POLITICA
Por qué Karina Milei no rompe con Patricia Bullrich: cinco razones detrás de una paz incómoda
Karina Milei dibuja en su boca una sonrisa visible pero medida, de esas que no regala fácilmente ni siquiera cuando busca transmitir calma. Patricia Bullrich, de espaldas a la cámara que retrata la escena, inclina su cuerpo hacia la mesa con su puño izquierdo levantado, como si todavía estuviera explicando las razones de su última rebeldía. Todo parece estar en calma en esa oficina cargada de rosca en el primer piso de la Casa Rosada, aunque esa reunión laboral programada con antelación escondía demasiadas diferencias entre las dos mujeres fuertes del oficialismo. La imagen, que minutos más tarde iba a ser difundida por el propio primer mandatario y por el equipo de comunicación de Presidencia, coreografiaba una convivencia forzada: la secretaria general recibía en su territorio a una senadora que acababa de plantarse una vez más, desafiar una orden de la cúpula del Gobierno, poner a disposición su renuncia y salir caminando con más poder del que tenía al entrar al conflicto. En otro momento, “El Jefe” hubiera mandado a buscar la guillotina; en esta ocasión, tragó saliva y eligió volver a fingir demencia. Por todo eso, la instantánea fue cuidadosamente amable y políticamente incómoda.
La foto llegó después de la sublevación, pero antes de la derrota. O, en definitiva, cuando en el palacio gubernamental ya intuían que la pulseada por María Verónica Michelli se había escapado de las manos. La historia es popular en el Círculo Rojo: Michelli es la abogada propuesta para ocupar un lugar como jueza del Tribunal Oral Federal Nº 3 de La Plata, cuyo pliego ya había sido enviado al Senado por el propio Ejecutivo antes de que Javier Milei decidiera retirarlo al advertir un parentesco que lo volvió intolerable: la mujer es la cuñada de Hugo Alconada Mon, periodista de investigación especializado en incomodar a los gobernantes de turno. La postulación había pasado por el Consejo de la Magistratura, había tenido audiencia pública, había reunido firmas en la Comisión de Acuerdos y, aun así, quedó atrapada en una maniobra de castigo que terminó dejando en un pantano al ecosistema libertario.
Un detalle menos conocido: nadie niega la leyenda de que fue Santiago Caputo, rival interno de la hermana presidencial, el que acercó el dato a la Quinta de Olivos. Fue una manera tan sutil como efectiva de marcar la “impericia” en el accionar del karinista Juan Bautista Mahiques, el ministro de Justicia encargado de cubrir el dramático 37% de vacantes de magistrados que se extiende por todo el país. “Si los nombres los aportábamos nosotros, esto no pasaba ni en pedo. Este quilombo fue absolutamente evitable”, se jactan en el ala del asesor sin cartera. “Los candidatos que elegimos son los que elevó la administración de Alberto Fernández. Avanzar con los pliegos era hasta acá una deuda enorme con la sociedad porque con tantos juzgados sin titular se genera una crisis institucional que puede ser peligrosa”, se defienden del otro lado. Una guerra subterránea siempre activa aunque algo más disimulada en estos días.
Bullrich leyó antes que otros el costo político e institucional de la jugada alrededor de Michelli. Por eso anunció su “objeción de conciencia” y obligó a Milei a elegir entre echarla o tragarse el desplante. Con el revuelo ya desencadenado, la jefa del bloque libertario volvió al recinto, justificó ante el micrófono su accionar y vio cómo la oposición, con el empuje envenenado del kirchnerismo y el acompañamiento de otros bloques, aprobaba sobre tablas el expediente de la polémica por 44 votos a favor, 18 en contra y apenas 2 abstenciones.
