POLITICA
Por qué Karina Milei no rompe con Patricia Bullrich: cinco razones detrás de una paz incómoda

Karina Milei dibuja en su boca una sonrisa visible pero medida, de esas que no regala fácilmente ni siquiera cuando busca transmitir calma. Patricia Bullrich, de espaldas a la cámara que retrata la escena, inclina su cuerpo hacia la mesa con su puño izquierdo levantado, como si todavía estuviera explicando las razones de su última rebeldía. Todo parece estar en calma en esa oficina cargada de rosca en el primer piso de la Casa Rosada, aunque esa reunión laboral programada con antelación escondía demasiadas diferencias entre las dos mujeres fuertes del oficialismo. La imagen, que minutos más tarde iba a ser difundida por el propio primer mandatario y por el equipo de comunicación de Presidencia, coreografiaba una convivencia forzada: la secretaria general recibía en su territorio a una senadora que acababa de plantarse una vez más, desafiar una orden de la cúpula del Gobierno, poner a disposición su renuncia y salir caminando con más poder del que tenía al entrar al conflicto. En otro momento, “El Jefe” hubiera mandado a buscar la guillotina; en esta ocasión, tragó saliva y eligió volver a fingir demencia. Por todo eso, la instantánea fue cuidadosamente amable y políticamente incómoda.
La foto llegó después de la sublevación, pero antes de la derrota. O, en definitiva, cuando en el palacio gubernamental ya intuían que la pulseada por María Verónica Michelli se había escapado de las manos. La historia es popular en el Círculo Rojo: Michelli es la abogada propuesta para ocupar un lugar como jueza del Tribunal Oral Federal Nº 3 de La Plata, cuyo pliego ya había sido enviado al Senado por el propio Ejecutivo antes de que Javier Milei decidiera retirarlo al advertir un parentesco que lo volvió intolerable: la mujer es la cuñada de Hugo Alconada Mon, periodista de investigación especializado en incomodar a los gobernantes de turno. La postulación había pasado por el Consejo de la Magistratura, había tenido audiencia pública, había reunido firmas en la Comisión de Acuerdos y, aun así, quedó atrapada en una maniobra de castigo que terminó dejando en un pantano al ecosistema libertario.
Un detalle menos conocido: nadie niega la leyenda de que fue Santiago Caputo, rival interno de la hermana presidencial, el que acercó el dato a la Quinta de Olivos. Fue una manera tan sutil como efectiva de marcar la “impericia” en el accionar del karinista Juan Bautista Mahiques, el ministro de Justicia encargado de cubrir el dramático 37% de vacantes de magistrados que se extiende por todo el país. “Si los nombres los aportábamos nosotros, esto no pasaba ni en pedo. Este quilombo fue absolutamente evitable”, se jactan en el ala del asesor sin cartera. “Los candidatos que elegimos son los que elevó la administración de Alberto Fernández. Avanzar con los pliegos era hasta acá una deuda enorme con la sociedad porque con tantos juzgados sin titular se genera una crisis institucional que puede ser peligrosa”, se defienden del otro lado. Una guerra subterránea siempre activa aunque algo más disimulada en estos días.

Bullrich leyó antes que otros el costo político e institucional de la jugada alrededor de Michelli. Por eso anunció su “objeción de conciencia” y obligó a Milei a elegir entre echarla o tragarse el desplante. Con el revuelo ya desencadenado, la jefa del bloque libertario volvió al recinto, justificó ante el micrófono su accionar y vio cómo la oposición, con el empuje envenenado del kirchnerismo y el acompañamiento de otros bloques, aprobaba sobre tablas el expediente de la polémica por 44 votos a favor, 18 en contra y apenas 2 abstenciones.
En esas horas frenéticas, La Libertad Avanza intentó refugiarse en la lectura del vaso medio lleno y hasta el propio Presidente celebró la aprobación de 74 pliegos judiciales como “EL INICIO DE LA RECONSTRUCCIÓN DE LA JUSTICIA”, con todo el simbolismo que las mayúsculas indican en la red social X. “Fue la sonrisa del boxeador que acaba de recibir un golpe en la mandíbula”, se mofaba un peronista de vasta trayectoria que scrolleaba la ex Twitter desde su banca. Hay otra lectura evidente que nadie quiere agitar demasiado: algunos de los hombres y mujeres que sobrevivan a este largo proceso serán los encargados de definir los destinos de expedientes sensibles para los violetas como el de Libra, el de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y el presunto enriquecimiento ilícito de un Manuel Adorni que sigue estirando los tiempos de la presentación de su declaración jurada patrimonial.
