CHIMENTOS
Ricky Maravilla: “Le prometí a mi mamá que íbamos a dejar de ser pobres”

Ricky Maravilla, pionero de la movida tropical argentina en la década de 1990, consolidó un recorrido único que desafió fronteras musicales y sociales, alternando entre las luces de la fama y los claroscuros de una vida marcada por la superación personal y los desafíos familiares. Su trayectoria lo convirtió en el primer artista del género en lograr el ansiado crossover, al llevar su música de los estratos populares -su habitat natural- a los sectores más acomodados, abriendo las puertas de discotecas emblemáticas en Buenos Aires y renovando el alcance de la música tropical en el país.
Entre los más de 20 álbumes que componen su vasta discografía se encuentran obras como La Marca, Único y La 8va. Maravilla, testigos de una carrera que, con éxitos como “Que tendrá ese petiso”, “Camarón” y “Cuidado con la bomba”, obtuvo Discos de Oro y Triples Platino. Además, una de las singularidades de Ricky reside en su papel como precursor en el ámbito del merchandising: fue el primer referente tropical en tener un muñeco propio, una revista y hasta un videojuego, anticipándose a la tendencia de consolidar su marca personal más allá de lo estrictamente musical.
La historia personal de Ricardo Aguirre —su nombre real, nacido en Salta el 7 de febrero de 1946— está signada por la adversidad y la perseverancia. La muerte de su padre cuando tenía dos años forjó una infancia de privaciones, durante la cual le prometió a su madre que la sacaría de la pobreza a través del estudio y el trabajo; empezó a concretar esa promesa al recibirse de Técnico Electrónico y Técnico en Comunicaciones en la ENET N° 7.
La música surgió apenas como un pasatiempo juvenil con sus compañeros de colegio, pero su destino cambió radicalmente tras un encuentro fortuito con el productor Óscar Anderle, mentor histórico de Sandro. Impulsado por este vínculo, el cantante incursionó en la grabación de un disco infantil que ganó popularidad inesperada en Córdoba con “El gallo y la pata”. A partir de entonces, las presentaciones se multiplicaron y la bailanta argentina lo adoptó como referente.
Acá, los momentos más destacados de la entrevista:
—De verdad, un lujo que nos damos hoy Nunca me faltes con un grande, bienvenido Ricky Maravilla.
—Muchísimas gracias. Y aprovecho para saludar a toda la audiencia que nos está viendo y darle mi cariño y agradecimiento por tantos años de trayectoria, por los aplausos, por la efusividad, por la admiración. Cada vez que voy por la calle siempre me abrazan. Y tengo el orgullo de haber conquistado cuatro generaciones: la de los abuelos, la de los padres, la de los hijos y, en estos últimos años, la de los hijos de los hijos y los más chiquitos: bebés de siete meses en adelante están mirando las canciones de la granja; eso me pone tremendamente orgulloso y feliz. Me envían videos desde Estados Unidos, España, Italia, Australia, tanto es así que estamos programando una gira internacional.
—De carrera, ¿cuántos años tenés ya?
—Ya estamos por los cuarenta años.
—¿Y qué te acordás de los inicios?
—Muchísimas cosas. Por ejemplo, yo considero que todo en mi vida fue casual. No sé si estaba programado que mis padres querían tener un hijo, porque te digo que todo se me fue dando así. Hablaba mucho con mi madre y ella me contaba que cuando nací dice que la partera me levantó desnudo en sus brazos y pegó un grito: “¡Qué maravilla!“. Y me quedó esa frase de chiquito, tendría cinco o seis años cuando me contó eso. Y bueno, yo quería ser ingeniero electrónico a raíz de un acontecimiento que pasó a los cinco años. Vivíamos en una casa de familia. Mi madre estaba empleada como ama de llaves, porque mi padre había fallecido cuando yo tenía dos años de edad. No lo conocí a papá, pero siempre tuve a mi papá imaginario que me acompaña hasta el día de hoy…
—¿Vivían en la casa donde trabajaba tu mamá?