En esas horas frenéticas, La Libertad Avanza intentó refugiarse en la lectura del vaso medio lleno y hasta el propio Presidente celebró la aprobación de 74 pliegos judiciales como “EL INICIO DE LA RECONSTRUCCIÓN DE LA JUSTICIA”, con todo el simbolismo que las mayúsculas indican en la red social X. “Fue la sonrisa del boxeador que acaba de recibir un golpe en la mandíbula”, se mofaba un peronista de vasta trayectoria que scrolleaba la ex Twitter desde su banca. Hay otra lectura evidente que nadie quiere agitar demasiado: algunos de los hombres y mujeres que sobrevivan a este largo proceso serán los encargados de definir los destinos de expedientes sensibles para los violetas como el de Libra, el de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y el presunto enriquecimiento ilícito de un Manuel Adorni que sigue estirando los tiempos de la presentación de su declaración jurada patrimonial.
Un paréntesis necesario: entre los gritos e insultos de una sesión picante debe haber habido tintineo de copas llenas de champagne. Es que finalmente pasaron todos los filtros personas como Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte Suprema; María Julia Sosa, secretaria del juez federal Julián Ercolini; y Ana María Juan, esposa de otro magistrado federal como Marcelo Martínez de Giorgi.
Ahora toda la responsabilidad quedó en el Sillón de Rivadavia: Milei, que llamativamente jamás le prestó atención a los nombres en danza, deberá resolver si firma o no el decreto de designación de Michelli. Ese es el último paso del proceso constitucional para confirmar un nuevo cargo judicial. Ante ese panorama, ya circula un argumento de repliegue: que el Senado habilita pero no obliga, lo que es lo mismo que decir que la Rosada no descarta intentar ganar con la lapicera lo que no pudo ordenar con su músculo en el Congreso. Poco parece importarles que esa decisión los termine asemejando a sus enemigos naturales: la única vez que un mandatario hizo algo parecido desde la Reforma Constitucional de 1994 fue Cristina Kirchner cuando evitó de todas las maneras posibles rubricar el nombramiento de Juan Manuel Yalj en la Cámara Federal de San Martín. El antecedente tenía una explicación: Yalj había ordenado detener al gremialista Rubén “Pollo” Sobrero, en aquel entonces de buen trato con la dirigente.
Ante este contexto político complicado, la duda del millón: ¿por qué Karina no ataca a Patricia? La pregunta empezó a circular con fuerza entre libertarios de todas las facciones. No es un interrogante menor y desvela a los integrantes de la mesa chica mileísta porque la hermana presidencial no suele ser contemplativa con los soldados propios que deciden jugar por fuera de la línea oficial. A algunos los corre, a otros los enfría, a varios los condena al purgatorio de los llamados sin respuesta y a los más distraídos directamente les apaga la luz. Pero con Bullrich, por ahora, eligió otro método. No porque la haya perdonado. Tampoco porque la considere inofensiva. Al contrario: entendió que “Pato” no es una rebelde cualquiera. Infobae reconstruyó, a partir de una decena de fuentes con acceso privilegiado a la intimidad presidencial, cinco factores que fuerzan la paz pese a las internas.
● 1) La primera razón es simple, brutal y bastante incómoda para una fuerza política que todavía intenta ordenar sus jerarquías internas: Bullrich tiene poder propio.
La ex ministra de Seguridad de la Nación no llegó a LLA como una funcionaria subalterna, ni como una dirigente territorial inventada por la lapicera de Karina, ni como una pieza descartable del armado violeta. Tiene apellido político, recorrido, electorado, traiciones y enemigos propios, canales de conversación con empresarios, diálogo con sectores del PRO, vasos comunicantes con la UCR y un nivel de reconocimiento que no necesita de Balcarce 50 para existir. En términos libertarios, es una anomalía. Una figura política que está adentro, pero no nació adentro. Una aliada que acompaña, pero no pide permiso para respirar. Una jefa de bloque que puede incomodar al Presidente sin terminar convertida, al minuto siguiente, en otra baja del ejército de expulsados.
Karina pudo ser implacable con dirigentes que no tenían volumen por sí solos, terminales territoriales, protección mediática, historia electoral o capacidad real de daño. Bullrich, en cambio, tiene algo que en la Casa Rosada se respeta incluso cuando se lo disimula: autonomía.
● 2) La segunda razón por la que Karina no la ataca es que Bullrich representa una porción del electorado que Milei todavía necesita.
