POLITICA
Por qué Karina Milei no rompe con Patricia Bullrich: cinco razones detrás de una paz incómoda

Karina Milei dibuja en su boca una sonrisa visible pero medida, de esas que no regala fácilmente ni siquiera cuando busca transmitir calma. Patricia Bullrich, de espaldas a la cámara que retrata la escena, inclina su cuerpo hacia la mesa con su puño izquierdo levantado, como si todavía estuviera explicando las razones de su última rebeldía. Todo parece estar en calma en esa oficina cargada de rosca en el primer piso de la Casa Rosada, aunque esa reunión laboral programada con antelación escondía demasiadas diferencias entre las dos mujeres fuertes del oficialismo. La imagen, que minutos más tarde iba a ser difundida por el propio primer mandatario y por el equipo de comunicación de Presidencia, coreografiaba una convivencia forzada: la secretaria general recibía en su territorio a una senadora que acababa de plantarse una vez más, desafiar una orden de la cúpula del Gobierno, poner a disposición su renuncia y salir caminando con más poder del que tenía al entrar al conflicto. En otro momento, “El Jefe” hubiera mandado a buscar la guillotina; en esta ocasión, tragó saliva y eligió volver a fingir demencia. Por todo eso, la instantánea fue cuidadosamente amable y políticamente incómoda.
La foto llegó después de la sublevación, pero antes de la derrota. O, en definitiva, cuando en el palacio gubernamental ya intuían que la pulseada por María Verónica Michelli se había escapado de las manos. La historia es popular en el Círculo Rojo: Michelli es la abogada propuesta para ocupar un lugar como jueza del Tribunal Oral Federal Nº 3 de La Plata, cuyo pliego ya había sido enviado al Senado por el propio Ejecutivo antes de que Javier Milei decidiera retirarlo al advertir un parentesco que lo volvió intolerable: la mujer es la cuñada de Hugo Alconada Mon, periodista de investigación especializado en incomodar a los gobernantes de turno. La postulación había pasado por el Consejo de la Magistratura, había tenido audiencia pública, había reunido firmas en la Comisión de Acuerdos y, aun así, quedó atrapada en una maniobra de castigo que terminó dejando en un pantano al ecosistema libertario.
Un detalle menos conocido: nadie niega la leyenda de que fue Santiago Caputo, rival interno de la hermana presidencial, el que acercó el dato a la Quinta de Olivos. Fue una manera tan sutil como efectiva de marcar la “impericia” en el accionar del karinista Juan Bautista Mahiques, el ministro de Justicia encargado de cubrir el dramático 37% de vacantes de magistrados que se extiende por todo el país. “Si los nombres los aportábamos nosotros, esto no pasaba ni en pedo. Este quilombo fue absolutamente evitable”, se jactan en el ala del asesor sin cartera. “Los candidatos que elegimos son los que elevó la administración de Alberto Fernández. Avanzar con los pliegos era hasta acá una deuda enorme con la sociedad porque con tantos juzgados sin titular se genera una crisis institucional que puede ser peligrosa”, se defienden del otro lado. Una guerra subterránea siempre activa aunque algo más disimulada en estos días.

Bullrich leyó antes que otros el costo político e institucional de la jugada alrededor de Michelli. Por eso anunció su “objeción de conciencia” y obligó a Milei a elegir entre echarla o tragarse el desplante. Con el revuelo ya desencadenado, la jefa del bloque libertario volvió al recinto, justificó ante el micrófono su accionar y vio cómo la oposición, con el empuje envenenado del kirchnerismo y el acompañamiento de otros bloques, aprobaba sobre tablas el expediente de la polémica por 44 votos a favor, 18 en contra y apenas 2 abstenciones.
En esas horas frenéticas, La Libertad Avanza intentó refugiarse en la lectura del vaso medio lleno y hasta el propio Presidente celebró la aprobación de 74 pliegos judiciales como “EL INICIO DE LA RECONSTRUCCIÓN DE LA JUSTICIA”, con todo el simbolismo que las mayúsculas indican en la red social X. “Fue la sonrisa del boxeador que acaba de recibir un golpe en la mandíbula”, se mofaba un peronista de vasta trayectoria que scrolleaba la ex Twitter desde su banca. Hay otra lectura evidente que nadie quiere agitar demasiado: algunos de los hombres y mujeres que sobrevivan a este largo proceso serán los encargados de definir los destinos de expedientes sensibles para los violetas como el de Libra, el de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y el presunto enriquecimiento ilícito de un Manuel Adorni que sigue estirando los tiempos de la presentación de su declaración jurada patrimonial.
