento en 2026, que dejaría un colchón para 2027. Pero si focalizamos en el tema inflación, el actual plan de estabilización tuvo muchos desafíos con respecto a otros planes históricos que temporalmente se consideraron exitosos. En términos generales, se respetaron los marcos contractuales; se arrancó con una fuerte distorsión de precios relativos; no se aplicaron congelamientos ni desagios.
“El Presidente sigue cumpliendo con lo que considera que es la principal exigencia de su job desciption. Con el diario del lunes no hay dudas de que el equipo fue optimista al presentar las proyecciones 2026″
Por lo tanto, podemos seguir considerando que el Presidente sigue cumpliendo con lo que considera que es la principal exigencia de su “job desciption”. Con el diario del lunes no hay dudas de que el equipo fue optimista al presentar las proyecciones 2026.
La realidad es que es inevitable transitar períodos de desanclaje de expectativas de inflación. Ocurrió a comienzos de 2025, cuando se alargó la negociación con el FMI; también en el segundo semestre de 2025 con la elección de medio término en la PBA, y también a comienzos de este año.
Las últimas lecturas expresadas por el Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA marcan que las expectativas se han vuelto a anclar, pero no podemos descartar que Argentina pueda volver a un desanclaje. En la medida en que se mantenga la ortodoxia fiscal y monetaria, se tratará de un evento temporal.

— Si mes a mes la Secretaría de Finanzas realiza operaciones de financiamiento y pagos de deuda con saldo de cancelaciones netas, ¿por qué persiste la preocupación de algunos analistas por los próximos vencimientos? ¿Cómo lo ven en IEB?
— Yo me animaría a plantear que no son “algunos”, sino unos cuantos. La historia nos pesa, y mucho. Si retrocedemos y hacemos la cuenta desde 1500, aparecen en la lista de “defaulteadores” seriales países como España, pero si hacemos la estadística desde 1827 vamos casi cabeza a cabeza con Venezuela y Ecuador en el top del ranking. Las reputaciones son difíciles de construir y fáciles de destruir. Argentina se esmeró para tener una mala reputación.
En segundo lugar, Argentina es el principal deudor del FMI. Por lo tanto, si bien la actual relación con el organismo es correcta, dado el cumplimiento de las metas, queda claro que, como prestamista de última instancia, no queda demasiado margen para utilizar esa vía de financiamiento ante la inviabilidad de otras alternativas.
“Las reputaciones son difíciles de construir y fáciles de destruir. Argentina se esmeró para tener una mala reputación”
Podríamos establecer otras razones políticas e institucionales, pero manteniéndonos en el marco de la economía y las finanzas, pese a la recuperación de las reservas internacionales del BCRA -tanto en términos brutos como netos-, para las métricas de los portfolio manager (PM) de fondos de inversión de deuda emergente lucen bajas.
Cada vez que tengo la oportunidad de conversar con un PM de un fondo emergente de las gestoras internacionales más importantes del mundo, siempre hago la misma pregunta: ¿cuáles son las métricas que considera de un país para invertir en su deuda soberana? Entre ellas siempre aparece la respuesta de una relación Reservas Brutas/PBI que supera significativamente la de Argentina. Dicha métrica es discutible, pero es la realidad.

— En 2025, una de las preocupaciones del mercado era la posibilidad de falta de pesos para sostener el nivel de actividad. ¿El programa despeja esa incertidumbre de cara a 2027? ¿Qué indicadores mira para evaluar ese riesgo?
— Si bien soy de la escuela del equilibrio general y estoy convencido de que todo tiene que ver con todo, los programas financieros presentados se refieren a las necesidades en dólares del Tesoro. Las preocupaciones en 2025, en cuanto a un potencial estrangulamiento del mercado de pesos, se referían a que, si la demanda seguía creciendo y el BCRA sostenía su postura de mantener constante la oferta, en algún momento el mercado podía llegar a un exceso de demanda y ser motivo de estrangulamiento de la economía, aunque siempre existe el debate de la idiosincrasia bimonetaria de la Argentina.
Con el devenir de las fases del programa, el BCRA pasó de una oferta fija a una oferta consensuada con el staff técnico del FMI, definida por el M2 Privado Transaccional, perdón si me pongo demasiado técnico en esta respuesta. Con lo cual, el BCRA, dentro de un marco general de ortodoxia, está dispuesto a suministrar la oferta que el mercado demande.
“El BCRA, dentro de un marco general de ortodoxia, está dispuesto a suministrar la oferta que el mercado demande”
Es más, en realidad en el segundo semestre de 2025 Argentina transitó un período de exceso de pesimismo y extrema dolarización, por lo cual la demanda de pesos se deterioró sustancialmente.
Ese evento de dolarización aún no se normalizó este año. El deterioro en los salarios reales y los problemas que surgieron de mora en los préstamos de las familias fueron dos motores que no traccionaron la demanda de pesos. Por lo tanto, uno de los indicadores que más miramos de cerca es la demanda real de dinero, así como sus motores: el salario real y el crédito.