Para muchos votantes antikirchneristas, republicanos, duros en seguridad pero sensibles a ciertas formas institucionales, la senadora nacional funciona como garantía de que el experimento libertario no va a convertirse en una administración familiar sin contrapesos. Puede defender a Milei y acompañar la motosierra, pero no suicidarse por cada capricho de Olivos. Ese equilibrio la vuelve incómoda pero también útil, según admiten a regañadientes cerca de la secretaria general. Si Karina la empuja demasiado, no solo lastima a una dirigente que no dudó en afiliarse a su partido: puede irritar a un segmento del voto que llegó a La Libertad Avanza por rechazo al peronismo y sus variantes.
Este punto es central para entender la cautela de El Jefe: Bullrich fue candidata presidencial de Juntos por el Cambio y por ende rival electoral de los libertarios, fue la máxima autoridad del PRO, fue de las primeras aliadas cuando hasta Mauricio Macri dudaba de la profundidad del vínculo con Javier Milei, fue ministra de mano dura y pocos piquetes y ahora miembro clave y con pretensiones propias de la cámara alta.
El poder central puede burlarse de la casta, pero sabe que sin una porción de esa casta no llega muy lejos. Puede odiar la intermediación, pero necesita intermediarios dispuestos a embarrarse. Puede soñar con obediencia vertical, pero no olvida que gobierna en minoría. En ese mapa, Bullrich no es cómoda: es necesaria.
“Pato es brava pero la prefiero en mi equipo. Eso sí: siempre hay que cuidarse de Carolina Serrano”, dice con ironía un miembro de la mesa política violeta equidistante entre Karina y Santiago Caputo, que no se olvida del nombre de guerra que el peronismo revolucionario de la década del 70 le atribuyó siempre a Bullrich en sus años de juventud.
Se dibuja en el aire, de esta manera, una de las paradojas más difíciles de administrar para la hermana presidencial: Patricia es peligrosa cuando se mueve, pero también es peligrosa si se va. Si la dejan adentro, condiciona. Si la empujan afuera, puede ordenar un espacio propio y convertirse en una especie de seguro político para los que imaginan escenarios de recambio, sucesión o simple supervivencia si la experiencia libertaria llegara a perder volumen. Por eso en la Rosada la miran con fastidio, aunque también con cálculo. No la aman; la miden.
● 3) La tercera razón es todavía más elemental: Bullrich mide.
En un oficialismo que empezó a encontrar límites en la opinión pública, su imagen aparece mejor ubicada que la de varios nombres centrales del esquema gobernante.
Algunos ejemplos relevantes: en el último relevamiento de Hugo Haime & Asociados, la senadora alcanza un 41,7% de evaluación positiva, por encima del propio Javier Milei, que se posiciona con 36,7%, y muy lejos de Karina Milei, que registra 26,4%, y de Manuel Adorni, que queda en 25,9%. La comparación duele porque ordena el tablero con una crudeza que muchos prefieren mirar de reojo: la dirigente que acaba de desobedecer al Presidente mide mejor que el Presidente, que la hermana presidencial y que el jefe de Gabinete que todavía intenta recomponer autoridad pública. Bullrich no está sobrada, ya que en paralelo carga una imagen negativa del 55%, pero en una etapa de desgaste general conserva algo que la lapicera no siempre fabrica: espalda, conocimiento, electorado y una marca política que no depende exclusivamente de la bendición de “El Jefe”.
Otros sondeos confirman la tendencia. El más reciente estudio de Management & Fit también ubicó a Bullrich como la persona del oficialismo con mejor imagen positiva de Argentina: 36,3%, de nuevo por encima del propio Milei, que se ubica cinco puntos más abajo. Números similares tiene en mayo el reporte internacional de AtlasIntel/Bloomberg.