Un paréntesis necesario: entre los gritos e insultos de una sesión picante debe haber habido tintineo de copas llenas de champagne. Es que finalmente pasaron todos los filtros personas como Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte Suprema; María Julia Sosa, secretaria del juez federal Julián Ercolini; y Ana María Juan, esposa de otro magistrado federal como Marcelo Martínez de Giorgi.
Ahora toda la responsabilidad quedó en el Sillón de Rivadavia: Milei, que llamativamente jamás le prestó atención a los nombres en danza, deberá resolver si firma o no el decreto de designación de Michelli. Ese es el último paso del proceso constitucional para confirmar un nuevo cargo judicial. Ante ese panorama, ya circula un argumento de repliegue: que el Senado habilita pero no obliga, lo que es lo mismo que decir que la Rosada no descarta intentar ganar con la lapicera lo que no pudo ordenar con su músculo en el Congreso. Poco parece importarles que esa decisión los termine asemejando a sus enemigos naturales: la única vez que un mandatario hizo algo parecido desde la Reforma Constitucional de 1994 fue Cristina Kirchner cuando evitó de todas las maneras posibles rubricar el nombramiento de Juan Manuel Yalj en la Cámara Federal de San Martín. El antecedente tenía una explicación: Yalj había ordenado detener al gremialista Rubén “Pollo” Sobrero, en aquel entonces de buen trato con la dirigente.
Ante este contexto político complicado, la duda del millón: ¿por qué Karina no ataca a Patricia? La pregunta empezó a circular con fuerza entre libertarios de todas las facciones. No es un interrogante menor y desvela a los integrantes de la mesa chica mileísta porque la hermana presidencial no suele ser contemplativa con los soldados propios que deciden jugar por fuera de la línea oficial. A algunos los corre, a otros los enfría, a varios los condena al purgatorio de los llamados sin respuesta y a los más distraídos directamente les apaga la luz. Pero con Bullrich, por ahora, eligió otro método. No porque la haya perdonado. Tampoco porque la considere inofensiva. Al contrario: entendió que “Pato” no es una rebelde cualquiera. Infobae reconstruyó, a partir de una decena de fuentes con acceso privilegiado a la intimidad presidencial, cinco factores que fuerzan la paz pese a las internas.
● 1) La primera razón es simple, brutal y bastante incómoda para una fuerza política que todavía intenta ordenar sus jerarquías internas: Bullrich tiene poder propio.
La ex ministra de Seguridad de la Nación no llegó a LLA como una funcionaria subalterna, ni como una dirigente territorial inventada por la lapicera de Karina, ni como una pieza descartable del armado violeta. Tiene apellido político, recorrido, electorado, traiciones y enemigos propios, canales de conversación con empresarios, diálogo con sectores del PRO, vasos comunicantes con la UCR y un nivel de reconocimiento que no necesita de Balcarce 50 para existir. En términos libertarios, es una anomalía. Una figura política que está adentro, pero no nació adentro. Una aliada que acompaña, pero no pide permiso para respirar. Una jefa de bloque que puede incomodar al Presidente sin terminar convertida, al minuto siguiente, en otra baja del ejército de expulsados.
Karina pudo ser implacable con dirigentes que no tenían volumen por sí solos, terminales territoriales, protección mediática, historia electoral o capacidad real de daño. Bullrich, en cambio, tiene algo que en la Casa Rosada se respeta incluso cuando se lo disimula: autonomía.
● 2) La segunda razón por la que Karina no la ataca es que Bullrich representa una porción del electorado que Milei todavía necesita.
Para muchos votantes antikirchneristas, republicanos, duros en seguridad pero sensibles a ciertas formas institucionales, la senadora nacional funciona como garantía de que el experimento libertario no va a convertirse en una administración familiar sin contrapesos. Puede defender a Milei y acompañar la motosierra, pero no suicidarse por cada capricho de Olivos. Ese equilibrio la vuelve incómoda pero también útil, según admiten a regañadientes cerca de la secretaria general. Si Karina la empuja demasiado, no solo lastima a una dirigente que no dudó en afiliarse a su partido: puede irritar a un segmento del voto que llegó a La Libertad Avanza por rechazo al peronismo y sus variantes.
