ECONOMIA
Perú elige noveno presidente en 10 años con dólar calmo: ¿se puede replicar su modelo en Argentina?

Pocos trabajos han revelado ser tan inestables como el de la presidencia de Perú: ocho en la última década, lo cual da un promedio de un año y tres meses para cada mandatario. Aun así, el cargo parece seguir siendo apetecible, dado que en las elecciones que se celebran este domingo se llegó a la cantidad récord de 35 candidatos.
Si, además, se tiene en cuenta que muchos ex presidentes no sólo fueron destituidos sino también presos, no parece que el sistema político peruano fuera el mejor para tomar como modelo. Y, sin embargo, es uno de los países a los que con más interés se observa desde Argentina. El motivo es simple: pese a las turbulencias políticas, la moneda nacional -el Sol- muestra una llamativa estabilidad.
Y muchos atribuyen ese hecho a que, en contraste con la alta rotatividad de los presidentes, en el Banco Central peruano hace 19 años que está la misma persona al mando, el economista Julio Velarde. Por eso, cuando hace dos meses se produjo un nuevo recambio de presidente sin que se produjera el menor atisbo de corrida bancaria ni turbulencia con el dólar, se reinstaló el debate en Argentina: ¿hay que considerar la estabilidad económica peruana como el resultado de su diseño institucional o hay que darle todo el mérito a las capacidades de Velarde?
Es un debate importante en un momento en el que buena parte de los economistas, incluyendo a algunos que ocupan cargos en el gobierno, hablan con admiración del «modelo peruano». Seguir ese camino implicaría, entre otras cosas, pasar a una autonomía total por parte del Banco Central, algo que no todos ven viable en el contexto político argentino.
Lo cierto es que, así como en la campaña electoral de 2023 todos los interesados por la economía estudiaban el caso de Ecuador, por ser el único país de la región que había dolarizado completamente su economía, ahora el país de moda es Perú, que no ha eliminado su moneda ni cerrado el Banco Central, y mantiene un sistema «bimonetario» con el dólar.
Velarde, ídolo argentino
«Ojo. Un hombre no es una institución. Es lo contrario». Esa fue la advertencia del ex ministro Hernán Lacunza ante la ola de elogios que se vertieron sobre Velarde tras la enésima crisis política peruana. Su punto es que no puede tomarse como modelo para Argentina un sistema que funciona más por la pericia de un funcionario que por la fortaleza de su diseño institucional.
De hecho, Velarde anunció que no continuará en el cargo el año próximo, y ya están surgiendo en el país andino expresiones de preocupación en el sentido de que la disciplina monetaria pueda estar amenazada. «No podemos arriesgar, realmente, que estos vientos favorables que están impulsando la economía fuertemente, puedan disiparse», dijo el propio funcionario, en una reunión empresarial hecha para homenajearlo. Y aunque Velarde no quiso ser alarmista, el auditorio decodificó la alusión a una serie de reformas aprobadas por el Congreso, que aumentan el gasto público y podrían poner en riesgo las cuentas fiscales.
Velarde, que conoció como funcionario los tiempos hiperinflacionarios de fines de los años 80, se fijó una estricta disciplina monetaria, con metas de inflación, y una independencia total de la tesorería. Por la carta orgánica, no puede endeudarse ni asistir financieramente al gobierno en caso de problemas fiscales.
Como resultado de esta situación, Perú cerró el 2025 con una inflación anual de 1,5%, la menor en ocho años. El peor año de su gestión fue el 2022, cuando el IPC dio 8,4%. En cuanto al plano cambiario, la moneda se ha robustecido frente al dólar, desde una paridad de 4,11 soles por dólar en 2021 hasta un nivel actual de 3,40 soles.
Recomendación de flexibilidad
En el Banco Central peruano hay reservas por u$s98.000 millones, equivalente a un 36% del PBI, una notable diferencia con el BCRA, cuyas reservas brutas no llegan al 7% del PBI.
Estas cifras han hecho que Velarde fuera mencionado frecuentemente en Argentina como una figura de referencia. Invitado a las jornadas financieras del Banco Central durante el anterior gobierno peronista, entrevistado por medios locales, elogiado por economistas de diversas tendencias, el funcionario peruano se ha transformado en una suerte de «gurú» respecto de cómo un país que sufrió el trauma de la hiperinflación puede pasar con éxito a una estabilidad a prueba de caídas de gobiernos.