— ¿El “colchón de liquidez” que armó el equipo económico para cubrir vencimientos de los próximos 18 meses reduce el riesgo de volatilidad en las tasas de interés y en el tipo de cambio? ¿Qué podría volver a tensionar esas variables?
— Entendiendo el “colchón de liquidez” como los depósitos del Tesoro en el BCRA, fue una estrategia posible dado el contexto de ortodoxia fiscal y de superávit financiero, que le permitió al Tesoro acumular pesos para no verse exigido a realizar “rollover” constante de los vencimientos en pesos del Tesoro, o incluso “rollover netos positivos”, como necesitaba constantemente el gobierno anterior.
De esta forma, pasamos de los “rollover netos positivos” a lo que el equipo económico denominó “Punto Anker”, como el momento en el cual el Tesoro podía rechazar parte de las ofertas y hacer un “rollover” parcial.
La realidad es que todo el período posterior a la no renovación de LEFI y al deterioro en la demanda real de pesos generó una etapa en la cual el BCRA y el Tesoro tuvieron que trabajar en forma combinada para regular la liquidez.
“Pasamos de los ´rollover netos positivos’ a lo que el equipo económico denominó “Punto Anker”, como el momento en el cual el Tesoro podía rechazar parte de las ofertas y hacer un rollover parcial»
Hoy la volatilidad de tasas de interés se redujo; también se redujo el nivel de tasas para financiamiento a empresas, pero las tasas para personas humanas siguen muy altas. Solo se detectan líneas a tasas más acotadas para clientes en situación de mora, con el objeto de mejorar la calidad de las carteras bancarias.
Resumiendo: el Tesoro mantiene el ancla fiscal; el BCRA encuentra los caminos para mantener un marco ortodoxo monetario; ambos se complementaron en momentos de volatilidad. Hacia adelante no se pueden descartar tensiones y por eso, y en particular con respecto al tipo de cambio, el BCRA se siente cómodo con el actual marco de restricciones, que obviamente no hace sentir cómodas a muchas empresas y castiga a justos por pecadores.

