INTERNACIONAL
Por dónde empezar a leer a Mo Yan, el Premio Nobel chino que estará en la Feria del Libro de Buenos Aires

Mo Yan, premio Nobel de Literatura en 2012, se presenta por primera vez en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, el sábado 9 de mayo a las 19:00 hs. La participación del escritor chino está programada en la sala José Hernández del Pabellón Rojo, bajo la coordinación de Ezequiel Martínez y Alejandro Vaccaro. Su visita impulsa el interés sobre la interpretación de su obra y plantea interrogantes sobre cómo abordar su literatura en español.
El nombre real del autor es Guan Moye y nació el 17 de febrero de 1955 en Gaomi, provincia de Shandong. Su seudónimo, que en chino significa “no hables”, remite a su infancia durante la Revolución Cultural, período en que sus padres le advertían que guardara silencio para evitar consecuencias políticas. Tras trabajar en una fábrica de petróleo, alteró su certificado de nacimiento para ingresar al Ejército Popular de Liberación, donde comenzó a escribir. Un puesto en la Escuela de Arte y Literatura del Ejército le permitió dedicarse de lleno a la literatura.

La obra de Mo Yan se inscribe en lo que la Academia Sueca denominó “realismo alucinatorio”, un estilo que fusiona los cuentos populares, la historia y lo contemporáneo. A diferencia del realismo mágico latinoamericano —con el que con frecuencia se lo compara—, su narrativa construye lo irreal a partir de la distorsión sensorial provocada por el hambre, el trauma o la obsesión. Sus influencias declaradas incluyen a Gabriel García Márquez, Tolstói y Faulkner, aunque la crítica lo conoce también como “el Kafka chino”.
El punto de partida recomendado por especialistas para adentrarse en su bibliografía es la novela corta El rábano transparente (1984). La historia presenta a Tizón, un niño huérfano que trabaja en la construcción de una compuerta durante el período colectivista. Su percepción alterada de la realidad —ve colores en los sonidos y texturas en el hambre— anticipa el tratamiento lírico y crudo que distingue al autor. Este texto permite familiarizarse con el estilo lírico y, a la vez, crudo del autor antes de enfrentarse a sus obras más voluminosas y complejas.
La siguiente obra en la ruta de lectura es Sorgo rojo (1987), considerada la piedra angular de su bibliografía y de la literatura china contemporánea. Compuesta originalmente de cinco relatos publicados en 1985 y 1986, la novela reconstruye la resistencia contra la invasión japonesa desde una perspectiva alejada del discurso oficial: sus héroes son bandidos, campesinos y mujeres de fortaleza indomable. La estructura no lineal, que salta entre generaciones desde 1923 hasta 1976, refleja la influencia de Faulkner y García Márquez. El campo de sorgo rojo en Gaomi funciona como un personaje vivo, símbolo de vida y muerte simultáneas. La adaptación cinematográfica de Zhang Yimou en 1988, que obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Berlín, proyectó la obra de Mo Yan a escala global antes del Nobel.

Las baladas del ajo (1988) representa el tercer escalón del recorrido. Basada en una revuelta campesina real en el condado de Cangshan, la novela denuncia la corrupción administrativa y el colapso de los precios agrícolas. Mo Yan incorpora un bardo ciego que introduce los capítulos con baladas folclóricas, recurso que actúa como un coro griego y otorga una dimensión oral y colectiva a la tragedia. sta novela es fundamental para comprender la posición del autor como un escritor dentro del sistema que utiliza su pluma para demonizar las injusticias estatales sin ser encarcelado.
Para lectores con mayor experiencia en narrativa experimental, La república del vino (1992) propone un desafío técnico y temático. La novela utiliza el canibalismo como metáfora del agotamiento moral de la sociedad contemporánea y articula una estructura tripartita: la investigación de un funcionario corrupto, un intercambio epistolar entre un joven escritor y un personaje llamado “Mo Yan”, y relatos cortos intercalados que borran los límites entre realidad y ficción. El traductor Howard Goldblatt la calificó como la novela china más imaginativa y compleja.

Grandes pechos y amplias caderas (1995) abarca la historia de China desde la caída de la dinastía Qing hasta las reformas post-Mao, a través del linaje de la familia Shangguan. La novela fue prohibida en China tras su publicación, debido a su retrato de la sexualidad y a una visión de la historia que se apartaba de la épica revolucionaria oficial. El narrador, único hijo varón de la familia, contrasta por su debilidad con la fortaleza de sus ocho hermanas, en una subversión de los valores patriarcales tradicionales.
El recorrido sugerido culmina con Rana (2009), obra que aborda el trauma social generado por la política del hijo único. La protagonista, la partera Wan Xin, pasa de ser símbolo de vida a ejecutora de abortos forzados en nombre del Estado. La novela combina el género epistolar con el teatro y refleja la búsqueda constante de Mo Yan de nuevas formas narrativas para procesar la historia contemporánea de China.