Este punto es central para entender la cautela de El Jefe: Bullrich fue candidata presidencial de Juntos por el Cambio y por ende rival electoral de los libertarios, fue la máxima autoridad del PRO, fue de las primeras aliadas cuando hasta Mauricio Macri dudaba de la profundidad del vínculo con Javier Milei, fue ministra de mano dura y pocos piquetes y ahora miembro clave y con pretensiones propias de la cámara alta.
El poder central puede burlarse de la casta, pero sabe que sin una porción de esa casta no llega muy lejos. Puede odiar la intermediación, pero necesita intermediarios dispuestos a embarrarse. Puede soñar con obediencia vertical, pero no olvida que gobierna en minoría. En ese mapa, Bullrich no es cómoda: es necesaria.
“Pato es brava pero la prefiero en mi equipo. Eso sí: siempre hay que cuidarse de Carolina Serrano”, dice con ironía un miembro de la mesa política violeta equidistante entre Karina y Santiago Caputo, que no se olvida del nombre de guerra que el peronismo revolucionario de la década del 70 le atribuyó siempre a Bullrich en sus años de juventud.
Se dibuja en el aire, de esta manera, una de las paradojas más difíciles de administrar para la hermana presidencial: Patricia es peligrosa cuando se mueve, pero también es peligrosa si se va. Si la dejan adentro, condiciona. Si la empujan afuera, puede ordenar un espacio propio y convertirse en una especie de seguro político para los que imaginan escenarios de recambio, sucesión o simple supervivencia si la experiencia libertaria llegara a perder volumen. Por eso en la Rosada la miran con fastidio, aunque también con cálculo. No la aman; la miden.
● 3) La tercera razón es todavía más elemental: Bullrich mide.
En un oficialismo que empezó a encontrar límites en la opinión pública, su imagen aparece mejor ubicada que la de varios nombres centrales del esquema gobernante.
Algunos ejemplos relevantes: en el último relevamiento de Hugo Haime & Asociados, la senadora alcanza un 41,7% de evaluación positiva, por encima del propio Javier Milei, que se posiciona con 36,7%, y muy lejos de Karina Milei, que registra 26,4%, y de Manuel Adorni, que queda en 25,9%. La comparación duele porque ordena el tablero con una crudeza que muchos prefieren mirar de reojo: la dirigente que acaba de desobedecer al Presidente mide mejor que el Presidente, que la hermana presidencial y que el jefe de Gabinete que todavía intenta recomponer autoridad pública. Bullrich no está sobrada, ya que en paralelo carga una imagen negativa del 55%, pero en una etapa de desgaste general conserva algo que la lapicera no siempre fabrica: espalda, conocimiento, electorado y una marca política que no depende exclusivamente de la bendición de “El Jefe”.
Otros sondeos confirman la tendencia. El más reciente estudio de Management & Fit también ubicó a Bullrich como la persona del oficialismo con mejor imagen positiva de Argentina: 36,3%, de nuevo por encima del propio Milei, que se ubica cinco puntos más abajo. Números similares tiene en mayo el reporte internacional de AtlasIntel/Bloomberg.
Karina puede enojarse con una dirigente que se planta, pero no puede ignorar que esa misma dirigente conserva un volumen propio nada deleznable en los tiempos que corren. “No le dispara a Patricia porque sabe que, al menos por ahora, es una batalla que puede perder. A nosotros nos gusta hervir en agua a las ranas de a poco, sin que se den cuenta: es lo que hicimos con Ramiro Marra en la Legislatura o con Victoria Villarruel en la vicepresidencia. Quién te dice en el momento menos pensado se queda afuera de las reuniones de la mesa política o le damos la orden a la militancia digital para que la cocinen”, amenaza una de las personas que tiene más visitas al despacho de la secretaria general.
● 4) La cuarta razón que explica la convivencia entre Karina y Patricia es el Senado.
Bullrich ocupa un lugar sensible en una Cámara en la que el Gobierno no tiene margen para aventuras: cada dictamen, cada sesión, cada ley, y ahora también cada pliego judicial, exige paciencia, cálculo y muñeca. En ese sentido, el paso por el recinto del caso María Verónica Michelli dejó una dura enseñanza para la Casa Rosada: el oficialismo no siempre controla el tablero parlamentario y puede perder incluso cuando cree tener una orden clara bajada desde arriba. La sesión expuso desorden, acusaciones cruzadas, lecturas contradictorias y un problema de conducción.