Interpreto que lo sucedido en el segundo semestre del año pasado volvió muy cauto al BCRA y, como siempre dice su presidente, trabajan con distintos escenarios y nunca descartan el peor, para estar preparados.
— La decisión de MSCI de mantener a Argentina como “standalone”, ¿cuánto condiciona el desarrollo del mercado de capitales, especialmente si el ministro plantea como prioridad el mercado interno?
— Siempre me gusta aclarar que las decisiones que toma MSCI se refieren a las acciones. Por lo tanto, lamentablemente el hecho de que, en su última comunicación, MSCI ni siquiera se haya referido a la situación de las acciones argentinas no es una buena noticia para esta clase de activo.
Contrariamente, la deuda argentina nunca fue exceptuada del índice de deuda emergente emitida en dólares que realiza JP Morgan, que es benchmark de muchos fondos y es la referencia del ETF: EMB. Obviamente, a lo largo de los años perdió ponderación, por causas de Argentina y porque desde los 90 se fue incrementando la cantidad de países considerados emergentes dentro del índice. Hoy casi 70 países forman parte del índice y aproximadamente un tercio de ellos alcanzó la calificación de “investment grade”.
En la actualidad, la deuda argentina representa el 3,46% del índice y, llamativamente, dentro de los “10 top holdings” que representan el 6,10% del índice, el 2,93% lo acumulan cuatro bonos argentinos.
“La publicación de los programas financieros 2026/2027 ayuda en forma directa a la deuda, porque da señales de mejor probabilidad de pago”
Por lo tanto, la decisión de MSCI de mantener a Argentina como “standalone” no beneficia a las acciones argentinas, pero la publicación de los programas financieros 2026/2027 ayuda en forma directa a la deuda, porque da señales de mejor probabilidad de pago. Este evento ayuda a bajar el índice de riesgo país, lo cual también ayuda a las acciones bancarias que, si bien están perjudicadas por la situación del crédito, siempre fueron consideradas como un “proxy” de la deuda. Por otro lado, en la medida en que baja el riesgo, eso beneficia al total de las compañías, tanto cotizantes como no cotizantes.
Más allá de todo lo dicho, para el desarrollo de un mercado de capitales hacen falta inversores institucionales importantes y, en ese sentido, la nacionalización de las AFJP nos diferencia de nuestros vecinos.
— ¿Tiene expectativas de ingresos de capitales al FAL en lo que resta de 2026? ¿Qué impacto tendría sobre el mercado de capitales local?
— El lanzamiento del FAL es una ayuda; desde IEB venimos trabajando para instalarnos como un referente. Estamos activamente visitando cámaras y empresas, difundimos las bondades de la medida y estamos entusiasmados con su efecto gradual sobre el mercado.
Necesitamos cambiar el chip y dejar de esperar que todo lo haga el Estado. Hoy hay tendencias globales inexorables en cuanto a tecnología, demografía y otros aspectos. Hay sectores que globalmente se benefician y otros muy desafiados. Hay muchos empresarios que son conscientes del escenario y buscan transformarse; lamentablemente, una de las limitantes más relevantes es el crédito.
“Hay muchos empresarios que son conscientes del escenario y buscan transformarse; lamentablemente, una de las limitantes más relevantes es el crédito”
El sistema financiero argentino es muy chico, y el aumento del crédito que comenzó en 2024 tropezó con problemas que son de público conocimiento. Por lo tanto, se encuentra en una situación de saneamiento y consolidación para volver a traccionar.
El mercado de capitales argentino también es pequeño; desde los ALyC ofrecemos descuento de cheques, pagaré, Obligaciones Negociables (ON), pero necesitamos seguir creciendo en alternativas de financiamiento. Desde IEB, el presidente del grupo lideró el lanzamiento del primer REIT argentino.
Es necesario que quienes se consideren protagonistas del mercado de capitales dejen de focalizarse en negocios transaccionales y apliquen creatividad para hacer crecer el ecosistema de vehículos de inversión que vinculen en forma directa al inversor con los referentes de la economía real.
Norberto Sosa
ECONOMIA
El fetiche de la Carta Orgánica del Banco Central

Algunos datos de la historia monetaria argentina:
- El país que experimentó mayor depreciación de su moneda en el siglo XIX.
- Solo superado por Hungría y Brasil en el sigloXX (por la inflación a partir de 1945).
- Solo superado por Zimbabue, Venezuela, Sudán y Sudán del Sur en lo que va del siglo XXI (hasta 2025).
Somos, sin lugar a dudas, los campeones mundiales de la depreciación monetaria. La tuvimos con Rivadavia y con Rosas; con Mitre y Avellaneda; con Perón y con Aramburu; con Videla y con Alfonsín; con Kirchner y con Macri.
A lo largo de 200 años probamos todos los remedios y todas las recetas institucionales inventadas en otras latitudes para preservar la estabilidad monetaria. Nada funcionó.
El régimen más exitoso duró solo 15 años, de 1900 a 1914. ¿Por qué? La estabilidad monetaria requiere que la emisión de moneda se ajuste a la demanda del sector privado y no a las necesidades financieras del sector público.
El régimen más exitoso duró solo 15 años, de 1900 a 1914
Darle al Estado el monopolio exclusivo de emitir moneda es poner al zorro dentro del gallinero. La única manera de evitar que el Estado abuse de ese poder es que los gobiernos respeten las leyes que restringen su accionar.
Dos siglos de historia demuestran que no hay ley, norma ni Constitución que pueda disciplinar al Estado argentino. La Argentina padece anomia institucional crónica.

