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CHIMENTOS

Ricky Maravilla: “Le prometí a mi mamá que íbamos a dejar de ser pobres”

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Ricky Maravilla en Nunca me faltes, con Manu Jove

Ricky Maravilla, pionero de la movida tropical argentina en la década de 1990, consolidó un recorrido único que desafió fronteras musicales y sociales, alternando entre las luces de la fama y los claroscuros de una vida marcada por la superación personal y los desafíos familiares. Su trayectoria lo convirtió en el primer artista del género en lograr el ansiado crossover, al llevar su música de los estratos populares -su habitat natural- a los sectores más acomodados, abriendo las puertas de discotecas emblemáticas en Buenos Aires y renovando el alcance de la música tropical en el país.

Entre los más de 20 álbumes que componen su vasta discografía se encuentran obras como La Marca, Único y La 8va. Maravilla, testigos de una carrera que, con éxitos como “Que tendrá ese petiso”, “Camarón” y “Cuidado con la bomba”, obtuvo Discos de Oro y Triples Platino. Además, una de las singularidades de Ricky reside en su papel como precursor en el ámbito del merchandising: fue el primer referente tropical en tener un muñeco propio, una revista y hasta un videojuego, anticipándose a la tendencia de consolidar su marca personal más allá de lo estrictamente musical.

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La historia personal de Ricardo Aguirre —su nombre real, nacido en Salta el 7 de febrero de 1946— está signada por la adversidad y la perseverancia. La muerte de su padre cuando tenía dos años forjó una infancia de privaciones, durante la cual le prometió a su madre que la sacaría de la pobreza a través del estudio y el trabajo; empezó a concretar esa promesa al recibirse de Técnico Electrónico y Técnico en Comunicaciones en la ENET N° 7.

La música surgió apenas como un pasatiempo juvenil con sus compañeros de colegio, pero su destino cambió radicalmente tras un encuentro fortuito con el productor Óscar Anderle, mentor histórico de Sandro. Impulsado por este vínculo, el cantante incursionó en la grabación de un disco infantil que ganó popularidad inesperada en Córdoba con “El gallo y la pata”. A partir de entonces, las presentaciones se multiplicaron y la bailanta argentina lo adoptó como referente.

«Yo quería ser ingeniero electrónico a raíz de un acontecimiento que pasó a los cinco años. Vivíamos en una casa de familia. Mi madre estaba empleada como ama de llaves, porque mi padre había fallecido cuando yo tenía dos años de edad» (Foto: Maximiliano Luna)

Acá, los momentos más destacados de la entrevista:

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—De verdad, un lujo que nos damos hoy Nunca me faltes con un grande, bienvenido Ricky Maravilla.

—Muchísimas gracias. Y aprovecho para saludar a toda la audiencia que nos está viendo y darle mi cariño y agradecimiento por tantos años de trayectoria, por los aplausos, por la efusividad, por la admiración. Cada vez que voy por la calle siempre me abrazan. Y tengo el orgullo de haber conquistado cuatro generaciones: la de los abuelos, la de los padres, la de los hijos y, en estos últimos años, la de los hijos de los hijos y los más chiquitos: bebés de siete meses en adelante están mirando las canciones de la granja; eso me pone tremendamente orgulloso y feliz. Me envían videos desde Estados Unidos, España, Italia, Australia, tanto es así que estamos programando una gira internacional.

—De carrera, ¿cuántos años tenés ya?

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—Ya estamos por los cuarenta años.

—¿Y qué te acordás de los inicios?

—Muchísimas cosas. Por ejemplo, yo considero que todo en mi vida fue casual. No sé si estaba programado que mis padres querían tener un hijo, porque te digo que todo se me fue dando así. Hablaba mucho con mi madre y ella me contaba que cuando nací dice que la partera me levantó desnudo en sus brazos y pegó un grito: “¡Qué maravilla!“. Y me quedó esa frase de chiquito, tendría cinco o seis años cuando me contó eso. Y bueno, yo quería ser ingeniero electrónico a raíz de un acontecimiento que pasó a los cinco años. Vivíamos en una casa de familia. Mi madre estaba empleada como ama de llaves, porque mi padre había fallecido cuando yo tenía dos años de edad. No lo conocí a papá, pero siempre tuve a mi papá imaginario que me acompaña hasta el día de hoy…

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—¿Vivían en la casa donde trabajaba tu mamá?