Karina puede enojarse con una dirigente que se planta, pero no puede ignorar que esa misma dirigente conserva un volumen propio nada deleznable en los tiempos que corren. “No le dispara a Patricia porque sabe que, al menos por ahora, es una batalla que puede perder. A nosotros nos gusta hervir en agua a las ranas de a poco, sin que se den cuenta: es lo que hicimos con Ramiro Marra en la Legislatura o con Victoria Villarruel en la vicepresidencia. Quién te dice en el momento menos pensado se queda afuera de las reuniones de la mesa política o le damos la orden a la militancia digital para que la cocinen”, amenaza una de las personas que tiene más visitas al despacho de la secretaria general.
● 4) La cuarta razón que explica la convivencia entre Karina y Patricia es el Senado.
Bullrich ocupa un lugar sensible en una Cámara en la que el Gobierno no tiene margen para aventuras: cada dictamen, cada sesión, cada ley, y ahora también cada pliego judicial, exige paciencia, cálculo y muñeca. En ese sentido, el paso por el recinto del caso María Verónica Michelli dejó una dura enseñanza para la Casa Rosada: el oficialismo no siempre controla el tablero parlamentario y puede perder incluso cuando cree tener una orden clara bajada desde arriba. La sesión expuso desorden, acusaciones cruzadas, lecturas contradictorias y un problema de conducción.
En ese lugar donde tallan fuerte los gobernadores, y en el que Villarruel juega a reglamento sin tirarles centros a sus ex compañeros, se impone una matemática que no se conmueve demasiado con los gritos de Olivos. Así, atacar a Bullrich podría ser un lujo caro: la senadora puede no juntar siempre todos los votos, pero conoce la dinámica del recinto y conversa asiduamente con actores que los violetas puros y sin experiencia no saben seducir.
● 5) La quinta y última razón es personal, pero no menor: Karina sabe que convertir a Bullrich en enemiga explícita sería agrandarla.
El método de la confrontación directa le funcionó con otros dirigentes porque el castigo ordenaba el sistema. Con Bullrich, en cambio, puede producir el efecto contrario. En eso coinciden todas las fuentes consultadas por Infobae.
Una pelea frontal le permitiría a la senadora hacer exactamente lo que mejor sabe hacer: victimizarse poco, endurecerse mucho, agitar la bandera de la coherencia y recordarle al público que ella ya estaba en la política cuando varios libertarios todavía buscaban usuario disponible en redes sociales. En ese contexto, un ataque de Karina podría ofrecerle el escenario perfecto para relanzar su marca: la mujer que acompaña a Milei, pero no se arrodilla ante nadie.
Esa es la diferencia central con Victoria Villarruel. La vicepresidenta quedó atrapada en un limbo institucional donde tiene cargo, visibilidad y muy poco margen real de maniobra dentro del oficialismo. Bullrich mira ese espejo y saca conclusiones; de hecho, cerca suyo lo dicen sin vueltas: la vicepresidencia no es una opción. “Patricia jamás se va a convertir en una figura decorativa. No está en su esencia. Ella tiene vocación de poder. O, al menos, quiere conservar la posibilidad de ejercerlo. Por eso cada gesto suyo tiene una doble lectura: ratifica pertenencia, pero marca autonomía; acompaña al Gobierno, pero cuida su marca; se sienta con Karina, pero no entrega todas las llaves”, dice un colaborador que la conoce hace décadas.
En la intimidad bullrichista aseguran con énfasis que no hay una ruptura en marcha. Nadie imagina, por ahora, a Patricia Bullrich cruzando la avenida y armando una oposición anticipada a la gestión que todavía integra. Su cálculo es más sofisticado y hasta acá bastante más eficaz: permanecer adentro, levantar la mano cuando lo considera necesario, diferenciarse en temas que rozan su identidad política y recordarle al mileísmo que la lealtad no es sinónimo de obediencia ciega.
Y en este punto aparece nuevamente el caso de la jueza Michelli: Bullrich no fue la única responsable de la derrota, pero sí quedó como la dirigente que abrió la puerta. A Karina no se le escapa el hecho de que la chispa inicial fue encendida por su ex ministra cuando se negó a acompañar el retiro del pliego. Ahí estuvo su verdadera victoria: no quedarse sola, no quedar como traidora y no pagar el precio político de su desobediencia. La foto entre ambas fue, entonces, mucho más interesante que su estética: no mostró cariño sino necesidad. “El Jefe no convocó a Patricia porque había una coincidencia estratégica: lo hizo para evitar que la diferencia siguiera creciendo a cielo abierto. Y seamos sinceros: Bullrich tampoco fue para pedir disculpas de rodillas, sino para demostrar que seguía adentro aun después de haber marcado un límite. Las dos necesitaban la imagen”, analiza un testigo de esa escena.