—Sí, yo era amigo de los chiquitos vecinos y ellos tenían los mejores juguetes: bicicletas, trenes eléctricos, etcétera, porque los padres eran todos profesionales: ingenieros, abogados, arquitectos. Entonces, una noche de Reyes, le digo: “Mamá, ¡yo quiero tener una bicicleta gual que Carlitos!, que vive al lado. ¿Me ayuda a escribirle una carta a Dios y a los Reyes?“. “Bueno”, dice, “vamos a escribir una cartita solicitando la bicicleta”. Y la noche de Reyes, al otro día, voy corriendo a ver mi bicicleta y me encontré con un auto de plástico chiquitito y me puse a llorar muy tristemente, sintiéndome defraudado. Mamá me consolaba diciendo: “Hijito, no te enojes ni con Dios ni con los Reyes, porque en esta oportunidad no te pudieron traer ese regalo, pero algún día te van a hacer un gran regalo que no lo vas a poder creer”.
—¿Y qué pasó después de esa situación? ¿Tenía razón tu mamá?
—Mamá me dice: “Dios y los Reyes también son pobres, igual que nosotros”. Y yo le digo: “Mamá, yo no quiero ser pobre. Yo le prometo estudiar, le prometo ser ingeniero y voy a comprarle la casa y un auto para llevarla a pasear a donde usted nació, allá en los Valles Calchaquíes de mi querida Salta”. Bueno, nos abrazamos (se quiebra), y cada vez que flaqueaba con los estudios me acordaba de esa promesa y agarraba los libros, porque los chicos me decían: “Naaaah, dejá de estudiar, vamos a jugar a la pelota, vamos a jugar a la plaza”. Y yo: “No, no, tengo que hacer los deberes porque le prometí a mi mamá que vamos a dejar de ser pobres”.
Y tan es así que terminé la primaria en Salta. Mamá decidió venir a Buenos Aires y acá ingresé al ENET N°7 General San Martín, en Retiro. Ahí me recibí de electrotécnico y técnico en comunicaciones. En esa época de estudiante, también, fue que se nos ocurrió formar un conjunto musical. Con mis compañeros formamos un conjunto folclórico y después pasamos por lo melódico. En esa época -década del ’60- nacieron los Beatles, los Rolling, Creedence; recibimos toda esa influencia rocanrolera. Así que comenzamos.
—¿Ya pensabas que la música podía ser una carrera?
—¡Jamás! Mi idea era ser ingeniero. Así fue que ingresé a la Universidad Tecnológica; en esa época llegaron al país las primeras máquinas fotocopiadoras y yo, con mi título, me presenté a una empresa y me tomaron como servicio técnico y a los tres meses me nombraron jefe del departamento técnico, con un sueldo bastante importante. Mamá estaba contentísima… y ahí ya estaba ahorrando para comprarle la casa. Pero bueno, pasó un tiempo y nosotros con los muchachos íbamos a tocar en las casas de familia, de un tío, de un primo… y en una de esas había un señor que nos interrumpe: “Muchachos -dice-, la verdad es que ustedes cantan muy lindo. ¿Quieren trabajar en mis confiterías bailables? Yo tengo tres confiterías acá en Capital Federal”. Nosotros nos miramos y dijimos: “Bueno, son unas monedas más para costearnos los estudios”.
El debut discográfico de la mano de Anderle, el mánager de Sandro
En esa época se estilaba que en cada confitería tenían que llevar una orquesta típica; yo compartí el camarín con grandes maestros del tango como Juan D’Arienzo, el maestro Osvaldo Pugliese, José Pepe Baso… Y una noche el maestro Héctor Varela estrenaba la milonga “Azúcar, pimienta y sal”; nosotros, previo a su show, hacíamos la parte nuestra para que la gente salga a bailar; hacíamos un poco de todo: foxtrot, pasodobles, rock and roll y terminábamos con música tropical. Y de repente me hacen llamar de una de las mesas. “Ricky, dos señores quieren hablar con vos”. Se presenta un señor muy bien trajeado que me dice: “Mucho gusto, Ricky. Yo soy Oscar Anderle, autor de los temas de Sandro”, nada más y nada menos. “Mirá, me gusta mucho tu timbre de voz, ¿querés grabar un disco?”. Yo no lo tenía en mente, nunca se me había cruzado grabar un disco.