—Sí, yo era amigo de los chiquitos vecinos y ellos tenían los mejores juguetes: bicicletas, trenes eléctricos, etcétera, porque los padres eran todos profesionales: ingenieros, abogados, arquitectos. Entonces, una noche de Reyes, le digo: “Mamá, ¡yo quiero tener una bicicleta gual que Carlitos!, que vive al lado. ¿Me ayuda a escribirle una carta a Dios y a los Reyes?“. “Bueno”, dice, “vamos a escribir una cartita solicitando la bicicleta”. Y la noche de Reyes, al otro día, voy corriendo a ver mi bicicleta y me encontré con un auto de plástico chiquitito y me puse a llorar muy tristemente, sintiéndome defraudado. Mamá me consolaba diciendo: “Hijito, no te enojes ni con Dios ni con los Reyes, porque en esta oportunidad no te pudieron traer ese regalo, pero algún día te van a hacer un gran regalo que no lo vas a poder creer”.

—¿Y qué pasó después de esa situación? ¿Tenía razón tu mamá?

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—Mamá me dice: “Dios y los Reyes también son pobres, igual que nosotros”. Y yo le digo: “Mamá, yo no quiero ser pobre. Yo le prometo estudiar, le prometo ser ingeniero y voy a comprarle la casa y un auto para llevarla a pasear a donde usted nació, allá en los Valles Calchaquíes de mi querida Salta”. Bueno, nos abrazamos (se quiebra), y cada vez que flaqueaba con los estudios me acordaba de esa promesa y agarraba los libros, porque los chicos me decían: “Naaaah, dejá de estudiar, vamos a jugar a la pelota, vamos a jugar a la plaza”. Y yo: “No, no, tengo que hacer los deberes porque le prometí a mi mamá que vamos a dejar de ser pobres”.

Y tan es así que terminé la primaria en Salta. Mamá decidió venir a Buenos Aires y acá ingresé al ENET N°7 General San Martín, en Retiro. Ahí me recibí de electrotécnico y técnico en comunicaciones. En esa época de estudiante, también, fue que se nos ocurrió formar un conjunto musical. Con mis compañeros formamos un conjunto folclórico y después pasamos por lo melódico. En esa época -década del ’60- nacieron los Beatles, los Rolling, Creedence; recibimos toda esa influencia rocanrolera. Así que comenzamos.

—¿Ya pensabas que la música podía ser una carrera?

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—¡Jamás! Mi idea era ser ingeniero. Así fue que ingresé a la Universidad Tecnológica; en esa época llegaron al país las primeras máquinas fotocopiadoras y yo, con mi título, me presenté a una empresa y me tomaron como servicio técnico y a los tres meses me nombraron jefe del departamento técnico, con un sueldo bastante importante. Mamá estaba contentísima… y ahí ya estaba ahorrando para comprarle la casa. Pero bueno, pasó un tiempo y nosotros con los muchachos íbamos a tocar en las casas de familia, de un tío, de un primo… y en una de esas había un señor que nos interrumpe: “Muchachos -dice-, la verdad es que ustedes cantan muy lindo. ¿Quieren trabajar en mis confiterías bailables? Yo tengo tres confiterías acá en Capital Federal”. Nosotros nos miramos y dijimos: “Bueno, son unas monedas más para costearnos los estudios”.

El debut discográfico de la mano de Anderle, el mánager de Sandro

En esa época se estilaba que en cada confitería tenían que llevar una orquesta típica; yo compartí el camarín con grandes maestros del tango como Juan D’Arienzo, el maestro Osvaldo Pugliese, José Pepe Baso… Y una noche el maestro Héctor Varela estrenaba la milonga “Azúcar, pimienta y sal”; nosotros, previo a su show, hacíamos la parte nuestra para que la gente salga a bailar; hacíamos un poco de todo: foxtrot, pasodobles, rock and roll y terminábamos con música tropical. Y de repente me hacen llamar de una de las mesas. “Ricky, dos señores quieren hablar con vos”. Se presenta un señor muy bien trajeado que me dice: “Mucho gusto, Ricky. Yo soy Oscar Anderle, autor de los temas de Sandro”, nada más y nada menos. “Mirá, me gusta mucho tu timbre de voz, ¿querés grabar un disco?”. Yo no lo tenía en mente, nunca se me había cruzado grabar un disco.