Karina Milei conserva el control formal del dispositivo libertario. Nadie en la Casa Rosada duda de su influencia sobre el Presidente ni de su capacidad para ordenar candidaturas, filtrar ingresos, bendecir armados y cerrar puertas. Bullrich, con su estilo inconfundible, acaba de recordar algo que en el oficialismo a veces prefieren olvidar: también existe el poder que no nace de la cercanía familiar. “Trabajando siempre juntas por las transformaciones que lidera el Presidente”, exageró la senadora en el texto que acompañaba la postal que simbolizó la bandera blanca entre las dos. Así se firmó, sin tinta indeleble, un acuerdo de convivencia entre mujeres que se necesitan, se desconfían y saben que todavía no les conviene romper.
POLITICA
Extranjerización de tierras: un historiador explicó cómo nació el debate y cuáles son las zonas bajo mayor presión
El oficialismo en el Senado decidió retirar del proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada el capítulo que habilitaba la venta de tierras rurales a capitales extranjeros. La definición se tomó tras una reunión entre sectores aliados y la jefa libertaria en la Cámara alta, Patricia Bullrich, quien enfrentó un nuevo revés político. El resto del proyecto quedó reservado para el debate programado para este jueves a las 14.
Pablo Volkind, historiador y coordinador del Observatorio de Tierras, consideró que la decisión “es un paso importante”. El investigador recordó en Infobae en Vivo A las Nueve que el debate sobre la extranjerización de tierras se intensificó en 2008, luego de la compra de un pueblo en La Rioja por capitales norteamericanos, hecho que “provocó el debate que derivó en la sanción de la ley en 2011”.
El especialista explicó que existen lagos controlados por extranjeros, como el caso del magnate Joe Lewis en la Patagonia, y remarcó la dificultad para el acceso público en esos territorios.
“La tierra es un bien limitado, excluyente, y no se puede reproducir. Muchos países son muy cuidadosos porque saben que es algo que no se reproduce”, afirmó Volkind. El historiador alertó sobre la importancia de los controles estatales en la venta de suelo y el impacto en la soberanía nacional.
Límites actuales y distribución de la extranjerización
La Ley de Tierras vigente establece que hasta un 15% del territorio nacional puede quedar en manos de capital extranjero. Según Volkind, actualmente la extranjerización representa cerca del 5%, lo que equivale a 13 millones de hectáreas, “el equivalente a Santa Fe”. El investigador aclaró que, con el marco legal vigente, podrían venderse 26 millones de hectáreas más, aunque esto no sucedió hasta el momento.
El debate sobre la necesidad de modificar la ley se centró en los departamentos que ya superan el límite del 15%. “Hay 36 departamentos en el país que superan ese porcentaje, algunos llegan al 60%”, detalló Volkind.
Los territorios se ubican en la zona cordillerana, desde Salta hasta Tierra del Fuego, y en áreas ribereñas del río Paraná, donde se concentran recursos estratégicos como litio y tierras raras.
Volkind indicó que “las 13 millones 200 mil hectáreas registradas son el piso de la extranjerización y no el techo”, ya que persisten dificultades para registrar la totalidad de las operaciones. La concentración de compras ocurre en zonas con recursos naturales, no en regiones agrícolas tradicionales.
Debate sobre los intentos de reforma y el interés por zonas estratégicas
El historiador sostuvo que la intención de modificar la ley responde al interés por zonas específicas con alta concentración de recursos, más que a la falta de tierras disponibles para la venta. “A lo que le interesa al capital extranjero no es comprar tierra en cualquier lado, sino en donde están los recursos”, señaló Volkind. En departamentos donde la extranjerización supera el 15%, la ley vigente ya impide nuevas ventas.
