ECONOMIA
Por qué la nueva macro puede acelerar la adopción de IA en Argentina

En los últimos años, una parte importante de la discusión económica argentina estuvo dominada por las urgencias: inflación alta, volatilidad cambiaria, restricciones externas, tasas de interés reales negativas y ausencia de crecimiento. En ese contexto, muchas decisiones empresariales se tomaban en modo defensivo. La prioridad era administrar la incertidumbre, proteger el capital de trabajo, intentar no perder rentabilidad y sostener operaciones en un entorno difícil de prever. El escenario actual plantea un desafío distinto.
Más allá de los debates abiertos sobre el ritmo de recuperación, el valor del tipo de cambio o la sostenibilidad del programa económico, las empresas comienzan a percibir un cambio de régimen con implicancias muy concretas: menor capacidad de trasladar aumentos de costos a precios, consumidores más sensibles, competencia más exigente y presión creciente sobre la rentabilidad. En términos simples, la macroeconomía se estabiliza, pero también empieza a disciplinar. Y en ese nuevo contexto, la eficiencia deja de ser deseable y pasa a ser condición de competitividad.
Esta transformación puede tener una consecuencia relevante y todavía poco analizada: acelerar la adopción de IA en el sector privado argentino. La IA es, sin duda, una de las principales revoluciones tecnológicas en curso. Pero su adopción en las empresas no responde únicamente a la novedad, sino cada vez más a una lógica económica vinculada con las mejoras en la productividad en un contexto donde los márgenes son más estrechos.
La IA empieza a jugar un rol tangible como herramienta para hacer mejor lo que ya se hace. A nivel global, esta transición ya está en marcha
Cuando una firma podía convivir con ineficiencias operativas, procesos redundantes o decisiones lentas sin comprometer seriamente sus resultados, el incentivo a transformar era menor. “Hoy, cuando cada punto de rentabilidad cuenta, ese margen de tolerancia se reduce”. La inflación deja de ocultar ineficiencias y la competencia obliga a revisarlas. En ese contexto, la IA empieza a jugar un rol tangible como herramienta para hacer mejor lo que ya se hace. A nivel global, esta transición ya está en marcha.
Más de la mitad de los trabajadores utiliza herramientas de IA en su actividad cotidiana con distintos niveles de intensidad, y las habilidades más demandadas no son solo técnicas, sino aquellas vinculadas a mejorar productividad, toma de decisiones y eficiencia operativa. Las oportunidades para las empresas son múltiples, pero lo relevante no es el catálogo de usos sino su impacto económico.

La IA permite tomar mejores decisiones comerciales, optimizar procesos, reducir costos operativos, mejorar la calidad del servicio y escalar sin aumentar proporcional mente la estructura.
Argentina, además, presenta algunos incentivos particulares para este proceso. La escasez histórica de capital obliga a utilizar mejor los recursos disponibles. La volatilidad acumulada generó una cultura empresaria acostumbrada a adaptarse. Y existe una base de talento profesional y tecnológico competitiva en múltiples sectores. Si estos activos se combinan con un entorno macroeconómico más ordenado, el potencial de adopción puede ser significativo.
La escasez histórica de capital obliga a utilizar mejor los recursos disponibles. La volatilidad acumulada generó una cultura empresaria acostumbrada a adaptarse
Por supuesto, incorporar IA no garantiza resultados automáticos. Muchas iniciativas fracasan por problemas menos tecnológicos que organizacionales, como la mala calidad de los datos, los procesos deficientes, los objetivos difusos, la falta de liderazgo o la resistencia cultural.
En muchos casos, el principal desafío no es la falta de tecnología, sino la falta de decisiones. Tampoco debe perderse de vista la dimensión agregada. Si la adopción se extiende más allá de casos aislados y alcanza a un número amplio de firmas -especialmente medianas empresas-, el impacto puede trascender los balances individuales. “Más productividad empresarial implica, potencialmente, más competitividad, más inversión y mayores posibilidades de crecimiento sostenido”.