Y es, sobre todo, el ejemplo que mencionan tanto los funcionarios de Javier Milei como los economistas opositores a la hora de pensar una «política bimonetaria» en la que el peso pueda convivir con el dólar sin que se produzcan corridas bancarias ni ataques especulativos.
Su más reciente participación en Argentina fue en un evento de la Fundación Mediterránea, en el que manifestó confianza sobre el rumbo del plan de Milei. «Argentina está encaminada a bajar la inflación, aspectos técnicos podrán discutirse, pero el camino es claro», dijo el peruano, ante un auditorio expectante, que le pidió opinión sobre el manejo de la economía local. Velarde se negó a dar consejos, aunque sí manifestó su convicción sobre la necesidad de acumular reservas, justo en un momento en el que Toto Caputo y Santiago Bausili parecían convencidos de lo contrario.
Además, ponderó la necesidad de flexibilidad para absorber mejor el impacto de los shocks externos. Sobre el tema específico de la política cambiaria, se mostró a favor de la libre flotación, aunque con libertad de intervención discrecional por parte del Banco Central.
En todo caso, el punto en el que Velarde sí se mostró inflexible es en el de la independencia que debe mantener el banquero central, para evitar que el gobierno de turno lo presione para lograr un tipo de cambio determinado o para que financie a un fisco con problemas de caja.
Escepticismo de los dolarizadores
Sorprendentemente, uno de los economistas que se ha mostrado más escéptico sobre la aplicación del modelo peruano a la economía argentina es Emilio Ocampo, el principal promotor de la dolarización total, que durante la campaña electoral se preparó para asumir como titular del BCRA, hasta que dio un paso al costado al percibir que su plan quedaría recortado por la intromisión de Toto Caputo desde el ministerio de economía.
«Perú no es una opción realista» fue el lapidario título de un artículo escrito por Ocampo hace dos meses. Y su argumento es que los logros de la economía peruana no son replicables en Argentina por una diferencia de marco institucional.
«Mientras no se eliminen las causas profundas de la divergencia entre ambos países, pretender emular a Perú es voluntarismo ingenuo y peligroso», sostiene Ocampo. Y recuerda que quienes proponen el camino peruano omiten un dato crucial: el autogolpe de Estado hecho en la década de los ’90 por Alberto Fujimori, que disolvió el parlamento y puso en práctica una nueva constitución.
Desde el punto de vista de Ocampo, fue esa nueva constitución, y no el «régimen bimonetario», lo que permitió que la economía peruana lograra la estabilidad que hoy produce admiración. Ese marco institucional afianzó la independencia del Banco Central, y eliminó la posibilidad del financiamiento inflacionario.
En cambio, en Argentina, Ocampo ve una «anomia institucional crónica» que hace que la política económica siempre quede subordinada a las necesidades políticas del gobierno.
Y una de sus observaciones más polémicas es que la fortaleza del Banco Central peruano no ocurre «a pesar de» la debilidad de los gobiernos sino, en buena medida, gracias a que los presidentes no cuentan con un poder que les permita interferir en las áreas monetaria y cambiaria.
«La estabilidad monetaria peruana descansa, en gran medida, en la habilidad, el prestigio y la fortaleza técnica de un funcionario excepcional. La debilidad del Poder Ejecutivo actuó como antídoto natural a la anomia institucional. Pero esto introduce una fragilidad estructural. No existe garantía alguna de que el próximo presidente del BCRP preserve el mismo grado de independencia y profesionalismo que el actual. Cuando los resultados dependen más de las personas que de las instituciones, no son necesariamente extrapolables», afirma.
¿En Argentina no se puede?
En realidad, son muchos los economistas argentinos que abogan por la independencia del BCRA como un objetivo deseable. La diferencia está entre quienes, como Ocampo, creen que es un objetivo utópico -y por eso se apega a su propuesta de dolarización total- y los que creen que es factible erigir una pared que separe totalmente las competencias del ministro de economía y del titular del Central.
En una reciente entrevista, el economista Javier Timerman, que reside en Nueva York y suele ser tomado como referente del «humor de Wall Street» afirmó que uno de los factores que impiden que baje el índice de riesgo país es la falta de autonomía real del BCRA.
Es una crítica que no sabe de ideologías: se le ha hecho a todos los gobiernos desde la ruptura de la convertibilidad. Uno de los que sufrió en carne propia esa falta de independencia fue Martín Redrado, quien en 2010, durante el gobierno de Cristina Kirchner, se atrincheró en sus oficinas, negándose a abandonar su cargo ante la presión política para que vendiera las reservas del BCRA.
