ECONOMIA
Panorama Financiero | Caputo calmó al mercado, pero la economía real todavía no arranca

El Gobierno consiguió una primera respuesta positiva a su plan financiero, pero el verdadero examen empieza ahora: que la calma del mercado se convierta en una economía con más movimiento. Luis Caputo aseguró que tiene cubiertas necesidades por u$s19.200 millones en lo que queda de 2026 y presentó el esquema para afrontar 2027. La reacción fue favorable y el riesgo país bajó a la zona de 412 puntos, su nivel más bajo desde 2018.
El dato no es menor porque despeja, al menos por ahora, una de las dudas que más inquietaban a la City: cómo iba a financiar el Gobierno los próximos vencimientos en dólares sin reabrir una tensión cambiaria. Con ese frente más ordenado, el mercado cambió de foco. La pregunta ya no pasa solo por la deuda, sino por algo más difícil: si la estabilidad financiera puede bajar a la economía real.
Caputo despejó dudas por la deuda y consiguió aire financiero
El programa que presentó Economía buscó justamente eso: mostrar que el Gobierno no llega improvisando al tramo más sensible del calendario financiero. Para este año, el equipo económico afirmó que ya tiene cubiertas las necesidades previstas. Y para 2027, el mensaje fue que existe una hoja de ruta diseñada con distintas fuentes de financiamiento para evitar sobresaltos.
Ese anuncio le devolvió aire al oficialismo en el frente financiero. Bonos, riesgo país y expectativas cambiarias reaccionaron mejor porque el mercado leyó que el Gobierno logró ganar tiempo y previsibilidad. Después de varios meses en los que la discusión pasaba por los dólares y por la posibilidad de un nuevo episodio de tensión, Caputo consiguió mover la conversación hacia otro terreno.
Pero ese logro tiene un límite claro. Ordenar la deuda y sostener la calma del dólar sirve para estabilizar la macro, no para garantizar por sí solo que la economía se reactive. Y ahí es donde hoy aparecen las mayores dudas.
Industria, construcción y recaudación muestran que la actividad sigue débil
El problema es que esa mejora financiera convive con una actividad todavía frágil. En los últimos datos, la industria cayó más de 3% mensual y la construcción retrocedió en una magnitud similar. La recaudación, además, mostró en junio una baja real de 7,6%, otra señal de que el movimiento económico sigue sin afirmarse de manera amplia.
Eso importa porque no se trata de una debilidad aislada en un solo sector. La industria, la construcción y el comercio siguen mostrando un comportamiento flojo, en un contexto donde tampoco aparece un crédito más dinámico que pueda empujar inversión o consumo. La macro se ordenó más rápido que la calle.
En ese punto está la discusión que empieza a dominar esta nueva etapa. Para el mercado ya no alcanza con mostrar un programa financiero blindado, inflación en descenso y una situación cambiaria menos tensa. Ahora quiere ver si esa estabilidad logra convertirse en algo más concreto: más actividad, más consumo y una recuperación menos dependiente de sectores puntuales como energía o minería.
La mejora del mercado todavía no llega con fuerza al bolsillo
Esa fragilidad se ve directamente en los hogares. Un relevamiento privado mostró que el 61% de los argentinos asegura que sus ingresos se terminan antes del día 20, mientras que el 86,1% siente que su salario pierde frente a la inflación. Solo el 13% dice que puede cubrir todos sus gastos y, además, ahorrar.
Es un dato relevante porque marca la distancia entre la mejora financiera y la percepción cotidiana. Aunque la inflación haya bajado y algunos segmentos del salario real hayan mostrado una leve recuperación, el bolsillo sigue muy exigido. La sensación dominante no es la de alivio, sino la de ingresos que todavía corren desde atrás.
Ahí aparece el verdadero examen para el Gobierno. La estabilidad financiera ya consiguió una primera validación del mercado. Pero el foco pasa ahora por una señal mucho más concreta: si esa calma empieza a traducirse en actividad y en una mejora sostenida del poder de compra.
Porque el riesgo país puede bajar, los bonos pueden mejorar y la deuda puede verse más ordenada. Pero si la industria sigue floja, la construcción no repunta y la mayoría de los hogares siente que no llega a fin de mes, el orden macroeconómico seguirá siendo una condición necesaria, aunque todavía insuficiente, para consolidar una recuperación más amplia.
iprofesional, diario, noticias, periodismo, argentina, buenos aires, economía, finanzas,
impuestos, legales, negocios, tecnología, comex, management, marketing, empleos, autos, vinos, life and style,
campus, real estate, newspaper, news, breaking, argentine, politics, economy, finance, taxation, legal, business,
technology, ads, media,dólar,consumo,sueldos,inflación
ECONOMIA
Morosidad: dos de cada tres personas se quedan sin dinero el 20 de cada mes, pero solo el 7,5% pide condonación de deudas