En ese lugar donde tallan fuerte los gobernadores, y en el que Villarruel juega a reglamento sin tirarles centros a sus ex compañeros, se impone una matemática que no se conmueve demasiado con los gritos de Olivos. Así, atacar a Bullrich podría ser un lujo caro: la senadora puede no juntar siempre todos los votos, pero conoce la dinámica del recinto y conversa asiduamente con actores que los violetas puros y sin experiencia no saben seducir.

● 5) La quinta y última razón es personal, pero no menor: Karina sabe que convertir a Bullrich en enemiga explícita sería agrandarla.
El método de la confrontación directa le funcionó con otros dirigentes porque el castigo ordenaba el sistema. Con Bullrich, en cambio, puede producir el efecto contrario. En eso coinciden todas las fuentes consultadas por Infobae.
Una pelea frontal le permitiría a la senadora hacer exactamente lo que mejor sabe hacer: victimizarse poco, endurecerse mucho, agitar la bandera de la coherencia y recordarle al público que ella ya estaba en la política cuando varios libertarios todavía buscaban usuario disponible en redes sociales. En ese contexto, un ataque de Karina podría ofrecerle el escenario perfecto para relanzar su marca: la mujer que acompaña a Milei, pero no se arrodilla ante nadie.
Esa es la diferencia central con Victoria Villarruel. La vicepresidenta quedó atrapada en un limbo institucional donde tiene cargo, visibilidad y muy poco margen real de maniobra dentro del oficialismo. Bullrich mira ese espejo y saca conclusiones; de hecho, cerca suyo lo dicen sin vueltas: la vicepresidencia no es una opción. “Patricia jamás se va a convertir en una figura decorativa. No está en su esencia. Ella tiene vocación de poder. O, al menos, quiere conservar la posibilidad de ejercerlo. Por eso cada gesto suyo tiene una doble lectura: ratifica pertenencia, pero marca autonomía; acompaña al Gobierno, pero cuida su marca; se sienta con Karina, pero no entrega todas las llaves”, dice un colaborador que la conoce hace décadas.
En la intimidad bullrichista aseguran con énfasis que no hay una ruptura en marcha. Nadie imagina, por ahora, a Patricia Bullrich cruzando la avenida y armando una oposición anticipada a la gestión que todavía integra. Su cálculo es más sofisticado y hasta acá bastante más eficaz: permanecer adentro, levantar la mano cuando lo considera necesario, diferenciarse en temas que rozan su identidad política y recordarle al mileísmo que la lealtad no es sinónimo de obediencia ciega.
Y en este punto aparece nuevamente el caso de la jueza Michelli: Bullrich no fue la única responsable de la derrota, pero sí quedó como la dirigente que abrió la puerta. A Karina no se le escapa el hecho de que la chispa inicial fue encendida por su ex ministra cuando se negó a acompañar el retiro del pliego. Ahí estuvo su verdadera victoria: no quedarse sola, no quedar como traidora y no pagar el precio político de su desobediencia. La foto entre ambas fue, entonces, mucho más interesante que su estética: no mostró cariño sino necesidad. “El Jefe no convocó a Patricia porque había una coincidencia estratégica: lo hizo para evitar que la diferencia siguiera creciendo a cielo abierto. Y seamos sinceros: Bullrich tampoco fue para pedir disculpas de rodillas, sino para demostrar que seguía adentro aun después de haber marcado un límite. Las dos necesitaban la imagen”, analiza un testigo de esa escena.
Karina Milei conserva el control formal del dispositivo libertario. Nadie en la Casa Rosada duda de su influencia sobre el Presidente ni de su capacidad para ordenar candidaturas, filtrar ingresos, bendecir armados y cerrar puertas. Bullrich, con su estilo inconfundible, acaba de recordar algo que en el oficialismo a veces prefieren olvidar: también existe el poder que no nace de la cercanía familiar. “Trabajando siempre juntas por las transformaciones que lidera el Presidente”, exageró la senadora en el texto que acompañaba la postal que simbolizó la bandera blanca entre las dos. Así se firmó, sin tinta indeleble, un acuerdo de convivencia entre mujeres que se necesitan, se desconfían y saben que todavía no les conviene romper.
POLITICA
Ignacio Torres, Alberto Weretilneck y Rolando Figueroa inauguraron la Planta Compresora Holdich: los detalles del proyecto

Los gobernadores de Chubut, Río Negro y Neuquén inauguraron en Comodoro Rivadavia la Planta Compresora Holdich, la obra que completa la repotenciación del Sistema Cordillerano-Patagónico y que permitirá ampliar el abastecimiento de gas natural en 25 localidades de las tres provincias. El acto fue encabezado por el chubutense Ignacio Torres y el rionegrino Alberto Weretilneck, con la participación remota del neuquino Rolando Figueroa, y marcó el cierre de un proyecto que involucró a los gobiernos provinciales, entidades bancarias y el sector privado.