La normativa actual limita que más de un 30% del total de tierras extranjerizadas pertenezca a la misma nacionalidad y fija un máximo de mil hectáreas para cada capital extranjero en la región pampeana.
Volkind advirtió que el alineamiento del gobierno argentino con capitales norteamericanos genera preocupación ante una posible flexibilización de estos límites. “No nos podemos hacer los sonsos que tenemos un gobierno nacional alineado como pocos en la historia argentina con el capital norteamericano”, expresó.
Al mismo tiempo diferenció entre inmigrantes históricos que se asentaron en el país y capitales extranjeros que buscan invertir en grandes extensiones. “No es lo mismo Peter Thiel o Lewis que los colonos que recibieron 33 hectáreas en Esperanza”, puntualizó.
Concentración de tierras y grandes propietarios
La discusión sobre extranjerización se vincula con la concentración de tierras en manos de pocos actores. Volkind planteó la gravedad de que una sola persona o empresa posea grandes extensiones: “¿Está bien que una persona en un país tenga un millón cien mil hectáreas y que eso impacte en el acceso de la mayoría de la población?”, preguntó.
El ejemplo de Benetton ilustra la magnitud del fenómeno. La empresa posee un millón cien mil hectáreas en Argentina. Volkind subrayó que la concentración de tierras afecta el desarrollo territorial, el acceso a recursos y la posibilidad de crecimiento de la población rural, más allá de la nacionalidad del propietario.
El debate sobre el empleo generado por estos grandes propietarios también surgió en el intercambio. Volkind insistió en que el foco debe estar en el impacto estructural de la concentración, no en la nacionalidad del capital.
Nación, provincias y la administración de recursos estratégicos
El investigador señaló la tensión histórica entre el poder central y las provincias en el manejo de tierras y recursos. Sostuvo que “debe haber regulaciones nacionales y políticas estratégicas que contemplen intereses generales, más allá de los intereses provinciales o locales”.
Volkind no rechazó la explotación de recursos como el litio o el petróleo, pero consideró que el eje debe ponerse en “cuánto se reinvierte localmente y cuánto genera crecimiento nacional”.
En el plano internacional, comparó que países como Paraguay y los centroamericanos restringen la venta de tierras fronterizas a extranjeros, mientras que Chile permite excepciones con autorización del Ejecutivo. Consideró que el Estado nacional debe mantener la regulación en materias sensibles para la soberanía y el desarrollo.
Otros aspectos legislativos: expropiaciones, desalojos y manejo del fuego
Entre otras cosas, Volkind manifestó su desacuerdo con la eliminación de restricciones que impiden el cambio de uso del suelo tras incendios. Explicó que la normativa busca impedir que los incendios intencionales sirvan para depreciar tierras y facilitar su destino inmobiliario o turístico.
Diferenció entre la imposibilidad de cambiar el uso del suelo y la prohibición de trabajar la tierra luego de un incendio. “Si es tu uso principal y vivís de eso, debería contemplarse”, afirmó. Y propuso discutir alternativas legislativas que reconozcan realidades productivas sin desproteger los recursos naturales.
–
Infobae te acompaña cada día en YouTube con entrevistas, análisis y la información más destacada, en un formato cercano y dinámico.
• De 7 a 9: Infobae al Amanecer: Nacho Giron, Luciana Rubinska y Belén Escobar.
• De 9 a 12: Infobae a las Nueve: Gonzalo Sánchez, Tatiana Schapiro, Ramón Indart y Cecilia Boufflet.
• De 12 a 15: Infobae al Mediodia: Maru Duffard, Andrei Serbin Pont, Fede Mayol y Facundo Kablan.
• De 15 a 18: Infobae a la Tarde: Manu Jove, Maia Jastreblansky y Paula Guardia Bourdin; rotan en la semana Marcos Shaw, Lara López Calvo y Tomás Trapé.