Según el Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora del mes de septiembre, una amplia mayoría de los hogares argentinos agota sus ingresos antes de fin de mes y se endeuda para cubrir necesidades cotidianas. Más precisamente, el relevamiento arroja que dos de cada tres personas se quedan sin dinero el día 20 de cada mes. La situación es más grave entre los menores de 40 años y en los sectores de menores ingresos: el 72% de los jóvenes no llega con dinero más allá de esa fecha y en la clase baja la proporción asciende al 83,3 por ciento. Solo uno de cada tres llega a fin de mes con sus ingresos y apenas uno de cada diez consigue ahorrar.
El Monitor muestra que la duración del ingreso se volvió un indicador de la fragilidad económica de los hogares, contexto en el que el crédito funciona como extensión del ingreso mensual y no como herramienta destinada a la compra de bienes durables. El 56,2% de los encuestados tomó deuda en los últimos seis meses y de ellos el 55,1% lo utilizó para afrontar gastos básicos, como alimentos y salud; el 21,3% lo destinó al pago de tarifas y servicios; y solo el 11,8% para adquirir bienes durables, vinculados a una mejora del estándar o calidad de vida.
La percepción sobre los salarios respalda esa tendencia. El 81,8% dijo que la evolución de sus ingresos es inferior a la inflación: desde marzo la proporción de personas que afirma eso no bajó del 81%, con un pico del 87,4% en julio, persistencia que sugiere que la insuficiencia de ingresos no se percibe como un problema ocasional, sino como una dificultad sostenida en el tiempo.
.responsive {width: 100%; height: auto;}
Clases sociales y destino de la deuda
La deuda presenta diferencias marcadas por nivel socioeconómico. En la clase baja, el 68,1% se endeudó en los últimos seis meses y dos de cada tres lo hicieron para cubrir gastos esenciales. El margen de ahorro en ese segmento es inferior al 1%, el 59,6% no llega al día 15 y el 83,3% no supera el día 20 del mes. En la clase alta, solo el 20% se queda sin ingresos antes de fin de mes y el 61,9% logra ahorrar, aunque una parte también recurre al crédito, pero en el 63,4% de los casos para comprar bienes durables. Esto es, en función de “decisiones” más que de “necesidades”.
En la clase media el 51,4% se queda sin ingresos antes de fin de mes y el 47,1% se endeudó. Entre quienes se endeudaron, el 45,6% lo hizo para cubrir gastos básicos. En este grupo el factor de más peso es el costo de las tarifas y los servicios: el 29% se endeudó para pagarlos, la cifra más alta entre los tres estratos sociales (en la clase baja el porcentaje es 18,2%, y en la alta 4,7%).
El endeudamiento para financiar las últimas semanas del mes puede generar insostenibilidad.
El informe plantea que el endeudamiento para financiar las últimas semanas del mes puede generar insostenibilidad. La deuda contraída debe pagarse con el ingreso del mes siguiente, que también es insuficiente, con lo que la deuda se vuelve un factor estructural de vulnerabilidad y fuente de morosidad.
Jóvenes, los más afectados
El grupo de edad más afectado es el de menores de 40 años: el 72% de ellos no supera el día 20 con sus ingresos, solo el 3% logra ahorrar y el 60,9% tomó deuda durante el último semestre. Sin reservas, este grupo recure al crédito ante cualquier gasto inesperado. No es casual que sea el segmento que hace la peor evaluación sobre la economía: el 69,1% la califica negativamente.

