POLITICA
Revés para Alberto Fernández: la causa por violencia de género quedó a un paso del juicio oral

El expresidente Alberto Fernández sufrió un nuevo revés judicial en la causa en la que está acusado de violencia de género contra su expareja Fabiola Yañez. El juez federal Daniel Rafecas rechazó un planteo de nulidad presentado por su defensa, lo que deja el expediente a un paso de ser elevado a juicio oral.
Así, el magistrado desestimó el intento del exmandatario de invalidar gran parte de la investigación. Al contrario, Rafecas convalidó lo actuado en el expediente y dejó allanado el camino para que un tribunal oral analice las acusaciones en su contra.
La causa ya había sido impulsada por el fiscal Ramiro González, quien consideró cerrada la etapa de instrucción y solicitó el envío a juicio para que Fernández responda por delitos de lesiones, además de amenazas coactivas, en un contexto de violencia de género.
La estrategia de la defensa se centró en cuestionar la actuación del juez Julián Ercolini, quien llevó adelante buena parte de la investigación antes de ser apartado del caso. En ese sentido, se pidió la nulidad de las actuaciones, bajo el argumento de que existía una supuesta parcialidad del magistrado y que las pruebas obtenidas debían considerarse inválidas, invocando el principio del “fruto del árbol envenenado”.
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También se solicitó dejar sin efecto el procesamiento dictado en 2025, el embargo económico y otras medidas derivadas, al considerar que estaban contaminadas por decisiones previas que, según la defensa, eran nulas.
La respuesta de la Justicia
Rafecas rechazó todos los argumentos del expresidente. En su fallo, sostuvo que el apartamiento de Ercolini no implicó irregularidades en la investigación ni justificaba retrotraer el expediente a etapas anteriores.
“El apartamiento (…) se produjo exclusivamente a los efectos de disipar temores de parcialidad”, explicó el juez, quien además advirtió que anular lo actuado generaría “un desgaste jurisdiccional innecesario” y atentaría contra la celeridad del proceso. Además, recordó que instancias superiores ya habían respaldado la validez de las medidas adoptadas durante la investigación.

Por su parte, el fiscal González también había rechazado el planteo al señalar que la nulidad “debe ser un remedio extremo” y solo procede cuando existe un perjuicio concreto, no por cuestiones meramente formales. Además, remarcó que, por tratarse de un caso de violencia de género, no corresponde retroceder en el proceso, criterio que fue tenido en cuenta por el juez.
Las acusaciones
Según la investigación, Fernández habría ejercido durante años distintos tipos de violencia contra Yañez, en un vínculo marcado por una fuerte asimetría de poder. El expediente sostiene que existió un patrón sostenido de violencia psicológica —incluyendo hostigamiento, control, insultos y destrato— junto con episodios de violencia física.
La acusación abarca un período amplio, que se extiende desde al menos 2016 hasta 2024, incluyendo tanto etapas previas a su llegada a la Presidencia como durante su gestión y después de dejar el cargo.
La Cámara Federal ya había confirmado el procesamiento y consideró que existieron múltiples hechos que, en conjunto, configuraron un cuadro de violencia continuada que habría provocado daños en la salud de la denunciante.
Con el rechazo del planteo de nulidad, el expediente quedó en condiciones de avanzar hacia la etapa de juicio oral, donde se definirán las responsabilidades penales del expresidente. De acuerdo con la calificación legal vigente, los delitos imputados contemplan penas que van de 3 a 18 años de prisión.
Alberto Fernández, Violencia de género, Fabiola Yáñez
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El mensaje de Maximo Kirchner alteró la convivencia del peronismo y sembró dudas sobre la unidad en el 2027