La nueva macroeconomía argentina no asegura crecimiento por sí sola, pero sí redefine los incentivos. Y en ese nuevo mapa, la IA deja de ser una opción tecnológica para convertirse en una variable económica central porque en un entorno donde los márgenes se reducen, la productividad es una necesidad
El autor es profesor de Economía en IAE Business School. Esta nota se publicó en el IEM de abril de 2026 del IAE, Escuela de Negocios de la Universidad Austral
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ECONOMIA
En una jornada financiera que protagonizó el debut estelar de SpaceX en Wall Street, volvió a bajar el riesgo país argentino

El desembarco de SpaceX en el mercado bursátil ya forma parte de los grandes hitos de la historia de Wall Street. La compañía fundada por Elon Musk debutó este viernes en el Nasdaq bajo el ticker SPCX.
Aunque el precio inicial de cada acción se fijó en el inicio en 135 dólares, la demanda por estos títulos incrementó su valor en un 19,2%, para cerrar a USD 160,95. De este modo, la capitalización bursátil de la compañía aeroespacial de Elon Musk alcanzó los 2,105 billones de dólares. Durante la rueda las acciones alcanzaron un máximo de 176,52 dólares.
Elon Musk aseguró que la empresa busca llevar pasajeros en un futuro. “SpaceX quiere poder llevarte a la Luna, llevarte a Marte y, en última instancia, más allá”, declaró en un evento de lanzamiento en Starbase, Texas.

También debutó en la Bolsa de Buenos Aires el Cedear (Certificado de Depósito Argentino) de SpaceX (Space Exploration Technologies Corporation) emitido por Banco Comafi. “En su primer día de negociación, y con menos de dos horas de operatoria, el Cedear de SpaceX (SPCX) alcanzó el puesto 11 entre los Cedear más negociados de la jornada”, informó el ByMA (Bolsas y Mercados Argentinos).
Con un volumen negociado ascendió a USD 4,4 millones según la cotización MEP, el Cedear SPCX (que cotiza en una relación de 1:50 respecto de la acción en el Nasdaq) cerró a $4.827,50, mientras que la especie “D” quedó a 3,31 dólares.
“La incorporación de SpaceX al Programa de Cedear marca un nuevo hito en nuestra estrategia de acercar a los inversores argentinos oportunidades de inversión de alcance global. Hoy los inversores ya pueden acceder a SpaceX desde el mercado argentino, ampliando sus alternativas de diversificación con una de las compañías más innovadoras y relevantes del mundo. Este lanzamiento refleja nuestro compromiso permanente de ofrecer instrumentos de vanguardia que conecten el ahorro local con las grandes oportunidades de inversión internacional”, señaló Carlos Piñeyro, gerente de Custodia Global de Banco Comafi.
La salida a Bolsa de SpaceX le dio un impulso extra a los índices de Wall Street, que subieron en un rango de 0,3% a 0,7%, para volver a arrimarse e sus recientes máximos históricos.
Con ese clima inversor más optimista en el exterior, los activos argentinos cerraron flojos, aunque en sus precios más altos del año después de la firme ganancia del jueves.
Los bonos soberanos operaron de mayor a menor y tuvieron cierre neutro este viernes, aunque se mantuvieron en torno a sus más altos precios desde que salieron al mercado en 2020, después de que la calificadora Standard & Poor’s Financial Services (S&P) mejoró el rating de los títulos públicos a “B-” desde “CCC+”. Por lo tanto, según esta definición, los títulos de deuda dejaron de ser de “riesgo sustancial”.
El índice de riesgo país de JP Morgan recortó siete unidades unidades para la Argentina, en los 437 puntos básicos, luego de tocar un piso de 433 enteros por la mañana, un mínimo desde el 1 de mayo de 2018 (431 puntos), ocho años atrás.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires cayó un marginal 0,03% a 3.352.157 puntos, tras anotar por la mañana un récord nominal -medido en pesos- en los 3.390.505 puntos.
Entre los ADR y acciones de empresas argentinas que son operados en dólares en Wall Street se observaron cifras mixtas. Destacó la baja de Telecom (-4,5%).
