DEPORTE
Por cuánto tiempo le da la FIFA la Copa del Mundo original a los campeones y cómo es la exclusiva réplica que les entrega

“Había dos personas de la FIFA atrás mío cuando iba caminando con la copa, y les pregunté por qué estaban conmigo, y me dijeron: ‘Porque esa es la original’. Y cuando miro, Leo iba a cocochito del Kun (Agüero) con otra copa y no era la original, era la trucha… era una que habían agarrado de ahí, no sé de dónde la sacaron”. Ángel Di María recordó una particular anécdota de los festejos en Qatar 2022 y planteó el disparador sobre el trofeo original de la Copa del Mundo que permanece bajo custodia de la FIFA. Los campeones del mundo se llevan una réplica.
El artículo 45 del Reglamento del Mundial, que menciona “trofeo, distinciones y medallas”, explica con claridad cómo es el procedimiento para prestar el premio original a cada selección que sale campeona del mundo.
“A la selección ganadora del Mundial de la FIFA 26 se le hará entrega del Trofeo de la Copa Mundial de la FIFA, el cual seguirá siendo propiedad de la FIFA. Inmediatamente después del pitido final, la selección ganadora recibirá el trofeo en una ceremonia que se celebrará en el terreno de juego. Una vez finalizada dicha ceremonia y antes de abandonar el estadio, la selección ganadora devolverá el trofeo a la FIFA en el vestuario. En ese momento, recibirá el Trofeo de los Campeones de la Copa Mundial de la FIFA (el «trofeo de los campeones»)“, especifica.
En la ceremonia, donde se entregan además medallas de oro para los campeones, es custodiado de manera minuciosa: “La federación participante ganadora deberá tomar todas las medidas necesarias, por cuenta propia, para garantizar la seguridad del trofeo y del trofeo de los campeones mientras dichos galardones estén en su poder”. Esa exclusiva réplica, aunque irá a las vitrinas de títulos de cada país, será legalmente propiedad de FIFA: “La federación participante ganadora custodiará temporalmente el trofeo de los campeones, que seguirá siendo propiedad en todo momento de la FIFA. Deberá devolverlo de inmediato a la FIFA si esta lo solicitara por escrito”. Al fin de cuentas, el capitán del equipo campeón del mundo levanta el trofeo original de la Copa Mundial de la FIFA durante apenas unos minutos antes de devolverlo.