La discusión del peronismo sobre la renovación del espacio político se terminó de estancar el último sábado, cuando Máximo Kirchner emitió un discurso muy duro contra Axel Kicillof y en el código de la interna. Hay un foco de tensión latente que entorpece cualquier voluntad de diálogo. Si el gobernador bonaerense no va a ver a Cristina Kirchner a San José 1111, los torpedos llenos de palabras seguirán estando direccionados hacia La Plata. Y de esa postura no se mueve nadie que esté en el esquema que conduce la ex presidenta.
Existe en el cristinismo la idea de que Kicillof está obligado a ir a ver a la líder peronista al lugar donde cumple su condena en la causa Vialidad. Por lo humano, por lo político, por lo electoral y por lo coyuntural. “Le estamos pidiendo que viaje 60 km desde la gobernación a la casa de Cristina. Eso destrabaría la interna. Sino todo va a a seguir igual”, asumió un importante nombre propio de La Cámpora. O la visita o todo el universo kirchnerista seguirá inmiscuido en una interna de espaldas a la gente.
En las filas ultra K sostienen que si Kicillof no la visita -ejercicio que no hace desde hace ocho meses – , es porque no la reconoce como una parte importante dentro del armado político que construye para intentar llegar a la Casa Rosada. Es en esa instancia, en donde se pone de manifesto una de las hipótesis del cristinismo con las que buscan cercar al Gobernador. Los votos del kirchnerismo son de CFK, no de Kicillof. Y si los quiere para llegar a la presidencia, no los conseguirá con el modus operandi actual.
Los principales dirigentes del cristinismo no aceptan, bajo ninguna circunstancia, que Kicillof haya decidido no ver a quien fue su mentora política. Es un tema que les genera un gra malestar y que los obliga, en su lógica de construcción política, a trazar una línea divisoria. Si otros dirigentes como Sergio Massa, Juan Grabois o Ricardo Quintela van a verla, es inadmisible que él no la vea.

Entonces, el debate público vuelve a comenzar casi en forma permanente. Es un laberinto sin salida. Pero, tal vez, lo más grave es el deterioro en la credibilidad que le genera esa discusión al peronismo en su conjunto. La discusión sigue sin estar asociada a la agenda de la gente. La discusión tiene que ver por el lugar que ocupa CFK en el proceso político. Y así se pasan los días.
El presidente del bloque de diputados del peronismo en la provincia de Buenos Aires, Facundo Tignanelli, describió con claridad el pensamiento del cristinismo. “Cualquier dirigente del peronismo que aspire a conducir los destinos de un municipio, la provincia o el país, tiene que hablar con CFK. Porque es la que sabe y es la que entiende que es lo que pasa. Y es la no ha fallado en las caracterizaciones que ha hecho de las circunstancias”, dijo en Sakura streams.
Una postura parecida reflejó otra voz trascendente dentro del cristinismo, como la de Teresa García. “En la situación que vive Cristina, nos parece que el peronismo no puede estar ausente. Máximo no esta faltando a la verdad. Axel no la fue a ver más y eso para nosotros es todo un tema. Si no somos capaces de solidarizarnos y estar cerca, es un problema. A mí no se me ocurriría prescindir de la opinión de Cristina, si vas camino a discutir la presidencia de la Nación”, expresó en el canal de streaming Gelatina.
“Los que hablan de unidad ni siquiera son capaces de ir a verla”, dijo Máximo Kirchner en Parque Lezama, durante un discurso que alteró la vida de interna y disparó un sinfín de especulaciones sobre un 2027 magro. En las distintas vertientes del peronismo advierten que, a esta altura del calendario y después de tantas acusaciones cruzadas, es imposible pensar en un candidato de unidad del PJ.
Un dirigente de peso en el esquema del PJ Federal analizó la situación con más resignación que preocupación. “Esto no se va a ordenar. O vamos a unas PASO o vamos fragmentados. Las diferencias son insalvables y la discusión está agotada. Está cansada la gente y están cansados los dirigentes”, afirmó. Un retrato pleno de la realidad que está afuera de los límites bonaerenses.
En el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) advierten que lo que hizo el líder de La Cámpora el sábado fue escenificar una ruptura con el sector que comanda Kicillof. “La relación política estaba fracturada. En Parque Lezama lo que ocurrió es que esa fractura quedó expuesta”, le aseguró a Infobae uno de los principales dirigentes del esquema que fundó el Gobernador.
Hacia adelante, en el kicillofismo sostienen que la única opción de subsanar tantas diferencias es competir y legitimar un candidato en las PASO. Kicillof está cada vez más convencido de que ese es el único camino. Porque, en los hechos, hay dos sectores en pugna. Uno es el que representa él y otro el que representan los Kirchner. Después del acto del sábado parece quedar claro que no van a ir de la mano.
“Demostraron que prefieren perder a que gane Axel. Por eso hay que ir a una PASO. Si no hay internas, el peronismo va a ir dividido a las elecciones”, sostuvo un dirigente muy cercano al Gobernador. En el kicillofismo ven en el acto del Parque Lezama una nueva oportunidad para diferenciarse del cristinismo, con el que, con el pasar de los días, tiene una relación cada vez más conflictiva.
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Milei se mostrará hoy con su nuevo vocero durante la presentación de un libro ante referentes del liberalismo internacional