—¿Qué edad tenías vos?

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—Más o menos diecinueve, veinte años, y por curiosidad acepté. Anderle estaba con otro señor, Hugo Piombi, que fue presidente de Sony. Así que le digo: “¿Tendré que competir con Sandro, con Palito Ortega, con Leo Dan?”, que estaban muy de moda en ese momento y ya se venía el tema de la música beat con Pintura Fresca, Industria Nacional, que eran todos flacos, altos, pelilargos, pintones, pero yo no reunía esas condiciones (risas): yo petiso, te imaginás, ¿no?, pero acepté y grabé el primer disco. Y mirá lo que son las vueltas de la vida, el primer tema que grabé fue “El gallo y la pata”.

—Que ahora vuela en YouTube con los niños. Y “Qué tendrá ese petiso”, ¿cuándo lo grabás?

—Resulta que en esa época de estudiantes se nos ocurrió ir a un baile con los muchachos, era en Villa Maipú, un club social en el partido de San Martín: se presentaba Sandro y Los de Fuego. Y mirá cómo se va hilvanando todo. Fuimos al baile y resulta que mis compañeros eran todos flacos, altos y yo, el único petiso. Entonces, me dice: “Mirá, allá al frente hay dos chicas. Yo voy a sacar a una, vos sacá a la otra”. Mi amigo cabecea a la primera y la chica asiente. Y yo cabeceo a la otra chica y me hace señas de que acepta. Mi amigo va adelante y yo voy por atrás para sacar a la compañera. La chica que pensé que iba a bailar conmigo, se acerca y me esquiva, ¡resulta que le había hecho señas a un flaco alto que venía atrás! (risas). Y ahí se me ocurrió componer junto con Fabio Espinoza “Qué tendrá ese petiso”.

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—Fue un poco una revancha personal.

—Sí, una revancha personal. Y bueno, se puso muy de moda “Qué tendrá ese petiso”, “Cuidado con la bomba, Chita”, “El gallo y la pata”. Y después me convocaron para un desfile internacional de modelos en Punta del Este, y yo digo: “¿Qué voy a hacer a Punta del Este?”…

—¿Ahí ya te dedicabas cien por ciento a la música?

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Entrevista a Ricky Maravilla
«Actué en Punta del Este, fue un éxito e inmediatamente sonaron los teléfonos del programa de Almorzando con Mirtha Legrand, Susana Giménez, Marcelo Tinelli, que se hicieron eco del éxito con ese otro estrato social que no consumía nuestra música tropical» (Foto: Maximiliano Luna)

—Cien por cien no, estaba entre la ingeniería y los fines de semana hacía música. Actué en Punta del Este y fue un éxito tan total que inmediatamente sonaron los teléfonos del programa de Almorzando con Mirtha Legrand, Susana Giménez, Marcelo Tinelli, que se hicieron eco del éxito con ese otro estrato social que no consumía nuestra música. Y a partir de ese momento me empezaron a contratar para todas las fiestas privadas, cumpleaños, casamientos. Recuerdo que una era de la señorita Esmeralda Mitre, que me convocó para una fiesta de su familia.

—¿Eso ya es en los ’90, tu pico de éxito?

—Sí, sí, en los ’90.

—Me acuerdo de verte bailando con el Diego ahí en el programa de Tinelli.

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—Sí, Dieguito no quería que pase su cumpleaños si no estaba Ricky Maravilla.

—¿Vos cantabas en todos los cumpleaños de Diego siempre?