Un factor que los especialistas señalan como determinante para el lector hispanohablante es la calidad de la traducción. Durante años, la obra de Mo Yan llegó al español a través de versiones indirectas desde el inglés. Tras el Nobel de 2012, editoriales como Kailas impulsaron traducciones directas del chino, a cargo de especialistas como Alicia Relinque, Anne-Hélène Suárez y Tyra Díez.
Mo Yan acumula un recorrido de reconocimientos previos al Nobel: fue candidato al Premio Neustadt en 1988, al Premio Man Asian en 2007 y obtuvo el Premio Newman de Literatura China en 2009. Su obra más reciente en español, El reencuentro de los compañeros de armas, fue publicada en 2024.
Entrada: La entrada a la Feria del Libro de Buenos Aires costará 8.000 pesos de lunes a jueves y 12.000 los viernes, sábados y domingos.
Con esa entrada, el visitante recibirá un “chequelibro” con el que podrá conseguir descuentos en librerías cuando termine la Feria.
Gratis: de lunes a jueves desde las 20 h,
Fecha: La Feria sigue hasta el 11 de mayo.
Horarios: de lunes a viernes de 14 a 22 h. Sábados, domingos y feriados de 13 a 22 h.
Dónde: En La Rural, Av. Sarmiento 2704, Av. Cerviño 4476 y Av. Santa Fe 4201 (Plaza Italia).
colorido,escritores,fotografía de archivo (13-10-2009),hombre,premio nobel de literatura 2012,retrato
INTERNACIONAL
Borís Nemtsov, el ‘playboy’ liberal que casi le ganó la presidencia a Vladímir Putin

La pregunta latente detrás de esta biografía intensa y dinámica de 778 páginas sobre un político ruso poco conocido internacionalmente es la siguiente: ¿Qué tipo de mundo existiría hoy si el cosmopolita demócrata liberal Borís Nemtsov, y no Vladímir Putin, hubiera sucedido a Borís Yeltsin al mando del país? Más específicamente, ¿la democracia liberal habría continuado su avance imparable hacia el siglo XXI, libre de la nostalgia soviética y del atractivo del neoimperialismo?
Estas son las cuestiones que plantea el veterano periodista ruso Mijaíl Fishman en El Sucesor. “¿Cuándo fue el momento en que Rusia perdió su libertad?”, escribe. “¿Era inevitable la atroz guerra que Putin comenzó? ¿Era el desastre al que llevó a Rusia algo predestinado?”
Para Fishman, Nemtsov representa la promesa de una Rusia libre y democrática que comenzaba a surgir a principios de la década de 1990. Si hubiera cumplido su destino, tal vez no existiría la guerra en Ucrania, con sus cientos de miles de soldados muertos, 10 millones de civiles desplazados, temores de un enfrentamiento nuclear y el espectro de una Tercera Guerra Mundial.
Nemtsov era “un playboy alto, atractivo, de cabello rizado”, escribe Fishman, siete años más joven que Putin y físico de formación. Se interesó por la política en la década de 1980, cuando su madre empezó a asistir a protestas antinucleares tras el desastre de Chernóbil.