—¿Qué edad tenías vos?
—Más o menos diecinueve, veinte años, y por curiosidad acepté. Anderle estaba con otro señor, Hugo Piombi, que fue presidente de Sony. Así que le digo: “¿Tendré que competir con Sandro, con Palito Ortega, con Leo Dan?”, que estaban muy de moda en ese momento y ya se venía el tema de la música beat con Pintura Fresca, Industria Nacional, que eran todos flacos, altos, pelilargos, pintones, pero yo no reunía esas condiciones (risas): yo petiso, te imaginás, ¿no?, pero acepté y grabé el primer disco. Y mirá lo que son las vueltas de la vida, el primer tema que grabé fue “El gallo y la pata”.
—Que ahora vuela en YouTube con los niños. Y “Qué tendrá ese petiso”, ¿cuándo lo grabás?
—Resulta que en esa época de estudiantes se nos ocurrió ir a un baile con los muchachos, era en Villa Maipú, un club social en el partido de San Martín: se presentaba Sandro y Los de Fuego. Y mirá cómo se va hilvanando todo. Fuimos al baile y resulta que mis compañeros eran todos flacos, altos y yo, el único petiso. Entonces, me dice: “Mirá, allá al frente hay dos chicas. Yo voy a sacar a una, vos sacá a la otra”. Mi amigo cabecea a la primera y la chica asiente. Y yo cabeceo a la otra chica y me hace señas de que acepta. Mi amigo va adelante y yo voy por atrás para sacar a la compañera. La chica que pensé que iba a bailar conmigo, se acerca y me esquiva, ¡resulta que le había hecho señas a un flaco alto que venía atrás! (risas). Y ahí se me ocurrió componer junto con Fabio Espinoza “Qué tendrá ese petiso”.
—Fue un poco una revancha personal.
—Sí, una revancha personal. Y bueno, se puso muy de moda “Qué tendrá ese petiso”, “Cuidado con la bomba, Chita”, “El gallo y la pata”. Y después me convocaron para un desfile internacional de modelos en Punta del Este, y yo digo: “¿Qué voy a hacer a Punta del Este?”…
—¿Ahí ya te dedicabas cien por ciento a la música?

—Cien por cien no, estaba entre la ingeniería y los fines de semana hacía música. Actué en Punta del Este y fue un éxito tan total que inmediatamente sonaron los teléfonos del programa de Almorzando con Mirtha Legrand, Susana Giménez, Marcelo Tinelli, que se hicieron eco del éxito con ese otro estrato social que no consumía nuestra música. Y a partir de ese momento me empezaron a contratar para todas las fiestas privadas, cumpleaños, casamientos. Recuerdo que una era de la señorita Esmeralda Mitre, que me convocó para una fiesta de su familia.
—¿Eso ya es en los ’90, tu pico de éxito?
—Sí, sí, en los ’90.
—Me acuerdo de verte bailando con el Diego ahí en el programa de Tinelli.
—Sí, Dieguito no quería que pase su cumpleaños si no estaba Ricky Maravilla.
—¿Vos cantabas en todos los cumpleaños de Diego siempre?