—Siempre, sí, sí. Tan es así que varios cumpleaños lo hizo acá en Buenos Aires, otro lo hizo allá en Punta del Este y me llevaba a mí. Algo muy hermoso. Y ahí fue cuando tuve que decidir entre la ingeniería y la música. Fue tanto el éxito del disco en Córdoba -porque la discográfica estaba en Córdoba- que el señor Anderle me dice: “Tenés que ir a Córdoba a presentar el disco y hacer tres, cuatro bailes”. “Pero yo no puedo viajar porque yo estoy estudiando -le digo-, quiero ser ingeniero”. “No, tenés tremendo éxito en la calle y te voy a dar una idea. Probá seis meses, nada más, con la música. Si dentro de seis meses no te gusta, retomá los estudios y olvidate del disco. Pero probá porque al disco yo le tengo mucha fe”. Y así fue: viajé a Córdoba, ¡primera vez en avión! Nos recibió la prensa, la televisión. ¡Yo no podía creer que me estaba pasando todo eso! Y ahí en la escalinata me dije: “Y tenías razón, mamá. Capaz que este es el gran regalo de los Reyes Magos del que hablabas”.

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—¿Y te empezó a ir bien económicamente?

—Ahí fui corriendo y le digo: “Mamá, voy a ser artista”. “Ay, hijito, ¿de qué vas a vivir?”, me dice, porque ella pensaba que los artistas tenemos esos altibajos, ¿viste? Y cuando me vio en televisión con Mirtha Legrand, con Susana Giménez, con Tinelli ya se apaciguó un poco… y ahí le pude comprar la casa… y el auto. Y la llevé a donde ella nació. Dios y los Reyes cumplieron, porque ahí me pude comprar también mi tan ansiada bicicleta a los veintipico de años (llora). Perdón.

—Es muy emotivo… Ricky, quiero ir a ese momento de auge en los ’90. ¿Es verdad que también cantabas en la Quinta Olivos con Menem?

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—Sí, eso fue una gran sorpresa; de repente sonó el teléfono y escucho una voz provinciana que dice: “¡Ricky, te necesito!”. “Sí, ¿quién habla?”. “Te habla el Presidente…”, dice. “¡¿Cómo?!” “Sí, te habla Carlos Menem”. “Uy, presidente, ¿de verdad?“. “Es verdad. No te hago hablar con mi secretaria porque quería hablar directamente con vos, y te convoco para una reunión que tengo de empresarios que vienen del exterior y quiero homenajearlos con un ágape y algo musical. Y vos sos el que vas a ponerle el granito de alegría a la reunión”.

—¿Fue la única vez o te llamó más veces?

—No, varias veces. Otra vez fue en Anillaco, que tengo una anécdota también: llevaba una comitiva bastante importante; iban dos charters a La Rosadita, en Anillaco; el que organizaba y pone al gobernador en primer lugar, otras autoridades y a mí me pone en el último lugar. Supuestamente el avión tenía que bajar de una manera, cosa que el Presidente bajaba y se enfrentaba con el gobernador. Pero no, el avión bajó al revés y quedé yo primero. Entonces, cuando abre la escalinata, me mira y me dice: “¡Ricky, vení, vení, subí a la camioneta y saludá como si vos fueses el gobernador de La Rioja”, y yo empecé a saludar así (risas), fue algo muy risueño. Llegamos a La Rosadita, estábamos los dos solos y me dice: “Ricky, te voy a hacer una picadita y yo me voy a cambiar”, y él me cortaba fiambre, queso, pan casero, aceitunas de La Rioja, riquísimo. Se fue a cambiar y me dejó comiendo ahí. Yo digo: “Que el Presidente me esté sirviendo a mí… ¡no puede ser!“. Recuerdos imborrables.

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—¿Y es verdad que en esa época había pica con los otros cantantes de la movida -Alcides, el Puma- o era todo armado?

—Obviamente que entre colesgas siempre existe rivalidad: a quién lo aplauden más, cuál es el que más se desempeña en un escenario, cada uno quiere demostrar lo máximo que puede entregar al público, no? Pero después no, compartimos, conversamos con Gladys, con Lía Crucet…

—Por cierto, con Gladys “La Bomba Tucumana”, ¿es cierto que tuviste un romoance con ella?

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Entrevista a Ricky Maravilla
«Con Gladys, ‘La Bomba Tucumana’ fuimos muy, o muy amigos. Ella era muy jovencita, recién se iniciaba y me seguía a todos lados con una motito» (Foto: Maximiliano Luna)

—No, no, fuimos muy amigos.