El sistema comprende más de 1.700 kilómetros de cañerías y abastece a unas 124.500 familias. Su saturación había obligado a suspender las nuevas conexiones domiciliarias desde 2022, una restricción que ahora queda atrás: con la puesta en marcha de Holdich se habilitan 12.500 factibilidades de conexión, de las cuales 4.420 ya se concretaron con la incorporación de nuevos usuarios a la red.
La repotenciación del sistema demandó tres intervenciones que se fueron completando por etapas. La primera fue la interconexión con el Gasoducto General San Martín, finalizada en 2025 después de dos décadas sin avances. La segunda, la instalación de las plantas compresoras de Alto Río Senguer y Gobernador Costa, culminada en abril de 2026. La tercera y última, la puesta en funcionamiento de la planta en Holdich, que se concretó con el acto de este lunes.
Torres fue el primero en tomar la palabra y centró su discurso en el impacto directo que la obra tiene sobre la calidad de vida de los habitantes de la región. “Muchas familias gastan entre 500 mil y 700 mil pesos mensuales para calefaccionarse a leña, con todo lo que eso implica en lo sanitario y en la calidad de vida, y realmente el salto de calidad de una familia que pasa de la leña al gas es la verdadera movilidad social ascendente; el resto son discursos pomposos”, afirmó el mandatario chubutense.

En esa línea, el gobernador destacó que Corcovado podrá alcanzar el 100% de cobertura domiciliaria de gas y que, en menos de un año y medio, más de 3.800 familias chubutenses estarán conectadas a la red. También hizo referencia a la decisión que tomaron las provincias frente a una infraestructura que había quedado inconclusa. “Frente a esas obras que quedaron inconclusas, teníamos dos opciones: la primera y más fácil, que era patear la pelota hacia afuera, y la segunda, juntarnos y ponernos de acuerdo para ver cómo podíamos apalancarnos financieramente para hacer esas obras”, señaló.
“Hay obras como esta que tal vez no son visibles, pero son las que más falta hacen”, sostuvo Torres, y agregó: “Este es un acto de justicia, pero también es federalismo; y, sobre todo, es hacerse responsable cuando a uno le toca gobernar y resolver problemas”.
Por su parte, Weretilneck puso el foco en la dinámica de trabajo que permitió destrabar el proyecto. “A partir de la convocatoria de Nacho, nos sentamos todos en la misma mesa, trabajamos para buscar definiciones y con la participación de los bancos y del sector privado a través de Camuzzi, nos pusimos esta obra al hombro y en menos del tiempo previsto, hoy estamos celebrando este logro”, expresó el gobernador rionegrino. También subrayó que la Patagonia provee el 90% del gas del país y sostuvo que “hoy estamos repotenciando el federalismo, nuestras decisiones son escuchadas y las causas comunes vuelven a reunirnos a los patagónicos”.
Desde Neuquén, Figueroa se sumó al acto mediante un mensaje en video. “Quiero enviar un fraternal abrazo y destacar el trabajo conjunto que nos permitió terminar este gasoducto, que durante años fue postergado. Esta labor mancomunada nos permite brindarle soluciones a nuestra gente”, expresó el mandatario neuquino.
Además de las nuevas conexiones domiciliarias, la ampliación de la capacidad del sistema mejora las condiciones de abastecimiento para escuelas, hospitales y nuevos desarrollos habitacionales en las localidades de las tres provincias patagónicas.
POLITICA
La FURP recibió la distinción "Domingo Faustino Sarmiento" en el Senado

A instancias del legislador bonaerense Maximiliano Abad (UCR), el Senado entregó esta tarde la mención de honor “Domingo Faustino Sarmiento” a la Fundación Universitaria del Río de La Plata (FURP), en “reconocimiento por su destacada trayectoria en la formación de jóvenes dirigentes y la contribución al fortalecimiento de las instituciones democráticas y republicanas”.
La máxima distinción que otorga la Cámara alta fue para una entidad que, según consta en su propia web, “ha incorporado más de 2200 miembros de casi todas las provincias del país” a través de “programas de estudio en países extranjeros” y actividades en la Argentina que se llevan a cabo “gracias al apoyo de diversas empresas y personalidades que posibilitan su concreción”, ya que “no recibe ayuda del Gobierno nacional ni de partidos políticos”.