«Es importante no depender de las personas, sino generar instituciones», dijo Redrado, en línea con la preocupación expresada por muchos de sus colegas. Y se mostró escéptico sobre que los ahorristas argentinos formalicen los «dólares del colchón» mientras no se resuelva ese punto.
Para los más críticos de la gestión Milei, quedó en evidencia que la independencia del BCRA tiene poco atractivo para la clase política. Por caso, Diego Giacomini, ex aliado del presidente, se llegó al punto de menor autonomía monetaria en la historia argentina. Y, con sorna, dijo en el streaming «Serrucho Económico» que la economía está «en manos de una consultora, donde uno de los socios ocupa el ministerio de economía y el otro socio el Banco Central».
La propuesta de Cavallo
No todos, sin embargo, mantienen esa visión escéptica. Entre quienes creen que sí es posible generar una estabilidad a salvo de interferencias políticas está nada menos que Domingo Cavallo, quien en uno de sus últimos artículos propuso un nuevo criterio de manejo para el BCRA.
Para el influyente ex ministro, no hay que entusiasmarse más de la cuenta con el «carry trade», que puede tener como efecto colateral el enfriamiento de la economía. Y afirma que el Central debe emitir pesos para acumular reservas, pero advirtió que esos dólares no deben terminar en el pago de deudas del Tesoro ni de los gobiernos provinciales -que, de hecho, es lo que está ocurriendo ahora-.
«Para que la única emisión monetaria sea la destinada a acumular reservas en el Banco Central, es necesario que los vencimientos de intereses y capital de la deuda en pesos también se financien con superávit fiscal primario o con nuevo endeudamiento, pero nunca con emisión monetaria del Banco Central», sostiene Cavallo.
Pero advierte que no alcanza con acumular reservas, sino que hay que evitar hacerlo al «estilo Sturzenegger». Afirma que la experiencia de la gestión macrista es que aprovechar la entrada de capitales de corto plazo y manipular la tasa de interés para mantener anestesiado al dólar desemboca en una crisis cambiaria. Por eso, sugiere que, además de eliminar el cepo cambiario residual, debe prohibirse que el Tesoro y los gobiernos provinciales se endeuden a tasa fija.
«Sólo podrán hacerlo en pesos ajustables por inflación o por tipo de cambio y por plazos mayores a seis meses», propone, como forma de impedir el cíclico regreso de la bicicleta financiera.De momento, sus consejos no parecen generar entusiasmo por parte de Javier Milei.
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ECONOMIA
El Bitcoin aprovechó el mejor ánimo inversor y rebotó desde sus precios mínimos desde 2024

Con alzas generalizadas en los mercados internacionales, debido a los avances en las negociaciones de paz en Oriene Medio tras casi cuatro meses de hostilidades, las criptomonedas progresan y procuran alejarse de sus precios más bajos desde septiembre de 2024.
El Bitcoin gana 1,7% en el día, a USD 66.808 por unidad, para reducir a 24% la baja en el transcurso de 2026. El 6 de junio último el Bitcoin llegó a operarse por debajo de los 60.000 dólares, muy lejos de su récord de USD 124.000 del 7 de octubre del año pasado.

El Bitcoin es impulsado este lunes por un acuerdo de alto el fuego entre EEUU e Irán, con la mira en los USD 70.000. La resolución del conflicto de Oriente Medio fortaleció a la castigada criptomoneda, para romper lo que los analistas consideraron una resistencia previa.
Sin embargo, el camino no está del todo despejado en el corto plazo: la decisión acerca de las tasas de interés que aplicará la Reserva Federal de los EEUU el miércoles 17 de junio introduce todavía incertidumbre.
Si bien se espera que no haya cambios, el gráfico de puntos y las proyecciones económicas podrían influir en las expectativas de recortes de tipos. Un dot plot (proyecciones de tasas e inflación) que apunte a una inflación controlada podría impulsar a Bitcoin hacia los USD 80.000, mientras que un escenario de tipos más altos podría llevarlo a probar los USD 60.000. Por lo tanto, los expertos recomiendan cautela ante la firma oficial del acuerdo el 19 de junio.
1) Reducción del riesgo geopolítico
- Fin del conflicto: La confirmación del memorando de entendimiento para frenar las tensiones en el Medio Oriente disipó el temor de los inversores.