El trofeo que se levanta en cada final es una pieza de oro de 18 quilates, con una altura de 36,8 centímetros y un peso de 6,175 kilogramos. Su base está formada por dos bandas de malaquita, una piedra semipreciosa de color verde. La diseñó el escultor italiano Silvio Gazzaniga tras ganar un concurso en el que la FIFA recibió 53 propuestas de artistas de siete países. La pieza, fabricada por la empresa GDE Bertoni en Paderno Dugnano, Italia, representa a dos figuras humanas que sostienen el globo terráqueo.
“Las líneas emergen de la base, se elevan en espirales y se extienden para abrazar el mundo”, describió Gazzaniga sobre su obra, según recogió la FIFA en un comunicado oficial publicado tras su muerte en octubre de 2016. “De las notables tensiones dinámicas del cuerpo compacto de la escultura surgen las figuras de dos atletas en el emocionante momento de la victoria”, añadió el artista en declaraciones reproducidas por la FIFA.
El trofeo es hueco en su interior. Si fuera macizo, su peso superaría los 68 kilogramos según estimaciones. En la parte inferior de la base están grabados el año y el nombre de cada selección campeona desde 1974.
Desde 2016, el trofeo original tiene su sede permanente en el Museo Mundial de Fútbol de la FIFA, en Zúrich, Suiza. Antes de esa fecha, el objeto estaba resguardado en una bóveda bancaria en la misma ciudad. Según informó la FIFA al inaugurar el museo en febrero de 2016, ambos trofeos históricos —el actual y el Jules Rimet— fueron entregados al recinto y pasaron a estar en exhibición permanente en la galería dedicada a la Copa del Mundo.
El trofeo abandona el museo únicamente en tres ocasiones: la ceremonia del sorteo del siguiente torneo, el partido inaugural y la final. Tras la ceremonia de entrega, regresa de inmediato a Zúrich. Solo los campeones del mundo y los jefes de Estado en ejercicio tienen autorización para tocarlo con las manos desnudas; el resto del personal debe usar guantes blancos. Esta ceremonia quedó en evidencia por la confusión que existió durante el sorteo para la Copa del Mundo 2026: Lionel Scaloni entró el trofeo original al evento, pero sorprendió que tenía guantes blancos puestos. Al otro día, en otro evento, el presidente de FIFA Gianni Infantino le pidió disculpas el público y lo hizo subir al escenario para que pueda tocarlo sin guantes, ya que al ser campeón del mundo lo tiene permitido.
El trofeo actual no fue el primero. Desde la primera edición del torneo, en 1930, los campeones levantaban el trofeo Jules Rimet, una estatuilla dorada de 30 centímetros que representaba a Nike, la diosa griega de la victoria, esculpida por el francés Abel Lafleur. Ese trofeo tenía una regla especial: la selección que lo ganara tres veces se lo quedaba de forma permanente.
Brasil lo conquistó por tercera vez en México en 1970 y se lo llevó definitivamente. Lo que siguió es uno de los episodios más oscuros de la historia del fútbol. Según documentó The Guardian, en la noche del 19 al 20 de diciembre de 1983, un grupo de ladrones redujo al vigilante nocturno de las oficinas de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) en Río de Janeiro, forzó la vitrina blindada que exhibía el trofeo y se lo llevó. En el mismo edificio había una réplica, pero los ladrones se decantaron por el original. El trofeo nunca fue recuperado y se presume que fue fundido y vendido como oro en bruto, aunque The Guardian señaló que el escritor de fútbol Simon Kuper cuestionó esa teoría al recordar que el Jules Rimet no era de oro macizo, sino de plata bañada en oro.
Fue precisamente ese robo —y los antecedentes de inseguridad del Jules Rimet, que también fue sustraído en Londres en 1966 y recuperado una semana después por un perro llamado Pickles— lo que llevó a la FIFA a establecer que el nuevo trofeo jamás saldría de su poder. Según informó Reuters al descubrir en 2015 un fragmento de la base original del Jules Rimet en un sótano de la sede de la FIFA en Zúrich, “a diferencia de su predecesor, que fue entregado de forma permanente a la nación que ganara tres Copas del Mundo, el trofeo actual sigue siendo propiedad de la FIFA, mientras que se entrega una réplica a los campeones”.
Lo que Argentina o España se llevarán a casa tras la final del Mundial 2026 es el FIFA World Cup Winner’s Trophy, una réplica de bronce bañada en oro que reproduce fielmente la forma del original y realizada por GDE Bertoni, la misma empresa italiana que fabricó el trofeo original en 1974, según la cadena beIN Sports, aunque existe escasa información sobre este trofeo alternativo. Las valuaciones que citó el medio The Athletic, portal deportivo del The New York Times, marcan que inicialmente el rumor en torno al valor de producción de la Copa del Mundo original era de 50 mil dólares, aunque ese precio debe ser engrosado año a año: estiman que ya supera los 250 mil dólares. “Si bien calcular el coste de producción es bastante sencillo, determinar el precio de venta es considerablemente más complejo”, reconocieron. En ese contexto, marcaron que si alguna vez se subastara, las tasaciones sugieren que el trofeo original podría valer más de 20 millones de dólares.
La réplica no está disponible para el público en general. La FIFA la produce de forma exclusiva para el equipo ganador esto. En su tienda oficial, vende imitaciones oficiales en miniatura que rondan los 70 dólares.
El nombre del equipo ganador del Mundial 2026 quedará grabado en la base del trofeo original antes de que este regrese al museo de Zúrich. La base tiene espacio para nuevas inscripciones hasta aproximadamente 2038, momento en que la FIFA deberá tomar decisiones sobre el diseño futuro del trofeo.

Middle East
DEPORTE
Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.
Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.
La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.
La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.
El debate entre origen innato y aprendizaje social

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.
La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.
Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.
La comparación con los chimpancés y sus límites
Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.
“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.
La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.
El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.
Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas
La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.
Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.
Middle East,Soccer,Sport
DEPORTE
Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.
“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.
El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.
Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista
Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.
La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina
Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).
Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.
Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.
Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.
DEPORTE
El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.
El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.
La reacción que lo dice todo
La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.
La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.
La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.
Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows
Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.
Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.
En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.
“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.
Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.
North America,Sport,Tennis
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