—Se decía eso en algún momento…

—(Ríe) Tantas cosas se han dicho… Fuimos muy, pero muy amigos. Ella era muy, muy jovencita, recién se iniciaba discográficamente, pero ya venía cantando con el grupo de Juancito. Era muy fanática mía y tenía una motito. Y cuando yo me presentaba en el primer club de la noche, ella estaba ahí, me escuchaba cantar. Yo me iba a otro club y ella estaba de vuelta (ríe). Iba a otro club y otra vez estaba ahí, ¡me seguía a todos lados! Y bueno, de tanto verla, nos hicimos amigos.

—Espectacular tu historia, Ricky, un placer hablar con vos.

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—No, al contrario, a ustedes muchísimas gracias.

Disfrutá la entrevista completa en el video.

Fotos: Maximiliano Luna

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CHIMENTOS

Ekaterina Ojeda se sumó al mundo de la moda y copió el look insignia de la China Suárez

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Luego del escándalo, la joven se alió con una
reconocida marca de ropa y se llevó todas las miradas (Video: TikTok)

Cada vez que Mauro Icardi y la China Suárez pisan Argentina, algún episodio termina por acaparar la atención. El jueves por la noche no fue la excepción: la pareja estuvo en un boliche de Costanera y lo que comenzó como una salida nocturna derivó en un escándalo con tres protagonistas, un enfrentamiento y una expulsión. Esa noche, Icardi habría coqueteado con una joven de 22 años llamada Ekaterina Ojeda. La China, al enterarse, no lo dejó pasar: enfrentó a la chica y la hizo echar del lugar.

En lugar de quedar en el olvido, Ojeda se convirtió en el centro de una ola de repercusiones que no tardaron en crecer. Sus redes sociales explotaron de seguidores en cuestión de horas. Pero el capítulo más llamativo llegó después: Wanda Nara la contrató en su nueva agencia de modelaje. La misma mujer que durante años fue el eje de los escándalos vinculados a Icardi pasó a ser, en este nuevo episodio, quien le abrió una puerta profesional a la joven que su actual pareja habría pretendido seducir.

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Ekaterina apostó por una sencilla chaqueta color verde

El nombre de Ekaterina dejó de circular solo en los portales de espectáculos para instalarse en la conversación pública. Y entonces llegó un nuevo capítulo. La joven de 22 años se unió a una reconocida marca de ropa y mostró en imágenes las prendas que eligió llevarse. Entre ellas, una campera de estilo militar en tono verde oliva, con botones dorados y corte entallado, combinada con pantalón a tono y una remera blanca básica, dejando en claro que el foco del look estaba en la campera.

La elección no pasó desapercibida. La campera militar es, desde hace tiempo, uno de los looks más asociados a Suárez. La actriz de Casi Ángeles hace años que la adoptó como su comodín a la hora de salir, la ha llevado en distintas versiones y, al final del día, desde Turquía, la convirtió en una de las tendencias de la temporada.

China Suárez de perfil, mirando hacia la derecha, con una chaqueta negra y dorada estilo militar y una falda blanca de encaje, frente a un espejo ornamentado
La China, en cada ocasión que puede, suma una chaqueta militar a su look (Instagram)

La coincidencia entre las prendas que Ojeda eligió y las que habitualmente luce Suárez fue lo que disparó las comparaciones. En las imágenes de la joven en la tienda, la similitud con el estilo de la China resulta difícil de ignorar: misma silueta estructurada, mismos botones metálicos, mismo aire de uniforme reinterpretado en clave fashion.

El detalle no es menor si se considera la velocidad con la que Ojeda pasó de ser una desconocida a una figura con contrato de modelaje y presencia en medios. Cada movimiento suyo quedó bajo la lupa, y esta aparición en una marca de indumentaria no fue la excepción.

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Las camperas militares de la China tienen una historia propia dentro de su imagen pública. No es una prenda ocasional: aparece en distintos momentos y versiones a lo largo de los años, con variaciones que van desde el color hasta el nivel de ornamentación, pero siempre manteniendo la misma estructura de solapas altas, botonadura central y corte que recuerda a los uniformes de época.