- Reapertura de rutas: La inminente normalización del tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz impulsó el optimismo corporativo.
- Flujo de liquidez: Los capitales que se refugiaban en activos ultraseguros volvieron a los criptoactivos en busca de rendimientos más altos. [1, 2]
2) Alivio de las presiones inflacionarias
- Caída del petróleo: El crudo Brent cayó con fuerza un 5% a la zona de USD 80 el barril, debido al acuerdo pacífico.
- Especulación de la Fed: Un combustible más barato alivia la inflación global, aumentando las probabilidades de que la Reserva Federal implemente recortes de tasas de interés a fines de año.
- Retroceso del dólar: Al perder fuerza la divisa estadounidense a nivel global, el par BTC/USD encontró el espacio técnico ideal para superar la resistencia de los 65.000 dólares.
3) Optimismo por la “Ley Clarity” en EEUU
- Marco regulatorio: Reportes regulatorios del sector asocian el optimismo a los avances políticos de la Ley Clarity en Estados Unidos.
- Estabilidad institucional: El mercado asimila que reglas más claras fomentarán una adopción institucional masiva a corto plazo.
“Bitcoin incorpora un elevado nivel de auditabilidad. Las transacciones quedan registradas de forma permanente en una base de datos pública y verificable por cualquier persona. Esta característica convierte a Bitcoin en una de las infraestructuras financieras con mayor capacidad de trazabilidad disponibles actualmente, permitiendo analizar movimientos de fondos con niveles de transparencia inéditos frente a muchos sistemas tradicionales”, indicó un reporte de la ONG Bitcoin Argentina.
“Sin embargo, consideramos importante incorporar al debate una dimensión frecuentemente relegada: la privacidad y la seguridad de las personas”, añadió.
En este marco, según Binance Research, el sector de “activos del mundo real tokenizados continúa su despegue en 2026, con una capitalización de mercado activa que se expandió aproximadamente un 589% desde principios de 2025 hasta junio de 2026″.
Explicaron que los bonos y fondos del mercado monetario registraron las mayores ganancias en términos absolutos, con USD 6.500 millones adicionales, un “aumento de 83%, a medida que BlackRock, Franklin Templeton y Fidelity avanzaron hacia la gestión de efectivo tokenizada. Al mismo tiempo, emisores cripto-nativos como Circle y Ondo impulsaron gran parte de la expansión».
Europe
ECONOMIA
Cuándo bajarán los precios de la nafta en la Argentina tras el anuncio de acuerdo entre Estados Unidos e Irán

El anuncio de acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin a más de un centenar de días de conflicto en Medio Oriente y reabrir el estrecho de Ormuz desató una caída inmediata del precio del petróleo. Con consecuencias directas para el negocio energético en la Argentina, el valor del Brent, referencia internacional del crudo, cayó más del 5% este lunes y se ubicó en torno a los USD 82 por barril, el valor más bajo en los últimos tres meses.
Desde el precio de los combustibles, hasta el futuro de las inversiones en Vaca Muerta y los grandes proyectos de gas natural licuado (GNL), el nuevo valor del petróleo reconfigura el escenario energético para la Argentina, donde los precios en surtidor seguirán altos por al menos dos meses, aun cuando el crudo siga bajando.
El pacto, anunciado el domingo por el presidente Donald Trump y confirmado por el canciller iraní Kazem Gharibabadi, establece el cese del fuego por 60 días y prevé la reapertura del estrecho de Ormuz, por donde transitaba antes de la guerra cerca del 20% del suministro mundial de petróleo y GNL. La firma formal del memorándum de entendimiento está prevista para el viernes 19 de junio en Suiza, con Pakistán como mediador.

Daniel Dreizzen, director de Aleph Energy, planteó que el acuerdo abre una pregunta de fondo sobre el mercado energético global: si el precio del crudo volverá a los niveles previos al conflicto —en torno a los USD 65 por barril— o si se consolidará un nuevo equilibrio geopolítico con una prima de riesgo permanente. La respuesta a ese interrogante tiene implicancias concretas para la economía argentina.
El primer impacto local es en el precio de los combustibles. Desde el 1 de abril rige en la Argentina lo que YPF, la líder del mercado con el 55% del share, llamó un buffer o amortiguador de precios. Se trata de un mecanismo que fue prorrogado en una oportunidad, luego de su vencimiento a mediados de mayo.