El presidente Javier Milei se mostrará públicamente este martes con el nuevo vocero, Adrián Ravier, en un evento organizado por la Fundación Faro.
La actividad, que se realizará a las 19:30 y será transmitida por YouTube sin acceso para la prensa, reunirá a referentes de la doctrina liberal como el economista estadounidense David Friedman, hijo de Milton Friedman, Alberto Benegas Lynch, Agustín Laje y Martín Krause.
Durante el evento, Ravier presentará “La Batalla por la Macroeconomía”, el libro que escribió junto a Milei para debatir las ideas de los principales pensadores económicos del siglo XX, para luego dar lugar a un discurso de cierre del Presidente.
Además, el evento titulado “Ideas para una sociedad libre” incluirá una conversación entre Friedman y Alberto Benegas Lynch hijo.
El encuentro se produce un día antes de la gira internacional que Milei iniciará en Madrid y en un contexto de cambios en la estrategia comunicacional del Gobierno.
Ravier asumió formalmente sus funciones el lunes con la responsabilidad de reposicionar la comunicación oficial. Su designación se da tras la salida de Javier Lanari como secretario de Comunicación, anunciada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Según el anuncio de la Fundación Faro, la convocatoria busca reunir a “figuras centrales del pensamiento liberal contemporáneo” y constituir “un espacio de intercambio sobre las ideas económicas que sustentan el rumbo del Gobierno”.
El acto marcará la primera aparición pública conjunta entre Milei y Ravier.
Ravier, quien hasta ahora se desempeñaba como diputado nacional, deberá enfrentar el desafío de transmitir la agenda del Gobierno en un escenario de desgaste para el oficialismo y con una investigación judicial en curso sobre Adorni por presunto enriquecimiento ilícito.
Luego de la presentación, Milei viajará a España, donde mantendrá reuniones con empresarios, brindará una conferencia en la Universidad CEU San Pablo y podría recibir una distinción académica.
Como primera consecuencia directa de la llegada de Ravier a la Casa Rosada, Adorni anunció la salida de su segundo, Javier Lanari, de la Secretaría de Comunicación y Prensa. “En nombre del Gobierno, le deseo lo mejor para sus futuros desafíos“, manifestó el jefe de Gabinete en X, y anticipó un próximo anuncio sobre su reemplazo.
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Lanari había llegado a la Casa Rosada al inicio de la gestión de Milei como la mano derecha de Adorni cuando este oficiaba de portavoz al frente de la Secretaría de Comunicación y Medios.
Ambos se conocían desde hace años por su paso por los medios de comunicación y antes de saltar a la política tenían un programa los fines de semana en Radio Rivadavia. Con el ascenso del exvocero a la jefatura de Gabinete, su segundo lo sucedió en la Secretaría.
Javier Milei, Gobierno, La Libertad Avanza
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Un grupo de sindicatos rechaza las protestas “a la francesa” que analiza la CGT y presionará por un paro de 36 horas

Mientras predomina en la CGT la idea de iniciar un plan de lucha contra el Gobierno basado en el “modelo francés”, que incluiría huelgas sectoriales y escalonadas, un grupo de sindicatos que lideran Gastronómicos, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y La Fraternidad presionarán por un paro de 36 horas durante el encuentro de este jueves del Consejo Directivo cegetista para evaluar nuevas medidas de fuerza.
La postura de los disidentes cegetistas será consensuada este martes por la tarde en la sede de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA), que lidera Luis Barrionuevo, adonde concurrirán dirigentes enrolados en su sector y otros aliados como Omar Maturano (La Fraternidad) y Roberto Fernández (UTA), cuyo gremio, en realidad, ya no integra la conducción de la CGT.
En este bloque rechazan la idea de los paros “a la francesa” porque creen que la única forma de “frenar” a Javier Milei es logrando una paralización total de actividades en donde “no se mueva ni una mosca”, como dijo a Infobae un líder de un gremio de servicios.