La actriz tiene distintos modelos de la prenda que se convirtió en insignia de su guardarropas
La actriz tiene distintos modelos de la prenda que se convirtió en insignia de su guardarropas

Ojeda, con su versión en verde oliva y botones dorados, activó de manera involuntaria —o no— ese archivo visual. Las comparaciones entre ambas imágenes circularon rápidamente, y el nuevo capítulo del escándalo quedó escrito sin que nadie pronunciara una sola palabra.

Si la elección fue deliberada o casual, es algo que Eka, como le dicen sus amigos, no aclaró. Pero en el contexto de todo lo ocurrido desde aquella noche en la Costanera, la lectura que se impuso en las redes fue una sola: la joven habría elegido ponerse, literalmente, la ropa de su rival.

Cabe recordar que, cuando todavía la relación entre Eugenia e Icardi no estaba confirmada y luego cuando lo gritaron a los cuatro vientos, la actriz usaba prendas muy similares a las de Wanda, por lo que la joven de 22 años podría estar copiando el atuendo de Suárez en esos momentos de su historia de amor con el delantero.

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CHIMENTOS

¿Lo sabías? Para qué sirve el pequeño bolsillo interno de algunas camperas y casi nadie lo aprovecha

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Hay detalles de la ropa que se usan todos los días sin prestarles demasiada atención. Uno de ellos es el pequeño bolsillo interno que aparece en algunas camperas, sacos, parkas o camperas de abrigo. A veces está a la altura del pecho, otras veces cerca del cierre o escondido dentro del forro, y muchas personas ni siquiera lo usan.

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Aunque puede variar según el diseño de cada prenda, este bolsillo suele cumplir una función bastante práctica: guardar objetos pequeños que conviene llevar más protegidos que en los bolsillos externos. Por eso, en muchas camperas se lo conoce como bolsillo interno, bolsillo de seguridad o bolsillo para objetos de valor.

La ventaja principal es que queda más cerca del cuerpo y menos expuesto. Mientras los bolsillos de afuera se usan para las manos, pañuelos o cosas de acceso rápido, el bolsillo interno está pensado para guardar elementos que no deberían caerse, mojarse o quedar tan visibles.

Puede servir para llevar una llave, una tarjeta, un documento, auriculares, dinero doblado, un pase de transporte o incluso el celular, si el tamaño del bolsillo lo permite. En camperas de viaje, montaña o abrigo, este tipo de compartimento también ayuda a distribuir mejor lo que se lleva encima sin tener que recurrir siempre a una mochila o cartera.

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Qué conviene guardar en el bolsillo interno de una campera

No todos los bolsillos internos son iguales. Algunos tienen cierre, otros son abiertos y otros están diseñados para objetos muy específicos. Por eso, antes de usarlo, conviene mirar su tamaño y si tiene algún sistema de cierre.

  • Llaves chicas o una llave de repuesto.
  • Tarjetas, DNI o credenciales.
  • Dinero doblado para emergencias.
  • Auriculares o cable corto.
  • Pase de transporte o tarjeta de acceso.
  • Celular, si el bolsillo es profundo y seguro.
  • Un papel importante que no se quiera perder.

Lo que no conviene guardar son objetos pesados, punzantes o muy grandes, porque pueden deformar la campera, romper el forro o resultar incómodos al caminar o sentarse. Si el bolsillo no tiene cierre, tampoco es ideal para cosas que se puedan caer fácilmente.

Ese pequeño bolsillo interno puede parecer un detalle sin importancia, pero está pensado para resolver algo muy cotidiano: llevar lo esencial a mano, pero más protegido. Usarlo bien puede hacer que una campera común sea mucho más práctica de lo que parecía.

 

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TEMAS


 

Ropa; Campera

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CHIMENTOS

El desgarrador posteo de Benicio, el hijo de Ernestina Pais, para despedir a su madre

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Ernestina Pais murió este viernes a los 54 años (Gustavo Gavotti)

La noticia de la muerte de Ernestina Pais continúa impactando a la comunidad del espectáculo. La conductora falleció este viernes a los 54 años tras ser embestida por una formación del Tren de la Costa mientras intentaba cruzar las vías con la barrera baja, en la intersección de Sáenz Peña y El Cano, partido de San Isidro. La noticia desató una ola de mensajes de despedida en las redes sociales de colegas, amigos y figuras del medio.