¿Qué significa esto? Que los gobiernos violan impunemente cualquier ley que restringe su accionar cuando lo consideran políticamente expeditivo. El Congreso y el Poder Judicial han sido cómplices del atropello. La excusa siempre es la misma: emergencia económica. Como si ningún otro país las tuviera.
Desde la creación del Banco de Buenos Aires en 1822, el Banco Nacional en 1826, la Casa de la Moneda en 1836, el Banco de la Provincia de Buenos Aires en 1854, el Banco Nacional de 1872, el Banco de la Nación Argentina de 1891, y el Banco Central de 1935, la historia ha sido siempre la misma. Todas estas instituciones se crearon con las mejores intenciones y con límites legales a la injerencia estatal y/o al abuso de la emisión. Sin embargo, al poco tiempo, los límites probaron ser ineficaces.
Todas las instituciones se crearon con las mejores intenciones y con límites legales a la injerencia estatal y/o al abuso de la emisión. Sin embargo, al poco tiempo, los límites probaron ser ineficaces
Todas las reformas monetarias argentinas, desde 1822 hasta hoy, han sido impulsadas por un voluntarismo basado en la creencia fetichista de que unas palabras escritas bastan para impedir que un gobierno abuse del poder de emitir moneda.
El problema monetario argentino es, en el fondo, el mismo que enfrentaron Locke y Montesquieu: cómo diseñar instituciones que impidan que el Estado abuse de un poder que la sociedad le ha delegado.
No se trata de cualquier poder. Como decía Alberdi: “el dinero es el poder de los poderes, como el poder más grande, pues se compone del dinero de todo el mundo. El banco de Estado es la máquina que pone ese poder en las manos del gobierno”.
Advirtió también que “mientras el Gobierno tenga el poder de fabricar moneda con simples tiras de papel que nada prometen, ni obligan a reembolso alguno, el “poder omnímodo” vivirá inalterable como un gusano roedor en el corazón de la Constitución misma”. Por eso consideraba que “el único poder regaliano que la Nación soberana no puede delegar en su gobierno” es el de emitir moneda, porque es el único que la emite “cada vez que la necesidad no le deja otro medio de obtener plata prestada”.
Esta advertencia es particularmente válida en países que no lograron imponer límites efectivos al poder del Estado, como es el caso de la Argentina. La solución no pasa por diseñar (o copiar) leyes perfectas. El problema de fondo es de naturaleza política y moral, no de ingeniería jurídica.
¿A qué viene todo esto? El Gobierno impulsa la modificación de la Carta Orgánica del BCRA, aprobada en 2012 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Es cierto que es una mala Carta Orgánica que debe ser modificada, pero sería un grave error creer que un pedazo de papel que diga que el principal objetivo del BCRA es preservar la estabilidad de precios va a poner fin a nuestra historia inflacionaria. En Argentina, las leyes que imponen límites al Gobierno tienen muy corta vida. Basta ver la experiencia del último medio siglo.
Sería un grave error creer que un pedazo de papel que diga que el principal objetivo del BCRA es preservar la estabilidad de precios va a poner fin a nuestra historia inflacionaria
Como no me canso de repetir, la independencia de facto del BCRA es una quimera. No importa lo que diga la ley, la Carta Orgánica o la Constitución, incluso si fuera reformada.
Además, la estabilidad monetaria ya es un mandato constitucional. El artículo 75, inciso 19, de la Constitución dice que le corresponde al Congreso “proveer lo conducente a la defensa del valor de la moneda”. ¿Qué significa esto? Algo muy simple: el Congreso no debe aprobar presupuestos deficitarios sin financiamiento genuino. Obviamente, nuestros legisladores no han cumplido su deber y no han pagado costo alguno por su incumplimiento.
¿Realmente alguien cree que una Carta Orgánica es un freno al Leviatán argentino? Terminemos con el voluntarismo ingenuo que nos ha llevado recurrentemente al fracaso. Solo con realismo podremos erradicar la inflación. Si hay una lección que aprender de 200 años de historia, es que es necesario divorciar al Estado de la moneda.
El autor es economista e historiador. Esta columna fue publicada en el blog del libro Dolarización: Una solución para la Argentina
ECONOMIA
La visita de Georgieva a Buenos Aires cierra un ciclo político entre Macri y Milei que tuvo como piezas clave al FMI y a Donald Trump

(Desde Washington, Estados Unidos) La visita oficial de Kristalina Georgieva hacia finales de julio finiquita un ciclo político que inició con Mauricio Macri en 2018 y concluirá cuando la directora gerente del FMI se abrace con Javier Milei en la Casa Rosada.
El ciclo tuvo actores principales: Donald Trump, Javier Milei, Mauricio Macri, Christine Lagarde, Kristalina Georgieva, Mauricio Claver Carone, Luis Caputo y Nicolás Dujovne, entre otros, y un guión abundante en decisiones geopolíticas, billones de dólares y traiciones que marcaron una época en las relaciones bilaterales que unen a la Argentina con Estados Unidos.