Un paréntesis necesario: entre los gritos e insultos de una sesión picante debe haber habido tintineo de copas llenas de champagne. Es que finalmente pasaron todos los filtros personas como Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte Suprema; María Julia Sosa, secretaria del juez federal Julián Ercolini; y Ana María Juan, esposa de otro magistrado federal como Marcelo Martínez de Giorgi.
Ahora toda la responsabilidad quedó en el Sillón de Rivadavia: Milei, que llamativamente jamás le prestó atención a los nombres en danza, deberá resolver si firma o no el decreto de designación de Michelli. Ese es el último paso del proceso constitucional para confirmar un nuevo cargo judicial. Ante ese panorama, ya circula un argumento de repliegue: que el Senado habilita pero no obliga, lo que es lo mismo que decir que la Rosada no descarta intentar ganar con la lapicera lo que no pudo ordenar con su músculo en el Congreso. Poco parece importarles que esa decisión los termine asemejando a sus enemigos naturales: la única vez que un mandatario hizo algo parecido desde la Reforma Constitucional de 1994 fue Cristina Kirchner cuando evitó de todas las maneras posibles rubricar el nombramiento de Juan Manuel Yalj en la Cámara Federal de San Martín. El antecedente tenía una explicación: Yalj había ordenado detener al gremialista Rubén “Pollo” Sobrero, en aquel entonces de buen trato con la dirigente.
Ante este contexto político complicado, la duda del millón: ¿por qué Karina no ataca a Patricia? La pregunta empezó a circular con fuerza entre libertarios de todas las facciones. No es un interrogante menor y desvela a los integrantes de la mesa chica mileísta porque la hermana presidencial no suele ser contemplativa con los soldados propios que deciden jugar por fuera de la línea oficial. A algunos los corre, a otros los enfría, a varios los condena al purgatorio de los llamados sin respuesta y a los más distraídos directamente les apaga la luz. Pero con Bullrich, por ahora, eligió otro método. No porque la haya perdonado. Tampoco porque la considere inofensiva. Al contrario: entendió que “Pato” no es una rebelde cualquiera. Infobae reconstruyó, a partir de una decena de fuentes con acceso privilegiado a la intimidad presidencial, cinco factores que fuerzan la paz pese a las internas.
● 1) La primera razón es simple, brutal y bastante incómoda para una fuerza política que todavía intenta ordenar sus jerarquías internas: Bullrich tiene poder propio.
La ex ministra de Seguridad de la Nación no llegó a LLA como una funcionaria subalterna, ni como una dirigente territorial inventada por la lapicera de Karina, ni como una pieza descartable del armado violeta. Tiene apellido político, recorrido, electorado, traiciones y enemigos propios, canales de conversación con empresarios, diálogo con sectores del PRO, vasos comunicantes con la UCR y un nivel de reconocimiento que no necesita de Balcarce 50 para existir. En términos libertarios, es una anomalía. Una figura política que está adentro, pero no nació adentro. Una aliada que acompaña, pero no pide permiso para respirar. Una jefa de bloque que puede incomodar al Presidente sin terminar convertida, al minuto siguiente, en otra baja del ejército de expulsados.
Karina pudo ser implacable con dirigentes que no tenían volumen por sí solos, terminales territoriales, protección mediática, historia electoral o capacidad real de daño. Bullrich, en cambio, tiene algo que en la Casa Rosada se respeta incluso cuando se lo disimula: autonomía.
● 2) La segunda razón por la que Karina no la ataca es que Bullrich representa una porción del electorado que Milei todavía necesita.
Para muchos votantes antikirchneristas, republicanos, duros en seguridad pero sensibles a ciertas formas institucionales, la senadora nacional funciona como garantía de que el experimento libertario no va a convertirse en una administración familiar sin contrapesos. Puede defender a Milei y acompañar la motosierra, pero no suicidarse por cada capricho de Olivos. Ese equilibrio la vuelve incómoda pero también útil, según admiten a regañadientes cerca de la secretaria general. Si Karina la empuja demasiado, no solo lastima a una dirigente que no dudó en afiliarse a su partido: puede irritar a un segmento del voto que llegó a La Libertad Avanza por rechazo al peronismo y sus variantes.