“Los mercados internacionales cerraron la semana en alza impulsados por la expectativa de un acuerdo entre EE.UU. e Irán, mientras que en Argentina la mejora de la calificación soberana, la desaceleración de la inflación y una exitosa licitación del Tesoro impulsaron a bonos y acciones. Sin embargo, los últimos indicadores de actividad económica mostraron señales mixtas, manteniendo dudas sobre la solidez de la recuperación”, indicó TSA Bursátil.
“La mejora crediticia tiene un impacto técnico importante porque habilita la entrada de inversores institucionales que antes no podían tomar exposición a créditos en categoría CCC. Esto amplía la base de demanda potencial y refuerza la posibilidad de una reapertura gradual del mercado internacional. En el mercado de pesos, la liquidez del sistema ayudó a la licitación de esta semana. El Tesoro pudo extender plazos y absorber fondos sin señales de estrés. A su vez, la desaceleración inflacionaria alivió la presión sobre las tasas reales y fortaleció la lectura de estabilización nominal”, aportaron los expertos de Puente en su view semanal.

“La deuda argentina sigue rindiendo cerca de 9%, por encima de emisores con la misma calificación como Angola o Kenia (8%) e incluso de créditos peor calificados como Ecuador o El Salvador (6%). El upgrade también suma jugadores al banco: se estima que el capital institucional habilitado podría pasar de USD 150.000-250.000 millones a más de USD 300.000 millones, lo que podría alimentar una nueva ronda de compresión», consideró GMA Capital.
El equipo de Research de Adcap Grupo Financiero señaló que “la semana estuvo marcada por tres factores: un breve episodio de volatilidad cambiaria, una mejora de calificación por parte de S&P y una inflación menor a la esperada. El peso enfrentó presiones en un contexto de apreciación de las monedas emergentes, pero el Banco Central reafirmó rápidamente su compromiso con la estabilidad cambiaria mediante una agresiva colocación de instrumentos atados al dólar en torno a los $1.440″.
Para los analistas de IEB, “una inflación que no solo se desacelera; sino que lo hace a una mayor velocidad nos torna más constructivos a la hora de estimar una recuperación en el salario real. Esta dinámica, si se potencia con un cambio de tendencia en el comportamiento de la mora -y el crédito comienza a lentamente recuperarse- debería impactar en el nivel de actividad y en el humor social”.
El Banco Central compró USD 50 millones en el mercado de cambios, mientras que las reservas internacionales de la entidad cedieron USD 196 millones, a 47.615 millones de dólares.
En tanto, el dólar mayorista cedió 4,50 pesos o 0,3% a $1.428 para la venta, en una sesión con operaciones por USD 644,1 millones en el segmento de contado. “En la semana que acaba de finalizar el tipo de cambio mayorista bajó 12,50 pesos, lejos de la suba de 32,50 pesos registrada en la semana anterior”,aportó Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio.
“Sobre el cierre aparecieron mayores ventas y la cotización terminó en $1.428, implicando una caída de 4,50 pesos respecto de ayer y marcando el nivel más bajo de la semana”, comentó , operador de ABC Mercado de Cambios.
El dólar al público quedó ofrecido a $1.450 para la venta en el Banco Nación, sin variantes respecto del jueves. El Banco Central informó que en las entidades financieras el dólar al público promedió $1.452,55 para la venta y los $1.401,62 para la compra. El dólar blue ganó diez pesos o 0,7% este viernes, a $1.460, para superar al minorista.
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ECONOMIA
El relato de Adorni ya no tiene credibilidad en la opinión pública y la crisis salpica a Milei

Manuel Adorni ya perdió la batalla más importante: la de la opinión pública. Todavía tiene chances de «zafar» ante las acusaciones por enriquecimiento ilícito y hasta es posible que el no sea demasiado oneroso el costo fiscal por la evasión que admitió haber cometido. Pero él mismo dejó en claro que lo importante era sacarse el mote de «chorro», y eso es lo que no está logrando.