.responsive {width: 100%; height: auto;}
A su vez, la visión sobre la situación nacional es más crítica que la evaluación de la economía personal. El 39,3% considera mala su situación particular, mientras que el 61,5% califica negativamente la del país. La opinión negativa sobre la economía nacional es del 42,9% en la clase alta, del 56,5% en la clase media y del 70,7% en la clase baja.
Respecto de la morosidad, el 67% espera alguna intervención estatal. El 36,1% sostiene que se trata de un problema de toda la sociedad y que el Estado debe actuar, mientras que el 30,9% cree que, aunque sea un tema entre privados, requiere intervención pública. Solo 29,1% considera que el Estado no debe involucrarse, como sostiene el gobierno. Sin embargo, la opinión mayoritaria no pide condonar deudas, sino regularlas. Entre quienes proponen intervenir, el 61,3% apunta a regular el otorgamiento y condiciones de los créditos, el 23,6% a refinanciar deudas vía el BCRA y solo 7,5% a una condonación por ley.
El diagnóstico del Monitor de Zentriz es que la insuficiencia de ingresos y la inexistencia de ahorros, en especial entre los jóvenes y la clase baja, es la causa de fondo de la deuda y la morosidad como recursos de subsistencia.
ARCA,deuda impositiva,morosidad empresarial,Argentina
ECONOMIA
Cuál es el problema con la suba de las tasas de interés en Estados Unidos y qué efecto tiene en la Argentina

Los títulos del Tesoro estadounidense son considerados los activos de menor riesgo del mercado global y su rendimiento funciona como piso para el costo del financiamiento

- La propia fortaleza de la demanda.
- El auge de inversiones ligado a la inteligencia artificial impulsó la necesidad de capital.
- Un nivel de gasto público más alto desde la pandemia, que también presiona sobre la demanda de fondos.
Hay un tema de competencia de financiamiento por la inteligencia artificial, que obviamente es funding que se va, entonces sube la tasa (Romano)

La tasa de los bonos del Tesoro, que es la referencia global, tira para arriba todos los demás rendimientos (Polo)
Si las necesidades de divisas superan la oferta, el desequilibrio puede trasladarse al mercado cambiario (Polo)
Este escenario podría enfriar la dinámica de emisiones corporativas a nivel internacional que sirven para financiar proyectos productivos (Ber)
Corporate Events,North America
ECONOMIA
Todo lo que hay que saber del Tesla volador, el auto que cambió la forma de ver los autos

Le guste a quién le guste y le duela a quién le duela, el lanzamiento del Tesla Roadster fue el acontecimiento más trascendente de la industria automotriz mundial de los últimos tiempos, porque traspasó todas las fronteras del mundo de los autos y se convirtió en tema de conversación en todos los ámbitos y tendencia en redes sociales.
Todo por el hecho de tratarse de un auto volador, nada más y nada menos. La jugada de marketing de Elon Musk fue de alto impacto y causó incredulidad en quienes creyeron que era un truco de ilusionismo, una imagen generada por IA o simplemente una maqueta ultraliviana que se puede sostener boca abajo o dar una vuelta de 360° en el aire, como un auto normal no lo podría hacer.
El auto existe, es real y vuela. Si su construcción, y no su forma, es más similar a la de un dron gigante con forma de auto o no, es algo que se sabrá con el tiempo. De momento, es un auto que anda como un auto, y que repentinamente vuela.
Que eso se pueda trasladar a la vida de las personas y que tengamos un ecosistema de autos voladores requerirá mucho más tiempo y sobre todo, un desarrollo tecnológico que hoy parece imposible de lograr, como es coordinar el vuelo de tantos autos como quieran hacerlo por los cielos de una ciudad, una ruta o cualquier lugar del planeta Tierra.
Pero por impresionante que haya sido el espectáculo visual de ver el auto subiendo una rampa hasta quedar “cabeza para abajo”, comenzando el vuelo desde ese punto rotando para aterrizar sobre sus cuatro ruedas, o saltando repentinamente la serie de los 5 modelos actuales de Tesla para caer del otro lado y seguir andando, las críticas no se hicieron esperar.
La mayor decepción parece ser que el diseño no se condice con el esperado, y porque este Roadster debía cumplir la promesa postergada de la versión anterior que se anunció en 2017 para 2020 que nunca llegó, y en su lugar apareció algo completamente distinto.