Antes de la entrega formal, Abad señaló que la FURP no sólo “forma y capacita” hace “más de 40 años” a “dirigentes políticos, gremiales y empresariales”, sino que además “viene educando en la cultura de respeto irrestricto” y de la pluralidad ideológica», entre otros “pilares” que -mencionó- “deben tener todos los países del siglo XXI”.
“Este premio, a la familia ‘furpiana’, nos tiene que llenar de orgullo. Este premio se llama Domingo Faustino Sarmiento, quien generó conciencia en la Argentina de la necesidad de que tengamos una sociedad que ascienda socialmente a partir de la educación. Y esto es lo que hace la FURP: educa, capacita, forma y te prepara para muchísimos desafíos que existe en un mundo que cada vez más competitivo”, añadió el senador radical.

Acompañado por sus colegas de bancada Gabriela Valenzuela (Corrientes) y Flavio Fama (Catamarca), en un acto que se realizó en el salón Azul de la Cámara alta, Abad manifestó que el “legado de formar y capacitar” implicó un premio “más que merecido” para una institución que “merece esto y mucho más”. También sumó una nota de adhesión al evento la libertaria Ivanna Arrascaeta (San Luis).
Por su parte, el ex compañero becario de FURP de Abad y actuar titular del consejo ejecutivo del organismo, el ex legislador y reciente designado secretario de Gobierno y Vínculo Ciudadano, Francisco Quintana, apuntó a “la formación y la promoción de jóvenes en ámbitos de hospitalidad y en ámbitos también federales”.
Quintana resaltó el “vínculo, la historia y la conexión con la fundación” debido a que “a todos, de alguna manera, nos ha atravesado en nuestra trayectoria”. En ese sentido, sumó: “A muchos nos ha definido vocacionalmente y, seguramente, a la gran mayoría nos ha permitido construir lazos que perduran en el tiempo, en un punto y en una Argentina en donde a veces el diálogo parece complejo, en donde el encuentro y los puntos en común a veces parecen distantes”.
El referente de FURP direccionó la mira hacia la idea de “generar espacios de conversación, generar ámbitos transversales, pero donde prioricemos las coincidencias a pesar de las diferencias” ya que “tiene un enorme valor y eso es lo que hemos intentado a través de más de medio siglo en distintos ámbitos, pero siempre en este objetivo común”.

“Hoy somos una comunidad de más de 3000 becarios en todo el país y también a nivel internacional”, dijo Quintana, y “lo que buscamos es precisamente sacar a los jóvenes de una mirada exclusivamente local, formarse y aprender en el exterior, conocer otras instituciones y, en definitiva, mejorar ese aprendizaje”.
En cuanto a Sarmiento, el funcionario porteño recordó que “promovió el debate de ideas y la construcción de un proyecto de país integrando las provincias, pero también conectando a la Argentina con el mundo”. Por ese motivo es que la FURP, según sus palabras, “pretende seguir estando para enseñarnos a tender puentes, a construir desde el respeto por las diferencias y a valorar cada una esas diferencias para aprender en comunidad”.
POLITICA
Milei en la hoguera de la incertidumbre creciente

¿Quién lee mejor los riesgos que enfrentan Javier Milei y su proyecto de reelección en 2027? ¿La disparada del riesgo país argentino después del triunfo de Lula en Brasil o la reacción política de Patricia Bullrich en lo que va del viernes pasado a ayer? En tal caso, todo parece indicar que ambos están alineados en la interpretación: problemas crecientes para el Gobierno.
Entre el viernes y sábado, la “hoguera” a la que Milei condenó al periodismo dominó el escenario local y el posicionamiento de la política. Fue notoria la diferenciación pública de Bullrich respecto de la palabra presidencial: “Mi responsabilidad es marcar cuando una palabra cruza un límite”, dijo el domingo, antes de la derrota de Flavio Bolsonaro y la remontada histórica de Lula.
El riesgo país argentino trepó a los 756 puntos, un 8,2% más que su cierre del viernes, antes de la elección brasileña. La gestión de Milei suma nuevas capas de dudas que alimentan la hoguera de la gran incertidumbre económica, donde se suele jugar el resultado electoral. ¿Lo que le pasó a la derecha de los Bolsonaro en Brasil le puede pasar a la derecha de Milei en la Argentina? Es decir, perder las elecciones en 2027.