Ni bien finalizó la entrevista televisiva en la que dio sus explicaciones sobre cuál había sido el origen de los dineros con los que compró sus propiedades -y, además, por qué había demorado tanto en presentar la declaración jurada-, quedó en evidencia el «efecto boomerang». Ahora, después de haber hecho su descargo, genera incluso más dudas que antes.
Para empezar, los medios de comunicación salieron de inmediato a buscar a expertos en inversiones de criptomonedas. Y las opiniones fueron unánimes: Adorni no solamente no da el perfil de un inversor cripto, sino que se mostró muy ambiguo respecto de cómo había realizado estas operaciones hace más de una década, cuando no existía la facilidad que hoy ofrecen las plataformas de inversión online y solamente los muy conocedores de la tecnología podían realizar las transacciones.
Saltaron a la vista las ambigüedades y contradicciones, como el hecho de haber empezado a invertir en 2013 y dejado justo en 2018, un año que justo coincide con el período en que estas inversiones no estaban alcanzadas por la legislación impositiva argentina.
Pero, sobre todo, suena raro el hecho de que alguien que no dudó en autocalificarse como «conservador» en materia financiera haya tomado la decisión de invertir todos sus ahorros -u$s200.000- en un activo cuya característica principal, sobre todo en esos primeros tiempos, era la volatilidad, al punto que a una racha de ganancias millonarias le podía seguir un año de desplome.
Para colmo, han circulado videos en los que el propio Adorni decía que hasta el año 2016 era un ignorante sobre Bitcoin, que empezaba a llamar la atención de sus alumnos jóvenes, y que le explicaron a grandes rasgos cuál era el concepto de la moneda digital. Incluso en un video posterior, ya poco tiempo antes de ingresar a la función pública, se mostraba escéptico sobre esas inversiones y manifestaba su temor al «efecto burbuja» en caso de que hubiese poca demanda ante una ola de intentos de reconversión a dólares.
Y, en cualquier caso, sigue sin entenderse por qué Adorni no dijo desde el primer día que tenía inversiones en activos cripto, con lo cual habría acallado las acusaciones sobre enriquecimiento ilícito, y se habría ahorrado la crisis política.
No pasó el test de Bullrich
La conclusión es que el jefe de gabinete no pasó el test de la opinión pública. No sólo no hubo señales de apoyo político por parte de figuras del gobierno, sino que la fisura que se había insinuado hace un mes, cuando Patricia Bullrich le reclamó celeridad en la presentación de la declaración jurada, ahora se agravó.
La senadora contradijo que la situación de Adorni se pudiera calificar como «un error», sino que había una omisión ética que estaba afectando a toda la gestión Milei.
«Nuestro gobierno tiene la moral como política de Estado. Ahora, será la Justicia la que tendrá que determinar», dijo Bullrich. Es una declaración lapidaria porque implica, en primer lugar, que considera que está en riesgo la credibilidad del discurso moralista de Javier Milei. Pero, además, también dio por obvio que la presentación de la declaración jurada no pondrá un final a las sospechas de delito, que es lo que Adorni había planteado.
Desde el punto de vista del jefe de gabinete, su única falta fue haber ahorrado en negro, «como el 99% de los argentinos» ante el temor de confiscaciones impuestas a quienes tuvieran dólares en el sistema bancario. Hubo allí un intento de empatía con la clase media, que mantiene bajo el colchón más de u$s200.000 millones en billetes verdes y fuera del radar de ARCA. Pero no está dando resultado.
¿Sigue el riesgo de causa por corrupción?
En la estrategia de Adorni, el hecho de admitir esa falta y manifestarse dispuesto a pagar, con retroactividad, intereses y multas, los gravámenes correspondientes a Ganancias y Bienes Personales, debería dar por terminada la discusión penal. En síntesis, que al aceptar su condición de ahorrista en negro, quedaría excluida la acusación de ser funcionario corrupto.
A esta altura, ya quedó claro que esto no será así. La justicia pidió la información a ARCA, y la investigación proseguirá. Por otra parte, también habrá un intento de voto de censura en el Congreso.