Este punto es central para entender la cautela de El Jefe: Bullrich fue candidata presidencial de Juntos por el Cambio y por ende rival electoral de los libertarios, fue la máxima autoridad del PRO, fue de las primeras aliadas cuando hasta Mauricio Macri dudaba de la profundidad del vínculo con Javier Milei, fue ministra de mano dura y pocos piquetes y ahora miembro clave y con pretensiones propias de la cámara alta.
El poder central puede burlarse de la casta, pero sabe que sin una porción de esa casta no llega muy lejos. Puede odiar la intermediación, pero necesita intermediarios dispuestos a embarrarse. Puede soñar con obediencia vertical, pero no olvida que gobierna en minoría. En ese mapa, Bullrich no es cómoda: es necesaria.
“Pato es brava pero la prefiero en mi equipo. Eso sí: siempre hay que cuidarse de Carolina Serrano”, dice con ironía un miembro de la mesa política violeta equidistante entre Karina y Santiago Caputo, que no se olvida del nombre de guerra que el peronismo revolucionario de la década del 70 le atribuyó siempre a Bullrich en sus años de juventud.
Se dibuja en el aire, de esta manera, una de las paradojas más difíciles de administrar para la hermana presidencial: Patricia es peligrosa cuando se mueve, pero también es peligrosa si se va. Si la dejan adentro, condiciona. Si la empujan afuera, puede ordenar un espacio propio y convertirse en una especie de seguro político para los que imaginan escenarios de recambio, sucesión o simple supervivencia si la experiencia libertaria llegara a perder volumen. Por eso en la Rosada la miran con fastidio, aunque también con cálculo. No la aman; la miden.
● 3) La tercera razón es todavía más elemental: Bullrich mide.
En un oficialismo que empezó a encontrar límites en la opinión pública, su imagen aparece mejor ubicada que la de varios nombres centrales del esquema gobernante.
Algunos ejemplos relevantes: en el último relevamiento de Hugo Haime & Asociados, la senadora alcanza un 41,7% de evaluación positiva, por encima del propio Javier Milei, que se posiciona con 36,7%, y muy lejos de Karina Milei, que registra 26,4%, y de Manuel Adorni, que queda en 25,9%. La comparación duele porque ordena el tablero con una crudeza que muchos prefieren mirar de reojo: la dirigente que acaba de desobedecer al Presidente mide mejor que el Presidente, que la hermana presidencial y que el jefe de Gabinete que todavía intenta recomponer autoridad pública. Bullrich no está sobrada, ya que en paralelo carga una imagen negativa del 55%, pero en una etapa de desgaste general conserva algo que la lapicera no siempre fabrica: espalda, conocimiento, electorado y una marca política que no depende exclusivamente de la bendición de “El Jefe”.
Otros sondeos confirman la tendencia. El más reciente estudio de Management & Fit también ubicó a Bullrich como la persona del oficialismo con mejor imagen positiva de Argentina: 36,3%, de nuevo por encima del propio Milei, que se ubica cinco puntos más abajo. Números similares tiene en mayo el reporte internacional de AtlasIntel/Bloomberg.
Karina puede enojarse con una dirigente que se planta, pero no puede ignorar que esa misma dirigente conserva un volumen propio nada deleznable en los tiempos que corren. “No le dispara a Patricia porque sabe que, al menos por ahora, es una batalla que puede perder. A nosotros nos gusta hervir en agua a las ranas de a poco, sin que se den cuenta: es lo que hicimos con Ramiro Marra en la Legislatura o con Victoria Villarruel en la vicepresidencia. Quién te dice en el momento menos pensado se queda afuera de las reuniones de la mesa política o le damos la orden a la militancia digital para que la cocinen”, amenaza una de las personas que tiene más visitas al despacho de la secretaria general.
● 4) La cuarta razón que explica la convivencia entre Karina y Patricia es el Senado.