—Siempre, sí, sí. Tan es así que varios cumpleaños lo hizo acá en Buenos Aires, otro lo hizo allá en Punta del Este y me llevaba a mí. Algo muy hermoso. Y ahí fue cuando tuve que decidir entre la ingeniería y la música. Fue tanto el éxito del disco en Córdoba -porque la discográfica estaba en Córdoba- que el señor Anderle me dice: “Tenés que ir a Córdoba a presentar el disco y hacer tres, cuatro bailes”. “Pero yo no puedo viajar porque yo estoy estudiando -le digo-, quiero ser ingeniero”. “No, tenés tremendo éxito en la calle y te voy a dar una idea. Probá seis meses, nada más, con la música. Si dentro de seis meses no te gusta, retomá los estudios y olvidate del disco. Pero probá porque al disco yo le tengo mucha fe”. Y así fue: viajé a Córdoba, ¡primera vez en avión! Nos recibió la prensa, la televisión. ¡Yo no podía creer que me estaba pasando todo eso! Y ahí en la escalinata me dije: “Y tenías razón, mamá. Capaz que este es el gran regalo de los Reyes Magos del que hablabas”.
—¿Y te empezó a ir bien económicamente?
—Ahí fui corriendo y le digo: “Mamá, voy a ser artista”. “Ay, hijito, ¿de qué vas a vivir?”, me dice, porque ella pensaba que los artistas tenemos esos altibajos, ¿viste? Y cuando me vio en televisión con Mirtha Legrand, con Susana Giménez, con Tinelli ya se apaciguó un poco… y ahí le pude comprar la casa… y el auto. Y la llevé a donde ella nació. Dios y los Reyes cumplieron, porque ahí me pude comprar también mi tan ansiada bicicleta a los veintipico de años (llora). Perdón.
—Es muy emotivo… Ricky, quiero ir a ese momento de auge en los ’90. ¿Es verdad que también cantabas en la Quinta Olivos con Menem?
—Sí, eso fue una gran sorpresa; de repente sonó el teléfono y escucho una voz provinciana que dice: “¡Ricky, te necesito!”. “Sí, ¿quién habla?”. “Te habla el Presidente…”, dice. “¡¿Cómo?!” “Sí, te habla Carlos Menem”. “Uy, presidente, ¿de verdad?“. “Es verdad. No te hago hablar con mi secretaria porque quería hablar directamente con vos, y te convoco para una reunión que tengo de empresarios que vienen del exterior y quiero homenajearlos con un ágape y algo musical. Y vos sos el que vas a ponerle el granito de alegría a la reunión”.
—¿Fue la única vez o te llamó más veces?
—No, varias veces. Otra vez fue en Anillaco, que tengo una anécdota también: llevaba una comitiva bastante importante; iban dos charters a La Rosadita, en Anillaco; el que organizaba y pone al gobernador en primer lugar, otras autoridades y a mí me pone en el último lugar. Supuestamente el avión tenía que bajar de una manera, cosa que el Presidente bajaba y se enfrentaba con el gobernador. Pero no, el avión bajó al revés y quedé yo primero. Entonces, cuando abre la escalinata, me mira y me dice: “¡Ricky, vení, vení, subí a la camioneta y saludá como si vos fueses el gobernador de La Rioja”, y yo empecé a saludar así (risas), fue algo muy risueño. Llegamos a La Rosadita, estábamos los dos solos y me dice: “Ricky, te voy a hacer una picadita y yo me voy a cambiar”, y él me cortaba fiambre, queso, pan casero, aceitunas de La Rioja, riquísimo. Se fue a cambiar y me dejó comiendo ahí. Yo digo: “Que el Presidente me esté sirviendo a mí… ¡no puede ser!“. Recuerdos imborrables.
—¿Y es verdad que en esa época había pica con los otros cantantes de la movida -Alcides, el Puma- o era todo armado?
—Obviamente que entre colesgas siempre existe rivalidad: a quién lo aplauden más, cuál es el que más se desempeña en un escenario, cada uno quiere demostrar lo máximo que puede entregar al público, no? Pero después no, compartimos, conversamos con Gladys, con Lía Crucet…
—Por cierto, con Gladys “La Bomba Tucumana”, ¿es cierto que tuviste un romoance con ella?

—No, no, fuimos muy amigos.