Y ya están circulando las teorías sobre cómo se llegó a confeccionar la declaración jurada. Por caso, el diputado Martín Lousteau conjeturó que la demora en la presentación de los documentos obedeció a que los abogados y contadores de Adorni se dedicaron a ubicar a inversores reales en Bitcoin, cuyas operaciones coincidieran, en tiempo y montos, aproximadamente con la historia del jefe de gabinete.
Después de todo, la tecnología blockchain de la criptomoneda garantiza la trazabilidad de las inversiones, pero mostrar las claves de las cuentas no necesariamente constituye una prueba de que Adorni haya sido efectivamente el titular y dueño del capital.
Es por eso que, ahora, empieza otro capítulo de la investigación: cómo fue el procedimiento por el cual el jefe de gabinete reconvirtió las Bitcoin en dólares y cuál fue el destino que les dio. Así todo haya ocurrido al margen del sistema e involucre a «cuevas» cambiarias, eso debe probarse con datos concretos.
Reformas en peligro
La escasa credibilidad de Adorni hizo que lo que en un comienzo fue un tema que sólo interesaba al micromundo de la política y el periodismo, haya tomado dimensiones masivas.
El jefe de gabinete, gracias a la inverosímil historia del pendrive perdido, ha generado numerosos memes y comentarios irónicos en las redes sociales. Se destaca el del Club Sacachispas, que anunció en su cuenta de X que compraría los pases de Kylian Mbappé y de Julián Alvarez. «Nos habíamos olvidado que teníamos un pendrive con criptomonedas», dice el jocoso tuit, que en la tarde del jueves había sido visto por 660.000 personas.
En el plano mediático, donde Adorni dijo haber sido «enjuiciado y condenado» por la prensa opositora al gobierno, se dio un fenómeno inédito: las muestras de indignación fueron mayores entre los periodistas más cercanos a Milei que entre los abiertamente kirchneristas. Conductores de TV en quien el gobierno confiaba cada vez que había que hacer un anuncio público o capear un momento de crisis, hablaron sin medias tintas sobre «las mentiras» del jefe de gabinete.
Y hay, incluso, una creciente presión para que ARCA no acepte a Milei y a su esposa en el nuevo régimen simplificado del impuesto a las Ganancias. El primer motivo es que creen que el gobierno crearía un halo de sospecha sobre toda persona -sobre todo, si son funcionarios-, que se acoja a ese régimen.
Pero, además, la propia ley de presunción de inocencia fiscal -a la que Toto Caputo apuesta como una fuente de «dolarización endógena» que ayude a aumentar la oferta de divisas- podría sufrir un revés. Ahora le resultará mucho más redituable a la oposición argumentar que se trata de una mala ley que, bajo la promesa de ayudar a los pequeños ahorristas, busca en realidad dar una protección a grandes evasores.
El resultado es que, ante la eventualidad de un triunfo opositor en las presidenciales de 2027, haya probabilidades de que esa ley se anulada o reformada.
Adorni le sale caro a Milei
La gran pregunta es cómo sigue la situación. Adorni prometió que retomaría sus conferencias de prensa en la Casa Rosada. Lo hizo bajo el supuesto de que, una vez presentada la declaración jurada, ya no se debería someter a interrogatorios sobre su patrimonio por parte de los periodistas.
Sin embargo, las primeras señales apuntan exactamente a lo contrario: es probable que, como le pasó en sus últimas conferencias, Adorni no logre instalar nuevos temas en la agenda pública, y que los periodistas sigan hurgando en su situación personal.
En cuanto a la situación interna del gobierno, todo parece más tenso que antes. Para empezar, Adorni dejó mal parado al presidente. Primero porque lo contradijo al afirmar que Milei no había leído su declaración jurada. Y, sobre todo, porque está fresco el recuerdo del 29 de abril, cuando el jefe de gabinete hizo su informe en la cámara de Diputados, y afirmó no haber ocultado ningún dato sobre su situación patrimonial -donde faltaban los u$s500.000 que recién se «blanquearon». Milei estaba en el palco, junto a varios ministros.