Bullrich ocupa un lugar sensible en una Cámara en la que el Gobierno no tiene margen para aventuras: cada dictamen, cada sesión, cada ley, y ahora también cada pliego judicial, exige paciencia, cálculo y muñeca. En ese sentido, el paso por el recinto del caso María Verónica Michelli dejó una dura enseñanza para la Casa Rosada: el oficialismo no siempre controla el tablero parlamentario y puede perder incluso cuando cree tener una orden clara bajada desde arriba. La sesión expuso desorden, acusaciones cruzadas, lecturas contradictorias y un problema de conducción.
En ese lugar donde tallan fuerte los gobernadores, y en el que Villarruel juega a reglamento sin tirarles centros a sus ex compañeros, se impone una matemática que no se conmueve demasiado con los gritos de Olivos. Así, atacar a Bullrich podría ser un lujo caro: la senadora puede no juntar siempre todos los votos, pero conoce la dinámica del recinto y conversa asiduamente con actores que los violetas puros y sin experiencia no saben seducir.

● 5) La quinta y última razón es personal, pero no menor: Karina sabe que convertir a Bullrich en enemiga explícita sería agrandarla.
El método de la confrontación directa le funcionó con otros dirigentes porque el castigo ordenaba el sistema. Con Bullrich, en cambio, puede producir el efecto contrario. En eso coinciden todas las fuentes consultadas por Infobae.
Una pelea frontal le permitiría a la senadora hacer exactamente lo que mejor sabe hacer: victimizarse poco, endurecerse mucho, agitar la bandera de la coherencia y recordarle al público que ella ya estaba en la política cuando varios libertarios todavía buscaban usuario disponible en redes sociales. En ese contexto, un ataque de Karina podría ofrecerle el escenario perfecto para relanzar su marca: la mujer que acompaña a Milei, pero no se arrodilla ante nadie.
Esa es la diferencia central con Victoria Villarruel. La vicepresidenta quedó atrapada en un limbo institucional donde tiene cargo, visibilidad y muy poco margen real de maniobra dentro del oficialismo. Bullrich mira ese espejo y saca conclusiones; de hecho, cerca suyo lo dicen sin vueltas: la vicepresidencia no es una opción. “Patricia jamás se va a convertir en una figura decorativa. No está en su esencia. Ella tiene vocación de poder. O, al menos, quiere conservar la posibilidad de ejercerlo. Por eso cada gesto suyo tiene una doble lectura: ratifica pertenencia, pero marca autonomía; acompaña al Gobierno, pero cuida su marca; se sienta con Karina, pero no entrega todas las llaves”, dice un colaborador que la conoce hace décadas.
En la intimidad bullrichista aseguran con énfasis que no hay una ruptura en marcha. Nadie imagina, por ahora, a Patricia Bullrich cruzando la avenida y armando una oposición anticipada a la gestión que todavía integra. Su cálculo es más sofisticado y hasta acá bastante más eficaz: permanecer adentro, levantar la mano cuando lo considera necesario, diferenciarse en temas que rozan su identidad política y recordarle al mileísmo que la lealtad no es sinónimo de obediencia ciega.
Y en este punto aparece nuevamente el caso de la jueza Michelli: Bullrich no fue la única responsable de la derrota, pero sí quedó como la dirigente que abrió la puerta. A Karina no se le escapa el hecho de que la chispa inicial fue encendida por su ex ministra cuando se negó a acompañar el retiro del pliego. Ahí estuvo su verdadera victoria: no quedarse sola, no quedar como traidora y no pagar el precio político de su desobediencia. La foto entre ambas fue, entonces, mucho más interesante que su estética: no mostró cariño sino necesidad. “El Jefe no convocó a Patricia porque había una coincidencia estratégica: lo hizo para evitar que la diferencia siguiera creciendo a cielo abierto. Y seamos sinceros: Bullrich tampoco fue para pedir disculpas de rodillas, sino para demostrar que seguía adentro aun después de haber marcado un límite. Las dos necesitaban la imagen”, analiza un testigo de esa escena.