En pocos años, se transformó en el niño prodigio de la reforma rusa. En 1991, se convirtió en el gobernador de 32 años de Nizhni Nóvgorod, transformando la provincia al privatizar granjas colectivas, dar libertad a los periodistas e impulsar un auge de la construcción de viviendas y carreteras.
A los 37, era uno de los primeros viceprimeros ministros de Yeltsin y un heredero natural a la presidencia. En un momento, Yeltsin incluso le entregó a Nemtsov una fotografía de ambos con la inscripción: “Secreto: te paso la posta”.
Varios factores se combinaron para frenar el ascenso de Nemtsov, pero la causa principal fue la crisis financiera de 1998, cuando el Estado ruso, incapaz de recaudar impuestos para compensar la caída de los ingresos petroleros, entró en default. La inflación devastó el país y acabó con el optimismo de los años noventa. “La gente sentía nostalgia y estaba inquieta”, escribe Fishman.
Ante las arcas vacías, un público desencantado con las reformas y un Partido Comunista en auge, Yeltsin cambió de rumbo. Faltando dos años para las elecciones presidenciales, buscó un sucesor de otro perfil, alguien considerado duro y sin vínculos con los errores de las políticas de los “salvajes años noventa”. Las mismas condiciones que apartaron a Nemtsov del centro de la escena atrajeron a un burócrata poco conocido y exagente de la KGB llamado Vladímir Putin.
Cuando Yeltsin nombró a Putin primer ministro, apenas uno de cada cuatro rusos había oído hablar de él. “Era fácil proyectar en él cualquier esperanza o interés”, escribe Fishman. Algunos, incluido Nemtsov, creyeron al principio que mantendría el rumbo hacia Europa y Occidente.
Muchos más vieron a Putin como el redentor nacional, la mano de hierro que restauraría la grandeza del país. “La mayoría de los rusos estarían contentos con un líder agresivo, no con uno compasivo”, dijo una socióloga a una revista de prestigio en 1999. “La gente prefiere la fuerza y la brutalidad, esperando que estas cualidades ayuden a imponer el orden”.
Nemtsov nunca volvió a encontrar su lugar en la política nacional, salvo como un incordio para Putin. Fundó un bloque electoral reformista que nunca despegó, organizó manifestaciones, documentó los crímenes del Kremlin, presentó denuncias ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y presionó a gobiernos occidentales para sancionar a propagandistas rusos.
En 2013, cuando se postuló para un escaño en una legislatura provincial, su amigo y ocasional colaborador Alexéi Navalni se burló de él: “Tú y tu privatización, tus pantalones blancos, tu cara de Moscú. Nunca llegarás a ningún lado”. Nemtsov ganó el escaño, una posición modesta para un ex viceprimer ministro, avivando las últimas brasas del liberalismo en Rusia. Contra todo pronóstico, seguía esperando ver a un opositor, como Navalni, alcanzar la presidencia en 2018.

Por su audacia, los medios estatales insinuaron que Nemtsov era un agente del Departamento de Estado de EE. UU. y un “schizo-dem”, un término peyorativo que significa “activista democrático que ha perdido el contacto con la realidad y ha enloquecido luchando contra el régimen”. Activistas juveniles progubernamentales lanzaron consoladores a su auto, arrojaron bombas fétidas en sus actos públicos y le tiraron Coca-Cola mezclada con amoníaco en la cara. Las autoridades lo detuvieron repetidas veces, y los aliados de Putin lo sometieron a demandas judiciales infundadas.
Mientras tanto, Nemtsov observaba con creciente horror cómo sus compatriotas se volvían cada vez más “agresivos, zombificados, intoxicados”. En 2014, se sintió tan desmoralizado que se marchó a Israel, aunque regresó a las pocas semanas. Su impulso por seguir luchando en la oposición era como una adicción que no podía dejar, recordó un amigo. Al año siguiente, Nemtsov fue asesinado por sicarios vinculados a Ramzán Kadírov, líder checheno y aliado de Putin.
¿Qué habría pasado si Rusia hubiera tomado ese camino alternativo? Si Yeltsin hubiera mantenido la confianza en Nemtsov, a quien llegó a considerar “como a un hijo”, ¿sería Rusia hoy una democracia liberal plenamente consolidada, un país europeo normal en buenos términos con sus vecinos?
Casi con certeza, no. Por supuesto, la psicología de los líderes importa; resulta difícil imaginar a un presidente Nemtsov ordenando asesinatos de opositores políticos, tildando a periodistas independientes de “agentes extranjeros” e iniciando la guerra más sangrienta en Europa desde 1945. Pero son las fuerzas mayores las que empujan a los individuos al poder, y las corrientes de la historia favorecieron a un déspota.
Incluso si Nemtsov hubiera logrado asegurar el respaldo de Yeltsin y ganar las elecciones presidenciales de 2000, probablemente habría salido del cargo poco después. Fishman, que ahora vive exiliado en Países Bajos, lo admite. “Probablemente Nemtsov no habría llegado a ser presidente de Rusia”, escribe. “Lo impulsó la revolución a fines de los años ochenta y principios de los noventa. Unos años después, ya era demasiado libre y demasiado idealista para los tiempos”.
Hasta la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, Fishman no había perdido la esperanza en su tierra natal. Cerró la edición rusa de “El Sucesor”, publicada dos semanas antes de la guerra, con una nota optimista: “Los héroes no mueren, y los valores tampoco. Los ideales que sustentan la Rusia de Nemtsov serán demandados en el próximo giro de la historia, y ayudarán a que la historia tenga un buen final”.
Ese epílogo esperanzador fue eliminado de la edición en inglés. “¿Sigue siendo posible ese otro futuro?”, escribe Fishman en el nuevo prólogo. “Sigo creyéndolo hoy, aunque no estoy seguro de seguir aquí cuando suceda”.
Tras un cuarto de siglo de represión creciente, cualquier alternativa democrática a Putin ha sido encarcelada, asesinada o expulsada del país. Y el público ruso, expuesto a una propaganda incesante, no parece pensar que sea posible, ni siquiera deseable, otro tipo de política. Según el Centro Levada, la única agencia de encuestas independiente que queda en Rusia, incluso después de años de guerra y estancamiento económico, la aprobación de Putin ronda el 80 por ciento.
Aun así, como bien saben los rusos, el cambio político suele ocurrir poco a poco, y luego de golpe. Al final, “El Sucesor” justifica su amplio tratamiento de una figura relativamente menor porque ofrece una visión de la Rusia abierta y pluralista que casi fue, y que tal vez aún pueda ser. Incapaz de ignorar el mundo tal como es, Fishman lucha por imaginar ese futuro alternativo, aunque sea solo como una fantasía. Pero tenía razón antes: Putin puede eliminar físicamente a Nemtsov, a Navalni e incluso a Fishman, pero las ideas no pueden ser fusiladas, envenenadas ni exiliadas. Las semillas que sembraron Nemtsov y Navalni pueden aún madurar, a su tiempo.
Fuente: The New York Times
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Donald Trump aumenta la presión sobre Cuba y tensa aún más la relación entre Washington y La Habana
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Cruise ship outbreak leaves 3 dead as officials delay medical evacuations and probe hantavirus threat