Ya en las primeras semanas posteriores a las primeras situaciones irregulares -como la del viaje en avión privado a Punta del Este-, las encuestas evidenciaron que el «affaire Adorni» había salpicado la credibilidad de todo el gobierno. La intención de voto de Milei cayó abruptamente y la palabra «corrupción» volvió a estar entre las tres más mencionadas en el ranking de preocupaciones de los argentinos -las otras dos son inflación e inseguridad-.
Y, si alguna prueba faltaba para notar que la crisis ya no sólo afecta el discurso de moralidad en la gestión sino que invadió otras áreas del gobierno, alcanza con comprobar cómo Adorni llegó a eclipsar dos excelentes noticias, que en otras circunstancias habrían acaparado la atención: un IPC de 2,1% en mayo y una abrupta caída en el índice de riesgo país.
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ECONOMIA
Insólita situación con la venta de autos: por qué los 0 km se compran hasta un 25% más baratos que los precios de lista

“Que no hayan crecido las ventas de autos 0 kilómetro es más grave de lo que algunos creen. Hoy hay más marcas y modelos que hace un año atrás y el mercado se achicó un 10 por ciento. Por eso, con tal de vender se pasan límites que generan confusión y especulaciones en los usuarios. La gente ya no sabe cuánto cuesta un auto». El que habla es un empresario del sector automotriz que además de ser concesionario oficial de una marca nacional abrió dos agencias para vender también autos de marcas chinas.
Ese diagnóstico intenta reflejar lo que sucede actualmente en el mercado, incluso a pesar de tener los precios casi congelados desde que empezó el año.
“Pero no es que las ventas cayeron en la marca nacional y subieron en las chinas. Está todo frenado. Con la suba del dólar de esta semana volvió a moverse un poco más pero no como para compensar la caída de los últimos meses. Creo que el problema es que mucha gente cree que los autos son más caros de lo que realmente son”, confesó.
La explicación está en el famoso precio de transacción, que no es el mismo que el precio de lista oficial de cada marca. Así como en 2022 y 2023 había sobreprecios de más del 30% porque con un mercado casi cerrado cada concesionario tenía tres clientes por auto y podía cobrar lo que quisiera que alguien siempre iba a pagar ese precio, ahora pasa exactamente lo contrario.
El precio de venta real de un auto es entre un 20 y un 25% menor en casi todos los casos, especialmente en los modelos más accesibles de las marcas aunque no únicamente en esos autos, porque sobran vehículos y faltan clientes.

Sin embargo, como los precios oficiales son más altos se generó la idea de que los autos Mercosur están muy caros y los chinos mucho más baratos. Y la razón para que exista esa diferencia es una sola: los planes de ahorro.
Este sistema de acceder a un vehículo pagándolo en 7 o 10 años de plazo con cuotas accesibles, adjudica cada mes por sorteo o licitación dos unidades, que se compran con el dinero que pone cada suscriptor mensualmente a través de su cuota. Se crean grupos formados por el doble de personas que cantidad de autos se entregarán y se divide el precio de dos autos en esa cantidad de personas. Así, un plan de 84 meses requiere de 168 personas que pagan dos unidades por mes. Por eso el valor de la cuota se actualiza mensualmente de acuerdo al precio de los dos autos que hay que comprar. Entonces, el precio de lista es el que marca el valor de esas unidades.
“Hace tres años la gente se suscribía en plan de ahorro porque sabiendo que la cuota se actualiza por precio de lista, aun con inflación podía resguardar su capital con un auto. Hoy, con la cuota del plan que sigue atada a la lista de precios, como los autos casi no aumentan ese precio ya no es conveniente, porque el auto es en realidad mucho más barato por compra convencional. Por eso hay una caída mayor de planes de ahorro que de ventas convencionales”, explicó el mismo empresario.