Karina Milei conserva el control formal del dispositivo libertario. Nadie en la Casa Rosada duda de su influencia sobre el Presidente ni de su capacidad para ordenar candidaturas, filtrar ingresos, bendecir armados y cerrar puertas. Bullrich, con su estilo inconfundible, acaba de recordar algo que en el oficialismo a veces prefieren olvidar: también existe el poder que no nace de la cercanía familiar. “Trabajando siempre juntas por las transformaciones que lidera el Presidente”, exageró la senadora en el texto que acompañaba la postal que simbolizó la bandera blanca entre las dos. Así se firmó, sin tinta indeleble, un acuerdo de convivencia entre mujeres que se necesitan, se desconfían y saben que todavía no les conviene romper.
POLITICA
La Corte Suprema convocó a dos conjueces para resolver una nueva demanda contra la Ley de Tierras

La Corte Suprema dispuso incorporar a dos conjueces para intervenir en una causa que cuestiona el artículo 154 del DNU 70/2023, mediante el cual el Gobierno de Javier Milei derogó la Ley de Tierras Rurales. El expediente fue iniciado por la Asociación Civil Árbol de Pie y otros demandantes y está vinculado con el proceso colectivo impulsado por el Centro de Excombatientes Islas Malvinas (CECIM) de La Plata.
Según la resolución judicial, el sorteo se realizará este martes 6 de octubre a las 16.30, en la Secretaría Judicial N.º 4 del máximo tribunal. Los magistrados serán seleccionados entre los presidentes de las cámaras nacionales de apelaciones en lo federal de la Ciudad de Buenos Aires y de las cámaras federales con asiento en las provincias.
La convocatoria busca completar la integración necesaria para adoptar una decisión. El documento establece que corresponde sumar dos conjueces “a fin de lograr el número necesario para fallar”, aunque no detalla las posiciones de los actuales integrantes de la Corte sobre el planteo.
La medida tampoco contiene una definición sobre la constitucionalidad del artículo cuestionado ni anticipa cómo se resolverá la demanda. Por ahora, dispone la incorporación de los jueces que participarán del análisis del expediente.
Ley de Tierras: el reclamo ambiental que deberá analizar la Corte
La causa está identificada como “Asociación Civil Árbol de Pie y otros c/ Poder Ejecutivo Nacional s/ amparo colectivo”. En la misma resolución, el tribunal ordenó comunicar al Estado Nacional, como parte demandada, que el expediente se encuentra ante la Corte.
La asociación ambiental presentó un pedido de aclaratoria después de la sentencia del 29 de septiembre que rechazó la demanda del CECIM por falta de legitimación. Su reclamo también apunta contra la derogación de la Ley de Tierras, pero invoca la protección del ambiente reconocida por la Constitución Nacional.
La presentación se inició en la Justicia Federal de Bariloche y luego fue remitida a La Plata por su vinculación con el proceso colectivo de los excombatientes. El planteo ambiental no había recibido un pronunciamiento específico sobre su pretensión.
POLITICA
El Gobierno alertó sobre los cambios que provocaría la derogación del DNU 70/23

El Gobierno alertó este martes sobre los cambios que provocaría la derogación del mega DNU 70/2023 que impulsa la oposición en el Congreso. En conferencia de prensa en Casa Rosada, el vocero presidencial, Adrián Ravier, advirtió que volvería la ley que regula los alquileres, los precios en las góndolas y la venta de tierras.
“Durante años la Argentina acumuló regulaciones que limitaron la inversión y el desarrollo de actividades; una de ellas fue la Ley de Tierras, sancionada en 2011; el DNU 70 derogó esa norma. El país tiene enormes tierras con potencial productivo; hace falta la inversión en esas tierras y el desafío es generar las condiciones para que se transformen en producción”, introdujo Ravier esta mañana, y aseguró que la habilitación de la venta de tierras está “lejos de poner en venta nuestros recursos naturales o atentar contra nuestra soberanía”.
Las declaraciones del portavoz presidencial surgen luego de que la Corte Suprema dictara un fallo que, en la práctica, quitó los límites a la venta de tierras a extranjeros, al poner una vez más en vigencia un artículo del megadecreto de Javier Milei de 2023 que derogaba la legislación vigente entonces y, por lo tanto, sus límites a la venta de tierras a extranjeros. El DNU había sido previamente frenado por una presentación de inconstitucionalidad del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (CECIM).
En este contexto, la oposición convocó a una sesión en Diputados para el 15 de octubre con el objetivo de rechazar en su totalidad el DNU 70/23.