—Se decía eso en algún momento…
—(Ríe) Tantas cosas se han dicho… Fuimos muy, pero muy amigos. Ella era muy, muy jovencita, recién se iniciaba discográficamente, pero ya venía cantando con el grupo de Juancito. Era muy fanática mía y tenía una motito. Y cuando yo me presentaba en el primer club de la noche, ella estaba ahí, me escuchaba cantar. Yo me iba a otro club y ella estaba de vuelta (ríe). Iba a otro club y otra vez estaba ahí, ¡me seguía a todos lados! Y bueno, de tanto verla, nos hicimos amigos.
—Espectacular tu historia, Ricky, un placer hablar con vos.
—No, al contrario, a ustedes muchísimas gracias.
Disfrutá la entrevista completa en el video.
Fotos: Maximiliano Luna
CHIMENTOS
El mensaje de Brian Sarmiento que llamó la atención en medio de su separación de Danelik

Brian Sarmiento publicó un mensaje sobre el cuidado y el respeto propio instantes antes de que Danelik confirmara que la relación entre ambos había terminado. La historia de Instagram, acompañada por una imagen personal, adquirió otra lectura después de que la influencer negara una infidelidad y atribuyera la ruptura a la pérdida de conexión.
La publicación apareció en medio de las versiones que ya circulaban alrededor de la pareja. Aunque el exfutbolista no se refirió de forma directa a la separación, sus palabras quedaron ligadas al desenlace que la joven comunicó minutos después desde sus propias redes sociales.
Brian compartió una historia de Instagram en la que posó frente a un ventanal, con el teléfono en la mano y el torso descubierto. Detrás de él se veía el paisaje exterior y el agua, mientras una frase sobre priorizar el cuidado personal, el respeto y el amor propio ocupaba la parte superior de la imagen: “Cuidarme es mi prioridad ante todo, hacerme respetar y amarme”.
El contenido no contenía una referencia explícita a Danelik ni a la situación de la pareja. Sin embargo, la secuencia temporal hizo que el mensaje tomara otro sentido luego de que la influencer confirmara públicamente que ya no estaban juntos.

Danelik confirmó que el vínculo había terminado y precisó que ya llevaban una semana separados. Su descargo buscó responder a las especulaciones que se habían instalado durante las últimas horas alrededor de la pareja.
La influencer rechazó que una infidelidad hubiera sido el motivo de la ruptura. Según explicó, la relación se terminó porque dejaron de tener conexión, una definición con la que se apartó de las versiones que circulaban en redes sociales.
Su aclaración situó la publicación previa de Sarmiento dentro de un momento de distancia entre ambos. El mensaje del exjugador de fútbol no explicó el estado de la pareja, pero apareció antes de que ella expusiera que el vínculo ya había llegado a su final.
La confirmación también puso fin a las dudas surgidas a partir de los movimientos digitales de la pareja. Ella reconoció que había dejado de seguirlo, una acción que llamó la atención de quienes se mantienen al tanto de sus cuentas.
La pareja se conoció dentro de la casa de Gran Hermano Generación Dorada y ya estaba conviviendo (Video: Instagram)
La decisión de dejar de seguirlo fue uno de los hechos que impulsó las versiones sobre la separación. La influencer indicó que, cuando necesita continuar con su vida, elimina rastros de la persona con la que tuvo una relación y puede bloquearla en las plataformas.
Cabe recordar que el romance entre Danelik y Sarmiento comenzó durante Gran Hermano Generación Dorada. La relación se formó mientras ambos participaban del programa y continuó después de su salida.
Fuera de la casa, el vínculo avanzó con rapidez. A apenas tres meses de haberse conocido, decidieron convivir, una medida que marcó una nueva etapa para la pareja surgida en el ciclo televisivo.
La convivencia ocurrió después de que el romance lograra continuidad fuera del reality. La relación dejó de estar limitada al espacio del programa y pasó a desarrollarse en la vida cotidiana de ambos.