El esquema, que fue replicado por el resto de las petroleras, consiste en tomar como referencia para las transacciones internas el valor del crudo correspondiente a marzo —cercano a los USD 70 por barril—, mientras que la cotización internacional del Brent escaló hasta USD 126 en los picos del conflicto.

La diferencia entre estos valores se registraría en cuentas compensadoras que las refinadoras deberán saldar cuando el precio internacional del crudo Brent regrese a rangos inferiores.
Si bien el precio del petróleo cayó luego del anuncio de Trump, fuentes de YPF confirmaron a Infobae que, independientemente de la evolución del precio internacional, los valores en surtidor se mantendrán elevados por un período que dependerá de cuánto tarde la baja en consolidarse.
La empresa arrastra una deuda con los productores de crudo generada durante los meses en que el barril cotizó alto y el precio interno no acompañó esa suba. “En caso de que haya una baja sustancial y sostenida en el tiempo del precio del crudo, podríamos analizar el tema precios en un plazo menor”, señalaron. Entonces, si el Brent se estabiliza cerca de los USD 70, ese plazo se acortaría; si lo hace en torno a los USD 80 o USD 90, el período de compensación se extendería. En cualquier caso, cualquier movimiento está supeditado a que el acuerdo entre Estados Unidos e Irán efectivamente se firme y se sostenga en el tiempo.
En tanto, Dreizzen advirtió que, aun con la caída del crudo, los valores en surtidor no bajarán en el corto plazo. De hecho, según el especialista, el plazo estimado es de al menos dos meses.

Desde el comienzo del conflicto, el valor de la nafta en la Argentina acumuló un alza del 24,3% en dólares, lo que ubicó al país a la cabeza de los exportadores de petróleo de América Latina en materia de aumentos. Según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), Ecuador registró una suba de 14,7%,México del 10,7%,Brasil del 4,9% y Colombia del 1,9 por ciento.
El escenario es más delicado para las inversiones en Vaca Muerta. A USD 80 por barril, la formación neuquina sigue siendo competitiva para atraer capital, analizó Dreizzen. Pero si el precio se acerca a los USD 65 —el nivel previo a la guerra—, la ecuación cambia: “Ese valor roza el breakeven”, dijo y resaltó que se trata del precio mínimo necesario para que un proyecto resulte rentable. Por debajo de ese umbral, varios proyectos de desarrollo podrían perder atractivo financiero, según su análisis.
GNL, la amenaza sobre los grandes proyectos
El tercer frente de exposición es el del GNL. Los grandes proyectos de exportación de gas licuado que la Argentina tiene en carpeta —entre ellos Argentina LNG y Southern Energy— dependen de precios internacionales que justifiquen la inversión en infraestructura de licuefacción. Si la reapertura del estrecho de Ormuz empuja los precios del GNL por debajo de los USD 10 por millón de BTU (unidad térmica británica), la competitividad de esos proyectos quedaría bajo presión, de acuerdo con Dreizzen.
La velocidad con que el estrecho vuelva a la normalidad operativa es, en ese sentido, una variable determinante. En el sector aseguran que el retorno al flujo normal de petróleo podría demorar entre semanas y meses: primero deben despejarse las minas del canal, luego reactivarse la producción y las operaciones de carga en los puertos del Golfo Pérsico.
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ECONOMIA
El mercado ya habla de una verdadera «avalancha» de dólares por Vaca Muerta, campo y minería

El viceministro de Economía, José Luis Daza, sorprendió a sus interlocutores. «Los inversores se empezaron a pelear para venir a la Argentina«, dijo durante un programa de stream.
Según Daza, el índice de riesgo país, que cerró la semana pasada en 438 puntos, el mejor escalón en ocho años, continuará a la baja en las próximas semanas.
El equipo de Luis Caputo aguarda que la agencia Moody’s se sume próximamente a los pasos que ya dieron Fitch y Standard & Poor’s, que reflejaron la mayor confianza del mercado financiero con sendas alzas en las calificaciones de riesgo de la Argentina.
El Gobierno supone que habrá muy buenas noticias en el corto plazo.
Y que esa euforia financiera se trasladará a la actividad económica pronto.
Los caminos a la cima y una apuesta por los dólares
En el Palacio de Hacienda tienen un problema: la estricta vigilancia que Javier Milei tiene sobre la cantidad de pesos que circula por la economía.