• De 18 a 21: Infobae al Regreso: Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos y Matías Barbería; rotan en la semana Gustavo Lazzari, Martín Tetaz y Mica Mendelevich
Seguinos en nuestro canal de YouTube @infobae.
misiones selva
POLITICA
Diputados impulsan una declaración de respaldo a la visita del papa León XIV a la Argentina
La visita del papa León XIV a la Argentina del 8 al 11 de noviembre ya generó impacto político en el Congreso. El diputado nacional por Córdoba Juan Brügge presentó el primer proyecto parlamentario de declaración sobre la presencia del jefe de la Iglesia católica en el país.
El mensaje del legislador busca expresar el deseo de que la visita del papa “contribuya a fortalecer los valores del encuentro, la fraternidad, el diálogo, la paz, la solidaridad y el compromiso con el bien común”.
Entre los fundamentos de su iniciativa, que tiene que ser aprobada por ambas cámaras parlamentarias, Brügge destacó que el Pontífice recorrerá Buenos Aires, Luján y Córdoba y sostuvo que la inclusión de esas ciudades le otorga al acontecimiento “una profunda significación institucional, federal, cultural y espiritual”.
Además, señaló que “la visita de un sumo pontífice trasciende el ámbito estrictamente religioso”. “Su presencia representa una oportunidad para convocar al conjunto de la sociedad argentina a renovar el compromiso con la dignidad de cada persona, la convivencia democrática, la amistad social y cívica, el diálogo entre los distintos sectores y la construcción de una comunidad más justa y solidaria”, agregó.
El itinerario del Papa comenzará en Uruguay, continuará por la Argentina y concluirá en Perú entre el 6 y el 17 de noviembre de 2026. La gira fue confirmada este miércoles por el Vaticano y en la Casa Rosada ya dispusieron la conformación de una comisión interministerial para organizar al detalle la agenda local.
La última visita de un papa a la Argentina tuvo lugar en 1987, cuando Juan Pablo II permaneció en el país entre el 6 y el 12 de abril. Fue recibido por el entonces presidente Raúl Alfonsín como parte de una gira regional que también incluyó Chile y Uruguay. Durante su estadía recorrió las ciudades de Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba y Rosario.
Apoyo de otros bloques
Otro de los legisladores que se expresó sobre la visita fue el diputado Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica. “Será una oportunidad para promover y fortalecer la cultura del encuentro, el diálogo y la búsqueda del bien común, en un tiempo que necesita más puentes que divisiones”, afirmó.
El legislador, cercano a Elisa Carrió, agregó: “Como argentinos, nos une también el legado del papa Francisco, que llevó al mundo un mensaje de fraternidad, justicia y cuidado de la casa común. Que esta visita y su mensaje nos ayuden a renovar el compromiso con una Argentina más unida, fraterna y esperanzada”.
Leer más: Karina Milei se reunirá con los ministros para organizar la visita del papa León XIV y también coordinará con CABA, PBA y Córdoba
Desde el oficialismo, la diputada Bárbara Andreussi también celebró la confirmación del viaje. “Celebro con inmensa alegría esta noticia que llena de esperanza a todos los argentinos. Recemos por el Santo Padre y por la fe de toda la Iglesia, y encomendemos nuestra patria a la intercesión de Nuestra Señora de Luján”, expresó la legisladora de La Libertad Avanza.
Andreussi integra el Movimiento Popular Jujeño, espacio desde el que surgió la primera confirmación pública de la visita del papa León XIV al país, luego de que la ex diputada Cristina Guzmán anticipara el viaje pastoral días atrás.
papa León XIV, Congreso, Juan Brügge
POLITICA
Javier Milei y sus medidas, EN VIVO: el Presidente ya está en Ecuador, donde hoy se reunirá con su par Daniel Noboa
-
POLITICA3 días agoJavier Milei cruzó a Victoria Villarruel y elevó la tensión: “Es una opositora, replica los argumentos kirchneristas”
-
ECONOMIA1 día agoDólar hoy en vivo: a cuánto se negocian todas las cotizaciones minuto a minuto este miércoles 5 de agosto
-
DEPORTE3 días agoDespués de haberse quedado afuera del Mundial por su rotura de cruzados, Panichelli reapareció y habló de su lesión