Fue así que Ravier enumeró las consecuencias de derogar la norma. “El DNU empezó a desarmar regulaciones y le devolvió capacidades de decisión a empresas. Un ejemplo es alquileres, su derogación permitió que inquilinos y dueños vuelvan a acordar. Los resultados fueron contundentes. Los precios reales bajaron 38% en términos reales y la oferta se cuadruplicó”, aseguró el vocero.
Y continuó: “También se avanzó en un esquema de importar con más oferta, recordemos que hasta 2023 funcionó el SIRA, que el Estado fijaba qué se podía importar. Ahora el Estado no puede fijar cupos para exportar e importar por motivos económicos. La libertad de comerciar es la regla. El DNU terminó con la ley de Góndolas, habilitó los Cielos Abiertos, en comunicaciones se incorporaron nuevas tecnologías y prestadores, como la tecnología satelital. Además, los precios de productos medicinales bajaron 19%, se desregularon los regímenes para elegir la obra social y se eliminó la cédula azul”.
Luego, apuntó contra los diputados que impulsan la sesión para derogarlo. “Es importante saber qué implicaría. Significaría un retroceso hacia un pasado calamitoso y al que la mayoría de los argentinos no quiere volver. Aumentarían los alquileres, volvería la ley de Góndolas, los obstáculos para cambiar la prepaga del trabajador; es volver a un modelo de país agotado que el Gobierno dejó atrás. Volver a esas leyes es volver a ese modelo en el que el Estado tiene la ultima palabra. Favorece a quien tiene contactos, no a quienes producen. Es pedirle permiso al Estado o competir en libertad”, advirtió.
Sesión en el Congreso
Si los bloques críticos, con el peronismo a la cabeza, logran reunir los 129 diputados necesarios para habilitar el debate en el recinto —un escenario todavía hoy lejano—, lo que sigue es una sesión de altísimo riesgo para los libertarios. El Senado ya rechazó el megadecreto en 2024 y la oposición en Diputados vio en la resolución de la Corte una oportunidad inédita para avanzar contra una de las principales banderas del mileísmo.
El conteo arroja hoy números ajustados para ambos lados. La oposición tendría asegurados alrededor de 120 votos: todo el bloque de Unión por la Patria (UP), más de la mitad de Provincias Unidas —aunque todavía está en veremos qué hará su jefa de bancada, Gisela Scaglia—, la Coalición Cívica, Encuentro Federal y la izquierda.
La propuesta del Gobierno para enmendar el fallo de la Corte y el toma y daca con los gobernadores serán determinantes. En ese intercambio sobrevuelan los reclamos por obra pública y mayores Aportes del Tesoro Nacional (ATN), un reparto que en lo que va del año benefició a provincias como Misiones, Chubut, Salta, Corrientes, Jujuy y Catamarca.
El megadecreto de 2023 funcionó como una suerte de antecedente de la Ley Bases y de marco desregulatorio para reformas posteriores. Pero si la Cámara baja consiguiera voltearlo —con la mitad más uno de los presentes—, el impacto sería bien tangible.
DNU 70/2023,venta de tierras,rechazar en su totalidad el DNU 70/23,medicinales,un reparto que en lo que va del año benefició a provincias como Misiones,impacto sería bien tangible,Javier Milei,Conforme a
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Peter Lamelas le pidió al Senado que apruebe el tratado de patentes y adelantó que la FDA abrirá una oficina en Buenos Aires en 2027

El embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, reclamó este martes ante el foro de salud de la Cámara de Comercio Estadounidense (AmCham) que la Argentina suscriba al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) y proteja los datos regulatorios de los medicamentos. En esta línea, advirtió que una adhesión plena podría atraer USD 8.000 millones en inversiones en los próximos seis años.
El diplomático habló en el AmCham Forum Health 2026, celebrado este martes bajo el lema “Salud y desarrollo: una mirada federal”. Lamelas centró su intervención en dos ejes: la puesta en marcha del Acuerdo de Comercio e Inversiones (ATCI) firmado en febrero y la protección de patentes y datos regulatorios, y la adhesión argentina al PCT, por sus siglas en inglés.