Los funcionarios nunca lo admitirían en público. Al contrario, hacia el Presidente sólo existen elogios en las visitas a los programas de streaming oficialistas.
Sin embargo, los «Caputo’s Boys» buscan encontrarle la vuelta a la economía. Toman medidas que deberían ayudar a la reactivación, pero los «brotes verdes» no aparecen en cantidad. Y si salen, al mes siguiente se marchitan, como sucedió entre marzo, abril y mayo.
Caputo tiene la mira en el mercado de los dólares. En los que están bajo el colchón de los argentinos que ahorraron en los últimos años -y a quienes les está proponiendo modificaciones en la ley de «Inocencia fiscal»– y también en los dólares que están depositados en los bancos.
Sobre este último punto, el Banco Central acaba de flexibilizar una norma para que los bancos puedan prestar dólares de los ahorristas a las empresas, sin importar que éstas sean exportadoras, algo que hasta ahora era la condición excluyente.
Ahora, la única condición es que esas compañías tomadoras de créditos en dólares contraten una garantía, de manera de asegurar el repago del crédito.
Lo que está claro es que, en un mercado de pesos tan limitado por la política restrictiva oficial, la apuesta para levantar la actividad económica vendrá por el lado de los dólares.
Al menos esa es la intención.
Lluvia de divisas: las exportaciones superarán los u$s100.000 millones
Hay algo cierto: el frente externo argentino está consolidando una dinámica de crecimiento que marca un punto de inflexión para el ciclo económico actual.
De acuerdo con los datos proyectados en un informe del Estudio Broda, la economía nacional se encamina a cerrar el 2026 con un desempeño exportador sin precedentes, impulsado tanto por una recuperación agrícola histórica como por el salto exponencial de los sectores energético y minero.
Lo más relevante de este escenario son las proyecciones para el cierre del año. Las estimaciones actuales indican que las exportaciones totales alcanzarán en este 2026 los u$s101.100 millones.
Esta cifra supone un incremento de casi u$s14.000 millones respecto a los u$s87.111 millones registrados en 2025.
Este salto exportador permitirá que Argentina logre un superávit comercial total de u$s21.240 millones en 2026, un monto que triplica el saldo de u$s11.320 millones del año pasado y que se convierte en el gran amortiguador para las cuentas externas.
Los motores del récord
Al desglosar los sectores que traccionan este volumen récord, el crecimiento es generalizado, pero con algunos protagonistas destacados:
- Sector Energético: es, sin duda, la gran revelación. Se proyecta que las exportaciones de energía alcancen los u$s18.330 millones, un aumento de u$s7.230 millones frente a 2025. Esto permitirá un saldo energético positivo de u$s15.300 millones, consolidando un cambio estructural en la matriz comercial del país.
- Sector Minero y Litio: las ventas al exterior de este rubro escalarían hasta los u$s11.000 millones, sumando u$s2.891 millones adicionales respecto al año previo.
- Complejo Agropecuario: sigue siendo la columna vertebral de la oferta de divisas. Las exportaciones agrícolas totales se estiman en u$s39.690 millones. Dentro de este grupo, el complejo sojero aportaría u$s20.430 millones, el maíz u$s7.660 millones y el trigo mostraría un salto notable llegando a los u$s4.070 millones.
- Manufacturas e Industria: las carnes y lácteos sumarían u$s6.500 millones, mientras que el complejo automotriz se mantendría estable en torno a los u$s8.800 millones.
Cosecha récord para el agro: 155 millones de toneladas
El optimismo exportador tiene un respaldo fundamental en la producción física del campo. Las últimas estimaciones de la Secretaría de Agricultura, revisadas en mayo de 2026, elevaron la proyección para los cuatro cultivos principales (maíz, trigo, soja y girasol) a 155,2 millones de toneladas. Esto representa un incremento del 22,3% en comparación con la campaña anterior.
El gran motor de este volumen inédito es el maíz, cuya producción alcanzaría las 70 millones de toneladas, superando ampliamente los registros históricos.
Por su parte, el trigo proyecta una cosecha de 27,9 millones de toneladas, lo que implica un crecimiento del 50,8% respecto a 2025.
La soja, aunque con una leve baja estimada del 2,3%, se mantendría en niveles elevados con 49,9 millones de toneladas.
Sumando el resto de los cultivos, como la cebada (5,6 millones de toneladas), la producción total del sector agropecuario treparía a los 169,8 millones de toneladas, marcando un nuevo hito para la actividad en Argentina.
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