Con la confirmación de Danelik, esa etapa quedó cerrada. La influencer fue quien comunicó la separación y quien ofreció una versión sobre los motivos que llevaron al final del vínculo.
Poco después de su descargo, Danelik volvió a publicar contenido en redes sociales. La influencer compartió un video en el que apareció bailando una canción titulada “Wanda Nara”, de La Joaqui.
La publicación mostró una actitud distendida luego de la confirmación de la separación. Junto a las imágenes, expresó que no quería recibir comentarios sobre el duelo de la pareja.
El video fue publicado después de negar las versiones de infidelidad y explicar que la relación había terminado por la pérdida de conexión. La secuencia también siguió a la historia de Sarmiento, que había centrado su mensaje en el cuidado, el respeto y el amor propio.
Danelik,Brian Sarmiento,separación,Instagram
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Coco Sily reveló el acuerdo que mantiene con su esposa pese a estar casados hace 3 años: “Tenemos cada uno dos días para…”

Coco Sily sorprendió al contar cómo funciona su matrimonio con Chimi Meza y dejó en claro que, para ellos, el amor no necesariamente implica compartir el mismo techo. El actor se mostró completamente enamorado de su esposa, pero reveló que, a tres años de haberse casado, mantienen una particular dinámica: cada uno tiene su propia casa.
Durante su visita a Almorzando con Juana, el humorista habló con naturalidad de su relación y hasta se definió, entre risas, como “el pollera del año”. “Porque la Chimi me tiene enamorado, estoy como loco, la amo a la flaca”, confesó, dejando en claro el excelente momento sentimental que atraviesan.
Coco y Chimi formalizaron su relación hace tres años con una celebración muy particular. “Hicimos la fiesta, nos casó el cura rockero”, recordó el actor al hablar de aquel momento en el que decidieron dar el paso y convertirse en marido y mujer.
Sin embargo, el matrimonio no significó para ellos comenzar una convivencia permanente. “Nos llevamos muy bien, así que estoy feliz. Me casé hace tres años, pero no convivo”, explicó Sily. Una decisión que, lejos de representar un problema, parece haber encontrado una fórmula que funciona para ambos.
COCO SILLY CONTÓ QUE NO CONVIVE CON SU ESPOSA
El actor incluso reflexionó sobre cómo fue modificándose su mirada respecto de la convivencia con el paso de los años. “A mí me parece que hay un gran momento para convivir que tiene que ver más con la juventud porque es una experiencia, sobre todo, cuando tenés chicos porque no te querés perder la crianza de ellos”, sostuvo.
En su caso, además, hay una diferencia de edades y dos familias que ya tienen sus propias dinámicas. “Pero ahora yo tengo unas mañas grandes y ella es más joven que yo, va a cumplir 48 años, y tiene dos hijos divinos”, contó Coco, que también explicó cómo son las casas que tiene cada uno: “Ella tiene una casa preciosa en el bajo San Isidro, cheta, y yo tengo un departamentito de 45 metros cuadrados”.
Y ahí apareció el costado más pícaro de su particular matrimonio. Lejos de considerar su departamento un inconveniente, Sily le encontró una función muy específica dentro de la pareja: “El departamento es el bulo, el telo, y los días de semana ella viene, bajamos las luces, tiro perfume y bailamos unos lentos”.
Los fines de semana, en cambio, la dinámica cambia y se trasladan a San Isidro para disfrutar de otros planes. “Los fines de semana me instalo en San Isidro y vamos a los restaurantes del bajo y tenemos dos o tres días que estamos cada uno en su casa”, explicó. Así, Coco encontró una manera muy propia de vivir el matrimonio: casados, enamorados y con una clave que parece funcionarles, la de tener espacios separados sin resignar los momentos compartidos.