Riesgo país ¿presente o futuro?
¿Por qué sube el riesgo país de la Argentina después del domingo electoral en Brasil? ¿Es la economía o la política de Milei? ¿Es un cálculo de los mercados que se limita a un problema de “pricing” de activos en el presente después del efecto Lula, que luego volverá a cánones más predecibles, o está contemplando el horizonte político 2027 y las chances del oficialismo?
“Las dos cosas”, sintetiza un argentino de los mercados globales, donde hay coincidencias: el análisis abarca dos horizontes. Por un lado, el mercado se ancla en el presente y hace una lectura del efecto estrictamente económico en la Argentina: ve el impacto del triunfo del PT en Brasil, los movimientos del real y su efecto en la Argentina y de una nueva gestión de Lula en el plan económico Milei-Luis Caputo.
Por otro lado, el riesgo país post elección brasileña relojea las chances electorales de Milei para el año que viene. “La derrota de Bolsonaro refuerza la percepción de que puede haber un resultado en el que la oposición kirchnerista gane el año que viene”, explica el inversor. El episodio electoral en Brasil como uno de los factores que hoy reordena las expectativas sobre la Argentina en el 2027, al menos por el momento.
El efecto Lula es un efecto sorpresa tanto para los mercados como para la política. Descolocó al Gobierno, y a Bullrich especialmente, y le dio oxígeno a la oposición: “El triunfo de Lula es un enorme envión para los que estamos construyendo otro camino, otra alternativa para 2027”, declaró Axel Kicillof. Ahora el kirchnerismo espera otro empujón más, también según Kicillof: la derrota de Donald Trump en las elecciones de medio término de Estados Unidos en apenas ocho días, el 3 de noviembre.
Desde los mercados, la conclusión política es: “No hay nada escrito en piedra”. Se refiere a dos patrones reconocibles en la política de América Latina en los últimos diez años. Primero, que los oficialismos no logran renovar sus mandatos, salvo excepciones. Segundo, que la derecha avanza sobre la región como antes avanzaba la izquierda. ¿La derecha no está tan instalada como se pensaba? “Da la impresión de que el mercado está pensando en esa idea”, dice el inversor global.
El triunfo de Lula desafía los dos patrones: es al mismo tiempo una reelección de un oficialismo y una victoria de la izquierda. No está claro si romperá la tendencia que se sostiene desde 2016, pero es un hecho que elimina la certidumbre de la repetición de ese patrón electoral.
Al Gobierno le sirve el triunfo de Lula: es una muestra de que ese patrón que lo condenaría a la derrota electoral por ser oficialismo no es necesariamente un destino fatal. Sobre el otro efecto, la derrota de Bolsonaro y un tope al avance de la derecha, también sirve el triunfo de Lula: Santiago Caputo lo usa para relativizar el poder predictivo de esos patrones. “Los mismos que alertaban sobre “las derrotas de los oficialismos” mañana van a cambiar de argumento y van a decir que se acabó la “ola azul”, posteó ayer en X.
“Todo el mundo creía que ya estaba decidida la elección en Brasil. Esto te recuerda que hay cuestiones de imprevisibilidad muy grandes. La derecha en Colombia ganó por un pelito. En Perú, Keiko Fujimiuru ganó por 5000 votos. El avance de la derecha se ve lindo como fila de eventos pero es más complicado”, analiza el hombre de los mercados en la misma línea que el joven Caputo. De hecho, estuvo atento al posteo de Caputo, y lo integró en su análisis.
El síntoma Bullrich
¿Bullrich es un síntoma o es un factor que refuerza la incertidumbre que aqueja a la gestión de Milei? Su danza política es cada vez más dilemática. El fin de semana trajo desafíos delicados para Bullrich y su estrategia de diferenciación dentro de La Libertad Avanza: la “hoguera” para periodistas que Milei encendió en la cena de la Fundación Faro el viernes y la derrota de Bolsonaro la dejaron en un brete.
Bullrich está entre los dirigentes con un manejo más astuto de redes sociales y especialmente, en X. Pero en tres días no encontró cómo posicionarse en relación a esos dos hechos. “Una noche de ideas y de libertad en Fundación Faro con el Presidente Milei”, posteó el viernes después del discurso encendido en que Milei escaló en su agresión contra el periodismo con la amenaza contenida en la frase “quemar en la hoguera”.