En ese panorama desgarrador, faltaba la reacción de Benicio, su único hijo, fruto de la relación con el fotógrafo Alejandro Guyot. El joven de 22 años subió a sus redes una foto junto a su madre a modo de despedida. Se los ve juntos mirando a cámara, ella con la mano en uno de sus hombros, esbozando una sonrisa y con los ojos vidriosos. Y sin palabras, apenas un corazón entre ambos, como síntesis de un amor para la eternidad, de buscar refugio ante lo inesperado de la tragedia.

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En una charla con Sebastián Soldano para Infobae, Ernestina explicó el perfil bajo que caracteriza a su hijo: “A él no le cae en gracia ser citado”, admitió la conductora, aunque se permitió un pequeño desliz culpa de la emoción. “Pude haber hecho muchas cosas mal en esta vida, pero si en algo la pegamos con su padre es en el resultado de quien se convirtió. Porque Beni es ‘la bondad’. El ser más lindo que pudieras conocer”.

Asi despidió Benicio Guyot Pais a su mamá Ernestina
Asi despidió Benicio Guyot Pais a su mamá Ernestina

Pais y Guyot estuvieron juntos casi una década, entre 2000 y 2010, y tuvieron a Benicio, su único hijo. Ernestina habló de esa relación en una entrevista con Sebastián Soldano para Infobae. Lo llamó “un tipazo” y recordó los términos en que se manejaron al separarse: “De quien me separé jurando que jamás le quitaría el padre a Benicio, porque yo sé bien de qué se trata”. Contó además que, aun viviendo en la misma casa, “solo discutíamos por mail, para no angustiarlo”. Pese a la separación, Guyot permaneció como un apoyo constante para ella y para su hijo.

Durante la emisión del viernes, Ángel de Brito contó en LAM (América TV) cómo habría tomado conocimiento de la tragedia Benicio. El periodista compartió la información que, según explicó, le hicieron llegar fuentes vinculadas al caso. “Acá me dicen que la Policía fue a buscar a su hijo a la casa para notificarlo del fallecimiento“, relató De Brito durante la emisión del programa.

El viernes 26 de junio, Ernestina viajaba a bordo de un Honda City y el impacto se produjo a las 19:25, cuando se dirigía al teatro Niní Marshall de Tigre para realizar una función de El divorcio, la obra de José María Muscari donde compartía elenco con Fabián Vena, Diego Ramos, Rochi Igarzábal y Romina Gaetani. Sus compañeros se enteraron de la noticia con el público ya en la sala, y fue Ramos el encargado de comunicar la noticia de la suspensión, aunque decidieron omitir el motivo.

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Primer plano de una mujer y un joven abrazados. La mujer sonríe ampliamente y el joven tiene una sonrisa suave, lleva un anillo rojo.
Benicio y Ernestina, un amor para toda la vida (Imagen Ilustrativa Infobae)

Fuentes municipales y policiales confirmaron a Infobae que tanto la barrera como el sistema de señalización fonoluminosa funcionaban correctamente al momento del impacto. Las mismas fuentes precisaron que las imágenes de los dispositivos de seguridad no registraron la presencia de transeúntes en el lugar durante el choque.

El personal de la Comisaría de Vicente López, Seccional 5.ª de la Policía Bonaerense fue el primero en presentarse en la escena y confirmó la muerte de la conductora. La identificación, no obstante, no fue inmediata: el impacto le provocó lesiones profundas en el rostro y el vehículo no tenía documentos personales en su interior. Los agentes tampoco encontraron rastros de alcohol.

Murió la periodista Ernestina Pais: su auto fue arrollado por un tren en San Isidro
Así quedó el auto de Ernestina Pais luego del impacto

Pese a ello, los oficiales tenían una sospecha. La víctima ya había protagonizado un accidente de menor gravedad en marzo de ese mismo año, dato que orientó las pesquisas hacia su identidad. Con esa pista, se dirigieron al domicilio de la familia Pais, en la localidad de Vicente López.

Al llegar, comprobaron que la mujer había salido de la vivienda y no se encontraba allí. Su familia intentó comunicarse con ella a través de su teléfono personal. El sonido del llamado que provino desde el interior del automóvil siniestrado fue la confirmación de que la víctima era Ernestina.

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