El dato duro es de una caída nominal en la suscripción de planes de ahorro del 33,6% interanual, contra una del 13,6% de las ventas generales, pero hay un cambio en el mercado que no se puede desconocer y que genera parte de ese resultado. En 2025, las marcas importadas representaban apenas un 3% del mercado y este año están cerca del 15%, pero como esas marcas no comercializan autos por plan de ahorro sino por venta convencional, la proporción de ventas de autos por plan es mucho más baja.
De hecho, según confirmaron desde una automotriz que tiene históricamente una cartera de plan de ahorro sustancial en su negocio, la facturación de autos para plan de ahorro subió este año más de un 15% dentro de la misma marca.
La pregunta es por qué los precios de lista no pueden acercarse más al precio real de ventas del mercado, especialmente ante una caída de ventas y un resultado que no se puede revertir con precios congelados.
Entre 2022 y 2023, cuando no había unidades por las restricciones económicas que regulaban el comercio, se acumularon muchos autos de planes de ahorro que no se pudieron entregar por “razones de fuerza mayor”. Esto ocurrió especialmente con los autos que correspondían a planes que tienen adjudicación pactada para determinada cuota, porque esos autos no son los que compran las cuotas de los suscriptores, sino autos que adelantan la marcas para generar más suscripciones, por lo tanto más ventas.
Esos autos hay que pagarlos más adelante, cuando la dinámica del propio plan tenga los fondos y ya no tenga que comprar más autos porque se adjudicaron todas las unidades.

“Como esos autos se adelantaron a un precio ‘X’, las terminales quedamos atadas a ese precio que se va actualizando por inflación. Incluso cuando no aumentan los autos como ocurre ahora, pero la inflación sigue corriendo a un 2,5% mensual, ya estamos perdiendo dinero. Pero si se bajara el precio de lista a lo que se considera el valor de transacción actual, el resultado sería de pérdidas de muchos millones de dólares”, confesaron desde una administradora de planes de ahorro a Infobae.
Pero como muchas de las terminales siguen hoy ofreciendo adjudicación pactada en determinadas cuotas de los planes para generar más interés en los usuarios, la rueda sigue girando y ese “rulo” de autos adelantados por las marcas a los grupos de plan de ahorro se renueva constantemente.
La única manera de igualar los precios de lista con los precios reales sería dejar de entregar autos con fondos que no son propios del plan, y esperar que terminen los planes que ya fueron fondeados por las terminales. Si se hiciera eso, en unos ocho años, hipotéticamente, debería estar depurada la distorsión de un precio y otro.
Por concepto, la venta a crédito siempre va a perder en precio con la venta de contado porque pagar a plazos es natural que sea más caro en cualquier rubro, al menos en un país como Argentina, que tiene tasas de interés tan elevadas.
“Pero hay que ver si las automotrices quieren hacer eso, porque disfrazados dentro de los planes está otro negocio que es el de subvencionar los autos de venta convencional gracias a cobrar más caros los de plan de ahorro”, opinó un importador oficial que no vende autos por plan de ahorro por no estar de acuerdo con la génesis del sistema.

La parte buena de esta situación es que los clientes pueden “pelear el precio” mucho más de lo imaginado. Solo se trata de recorrer agencias porque incluso en concesionarias oficiales de la misma marca hay precios más bajos, porque algunos venden incluso por debajo del valor de reposición.
Sin embargo, ese también es un “gol en contra” porque los usuarios tienen derecho a pensar que los autos siguen siendo todavía muy caros.
“Cada marca tiene sus límites. Algunos están cuidando que los descuentos no sean tan altos porque creen que es un mal mensaje para los clientes. Si bajás tanto un auto lo que estás diciendo es que había margen para bajar y no lo hacías porque vendías igual. Aunque es la realidad, difícilmente la gente crea que los concesionarios pierden plata vendiendo más bajo de lo que cuesta reponer ese auto al mes siguiente”, aseguró un gerente de ventas de una cadena de concesionarias de CABA y GBA.
“Hoy hay concesionarios que viven de los premios por cumplir objetivos de ventas y no de la ganancia de cada auto que venden”, aseguró. “Es preferible vender sin ganancia y cobrar los premios, que vender al precio real y quedarse afuera del premio”, señaló.
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