Para este grupo sindical, la cúpula de la CGT está siendo “demasiado tolerante” con el gobierno de Javier Milei y deben tomarse medidas drásticas para que se rectifiquen las medidas oficiales: “Lo pudieron hacer en las universidades, así que hay otro camino que podemos seguir ”, señaló el gremialista consultado.
Además de las críticas por los salarios y el empleo, la alianza de Barrionuevo, Maturano y Fernández analizará la crítica situación actual de las obras sociales: “Están desfinanciadas y se sostienen con plata de los sindicatos”, señaló un barrionuevista, que anticipó que y se barajarán acciones para reclamar al Gobierno una urgente solución para el sistema sindical de salud.
Mientras, en el sector mayoritario de la CGT, de impronta dialoguista, apuestan a un esquema de protestas por sectores, con paros, asambleas, volanteadas y movilizaciones que se vayan alternando, hasta terminar en una gran medida de alcance nacional, pero entienden que hoy no hay condiciones para otro paro general.

Por eso, esta fracción terminó avalando la aplicación de un plan de lucha similar al que se instrumentó en Francia para protestar contra la reforma jubilatoria impulsada por Emmanuel Macron en 2023.
Es la propuesta que venía haciendo desde hace meses el titular de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), Juan Carlos Schmid, junto con el líder de la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA), Juan Pablo Brey: creen que hacer un solo paro general aislado y sin continuidad pierde eficacia.
El primer debate sobre el tema se dio el miércoles pasado durante un encuentro de los líderes de la CGT con dirigentes de confederaciones sindicales de la industria, el transporte, la energía y la alimentación para empezar a discutir cómo seguirá el plan de lucha cegetista.

Allí, la postura más extrema fue llevar adelante un paro por tiempo indeterminado, que fue planteada por Maturano, aunque esa posibilidad no tuvo consenso entre sus pares. Sí, en cambio, hubo un acuerdo casi mayoritario en instrumentar una modalidad de protestas por sectores, que se vayan alternando en cada actividad y en su modalidad, con la idea incluso de sumar a otros sectores de la sociedad que están castigados por el actual programa económico.
En el encuentro, varios de los sindicalistas hicieron una cruda descripción de la crisis que atraviesan sus actividades y, a la vez, dieron un panorama pesimista sobre el efecto de las políticas de Milei en sus organizaciones. Por eso hubo dirigentes que hicieron discursos de carga dramática (“si tengo que morir, prefiero hacerlo con las botas puestas”, dijo uno de ellos) y hasta un jefe cegetista que puntualizó que “es hora de debatir protestas concretas” contra Milei y concluyó: “Si hay que ir en cana, iremos en cana”.
El debate de este jueves en el Consejo Directivo de la CGT, que tendrá lugar en la sede de Azopardo 802, se dará en medio de las presiones de varios gremios por un paro de 36 horas y de una suerte de contraofensiva de la cúpula cegetista, que exigirá que los secretarios generales de los sindicatos vayan a las reuniones de la central obrera y no deleguen su presencia en dirigentes de segunda o tercera línea, como suele suceder hoy.

Esa exigencia obedece a que los máximos jefes de la CGT se quejan de que muchos sindicatos siempre exigen paros generales, pero no logran que sus propios afiliados adhieran a ese tipo de medidas de fuerza o no disponen huelgas en sus propias organizaciones: apuntan justamente a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), La Fraternidad y Gastronómicos, entre otras.
Fuera de esos cuestionamientos hay dirigentes como Sergio Romero (UDA), secretario de Políticas Educativas de la CGT, que es el único que puso en marcha conversaciones con otros gremios de la actividad con un objetivo: realizar un paro docente luego del 19 de julio, fecha en que finalizará el Mundial de Fútbol, en reclamo de una mejora en el salario mínimo del sector, que desde hace un año está congelado en 500 mil pesos.

El triunvirato de la CGT, conformado por Jorge Sola (seguros), Cristian Jerónimo (empleados del vidrio) y Octavio Argüello (Camioneros), sintoniza con el ala dialoguista que integran líderes como Gerardo Martínez (UOCRA), Andrés Rodríguez (UPCN), Hugo Moyano (Camioneros) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias).
Los miembros de esta fracción están convencidos de que no tendrá apoyo interno la propuesta del paro de 36 horas y que, en cambio, se terminará aprobando el esquema de protestas “a la francesa”. Aun así, queda claro que la CGT sigue estando dividida, una de las tradiciones más afianzadas del sindicalismo local.
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