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A suspected hantavirus outbreak aboard a cruise ship in the Atlantic Ocean has left three people dead and several others ill, the World Health Organization (WHO) said in a statement posted to X.
The U.N. health agency said one case of hantavirus infection has been laboratory confirmed, while five additional suspected cases are pending. Of the six people affected, three have died and one is currently in intensive care in South Africa.
The WHO said it is coordinating with governments and the ship’s operator to arrange the medical evacuation of two symptomatic passengers, while continuing to assess the public health risk to those still on board.
«Detailed investigations are ongoing, including further laboratory testing, and epidemiological investigations,» the WHO said. «Medical care and support are being provided to passengers and crew. Sequencing of the virus is also ongoing.»
WHAT IS HANTAVIRUS, THE CAUSE OF GENE HACKMAN’S WIFE’S DEATH?
The cruise ship MV Hondius is stationary off the port of Praia, Cape Verde, on May 3, 2026. An outbreak of severe acute respiratory illness on board the ship has resulted in two deaths and one patient in intensive care in Johannesburg, South Africa. The patient tested positive for hantavirus, according to South African health officials. (AFP/Getty Images)
The outbreak is linked to the m/v Hondius, a Dutch-flagged cruise ship sailing in the Atlantic Ocean off the coast of West Africa.
Oceanwide Expeditions, which operates the vessel, confirmed that three passengers died during the voyage and that one passenger is being treated in intensive care in Johannesburg.
Two crew members on board also require urgent medical care, the company said.
LEGIONNAIRES’ DISEASE OUTBREAK LINKED TO CRUISE SHIP HOT TUBS, CDC SAYS

The cruise ship MV Hondius is stationary off the port of Praia, Cape Verde, on May 3, 2026, amid an outbreak of severe acute respiratory illness that has caused two deaths and left a third patient in intensive care in Johannesburg, South Africa. The patient tested positive for hantavirus, according to South African health officials. (AFP via Getty Images)
As of late Sunday, authorities in Cape Verde had not authorized the disembarkation of passengers requiring medical treatment or broader medical screening, according to the company.
Local health officials have boarded the vessel to assess the situation but have not yet approved the transfer of symptomatic individuals to facilities on land.
«The priority of Oceanwide Expeditions is to ensure that the two symptomatic individuals on board receive adequate and expedited medical care,» the company said.
GENE HACKMAN’S HOME FOUND TO BE INFESTED WITH RODENTS AFTER WIFE DIED OF HANTAVIRUS

A 3D illustration shows the structure of hantavirus, an RNA virus transmitted to humans through rodent excreta that can cause severe illnesses including hemorrhagic fever, renal disease, and hantavirus pulmonary syndrome. (iStock)
Dutch authorities are working to coordinate the repatriation of those affected from Cape Verde to the Netherlands, though the effort depends on approval from local officials, Oceanwide Expeditions said.
Hantavirus infections are typically linked to exposure to infected rodents’ urine or feces and can lead to severe respiratory illness.
«While rare, hantavirus may spread between people, and can lead to severe respiratory illness and requires careful patient monitoring, support and response,» WHO said.
There is no specific cure for the virus, though early treatment can improve survival.
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WHO said it has notified global health authorities under international regulations and is continuing to support the response.
«We are currently establishing the full facts and working on appropriate medical care, screening, and next steps,» Oceanwide Expeditions said.
world health organization, cruises, virus, outbreaks, viruses
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