El acuerdo bilateral, suscrito el 5 de febrero de 2026, contempla la reducción de barreras comerciales, reglas claras para inversores y compromisos concretos en propiedad intelectual, según se informó de manera oficial. Lamelas señaló que la embajada trabaja para identificar oportunidades y resolver obstáculos, pero exigió avanzar hacia su aprobación y puesta en marcha definitiva. “Ya pasaron ocho meses y esperamos dar el próximo paso. Queremos verlo plenamente aprobado e implementado”, sostuvo.
En el ámbito regulatorio, Lamelas destacó que el ANMAT avanza para reconocer productos médicos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y que, en marzo, se derogaron las resoluciones conjuntas que limitaban el patentamiento de nuevos medicamentos —las llamadas Resoluciones Conjuntas 118/2012, 546/2012 y 107/2012—. En junio, el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) eliminó además los criterios restrictivos para patentes de biotecnología mediante la Resolución 197/2026, que derogó la Resolución 283/2015.
El embajador insistió en varios pasajes de su discurso en el reclamo a la adhesión al PCT, el tratado que permite presentar una única solicitud internacional de patente con validez en múltiples países. Lamelas cifró en USD 8.000 millones las inversiones que los miembros de AmCham proyectan para los próximos seis años si Argentina completa ese proceso. “Ocho mil millones, que son billions en inglés”, subrayó el embajador para evitar confusiones de escala.
La Cámara de Diputados aprobó la adhesión al PCT el 27 de agosto de 2026 por 147 votos contra 93, pero el texto incorporó una reserva al artículo 64 sobre el examen preliminar internacional, lo que obligó a devolver el proyecto al Senado para una nueva votación.
Lamelas también reclamó protección para los datos regulatorios que acreditan la seguridad y eficacia de los medicamentos, y exigió que esa información se almacene en redes confiables “que no están controladas por gobiernos comunistas”, en una referencia implícita a plataformas de origen chino. En esta línea, y ante la consulta periodística, insistió: “Yo leí la ley de inteligencia del gobierno chino, y esa ley dice que las compañías chinas tienen que compartir la información privada con el Partido Comunista; las leyes de los Estados Unidos no dicen eso, tampoco la ley del Occidente dicen eso”.
Sobre el tratado de patentes, remarcó: “Yo soy médico y he visto cuando hay un descubrimiento nuevo. Pasó con el sida, pasa con el cáncer, pasó con el COVID. Esos descubrimientos no se han hecho aquí en Argentina, se han hecho en otros países, porque la ley de patentes no es clara aquí. No hay respeto cuando alguien inventa algo”.
“Entonces, yo quiero que Argentina pueda tener esa oportunidad de desarrollar una medicina nueva, de tener una patente; de que un científico aquí, un médico aquí pueda tener esa oportunidad de hacer eso y ofrecérselo a los pacientes”, señaló, y agregó: “Pedimos (que la adhesión) sea lo más rápido posible; cada día que demora cuesta más que dinero, puede ser la vida de un paciente.
Una oficina de la FDA en Buenos Aires
Lamelas, además, anunció tres líneas de cooperación bilateral en salud pública. La primera es el trabajo conjunto con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos para la detección temprana de amenazas sanitarias. La segunda apunta a incorporar tecnología diagnóstica en hospitales argentinos. La tercera, y más concreta, es la apertura de una oficina de la FDA en Buenos Aires antes de que finalice 2027, la primera de ese organismo en el país.
En marzo, el ministro de Salud, Mario Lugones, junto a autoridades de la ANMAT, recibió a representantes de la agencia estadounidense, encabezados por el comisionado asociado para Estrategia y Política Global, Mark Abdoo, para avanzar en ese plan de trabajo. En aquel momento, se indicó de manera oficial que el objetivo del encuentro fue avanzar en la convergencia de estándares científicos y regulatorios y en el desarrollo de mecanismos que contribuyan a garantizar el acceso de la población a medicamentos y dispositivos médicos seguros, eficaces y de calidad.
El diplomático cerró su exposición con un llamado a convertir el talento científico local en investigación con impacto global. “La próxima respuesta, el próximo tratamiento que espera un paciente también puede nacer acá en la Argentina”, concluyó, y reiteró su compromiso de trabajar desde la embajada para transformar las condiciones de inversión en resultados concretos para los pacientes.
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