CHIMENTOS
Daniela Celis rompió en llanto después de una función de Sex y contó el motivo: “Soy muy emocional”

Daniela Celis experimentó un momento de angustia tras un error en el texto durante una función de la obra Sex (Video: Instagram)
Daniela Celis volvió a mostrarse conmovida durante una de sus funciones de la obra Sex, viví tu experiencia, en lo que definió como el primer momento de angustia que atravesó en sus dos meses de participación en la propuesta dirigida por José María Muscari. La exparticipante de Gran Hermano 2022 compartió el episodio a través de sus historias de Instagram, donde respondió a un seguidor que le preguntó por qué llora ante cualquier situación de su vida cotidiana.
“Hace mucho que no hablamos. ¿En serio lloras por todo?”, le consultó un usuario, a lo que Celis respondió con una reflexión sobre su propia personalidad. “No sé si lloro por todo, pero soy una persona muy emocional, sensible, como que todo me traspasa”, explicó la influencer, quien remarcó el vínculo que construyó con su comunidad de seguidores a lo largo del tiempo. “Siento que tenemos como una conexión entre nosotros, somos una gran familia y le quiero contar todo. Yo les cuento lo bueno, lo malo, mis experiencias, mis proyectos, mis frustraciones”, agregó.
La influencer defendió además su forma de exponerse frente a las críticas que recibe en redes sociales por su sensibilidad. “Yo soy transparente, soy esto. Por eso hay mucha gente que me ama y me banca y mucha gente que no me puede ni ver y soy infumable e insoportable. Pero soy esto y banco ser lo que soy”, sostuvo Celis, en una definición que sintetizó su relación con la exposición pública desde su paso por el reality de Telefe.
Otro seguidor le pidió específicamente que compartiera el registro del llanto vivido durante una de las funciones de la obra, ante lo cual Celis confirmó el episodio y explicó el contexto en el que se produjo. “Y por supuesto que lloré en Sex también”, escribió la influencer, quien remarcó además una confusión que la afectó especialmente esa noche. “Ayer me confundí en el texto final y sentí mucha culpa”, relató, en referencia a un error en su participación dentro del espectáculo.

Pese a la angustia del momento, Celis destacó el sostén que recibió de parte de sus compañeros de elenco durante la función. “Pero tengo a los mejores compañeros, una gran contención, es la primera vez en estos dos meses que me perdí”, escribió junto a una imagen en la que aparece con los ojos llorosos, vestida con la lencería roja característica del vestuario de la obra, rodeada del resto del elenco.
La continuidad de Celis en Sex se definió a comienzos de septiembre, luego de que la producción confirmara su participación en todas las funciones de los sábados de ese mes. La noticia había generado en aquel momento otro episodio de fuerte emoción para la influencer, que hasta entonces creía que su participación se limitaba únicamente a agosto. “Estuve toda la semana como duelando este fin de proyecto, porque los proyectos se empiezan y terminan. Y ayer me enteré que voy a seguir. No lo puedo creer, les juro”, había expresado en ese momento, con la voz quebrada en un video que también se viralizó entre sus seguidores.

En esa oportunidad, Celis había remarcado que su incorporación a la propuesta de Muscari representaba la concreción de un deseo que sostenía desde hacía cuatro años, desde la primera vez que asistió como espectadora a una función del espectáculo. “Yo a la obra la fui a ver hace cuatro años y cuando la vi dije, guau, qué locura, quiero ser parte, quiero estar”, había contado, en referencia al recorrido que la llevó finalmente a integrar el elenco tras su exposición en el streaming.
El paso de Celis por Sex también había generado repercusión mediática semanas atrás, luego de que se viralizara un video de un beso entre la influencer y su amiga Julieta Poggio durante una de las funciones, en el sector del público donde también se encontraba Sofía Gonet. Consultada en ese momento sobre el vínculo con Poggio, en medio de versiones sobre un nuevo noviazgo entre sus respectivos exparejas, Celis había remarcado la solidez de esa amistad. “Es mi hermana, la amo con mi vida, amo a la familia de ella. Fueron buenas conmigo. Nada ni nadie va a arruinar el vínculo que tuve con ella”, había afirmado.
Daniela Celis,Sex,Gran Hermano
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