¿Es tan distinto en verdad? Sí y no
Sí, porque es un auto volador y eso no estaba en los planes de nadie, ni siquiera en los más optimistas ingenieros de la industria automotriz mundial. No, porque no será un auto de calle que podrá comprar cualquier persona, incluidos esos clientes insatisfechos, sino que será un vehículo específico para uso en determinados espacios privados o abiertos que no encierren peligro para terceros (como el desierto del Mojave), al que podrán acceder solo aquellos que Tesla elija y que paguen lo que este vehículo costará, cifra aún desconocida.
A lo que sí podrán acceder quienes ya compraron un Roadster anteriormente o quienes lo hagan ahora previo pago de una reserva de USD 50.000 o USD 250.000 según el modelo que elijan, es al Tesla de calle en las versiones Performance y Thrust.
Y ahí también habrá quejas -de hecho, ya las hay- porque según muchos observadores e interesados, el nuevo Roadster perdió “el encanto” que tenía aquel de 2017 y hasta parece más un Lamborghini Murciélago que un Tesla, cuyas formas también gozan ya de una identidad que se replica en cada modelo nuevo.

Del Tesla Roadster Performance lo que se sabe es que tiene capacidad para dos ocupantes en el habitáculo, podrá acelerar de 0 a 100 km/h en 1,6 segundos y alcanzar los 370 km/h y aún así tener una autonomía de 470 km, gracias a su paquete de baterías 4680 diseñadas específicamente para el Roadster. Estas baterías, además, tienen una capacidad de recuperación de carga tal que, según la marca, podrán pasar del 15% al 80% de carga en solo 10 minutos.
El Roadster Thrust, por su parte, promete acelerar de 0 a 100 km/h en solo 0,9 segundos y alcanzar una velocidad punta de 368 km/h, gracias a la incorporación de que incorpora propulsores de gas frío orientados hacia la parte posterior del vehículo, que incrementan la aceleración. Este modelo también es de dos plazas.
Un escaparate de Tecnología
En todos los casos, el auto tiene dos motores eléctricos en el eje trasero y tracción posterior únicamente. Si bien no se dio a conocer la potencia nominal de las versiones, Tesla habla de 1.500 CV y un torque superior a los 1.400 Nm, y no tiene diferencial, ya que cada rueda se controla de forma independiente mediante engranajes planetarios y cada una tiene su propio inversor para transformar la energía eléctrica del motor con el que tiene vinculación.
La estructura del vehículo está compuesta por magnesio, titanio y fibra de carbono, pesa aproximadamente 1.700 kg y promete superar los 550 km/h de velocidad máxima.

El vehículo tiene gran parte de sus componentes aerodinámicos móviles, como la cola que se convierte en un ala trasera para tener agarre en curvas y se cierra para tener una silueta con la menor resistencia al avance y lograr altas velocidades con menor consumo de energía.
Los cuatro ventiladores traseros, de unos 20 kW cada uno, están dispuestos en la parte superior del difusor, mientras en el piso de esa misma sección, donde están las ruedas posteriores que tienen la responsabilidad de traccionar el vehículo, un sistema de faldones fabricados en caucho y cerdas de nylon, sellan la zona contra el piso para generar vacío y mayor fuerza descendente sobre el asfalto.
Gracias a este sistema, que ya utilizó el McMurtry hace un par de años atrás, el Tesla Roadster puede doblar con una aceleración lateral de más de 2 G en curvas a velocidades de entre 0 y 80 km/h.
Entre otras características que se develaron en la presentación, se destaca que la butaca del conductor es fija, y lo que se puede regular son la pedalera y el volante; y que tanto el sistema de frenado como de dirección se comandan por cable, en la conocida tecnología “brake-by-wire” y “steer-by-wire”.

También se dieron a conocer algunos detalles del sistema COPV (Composite Overwrapped Pressure Vessel), que es el que le permite volar al Roadster Rocket. Se trata de un depósito de gas que resiste una carga de gas a muy alta presión, 10.000 psi yo 640 bar, que está reforzado con fibra de carbono para ser más resistente y liviano.
Este sistema puede almacenar unos 200 litros de gas frío en la versión Thrust, que llegan a 600 litros en el Rocket, y esa es la razón por lo cual no hay un asiento de acompañante en esta última, porque todo ese espacio está ocupado por los tanques COPV. La carga del depósito en la versión Thrust demora unos 30 minutos, pero el contenido solo dura 5 segundos y luego se debe cargar nuevamente.
En la versión “voladora”, la mayor capacidad también permitiría mayor tiempo de impulso, pero la diferencia es que, en el primer caso, ese gas se usa para empujar el auto hacia adelante, y en la segunda para elevarlo del piso.
Tesla,Tesla Roadster,Tesla Semi,vehículo eléctrico


