La relación personal de Macri y Trump siempre fue ambivalente. Macri lo dejaba ganar al golf, Trump lo llamaba el “hijo de Franco”, y los dos querían que el peronismo no regresara a Balcarce 50.
Bajo este concepto político, Claver Carone -un personaje importantísimo en las dos administraciones de Trump- fue clave para que Argentina obtuviera USD 53.000 millones del Fondo.
En 2018, Claver Carone representaba a Estados Unidos en el board del FMI, y desde allí ordenó la interna del organismo multilateral para que Macri obtuviera el crédito más importante en la historia del organismo.
Lagarde estaba a cargo formalmente del FMI y aceptaba todas las instrucciones que llegaban desde la Casa Blanca. Lo que decía Claver Carone, Lagarde repetía como directora gerente.

Cuando los millones del FMI llegan a la Argentina, Luis Caputo era ministro de Finanzas, Dujovne encabezaba el Ministerio de Hacienda y Federico Sturzenegger actuaba como presidente del Banco Central.
El plan económico crujía por las corridas, y la Casa Blanca jugaba en contra del tándem Caputo-Sturzzeneger, quienes creían necesario usar los millones del FMI para enfrentar la suba constante del dólar.
Claver Carone cuestionaba la capacidad técnica de Caputo, y Lagarde planteaba a Macri que en Washington confiaba muchísimo en Dujovne.
El presidente se alineó y empoderó a Dujovne: Caputo se fue al Banco Central y el ministro de Hacienda -que había sumado la estructura de la entonces cartera de Finanzas- se transformó en el pivot de la Casa Rosada con línea directa al despacho de Lagarde.
Caputo sabía que tenía las horas contadas. Macri no defendía su plan de acción ante el zigzag de los mercados, y desde Washington se exigía que Dujovne asumiera el control total del programa económico.
Cuando Macri estaba en New York para participar de la Asamblea General de la ONU, Caputo le anuncia por teléfono que se va del Banco Central. Macri ya evaluaba ese desenlace, y al otro día, Dujovne y Lagarde anuncian una ampliación del crédito concedido a la Argentina.
Trump, Lagarde y Claver Carone habían hecho lo necesario para que Macri venciera al peronismo, que aún no tenía candidato. Poco sirvió: Alberto Fernández ganó los comicios presidenciales, pese a los esfuerzos de Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional.

A diferencia de Macri que lo conocía de antes, Javier Milei construyó desde cero su relación política y personal con Trump. Apostó por Trump cuando Joe Biden iba por su reelección, y desde ese momento todo fluyó en términos geométricos.
El líder republicano designó a Milei como su principal aliado estratégico en América Latina, e hizo lo necesario para que esa nomenclatura no signifique sólo un adorno semiótico.
Trump influyó en la negociación con el FMI, aportó millones de dólares para frenar una corrida cambiaria, y puso a la Argentina en la Pax Silica, una iniciativa geopolítica de Estados Unidos que intenta contener la ofensiva constante de China en la región.
Como sucedió con Lagarde y Macri, Kristalina Georgieva se alineó con la agenda de la Casa Blanca respecto a Milei. Pero a diferencia de su antecesora -que siempre midió los riesgos en clave personal-, Georgieva le tiene aprecio personal a Milei y respeto técnico a Caputo y su equipo económico.
La directora gerente contuvo a Gita Gopinath -número dos del FMI antes de irse a Harvard-, que desconfiaba de Caputo y asignaba a Milei un estentóreo maximalismo ideológico en épocas de fragmentación global.
Georgieva se apoyó en Scott Bessent -secretaria del Tesoro- cuando Claver Carone cuestionaba a Caputo, y cada vez que tenía una duda llamaba a Buenos Aires para resolver la situación.
“Es nuestra amiga”, sintetiza Caputo cuando le preguntan sobre la directora gerente del FMI.