Su desmarque público llegó a destiempo, el domingo: casi 48 horas después de las hogueras de Milei. Lo que le faltó en timing intentó corregirlo en intensidad: esta vez avanzó más que en sus otros pasos de diferenciación. Le puso límites al mismo Milei, a sus palabras, de manera explícita.
Las palabras de Milei en la Fundación Faro la obligaron nuevamente a expresar una distancia identitaria. No está claro si será capaz de sostener ese equilibrio inestable, que se parece cada vez más a una cuerda floja a punto de dejarla caer. La estrategia de diferenciación tiene sus límites: distanciarse del Gobierno al que pertenece es un oxímoron difícil de resolver.
Del lado del Gobierno, si esa diferenciación se potencia y desafía abiertamente a Milei en persona, como sucedió el domingo, Bullrich queda al borde de las acusaciones de traición y ruptura con el oficialismo.
Si no avanza hacia ese borde, es el electorado de Bullrich el que puede sentirse traicionado: una Bullrich celebrando la libertad en la cena donde el Presidente fustiga la libertad de prensa hasta límites preocupantes es una contradicción política difícil de esquivar. Hay un punto límite de la estrategia de Bullrich de equilibrio entre su identidad libertaria y su identidad republicana de ex-Pro: cuando la contradicción empieza a ser percibida como oportunismo político, mera táctica para sobrevivir en el poder, pero sin capacidad de representación popular.
El triunfo de Lula también dejó a Bullrich sin capacidad de reacción. El mismo viernes, retuiteó un agradecimiento de Flavio Bolsonaro: “Gracias, Pata”, posteó el candidato brasileño, refiriéndose a un video de “Pato” Bullrich. Se la vio hablando en portugués: la senadora libertaria no se privó de nada para apoyar a Bolsonaro. Después de la derrota, Bullrich no hizo posteos sobre el resultado en Brasil. La derrota del bolsonarismo dejó a la intemperie a Bullrich: esta vez no encontró herramientas para diferenciarse de Milei: el Presidente también optó por el silencio y no reconoció ni la derrota de Bolsonaro ni el triunfo de Lula.
Ayer, Bullrich retomó los posteos. De Brasil, no hubo noticias. En cambio, mostró un paseo por la empresa IH Tech Labs, del Grupo Securion. Bajó línea de diferenciación del Gobierno, pero por otros medios: retomó la senda del cuestionamiento económico, sútil, y su impacto en la actividad económica, y optó por un concepto que el Gobierno desprecia: “desarrollo”. “Ese es el camino: más desarrollo y una Argentina que sale adelante”.
Mauricio Macri aprovechó la oportunidad como presidente de Pro. También, como co-representante del electorado de Pro que le dio los votos a Bullrich en 2023. Macri aceleró el pie de la institucionalidad que Bullrich no pudo pisar esta vez: reconoció el triunfo de Lula públicamente. “Quiero saludar al pueblo brasileño y felicitar a Lula da Silva en su cuarto triunfo electoral”, posteó.
La reunión política del Gobierno estuvo atravesada por el desconcierto tras el triunfo electoral de Lula. Ayer, el comunicado oficial difundido después del encuentro y la salida al balcón de Casa Rosada de Milei, Karina Milei y buena parte del gabinete nacional es una muestra de los esfuerzos por contener la incertidumbre generalizada que le trajo Lula.
La ausencia de Bullrich agrega tensión a su estrategia. También las versiones que se filtraron de su entorno, negando “motivos personales”, la explicación oficial dada por el Gobierno, a su ausencia y subrayando las diferencias crecientes, después de la “hoguera” mileísta.
El calendario electoral argentino ya empezó: es global, arrancó el domingo con las elecciones en Brasil y complica al Gobierno. Por delante, a Milei le quedan los otros hitos del calendario electoral global. Hoy, las elecciones generales legislativas en Israel. En ocho días, Estados Unidos. En poco más de un mes, España. En las cuatro elecciones, Milei hizo apuestas fuertes: a favor de Trump y de Netanyahu; en contra de Sánchez. Por ahora, perdió su apuesta en Brasil. No está claro que vaya a tener la misma suerte que cuando se jugó fuerte por Donald Trump y lo apoyó incondicionalmente para la elección presidencial de 2024.
Ese collar de apoyos y de triunfos o derrotas pueden dejar todavía más expuesto a Milei. En el camino a 2027, el Gobierno necesita anclar expectativas. Cada una de esas elecciones, no hacen más que sumarle incertidumbre.
Luciana Vázquez,Javier Milei,Lula da Silva,Conforme a
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