Argentina está cumpliendo las metas básicas del acuerdo con el FMI -superávit fiscal, reservas públicas y emisión monetaria-, y Georgieva podría entrar al despacho de Milei con una inflación en junio por debajo de dos por ciento y el nivel de riesgo país más bajo en ocho años.
Si así sucede, el próximo 28 de julio, será un éxito político para Trump y la directora del FMI, que apostaron por la gestión libertaria y su programa de ajuste. También Milei sonreirá para la foto, junto a Caputo, que aprendió a comer frío.
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ECONOMIA
Clima de Negocios: las empresas argentinas y Pax Silica, el plan de EEUU para ganarle a China la carrera por la IA que rubricó Milei

El 24 de junio pasado, Diputados le dio media sanción al Súper RIGI y la Cancillería anunció una segunda ficha para ese mismo tablero: Argentina se incorporaba a Pax Silica, la alianza que Washington viene armando desde diciembre para asegurarse el control de la cadena de suministro de la inteligencia artificial.
Nombre grandilocuente, apuesta concreta: minerales críticos, semiconductores y centros de datos, todo bajo el mismo paraguas geopolítico. La “paz del silicio” –por el dióxido de silicio, el precursor de ese mineral que es la base de los semiconductores y, por lo tanto, de la era informática– con la que el EEUU de Donald Trump busca imponerse y cubrirse las espaldas en el nuevo y exponencial negocio de la Inteligencia Artificial. Un universo en parte desconocido para todos que tiene un rival concreto: China.
La firma llegó de la mano de Alec Oxenford, embajador argentino ante la Casa Blanca, y Jacob Helberg, subsecretario de Asuntos Económicos de Estados Unidos y el funcionario que Trump puso a diseñar esta arquitectura. El canciller Pablo Quirno lo había anticipado en redes: la adhesión le iba a permitir a la Argentina participar en proyectos de inversión e infraestructura “en todos los eslabones de la cadena de valor global de inteligencia artificial”, y consolidar al país como proveedor confiable de minerales críticos.
El anuncio no salió de la nada. Quirno lo conectó explícitamente con el acuerdo comercial de minerales críticos que Milei había firmado con Estados Unidos en febrero. Pax Silica es la escala siguiente de ese mismo vínculo, no un capítulo nuevo. Helberg fue parte del Argentina Week, el evento con el que Milei buscó “vender” su proyecto ante inversores y empresarios en Nueva York, en marzo pasado. El influyente funcionario estadounidense habló en un panel junto al viceministro de Economía, José Luis Daza, y aseguró que el gobierno de Trump “está decidido a hacer del hemisferio occidental y de la Argentina sus socios” y que ese país pone foco en buscar naciones alineadas con sus “valores, ideas e intereses”.

Infobae habló con Oxenford en ese momento y el embajador no dudó en calificar el momento en términos casi épicos: “La inteligencia artificial será para el siglo XXI lo que el petróleo fue para el siglo XX”. Agregó que la Pax Silica le da a la Argentina la chance de meterse desde el arranque en la infraestructura tecnológica que va a definir las próximas décadas.
Pero cuando se le preguntó si la adhesión significa acceso directo a financiamiento, la respuesta bajó varios cambios: la adhesión no garantiza inversiones automáticas. Lo que sí hace, según el propio embajador, es mejorar la posición del país para competir por ellas, y abrir la puerta a dos ventanas concretas además de sumar visibilidad frente a los inversores globales.
El Departamento de Estado anunció el Pax Silica Fund, un fondo de unos USD 250 millones iniciales. A eso se suman los instrumentos estadounidenses, como la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC), el Banco de Exportación e Importación (Exim) y el Foro de Compromiso Geoestratégico de Recursos (Forge), que agrega mecanismos de precios mínimos para los minerales estratégicos.
El paraguas de la coalición cubre toda la cadena de valor tecnológica: extracción y procesamiento de minerales críticos, fabricación de semiconductores, desarrollo de modelos de IA, infraestructura digital, sistemas energéticos para alimentar centros de datos, conectividad, logística y manufactura avanzada.

La Declaración de acuerdo sostiene que “una cadena de suministro fiable es indispensable para nuestra seguridad económica mutua” y advierte que la revolución tecnológica está reorganizando la economía global y generando una demanda histórica de energía, minerales, hardware y nuevos mercados.
El documento propone construir un ecosistema confiable de desarrolladores y proveedores de IA, movilizar capital privado y coordinar políticas para evitar distorsiones de mercado y proteger tecnologías sensibles.
Es que el verdadero cuello de botella de la cadena de IA no está en la capa de chips, sino en la capa de minerales. Y buena parte de esos minerales está en América Latina.
Si bien es todo muy incipiente, varias empresas locales se empezaron a mover luego del anuncio, según pudo saber este medio. Nada concreto aún: remarcan que es un acuerdo macro entre países y están muy atentas a los movimientos de sus casas matrices, pero saben que hay un haz de luz sobre ellas.
El rol asignado a Argentina dentro de la coalición es concreto y acotado. El país no ingresa como actor central en la fabricación de semiconductores —para eso no tiene capacidad instalada—, sino por los primeros eslabones de la cadena: minerales críticos y energía. Los activos que pone sobre la mesa son el litio, el cobre, el uranio, la plata y el gas de Vaca Muerta.
El RIGI minero acumula 19 proyectos del total de 40 presentados. Hay 11 ya aprobados por casi USD 19.000 millones, y una cifra similar que suman otros 7 en evaluación. El más grande es Vicuña, desarrollado por BHP y Lundin Mining en San Juan, con una inversión inicial de 9.700 millones de dólares que podría escalar a 18.000 millones. Produce en promedio 395.000 toneladas de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata por año durante sus primeros 25 años de operación. Fue el primer proyecto en ingresar bajo el estatus RIGI PEELP (Proyecto de Exportación Estratégica a Largo Plazo).
En litio, Argentina produce alrededor de 120.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente, ocupa el quinto puesto mundial y proyecta llegar al segundo lugar en la próxima década, con exportaciones estimadas en 12.000 millones de dólares anuales para 2036.
Según datos de CAEM, la cámara minera, en los primeros 5 meses del año, el sector minero exportó unos USD 3.890 millones (74% más que el mismo periodo de 2025). Entre 2025 y 2027, en tanto, el sector estima inversiones por casi USD 17.000 millones.
Río Tinto es el jugador de litio mejor posicionado por escala: tras la compra de Arcadium Lithium en 2025, quedó con el control de los proyectos Fénix (Salar del Hombre Muerto, Catamarca), Olaroz, Sal de Vida y Cauchari, además del proyecto Rincón en Salta con tecnología de extracción directa de litio (DLE).
En cobre, Los Azules —proyecto de la canadiense McEwen Copper en San Juan— busca 4.000 millones de dólares para comenzar la construcción a inicios de 2027, con producción comercial prevista para 2030. YPF es otro nombre que circula en el sector energético: como detalló Infobae, analiza hacer un mega data center con Tesla, aprovechando el gas excedente de Vaca Muerta y la infraestructura de YPF Luz.
No pocos vieron la presencia de Peter Thiel, el magnate que es uno de los grandes inversores de empresas tech, detrás de las negociaciones, o al menos las charlas diplomáticas, que condujeron a la firma de la Pax Silica. Thiel vivió varios meses en el país con su familia –vino a ver de cerca cómo funcionaba el experimento libertario, según trascendió– y se reunió con buena parte del Gobierno, incluido el presidente Milei, e importantes integrantes del círculo rojo.
Desde AmCham, la cámara argentina que nuclea a las empresas de EEUU en el país, celebraron el ingreso de Argentina al esquema. “Representa una oportunidad para impulsar la inversión, la innovación y el desarrollo de proyectos de largo plazo” y “reconoce el potencial geológico del país, especialmente por sus recursos de litio en el NOA y por los proyectos de cobre en desarrollo, principalmente en San Juan, Salta y otras provincias”, dijeron.
“Entendemos que este marco de cooperación contribuye a fortalecer la previsibilidad, generar mayor confianza para el desarrollo de proyectos de largo plazo y consolidar a Argentina como un socio estratégico en la economía del futuro”, destacaron desde la cámara.
Detallaron que ambos minerales constituyen la base física de la revolución tecnológica. El cobre –que Argentina aún no produce a escala comercial aunque volvieron los proyectos, sobre todo de la mano del RIGI– es indispensable para la construcción de centros de datos, la fabricación de semiconductores y el desarrollo de infraestructura eléctrica y energías renovables; el litio, por su parte, es un insumo esencial para el almacenamiento de energía y la electromovilidad, pilares del ecosistema tecnológico que la iniciativa busca fortalecer.
Claro, AmCham advirtió rápido que los beneficios de Pax Silica no son automáticos: “dependerán de la continuidad de políticas que sostengan la inversión, la estabilidad macroeconómica y la competitividad del sector minero”.
En medio de yacimientos aún en desarrollo, no pocos creen que esquemas gubernamentales de este tipo sirven para “desriskear” proyectos e impulsar la inversión privada para inclinar la balanza hacia el friend-shoring estadounidense: reemplazar la dependencia de China —que concentra cerca del 70% del procesamiento mundial de minerales críticos— por una red de proveedores alineados con Washington.

“Es un acuerdo muy importante por la visión geopolítica que representa. Si bien las empresas no necesitan de este tipo de esquemas para desarrollar sus negocios, muchos de los cuales ya fueron anunciados en el país, está claro que sirve para movilizar regulaciones locales, aunque no sean tan directos como un convenio de inversiones”, dijo Alejandro Díaz, CEO de AmCham, en diálogo con Infobae.
Las empresas señalan varios puntos que creen que las autoridades deben resolver: desde temas de desarrollo de infraestructura —baja inversión en rutas, tendidos eléctricos, etc.— hasta el impulso a los recursos humanos para el sector minero, pasando por marcos para inversión y tratados binacionales con Chile, por caso, para capturar sinergias.
“Los esquemas de ‘compre local’ son críticos porque son provinciales y heterogéneos. Hay una gran dispersión regulatoria que le quita competitividad a un sector que está en un estadio muy preliminar. Otro punto que no es muy conocido y debería resolverse es la resolución de límites provinciales: Catamarca, por caso, reclama devolución de territorios con litio y oro, y las empresas no tienen claro qué reglas seguir o a quién reportar regalías. Y hay yacimientos muy importantes en el medio de ese debate”, destacó Díaz.
Uno de los datos geopolíticos más destacados de esta historia es que la Casa Blanca eligió a la Argentina como su socio regional en minerales críticos pese a que Brasil tiene las reservas más voluminosas de la región. La lectura de Washington es puramente ideológica: Lula da Silva está alineado con Xi Jinping, mientras que Milei se plegó sin fisuras a la agenda de Trump.
“Es un acuerdo muy importante por la visión geopolítica que representa” (Díaz)
En ese reparto latinoamericano, Argentina quedó en la misma mesa que Chile, Costa Rica, El Salvador y Panamá —este último, por la presión constante de Beijing sobre el control del Canal—. El bloque completo ya suma 24 países, con Países Bajos pesando fuerte por ser la casa matriz de ASML, la única compañía del mundo capaz de fabricar litografía EUV.
También están dentro de la Pax Silica Australia, Alemania, India, Japón, Israel, Noruega, Corea, Suecia, Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos, entre otros.
Lo que no cambió, y esto también lo marcó Oxenford, es el límite: Milei puede seguir haciendo negocios comerciales con China, siempre que no impliquen una ventaja estructural ni el acceso a minerales críticos. Washington ni siquiera vetará este año la renovación del swap con el gigante asiático. La Pax Silica no rompió el vínculo comercial con Beijing; blindó el estratégico con Washington.
Del lado argentino, el capítulo más nuevo —y el menos explotado— es el de las tierras raras: los 17 elementos que incluyen escandio, itrio y los quince lantánidos, indispensables para imanes permanentes, turbinas eólicas, vehículos eléctricos y, sobre todo, semiconductores. Según el Servicio Geológico Minero Argentino, el país ya tiene identificadas 190.395 toneladas de recursos, con un potencial geológico estimado de hasta 3,3 millones de toneladas en provincias como San Juan, Santiago del Estero, San Luis y Córdoba.
La Casa Blanca eligió a la Argentina como su socio regional en minerales críticos pese a que Brasil tiene las reservas más voluminosas de la región
Ninguna minera con operaciones en el país salió todavía a vincular sus proyectos de manera explícita con la Pax Silica. Suena lógico: el fondo recién existe como anuncio, y el capital privado internacional es el que tendría que poner el grueso de los fondos.
Lo que sí queda claro, mirando el mapa completo, es que la Argentina entra a esta alianza por la puerta de los minerales y la energía. El Súper RIGI aporta estabilidad fiscal; la Pax Silica, el sello geopolítico. Falta la parte que más le importa a cualquier inversor: el primer proyecto concreto que decida cobrarse esa promesa.
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